30.4.13

Historia(s) de la Fórmula 1: Fernando Alonso es más rápido que tú, de José Ramón Lorenzo

Hubo un tiempo en que uno podía escalar una de las isolíneas en los múltiples prados que eran Internet y desde uno de los cerros mirar en lontananza y no ver más que tierras baldías, que poco a poco se llenaban de aguerridos pioneros, los blogueros.

En aquellos tiempos, cual en poblado del fargüés, todo el mundo se conocía, sólo había un local social que era el salón y puticlús, y todos coincidíamos en la misma barbería. Vamos, que más o menos, de vista, todos sabíamos quiénes éramos. Los tiempos han cambiado, no habían llegado del todo las redes sociales y esas cosas. Ya, estoy hablando de hace bien pocos años, el último lustro de la década pasada, pero eso en Internet son mil millones de generaciones de la mosca del vinagre.

Yo puedo decir que fui uno de los primeros lectores de Vicisitud y Sordidez, antes de que se volviese más mainstream que estar en el paro. Lo sé porque los pillé cuando apenas si llevaban unas pocas entradas en el blog, porque eran entonces más de dos, como al principio Martes y Trece, y porque, literalmente, poníamos comentarios cuatro gatos. Cómo llegué al bloj en cuestión, no lo puedo asegurar, pero estaría dispuesto a jurar que a través de algún comentario cruzado en algunos de los blogs de contenido político de un primo del autor de este libro del que ahora hablo.

Desde entonces, igual que se hermanan o se hacen amigas ciudades del mundo, con resultados tan sórdidos y dicharacheros como que una pedanía española esté hermanada con un pueblo perdido en la selva de Sumatra, La Realidad Estupefaciente y Vicisitud y Sordidez hemos mantenido una cordial relación basada en la afinidad de espíritus y la visión alucinada de la realidad, cada uno dentro de su campo de estudio pero siempre abiertos a la interdisciplinariedad y a la puesta en común de nuestros avances científicos. Por supuesto, soy también fiel colaborador del grupo Satán es mi Señor, en Facebook,

Cuando hace unos meses el Joserra me preguntó sobre formas de publicar y además me pasó el borrador en Word del libro, le dije lo que buenamente sé del asunto, poco o mucho. Al final no tuvo necesidad de autopublicarse y encontró esta editorial que se ha decidido a apostar por él.

Los que conozcan la Ligá Fantástica del mismo blog, y los comentarios de los últimos años sobre automovilismo ya saben de qué va: la Fórmula 1 no es, pese a lo que pueda parecer a simple vista, una competición deportiva, ni siquiera una carrera en el sentido estricto de la palabra en la que sólo los espíritus vulgares pueden creer que gana, o es el mejor, el que llega primero. La Fórmula 1 es una competición, fundamentalmente, de onvría, donde lo que imperan son los verdaderos valors: la chulería, el desprecio por la propia vida llegado el momento y, como decía Tom Wolfe de los primeros astronautas, tener lo que hay que tener, ser de una pasta especial.

En resumidas cuentas, y citando a esos onvres que son los mexicanos, en la Fórmula 1 lo importante no es llegar primero, sino saber llegar.

Por supuesto, cómo no, el repaso a la historia, o mejor dicho intrahistoria de la prueba reina del motor de cuatro ruedas, nos muestra la importancia de lo que verdaderamente es esta afición: sí, vale, son coches y compiten dando vueltas cansinamente en un mismo recorrido, pero eso no es lo importante, sino lo que pasa detrás, las puñaladas para conseguir una plaza en un equipo importante, las reuniones en yates de viejos barrigudos rodeados de velinas, las denuncias a la organización, amenazas, psicodrama, etc. Dallas, Dinastía y Falcon Crest: sexo, dinero, ambición, traiciones y más sexo.

También, no podemos negarlo, gran parte de la pasión que ha despertado la Fórmula 1 en los últimos años se debe a que un español, nuestro asturianín Fernando Alonso, primero como aspirante y después como ganador de campeón del mundo, iniciase la pasión por este deporte en España. Muchos, que desprecian todo por sistema, dirán que qué bajeza y tontería, de repente la gente se entusiasma por un deporte hasta ahora casi siempre minoritario e ignorado, sólo porque ahora hay un español, pero como muy bien nos recuerda Jose Ramón los ingleses en los setenta ni se acordaban de que habían tenido campeones de F1, desde entonces les dio el arrobo nacionalista y con Lewis Hamilton (que, por cierto, prologa el libro) no han ocultado nunca que son más parciales con él que César Vidal con la Guerra Civil, así que al que le moleste el alonsismo que se vaya al carallo con viento fresco.



