Cuando uno se enfrenta al visionado de una peli a la vez tan mítica pero de la que no sabe gran cosa, se puede esperar cualquier cosa. Desde una experiencia más allá de los límites de la realidad del tipo Plan Nueve del Espacio Exterior a una pequeña joyita del kitsch más despendolado. Afortunadamente me encontré con lo segundo.
Barbarella es un cómic de ciencia ficción erótica creado por Jean-Claude Forest en 1962 para la V-Magazine. ¿V? Huy, extrañas coincidencias nos acechan. Según dicen los entendidos, se basó para crearla en Brigitte Bardot, y la verdad es que los dibujos parecen confirmarlo. De todos modos no he podido leer nunca el cómic en cuestión, pero dicen que aparte de su interés histórico y cierta coña tampoco es para tanto. Según parece los guiones narran las aventuras de una especie de Flash Gordon femenina, rubia como el héroe de Alex Raymond, y que como él va encontrando nuevas especies y mundos. Flash enamoraba al gobernante de cada reino al que iba, pues todos eran indefenctiblemente hermosas féminas, y Barbarella hace lo propio pero además se los lleva al catre, que no en vano han pasado treinta años desde la obra de Raymond, y además los 60 eran muy desahogados. O sea que del cómic no puedo decir mucho pero pongo una imagen que vale un potosí.
¿Qué escondes bajo las sábanas, robotito? ¿El Black & Decker?
Desde que se hizo esta película, a lo tonto, han pasado casi cuarenta años. Pongámonos en 1968: contemporánea del Star Trek de Kirk y Spock, de 2001 de Kubrick y de la Ofensiva del Têt en la Guerra de Vietnam. Lyndon B. Johnson está en el poder y han pasado sólo dos años desde la Ley Orgánica del Estado que hizo votar Franco. Ha llovido, ha. Desde luego el tiempo ha pasado por ella, pero sigue siendo una película digna de verse aunque sólo sea por contemplar a Jane Fonda en toda su gloria, una de las más impresionantes combinaciones de cachete, pechito y ombligo que los ojos de este humilde escritor y aprendiz de bloguero hayan podido contemplar. Poco tiempo después la señora se hizo activista feminista, cosa que me parece muy bien, y activista política, con idas de ollas tan salidas de tono como decir que ojalá a todos sus compatriotas los devolviesen de Vietnam en una caja de pino. Ya ves tú, los que menos culpa tenían de todos. Incluso llegó a entrevistarse con líderes del Vietcong en París, y por poco la echan de los USA para siempre. Ahora según parece va de cristiana renacida, pero sigue siendo de las liberales, después de haber estado casada con Ted Turner. Aburrirse no se ha aburrido, no.
Después ella misma renegaría de esta película por considerarla sexista, y razón no le falta, qué caramba, aunque sintiéndolo mucho el suyo me parece uno de los más hermosos fenotipos del género XX, que su sobrina Bridget Fonda ha heredado para suerte suya y de todos nosotros. En esta película está como quiere a las órdenes del famoso director francés Pierre Vadim, entonces su marido, y él que lo había sido antes de la misma Brigitte Bardot, a la que lanzó al estrellato. El mundo es un pañuelo. Los trajes de Barbarella están diseñados por Paco! Paco! Paco! Paco Rabanne, aunque el señor debió llevarse no poco disgusto porque se los van rompiendo todos, a la pobre. Vamos, que la película no es de serie B, ni mucho menos.
Todo empieza cuando una “navegatrix” (halaaaa…) llamada Barbarella se despelota en gravedad cero durante los títulos de crédito librándose de un engorroso traje espacial, hasta quedar como el MVE la trajo al mundo dentro de una nave espacial decorada de tal manera que habría hecho las delicias de Austin Powers. Y así se encuentra la chica cuando la llama el presidente de la Tierra, que levanta las cejas ante esa combinación de cachete, pechito y ombligo que el muy cabrón ve y nosotros no, de modo que la espaciomoza se ofrece a ponerse algo más apropiado, a lo que el presi, ejerciendo su autoridad, se opone vigorosamente, con lo que en todo lo que dura su conversación con ella no es que desde la pantalla la mire a los ojos, precisamente. Le encarga que vaya a un lejano planeta en el que debe encontrar a un científico chifladete llamado… Durán Durán. ¡Sapristi!, exclama uno entonces. Así que el grupo casposillo que tenía loquitas a las niñas de mi instituto debió tomar el nombre de ahí. Pues vale.
Impresionante relación de cachete, pechito y ombligo
Tras escacharrarse en el planeta demostrando que en el futuro lejano las mujeres al volante seguirán siendo un peligro constante, Barbarella se encuentra primero con unos niños que la acosan con unas muñecas asesinas de dientes afilados que ríase usted del Chucky, y es liberada con un tipo barbudo con pinta de montañés que lleva… ¡un disfraz de Chewacca! Menos la cabeza, igualito. La monta en su trineo de nieve diseño marciano de Ray Bradbury y cuando ella, muy educada, le ofrece a compensarlo de cualquier manera para corresponderle tanta bondad, él, el muy truhán, le demanda no un casto beso de amor, o que le cuente los últimos chismes de la galaxia, ¡sino relaciones sexuales completas incluyendo penetración! Amo a Barbarella… pero no quiero esperar al matrimonio… La chica, en esos momentos, ni se inmuta, y dice que bueno, vale, pero que no tiene píldoras. El disfrazado de wookie dice que a él de inventos modernos nada, eso de tomar una pastillita y mirarse a los ojos no va con él, lo suyo es el metesaca de toda la vida. Como la chica ya ha dado su palabra no ve más remedio que sacrificarse, y cuando el maromo se empieza a quitar el disfraz de Chewacca nos muestra un torso con tal frondosidad pilosa que en un primer momento parece que debajo del disfraz de Chewacca lleva otro disfraz de Chewacca de lo pecho lobo que es el tío: el hombre y el oso cuanto más feo y velludo, más hermoso. Una vez consumado el acto, obviamente llevado a cabo con vigor y esmero por semejante ejemplar de macho, sin duda de ascendencia española, la muchacha muestra una sonrisa relajada y una mirada soñadora de la que ha experimentado la fuerza y potencia de los clásicos.
