Bitácora personal para la investigación exhaustiva de los aspectos estupefacientes de la Realidad. Observatorio político para el seguimiento de la evolución de la guerra eterna entre el Bien y el Mal. Foro unipersonal que aboga por la consecución de un frikismo cartesiano, racional e ilustrado
10.12.08
Au revoire que dijo Voltaire?
Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada.
19.11.08
Las series más frikis del momento
No hay duda alguna de que IT Crowd es una gran serie. Sólo tiene un par de defectillos: es demasiado corta y, a pesar de lo que dice alguna gente, no refleja lo que es el mundo de la informática, o por lo menos no respecto a lo que muchos se refieren. Sí, la serie trata de dos frikis informáticos y su jefa que no tiene ni papa, pero la mayor parte de las situaciones cómicas se dan fuera del entorno informático en sí, como la visita al teatro o la impresionante vivencia de la protagonista en la fantasía soviética buscando un lugar donde fumar.
Lo primero es en cierto modo también una ventaja, por todo aquello de que lo bueno si breve, aunque después de un año de parón es posible que haya una tercera temporada que esperamos como agua de mayo.
El tipo de informático que aparece en esta serie existe: es el típico tío de mantenimiento informático que trabaja en oficinas y grandes compañías, y hace trabajos de sistemas, instala hardware, repara cosas, tira redes, instala programas, e incluso configura esos programas, o hace hojas dinámicas de Excell, y en definitiva lo que les echen. Sí, esa gente existe y son verdaderos héroes. Por regla general, como se refleja en la serie, pueden ir vestidos como quieran, que al fin y al cabo a veces tienen que tirarse por el suelo, y se les reserva como oficina y taller el lugar más recóndito de toda la empresa, el subterráneo peor iluminado y retirado, a donde nadie va si no es por estricta necesidad y donde muchas veces montan su pequeña mazmorra a su gusto.
Un vídeo que no se puede incrustar.
La otra serie que puntúa hasta el infinito y más allá es The Big Bang Theory, protagonizada por cuatro pardillos, pitagorines, cuatrojos, empollones, sapientines o como queráis llamarlos, que como es bien sabido el español carece de vocabulario adecuado para decir nerd o geek. Los protagonistas son dos jovencísimos físicos teóricos que están empezando sus prometedoras carreras en alguna universidad de California después de sus doctorados. El más normalito es Leonard, el de las gafitas, y el verdadero tío más raro que un perro verde es Sheldon, completamente asocial aunque inofensivo en el fondo, lleno de manías y que rige su vida con un complejo ritual. Por ahí oiréis que tanto el personaje de Moss en The IT Crowd como Sheldon serían ejemplos de personas con el Síndrome de Asperger, lo que es bastante exagerado, ya que son personajes de comedia, y los que realmente sufren ese síndrome (parecido a una forma de autismo) pueden pasarlo muy mal, ser realmente incapaces de relacionarse con el resto del mundo dada su falta de empatía y desde luego son firmes candidatos al fracaso social. Aun así Sheldon es definido en una ocasión por Leonard como "Sheldon está a un accidente de laboratorio de convertirse en un supervillano".
Los amigos que completan el binomio Leonard-Sheldon son Howard, un ingeniero judío que vive con su madre y que no deja de hacer bromas con sus hábitos kosher, y Rajesh, un astrofísico de la India incapaz de dirigir la palabra a una mujer a no ser que esté borracho o le den su medicación, sin olvidar que no le gusta la comida india y pide cosas como "pizza especial amantes de la carne... sin carne". El único personaje normal es Penny, la vecina de enfrente, interés romántico de Leonard y que mantiene una especie de guerra fría con Sheldon.
El nivel de los cuatro amigos frikis se va superando capítulo a capítulo. En primer lugar, la mitad de cada uno los vamos a ver zampando, porque cada día de la semana tienen sus lugares donde comer y cenar, además de otras actividades: noche de Halo, noche de videojuegos retro, jugar al Boogle klingon, hacer que cualquiera desde Internet pueda encender o apagar una de sus lámparas, sesiones de pintball, además de todo tipo de frikadas relacionadas con series de televisión como Doctor Who, Galactica, sábanas de Star Wars e innúmeras visitas a las tiendas de comics. En el caso de Sheldon, sus camisetas frikis son esperadas en cada episodio.
Ambas, imprescindibles.
Lo primero es en cierto modo también una ventaja, por todo aquello de que lo bueno si breve, aunque después de un año de parón es posible que haya una tercera temporada que esperamos como agua de mayo.
El tipo de informático que aparece en esta serie existe: es el típico tío de mantenimiento informático que trabaja en oficinas y grandes compañías, y hace trabajos de sistemas, instala hardware, repara cosas, tira redes, instala programas, e incluso configura esos programas, o hace hojas dinámicas de Excell, y en definitiva lo que les echen. Sí, esa gente existe y son verdaderos héroes. Por regla general, como se refleja en la serie, pueden ir vestidos como quieran, que al fin y al cabo a veces tienen que tirarse por el suelo, y se les reserva como oficina y taller el lugar más recóndito de toda la empresa, el subterráneo peor iluminado y retirado, a donde nadie va si no es por estricta necesidad y donde muchas veces montan su pequeña mazmorra a su gusto.
Un vídeo que no se puede incrustar.
La otra serie que puntúa hasta el infinito y más allá es The Big Bang Theory, protagonizada por cuatro pardillos, pitagorines, cuatrojos, empollones, sapientines o como queráis llamarlos, que como es bien sabido el español carece de vocabulario adecuado para decir nerd o geek. Los protagonistas son dos jovencísimos físicos teóricos que están empezando sus prometedoras carreras en alguna universidad de California después de sus doctorados. El más normalito es Leonard, el de las gafitas, y el verdadero tío más raro que un perro verde es Sheldon, completamente asocial aunque inofensivo en el fondo, lleno de manías y que rige su vida con un complejo ritual. Por ahí oiréis que tanto el personaje de Moss en The IT Crowd como Sheldon serían ejemplos de personas con el Síndrome de Asperger, lo que es bastante exagerado, ya que son personajes de comedia, y los que realmente sufren ese síndrome (parecido a una forma de autismo) pueden pasarlo muy mal, ser realmente incapaces de relacionarse con el resto del mundo dada su falta de empatía y desde luego son firmes candidatos al fracaso social. Aun así Sheldon es definido en una ocasión por Leonard como "Sheldon está a un accidente de laboratorio de convertirse en un supervillano".
Los amigos que completan el binomio Leonard-Sheldon son Howard, un ingeniero judío que vive con su madre y que no deja de hacer bromas con sus hábitos kosher, y Rajesh, un astrofísico de la India incapaz de dirigir la palabra a una mujer a no ser que esté borracho o le den su medicación, sin olvidar que no le gusta la comida india y pide cosas como "pizza especial amantes de la carne... sin carne". El único personaje normal es Penny, la vecina de enfrente, interés romántico de Leonard y que mantiene una especie de guerra fría con Sheldon.
El nivel de los cuatro amigos frikis se va superando capítulo a capítulo. En primer lugar, la mitad de cada uno los vamos a ver zampando, porque cada día de la semana tienen sus lugares donde comer y cenar, además de otras actividades: noche de Halo, noche de videojuegos retro, jugar al Boogle klingon, hacer que cualquiera desde Internet pueda encender o apagar una de sus lámparas, sesiones de pintball, además de todo tipo de frikadas relacionadas con series de televisión como Doctor Who, Galactica, sábanas de Star Wars e innúmeras visitas a las tiendas de comics. En el caso de Sheldon, sus camisetas frikis son esperadas en cada episodio.
Ambas, imprescindibles.
-SuperSantiEgo
11.11.08
Libro: La Batalla de Corrin. Brian Herbert y su colega inventan la novela ad hoc
[¿Destripes de argumento? Haylos.]
Por fin me he leído la última parte de la trilogía de la Yihad Butleriana que se supone nos debería esclarecer sobre el pasado remoto que dio lugar al universo de Dune tal como lo conocimos de mano de Frank Herbert, y lo único que puedo decir de ella es que no sólo es el timo de la estampita, sino que además a mí no me vuelven a pillar. Bueno, no me quedará otro remedio que leerme las dos partes de las que Frank Herbert dejó notas, Cazadores de Dune y Gusanos de Dune, pero después sí que abandono el barco como cualquier rata cobarde.
Lo de novela ad hoc viene a que, como ya expliqué en su momento, parece que cuando les da la gana ignoran el corpus fundamental del universo de Dune, o se inventan sobre la marcha lo que les apetece. Ejemplo:
-Oye, Kevin: ¿hemos explicado ya por qué el símbolo de los Atreides es un halcón?
-No sé, Brian. ¿No lo habíamos puesto en un pósit en la pantalla del portátil?
-Coño, sí. Anda, mira, si está aquí. Se había caído.
-Eso se arregla en seguida. Ahora va Vorian Atreides y dice: "Pues mira, por eso mismo voy a convertir al halcón en el símbolo de mi casa".
Sólo un pequeño detalle: en ese momento Vorian no es noble, ni tiene idea de que alguna vez vaya a serlo él o alguno de sus descendientes, así que fantasear con la heráldica está un poco fuera de lugar.
La verdad es que resumir todos los despropósitos del libro es complicado, y la tarea titánica, pero habrá que intentarlo. Baste decir que estos dos caballeretes se han currado en apenas diez años ocho novelas sobre Dune, mientras que papá Frank en veinticinco hizo sólo seis y la parca se lo llevó mucho antes de tiempo. Como se puede entender, así les han salido a estos dos tunantes, que han conseguido llenar cientos y cientos de páginas alargando un par de malas ideas poco elaboradas y de paso dinamitando la labor previa de uno de los que con todo merecimiento es considerado uno de los autores fundamentales de la ciencia ficción. Por si fuera poco, han dejado para esta novela final muchas de las claves para entender cómo aparecen algunos de los elementos claves del universo de Dune tal como lo conocimos en su momento. Porque la Batalla de Corrin, último episodio de la Yihad Butleriana contra las máquinas pensantes, transcurre casi un siglo antes de la constitución de la Cofradía Espacial, algo tan importante que se convierte en la nueva referencia temporal de la humanidad. Paul Atreides nace nada menos que en el 10.175, DC (Después de la Cofradía). Y es que en el Universo de Dune estamos hablando de una dimensión temporal tan salvaje que los últimos hechos de los que se tienen noticia es aproximadamente el 25.000 después de Cristo.
A ver por dónde empiezo. Pues resulta de que a las malvadas máquinas pensantes (seamos generosos y admitamos que sí, porque muchos ejemplos de ser listas no dan), han recibido un golpe considerable desde que los humanos les filtraron una versión realmente perniciosa del virus iloveyou. Como las máquinas no son muy originales que digamos, copian la estrategia y lanzan un ataque biológico contra los planetas humanos, de consecuencias devastadoras. A buenas horas se les ocurre, por cierto, pero tampoco le pidamos peras a semejantes CPUs. Cuando la plaga ha hecho de las suyas el Omnius de Corrin decide que debe dar un golpe maestro y se le ocurre la peregrina idea de concentrar todas sus naves en Corrin y arrasar el planeta capital de los humanos, Salusa Secundus... y ya de paso dejar completamente desprotegidos al resto de los planetas robóticos, en una decisión de pata de banco que me hace dudar de que el tal Omnius pudiese ganarle una partida al Panzer General que corría mi Pentium de hace doce años, y que tengo por ahí criando polvo.
En este momento hay que recordar que hay por ahí unos personajes de los que ya hablé, una especie de "filósofos" que son cerebros metidos en líquido, y que no sabe uno para qué están más que para el topicazo y decir que son "neutrales". ¿Neutrales? Estricnina con ellos, por capullos y poco definidos. En esta novela descubrimos para qué están: para la solución ad hoc de turno.
La cuestión es que los seres humanos se enteran de los planes de Omnius, y graciosamente van planeta por planeta abandonado a su suerte lanzando bombas nucleares con liberalidad, hasta que todo quede bien churruscadito y brille incluso en la cara oscura. ¿Que si hay esclavos humanos en esos planetas? Muchíííísimos, dato a recordar y a tener en cuenta. Vorian Atreides, general en jefe de todas las tropas humanas, asume sin problemas la responsabilidad del genocidio de miles de millones de seres humanos a cambio de acabar de una vez por todas con las máquinas pensantes. El resto del plan es evacuar en lo posible Salusa Secundus, aguantar la invasión y aniquilar Corrin cuando la flota de los robots haya partido.
Mas, no, alguien avisa a Omnius (a ver si adivináis quién), que hace volver la flota, y el último paso de la guerra se empantana durante veinte años de asedio de las tropas humanas sobre el último enclave de las máquinas, por así llamarlas, pensantes.
A todo esto, recordémoslo, se supone que se tiene que dar una explicación más o menos plausible al origen de las distintas escuelas de pensamiento que tendrán que substituir a la tarea de las máquinas pensantes, tengan conciencia o no.
Mentats: en las novelas anteriores aparece gente dedicada a tareas semejantes que parecen insinuar que son el origen de los mentat. En esta novela de la manga se nos inventan que el "hijo adoptivo" del robot Erasmo, Gilbertus, es el primer mentat. Así, por la cara.
Benne Gesserit: está claro que el origen son la brujas de Rossak, pero ya de paso nos inventamos porque sí a una nieta de Vorian Atreides, que es la primera Reverenda Madre que pasa por la agonía y accede a la memoria racial de la especie, aunque extrañamente sólo por línea femenina. ¿Qué pasa, que en el futuro ya no saben lo de XX y XY? Como la humanidad ha quedado diezmada con tanta guerra y con el último ataque biológico de Omnius, se proponen preservar las líneas genéticas, y todo eso. Al día siguiente se ponen a intrigar por las buenas, a hacer planes en modo CIA-KGB, y tienen la intuición de que deben preservar la verdadera historia de la humanidad.
Doctores Suk: Un señor que se llama Suk y que es el marido de esa Atreides primera Reverenda Madre. Hala, problema resuelto. ¡Siguiente!
Cofradía Espacial: Norma Cenva, hija de una bruja de Rossak, personaje ya pasado de vueltas que sigue con su manía de hacer lo de plegar el espacio. Para ello se pone ciega a especia, hasta que literalmente se la mete en vena y la respira, empieza a mutar y, está claro, se convertirá en el primer navegante de la Cofradía. De la nada aparecen unos voluntarios que se someten al mismo procedimiento. Así da gusto escribir, coño.
Bene Tleilax: No queda nada claro. Los tleilaxu son unos malnacidos y poco más, nadie los aguanta y no se explica cómo pudieron sobrevivir. Mi sospecha es que el mismo Frank Herbert nunca tuvo muy claro quiénes eran o de dónde habían salido, y estos dos mendas lerendas que se dedican a juntar letras obviamente menos todavía.
Espadachines de Ginaz: sobran en toda la trilogía, y en esta última novela mucho más.
"¡Es una p*ll*!"
A todo esto, el fin de los cymek, que por cierto empezaron todo el lío. Pues topicazo tras topicazo. Sí, obviamente les dan matarile, en unas escenas de verdadera vergüenza ajena. Si uno es tan tonto y se traga todo lo que le dicen, lo mínimo que se merece es que le pase cualquier cosa menos algo bueno. Lo que no entiendo es que con tal falta de entendederas pudiesen hacer algo en la vida. ¡¿Pero con lo listos que se supone que sois no veis que os están engañando, tontolabas?! Qué paciencia...
Último personaje ad hoc, totalmente ridículo: la sobrina del primer emperador, un Butler que se renombrará a sí mismo como Corrino. Como lo de la misma Yihad está mal planteado desde el principio, sabemos que como mucho hay cierta aprensión contra las máquinas pensantes, pero fundamentalmente sobre las que tienen conciencia, no sobre las que soportan bases de datos y cosas así. La Yihad es contra las máquinas pensantes, no contra los cortacéspedes o las palancas de primera especie. Pues la niña de marras inicia un movimiento tipo ludita donde se cargan toda máquina, desde tostadoras a secadores de pelo, yo qué sé, y parece que es tal su éxito que, así por las buenas, se cambian las leyes humanas para dar gusto a semejante panda de fanáticos, y se dice por primera vez lo de "No construirás una máquina a semejanza de la mente humana". Naturalmente, todo bajo pena de muerte, que aquí no nos andamos con chiquitas. Llega un momento que la sociedad pre-Yihad parece bastante más tolerante y abierta de lo que se obtiene luego, la verdad, aunque hay que reconocer que la amenaza de Omnius se las trae. Por cierto que también, ya puestos, estos luditas terminan echándole la culpa a una minoría religiosa llamada judíos, y empiezan a perseguirlos. Como recordarán los lectores de Herbert papá, en la era después de la Cofradía los judíos existen y son prósperos, pero viven completamente en la sombra y su existencia sólo es conocida por la Bene Gesserit. La verdad, no sé si los muchachos querían irse de irónicos o intentar conectar eso con lo que ocurrirá más de diez mil años después, pero vuelve a estar cogido de los pelos.
Bueno, y llegamos al plato fuerte que es la famosa Batalla de Corrin, donde los seres humanos se creen ya en posición de atacar y los robots han agotado todos los recursos de su último planeta para crear defensas y nuevas naves. Como último recurso, ponen en contendores rodeando al planeta a los escasos tres millones de seres humanos que quedan en el planeta y advierten que si reciben un ataque esos humanos serán los primeros en sufrir las consecuencias. De ahí surge el nombre de Puente de los Hrethgir, que ni es puente ni es nada, en todo caso una barrera de escudos humanos. Y, oh, surge el gran dilema moral. ¿Atacamos o no?
¡Pero si os habéis cargado a miles de millones de inocentes sin pestañear y sin que os tiemble el pulso! ¡En la misma novela, además, apenas cincuenta páginas antes, como quien dice! ¿Qué más os dan ya unos milloncejos que añadir a la cuenta?
Ahora recapitulemos: los Atreides y los Harkonnen empiezan siendo amigos al principio de la Yihad. Vorian Atreides tiene más de cien años pero sigue pareciendo joven porque su padre cymek le hizo un tratamiento que retrasaba el envejecimiento. Xavier Harkonnen fue el marido de Serena Butler y padre de Manion el Inocente, y cayó la infamia sobre él cuando se cargó a Iblis Ginjo, algo así como el papa de la Yihad, que en realidad era muy malo. Su nieto, Abulurd Butler, se obsesiona con recuperar su memoria y vuelve a adoptar su apellido, para pasmo de sus dos hermanos, uno el padre de la niña ludita insoportable y otro un político venido a más que de un día para otro se proclama emperador hereditario del nuevo imperio de la humanidad sin que a nadie parezca que le moleste gran cosa. Vorian y Abulurd son amiguetes, así que la amistad entre las dos familias continúa.
Y llega la Batalla de Corrin. Vorian, porque es retrasado, otra explicación no hay, le da los códigos de la desconexión de las armas a Abulurd, como detalle de amistad y confianza, y ya puestos podría añadir: "Y por si te apetece traicionarnos y tal, que lo tengas más fácil". A Abulurd, que en realidad hasta ese momento parecía un tipo bastante normal, se le va la flapa cosa mala, anula el sistema de armas para "proteger a los inocentes" y la batalla se complica más que la declaración de la Renta de Cachuli. Hay otros detalles más por ahí, pero de verdad que ni los menciono porque no quiero ni recordarlos, que me pongo malo.
Pimpán, pimpún, Omnius se muere no sin antes proyectarse al espacio por Blutooth (no, no es coña), Gilbertus se hace pasar por un esclavo humano sin olvidarse llevar la memoria de su papi en una tarjeta SD... y se acaba tanta tontería. A Abulurd no lo ejecutan sino que Vorian intercede por él para que lo exilien a un planeta en el quinto pino, donde sus descendientes se supone que se enriquecerán y llegarán a obtener una baronía, mientras les reconcome el odio hacia los Atreides, y aquí paz y después chistorra.
Vamos, lo que se dice una novela ad hoc: todo aprisa mal y pronto sin la más mínima visión de conjunto, con explicaciones cogidas por los pelos en cada momento y sacándose las cosas de la proverbial manga.
Continuaciones posibles, las que uno quiera: estos muchachos pueden vivir el resto de su vida del cuento. La Trilogía del comienzo de la Cofradía, las Grandes Aventuras de Vorian Atreides por los Mundos Inexplorados, los Comienzos de la Bene Gesserit, Ponga un Mentat en su vida, o lo que a uno le apetezca. En realidad ya han empezado, y ahí tenemos la nueva tetralogía Héroes de Dune, que empieza con Paul de Dune, así a lo Lawrence de Arabia. ¡Esto puede acabar peor que la Dragonlance!
Recordadlo: La especia (er mardito parné) debe seguir fluyendo.
Por fin me he leído la última parte de la trilogía de la Yihad Butleriana que se supone nos debería esclarecer sobre el pasado remoto que dio lugar al universo de Dune tal como lo conocimos de mano de Frank Herbert, y lo único que puedo decir de ella es que no sólo es el timo de la estampita, sino que además a mí no me vuelven a pillar. Bueno, no me quedará otro remedio que leerme las dos partes de las que Frank Herbert dejó notas, Cazadores de Dune y Gusanos de Dune, pero después sí que abandono el barco como cualquier rata cobarde.
Lo de novela ad hoc viene a que, como ya expliqué en su momento, parece que cuando les da la gana ignoran el corpus fundamental del universo de Dune, o se inventan sobre la marcha lo que les apetece. Ejemplo:
-Oye, Kevin: ¿hemos explicado ya por qué el símbolo de los Atreides es un halcón?
-No sé, Brian. ¿No lo habíamos puesto en un pósit en la pantalla del portátil?
-Coño, sí. Anda, mira, si está aquí. Se había caído.
-Eso se arregla en seguida. Ahora va Vorian Atreides y dice: "Pues mira, por eso mismo voy a convertir al halcón en el símbolo de mi casa".
Sólo un pequeño detalle: en ese momento Vorian no es noble, ni tiene idea de que alguna vez vaya a serlo él o alguno de sus descendientes, así que fantasear con la heráldica está un poco fuera de lugar.
La verdad es que resumir todos los despropósitos del libro es complicado, y la tarea titánica, pero habrá que intentarlo. Baste decir que estos dos caballeretes se han currado en apenas diez años ocho novelas sobre Dune, mientras que papá Frank en veinticinco hizo sólo seis y la parca se lo llevó mucho antes de tiempo. Como se puede entender, así les han salido a estos dos tunantes, que han conseguido llenar cientos y cientos de páginas alargando un par de malas ideas poco elaboradas y de paso dinamitando la labor previa de uno de los que con todo merecimiento es considerado uno de los autores fundamentales de la ciencia ficción. Por si fuera poco, han dejado para esta novela final muchas de las claves para entender cómo aparecen algunos de los elementos claves del universo de Dune tal como lo conocimos en su momento. Porque la Batalla de Corrin, último episodio de la Yihad Butleriana contra las máquinas pensantes, transcurre casi un siglo antes de la constitución de la Cofradía Espacial, algo tan importante que se convierte en la nueva referencia temporal de la humanidad. Paul Atreides nace nada menos que en el 10.175, DC (Después de la Cofradía). Y es que en el Universo de Dune estamos hablando de una dimensión temporal tan salvaje que los últimos hechos de los que se tienen noticia es aproximadamente el 25.000 después de Cristo.
A ver por dónde empiezo. Pues resulta de que a las malvadas máquinas pensantes (seamos generosos y admitamos que sí, porque muchos ejemplos de ser listas no dan), han recibido un golpe considerable desde que los humanos les filtraron una versión realmente perniciosa del virus iloveyou. Como las máquinas no son muy originales que digamos, copian la estrategia y lanzan un ataque biológico contra los planetas humanos, de consecuencias devastadoras. A buenas horas se les ocurre, por cierto, pero tampoco le pidamos peras a semejantes CPUs. Cuando la plaga ha hecho de las suyas el Omnius de Corrin decide que debe dar un golpe maestro y se le ocurre la peregrina idea de concentrar todas sus naves en Corrin y arrasar el planeta capital de los humanos, Salusa Secundus... y ya de paso dejar completamente desprotegidos al resto de los planetas robóticos, en una decisión de pata de banco que me hace dudar de que el tal Omnius pudiese ganarle una partida al Panzer General que corría mi Pentium de hace doce años, y que tengo por ahí criando polvo.
En este momento hay que recordar que hay por ahí unos personajes de los que ya hablé, una especie de "filósofos" que son cerebros metidos en líquido, y que no sabe uno para qué están más que para el topicazo y decir que son "neutrales". ¿Neutrales? Estricnina con ellos, por capullos y poco definidos. En esta novela descubrimos para qué están: para la solución ad hoc de turno.
La cuestión es que los seres humanos se enteran de los planes de Omnius, y graciosamente van planeta por planeta abandonado a su suerte lanzando bombas nucleares con liberalidad, hasta que todo quede bien churruscadito y brille incluso en la cara oscura. ¿Que si hay esclavos humanos en esos planetas? Muchíííísimos, dato a recordar y a tener en cuenta. Vorian Atreides, general en jefe de todas las tropas humanas, asume sin problemas la responsabilidad del genocidio de miles de millones de seres humanos a cambio de acabar de una vez por todas con las máquinas pensantes. El resto del plan es evacuar en lo posible Salusa Secundus, aguantar la invasión y aniquilar Corrin cuando la flota de los robots haya partido.
Mas, no, alguien avisa a Omnius (a ver si adivináis quién), que hace volver la flota, y el último paso de la guerra se empantana durante veinte años de asedio de las tropas humanas sobre el último enclave de las máquinas, por así llamarlas, pensantes.
A todo esto, recordémoslo, se supone que se tiene que dar una explicación más o menos plausible al origen de las distintas escuelas de pensamiento que tendrán que substituir a la tarea de las máquinas pensantes, tengan conciencia o no.
Mentats: en las novelas anteriores aparece gente dedicada a tareas semejantes que parecen insinuar que son el origen de los mentat. En esta novela de la manga se nos inventan que el "hijo adoptivo" del robot Erasmo, Gilbertus, es el primer mentat. Así, por la cara.
Benne Gesserit: está claro que el origen son la brujas de Rossak, pero ya de paso nos inventamos porque sí a una nieta de Vorian Atreides, que es la primera Reverenda Madre que pasa por la agonía y accede a la memoria racial de la especie, aunque extrañamente sólo por línea femenina. ¿Qué pasa, que en el futuro ya no saben lo de XX y XY? Como la humanidad ha quedado diezmada con tanta guerra y con el último ataque biológico de Omnius, se proponen preservar las líneas genéticas, y todo eso. Al día siguiente se ponen a intrigar por las buenas, a hacer planes en modo CIA-KGB, y tienen la intuición de que deben preservar la verdadera historia de la humanidad.
Doctores Suk: Un señor que se llama Suk y que es el marido de esa Atreides primera Reverenda Madre. Hala, problema resuelto. ¡Siguiente!
Cofradía Espacial: Norma Cenva, hija de una bruja de Rossak, personaje ya pasado de vueltas que sigue con su manía de hacer lo de plegar el espacio. Para ello se pone ciega a especia, hasta que literalmente se la mete en vena y la respira, empieza a mutar y, está claro, se convertirá en el primer navegante de la Cofradía. De la nada aparecen unos voluntarios que se someten al mismo procedimiento. Así da gusto escribir, coño.
Bene Tleilax: No queda nada claro. Los tleilaxu son unos malnacidos y poco más, nadie los aguanta y no se explica cómo pudieron sobrevivir. Mi sospecha es que el mismo Frank Herbert nunca tuvo muy claro quiénes eran o de dónde habían salido, y estos dos mendas lerendas que se dedican a juntar letras obviamente menos todavía.
Espadachines de Ginaz: sobran en toda la trilogía, y en esta última novela mucho más.

