20.4.11

Roma (2005). De aquellos polvos vienen estos Spartacus

Y entonces todo el mundo dijo "ésta es sin duda la mejor serie de la historia", y todos se regocijaron.


No sé, parece que con lo de la HBO hay algo parecido al efecto marvelzombi o similares: da la sensación de que todo lo que hacen es oro molido o algo así. Que la serie está muy bien y se nota que se han gastado una cantidad de dinero obscena en hacerla, pero eso no quita que también tenga sus fallitos además de sus muchos aciertos, y que se note un montón la diferencia entre la primera y la segunda temporada.

En primer lugar, para lo de "es que es una serie adulta". Vamos a ver: id a cagar a la vía cuando pase el tren. Salen tetas y violencia tipo chorro de sangre. Vamos, adultísimo: lo que quiere ver cualquier adolescente. Además, en serio: hace muchos años que tenemos edad legal para comprar o bajarnos porno, así que no voy a negar que no me alegre de ver a Polly Wallker enseñando conejo casi desde la primera escena del primer capítulo, pero no me vendo por tan poco, igual que hasta en las películas malas de hostias siempre había un forzadísimo "momento tetas" que no hace buena la película.

Que de verdad que está muy bien, y se nota que han hecho un gran esfuerzo por hacer una Roma más creíble, alejada del modelo "mármol inmaculado" de las producciones de Jólibud al uso, donde se podían comer sopas en el suelo del foro e iban todo poco menos que vestidos de seda, y hasta las legiones que volvían de la guerra parecían recién salidas del paquete. Muchos han dicho lo de "qué verídico, se ve Roma con pintadas por todas partes", pero basta con ver Quo Vadis (1951) para comprobar que ese detalle ya estaba contemplado en las pelis de hace años. También se refleja bien el sistema social, la relación con los esclavos que llevan su correspondiente chapa de identificación como ahora los perros, la familia (así así), los ritos religiosos, e incluso la organización del ejército. Desde ese punto de vista, boina, la verdad es que si lo hubiesen propuesto podrían haber hecho una serie que no sólo habría igualado, sino quizá incluso superado a la mítica Yo, Claudio, basada a su vez en un libro excepcional.

Pero precisamente lo que no quisieron hacer los que controlaban esta serie era hacer un producto serio y adulto de verdad, de modo que todo lo que se gana por verosimilitud por un lado se pierde por otro, ya que al final resulta que el final de la república romana básicamente se debe a unos sucesivos encoñamientos que terminan dirigiendo toda la acción, y es algo que va de mal en peor a lo largo de la serie, hasta extremos realmente grotescos. De acuerdo que lograron evadirse del antiguo Jólibud y de su irreal visión de Roma, pero sólo para caer en algunos de los peores vicios y ridiculeces de la actual producción audiovisual, y lo que por un lado ganan en verosimilitud los personajes lo pierden radicalmente por otro. Sobre todo los personajes realmente históricos, mientras que Tito Pullo y Lucio Voreno, los hilos conductores de la narración, salen más o menos bien parados.

Vamos a ver: ¿qué es eso de César hostiando a Servilia? Porque si fuera para definir cierta faceta violenta del personaje, de acuerdo, pero es la excusa para lo de siempre, apelar a los más manidos argumentos de la venganza. Servilia jura vendetta, y además se enzarza en una lucha con Atia, la sobrina de César, que parece sacada de El Padrino, porque sólo les falta tirarse granadas de mano. Y ésa es otra: si se molestan en reflejar correctamente algunas cosas, ciertas formas sociales, el liberal consumo de drogas como el opio, que incluso Octavio lleva la "bulla" de jovencito, ¿cómo me voy a creer que a esa señora no le importe que todo el mundo sepa que es más puta que las gallinas, como una femme fatale de nuestra época? Antonio le abre la cabeza a un tipo, ¡en medio del Senado! Eso por no hablar de otras desviaciones históricas que ya son el despiporre, como cuando César mete a galos con trencitas y a otros bárbaros nada menos que como senadores. Ya, me diréis: es que es una película. O un universo paralelo, ya puestos, porque si me quieren vender esto, y vaya si lo hacen, como respetuoso con la Historia, si hubiese no ya hecho eso, sino siquiera expresado la idea de hacerlo, no lo habría asesinado una facción del senado, sino que la misma plebe lo habría hecho pedazos. Apenas unos años antes habían tenido una guerra pero que muy seria porque no querían dar la ciudadanía al resto de los italianos, así que ver a unos tipos con barba y trencitas disfrazados de senadores es como si me metes en medio un argumento de extraterrestres. Nos está saliendo lo comido por lo servido, y no sé si no estaremos también perdiendo.