Bueno, si conocen al personaje que ha escrito el libro, así como el blog, poco más tengo que decirles, y a los que no, que lo visiten y que se hagan una idea de lo que se va a encontrar en esta edición impresa, donde lo importante son los verdaderos valors de los onvres como Dios manda.


-SuperSantiEgo

26.4.13

Iron Man 3. Otra película de superhéroes, pero llega



Aunque declarado ventilador del género de superhéroes, nunca negaré que en la mayor parte de los casos es ver a unos tipos vestidos con unos uniformes ridículos, que les hacen valer el nombre de "pijameros", luchando una gigantomaquia tan absurda como inacabable y maniquea. Pero oye, como se suele decir, sarna con gusto...



Tanto monta, monta tanto. Cuando veáis la peli lo entenderéis.

En esta tercera entrega de Iron Man, ese personaje playboy y pijotero, tenemos eso, y punto. Está bien si te gusta este tipo de historias. Machbeth no es, pero desde luego ni lo intenta. Lo de intentar dar cierta profundidad al personaje con los ataques de pánico causados por el estrés postraumático de lo que vivió en Los Vengadores es algo que todos nos decimos desde hace tiempo: llevando una vida así, en la que cada mes en una vida absurdamente dilatada en hipertiempo a través de las décadas intentan aniquilarte de una forma espantosa, quién no acabaría desquiciado. Claro que lo mismo rezaría para los protagonistas de Expediente X, o los de cualquier serie de televisión de policías, donde en cuatro o cinco temporadas cualquier agente se ve involucrado en más tiroteos, situaciones de rehenes y pérdida de compañeros que el más encallecido policía real de un barrio conflictivo. Afrontémoslo: si Peter Parker, Bruce Wayne y similares, no acaban como una chota después de tener su vida pendiendo de un hilo (muchas veces literalmente), de viajes interdimensionales y de crisis que afectan al tejido de la realidad... es por la sencilla razón de que no existen, y no son sólo sino personajes a los que hay que exprimir año tras año debido a su carácter icónico. Al menos estar crisis de ansiedad están bien tratadas, y dan juego a unos diálogos bastante graciosos con el proverbial niño que ayuda al héroe.

El truco de la peli es simple, y más viejo que la tos, pero funciona: despojemos al héroe de sus ventajas y dejémoslo como quien dice en pelota picada para, como siempre, que él solito se luzca y venza al Mal. Curiosamente, al existir ya un Universo Marvel peliculero, nos encontramos con la misma paradoja que siempre ha existido en el de papel: en cada serie el héroe titular es el protagonista absoluto que salva la situación, el día o el mundo, aunque curiosamente tiene tiempo para actuar en equipo con otros héroes contra amenazas todavía más gordas que gestionan agencias gubernamentales o supranacionales preparadas para ello. Del mismo modo aquí cuando Tony se queda con una mano delante y otra detrás es extraño que no pida ayuda como mínimo a SHIELD, que se dedica precisamente a la antiinsurgencia y el contraterrorismo, y tampoco dice mucho de la inteligencia de Stark que no tenga varias starkcuevas por ahí con material para no quedarse a la intemperie a la primera de cambio... y ahora que lo pienso, tampoco termino de entender cómo un industrial del armamento que juega al superhéroe no tiene protegida su casa contra unos simples misiles lanzados desde un helicóptero.

Aparte de esos "detalles", que siempre se cuelan en películas de este estilo, se hacen más llevaderos cuando uno comprueba que la película no se tira por lo dramático y se dedica en la mayor parte de las ocasiones a tomarse a sí misma un poco de cachondeo, así como al héroe en cuestión, consciente de que todo lo que le pasa es para nuestro divertimento, y que incluso cuando está chupando las del pulpo tiene momentos arácnidos en los que soltar un chascarrillo, como cuando improvisa el posible título de su autobiografía. Otrosí para el momento mcgyver, de verdadera vergüenza ajena, pero que te tienes que reír, cuando se va a un Leroy Merlin y empieza a crear sus aparatejos caseros para asaltar una casa. Respecto al personaje del Mandarín, que pese a su nombre aquí es una especie de Bin Landen, he de reconocer que lo mejor es, en contra de la tendencia habitual de desgraciarse a uno mismo las películas sabiendo de ellas más de lo necesario para poder juzgarlas y analizarlas incluso antes de que se estrenen, saber lo justo para que el trabajo del guión y del director luzca como debe, que es que nos puede el hype y el ansia y luego nos quejamos de vicio. También veremos a IMA, organización que cualquier comiquero tiene un pedestal por ser la cosa más sórdida y capaz de absorber hostias superheroicas que ha parido el género, y que como todos sabemos en el mundo real se dedican a hacer microprocesadores bajo el nombre de Intel.
Si quieres morir de forma patética y anónima en la gran y noble tradición
de los sicarios de organización secreta, IMA tiene un puesto esperando por ti.

