Bitácora personal para la investigación exhaustiva de los aspectos estupefacientes de la Realidad.
Observatorio político para el seguimiento de la evolución de la guerra eterna entre el Bien y el Mal.
Foro unipersonal que aboga por la consecución de un frikismo cartesiano, racional e ilustrado
Lo escribí de coña hace unas semanas, pero a lo tonto igual se hace realidad. Lo que parece es que además no me extrañaría que fuese cierto, que la protagonizara ella. Sería lo lógico, por lo que explicaré a continuación.
La verdad es que lo del mundo del porno más allá de las propias películas es bastante mal conocido. Películas como Boogie Nights narran los comienzos de la industria del porno como algo legal, y cómo se desvanece rápidamente la pretensión de que eso sean películas más allá de lo puramente técnico. Un documental como Después de que el porno acaba intenta explorar también cómo es la vida de la gente dedicada al porno cuando deja ese mundillo, pues las carreras suelen ser casi siempre cortas. En ese sentido Sasha Grey lo hizo perfectamente: consiguió ser la número uno, literalmente la que hacía más películas y la de las escenas más fuertes, y de paso intentó labrarse una fama de chica inteligente y "con fondo", de modo que quedase claro que para ella el griego profundo también era Aristóteles. Para esto no dudó en denominarse actriz porno existencialista, y posar siempre que podía al lado de libros importantes, además de en sus entrevistas mostrar sus gustos cinematográficos totalmente gafapastiles, de ahí que su película preferida fuese Stroszek de Herzog. Una vez fuera del mundo del porno, y sacando partido a su fama mundial, se ha dedicado a algo muy típico de nuestros días, lo de ser "artista multifacético", que viene a ser tocar todos los palos, desde actriz de películas normales a dj o como ahora se ve escritora, basándose en todo ello más que en un genuino talento precisamente en su fama, en este caso de actriz porno. Algo así como Amy Martin. Lo cual me parece muy bien. Eso tiene bastante más mérito que muchos que se han dedicado a todo eso sólo por salir en un reality show o haber sido el amante fugaz del excónyuge de alguien medio famoso. O como Paquirrín, que también es relaciones públicas, dj, monologuista y lo que le echen a ese cráneo privilegiado. Por otro lado, y ya teorizando un poco, una vez puesta a ello y queriendo demostrar lo lista y culta que es, ¿por qué escribe una novela erótica? Bueno, una de las máximas de escribir suele ser que hay que escribir de lo que se conoce, aunque curiosamente ése no sería el caso, precisamente: una cosa es haberle dado al traca traca de todas las maneras posibles y otra montar una historia erótica, pues precisamente la falta de argumento es una constante en el porno actual. No sé, yo me habría esperado algo así en plan Houellebecq. Sería lo suyo. Pero escribe una novela erótica. Luego nos quejaremos si nos encasillan. Pues una vez leída... se la podría haber ahorrado. Esto, a pelo en una editorial y sin un nombre que avale un mínimo de ventas a partir de las espectativas creadas por un nombre famoso en la portada, no creo que hubiese tenido demasiadas oportunidades de salir a la luz. Quizá sí, con la actual moda de las novelacas eróticas que salen como hongos, pero poco más. Efectivamente: Sasha es guapísima, fue la más grande en lo suyo, desde luego tonta no es... pero antes se coge a un posturitas que a un cojo. Y toda, toda esta novela, es eso, puro postureo intelectual. Y alguna descripción de escenas exactamente iguales a las que ella hizo en sus películas, con algunos detalles "marca de la casa" para que no olvidemos con quién estamos tratando, y listo. Lo primero que se pregunta uno es a quién va dirigida esta novela. Por un lado, lo sabemos, es un género de moda, y que la autora sea una exactriz porno ayuda. Pero luego uno piensa en los admiradores de la