A todo esto, el fin de los cymek, que por cierto empezaron todo el lío. Pues topicazo tras topicazo. Sí, obviamente les dan matarile, en unas escenas de verdadera vergüenza ajena. Si uno es tan tonto y se traga todo lo que le dicen, lo mínimo que se merece es que le pase cualquier cosa menos algo bueno. Lo que no entiendo es que con tal falta de entendederas pudiesen hacer algo en la vida. ¡¿Pero con lo listos que se supone que sois no veis que os están engañando, tontolabas?! Qué paciencia...
Último personaje ad hoc, totalmente ridículo: la sobrina del primer emperador, un Butler que se renombrará a sí mismo como Corrino. Como lo de la misma Yihad está mal planteado desde el principio, sabemos que como mucho hay cierta aprensión contra las máquinas pensantes, pero fundamentalmente sobre las que tienen conciencia, no sobre las que soportan bases de datos y cosas así. La Yihad es contra las máquinas pensantes, no contra los cortacéspedes o las palancas de primera especie. Pues la niña de marras inicia un movimiento tipo ludita donde se cargan toda máquina, desde tostadoras a secadores de pelo, yo qué sé, y parece que es tal su éxito que, así por las buenas, se cambian las leyes humanas para dar gusto a semejante panda de fanáticos, y se dice por primera vez lo de "No construirás una máquina a semejanza de la mente humana". Naturalmente, todo bajo pena de muerte, que aquí no nos andamos con chiquitas. Llega un momento que la sociedad pre-Yihad parece bastante más tolerante y abierta de lo que se obtiene luego, la verdad, aunque hay que reconocer que la amenaza de Omnius se las trae. Por cierto que también, ya puestos, estos luditas terminan echándole la culpa a una minoría religiosa llamada judíos, y empiezan a perseguirlos. Como recordarán los lectores de Herbert papá, en la era después de la Cofradía los judíos existen y son prósperos, pero viven completamente en la sombra y su existencia sólo es conocida por la Bene Gesserit. La verdad, no sé si los muchachos querían irse de irónicos o intentar conectar eso con lo que ocurrirá más de diez mil años después, pero vuelve a estar cogido de los pelos.
Bueno, y llegamos al plato fuerte que es la famosa Batalla de Corrin, donde los seres humanos se creen ya en posición de atacar y los robots han agotado todos los recursos de su último planeta para crear defensas y nuevas naves. Como último recurso, ponen en contendores rodeando al planeta a los escasos tres millones de seres humanos que quedan en el planeta y advierten que si reciben un ataque esos humanos serán los primeros en sufrir las consecuencias. De ahí surge el nombre de Puente de los Hrethgir, que ni es puente ni es nada, en todo caso una barrera de escudos humanos. Y, oh, surge el gran dilema moral. ¿Atacamos o no?
¡¿Os queréis ir a cagar todos juntos, hombre?!
¡Pero si os habéis cargado a miles de millones de inocentes sin pestañear y sin que os tiemble el pulso! ¡En la misma novela, además, apenas cincuenta páginas antes, como quien dice! ¿Qué más os dan ya unos milloncejos que añadir a la cuenta?
Ahora recapitulemos: los Atreides y los Harkonnen empiezan siendo amigos al principio de la Yihad. Vorian Atreides tiene más de cien años pero sigue pareciendo joven porque su padre cymek le hizo un tratamiento que retrasaba el envejecimiento. Xavier Harkonnen fue el marido de Serena Butler y padre de Manion el Inocente, y cayó la infamia sobre él cuando se cargó a Iblis Ginjo, algo así como el papa de la Yihad, que en realidad era muy malo. Su nieto, Abulurd Butler, se obsesiona con recuperar su memoria y vuelve a adoptar su apellido, para pasmo de sus dos hermanos, uno el padre de la niña ludita insoportable y otro un político venido a más que de un día para otro se proclama emperador hereditario del nuevo imperio de la humanidad sin que a nadie parezca que le moleste gran cosa. Vorian y Abulurd son amiguetes, así que la amistad entre las dos familias continúa.
Y llega la Batalla de Corrin. Vorian, porque es retrasado, otra explicación no hay, le da los códigos de la desconexión de las armas a Abulurd, como detalle de amistad y confianza, y ya puestos podría añadir: "Y por si te apetece traicionarnos y tal, que lo tengas más fácil". A Abulurd, que en realidad hasta ese momento parecía un tipo bastante normal, se le va la flapa cosa mala, anula el sistema de armas para "proteger a los inocentes" y la batalla se complica más que la declaración de la Renta de Cachuli. Hay otros detalles más por ahí, pero de verdad que ni los menciono porque no quiero ni recordarlos, que me pongo malo.
Pimpán, pimpún, Omnius se muere no sin antes proyectarse al espacio por Blutooth (no, no es coña), Gilbertus se hace pasar por un esclavo humano sin olvidarse llevar la memoria de su papi en una tarjeta SD... y se acaba tanta tontería. A Abulurd no lo ejecutan sino que Vorian intercede por él para que lo exilien a un planeta en el quinto pino, donde sus descendientes se supone que se enriquecerán y llegarán a obtener una baronía, mientras les reconcome el odio hacia los Atreides, y aquí paz y después chistorra.
Vamos, lo que se dice una novela ad hoc: todo aprisa mal y pronto sin la más mínima visión de conjunto, con explicaciones cogidas por los pelos en cada momento y sacándose las cosas de la proverbial manga.
Continuaciones posibles, las que uno quiera: estos muchachos pueden vivir el resto de su vida del cuento. La Trilogía del comienzo de la Cofradía, las Grandes Aventuras de Vorian Atreides por los Mundos Inexplorados, los Comienzos de la Bene Gesserit, Ponga un Mentat en su vida, o lo que a uno le apetezca. En realidad ya han empezado, y ahí tenemos la nueva tetralogía Héroes de Dune, que empieza con Paul de Dune, así a lo Lawrence de Arabia. ¡Esto puede acabar peor que la Dragonlance!
Recordadlo: La especia (er mardito parné) debe seguir fluyendo.