Por lo demás, poco más hay que decir: entretenida, muy espectacular, no se va de profunda ni tiene momentos solemnes como la tontería de la última de Spider-man y explota las fortalezas del género a la vez que intenta paliar sus defectos e incoherencias dentro de lo que cabe. Dado que no se sabe si Downey jr seguirá interpretando al personaje después de Los Vengadores 2, también cierra el ciclo del personaje y lo deja más o menos limpio para si hay que reiniciar la franquicia, o poner a un actor nuevo como si nada hubiese pasado.


-SuperSantiEgo

18.4.13

Oblivion. No digo yo que para olvidarla, pero tampoco es demasiado memorable.

La crítica entera es un pedazo destripe de spoiler, así que el que no quiera que no siga leyendo. De hecho, no debería ver ni el avance si todavía no lo ha hecho, porque siguiendo la tónica habitual de nuestros tiempos, ya puestos, te hace un resumen de la peli, te jode uno de los giros habituales de la trama y ya de paso no te cuenta el final de pura misericordia.



En principio, y así medio nos la vendieron, era la adaptación de una novela gráfica, pero ésta sencillamente no existe. Me explico: la nóvela gráfica no ha existido como tal, y no encontraremos forma de adquirirla. Digamos que no pasó de ser una especie de arte conceptual que luego se convirtió en la película, y ya está. Es una jugada un tanto extraña, pero bueno, así de enrarecido está el mundillo de la creación de contenidos en la industria del entretenimiento. Bah, tampoco nos escandalicemos: en muchas ocasiones se hace el programa, luego el análisis y por último la toma de requerimientos y el mundo no se acaba, sólo funciona como el culo, así que ya ni me extraño. Como diría Heródoto, a este paso primero van a nacer los niños y luego ya si eso los padres echarán el polvo.

A lo que vamos: la película. Según nos cuentan los protagonistas, el desangelado Tom Cruise poniendo su habitual cara de "soy guapo y me merezco todo lo bueno que me pase", y su compañera de trabajo y amante, la Tierra fue atacada por una raza extraterrestre, a la que vencimos a base de pepinazos nucleares, aunque ellos antes medio volatilizaron la luna, lo que creó tales tsunamis y cataclismos naturales que después de ganar la guerra lo que queda de la humanidad se ha ido a la luna de Saturno, Titán, y ha dejado una enorme, gigantesca y tochísima estación de seguimiento llamada Tet (por la forma de tetraedro que tiene, inferimos), y unas estaciones que succionan el agua del planeta para separar, suponemos, el deuterio, y conseguir energía de fusión.

Tom Cruise, Jack, según vemos, es un machaca, un mecánico o ingeniero que va por ahí en su vehículo molón reparando los drones que protegen a las plataformas succionadoras, y que siguen combatiendo a los alienígenas, y si es necesario defiende su vida porque a la que sale del aparato apunta con su rifle a todo lo que se mueve. Mientras, su mujer, Vecka, como una reina, se pone un vestido cómodo y mientras se toma un té va dando a su costillo las indicaciones pertinentes, mientras habla con una operadora del Tet, Sally, que aparece en una miniconsola monocroma de 8 bits que ya huele a chamusquina. Luego, ya si eso, hablamos de la prescindibilidad masculina y de sus privilegios vitales, y tal.

