24.5.10

Perdidos y la parábola del huevo de avestruz

Hace unos años Golias (mi amigo, no el personaje), me regaló un librito del humorista sudafricano Darrel Bristow-Bovey, titulado Yo me he llevado tu queso, en el que se pitorreaba a gusto de los libros de autoayuda, a la vez que el mismo librito tomaba la estructura de un libro de ese tipo.

Uno de los capítulos más divertidos era "Encuentra tu huevo", en el que contaba la parábola de un joven bosquimano que se iba de cacería con unos chicos mayores que él. Para no tener problemas de suministro de agua en la vuelta, enterraban en varios sitios huevos de avestruz llenos de agua con un tapón, pero el protagonista no tuvo tiempo de agenciarse más que uno, así que después de haber demostrado que no era un buen rastreador y de que sus compañeros se enfadasen con él y se negasen a compartir con él su agua y su comida, al llegar al baobab donde se encontraba su huevo, al desenterrarlo se dio cuenta de que lo había cerrado mal y que se había derramado su contenido.


Pero el joven bosquimano no dijo nada, sino que fingió no tener sed y que el huevo seguía estando lleno. Sus compañeros, intrigados por ello, decidieron que ellos también reservarían su agua, y cambiaron completamente la opinión que tenían del joven, haciéndose todo tipo de cábalas sobre las verdaderas intenciones del muchacho, ya que además ante sus preguntas él se aferraba a su huevo vacío y callaba. Al volver al poblado la fama del muchacho creció y todo el mundo lo tomó por un sabio, y se libró muy mucho de decir nunca nada sobre por qué había reservado el huevo de avestruz.

El librito seguía más o menos en ese tono, y venía a decirnos que el éxito de todos los gurús sobre la felicidad y el dinero se basaban en una única cosa: parecer que se dice algo cuando en realidad no se está diciendo nada, y sobre todo, y lo más importante, hacerse el interesante. La última frase lo resumía a la perfección: "Todo se puede fingir". Te garantiza más fama y es más rentable parecer inteligente que serlo. Si cuentas lo que tienes que decir, te escuchan un rato, pero si no dejas de hablar de lo importante e interesante que es lo que vas a decir mañana, y mañana dices lo mismo sobre el siguiente mañana, habrá muchos que te escucharán indefinidamente aunque en el fondo no les estés contando nada. Crear expectativas es rentable mientras no las concretices, y si al final no te queda más remedio que hacerlo y se descubre el pastel, que te quiten lo bailao, cambias de nombre y de negocio y empiezas de cero otra vez.


Veis a dónde quiero llegar, ¿no?


Hay distintas estructuras narrativas, y no todas son equivalentes. Hay narraciones-río, como se suelen llamar, en las que en principio no se llega a ninguna parte, ni falta que hace, y en la que los principios y finales son hitos convencionales. Tenemos El Príncipe Valiente,
Guerra y paz, el género de superhéroes donde toda narración o conflicto se repite cíclicamente, los culebrones inacabables tipo Dallas, etc.

Y hay historias que exigen un final o una explicación que conduzcan a la catarsis del respetable y den sentido a todo lo que nos han contado.
Las uvas de la ira, La guerra de las galaxias, y otras historias que exigen rematar la faena, en términos taurinos la hora de la verdá, entrar a matar. Todo el jogo bonito del mundo no sirve de nada si no hay goles. Un resbalón al final, y todo lo que se ha construido hasta entonces queda cubierto de mierda. Ejemplos: la Saga del Mundo del Río, con un planteamiento magistral y emocionante que termina en una sarta de idioteces de marca mayor, o la Saga de Hiperión en la que ni primera parte chula ni nada, pues todo conduce a una chorrada new age flower power que dan ganas de matar a golpes de calcetín usado a Dan Simmons, hombre ya. Lo importante es el camino, dicen... Id a cascársela a Paulo Coelho de mi parte, si me queréis hacer el favor.

En series de televisión... digamos que uno de los casos más flagrantes ha sido el de Galactica, que nos deja unos cuantos episodios memorables y sobre todo una cara de atontolinaos de marca mayor al darnos cuenta de lo que nos han colado. No sólo terminan no explicando NADA de lo que realmente nos importaba, sino que el final es un refrito en el que sin venir a cuento a la gente le da por hacerse el harakiri tecnológico y todo, todo, se termina explicando, literalmente, con una serie de deus ex machina y una frase para el recuerdo al lado del famoso "fue un mago" de Xena en
Los Simpson: "fue un ángel". Pues muy bien: Dios escribiendo recto con renglones retorcidísimos.