En resumen: las típicas chorradas que se supone que hacen algo "molón", y supuestamente "adulto", cuando en realidad son unas infantiladas del quince. Nada de ambiciones y planes cuidadosamente planeados, que también salen pero parece que son lo de menos frente a los distintos encoñamientos. Eso por no hablar de diálogos y escenas de verdadero sonrojo. Atia a Pompeyo: "Quiero que te cases con mi hija, pero bueno, mientras lo decidimos si quieres te la vas follando y catas la mercancia". Que sí, que las calles de Roma aparecen muy puercas y las armaduras parecen de verdad, ¡pero así no se comportaba una patricia romana, joder! La seducción de Octavia a su hermano, también muy natural: "¿Qué, follamos?" Y Atia luego se enfada, claro, pero es que en la sociedad romana el incesto estaba incluso peor visto en la nuestra, por menos de eso la habrían emparedado en su habitación para que muriese de hambre. La noche de bodas entre Octavia y Antonio también es de traca: "Pues nada, que tendremos que follar, ¿no?" Claro que luego en la segunda temporada la cosa va de mal en peor, y alcanza cotas de gran surrealismo cuando Octavio ve por primera vez a Livia Dusila y le dice de buenas a primeras que le diga a su marido que se tiene que divorciar de ella, porque quiere que sea su mujer, y aquí paz y después gloria, algo sólo superado cuando le dice, como quien comenta que está lloviendo, que de vez en cuando la azotará, pero no porque lo haya ofendido o porque se haya portado mal, sino porque le va el rollo sadomaso. Rollo sadomaso que luego veremos que tampoco pasa de ser unos cuántos tortazos así cuando están ya muy metidos en faena, tampoco pasa la cosa de ahí.

En ese sentido uno se queda bastante extrañado. ¿Para qué te molestas en desmarcarte del pasado visual y de ciertos preconceptos del cine de romanos, sólo para caer en los tópicos más cutres del moderno cine de acción y de personajes más chulos que un ocho? ¿Para qué intentas reflejar algunos de los usos sociales y sexuales de la época, si luego se comportan en ocasiones como ganstas de película de bajo presupuesto? ¿Que quieres matar a Bruto en la Batalla de Filipos porque queda más dramático? Pues me puede parecer hasta bien, pero que me lo pongas en plan torero y "dejadme solo" cargando él a solas contra una legión... Eso es heroísmo de niño de primaria, y nuevamente lo estamos flipando, ya que los legionarios romanos no eran tontos y sabían perfectamente que a los generales y a otras personalidades importantes no se las mataba, sino que se las apresaba para pedir rescate, o en este caso para ser juzgado y ejecutado. Curiosamente hay gente que ha hecho notar que ponen a Cesarión como hijo no de César, sino de un legionario romano. Bueno, históricamente no se sabe si lo era o no, aunque se supone que sí y César lo reconoció como tal, pero al fin y al cabo lo que sí es cierto es que la propaganda de Octavio lo presentó como un bastardo, así que esa licencia está como mínimo en una zona histórica gris. Eso sí: cuando murió Cleopatra no era un muchachito de unos nueve años, sino todo un mocetón de diecisiete, y como ya sabemos murió a manos de Octavio. Pero aquí no. Claro, porque matar niños da pena. Muy "adulto", como las niñas que pedían que Anakin no se convirtiese en Darth Vader por Hayden Christensen es muy guapo.

Respecto a los personajes plebeyos que dan cierta coherencia y unidad a la serie, también tienen sus descompensaciones. El único que mantiene cierta línea es Tito Pullo, mientras que con Lucio Voreno también hacen algunos juegos malabares. Primero es centurión, muy bien. Luego, prefecto de los evocati, algo así como el jefe de la policía, y me parece bien, entra dentro de lo posible por el enchufe trifásico. Luego, magistrado. Ehhh... Hombre, ya me parece un exceso que sepa leer y escribir, hasta ahí paso, pero para ser magistrado en Roma había que saber un rato largo de leyes, y no se aprenden leyendo un par de rollos, eso seguro. Es como si a cualquiera de nosotros, incluso siendo abogado, nos pusiesen de repente en la Audiencia Nacional: cantaría en la primera sentencia, y los romanos no eran tontos y lo de los juicios se lo tomaban muy a pecho. Después, directamente a senador. Bueno, ya me lo creo todo: plebeyos y bárbaros en el Senado. Ya, si terminó habiendo un caballo senador, pero todavía faltaba para eso. Y eso sólo en la primera temporada, porque en la segunda termina siendo el capo de un collegium, una organización mafiosa que controla en Aventino. Eso sí que es haber sido cocinero antes que fraile.