En una de sus incursiones para reparar a uno de los drones, que ha caído en medio del estadio donde se jugó el último Super Tazón, vemos que Jack se pone una gorra de baseball o similar (ya decía un profesor mío que luego diremos de la boina, pero en otros países parece que les atornillan la gorrita de marras nada más nacer), y mientras rememora tan gran acontecimiento repara el cacharro. Básicamente ése es su trabajo, y el de su mujer asesorarlo y pedirle al Tet que les manden mejores suministros. A ambos, se supone, les han borrado la memoria para que no puedan decir nada al enemigo si los capturan, y esperan ilusionados a que pasen las siguientes dos semanas para ir a Titán, aunque él tiene recuerdos de una churri en el tiempo anterior al de la destrucción del planeta, antes de que él naciera. Jack, de vez en cuando, se lee algún libro que encuentra por ahí, y además en una especie de rinconcito del planeta que ha quedado inalterado, y que parece la cabaña del abuelo de Heidi, suponemos que en pleno horario laboral, se dedica a tirarse a la bartola. Porque en su casa en medio de las nubes tiene de todo, y una señora que está muy bien y que le da alegría al cuerpo, pero lo que realmente quiere un onvre de los de verdad es apalancarse un rato con su gorra de baseball y su camisa de cuadros en su cabaña rústica, ponerse unos vinilos antiguos, tirarse a la bartola en la hierba y mear de campo cuando le apetezca. Y no se echa una partida a la Nintendo porque no debieron pagarles porque saliera en la película. Cómo coño existe ese microclima ahí en medio, mejor ni pensarlo demasiado. Es como el Valle Encantado de Piecito.

La verdad es que el mundo desolado y ya casi desértico por la ausencia de agua, con una atmósfera enrarecida, está bastante bien logrado, aunque como siempre algunas cosas parezcan puestas más por un puro efecto estético que como algo que tenga lógica. La solitaria punta del Empite State Building, y una fosa que existe en medio de la ciudad, que parece cubierta de aluviones, quedan bien, pero son un tanto ad hoc, como el bujero en medio de la nada por el que se accede a una biblioteca pocos metros más abajo, y una vez en ella parece que está en buen estado para haber pasado sesenta años. Allí esperan a Jack unos extraterrestres, llamados por el traductor de turno "scavengers" o "carroñeros" según le apetezca en cada momento. Como ya hemos visto el avance sabemos que los supuestos carroñeros no son ni mucho menos extraterrestres, sino unos tipos vestidos de negro que hablan de forma codificada por radio, lo que se supone que nos debe dar un aspecto muy alienígena. Retomando la idea: el director se supone que nos tiene que engañar haciéndonos pensar que son alienígenas, lo que quedaría reforzado por esos sonidos raros y fugaces visiones de los bichos, que se mueven, haciendo trampa descaradamente, de una manera muy poco humana, que por supuesto desaparece y no volvemos a ver en cuanto se supone que ya sabemos la verdad. Pero como ya hemos visto el trailer, en el que por lo visto es imprescindible mostrar a Morgan Freeman y aspectos imprescindibles de una trama llena de "revelaciones", pues mal andamos. Yo esas cosas es que no las entiendo, la verdad. Si te cuenta un amigo de qué va cuando no toca te cabreas, pero si ya la misma productora se dedica a dinamitar así su producto lo único que se siente es un profunda sensación de incredulidad. Si se hubiese hecho lo mismo con Psicosis en 1960 no habría ido a verla nadie.

Jack descubre que en la cima del Empire State alguien ha puesto a transmitir una señal, y poco después cae una sonda del espacio, y va a buscarla, por mucho que le digan que no vaya. Allí entre los restos encuentra a varios seres humanos metidos en cápsulas de hibernación, y por supuesto a la chorva de sus sueños, pues la ve cuando sueña. Al resto de los tripulantes llega un dron y los hace chicharrones allí mismo. Jack se la lleva a su jefa, que lo flipa, la reaniman, y la chica no dice ni pío, por lo menos nada importante, hasta que deciden ir a recoger la caja negra de la nave, que por supuesto está intacta, y como siempre piensa uno que por qué coño no harán el resto de la nave del mismo material que ella. Pero llegan los carroñeros del demonio, lo ponen a dormir y lo llevan a su base supermegasecreta, donde tal como vimos en el avance Morgan Freeman, otro de los famosos "salgo en todas las películas", le cuenta que no, colega, todo es una patraña, el Tet es un artefacto alieno que apareció en el sistema solar, se cargó la luna y está devastando el planeta para llevarse toda el agua. Y Jack y la otra son cómplices, involuntarios pero cómplices. Ahí es cuando uno empieza a mosquearse y a decirse que ya está bien de llamar ciencia ficción a todo en lo que salga el futuro, tecnología rara o cualquier otra arbitrariedad. Y también empieza a sospechar que, como suele ser habitual, es otra película con el guión hecho a golpes, y juntando escenas e ideas molonas que se enlazan las unas con las otras con imperdibles, con suerte. Por ejemplo, y eso está bien, en ningún momento se nos dice de qué viven todos esos cientos de seres humanos, perdidos en medio de un tierra absolutamente desolada. Vale: si no me lo dices, no pregunto, así que asumo que tienen montones de alimentos sintéticos, o cualquier otra cosa, pero que de repente Morgan se encienda un habano ahí sacado del bolsillo, me suena a pitorreo. ¿Sesenta años de penurias y te quedan puros? ¿Nadie piensa en esas cosas?