-SuperSantiEgo
2.10.08
Wanted. Se busca a los que hicieron esta película, me imagino
La broma es que se les busca para llevarlos ante la justicia, porque la verdad...
La base de todo el argumento, que intenta substituir al imposible de adaptar del cómic, es no sé qué de una hermandad de asesinos que es instrumento del destino para eliminar a gente muy mala, con lo que aunque matan a personas no son ni buenos ni malos sino todo lo contrario. Todo se basa, por cierto, en descifrar código binario desde hace mil años de unos telares mágicos que no se sabe de dónde coño salen. Lo cachondo es que el código binario, sin una equivalencia analógica, no lleva muy lejos, para empezar. El guión parece escrito por Zafón, con eso os lo digo todo.
¿Semejanzas con el cómic? Pues apenas, en realidad. Simplemente aquí todos tienen más o menos el mismo poder que tenía el personaje de Wesley en el cómic, disparar certeramente, y listo. El arranque es parecido, hay un par de frases que están extraídas literalmente de los diálogos del tebeo, y poco más. En la última escena el protagonista también se dirije al lector rompiendo la cuarta pared, pero... pffff.
¿Escenas de acción confusas y delirantes? A montones. La peli entera es como la introducción de un videojuego, sólo que dura dos horas.
Sin embargo hay cosas que uno aprende incluso de películas como ésta:
Se le puede imprimir efecto a una bala, más que Pelé dándole una patada al balón. Vamos, que así la bala puede dar todo un giro completo de 360º dentro de una habitación grande sin problemas.
Oliver Stone es un majadero y JFK ciencia ficción. Las balas mágicas existen, pueden pasar a través de varios cuerpos humanos sin deformarse y por tanto Lee Harvey Ostwald actuó en solitario y fue el que mató a Kennedy. A ver si nos dejamos de tonterías y aceptamos el mundo como es.
Las ratas son peligrosas. Ah, ¿que ya lo sabíais? Pues a partir de ahora lo vais a saber más.
La base de todo el argumento, que intenta substituir al imposible de adaptar del cómic, es no sé qué de una hermandad de asesinos que es instrumento del destino para eliminar a gente muy mala, con lo que aunque matan a personas no son ni buenos ni malos sino todo lo contrario. Todo se basa, por cierto, en descifrar código binario desde hace mil años de unos telares mágicos que no se sabe de dónde coño salen. Lo cachondo es que el código binario, sin una equivalencia analógica, no lleva muy lejos, para empezar. El guión parece escrito por Zafón, con eso os lo digo todo.
¿Semejanzas con el cómic? Pues apenas, en realidad. Simplemente aquí todos tienen más o menos el mismo poder que tenía el personaje de Wesley en el cómic, disparar certeramente, y listo. El arranque es parecido, hay un par de frases que están extraídas literalmente de los diálogos del tebeo, y poco más. En la última escena el protagonista también se dirije al lector rompiendo la cuarta pared, pero... pffff.
¿Escenas de acción confusas y delirantes? A montones. La peli entera es como la introducción de un videojuego, sólo que dura dos horas.
Sin embargo hay cosas que uno aprende incluso de películas como ésta:
Se le puede imprimir efecto a una bala, más que Pelé dándole una patada al balón. Vamos, que así la bala puede dar todo un giro completo de 360º dentro de una habitación grande sin problemas.
Oliver Stone es un majadero y JFK ciencia ficción. Las balas mágicas existen, pueden pasar a través de varios cuerpos humanos sin deformarse y por tanto Lee Harvey Ostwald actuó en solitario y fue el que mató a Kennedy. A ver si nos dejamos de tonterías y aceptamos el mundo como es.
Las ratas son peligrosas. Ah, ¿que ya lo sabíais? Pues a partir de ahora lo vais a saber más.
-SuperSantiEgo
1.10.08
Una de las cosas que realmente me ponen PALOTE

Pero hay algunas veces que uno ve algún pequeño recuerdo de la infancia, y no puede resistirse.