Vamos a ver: está claro que hay series de televisión que han construido narraciones de una robustez sorprendente, sin apenas fisuras, dando profundidad y lógica a unos personajes, como el caso de Los Soprano o sobre todo The Wire. Pero parece que a los aficionados de los fantástico nos tragamos cualquier cosa, y da la impresión de que los guionistas lo saben y nos tienen tomada la medida. "Oye, que soy lesbiana pero quiero quedarme embarazada justo hoy. ¿Me follas?" Como es bien sabido, en una película o serie cuando "hay que hacer un niño", con un sólo polvo siempre hay suficiente, efectividad del 100%. En estas series los personajes parece que no tienen que tener coherencia, ni actuar de manera lógica, y hasta cierto punto es normal porque nada tiene ni pies ni cabeza. En la nueva
V: "Estás sintiendo por primera vez una emoción humana". ¿Por qué? ¿A santo de qué coño un extraterrestre del quinto infierno tiene que sentir una "emoción humana", si no es humano? ¿Es que se contagian o qué?

No me entendáis mal, me he visto todas las temporadas de Perdidos, y la primera y la segunda me encantaron, pero a partir de ahí cada vez me he ido maliciando más que estamos siguendo a un huevo vacío. Que los personajes llegado un cierto punto no tienen ni pies ni cabeza, ni actúan como personas, es algo más que claro. Llega un momento en que los cambios de bando y de alianzas parecen de un juego de tablero, y la arbitrariedad campa a sus anchas. De los puñeteros números, de repente, nos olvidamos, y llega un momento en el que sin venir a cuento parece que nos van a contar una historia completamente diferente que no tiene nada que ver con todo lo que nos han contado antes. ¿Realmente necesitábamos saber los profundos dramas mentales y familiares de toda esa panda de tipos insubstanciales que parecen no ser más que peones en un juego donde ni pinchan ni cortan ni tienen poder de decisión? Hay cosas que ya son de traca: "Oye, ¿sabes el tío éste que parece tan malo, se transforma en un monstruo y destroza a la gente? Pueeeees... igual no ha sido tan buena idea ponernos de su bando". ¿Sí? No me digas, tú. ¿Y sólo has llegado a esa conclusión cuando has visto que también te quería matar a ti? Llevamos temporada y media en la que los personajes se han quedando mirando como embobados a cualquier otro personaje, salido más o menos de la nada, que parece que sabe de qué va todo el invento. ¿Les preguntan algo? Nooooo, qué va, no vaya a ser que nos enteremos de algo.


Llegado a este punto, la reflexión es ya mucho más complicada. Ya no estamos ante un fenómeno racional, aunque se trate de una serie de televisión. Es la diferencia entre el escepticismo y la fe, el pensamiento racional contra el pensamiento mágico. Y por mucho que me pese, algunas de las series modernas de tema fantástico no hacen sino apelar a ciertas formas de pensamiento mágico donde las cosas pasan porque pasan y son porque son, y mientras sigan la Ley de la Molonidad, arreando. Los guionistas se han dado cuenta de que mientras más o menos mole, siempre podrán arreglarlo todo con un "lo hizo un mago", y parece ser que la gente tiene unas tragaderas considerables. La fe mueve montañas y garantiza nuevas temporadas. Lo siento mucho pero yo quiero poner el dedo en la llaga, y si no me dices lo que hay dentro del huevo, llegaré por mí mismo a la conclusión de que no tiene más que aire.

El fenómeno escapa a una simple lectura porque ya es algo más que una serie: es un fenómeno de hooliganismo o fundamentalismo y de apoyo mutuo para reafirmase en la fe de que estamos ante la mejor serie de la historia. Probablemente los creadores de la serie y el marketing pusieron la primera semillita, pero ésta ha arraigado con mucha fuerza en mentes predispuestas a creer. Si alguien "want to believe", como se decía en la también incomprensible al final Expediente X, todo lo demás viene por añadidura. ¿Quién necesita pensar, o entender nada, cuando puede sentir la fe que mueve temporadass y nos hace ver como algo misterioso, magico y maravilloso, lo que quizá no sea sino un huevo vacío en manos de aquél que tiene unas respuestas que dice que son maravillosas, pero no nos las da jamás, y comprensible sólo dice "gracias por participar, siga jugando"?


