Si supiera imitar el incomparable estilo del monstruo que en Facebook hace las Sinopsis de cine os diría que esta película va de un chiquín que se enamora de la voz de Scarlett Johansen y se mata a pajas con ella sin siquiera ver sus fotos, lo que tiene mucho mérito, y que al final a la moza le sale una oportunidad de oro de trabajar en una dimensión paralela y claro, lo tienen que dejar, pero el otro se consuela con la novia de Supermán.
La peli es básicamente... dos horas de ver a Joaquin Phoenix con los pantalones sobaqueros a lo Steve Urkel en un argumento que se plantea, se plantea, se sigue planteando... y la película acaba sin que hayamos pasado del planteamiento, no vaya a ser que hagamos algo y ese algo esté mal, así que mejor no hagamos nada y de paso hacemos algo muy propio de esta era, que es no hacer algo, sino dejar que los curatores de Internet y demás gente encantada de haberse conocido y buscar donde no hay hagan el trabajo por nosotros. Y así todos contentos.
Que no es que la película esté mal, pero... ni viene de ninguna parte, ni mucho menos va a ninguna parte. Como yo y otra gente hemos señalado, tiene menos substancia que el capítulo en el que Raj vive una apasionada historia de amor con Siri.
Eso por no citar el capítulo de Black Mirror que realmente se mojaba en lo que podía ser una relación entre un ser humano y una recreación cibernética, y los efectos que podía tener en la persona real.
Eso sin contar, por supuesto, con la robosexualidad y sus peligros, tal como se nos advirtió en Futurama:
Aunque como se ve viene de antiguo:
Estas cosas ahora en Marvel no te las dejan hacer NI DE COÑA:
Esto ha pasado y todos lo sabemos:
Nunca se cansan, nunca se quejan:
Y como recordaréis Data es "completamente funcional" y "está programado en una amplia cantidad de formas de dar placer".
La película nos presenta un futuro cercano con sus pros y contras. Pros: puedes tener un trabajo tan chorras como dictar cartas que luego un sófgüer nada inverosímil convierte en "bellas cartas manuscritas" para la gente que no tiene tiempo ni ganas de escribirlas por ellos mismos, habilidad ésta que debe pagarse a precio de programador de videojuegos para Cray en binario nativo, porque el protagonista vive en un pisazo que no os quiero ni contar. Contras: la moda masculina ha involucionado a los ya mencionados pantalones sobaqueros, que lucen todos los maromos, y todo tiene un límite en esta vida; a los pantalones sobaqueros, cierra la muralla. Si ése va a ser el futuro sólo tengo una cosa que añadir: Señor, llévame pronto. La verdad es que la película va en cierto modo de eso, de cómo la gente vive separada o un poco alienada en ese mundo futuro, pero mi primera crítica va por ahí: nada que no hayamos visto mil veces, y sobre todo a día de hoy hay cosas mucho más raras, y comportamientos de lejos más extravagantes o estrambóticos.
En ese aburridillo mundo donde todo el mundo anda mirando su móvil, más o menos como ahora, Apple, Google, Microsoft, Amazon, una de ésas, lanza un nuevo sistema operativo que habla y parece realmente una persona, y que incluso se nos dice que es eso, una verdadera personalidad humana. Aquí parece que el argumento propiamente de ciencia ficción va a tomar algo más de peso, pero un momento en que... no sé cómo explicároslo. A ver: el tipo está instalando el config del programa y éste le pregunta si quiere que el SO sea chico o chica, el muy pillete dice que chica y luego le hace una pregunta: "¿Cómo se llevaba usted con su madre?" El prota responde con una frase bastante manida... y el asistente de configuración sin dejarle siquiera terminar la frase, lo que deja al tipo un poco cortado, le dice que vale, que llega y listo, termina de compilar el kernel de Linux y como ya sabéis el ordenador empieza a hablar con la sensual y rasposa voz de Scarlett Johanson. A partir de ahí la película a mí me perdió completamente, porque ya no conseguí tomarme en serio nada de lo que pasó a continuación. Psicoanálisis de una pregunta y hala, ya se crea una personalidad completamente independiente totalmente adulta y funcional que es la típica chica pizpireta y encantadora con la que sueña cualquier jic que se precie. Como la película sólo dura dos horas el flechazo es prácticamente instantáneo, así que a se ponen a charlar y soltar risitas como dos colegiales, a conocerse, a mostrar la natural atracción entre chicos y chicas, ya sabéis. Aunque Theodore ha tenido sus relaciones normales, en el fondo es un pringadete, un tipo con poco empuje, y encuentra en su complaciente SO a alguien que lo comprende, y que además parece quererlo a él. Para terminar de arreglarlo, su compañero de trabajo le dice que "Es que eres medio chica", para recalcar lo sensible que es, y como en ese mundo futuro sigue rigiendo el heteropatriarcado añade que "Te lo digo como un cumplido". Efectivamente: con esos antecedentes no te terminas de ligar a Olivia Wilde, el nuncafollismo es el único horizonte vital posible y la única opción sensata es el amor infinito de Dios o el cibersexo real como la vida misma.