25.9.08
Dos películas de c/f que marcaron mi niñez: Naves misteriosas (1972)
Aunque Darkstar es una película con ciertos toques de chapuza (gloriosos, eso sí), no sólo suele gustar al público, sino que además la gente a la que se la descubres suele agradecértelo, dado el nivel de cachondeo y despiporre que se llega a ver. La experiencia de ver en el lejano futuro que se vuelven a utilizar cintas de ocho pistas es difícilmente superable.

Naves misteriosas, incomprensible traducción de Silent Running (1972) es harina de otro costal. Ahora que está de moda la magnífica Wall-E, es fácil comprender que el argumento le debe mucho a esta película de hace treinta y cinco años, y a otras de la así llamada ciencia-ficción ecológica. Aunque ahora está muy de moda en algunos sectores hacerse el visceralmente antiecologista, no debemos olvidar que el género de ciencia-ficción, por medio de proyecciones y especulaciones, intenta penetrar en futuros posibles o en realidades que el ser humano hasta hace poco no podía ni soñar, y que ya son una realidad. Esta dimensión titánica o faústica del ser humano, desconocida hasta hace apenas poco más de medio siglo, es una obsesión continua en algunos autores de la ciencia-ficción: el ser humano ya se sabe capaz de provocar su destrucción y exterminio por medio de una guerra sin necesidad de ningún dios que se enfade con él, y también empieza a comprender que es capaz de destruir y envenenar el medio en el que vive hasta hacer inviable la vida. También se suele hablar de Dune como ciencia-ficción ecológica, por cómo se intenta comprender la evolución de una cultura y de una sociedad en un medio extremadamente inhóspito como Arrakis.
Respecto a otros condicionantes, la película es contemporánea a la reelección de Nixon y el Escándalo Watergate. En otras cuestiones, el controvertido Club de Roma nace en Suiza en 1968 y empieza a publicar sus análisis a principios de los 70. Si hacemos caso de algunas de las teorías de la conspiración que relacionan a este club con el Bilderberg, que los acusan de planificar exterminios neomalthusianos y eso, pues ésta sería una película de propaganda de todo ello. Bueno, cada loco con su tema.
En este contexto es en el que hay que juzgar a un película como Silent Running. ¿Que es una película progre? Pues sí, progre de narices y además de los 70, que entonces sí que eran progres de verdad, pero al menos lo hacían bien, no como la chapuza de El incidente, cuyo pseudoecologismo era de vergüenza ajena. Si el tema principal de la película lo interpreta además Joan Baez, pues ya os hacéis una idea.
La letra, escueta y ominosa como pocas. Aquí podéis ver a la muchacha acompañada por un chico de Minessota.
Tampoco es una película redonda, ni mucho menos. El director es la leyenda de los efectos especiales Douglas Trumbull. Fue el director de efectos de 2001: Odisea del Espacio, Encuentros en la Tercera Fase, Star Trek: La Película y Blade Runner, así que está todo dicho. Aunque la película es cortita, pega un considerable bajón de ritmo en su segundo tercio, después de un buen arranque, y sólo al final cuando llega el desenlace se recupera completamente el interés. Desde el punto de vista técnico, comprobamos cómo los efectos especiales de la época habían alcanzado una completa madurez, y ya estaba preparado para que llegase La Guerra de las Galaxias (Trumbull estuvo a punto de ser también el director de efectos especiales de ella) y otras obras donde ya casi es imposible distinguir qué es lo real de lo imaginario. Como podréis ver por el artículo de la Wikipedia, parte del metraje no usado de las naves botánicas se reutilizó en la serie original de Galactica para justificar de dónde salían algunos de los alimentos que comían los coloniales, y los tres robots de reparaciones que aparecen en esta película son claros predecesores de R2D2.
Quizá una de las mejores bazas de la película es que no nos explica casi nada. También es uno de sus principales errores, porque así no sabemos cómo ni por qué se ha llegado a la situación de la que se nos habla de la Tierra, y cada uno puede echar a volar la imaginación como mejor quiera o pueda. Parece ser que lo que queda de vida natural, fauna y flora, ha tenido que ser enviada al espacio profundo para ser preservada, y en una de las primeras escenas se nos ofrece el discurso retrospectivo de un presidente que pide perdón por ello a las generaciones del futuro, y que supuestamente habría que datar el 01-01-2001. (¿Autohomenaje por 2001. Odisea del Espacio?) ¿Por qué ha ocurrido esto? ¿Por qué no se podía preservar esos pedazos de naturaleza salvaje en domos en la misma Tierra? No se nos dice, pero el protagonista, que responde al curioso nombre de Freeman Lowell, parece recordar perfectamente el tiempo en el que seguía existiendo la naturaleza salvaje, y aparenta tener unos treinta y tantos, la edad de Bruce Dern cuando se rodó la película.
Lowell es uno de los naturistas cuidadores de una de las varias naves que están en el espacio, acompañado por otros tres mozos algo más jóvenes que él a los que les importa un pito que ya no exista la naturaleza en la Tierra. Nuevamente, se nos insinúa más de lo que se nos dice, y aunque se nos explica que la Tierra es una especie de utopía donde ya no existen ni las enfermedades ni la pobreza, y hay comida sintética para todos, si ésos tres son el ejemplo de la nueva humanidad, parecen más bien conformistas y pobres de espíritu. Lowell se queja de que en el mundo ya sólo hay monotonía, y que todo es uniforme. Cuando, inexplicablemente y sin ninguna justificación, se recibe la orden de enviar los domos al espacio y destruirlos con cargas atómicas, la reacción de esos tres personajes es de alegría pueril y descerebrada. Aunque, si ellos son gilipollas, Freeman también tiene lo suyo, se le cruzan los cables y le da un ramalazo terrorista. Se carga a sus compañeros y se aleja rumbo a Saturno con el último domo que queda, acompañado por tres drones de mantenimiento. Freeman, el último "hombre libre", se aleja de su planeta de origen en una carrera sin esperanza, intentando salvar lo que parece que sólo a él le importa. Nada sabemos de los porqués que han provocado esa decisión en la Tierra, ni si allí hay otros como Lowell.
Naturalmente, ésta es una película que ve uno con ojos muy diferentes ahora que cuando la vio por primera vez a los diez años. El tono poético, elegiaco y tristón se percibe igualmente, y quizá uno de los errores más graves de la película sea no haberse decantado claramente por esa opción. Aunque no lo parezca, y pensándolo desapasionadamente, tiene no pocos puntos en común con Soy leyenda, de Matheson. Freeman huye hacia delante, e intenta conservar la cordura en un mundo que lo ha dejado atrás y en el que ya no puede integrarse, no sabe hacerlo o no quiere intentarlo. Haciendo memoria he recordado también uno de los relatos de Asimov, 2430 D.C. (1970), cuyo argumento tiene no pocos puntos en común con esta película: (si no habéis leído el relato, ahora vienen los destripes de argumento) un mundo futuro en el que se ha alcanzado la máxima población humana posible, la Perfección, a costa de sacrificar hasta el último ser vivo del planeta que pudiera competir por los recursos con el ser humano, y en el que incluso el el mar ha sido convertido en una especie de granja, cubierto de plancton para dar de comer a toda la humanidad. Sólo una familia ha conservado obstinadamente, como Lowell, unas pocas especies animales y vegetales. Pero unos sacerdotes de la Perfección lo visitan y terminan por convencerlo de que ya no son necesarias. El último representante de esa familia, por fin, reconoce que es leyenda, que el mundo lo ha dejado atrás, y se inmola con las últimas especies vivas que no son el hombre. Ya puestos aprovecho para pedir desde aquí la inmediata reedición de la versión de relatos de Asimov ilustrada por Fernando Fernández donde aparecía ese relato, la de Luis Bermejo de Yo, robot, y por supuesto los Cuentos de un Futuro Imperfecto de Josep María Beá.
La verdad es que la película es triste, muy triste. El segundo acto, con Bruce Dern como único protagonista acompañado por los drones, refleja no sólo la soledad del personaje dentro de una nave espacial de dos kilómetros de largo, sino que además incide en la futilidad de sus acciones y en la nula esperanza de que al final salga todo bien. Incluso el final, previsible hasta cierto punto, abre la puerta a una esperanza tan efímera como imposible de fructificar en algo mejor o duradero, por lo menos tal como dejaron al final el guión. Una película muy triste.
Anécdotas sobre la película, a montones. Como ya se indicó, las naves botánicas tuvieron gran impacto e incluso continuidad en el mundo de la ciencia-ficción. Es también uno de los pocos papeles protagonista de Bruce Dern, papá de Laura Dern y conocido actor especializado en hacer papeles de tipo no precisamente bien equilibrado. Investigando para la película, descubre uno datos como que su madrina fue nada menos que Eleanor Roosevelt, lo que lo deja a uno con la incertidumbre de si no será verdad que el mundo no es sino un pañuelo. El nombre de la nave principal donde se sitúa la acción, la Valley Forge, recibe su nombre, precisamente, porque se rodó en parte dentro del portaaviones Valley Forge, que meses después fue vendido como chatarra. Los tres drones que acompañan a Freeman son bautizados por él como Huey, Dewey, y Louie, y por tanto en el doblaje español deberían haberse planteado muy seriamente haberlos llamado Jorgito, Juanito y Jaimito, ya que Freeman obviamente lo hace en homenaje a los sobrinos del Pato Donald. Dentro de los drones iban personas con graves amputaciones, idea de Johnny Eck, uno de los protagonistas de Freaks. La parada de los monstruos (1932), de Tod Browning.
A destacar también cómo introduce Lowell la nueva programación en los drones, pues en vez de meter código de algún tipo se dedica a hacer... ¡nada menos que soldaduras! en una especie de circuitos integrados que luego introduce en unas ranuras de los robotillos.
Entre lo de las casetes de ocho pistas en Dark Star y lo de la programación con soldador de estaño puede uno recordar una de las famosas frases de Historias de Taberna Galáctica: "El futuro ya no es lo que era".