Sea bueno o no el final de Perdidos, satisfactorio o no, ya casi es un poco lo de menos. Si es absurdo, o descubrimos que el huevo está vacío, es irrelevante. Para muchos, después de haber depositado su fe en el huevo, ya sería demasido costoso reconocer que hemos estado siguiendo como gilipollas algo que estaba vacío. Es mejor huir hacia delante e intentar justificar lo injustificable. Es algo que se ve mucho en gente que acepta cualquier burrada si ha tomado como decisión previa e irrevocable ser fan de algo, ir a muerte con sus colores sin importar nada más. La racionalidad, la lógica o la coherencia no son nada ante la fe estética. ¡Sigamos al huevo, a la calabaza o a lo que haga falta!
Os recuerdo que vivimos en el planeta en el que la gente paga 35 leuros por una Power Balance, que es un cacho de plástico con una pegatina. Ya, las comparaciones son odiosas y ofensivas, y por eso se hacen.

En España lo llamamos "sostenello e no emendallo". Antes morir que reconocer que nos han engañado, hemos sido ingenuos o sencillamente nos la han colado con el puñetero huevo.


Respecto a estas cosas y hablando precisamente de huevos llenos de aire sólo tengo que añadir que precisamente se me están hinchando los míos con tanta tontería.


-SuperSantiEgo

23 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo suscribo totalmente. Sublime y verídica entrada.

Lost Serrano.

Beauséant dijo...

casi todo lo que has dicho se puede aplicar a la política de este país. En vez de una "ha sido un mago", tenemos un "lo manda europa", o "la culpa es de quien estaba antes, no mía"

de perdidos aguante media temporada, me sobraban 20 minutos de cada capítulo ;)

Necio Hutopo dijo...

La verdad es que Perdidos la deje de seguir en la tercera temporada cuando decidí que los guionistas no tenían ni puta idea de qué estaban haciendo... Recientemente, cuando me entré que por fin se acababa, la retomé y vi las temporadas que me faltaban...
El final no me ha decepcionado en lo absoluto, efectivamente; nos estaban viendo la cara...

Miguel dijo...

Cuánta razón tienes... de "interesante, una serie de personajes en una isla desierta, vamos a ver interacciones sociales a tutiplén" a un WTF? constante. Creo que la última temporada que vi (la 3 o la 4) ya era en plan enfermizo, viendo cuatro capítulos por día, a ver cómo acaba esto. Error, eso no terminaba nunca.
Desintoxicación, y a buscarse otra droja con algo más de enjundia.

Anónimo dijo...

Partiendo de que para gustos colores, ya me he manifestado en la misma línea que tú desde hace tiempo. El final no ha servido para mejorar una conclusión que se veía venir: a los guionistas se les quedó grande su propio proyecto (y al resto del equipo: se ha degradado mucho la factura tan buena que consiguieron al principio). Dicho esto, las decepciones dependen de las expectativas, así que tampoco veo que haya que sorprenserse mucho. Otra cosa distinta es que haya que "arrepentirse" de haber seguido la serie; yo me lo he pasado (a ratos) muy bien.

padawan dijo...

En parte de acuerdo y en parte no. La serie es desde el principio una apuesta por el pensamiento mágico, claro, y tú lo has dicho, es el signo de los tiempos. Lo malo es que es pensamiento mágico moderno, donde la Power Balance no funciona por magia, si no "almacenando frecuencias", y de ahí que en la serie se trate de explicar todo el embolado en que llevan metiéndose seis años. Yo hubiera preferido algo más clásico, al fin y al cabo, si tragamos con el pensamiento mágico deberíamos aceptar que hay cosas que no podemos comprender. Eso sí hubiera sido un final genial para la serie, con los personajes dándose cuenta de que, como en la vida real, no tiene por qué existir un sentido. Pero claro, a ver cómo cuelas en la tele algo así, teniendo durante años a los fanboys rabiosos clamando por "una explicación"...

Santiago Bergantinhos dijo...

A mí no me extraña ya nada. El mal encarnado se puede detener con barreras sónica o electromagnetismo, igual que en Matrix, el reino del pesamiento, todo se solucinaba a tiros.

Vicisitud y Sordidez dijo...

Me desconcierta el poner a 'Los Soprano' como ejemplo, cuando su final es una apoteosis de la cara bien dura.

Dicho esto, en efecto, después de visitar sitios donde intentan justificar lo injustificable, he de decir que 'Lost' es la apoteosis de la fe como virus informático.