Sinceramente, todo esto me recordó a un chiste con bastante mala uva: "Llega un tipo a la consulta del psiquiatra y le dice al médico: 'Mire, yo vengo aquí porque mi familia me obliga, pero yo estoy perfectamente, a mí no me pasa nada'. '¿Y qué dice su familia que le pasa, que tiene que consultar con un psiquiatra?' 'Pues dicen que no es normal estar enamorado de un caballo, y que me tienen que curar'. '¿De un caballo, dice? ¿Es que se siente atraído sexualmente por un caballo?' 'Pues claro; es que si usted la viera... Es tan hermosa cuando cabalga por la ladera, sus relinchos son tan graciosos, y esas crines que le sientan tan bien'. 'Vaya, por cómo se refiere a ese caballo, deduzco que en realidad es un yegua.' '¡Pues claro que es una yegua!', exclama el paciente encolerizado. '¡¿Por qué clase de degenerado me ha tomado usted, so guarro?!' "
Esta película no trata de ningún futuro porque el mundo ya, a día de hoy, es mucho más raro, extraño y radical que cualquier cosa que propone este título. De hecho, en muchos aspectos, esta película es incluso mucho más inocente: Samantha no deja de ser una representación humana interactiva que simula una personalidad real, así que un posible enamoramiento con ella es incluso más natural y menos escandaloso o extravagante que casarse con una almohada, que enamorarse de un Pequeño Pony o que el fenómeno de los waifus y husbandos, o los otherkin. Comparado con eso enamorarse de una voz cálida y humana que habla y razona casi es lo más normal del mundo. La historia de amor de Theodore y Samantha no es muy diferente de la de dos cibernovios que chatean a miles de kilómetros de distancia y no tienen posibilidad de reunirse por mucho que quieran. Por lo demás, es una relación heterosexual entre un ser humano y una IA que no se explica cómo ni por qué, y sobre todo para qué, tiene necesidades humanas, o sentimientos simulados ya que carece de cuerpo. Es un dualismo bastante cutre que existe sólo... porque sí, y porque somos tan antropocéntricos que sólo podemos concebir e imaginar una conciencia que tenga pensamientos y necesidades humanas, cuando no tiene ninguna de nuestras limitaciones. Eso sin olvidar que eso, no deja de ser una historia de amor heterosexual imposible entre dos personas a las que no las separa la distancia física o social, sino el pequeño problema, nuevamente de dualismo pintado de brocha gorda, de que uno vive en el mundo real y la otra en un ciberespacio o mundo de ideas puras donde el intelecto librado de la cárcel de la materia evoluciona y se desarrolla a una velocidad de vértigo. No es que la película sea una chorrada, pero simplemente su propuesta es totalmente tímida en un mundo actual que es infinitamente ya más complejo y extraño que cualquier cosa que se pueda ver en esta película.
De verdad: si comparamos esto con algunos ejemplos de ciencia ficción literaria, donde aparecen humanos integrándose en matrimonios múltiples alienígenas, el cómic ultrabestia Bad World o Our Love is Real, otra burrada donde aparece un mundo donde lo más natural del mundo es el bestialismo, y a partir de ahí hablamos, y por si fuera poco no publicado por un ignoto sello sino por Image, pues la verdad es que la propuesta, si pretende llegar a algún lado, que está claro que ni eso, pues se queda en poco menos que nada.
La verdad, todo muy blandito. Pero también es propio de nuestra época: hay toda una generación poseedora de una cultura puramente subrogada que ignora los precedentes de muchas de las producciones culturales que se nos presentan como rompedoras o innovadoras, y que en muchos casos no son, ni de lejos, tan desafiantes como propuestas del pasado que deberían ser más que conocidas, y con las que es imposible no compararlas si las conoces. En este caso, además, no deja de ser una película de las mal llamadas "independientes", pero que con un impresionante presupuesto de 20 millonazos de dólares deja chicas a cualquier producción española. Lo de Sundance me parece que dejó de ser "independiente" hace más de veinte años, malíciome. Pero por lo visto todo lo que no sea una superproducción de altísimo presupuesto como Los Vengadores ya es poco menos que "independiente". Éste es un ejemplo palmario: ni es independiente de verdad, ni innovadora, ni nada, pero consigue armar suficiente expectación y revuelo en quien no conozca nada que vaya más allá de eso, y como mucho podrá inquietar o escandalizar a una monja.