muchacha, y que al fin y al cabo tampoco se necesita más de una mano para leer un libro, sobre todo si es electrónico, pero dudo mucho que Yong Li se vaya a sentir muy animado por leer esta novela, y si lo hace seguramente decepcionado se irá a ver uno de los vídeos de la autora donde se va con mucho menos rodeo y no hay tanta paja. Paja en el sentido de tonterías y relleno, se entiende. De todos modos seguro que si tiene oportunidad pedirá que se lo firme. Yo también lo haría. Despues... bueno. La curiosidad siempre da morbo, y la gente se pregunta qué cotas de guarrindonguería podrá alcanzar la señora escribiendo. También se lo leerán las feministas, para apoyarla o hacer cualquier interpretación pagliana, y por supuesto el propio postureo de "me he leído la novela de Sasha Grey" en contraposición a las famosas Cincuenta Sombras que nacieron como fanfiction de Crepúsculo, y en general que la industria editorial sabe a lo que va. Sasha es, básicamente, la repelenta niña Vicenta. De hecho me recordó esa película que cité hace poco, la de Un pequeño romance, en la que al principio el padre de la niña, que es un coquito bastante repelente a sus trece años, le dice que quizá vayan a Alemania, y que podrían conocer a Heidegger, a lo que ella le contesta que murió hace tres años, y pone una cara de "Y suerte tiene, porque si lo pillo le discuto un par de cosas sobre su Nietzsche que le tiemblan las orejas". De hecho que Sasha para su postureo intelectual eligiese lo de "actriz porno existencialista" ya da algo de miedito sobre lo que nos podemos encontrar. ¿Que qué pienso yo del existencialismo? Pues nada, absolutamente nada. En fin, que si la gente quiere seguir creyendo que la filosofía es eso de "cosas profundas que te cagas", me parece bien, pero a mí plin.
"Pasearlo por el metro mola, pero con la foto llego a más gente".
Respecto al personaje de Catherine, el principal de la película, es Sasha, por mucho que Sasha diga lo contrario. Así de simple. De hecho, ni siquiera se describe a sí misma, y lo poco que dice... es Sasha Grey. Vamos, es imposible no pensar en ella sin ponerle la cara, el piii, las piiii y todo lo demás de Sasha. Catherine es muy repelente. Es estudiante de teoría cinematográfica, y sólo ve películas de filmoteca y de arte y ensayo, que cita profusamente, una vez tras otra, y otra, y otra, y otra, y luego otra más. Es un desfile constante de nombres: Cassavetes, Buñuel, y referencias a películas e incluso a escenas de películas, que si has visto y te acuerdas bien, y si no te aguantas. ¿Cómo sé yo cómo estaba Brigitte Bardot enseñando culo en una película en particular? Pues no. En otro momento nos dice que la banda sonora de una escena, calcada de la de la chica que se suicidó enseñando tarjetas en las que había escrito cosas, es de un grupo del que no he oído hablar en toda mi vida. Algunos personajes también se nos dicen cómo son explicando a qué actor se parecen. Estupendo. Volvemos a tener la "literatura orientada a objetos". Sobre el concepto de lo que es una narración erótica, y lo que nos vamos a encontrar aquí, pongamos como base lo que sería el "típico relato guarro de la Penthouse". En esos relatos, como en los de la mayor parte de las revistas pornográficas, se va al grano: en dos o tres mil palabras, como mucho, hay que escribir el mayor número de guarradas, lo más variado posible, y dentro de los parámetros del género. No nos llamemos a engaño: son lo que son y van a lo que van. Por lo que sé, es un subgénero en total decadencia, como las propias revistas que les daban cabida. Algo parecido podremos encontrar en los sitios de internez donde la gente pone libremente sus narraciones de todo tipo, en las que siempre hay un apartado para la narrativa erótica, escrita si cabe todavía con más faltas de ortografía y menos puntuación que el resto de los géneros. Lo de relato de la revista Penthouse lo digo