Morgan le cuenta a Jack que quieren meter en un dron algunas células de energía, y petar el Tet, como ya han hecho con una de las pirámides succionadoras de agua, y quieren que él como técnico especializado los ayude. Pero no, Jack no está por la labor, así que por las buenas lo dejan irse con la despertada Olga Kurilenko, que como buen personaje secundario, innecesario y femenino, no dice esta boca es mía hasta que se lo manda el guión, algo así como una media hora de autismo sin venir a cuento, mas cuando nos enteramos de quién es en realidad, pues le dice que sí, que es su esposa. Por supuesto, la resistencia sólo hace caso a Jack, y a la astronauta venida del pasado con una gran cantidad de conocimientos técnicos que podrían serles muy útiles no le cuentan la verdad en privado ni intentan convencerla de que se quede con ellos, y dejan que se vaya con su dueño y señor porque no llegaron a un acuerdo con él para cambiarla por un camello y un par de tinajas de dátiles. Jack vuelve a su casa allá entre las nubes y su jefa y amante no lo deja entrar, y avisa al Tet de que el chico se ha vuelto sindicalista o algo así y que las cosas no van bien. En un gran alarde de coherencia y de inteligencia el Tet activa un dron de los que estaban reparando y volatiliza a la chica, Jack y Julia vencen al dron y se largan de allí.  Jack cruza a donde no debe, pues supuestamente hay radiación, después de tener una épica persecución con varios drones lo derriban, y cuando sale de lo que queda de su cacharro se encuentra con otro técnico con una nave idéntica a la suya que va a reparar a los drones caídos. Cuando Jack se acerca, y como ya nos conocemos, tampoco sorprende mucho que sea... otro Jack. El mismo. Con el que, naturalmente, se piña adecuadamente, hasta que gana el bueno, el nuestro, el prota, aunque en el forcejeo mientras luchaban por una pistola se escapa un solitario tiro, allí en medio del desierto. Y yo me dije: ya será casualidad que en la semiesfera por la que se puede escapar el tiro le tenga que dar, justo, a la hibernada autista, de modo que las coordenadas polares de la trayectoria del disparo coincidan con la chica, que por supuesto se queda mirando sin hacer nada, algo propio de una avezada astronauta, suponemos que con entrenamiento militar y de otro tipo, que sin embargo como quinceañera a la salida de la disco espera a ver quién de los dos gane para reclamar la posesión de la hembra de la especie. Naturalmente, eso es lo que pasa: se lleva el tiro. Jack 49, que es el nuestro, deja atado a Jack 52, que es el que no importa, y abandona un ratito allí al personaje que sirve para eso, para que le peguen un tiro como buen personaje secundario, innecesario y femenino. Naturalmente va a la torre 52, a por un botiquín milagroso, y como esperábamos se encuentra al clon correspondiente de su jefa, que no ve nada raro ni se extraña de que el otro lleve el pecho un número diferente, por ejemplo.

Después de curar a la pobre Olga en la casita del abuelo de Heidi, y tras una convalecencia relámpago  a la recién curada le entran unas ganas tremendas de follá cuando ve al clon de su marido de espaldas (culito de Tom Cruise) con camisa de leñador y gorra de baseball, mientras suena el vinilo que ella ha puesto con música de follá, y uno se dice: en esto seguro que son coherentes y no quedan condones sin caducar, ya verás. Entonces se vuelven con la resistencia, que les cuenta el resto: el Tet era una nave aliena detectada en 2017 en Titán, y un grupo de astronautas se envió allí. Cuando el Tet llegó a la Tierra se cargó a la luna y después de los desastres creó un ejército de clones de uno de los astronautas, Jack, para que hicieran de las suyas destruyendo a lo que quedase de la población. Ojito: con muy buen tino elige al ejemplar masculino, mientras que supongo que a los clones del femenino los tiene fregando el interior del Tet y cosas así. Y se dice uno: si puede crear clones que anden por ahí matando a la gente como fieras, ¿por qué tiene que dotar de falsos recuerdos y toda una historia a los que luego ha dejado para hacerle de mecánicos de los drones? Misterios. Naturalmente llegan varios drones para hacer la última escabechina y como no queda otro remedio porque el que tenían ellos preparado se joroba, Jack mete la bomba una de las cápsulas de hibernación intactas que suponemos que han conservado los de la resistencia, y emprende su camino al Tet con la bomba, mientras oye los registros de la caja negra y nos enteramos de una santa vez de qué ha pasado, aunque más o menos ya lo hemos intuido.