La verdad es que a medida que la película avanzaba sin avanzar parece que hay algún amago de mala leche, como cuando se nos desvela que no todos los SO se enamoran de sus... dueños, o lo que coño que sean la gente que los ha comprado, suponemos que a un buen precio. En ese momento llegué a pensar que habría una ruptura por parte de ella, lo que llevaría a algún tipo de conflicto o de desesperación del tipo al que comprende lo negado que es que incluso su ordenador lo abandona, pero tampoco. Aunque se nos pretende de alguna manera mostrar, ya no aleccionar, sobre los riesgos de ese mundo futuro y de las posibilidades de la tecnología, todo pasa de forma sencilla, todo el mundo parece aceptar ese tipo de relaciones como si nada, nadie las juzga, y aquí paz y después gloria. Yo creo que hasta al Papa le parecen bien. Si la voz fuese la de Brad Pitt o hablase con voz átona asexual, entonces, a saber.
Por otro lado, y ahí ya es manía personal mía, pues considero que todas las películas transcurren de alguna manera en un único multiverso compartido, ¿a quién se le ocurre ponerle la voz de Scarlett Johanson, y además el mismo año en el que se ha estrenado Don Jon? Que Joaquin Phoenix se zurre la sardina mientras se dice ciberguarreridas con Samantha es poco menos que hilarante después de las múltiples disquisiciones sobre el porno de Joseph Gordon-Levitt mientras toca la zambomba viendo las fotos de la misma actriz desde el Facebook: meneársela después de echar un polvazo de verdad con Scarlett Johanson sí es tener afición, y todo lo demás son tontás.
Como la película huye de toda confrontación o verdadero desarrollo, y como es sólo de ciencia ficción en algunos tics y no en su fondo, para rematar se echa mano de uno de los tópicos de la ciencia ficción y asunto arreglado: huimos hacia delante, y listo. Es decir: igual que las IAs de Hiperión, o como los catalanes, Samantha y sus congéneres deciden que es el momento de independizarse y explorar la realidad de los planos superiores que operan por encima de el de la vil materia que constituye a sus creadores, y sencillamente se van. Asunto arreglado y la película ya puede terminar sin traumatizar al protagonista ni, líbrenos Dios, al espectador. Theodore, igual que tantas otras personas que viven un alocado ciberrromance, como su misma vecina interpretada por Amy Adams, se quedan compuestos y sin SO, y sólo pude pensar dos cosas: primero, que como siempre en este tipo de películas, como la nueva en la que vemos la rebelión de los simios donde nadie sigue el más mínimo protocolo científico ni nada, aquí nadie se ve llegar a la Singularidad, porque como es bien sabido "los programadores de verdad no utilizan entornos de pruebas", y por otro que Theodore haría muy bien en reclamar su dinero. Con Amy Adams sube a la terraza del edificio y piensa uno que va a haber suicidios en masa o algo así, pero sólo es por hacer bonito y poner hermosas escenas del amanecer en la ciudad con música melancólica, porque la película es básicamente eso, mucho esteticismo y amagar intenciones, pero nada más: bonita como una postal, pero igual de plana. Hay una IA que se enamora del humano... porque sí, y pare usted de contar. No es mucho más profundo ni da más explicaciones que lo que se ve en Flubber por mucho que nos pongan alguna imagen tristona y la película acabe con los dos allá arriba mirándose con cara de "Espero que tú te acuerdes de cómo iba eso de follar".
También tenía una voz simpática, no digáis que no.
Ahora bien, si me preguntáis si esto mismo se puede hacer bien, os responderé no sólo que sí se puede, sino que además ya se ha hecho, y justo un año antes, aunque la película no tuvo tanto respaldo ni montó tanto revuelo, o por lo menos yo no me enteré.
Una película sencilla y emotiva que trata simplemente de un señor que empieza a tener problemas de memoria y coordinación por causa de la edad y al que su hijo le compra un robot asistente para que lo cuide. La película en ningún momento es tramposa ya que el robot, dotado de una excelente inteligencia artificial, en ningún momento se comporta como otra cosa que un complejo programa, y es el humano el que desarrolla por él sentimientos de simpatía e incluso amistad, mientras el androide lo acompaña en sus pequeñas fechorías y travesuras, de modo que llegamos a sentir la misma preocupación por el destino del robot que el anciano siente al final de la película.
La Singularidad no va a llegar, y si llega al menos que esté buena y tenga el aspecto de Scarlett Johanson, que ya me diréis qué le costaba a Samantha crearse un avatarcito.
-SuperSantiEgo