porque me acuerdo siempre de una de las escenas de 1 2 3 Splash, en la que John Candy, que hace el personaje del hermano mayor del de Tom Hanks, aparece alborozado repartiendo ejemplares de esa revista mientras grita: "Tomad, tomad. Me han publicado una carta en la revista Penthouse. Es la de Cómo dejé de ser lesbiana". Todo esto viene a cuento de que ese tipo de relato guarro y explícito es lo que podríamos llamar lo básico de una narración erótica; narración, he dicho, que no literatura, pues si queremos convertir una narración erótica en literatura se supone que deberemos aportar algo más. Curiosamente, y en eso hay que darle la razón a Sasha Grey, algunos de los clásicos de la literatura erótica son también piezas un tanto retorcidas en lo intelectual, y las obras de Sade, obvio es, no son sino una ejemplificación de su filosofía ultramaterialista y exageradamente naturalista que considera toda acción humana como una imposición de los más fuertes sobre los más débiles, y por supuesto la dominación sexual sería la expresión más clara de esa idea. Es decir: se supone que debe haber algo, una forma de hacer las cosas, que separa al típico relato guarro de la Penthouse de las obras de Sade, de Anaïs Nin, de Henry Miller, Bukowski y todos los que han escrito sobre lo que viene a ser el mundo del amor y el sexo, y que suele llamar erotismo.
Pues eso: ¿qué carajo has hecho aquí, Sasha? Lo primero que no entiendo es el tono que quiere imprimirle a la novela, porque el personaje-narrador-autora se marca un colegueo y un continuo dirigirse directamente al lector que despista la mayor parte de las veces. Porque al empezar el libro nos encontramos ya con esto:
"Antes de que empieces a leer este libro, dejemos las cosas claras. Quiero que hagas tres cosas por mí. Uno. No te ofendas por nada de lo que leas a continuación. Dos. Olvida tus inhibiciones. Tres (y muy importante). A partir de ahora, todo lo que voy a contarte debe quedar entre tú y yo. Vale. Ahora, vayamos al grano. "
Te voy a contar un secretito. Sasha, corazón, está claro que yo no tengo quince años, pero es que tú tampoco. Es más: se supone que ninguno de tus lectores debe tener quince años, por lo menos cronológicos, aunque lo de mentales ya no lo juzga la ley. Si sólo fuese en esa pequeña introducción, podría disculparse, pero es que luego hay muchos más ejemplos. Por otra parte, y lo siento mucho, también estamos ante un ejemplo de lo que creo que Umbral llamaba la "literatura del coño" o algo así. (Creo que era de Umbral, y si me he equivocado espero que me perdone desde el Infierno, pues como él muy bien sabía allí es adonde van la mayor parte de los buenos escritores.) Igual que a Umbral, me importa bien poco que quien escriba sea una mujer, siempre que eso no parezca que a la autora le da una bula especial para ciertos defectos o giros en la narración, así como la construcción de personajes. Para que nos hagamos una idea, ese tipo de "literatura femenina" es de ese tipo de autoras de las que nos podemos encontrar montones de blogs, y que viven en una especie de estado etéreo e hiperestésico, y que suelen tener, la mayor parte de las veces, unas concepciones bastante bochornosas de la literatura, además de la creencia de que su exacerbada sensibilidad y mundo interior las capacita para escribir como los ángeles (que suelen ser decoración recurrente en sus blogs, dicho sea de paso). Como no quiero que se me acuse de machista, citaré el caso contrario, que suele ser el del autor masculino "to ciclao" que tiene por maestros a lo que él supone que es la literatura pulp-molona de todo caña, todo acción, los adjetivos son de mariconas a no ser que sea "sangriento", el subidón, le metieron siete tiros en el pecho pero Zack se rió con desprecio, mordió su puro y siguió matando zombis vietnamitas sintiendo la euforia de cada casquillo al salir disparado y cómo el retroceso de su ametralladora de gran calibre hacía temblar los músculos de sus poderosos brazos, y ya os hacéis una idea de lo que digo. Si la "educación sentimental" hace estragos en el género femenino, la "educación ÉPICA" es igual de devastadora en el masculino. Sólo voy a poner la primera página para que os hagáis una idea:
" Si te cuento que existe una sociedad secreta cuyos miembros proceden únicamente de los grupos más poderosos de la sociedad —banqueros, superricos, directores generales, abogados, autoridades policiales, traficantes de armas, militares condecorados, políticos, funcionarios del gobierno e incluso distinguidos clérigos de la Iglesia católica—, ¿me creerías? No me refiero a los Illuminati. Ni al Grupo Bilderberg, ni al Club Bohemio, ni a ninguno de esos grupos maquinadores en los que una panda de conspiranoicos sin imaginación hablan de su visión de la economía. No. A primera vista, este club es mucho más inocente. A primera vista. Pero en el fondo no. Este club se reúne de forma irregular, en lugares secretos. A veces remotos y a veces tan a la vista que pasa desapercibido. Pero nunca repite sitio. Por lo general, ni siquiera se reúne en la misma zona horaria. Y en estas reuniones, esas personas…, no nos andemos con rodeos, llamémoslos por su nombre: los Amos del Universo. O el Poder Ejecutivo de nuestro sistema solar. Bueno, pues esas personas, los Ejecutivos, aprovechan estas reuniones privadas como pausas muy necesarias del importante y estresante negocio de joder al mundo más de lo que ya lo joden, y para soñar con formas aún más sádicas y desviadas de torturar, esclavizar y empobrecer a la población. ¿Y qué hacen en su tiempo libre, cuando quieren relajarse? Tendría que ser evidente. Joden. No sé si te he convencido. Lo diré de otra forma. ¿Conoces a algún mecánico que no esté loco por los coches? ¿A algún fotógrafo profesional que solo saque fotos cuando los focos del estudio están encendidos? ¿A algún pastelero que no coma pasteles?"
La verdad es que ya con eso saltan todas las alarmas. Toda la novela está escrita así, raro es el párrafo que pasa de las cinco líneas. Muy de hoy, pero termina uno preguntándose si de verdad tienen que morir tantos árboles para hacer papel que luego se aprovecha tan poco. Los puntos y aparte están muy bien cuando son necesarios, si no es "hinchar el perro", dar la sensación de pausa innecesaria, y sinceramente, no tener ni puta idea de lo que se está haciendo. Por si fuera poco venimos de leer a Dan Brown que se ponía fino a hacer eso sin venir a cuento también, así que ya estamos calentitos con la "espuma de literatura", todo aire pero ni sabor ni substancia. Eso sí: se rellenan páginas de puta madre. Otra alarma que salta es que, como ya sabemos por la publicidad que Catherine se va a meter en un rollito tipo sadomaso, las dos referencias son Historia de O... y por supuesto Eyes wide shut. De hecho, saquea las escenas de la película sin rubor, dando además una excusa bastante vergonzosa. La primera es uno de los textos fundacionales de las relaciones BDSM modernas, con O recibiendo hasta en el carnet de identidad por devoción a su amo, y la segunda es la adaptación de una novela corta austríaca de Arthur Schnitzler del año 1926 en la que se explora una relación de pareja y unas fantasías sexuales de corte alucinado y onírico. Catherine es una pedante de cuidado que después de ese párrafo, en donde se habla sin venir a cuento de varias cosas que luego apenas salen, vive con su novio con el que folla un montón, y va a clase donde uno de sus profesores que más la ponen, Marcus, da clase sobre las películas de filmoteca que ve Sasha Grey. Anna, una amiga, se acuesta con este profesor y le cuenta las perversiones sexuales que practica con él, en las que por supuesto aparece varias veces el complejo de Edipo, con lo que se compara de paso con Ciudadano Kane, así como otras referencias