Naves misteriosas, incomprensible traducción de Silent Running (1972) es harina de otro costal. Ahora que está de moda la magnífica Wall-E, es fácil comprender que el argumento le debe mucho a esta película de hace treinta y cinco años, y a otras de la así llamada ciencia-ficción ecológica. Aunque ahora está muy de moda en algunos sectores hacerse el visceralmente antiecologista, no debemos olvidar que el género de ciencia-ficción, por medio de proyecciones y especulaciones, intenta penetrar en futuros posibles o en realidades que el ser humano hasta hace poco no podía ni soñar, y que ya son una realidad. Esta dimensión titánica o faústica del ser humano, desconocida hasta hace apenas poco más de medio siglo, es una obsesión continua en algunos autores de la ciencia-ficción: el ser humano ya se sabe capaz de provocar su destrucción y exterminio por medio de una guerra sin necesidad de ningún dios que se enfade con él, y también empieza a comprender que es capaz de destruir y envenenar el medio en el que vive hasta hacer inviable la vida. También se suele hablar de Dune como ciencia-ficción ecológica, por cómo se intenta comprender la evolución de una cultura y de una sociedad en un medio extremadamente inhóspito como Arrakis.
Respecto a otros condicionantes, la película es contemporánea a la reelección de Nixon y el Escándalo Watergate. En otras cuestiones, el controvertido Club de Roma nace en Suiza en 1968 y empieza a publicar sus análisis a principios de los 70. Si hacemos caso de algunas de las teorías de la conspiración que relacionan a este club con el Bilderberg, que los acusan de planificar exterminios neomalthusianos y eso, pues ésta sería una película de propaganda de todo ello. Bueno, cada loco con su tema.
En este contexto es en el que hay que juzgar a un película como Silent Running. ¿Que es una película progre? Pues sí, progre de narices y además de los 70, que entonces sí que eran progres de verdad, pero al menos lo hacían bien, no como la chapuza de El incidente, cuyo pseudoecologismo era de vergüenza ajena. Si el tema principal de la película lo interpreta además Joan Baez, pues ya os hacéis una idea.
La letra, escueta y ominosa como pocas. Aquí podéis ver a la muchacha acompañada por un chico de Minessota.
Tampoco es una película redonda, ni mucho menos. El director es la leyenda de los efectos especiales Douglas Trumbull. Fue el director de efectos de 2001: Odisea del Espacio, Encuentros en la Tercera Fase, Star Trek: La Película y Blade Runner, así que está todo dicho. Aunque la película es cortita, pega un considerable bajón de ritmo en su segundo tercio, después de un buen arranque, y sólo al final cuando llega el desenlace se recupera completamente el interés. Desde el punto de vista técnico, comprobamos cómo los efectos especiales de la época habían alcanzado una completa madurez, y ya estaba preparado para que llegase La Guerra de las Galaxias (Trumbull estuvo a punto de ser también el director de efectos especiales de ella) y otras obras donde ya casi es imposible distinguir qué es lo real de lo imaginario. Como podréis ver por el artículo de la Wikipedia, parte del metraje no usado de las naves botánicas se reutilizó en la serie original de Galactica para justificar de dónde salían algunos de los alimentos que comían los coloniales, y los tres robots de reparaciones que aparecen en esta película son claros predecesores de R2D2.
Quizá una de las mejores bazas de la película es que no nos explica casi nada. También es uno de sus principales errores, porque así no sabemos cómo ni por qué se ha llegado a la situación de la que se nos habla de la Tierra, y cada uno puede echar a volar la imaginación como mejor quiera o pueda. Parece ser que lo que queda de vida natural, fauna y flora, ha tenido que ser enviada al espacio profundo para ser preservada, y en una de las primeras escenas se nos ofrece el discurso retrospectivo de un presidente que pide perdón por ello a las generaciones del futuro, y que supuestamente habría que datar el 01-01-2001. (¿Autohomenaje por 2001. Odisea del Espacio?) ¿Por qué ha ocurrido esto? ¿Por qué no se podía preservar esos pedazos de naturaleza salvaje en domos en la misma Tierra? No se nos dice, pero el protagonista, que responde al curioso nombre de Freeman Lowell, parece recordar perfectamente el tiempo en el que seguía existiendo la naturaleza salvaje, y aparenta tener unos treinta y tantos, la edad de Bruce Dern cuando se rodó la película.
Lowell es uno de los naturistas cuidadores de una de las varias naves que están en el espacio, acompañado por otros tres mozos algo más jóvenes que él a los que les importa un pito que ya no exista la naturaleza en la Tierra. Nuevamente, se nos insinúa más de lo que se nos dice, y aunque se nos explica que la Tierra es una especie de utopía donde ya no existen ni las enfermedades ni la pobreza, y hay comida sintética para todos, si ésos tres son el ejemplo de la nueva humanidad, parecen más bien conformistas y pobres de espíritu. Lowell se queja de que en el mundo ya sólo hay monotonía, y que todo es uniforme. Cuando, inexplicablemente y sin ninguna justificación, se recibe la orden de enviar los domos al espacio y destruirlos con cargas atómicas, la reacción de esos tres personajes es de alegría pueril y descerebrada. Aunque, si ellos son gilipollas, Freeman también tiene lo suyo, se le cruzan los cables y le da un ramalazo terrorista. Se carga a sus compañeros y se aleja rumbo a Saturno con el último domo que queda, acompañado por tres drones de mantenimiento. Freeman, el último "hombre libre", se aleja de su planeta de origen en una carrera sin esperanza, intentando salvar lo que parece que sólo a él le importa. Nada sabemos de los porqués que han provocado esa decisión en la Tierra, ni si allí hay otros como Lowell.
Naturalmente, ésta es una película que ve uno con ojos muy diferentes ahora que cuando la vio por primera vez a los diez años. El tono poético, elegiaco y tristón se percibe igualmente, y quizá uno de los errores más graves de la película sea no haberse decantado claramente por esa opción. Aunque no lo parezca, y pensándolo desapasionadamente, tiene no pocos puntos en común con Soy leyenda, de Matheson. Freeman huye hacia delante, e intenta conservar la cordura en un mundo que lo ha dejado atrás y en el que ya no puede integrarse, no sabe hacerlo o no quiere intentarlo. Haciendo memoria he recordado también uno de los relatos de Asimov, 2430 D.C. (1970), cuyo argumento tiene no pocos puntos en común con esta película: (si no habéis leído el relato, ahora vienen los destripes de argumento) un mundo futuro en el que se ha alcanzado la máxima población humana posible, la Perfección, a costa de sacrificar hasta el último ser vivo del planeta que pudiera competir por los recursos con el ser humano, y en el que incluso el el mar ha sido convertido en una especie de granja, cubierto de plancton para dar de comer a toda la humanidad. Sólo una familia ha conservado obstinadamente, como Lowell, unas pocas especies animales y vegetales. Pero unos sacerdotes de la Perfección lo visitan y terminan por convencerlo de que ya no son necesarias. El último representante de esa familia, por fin, reconoce que es leyenda, que el mundo lo ha dejado atrás, y se inmola con las últimas especies vivas que no son el hombre. Ya puestos aprovecho para pedir desde aquí la inmediata reedición de la versión de relatos de Asimov ilustrada por Fernando Fernández donde aparecía ese relato, la de Luis Bermejo de Yo, robot, y por supuesto los Cuentos de un Futuro Imperfecto de Josep María Beá.

Anécdotas sobre la película, a montones. Como ya se indicó, las naves botánicas tuvieron gran impacto e incluso continuidad en el mundo de la ciencia-ficción. Es también uno de los pocos papeles protagonista de Bruce Dern, papá de Laura Dern y conocido actor especializado en hacer papeles de tipo no precisamente bien equilibrado. Investigando para la película, descubre uno datos como que su madrina fue nada menos que Eleanor Roosevelt, lo que lo deja a uno con la incertidumbre de si no será verdad que el mundo no es sino un pañuelo. El nombre de la nave principal donde se sitúa la acción, la Valley Forge, recibe su nombre, precisamente, porque se rodó en parte dentro del portaaviones Valley Forge, que meses después fue vendido como chatarra. Los tres drones que acompañan a Freeman son bautizados por él como Huey, Dewey, y Louie, y por tanto en el doblaje español deberían haberse planteado muy seriamente haberlos llamado Jorgito, Juanito y Jaimito, ya que Freeman obviamente lo hace en homenaje a los sobrinos del Pato Donald. Dentro de los drones iban personas con graves amputaciones, idea de Johnny Eck, uno de los protagonistas de Freaks. La parada de los monstruos (1932), de Tod Browning.
A destacar también cómo introduce Lowell la nueva programación en los drones, pues en vez de meter código de algún tipo se dedica a hacer... ¡nada menos que soldaduras! en una especie de circuitos integrados que luego introduce en unas ranuras de los robotillos.
Entre lo de las casetes de ocho pistas en Dark Star y lo de la programación con soldador de estaño puede uno recordar una de las famosas frases de Historias de Taberna Galáctica: "El futuro ya no es lo que era".
-SuperSantiEgo
24.9.08
Dos películas de c/f que marcaron mi niñez: Estrella Oscura (1974)
A veces nos llaman la generación de La Bola de Cristal, por el programa gamberro y cañero que veíamos de chavales, y aunque es justo no debemos olvidar que ése no era sino un programa más de los que se hicieron en la época: programas llenos de ingenio, educativos y con su punto ácrata, sobre todo las mañanas de los fines de semana y entre semana a la hora de la merienda.
En algunos de esos programas, sobre todo los sábados por la mañana, ponían películas raras, a veces con debate y todo, imitando a La Clave. Seguramente en alguno de esos programas vi, aproximadamente a la edad de diez años, estas dos películas. Me dejaron tonto y así me he quedado. Fijaos si han pasado años y ahora que hace un par que las volví a ver, me acordaba de tantos y tantos detalles. Entre esto, Las Guerra de las Galaxias y los tebeos de tíos en pijama que salvan el mundo siempre me dijo mi madre que acabaría como don Quijote.
Cuánta razón tienen siempre las madres.
Yo os recomendaría que las vieseis, porque la verdad es que valen la pena y aquí hay algún destripe de argumento.
Estrella Oscura (Darkstar, 1974)
El director es nada menos que... ¡John Carpenter! El mismo, el de 1997 Rescate en Nueva York, Vampiros, y todas las demás que tan bien conocéis, frikazos.
Estrella oscura es en realidad una película de estudiantes rodada en 16 mm, que después fue aumentada para convertirla en largometraje. ¿Que de qué va la película? Pues es difícil de decir, porque este argumento sólo se puede explicar en el contexto de los años 70, la libertad creativa del que sabe que no tiene nada que perder, y seguramente un número importante de cigarritos de la risa.
La nave Estrella Oscura va por el universo cargándose planetas "inestables", que puedan suponer un problema en la colonización masiva que parece que está preparando la Tierra en el siglo XXII. Una mera excusa o mcguffin, la verdad, porque lo que importa es que los tripulantes de la nave llevan veinte años allí encerrados, son unos desgreñados con los las hermosas barbas y bigotones de la época y obviamente están hasta las narices y se les va la perola: trabajan en un sitio tan angosto que ríase uno de las fotografías de la Bolsa de Hong Kong de los 80, duermen juntos en un cuchitril que sería la vergüenza hasta de un estudiante universitario y por si fuera poco el capitán de la nave ha muerto, o algo parecido, así que lo tienen criogenizado como a Walt Disney (ya, ya sabemos todos que es mentira, pero como leyenda mola), y de vez en cuando pueden consultar con él, aunque se les queja de que está muy solito y no van a visitarlo.
Carpenter dice que es la versión de Esperando a Godot en el espacio, y oye, algo sí que recuerda a la obra de Beckett si uno lo piensa, y su parte de razón tiene: su trabajo es absurdo, su existencia dentro de esa nave es monótona y repetitiva y están completamente hastiados de ella. El navegante Talby vive aislado en la cúpula de observación y ansía llegar a ver unos cometas míticos que dan la vuelta al Universo, el teniente Doolittle parece que sigue algo más centrado aunque añora sus tiempos de surfista en Malibú y además de Boyler, que luce un look setentero que supongo que Vicisitud y Sordidez calificará como "modélico", está Pinback, al que parece que más ha afectado la reclusión forzosa (cómo y por qué llegó a la nave lo sabréis si veis la película), pues se le va la olla y ha adoptado como mascota a un bicho alienígena que es como una bolsa de gas con unas garras sobre las que camina. Además, tiene una caja llena de artículos de broma y se entretiene leyendo antiguos comics eróticos de dominación y otros románticos de la DC, en los que se destacó en su momento John Romita senior. En paticular el número que se ve en ese fotograma es el Falling in Love #119:
De los dos personajes que se destacan uno es precisamente Pinback, en el que recae la parte cómica, y el que protagoniza unas escenas hilarantes persiguiendo al alienígena por estrechos tubos de ventilación; además, todos tenemos algún amigo que incluso físicamente es clavadito a Pinback, ¿verdad, Kike? Este subargumento lo aprovecharía Dan O'Bannon, coguionista con Carpenter en esta película, para el guión nada menos que de Alien. El octavo pasajero, que viene a ser lo mismo pero en clave angustiosa y de terror; además aquí la nave también medio pasa de ellos y parece que se vuelve majara, como la computadora Madre en la Nostromo. ¿Y sabéis qué actor interpreta a Pinback? Pues el mismo Dan O'Bannon.
El otro personaje destacado es Doolitle, interpretado por Brian Narelle, cuya carrera lo llevó por el campo de la animación, y entre cuyas obras está Espita Gorgorita. Pues Doolittle se enfrenta al problema de que la Bomba nº20 tiene un fallo y ha decidido que va a explotar por las buenas sin haberse separado de la nave. Después de consultar con el capitán Powell hecho sorbete, éste le da la solución perfecta: "Enseña a la bomba fenomenología". ¡No, no me lo estoy inventado! ¡Os juro por mi güevecillo izquierdo que es eso lo que le dice! Afortunadamente, Doolitle sabe fenomenología (ya es casualidad, ¿eh?), y sale fuera de la nave para convencer a la bomba de que no explote utilizando argumentos del obispo Berkeley. Esto, esto sí que es filosofía en la ciencia-ficción. ¡Me jijo yo de Matrix! Ya os digo que esto hay que entenderlo en el contexto de los 70, o algo antes cuando Jim Morrison hacía cortometrajes psicodélicos y eso. Me imagino que Carpenter también confiaría en que la gente no hubiese digerido del todo 2001. Odisea del Espacio, que también tiene lo suyo y que apenas se había estrenado seis años antes.
Aquí tenéis la transcripción del diálogo original. Como podéis ver en el doblaje no tradujeron el "I think, therefore I am" como "Pienso, luego existo", lo que tiene no poco delito. Siempre has sido un incomprendido, Renato, pero sabes que en ésta tendrás siempre tu casa. Otra pregunta que sin duda podríais hacerme es: ¿hace la música Carpenter con un órgano Casio y es igualita a la del resto de sus películas? La respuesta es un rotundo y demoledor SI, que me imagino que habréis adelantado si habéis visto el avance oficial de la película. Pongámonos todos en pie y gritemos: "¡Autor! ¡Autor completo! ¡Homo universalis! ¡Polímata! ¡Sós grande, John Carpenter!"
Respecto al final, no os lo voy a contar. Pues eso, que escribieron seguramente todo el guión con unos cigarritos de la risa, otra explicación no hay. El resultado es por tanto completamente estupefaciente. Se nota que es la obra de unos autores que no están del todo fogueados y a veces el ritmo falla, pero en todo lo demás es una gamberrada cinematográfica que se sale de la escala. Ya no se hacen películas así, y la verdad es que es una pena. Fijaos en la diferencia: en 1971, La naranja mecánica, en 1972 Naves misteriosas y en 1974, Dark Star, en 1977 Star Wars y en 1979 Alien. Les interesaba contar buenas historias de ciencia ficción con fundamento antes que competir a ver quién hacía la película vacía más costosa.
En Zona 2 está disponible en Amazon UK la edición de 30 aniversario, así que me imagino que terminará cayendo. Mañana hablaremos de Naves Misteriosas (Silent Running).
En algunos de esos programas, sobre todo los sábados por la mañana, ponían películas raras, a veces con debate y todo, imitando a La Clave. Seguramente en alguno de esos programas vi, aproximadamente a la edad de diez años, estas dos películas. Me dejaron tonto y así me he quedado. Fijaos si han pasado años y ahora que hace un par que las volví a ver, me acordaba de tantos y tantos detalles. Entre esto, Las Guerra de las Galaxias y los tebeos de tíos en pijama que salvan el mundo siempre me dijo mi madre que acabaría como don Quijote.
Cuánta razón tienen siempre las madres.
Yo os recomendaría que las vieseis, porque la verdad es que valen la pena y aquí hay algún destripe de argumento.
Estrella Oscura (Darkstar, 1974)