Pues resulta que en 2017, sólo dentro de cuatro años de nada, aparece el bicho cerca de Titán, y mandamos una expedición a ver lo que es. Ojo: en cuatro años, ahora que no sabemos siquiera si tenemos capacidad para ir a Marte y volver, que no está nada claro, podremos ir a Titán ya, una luna de Saturno que está no en a tomar por culo, sino muy muy, pero que muy a tomar por culo. Y si en llegar a Marte se tardaría cosa de un año no quiero ni pensar en llegar a Saturno, así que ya no me salen las cuentas a no ser que mañana mismo inventemos el motor de curvatura y, ya puestos, la hibernación requetefantástica de la que te levantas como una lechuga recién cortada después de sesenta años, aunque si necesitamos hibernación es que el viaje debe ser largo de narices, así que se tarda mucho en ir, lo mismo en volver y siguen sin salirme las cuentas. A ver, que esto es ciencia ficción 101: si no es necesario poner fechas, no las pongas, por el amor de Peich, y menos tan cercanas, alma de cántaro. Bueno, pues llegasen como llegasen al acercarse al Tet hablan con Sally, una agente de la NASA cuya voz e imagen copiará el Tet en esa miniconsola monocroma de 8 bits, y por supuesto, como no podía ser de otro modo, en tiempo real. Lo de "las transmisiones tardan en llegar siete minutos", lo dejamos para 2001 y los que sepan lo que es la velocidad de la luz, o asumimos que ya han inventado la comunicación subespacial como en Star Trek. Como a la primera de cambio les da mal rollo a Jack y a la otra astronauta que es Vecka, los únicos despiertos en ese momento, que el Tet los atraiga, lanzan al resto de la tripulación hibernada de regreso a la Tierra. Y así es todo lo que pasa. La nave los captura, los clona, destruye la luna y después utiliza los clones como ejército para dar una segunda pasada y aniquilar a los nativos.

Recapitulemos: la humanidad, no preguntemos demasiado cómo, lleva una nave a ver qué pasa con eso que anda por Titán, un bicharraco grande como un continente que parece que anda por ahí recolectando energía. Y mira que es grande el puto universo, y la de agua y deuterio que hay en él, que tiene que ir arrasando planetas habitados con, digámoslo claro, una pequeña película de agua por encima. A eso lo llamo yo ganas de joder y hacer el mal porque sí. Curiosamente, repito, puede programar a clones de Jack para que maten a todo cuanto humano se mueva, pero cuando los pone a programar drones se tiene que inventar toda una trama philipkadickiana a lo replicante, con la referencia a que se han ido a Titán como si eso la hiciera más verosímil o algo. La resistencia, no quiero tampoco preguntarme cómo, pone una baliza en el Empire State Building para atraer la cápsula con los hibernados. Ah. ¿Y cómo saben ellos, qué les importa o lo que sea, que eso sigue ahí desde entonces? Vale, cinco o seis tíos más, menuda ayuda. Y las cápsulas de hibernación quedan intactas... no sé por qué, porque no están pensadas para semejante cacharrazo, o es que están hechas del mismo material que la caja negra. Después, también, toda la dosificación de la información de la película se basa en que Julia, el personaje de Olga Kurylenko, se comporta como he dicho de forma autista: despierta después de sesenta años, lo último que recuerda es que era una astronauta en una misión crucial... y cuando se encuentra con semejante pitote ante sus ojos... se dedica a quedarse calladita la mayor parte del tiempo, como una buena chica, a poner cara de modelo francesa fuera de su elemento y a esperar a que le peguen un tiro y después echar un polvo con el clon de su marido, al que como buena esposa castellana sigue fielmente en vez de quedarse con la resistencia, por ejemplo.