freudianas que nos hacen sospechar que la bibliografía de la autora está muy, muy desactualizada, aunque supongo que en el fácilmente epatable conjunto de sus lectores eso parecerá tremendamente profundo, pero que a mí a estas alturas sólo me produce vergüenza ajena. Después también citará a Kinsey (y la biopic asocidada, claro), lo que está muy bien si no fuese porque lo de Escala Kinsey es también bastante viejo. Es decir: que una actriz porno sepa sobre sexualidad es como decir que un corredor de maratón sabe de cardiología. Por si fuera poco, cae claramente en uno de los vicios normales de la "literatura del coño": no es que los personajes femeninos estén muy bien desarrollados, pero los masculinos mucho menos, básicamente son gente que anda por ahí y tienen polla, como si se considerase normal esa caracterización. Escribe tú algo dándole la vuelta a eso y ya verás lo que te pasa, que escribir flojo será el mejor de tus problemas. A Catherine, mientras ve Belle de jour (título cuyo significado autora o protagonista desconocen y malinterpretan), de Buñuel, le da un flush a la moza y decide que lo que le va de verdad es que le den mandanga de la buena, que la pongan mirando a Cuenca y que le den estopa como a una perraca. Llega a casa más caliente y salida que el pico de una plancha y he ahí que se pone a comerle el pirulí a su novio al que tanto quiere, pero que después de un rato él le dice que no, que pare, que tiene mucho que estudiar. No sé, Sasha, pero a no ser que de repente se produzca una invasión de extraterrestes, o también en caso de grave lesión cerebral... no, no se acuerda uno de que tiene que seguir estudiando. Incluso el personaje de Hugh Jackman en Operación Swordfish se dijo: "Estoy a punto de que me metan un tiro en la cabeza, pero al menos voy a morir mientras me la están chupando". No sé, pero a mí estas "conversiones espontáneas", estos "he visto la luz, soy masoca" o parecidos, me parecen profundamente chorras. Lo mismo que en otra novela también bastante tonta y mal escrita de esta moda de "novelas con la portada negra", La sumisa insumisa, donde la protagonista tenía una súbita revelación parecida. La verdad es que erótico, lo que se dice erótico, o lo que diríamos pornográfico o tipo relato Penthouse, hay algunos párrafos, no mejor escritos que cualquier relato que se pudiese uno encontrar en esa revista, y pare a usted de contar. El resto son idas de olla y frases que en la mayor parte de las ocasiones no vienen a cuento, todas con esos maravillosos puntos y aparte. Y lo poco subido de tono que hay es además de nada original, continuamente interrumpido por digresiones de Catherine que simplemente cortan el rollo, como cuando nos cuenta que le pide a su novio que le borre el cero sexual del ojete y de repente se tira un par de páginas comparándolo con los problemas de encontrar zapatos bonitos de su número que le encajen bien, y la frustración de que no entren sin lubricación la puntita y nada más. No sé... como que no. Las dos referencias que he indicado al principio son constantes: Catherine cuando rompe temporalmente con su novio se pone a "explorar su sexualidad" con su amiga Anne, que está metida en todos los fregados de la pornografía, de la prostitución de alto nivel y de ese enigmático Club Juliette (que toma el nombre de la hermana libertina de la protagonista de Justine o los infortunios de la virtud), en la que ella la inicia. A la vez, conocen a... Torbe. Bueno, no a Torbe, pero sí a su equivalente: un tipo guarrete que anda buscando continuamente chicas con las que hacer vídeos y fotografías guarras que poner luego en sus muchos sitios web. De verdad: me cae mejor Sasha Grey que Torbe, pero suponer que los muchos años que el pornógrafo lleva en la industria como actor y director le han dado un profundo conocimiento del ser humano es tan descabellado como pensarlo de ella, y tiene