Por lo demás, pues se nota que esta serie es el eslabón perdido entre Gladiéitor y Spartacus. Sangre y arena. En algunas escenas veremos también los famosos surtidores de sangre en plan polo de fresa derretido, así como algunos detallitos gore, que también sabemos que son muy adultos. He aquí la escena clave:


La escena lo tiene todo. Desde el momento "Scotty", que recuerda a esa escena de Star Trek en la que Scotty no pierde la compostura hasta que insultan a la Enterprise, el momento Gladiéitor en el que se va cepillando a todos los que van saliendo, y las espadas de adamántium que ya sabemos que existen desde los tiempos de Espartaco gracias a la serie anteriormente citada: tajo que das, caballero mutilado. Luego sí, me han puesto una estructura temporal que era en la que se hacían los primitivos juegos de gladiadores, no el Coliseo que no existió hasta ochenta años después, pero ya puestos y llegados a estos niveles de despropósito, ¿por qué no? Si la cuestión es molar, el Coliseo mola un montón. Ponme el Coliseo en tiempos de César, ya puestos. Porque esta serie intenta jugar la carta de la fidelidad histórica, y vaya si lo consigue en apariencia, pero si lo analizas un poco puede que quede incluso mal parada si la comparas con Demetrio y los gladiadores, con el Coliseo (o parece que lo es o pretende serlo) ahí tan bonito en tiempos de Calígula treinta años antes de que lo construyesen. Total, es una película...

De estos polvazos viene Spartacus. Porque Spartacus sí que sabe: ni historicidad ni leches, ni tonterías de ningún tipo. A tumba abierta: tetas y culos y chorros de sangre en amaneceres cutres hechos con CGI, y tíos depilados con láser. Se han quedado con lo mejor, con lo esencial. En ese sentido es una serie mucho más sincera, que le da al pueblo lo que quiere: sexo y violencia. Quitémonos las caretas y dejemos de fingir que nos interesa nada más, la lógica de la acción de los personajes o algo que se parezca.

Por lo demás, probablemente estemos ante una de las series más misóginas de la historia, a no ser que estemos de acuerdo con que las mujeres son todas una malas putas ninfómanas y rencorosas, que ya sabemos que no es algo que debamos decir, aunque todos lo pensemos. Los personajes masculinos también tienen lo suyo, pero Pompeyo y César mantienen su dignidad, Antonio es un brutote simpático, Bruto un tipo serio y complejo que se debate entre su amor por César y el que siente por la tradición republicana, Cicerón algo pusilánime pero termina encontrando valor para enfrentarse a Antonio, Octavio pena da y con semejante madre lo raro es que no saliese todavía más rarito, y tanto Tito Pullo como Lucio Voreno pues también caen más o menos bien. Sin embargo: Atia es más puta que las gallinas, y no me refiero precisamente a su generoso uso del chumino, Servilia una amargada oscurantista, Octavia una malcriada gilipollas fácilmente manipulable, Cleopatra una zorra de cuidado, Livia Drusila una pija, la esclava Irene sufre del síndrome de Estocolmo porque termina enamorándose del que asesinó a lo bestia al que iba a ser su marido (esa escena también tiene lo suyo, ríete de la declaración de amor de Eurice a Petronio en Quo Vadis), y la segunda pareja de Tito, Gaia, otra mala pécora de cuidado, la mujer de Lucio Voreno una infiel que lo engaña delante de toda la comunidad de vecinos (y nadie le dice nada, curiosamente, debe ser que en Roma nadie chismorreaba), y luego su hija una desagradecida, que vale que a ella y a sus hermanos les pasó lo que les pasó en parte por su culpa, pero luego bien que fue a buscarlos como un buen chico.

Ah, y otra cosa importante: ¿a santo de qué coño viene la subtrama judía, que no conduce a ninguna parte ni tiene la más mínima consecuencia para el desarrollo de la historia? Vale, seguro que había algún productor, guionista o lo que fuese judío, pero es que no pega ni con cola.

Y entonces diréis: será que no te ha gustado. No, si está bien, se deja ver muy bien. Pero me jode que me quieran meter esto como histórico, que en parte lo es y nadie niega que no hayan hecho un esfuerzo de ambientación más que notable, y luego me metan semejantes chorradas o vicios de lo peor del audiovisual moderno.

-SuperSantiEgo

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