Y entonces llega el final: como el plan original se ha estropeado, deciden hacer eso, un Independence Day. Básicamente hablar con Sally en el Tet y decirle: "¿Jugamos al Tet(o)?" "¿Y eso cómo es?", reponde el Tet. "Pues que tú te agachas y yo te la meto". Porque otra explicación no hay. "Oye, mira, ¿te acuerdas de mí, el que desobedeciendo tus órdenes recuperó una cápsula con una tía que luego me dijiste que te la llevase, luego te cargaste a mi mujer así de buenas a primeras, me mandaste unos drones a que me matasen y lo demás?" "Sí, me hago una idea". "Pues que sí, que te la voy a llevar ahora. Voy a aparecerte por ahí con la cápsula cerrada, y bueno, no con mi aparato, sino con otro de una numeración distinta que podría dar a entender que se la quitado a otro clon, pero eso no importa ni resulta sospechoso, ¿no?" Pues parece que no, porque el Tet lo deja entrar, aunque como es una inteligencia artificial aliena no está muy convencida y... bueno, aun así lo deja entrar. Por supuesto, en la cápsula no está Julia, sino que, como habíamos oído que Morgan Freeman al explicarle el plan le dijo "valdría la pena estar allí arriba para verlo", y como ha quedado malherido... puesya sabemos que está el señor negro y no la mujer, a la que ha dejado anteriormente en la casita de Heidi. Bueno, ya sabéis: Tom Cruise y Morgan Freeman vuelan el Tet, todos los drones quedan desactivados y, ahora sí, la humanidad vence al extraño recolector de energía que, por joder, busca uno de los elementos más abundantes del universo donde más daño hace. Ah, ojito: y tiene las paredes llenitas no sólo de más clones, que le da igual que Jack vea o no, como si ya asumiese que lo sabe todo, sino también de más drones, una infinitud de ellos ahí parados en vez de tenerlos a matar humanos, y luego anda racaneando con las piezas y los suministros, así que además como empresario es de lo peorcito que hay.

La última escena es también muy buena, pues vemos que a Julia, por culpa de la inexistencia de preservativos (aunque puros habanos sí hay), ha tenido una niña guapísima, a la que da de comer con su pequeño huerto que cultiva al lado de la casita del abuelo de Heidi, y de repente oímos la voz en off de Jack, y como no somos idiotas ni nos vamos a creer que ha sobrevivido, intuimos que es el número 52 al que noqueó antes de pegarle un tiro a su mujer, y que dejó atado aunque al volver a por su compañera herida no estaba ya. El clon 52 aparece entre los árboles con el resto de la resistencia, que llegan todos juntos al Valle Encantado y, repito, ni sabemos cómo coño ni por qué sobrevive ahí en medio de la desolación en la que se ha convertido el planeta, con mares casi completamente desecados y con un clima que, parece, es casi incompatible con toda forma de vida superior, excepto esos pocos árboles y una trucha que hay en el lago limpio y cristalino, que no sé yo si dará para comer demasiado a tanta gente. La cuestión es que el isótopo 52 de Jack mira a Julia, sonríe y pone cara de "hoy mojo", con lo que se da por supuesto que a Julia, que también sonríe porque le da igual ocho que ochenta, 49 que 52, y que qué más da, con lo bueno que está Tom Cruise con camisa a cuadros y gorra de baseball. Naturalmente todos nos quedamos preguntándonos cuántos Jacks más quedan por ahí, y en caso de que terminen apareciendo todos en el Valle Encantado si la buena de Julia va a dar abasto con todos. Si Jack 52 volvió a su casa a decirle a Vecka 52 que le diesen morcilla, o qué pasa con el resto de las Veckas y si se mueren de hambre o asco allá en sus respectivas plataformas, ni lo sabemos ni mucho menos nos interesa.