Ahora me toca ver lo que me queda de '24' para ser feliz.

PD: La teoría de la molonidad me espolea para concretar en post mi otra teoría televisiva, análoga pero opuesta (o no). Se llama "La carne del pescuezo".

Santiago Bergantinhos dijo...

Bueno, en Los Soprano aunque quizá un final algo más clásico no habría estado de más, se da a entender bastante bien qué es lo que pasa. Con que hubiese sonado un disparo no se habría dejado duda alguna.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. Ya no es cuestión de que la resolución sea mágica o para(sub)normal en lugar de realista. Es que ni siquiera hay respuestas coherentes dentro de que acepásemos que todo es fantástico.

Y la cuestión más importante: los fans que han decidido que sí se entendía como oposición a todos aquellos que se han quejado del final, se han situado tan claramente en un bando que, ahora que han dicho que sí se entiende, no pueden retractarse. Y da igual que su primera explicación sea muy somera y no sirva para muchísimas otras preguntas. Cuando les hagas preguntas nuevas, a las que ya no puedan responder, o bien se inventarán cualquier cosa que realmente no responde, o se harán los longuis o te insultarán diciéndote que eres burro por no entenderlo. En lugar de aceptar que no todo se entiende porque eso sería reconocer que han optado por una primera postura equivocada.

Es tremendo. No sé si me ha cabreado más que el final fuese tan engañabobos o que haya toda una legión tratando de defenderlo.

Santiago Bergantinhos dijo...

Por eso es pensamiento mágico: cada racionalización o explicación se basa en otro hecho que no tiene explicación.

Golias dijo...

Siento molestar pero, en plena faena de apaleamiento del pensamiento mágico, a la que me adhiero, me he dado cuenta de que los anuncios de este blog, que supongo colocará un puñetero bot, se han llenado de publicidad sobre cómo quitar el mal de ojo. ¿No hay forma de limitar semejante ignominia?

Como comentábamos el otro día, acerca de finales vergonzosos, véase este enlace:

http://www.cracked.com/article_18490_the-7-most-soul-crushing-series-finales-in-tv-history.html

Santiago Bergantinhos dijo...

Sí, he puesto el adsense como experimento sociológico.

Se puede limitar, pero me da pereza. Y precisamente los de maguferías no se puede, como ha expresado el de El retorno de los charlatanes.

capolanda dijo...

¡Plas, plas, plas! Magnífico. La serie pasó de un grupo de individuos aterrados en un lugar desconocido, donde ocurrían hechos extraños (¿Alguien recuerda a los osos polares?), a un sermón sobre la fe que aburriría a Santo Tomás.

Y estoy de acuerdo con el final propuesto por Padawan.

Anónimo dijo...

Pues yo me he creído que lo del mal de ojo era una broma de SuperSantiEgo más. Me he metido y, en el cuestionario que te ponen, me salía a todo que sí. Pero incluso ahí pensaba que era una broma porque son cosas que cualquiera tenemos, lo abarcan todo y se pueden interpretar como se quiera.

Cassidy dijo...

Hasta la última coma (incluso en lo de Galactica, que cuanto más pasa el tiempo el episodio final me parece peor).

varo dijo...

No sé, pero no estoy seguro de que el problema sea la oposición de lo escéptico y racional frente al pensamiento mágico.
Es decir, si os leeis "El tercer policía" de Flann O'brien, en la que se basan algunas cosas de la serie, nada tiene demasiado sentido causa-efecto. Qué grande es "El tercer policía". O k. Dick. O Kafka. Cuando lees a Kafka las cosas pasan porque tienen que pasar y punto. No hace falta ninguna lógica externa articulando nada.

El problema va más bien en otra dirección. Todo ese rollo de la suspensión de la incredulidad exigida, que empieza a ser de tal calibre que necesitas que los tipos sean Kafka, K.Dick, o Flann O'brien en uno de sus mejores días para aceptar que te la cuelen de esa manera.
Y ahí viene el punto. La conclusión es que Lost es pop, o post-pop, o que se encuadra en la teoría de la molonidad, o lo que quieras. Vaya, que es un huevo vacío, o una mierda. Pero eso, supongo, es más difícil de medir.

Vicisitud y Sordidez dijo...

Matiz curioso down-to-earth:

Debatiendo en el trabajo con profesionales del medio llegamos a la conclusión de que es prácticamente IMPOSIBLE el hacer una serie de las características de Lost en abierto.