Después conoce a un ángel ciego con pinta de metrosexual, y que de vez en cuando suelta lo de “Un ángel no hace el amor. Él es amor”, ante la mirada de fastidio de Barbarella, que parece que quiere explorar su recién aprendida afición. Lo más soprendente es que después se atreverá a volar con él, y no hay que ser muy listo para darse cuenta de que es mucho más difícil guiar a un ciego en tres que en dos dimensiones. Ya no basta con derecha, izquierda y adelante, sino que hay que decir cosas como “Rumbo 4.4.0, marca 1”. En otro momento lo pierde y va por ahí preguntando: “¿Habéis visto un ángel?” Pena de guionistas más despiertos, porque podrían haber puesto a un hipie de la época fumando un cigarro liado que le respondiese: “Sí, tronca. Lo he visto al lado del dragón rosa que vomita helado de vainilla, y que vive en mi hombro izquierdo.”
Sin lugar a dudas uno de los mejores momentos es cuando se encuentra con la resistencia, cuyos miembros se saludan llevándose el puño a la sien, como harían los miembros del Frente Popular de Judea diez años después en La vida de Brian. El jefe de la resistencia en particular lleva un traje marrón apretado con liguero y capita que es sin lugar a dudas algo que no se pondría ni un Village People, y que he catalogado en mi cerebro como una de las cosas menos heterosexuales que he visto en mi vida. Cuando le dice a Barbarella si le puede hacer un favor todavía no ha acabado la frase cuando ya está Jane Fonda quitándose la ropa, pero el buen hombre dice que no, que lo que le hace ilusión es montárselo como le han contado que se hace en la Tierra, con píldoras. El gesto de fastidio de Barbarella es un poema, pero por aquello de ser bien agradecida y como le acaban de salvar la vida, pues accede, se toma la pilula con el señor vestido de tan curiosa guisa y después de juntar las palmas de una mano empieza el ayuntamiento químico que culmina cuando a los dos… se les riza el pelo. (Si veis la película que no os extrañe que os recuerde esa escena a una muy parecida que sucede entre John Spartan y Lenina Huxley en Demolition Man.) La verdad es que el actor me sonaba conocido, y no es de extrañar, porque es David Hemmings, que apenas un par de años antes había protagonizado Blow Up, la peli que intentaba adaptar Las babas del diablo, de Cortázar. Me puedo imaginar el diálogo entre los dos protagonistas en un descanso del rodaje, vestidos los dos de esa peculiar manera, mientras se comían el cheese burger:
Jane Fonda(mirándolo de arriba abajo así vestido): Jo, lo que hay que hay que hacer para vivir.
David Hemmings: Te diré. Trabajar con Antonioni…
Pero eso no es nada porque cuando por fin se encuentra con Durán Durán, que es un científico loco, decide matarla… metiéndola en una especie de cama inclinada que es a la vez como un piano… u órgano, ustedes ya me entienden. Y mientras toca el buen señor no sólo Barbarella es despojada de su ropa, sino que, por así decirlo, siente la música a flor de piel y de este modo con las caras que va poniendo la hermosa mujer se hace en la película un homenaje a El Tormento y el Éxtasis (1965), pues literalmente la está matando… de plaisir. Y todo esto cinco años antes de que Woody Allen inventase el Orgasmatrón en El dormilón. De todos modos el sistema no funciona y por fin Barbarella se pone el último modelito de don Paco, que eso sí que es cambiar de traje y no lo que hace Milla Jovovich en Ultraviolet. Ya correctamente vestida se enfrenta a la Reina Negra, otro bombón galáctico de gustos omnívoros, porque se insinúa a la chica de mala manera, sobre todo cuando se la encuentra en su cama, que tiene forma de… de… mujer tumbada…con las… con los pies y las rodillas muy separados, ustedes ya me entienden.Al final todo acaba con explosiones, ganan los buenos y cada uno se va por su lado para seguir su vida.
Desde luego el mito ha pervivido desde entonces, y muchas han sido las actrices y modelos que se han hecho fotos emulando a Jane Fonda. Últimamente incluso hablan de hacer una nueva película del personaje y dicen que la elegida puede ser ¡ugh! Drew Barrymore, que desde que le dio un beso en los morros a E.T. no le hace ascos a nada. Seguramente la harán, tendrá un montón de efectos especiales de los chulos, las alas del ángel serán perfectas, con montones de acción y todo eso, pero dudo que tenga este encanto de erotismo naif y el cachondeo de la película original.
-SuperSantiEgo
1 comentario:
Tch
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