Estrella oscura es en realidad una película de estudiantes rodada en 16 mm, que después fue aumentada para convertirla en largometraje. ¿Que de qué va la película? Pues es difícil de decir, porque este argumento sólo se puede explicar en el contexto de los años 70, la libertad creativa del que sabe que no tiene nada que perder, y seguramente un número importante de cigarritos de la risa.
La nave Estrella Oscura va por el universo cargándose planetas "inestables", que puedan suponer un problema en la colonización masiva que parece que está preparando la Tierra en el siglo XXII. Una mera excusa o mcguffin, la verdad, porque lo que importa es que los tripulantes de la nave llevan veinte años allí encerrados, son unos desgreñados con los las hermosas barbas y bigotones de la época y obviamente están hasta las narices y se les va la perola: trabajan en un sitio tan angosto que ríase uno de las fotografías de la Bolsa de Hong Kong de los 80, duermen juntos en un cuchitril que sería la vergüenza hasta de un estudiante universitario y por si fuera poco el capitán de la nave ha muerto, o algo parecido, así que lo tienen criogenizado como a Walt Disney (ya, ya sabemos todos que es mentira, pero como leyenda mola), y de vez en cuando pueden consultar con él, aunque se les queja de que está muy solito y no van a visitarlo.
Carpenter dice que es la versión de Esperando a Godot en el espacio, y oye, algo sí que recuerda a la obra de Beckett si uno lo piensa, y su parte de razón tiene: su trabajo es absurdo, su existencia dentro de esa nave es monótona y repetitiva y están completamente hastiados de ella. El navegante Talby vive aislado en la cúpula de observación y ansía llegar a ver unos cometas míticos que dan la vuelta al Universo, el teniente Doolittle parece que sigue algo más centrado aunque añora sus tiempos de surfista en Malibú y además de Boyler, que luce un look setentero que supongo que Vicisitud y Sordidez calificará como "modélico", está Pinback, al que parece que más ha afectado la reclusión forzosa (cómo y por qué llegó a la nave lo sabréis si veis la película), pues se le va la olla y ha adoptado como mascota a un bicho alienígena que es como una bolsa de gas con unas garras sobre las que camina. Además, tiene una caja llena de artículos de broma y se entretiene leyendo antiguos comics eróticos de dominación y otros románticos de la DC, en los que se destacó en su momento John Romita senior. En paticular el número que se ve en ese fotograma es el Falling in Love #119:


El otro personaje destacado es Doolitle, interpretado por Brian Narelle, cuya carrera lo llevó por el campo de la animación, y entre cuyas obras está Espita Gorgorita. Pues Doolittle se enfrenta al problema de que la Bomba nº20 tiene un fallo y ha decidido que va a explotar por las buenas sin haberse separado de la nave. Después de consultar con el capitán Powell hecho sorbete, éste le da la solución perfecta: "Enseña a la bomba fenomenología". ¡No, no me lo estoy inventado! ¡Os juro por mi güevecillo izquierdo que es eso lo que le dice! Afortunadamente, Doolitle sabe fenomenología (ya es casualidad, ¿eh?), y sale fuera de la nave para convencer a la bomba de que no explote utilizando argumentos del obispo Berkeley. Esto, esto sí que es filosofía en la ciencia-ficción. ¡Me jijo yo de Matrix! Ya os digo que esto hay que entenderlo en el contexto de los 70, o algo antes cuando Jim Morrison hacía cortometrajes psicodélicos y eso. Me imagino que Carpenter también confiaría en que la gente no hubiese digerido del todo 2001. Odisea del Espacio, que también tiene lo suyo y que apenas se había estrenado seis años antes.
Aquí tenéis la transcripción del diálogo original. Como podéis ver en el doblaje no tradujeron el "I think, therefore I am" como "Pienso, luego existo", lo que tiene no poco delito. Siempre has sido un incomprendido, Renato, pero sabes que en ésta tendrás siempre tu casa. Otra pregunta que sin duda podríais hacerme es: ¿hace la música Carpenter con un órgano Casio y es igualita a la del resto de sus películas? La respuesta es un rotundo y demoledor SI, que me imagino que habréis adelantado si habéis visto el avance oficial de la película. Pongámonos todos en pie y gritemos: "¡Autor! ¡Autor completo! ¡Homo universalis! ¡Polímata! ¡Sós grande, John Carpenter!"
Respecto al final, no os lo voy a contar. Pues eso, que escribieron seguramente todo el guión con unos cigarritos de la risa, otra explicación no hay. El resultado es por tanto completamente estupefaciente. Se nota que es la obra de unos autores que no están del todo fogueados y a veces el ritmo falla, pero en todo lo demás es una gamberrada cinematográfica que se sale de la escala. Ya no se hacen películas así, y la verdad es que es una pena. Fijaos en la diferencia: en 1971, La naranja mecánica, en 1972 Naves misteriosas y en 1974, Dark Star, en 1977 Star Wars y en 1979 Alien. Les interesaba contar buenas historias de ciencia ficción con fundamento antes que competir a ver quién hacía la película vacía más costosa.
En Zona 2 está disponible en Amazon UK la edición de 30 aniversario, así que me imagino que terminará cayendo. Mañana hablaremos de Naves Misteriosas (Silent Running).
-SuperSantiEgo
23.9.08
Mis gadgets chiquinofes favoritos
En mis cruzadas personales en este blog familiar, lumpenliterario y profundamente religioso y liberal, soy consciente de que es mi destino estamparme con el muro de la realidad estupefaciente como un descerebrado jackass cualquiera. Pero como se suele decir, lo importante es que te guste a ti, y que te quiten luego lo bailao. Puede pensar uno que en un futuro no muy lejano alguien leerá este blog y dirá "Alguien lo vio llegar, alguien sabía lo que estaba pasando", y todos serán conscientes de mi profunda sabiduría. Mas sé que no será el caso, pues entonces la gente sólo goboreará nadsat o hablará neolingua y este blog sin su correspondiente rosetta será tan inteligible como lo fueron durante siglos los jeroglíficos egipcios. Eso sí: espero que les haga mucha ilusión las foticos que pongo.
Así que a continuación paso a hacer mis siguientes declaraciones:
1º La palabra "gadget" sólo se puede utilizar dignamente si viene precedida de la palabra "inspector".
2º La palabra "gadget", a pesar de provenir de la lengua del imperio, no implica prestigio alguno respecto a su referente, que en tiempos más felices nunca necesitó de nombre colectivo alguno. Cuando uno se compraba un cacharrito, lo llamaba así: cacharrito, chisme, coso. Lo podréis llamar gadget, pero seguirá siendo eso: ¡un puto cacharrito!
3º Se propone la palabra "chiquinofe", ya documentada en Internet, y de etimología incierta, para arreglar hasta cierto punto el desaguisado. Sabemos que no nos van a hacer ni caso, pero oye, todo es intentarlo.
A continuación paso a describir mis gadgets favoritos:
Cash Dispenser and Documents holder. Gray Edition.
El gadget ideal para el caballero moderno. Con múltiples funciones, como dispensador de dinero en papel (hay modelos que también soportan metálico), así como todo tipo de ranuras de expansión compatibles con tarjetas de visita, tarjetas de crédito y documentación varia. ¡Personalízalo con las fotos de tus mascotas y familia, y comparte en cualquier lugar y momento tus imágenes preferidas con amigos y compañeros de trabajo! Todo a la vista y todo a mano en una interfaz de usuario intuitiva y fácil de dominar. Una vez lo pruebes, te preguntarás cómo habías podido vivir sin este gadget imprescindible para la vida moderna. ¡No permitas que te lo roben!
BIC (Bionic Interface Cardridge) Pocket writting device.
La experiencia ergonómica en el campo de la escritura del Bionic Interface Cardridge hará que este stick WOM (Write Only Memory) se integre en su vida como una extensión más de su cuerpo. Podrá utilizarlo donde quiera, como quiera, ¡y no precisa de ninguna fuente de energía externa! Cuando agote su carga, acuda a uno de nuestros proveedores autorizados, que le entregará un nuevo dispositivo de escritura a un precio realmente competitivo.
Y recuerde: Bionic Interface Cardridge Orange escribe fino, Cristal Bionic Interface Cardridge escribe normal.
Naturalmente, como nos ha recordado uno de los comentaristas del blog, el Bionic Interface Cardridge ofrece una usabilidad superior con su complemento natural que el el PDA o Papel De Apuntar.
Hardware Password
A todos nos importa la seguridad de nuestras posesiones más preciadas y de nuestras familias. Y a partir de ahora, con este sencillo e ingenioso gadget, todos podremos estar seguros de que sólo los que tengan la Hardware Password autorizada podrán entrar en la seguridad de nuestra casa. ¿Cómo? ¡Con una password codificada en el mismo material en el que está hecho el gadget! ¡Ni siquiera tendrá que memorizarla! Los avanzados sistemas anticopia garantizan que sólo los que nosotros queramos tengan acceso a nuestras Hardware Password correctas, que se podrán llevar cómodamente al lado del Cash Dispenser and Documents Holder.
Classy First Class Lever. Prestige Wooden Edition.
*
Y entonces es cuando diréis: joer, SantiEgo, cómo te pasas, tampoco es para ponerse así, total qué más da, igual exageras un poco.
¡NOOOOORL! ¡Abominación y escarnio! ¡Penitenciágite! ¡Penitenciágite! He aquí que yo os digo que ésta y no otra es la naturaleza de la maldad y de la estupidez humana, y es que ésta se sabe cómo empieza y no cómo acaba. El Universo puede que infinito no sea, pero la tontería no conoce límite ni frontera. Jugad, jugad a apredices de brujo, a doctores Frankenstein, desafiad a la naturaleza y a la semántica.
Sólo los bondadosos dioses pueden alcanzar a ver qué horrores inenarrables nos deparará el futuro.
Actualización:
Algunos ya saben la verdad. No te quedes mirando. Únete.