A ver, que yo no soy un purista, pero como siempre una cosa es que nos quieran vender esto como ciencia ficción, y lo es, pero poco más que en los elementos accesorios. Porque todo lo demás se lo saltan por el forro, y los distintos elementos no están bien articulados, ni se sostienen al más mínimo análisis, además de comportamientos demasiado forzados, como el personaje casi autista que ni hace demasiadas preguntas, ni contesta tampoco a las que le hacen para seguir manteniendo un misterio que tampoco lo es tanto. Al final nos están contando la historia de "somos la humanidad superchachi, si alguien quedaría en caso de semejante vapuleo seríamos unos pocos americanos, y de entre ellos el salvador sería uno que, a pesar de estar manipulado por el enemigo,  se emociona al recordar vagamente el Super Tazón", lo que explica que Morgan Freeman tenga la intuición, así de repente y que no concuerda demasiado con alguien que ha sobrevivido sesenta años viviendo con prudencia, de que allá en el fondo el clon seguro que es muchacho bueno y patriota que ama la tarta de manzana y que se puede confiar en él, a pesar de que en realidad esté diseñado para matar humanos. Eso, añadido a que el Tet, como buen villano de película cutre, al final decide pasar de las más elementales medidas de seguridad porque está aburrido e igual lo de suicidarse es muy divertido, y deja meterse a un renegado hasta la cocina, con lo cual favorece que le hagan un Independence Day de manual. Y, añadiría yo, por muy americano perfecto que sea Tom esa costumbre de escaquearse del trabajo para ir a echarse unas canastas o disfrutar de una siestecita en horario laboral, me hace sospechar que pueda ser perfectamente español o italiano.

Lo gracioso es que aun encima el guionista, director y supuesto autor también de la novela gráfica fantasma dice que es un homenaje a las películas de ciencia ficción de los 70, cosa que no veo por ninguna parte. ¿Acaba todo como el culo? ¿Al final la humanidad sucumbe a su propia estupidez, o los que deberían ser sus salvadores se pasan al otro bando? Pues no, es una película normalita de aventuras con héroe predestinado, final feliz tramposo y forzado, y  con elementos que no casan ni con cola.

Sin embargo, dentro de lo que cabe, hasta se deja ver.


-SuperSantiEgo

13.4.13

Het. Posibilidad de adquirirla a un precio de escándalo.

Hubo un tiempo, que empieza a ser ya casi lejano, en el que estaba bastante preocupado por publicar. Tanto era así que me tomé muy en serio hacerlo, y no sé si por el empeño que puse o por pura carambola, lo terminé logrando. Eran otros tiempos, así que envié cartas a toda cuanta editorial se me puso a tiro, y después a las que se dignaron a responderme, y que además me dijeron que les mandase un original a ver si encontraban un rato y me lo leían, pues eso hice, enviarles la famosa versión a doble espacio en folios DIN A-4 encuadernados en canutillo o espiral.

Y así fue como, contra todo pronóstico y vaya usted a saber cómo ni por qué, una editorial canaria terminó publicando a un autor gallego al que nunca jamás ha llegado a tener enfrente ni le ha visto la cara, porque además incluso habían dejado de acudir a la Feria del Libro de Madrid cuando yo ya estaba en esa ciudad. Por tanto, siempre estaré agradecidos a la Editorial Baile del Sol por publicarme en 2002 esta novela que, sinceramente, creía que era muy impublicable.


¿Que de qué va la novela? Pues... mejor que os lo cuenten otros. Aquí tenéis la crítica que me hizo Copépodo y aquí la que me hizo Lola Fett. Ya, sólo son dos, y en Internet, pero las dos son buenas y, seamos sinceros: si no te puedes fiar de lo que te dicen dos personas con nick en un blog, ¿entonces de quién?


La cuestión es que el mundo editorial está como está, la crisis que cual rayo que no cesa sigue aplastándonos como la apisonadora de Limbo y las editoriales si no cierran las pasan canutas, se les acumulan los ejemplares sin vender y los costes de almacenamiento los crujen. Así que la editorial me ofreció saldarme algunos de los pocos ejemplares que le quedaban a un precio casi simbólico, por si yo quería hacer algo con ellos o venderlos por ahí, que es lo que voy a intentar hacer.


Así pues por el precio de 5... ¡no, de 4 euros!, cada ser humano que me lo pida dentro del Reyno recibirá una copia en su domicilio, firmada, y en la dirección de correo electrónico desde la que gestione el pago por Paypal la correspondiente copia en formato electrónico, sin DRM.


Pero no sólo eso. Si además quiere añadir más suntuosidad a su biblioteca, puede aprovecharse de la oferta combo y adquirir, al precio conjunto de 12 €, tanto Het como El hombre y su lágrima, el libro de relatos autopublicado que ha recibido no una, ¡sino dos!, críticas favorables en Amazon, y una en Goodreads. Igualmente firmado, y con copia digital.


Yo no digo nada, pero el que no aproveche tan magno acontecimiento literario sencillamente es que está perdiendo dinero. Oferta válida hasta agotar existencias, obviamente.

Pedidos a het_novela@hotmail.com


-SuperSantiEgo