¿Qué características? Pues el plantearse un misterio creciente y complejo a lo largo de varias temporadas. Ninguna serie lo ha hecho, y el porqué está claro:

TODAS LAS SERIES VIVEN ACOJONADAS ANTE SU INMINENTE CANCELACIÓN.

Así, las primeras temporadas tienden a ser tentativas, a ofrecer demasiado y demasiado pronto... A luchar por su supervivencia, vamos. Por ejemplo, en el caso de 'Desperate Housewives', lo que hiceron fue una primera temporada tan sublime como autoconclusiva (Fox es el canal con el gatillo más fácil). Luego, ya no supieron cómo hacer una segunda, porque no se sembró y no había nada que recoger.

Por eso, es lógico pensar que, en 'Lost', metieron osos polares y todo lo que buenamente pudieran para lograr engancharnos. Y reconozcamos que lo hicieron mejor que ningunas serie en la hsitoria. El problema: ¿Y qué hago ahora que me han dado la renovación? El instinto de supervivencia y el pensamiento a corto plazo es lo que tienen...

En España, la única serie que ha jugado a algo parecido es 'El internado', y tengan la garantía de que NO saben cómo terminar el enredo que han montado.

Las pocas series españolas que lograron encaminarse a un final ('Motivos personales' o 'Sin tetas...') lo hicieron, sencillamente, a golpde de sólo dos temporadas. Y, cuando las tetas intentó repetir la jugada sin el Duque, planteándose sólo DOS temporadas, conoció los nervios y las erradas decisiones de Tele 5 que precipitaron la muerte de Catalina al final de la primera parte. Y eso fue todo.

Así se las gasta la tele en abierto.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo (aunque respecto a Galactica me quejo menos). Pero hay que reconocerle al Sr. J.J. Abrams que repite una y otra vez la misma fórmula con inusual éxito. Claro, que si triunfa el Power Balance, no sé de qué me sorprendo.
Como dijo el poeta, it's magic nigga and I ain't gonna explain shit

PonC dijo...

Pues yo me lo he pasado pipa con esta serie, quizá poque tengo la capacidad de apagar el cerebro y que la suspensión de realidad me baste y me sobre para disfrutar de casi cualquier cosa. Es lo de menos, los últimos capítulos (sobre todo en los que mueren protas) me clavaban a la silla, me emocionaba y disfrutaba como un niño. Y el final me ha parecido suficiente y me ha dejado satisfecho.

SPOILER

Que cuando mueres te reunes con tus seres queridos?, pues vale, lleva siendo mitología mucho tiempo, y si acepto una isla mágica que viaja en el tiempo y en el espacio y casi con voluntad propia también puedo aceptar esto. Yo creo que cuando mueres se te comen los gusanos y ya está, por eso veo series fantásticas (de fantasía) para evadirme de la realidad.

Santiago Bergantinhos dijo...

Varo: Dick, Kafka o García Márquez nos explican flipadas, pero flipadas que tienen coherencia propia e interna, no que se salen por la tangente cuando se dan cuanta de que lo que dicen no se mantiene todo junto ni con cinta americana. Dick en Ojo en el cielo hace que todos vivan una experiencia virtual compartida, pero desde el principio sabemos que son gente con poderes mentales.

El problema no es lo fantástico o no, sino seguir el precepto básico que formuló Ursula K le Guin: la fantasía debe tener la coherencia interna de la realidad. Si durante tres temporadas me han estado hablando de una iniciativa Dharma, unos geroglíficos egipcios y mil polladas más y resulta que no tienen ni ellos mismos ni puta idea de qué coño van... entonces es que están haciendo bueno a Dan Brown.

El problema es que nos engañan malamente y con trucos muy baratos. Al empezar la última temporada nos mienten claramente haciéndonos ver que la isla ha sido hundida y que es una especie de línea alternativa. En el último momento resulta que es un limbo... Que anden a cagar...

Ya lo he dicho: esto me recuerda a cuando de pequeños jugábamos a inventarnos historias e íbamos improvisando sobre la marcha, y llegaba un momento en el que el resto de los niños muy lógicamente havían preguntas que no podías responder y te mandaban al carajo ante los parcheos que pretendías colar. Con razón.

Dr. Elektro dijo...

Totalmente de acuerdo. Te linkeo en mi grupo de facebook.

Santiago Bergantinhos dijo...

¿Cualo es ello?