Así que a continuación paso a hacer mis siguientes declaraciones:
1º La palabra "gadget" sólo se puede utilizar dignamente si viene precedida de la palabra "inspector".

3º Se propone la palabra "chiquinofe", ya documentada en Internet, y de etimología incierta, para arreglar hasta cierto punto el desaguisado. Sabemos que no nos van a hacer ni caso, pero oye, todo es intentarlo.
A continuación paso a describir mis gadgets favoritos:
Cash Dispenser and Documents holder. Gray Edition.
El gadget ideal para el caballero moderno. Con múltiples funciones, como dispensador de dinero en papel (hay modelos que también soportan metálico), así como todo tipo de ranuras de expansión compatibles con tarjetas de visita, tarjetas de crédito y documentación varia. ¡Personalízalo con las fotos de tus mascotas y familia, y comparte en cualquier lugar y momento tus imágenes preferidas con amigos y compañeros de trabajo! Todo a la vista y todo a mano en una interfaz de usuario intuitiva y fácil de dominar. Una vez lo pruebes, te preguntarás cómo habías podido vivir sin este gadget imprescindible para la vida moderna. ¡No permitas que te lo roben!

BIC (Bionic Interface Cardridge) Pocket writting device.
La experiencia ergonómica en el campo de la escritura del Bionic Interface Cardridge hará que este stick WOM (Write Only Memory) se integre en su vida como una extensión más de su cuerpo. Podrá utilizarlo donde quiera, como quiera, ¡y no precisa de ninguna fuente de energía externa! Cuando agote su carga, acuda a uno de nuestros proveedores autorizados, que le entregará un nuevo dispositivo de escritura a un precio realmente competitivo.
Y recuerde: Bionic Interface Cardridge Orange escribe fino, Cristal Bionic Interface Cardridge escribe normal.

Hardware Password
A todos nos importa la seguridad de nuestras posesiones más preciadas y de nuestras familias. Y a partir de ahora, con este sencillo e ingenioso gadget, todos podremos estar seguros de que sólo los que tengan la Hardware Password autorizada podrán entrar en la seguridad de nuestra casa. ¿Cómo? ¡Con una password codificada en el mismo material en el que está hecho el gadget! ¡Ni siquiera tendrá que memorizarla! Los avanzados sistemas anticopia garantizan que sólo los que nosotros queramos tengan acceso a nuestras Hardware Password correctas, que se podrán llevar cómodamente al lado del Cash Dispenser and Documents Holder.

Classy First Class Lever. Prestige Wooden Edition.
Desde hace más de un siglo la tecnología moderna nos ha provisto de nuevos y poderosos gadgets que hacen más placentera y cómoda nuestra existencia. La Realidad Estupefaciente se complace en presentar esta pequeña joya de la más precisa tecnología en una nueva y glamurosa edición en madera no noble que iguala, si no mejora, las anteriores versiones implementadas en plástico de vivos colores, que tanto éxito han tenido entre nuestros clientes de más alto standing. De uso tanto en interior como en exterior, y con una fuerza de tracción suficiente para resistir vientos moderados, ésta es una pieza de tecnología superior que, si se trata con el respeto que merece, puede pasar de padres a hijos y perdurar durante generaciones.

¡NOOOOORL! ¡Abominación y escarnio! ¡Penitenciágite! ¡Penitenciágite! He aquí que yo os digo que ésta y no otra es la naturaleza de la maldad y de la estupidez humana, y es que ésta se sabe cómo empieza y no cómo acaba. El Universo puede que infinito no sea, pero la tontería no conoce límite ni frontera. Jugad, jugad a apredices de brujo, a doctores Frankenstein, desafiad a la naturaleza y a la semántica.
Sólo los bondadosos dioses pueden alcanzar a ver qué horrores inenarrables nos deparará el futuro.
Actualización:
Algunos ya saben la verdad. No te quedes mirando. Únete.

-SuperSantiEgo
21.9.08
Más camisetas gamberras
Como sabéis, sentimos predilección por las camisetas gamberras, como ya hemos señalado aquí en más de una situación.
Claro que una cosa es una camiseta gamberra, y otra pasarme un montón de pueblos, como la famosa camiseta de The Craddle of Filth.
Otras camisetas, pues van más allá del punto gamberro, y llevar alguna de ellas es ya arriesgarse lo suyo:
Supremacía de la harina blanca. Se siente por uno de los lectores de este blog, el Sr Poppi Fresco.
Juego de palabras intraducible.
No te metas con Texas. No está bien andar chinchando a los retrasados.
Suicídate. Todos los chicos guays lo hacen.
Wal Marx. Siempre codicia corporativa. Siempre.
Hobbes demostrando que el peluche es un tigre para el niño.
Dios bendiga a América. Pero no a Idaho. Idaho que se joda.
Claro que una cosa es una camiseta gamberra, y otra pasarme un montón de pueblos, como la famosa camiseta de The Craddle of Filth.
Otras camisetas, pues van más allá del punto gamberro, y llevar alguna de ellas es ya arriesgarse lo suyo:







-SuperSantiEgo
17.9.08
Batman. El Caballero Oscuro. ¿Hacía falta ver la película?
El título proviene de que, poco a poco, cada vez me voy desencantando más y más con el mundo friki. La que yo creía que podía ser una fuerza para el triunfo definitivo del Bien contra el Mal se va convirtiendo en un conjunto aborregado que muñir a placer del que maneja los invisibles hilos con los que están atados a la realidad que creen dominar y de la que en realidad todo desconocen.
"Esto... Joker... ¿Has visto 300?
¿Te acuerdas de la escena entre Jerjes y Leónidas?""Vale. Hablaré."
Cada vez parece más que no hace falta ir a ver la película, porque ya todo está decidido y evaluado mucho antes incluso de que los críticos vayan al pase de prensa. Yo soy incluso contrario a esos pases de prensa, así que imaginaos lo que pienso del márketing de guerra, o viral, verdaderas ofensivas contra el criterio del espectador mucho antes de que ponga el culo en la butaca. El resultado es a veces, perdonadme, bastante bochornoso, como cuando tanta gente ponía en sus páginas calendarios en cuenta atrás para que todo el mundo conociese su ansia no por empezar sus vacaciones o por Segunda Venida de Cristo, sino por asistir al estreno de Spider-man 3, que salió como salió. Lo peor de todo, como se suele decir, es la cara de tonto que se le queda luego a uno, ¿verdad, campeones? A veces me preocupa percibir esa especie de Conciencia Común Friki que pulula por los blogs del ramo, el papanatismo de hacer publicidad gratuita, o de estar todos en pie para publicar al unísono el primer avance de la película, con lo que ese día todo el mundo publica lo mismo, exactamente lo mismo. Además, parece que ya se sabe de antemano que la película va a ser buena, o mala. Antes de que se rodase un solo plano de la cuarta de Indiana Jones, sin saber apenas ni de qué iba, todo el mundo estuvo dispuesto a decir que iba a ser un bodrio. En el caso de Batman. El Caballero Oscuro, todo el mundo sabía, a priori, que la película iba a ser la leche, y que le iba a encantar. O tienen dotes precognitivas, o realmente existen conocimientos apriorísticos que yo no sospechaba.
Anécdotas aparte son cosas como la estupidez de que de repente esta película aparezca como una de las mejores de la historia por ejemplo en la Imdb. Es algo tan ridículo y tan anecdótico que, sinceramente, creo que la única forma de citarlo es para cachondearse de ello. En primer lugar, aunque la democracia es un gran invento, hay cosas para las que no funciona, como por ejemplo abrir botellines, y si hiciésemos una encuesta mundial sobre si es la Tierra la que gira alrededor del sol, o al revés, prefiero ni imaginarme lo que podría salir de ahí. Como recordaremos, hace sólo ocho años año cambiamos de centuria y de milenio, y se confeccionaron mil y una listas sobre "los mejores de". El problema de la historia, como siempre, es que sin perspectiva los árboles nos impiden ver el bosque. Algunos se indignaron porque saliera muy alto como una de las mejores canciones del siglo XX el Wannabe de las Spice Girls, pero la culpa es del acelerado que se pone a hacer ese tipo de preguntas cuando no procede y a quien no se debe. ¿Que la gente se puso a votar por las buenas, en un sistema que no puede reflejar nada? ¿Pero eso a quién puñetas que tenga dos dedos de frente le importa? Yo no sé ahora, pero cuando yo era chaval en el colegio nos explicaban los principios de la estadística, y para qué y para qué no funcionaba.
Respecto a la película en sí, su antecesora Batman Begins me gustó pero no me entusiasmó particularmente. La interpretación de Batman es correcta pero en absoluto novedosa, desaprovechan notablemente a un personaje como Ra's al Ghul, y aunque se alabó mucho que hicieran al personaje principal más "realista" eso es una arma de doble filo, porque sinceramente a veces se echa en falta cierto aspecto chorra que es inseparable de un tío al que se le ocurre ponerse un traje de murciélago y empezar a calentarle el costillar a los malvados. Aunque también tienen sus defectos, las dos primeras películas de Tim Burton reflejaban ese aspecto desquiciado entre naif y gótico de Gotham en el que el personaje no desentonaba, y donde todo era posible. Incluso la versión de la serie de televisión interpretada por Adam West tenía su lógica, y es una versión perfectamente válida del personaje: todo es una mascarada, una opereta bufa con toques slapstick. La versión de Nolan, efectivamente, coincide en gran medida con el aspecto sobrio que ha dominado a los comics de Batman en los últimos diez años, en los que se ha hecho destacar fundamentalmente los aspectos polícíacos y de Gotham como un lugar corrupto y siniestro, aunque sin olvidar otras referencias necesarias al universo del personaje. La idea de Batman como prófugo de la justicia acosado por la policia, o que incluso es considerado por parte de la población como una leyenda urbana, también procede de algunas de las interpretaciones de lo comics.
Esta segunda parte, pues también está muy bien, pero sigue sin ser la película perfecta que dicen algunos. Bale en algunas escenas haciendo de Batman está como para matarlo y parece que quiere competir con Viggo Mortensen a ver quién tiene la voz más ronca. Como Wayne, pues lo hace bien y todos en general tienen buenas actuaciones. De Michael Caine y Gary Oldman para qué hablar, y además ahora que me doy cuenta al ver el reparto principal... Britannia rules the film, porque hasta Ledger era a su manera súbdito de su Graciosa Majestad, patrona de la Commonwealth.
A todo esto, la traducción de "Dark Knight" directamente como "Caballero Oscuro" no es quizá la más adecuada. "Dark Knight" se terminó de imponer como epíteto homérico de Batman desde 1986 con Frank Miller, y ya entonces dio problemas: sin ir más lejos en España se substituyó por "El Señor de la Noche", decisión arriesgada pero que funcionaba. Por ejemplo en portugués es "Cavaleiro das Trevas", pues la acepción de "Dark" que se busca es precisamente la de "Sombrío": Batman es una fuerza del bien pero opera en las mismas sombras que protegen al mal que combate, y al margen de la ley establecida. Bueno, como ya hemos dicho más de una vez por aquí, la traducción no es una ciencia exacta. No nos olvidemos que el epíteto homérico de Batman y Robin en conjunto es The Dynamic Duo, en español es el Dúo Dinámico (Dinámico Dúo para disimular un poco), lo que causa cierta vicisitud, y no poco regocijo, en quien lo escucha. Lo de "El Cruzado de la Capa" (The Caped Crusader) creo que ya ha caído afotunadamente en desuso, pues en español nada tiene que ver vestir de capa con estar capado o ir por ahí capando. Así que cuando juguéis a los superhéroes, ya sabéis: el que chifle más fuerte hace de Batman.
Respecto a la interpretación del Joker, es heterodoxa pero muy válida. No es el Joker en realidad como el Ra's al Ghul de la primera parte era blandito blandito en comparación con su versión en cómic, pero tampoco me importa. En realidad es una especie de mezcla entre Hannibal el Caníbal y Jigsaw, y los guionistas le dejan hacer lo que le da la gana sin saber muy bien cómo ni por qué. Los archivillanos de Batman, estrafalarios y rodeados de sicarios fieles, tienen su sentido en la Gotham de los comics y en el universo superheroico, pero en un entorno más "realista" se nota que hay que forzar la situación y no se sabe cómo son capaces de montar semejantes cirios sin que nadie se dé cuenta, y más si van por ahí vestidos de colorines.
La intepretación de Ledger, pues bien. Si le quieren dar el Óscar como dicen algunos, pues estupendo, no será el primero en ganarlo después de muerto. Además este tipo de interpretación es lo que los actores llaman "un caramelo": hacer de psicópata, de paralítico o cualquier cosa que te permita comportarte como un histrión siempre impresiona mucho, como Harrison Ford en A propósito de Henry, o Robert de Niro en Despertares. Como dije, realmente no es el Joker de los comics, sino otro personaje que, por funcionar, funciona. Todos por todas partes repiten la definición de manual del Joker, pero ése realmente fue Jack Nicholson, que sí interpretó al Payaso del Crimen: a veces cínico, a veces incluso poético, un psicópata y la encarnación del espíritu del caos, impredecible, pánico y totalmente incapaz de tomarse nada en serio, ni siquiera el momento de su muerte. Mi frase favorita de él es la de "Este cuadro no lo estropees. Me gusta." El Joker de Ledger es eso, un psicópata que no se sabe de dónde ha salido, al que le han hecho (o se ha hecho) la "sonrisa del payaso" o "sonrisa de Glasgow", y perfectamente predecible. Lo de que explique varias versiones de sus cicatrices me recordó a La broma asesina, donde el Joker dice que "A veces creo acordarme de cómo empezó todo, pero se me suele mezclar con alucinaciones". Por momentos me recordó a Anthony Hopkins en Hannibal, que parecía que todo le salía bien por eso, porque era un psicópata, y además a Jigsaw, el protagonista de Saw, obligando a la gente a tomar decisiones crueles en las que se veían obligados a hacer daño a los demás o a sí mismos, cosa que también habíamos visto ya en Seven, por cierto. Y en alguna ocasión me recordó también a Charlie Rivel. A Charlie Rivel después de una semana de farra con póper y farlopa, claro.
El personaje de Dos Caras... bueno, en los comics tampoco fue nunca el primero de la clase que digamos, pero ligar su origen al Joker, y que cuando quede libre vaya a vengarse del Comisario Gordon en vez de ir a por el hijoputa que mató a su chica y le desfiguró la cara... es un poco cogido por los pelos. Por si fuera poco se repite con él, ya por tercera vez, lo del juego psicológico de "elige entre el mal A y el mal B". Veremos si lo recuperan para una tercera parte o no. La cara desfigurada por ordenador, por cierto, impecable. Y Eric Roberts, como siempre un placer contar con él en una película.. No me digáis que cuando lo veis no os dan ganas de coméroslo y de llevaros las sobras para casa.
Por lo demás, sí, la película está bastante bien aunque llega a hacerse un poco larga en algún momento.

¿Te acuerdas de la escena entre Jerjes y Leónidas?""Vale. Hablaré."
Cada vez parece más que no hace falta ir a ver la película, porque ya todo está decidido y evaluado mucho antes incluso de que los críticos vayan al pase de prensa. Yo soy incluso contrario a esos pases de prensa, así que imaginaos lo que pienso del márketing de guerra, o viral, verdaderas ofensivas contra el criterio del espectador mucho antes de que ponga el culo en la butaca. El resultado es a veces, perdonadme, bastante bochornoso, como cuando tanta gente ponía en sus páginas calendarios en cuenta atrás para que todo el mundo conociese su ansia no por empezar sus vacaciones o por Segunda Venida de Cristo, sino por asistir al estreno de Spider-man 3, que salió como salió. Lo peor de todo, como se suele decir, es la cara de tonto que se le queda luego a uno, ¿verdad, campeones? A veces me preocupa percibir esa especie de Conciencia Común Friki que pulula por los blogs del ramo, el papanatismo de hacer publicidad gratuita, o de estar todos en pie para publicar al unísono el primer avance de la película, con lo que ese día todo el mundo publica lo mismo, exactamente lo mismo. Además, parece que ya se sabe de antemano que la película va a ser buena, o mala. Antes de que se rodase un solo plano de la cuarta de Indiana Jones, sin saber apenas ni de qué iba, todo el mundo estuvo dispuesto a decir que iba a ser un bodrio. En el caso de Batman. El Caballero Oscuro, todo el mundo sabía, a priori, que la película iba a ser la leche, y que le iba a encantar. O tienen dotes precognitivas, o realmente existen conocimientos apriorísticos que yo no sospechaba.
Anécdotas aparte son cosas como la estupidez de que de repente esta película aparezca como una de las mejores de la historia por ejemplo en la Imdb. Es algo tan ridículo y tan anecdótico que, sinceramente, creo que la única forma de citarlo es para cachondearse de ello. En primer lugar, aunque la democracia es un gran invento, hay cosas para las que no funciona, como por ejemplo abrir botellines, y si hiciésemos una encuesta mundial sobre si es la Tierra la que gira alrededor del sol, o al revés, prefiero ni imaginarme lo que podría salir de ahí. Como recordaremos, hace sólo ocho años año cambiamos de centuria y de milenio, y se confeccionaron mil y una listas sobre "los mejores de". El problema de la historia, como siempre, es que sin perspectiva los árboles nos impiden ver el bosque. Algunos se indignaron porque saliera muy alto como una de las mejores canciones del siglo XX el Wannabe de las Spice Girls, pero la culpa es del acelerado que se pone a hacer ese tipo de preguntas cuando no procede y a quien no se debe. ¿Que la gente se puso a votar por las buenas, en un sistema que no puede reflejar nada? ¿Pero eso a quién puñetas que tenga dos dedos de frente le importa? Yo no sé ahora, pero cuando yo era chaval en el colegio nos explicaban los principios de la estadística, y para qué y para qué no funcionaba.
Respecto a la película en sí, su antecesora Batman Begins me gustó pero no me entusiasmó particularmente. La interpretación de Batman es correcta pero en absoluto novedosa, desaprovechan notablemente a un personaje como Ra's al Ghul, y aunque se alabó mucho que hicieran al personaje principal más "realista" eso es una arma de doble filo, porque sinceramente a veces se echa en falta cierto aspecto chorra que es inseparable de un tío al que se le ocurre ponerse un traje de murciélago y empezar a calentarle el costillar a los malvados. Aunque también tienen sus defectos, las dos primeras películas de Tim Burton reflejaban ese aspecto desquiciado entre naif y gótico de Gotham en el que el personaje no desentonaba, y donde todo era posible. Incluso la versión de la serie de televisión interpretada por Adam West tenía su lógica, y es una versión perfectamente válida del personaje: todo es una mascarada, una opereta bufa con toques slapstick. La versión de Nolan, efectivamente, coincide en gran medida con el aspecto sobrio que ha dominado a los comics de Batman en los últimos diez años, en los que se ha hecho destacar fundamentalmente los aspectos polícíacos y de Gotham como un lugar corrupto y siniestro, aunque sin olvidar otras referencias necesarias al universo del personaje. La idea de Batman como prófugo de la justicia acosado por la policia, o que incluso es considerado por parte de la población como una leyenda urbana, también procede de algunas de las interpretaciones de lo comics.
Esta segunda parte, pues también está muy bien, pero sigue sin ser la película perfecta que dicen algunos. Bale en algunas escenas haciendo de Batman está como para matarlo y parece que quiere competir con Viggo Mortensen a ver quién tiene la voz más ronca. Como Wayne, pues lo hace bien y todos en general tienen buenas actuaciones. De Michael Caine y Gary Oldman para qué hablar, y además ahora que me doy cuenta al ver el reparto principal... Britannia rules the film, porque hasta Ledger era a su manera súbdito de su Graciosa Majestad, patrona de la Commonwealth.
A todo esto, la traducción de "Dark Knight" directamente como "Caballero Oscuro" no es quizá la más adecuada. "Dark Knight" se terminó de imponer como epíteto homérico de Batman desde 1986 con Frank Miller, y ya entonces dio problemas: sin ir más lejos en España se substituyó por "El Señor de la Noche", decisión arriesgada pero que funcionaba. Por ejemplo en portugués es "Cavaleiro das Trevas", pues la acepción de "Dark" que se busca es precisamente la de "Sombrío": Batman es una fuerza del bien pero opera en las mismas sombras que protegen al mal que combate, y al margen de la ley establecida. Bueno, como ya hemos dicho más de una vez por aquí, la traducción no es una ciencia exacta. No nos olvidemos que el epíteto homérico de Batman y Robin en conjunto es The Dynamic Duo, en español es el Dúo Dinámico (Dinámico Dúo para disimular un poco), lo que causa cierta vicisitud, y no poco regocijo, en quien lo escucha. Lo de "El Cruzado de la Capa" (The Caped Crusader) creo que ya ha caído afotunadamente en desuso, pues en español nada tiene que ver vestir de capa con estar capado o ir por ahí capando. Así que cuando juguéis a los superhéroes, ya sabéis: el que chifle más fuerte hace de Batman.
Respecto a la interpretación del Joker, es heterodoxa pero muy válida. No es el Joker en realidad como el Ra's al Ghul de la primera parte era blandito blandito en comparación con su versión en cómic, pero tampoco me importa. En realidad es una especie de mezcla entre Hannibal el Caníbal y Jigsaw, y los guionistas le dejan hacer lo que le da la gana sin saber muy bien cómo ni por qué. Los archivillanos de Batman, estrafalarios y rodeados de sicarios fieles, tienen su sentido en la Gotham de los comics y en el universo superheroico, pero en un entorno más "realista" se nota que hay que forzar la situación y no se sabe cómo son capaces de montar semejantes cirios sin que nadie se dé cuenta, y más si van por ahí vestidos de colorines.
La intepretación de Ledger, pues bien. Si le quieren dar el Óscar como dicen algunos, pues estupendo, no será el primero en ganarlo después de muerto. Además este tipo de interpretación es lo que los actores llaman "un caramelo": hacer de psicópata, de paralítico o cualquier cosa que te permita comportarte como un histrión siempre impresiona mucho, como Harrison Ford en A propósito de Henry, o Robert de Niro en Despertares. Como dije, realmente no es el Joker de los comics, sino otro personaje que, por funcionar, funciona. Todos por todas partes repiten la definición de manual del Joker, pero ése realmente fue Jack Nicholson, que sí interpretó al Payaso del Crimen: a veces cínico, a veces incluso poético, un psicópata y la encarnación del espíritu del caos, impredecible, pánico y totalmente incapaz de tomarse nada en serio, ni siquiera el momento de su muerte. Mi frase favorita de él es la de "Este cuadro no lo estropees. Me gusta." El Joker de Ledger es eso, un psicópata que no se sabe de dónde ha salido, al que le han hecho (o se ha hecho) la "sonrisa del payaso" o "sonrisa de Glasgow", y perfectamente predecible. Lo de que explique varias versiones de sus cicatrices me recordó a La broma asesina, donde el Joker dice que "A veces creo acordarme de cómo empezó todo, pero se me suele mezclar con alucinaciones". Por momentos me recordó a Anthony Hopkins en Hannibal, que parecía que todo le salía bien por eso, porque era un psicópata, y además a Jigsaw, el protagonista de Saw, obligando a la gente a tomar decisiones crueles en las que se veían obligados a hacer daño a los demás o a sí mismos, cosa que también habíamos visto ya en Seven, por cierto. Y en alguna ocasión me recordó también a Charlie Rivel. A Charlie Rivel después de una semana de farra con póper y farlopa, claro.
El personaje de Dos Caras... bueno, en los comics tampoco fue nunca el primero de la clase que digamos, pero ligar su origen al Joker, y que cuando quede libre vaya a vengarse del Comisario Gordon en vez de ir a por el hijoputa que mató a su chica y le desfiguró la cara... es un poco cogido por los pelos. Por si fuera poco se repite con él, ya por tercera vez, lo del juego psicológico de "elige entre el mal A y el mal B". Veremos si lo recuperan para una tercera parte o no. La cara desfigurada por ordenador, por cierto, impecable. Y Eric Roberts, como siempre un placer contar con él en una película.. No me digáis que cuando lo veis no os dan ganas de coméroslo y de llevaros las sobras para casa.
Por lo demás, sí, la película está bastante bien aunque llega a hacerse un poco larga en algún momento.
-SuperSantiEgo
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