el mismo fundamento. Lo que es peor: de Torbe sólo suponemos que no es así, mientras que ella ya ha demostrado que la pose era sólo eso, pose, y que detrás no hay nada. Catherine sigue a Anne a un club que se llama la Fábrica de Follar, dirigida por un tipo llamado Kubrick (homenaje, suponemos), donde Anna se pone hasta arriba de embutidos, y Catherine tiene algunos momentos de flipamiento semionírico mal contados, porque Sasha no es Arthur Schnitzler ni de lejos. Después irán al famoso Club Juliette, que sale más bien entre poco y nada como para darle tal título a la novela, y cuya escena es exactamente igual a la de Eyes Wide Shut. La excusa para esto es que claro, los ricachones han copiado de la película, e incluso la autora se compara con Tom Cruise. En fin... así se justifica algo que legalmente no es un plagio, pero es una fusilada completa y que da un poco de vergüenza, la verdad. Allí además vuelve a encontrarse con un tío ya algo maduro con máscara de cuero, que le pone mucho porque es como se imagina que será su novio dentro de unos años. A ver, es que esto es muy fuerte. Resulta que Catherine está completamente enamorada de su novio Jack, aunque éste no le da lo que se dice mucho salami últimamente. Pero muy, muy, muy enamorada, y por eso nos cuenta que aunque en sus anteriores relaciones siempre le dio mucho asco que sus novios le pidiesen hacer jueguecitos y cosas varias con lo que venía siendo el engrudo vital, cuando Jack se lo pidió ella estaba tan, tan, pero tan enamorada, que sí, 'enga!; y desde entonces, nos va contando, hace con lo que es blanco y en botella de mil amores exactamente lo mismo que hace Sasha Grey en sus películas, comulgando y jugueteando con él en cantidades industriales como un pastafari con el ramen. Porque está muy muy pero que muy enamorada de su novio y quiere envejecer a su lado y todo eso, aunque se han separado temporalmente y ella anda por ahí buscando merengue en otras partes. A la postre todo es romanticismo y, como sabemos todos, al final de las películas porno los protagonistas se casan porque como hemos visto se quieren mucho. En estos párrafos se nos deja caer también alguna comparación o sentencia de tipo transcendentaloide, por si la echábamos de menos. Lo más gracioso de todo esto es que la novela no es en absoluto transgresora, sino todo lo contrario, casi queda pacata, más si lo comparamos con los altos referentes en los que supuestamente se inspira. Algunas obras eróticas son transgresoras, o lo fueron, porque proponían relaciones prohibidas o que rompían moldes y estereotipos, y en algunos casos por lo sórdido llegan a ser más lecturas perturbadoras que estimulantes. Anais Nin y Nabokov tratan relaciones con menores y el incesto, El amante de lady Chaterley es la relación entre una mujer de alta sociedad y un plebeyo, El señor Venus es la completa inversión de los roles de género, y Las once mil vergas de Apollinaire son un despiporre empezando por el título. En el mundo del cómic, cualquier álbum de Mónica y Beatriz, de Manara, y no digamos ya de Herbert von Gotha, dejan muy por detrás a esta novelita. Vamos, que hay algún polvo heterosexual y algo de sexo durillo, pero esto el Psicopathia Sexualis no es precisamente. Sasha podrá citar lo que quiera a Sade, pero su Catherine no deja de ser una pavisosa hipergámica que siente atracción por figuras masculinas de poder, autoridad y riqueza, a ser posible en entornos lujosos y algo sórdidos, de modo que las perversiones de esos ricos y poderosos están llenas de glamour mientras que el personajillo tipo Torbe se trata con condescendencia empezando porque no lo encuentra atractivo. Y hay algo que no cuadra demasiado con algunos desprecios que dentro de la obra se hace a los mismos tópicos de la industria del porno y, lo que es peor, a los que lo consumen, actividad que en definitiva es la que le ha dado la fama de la que ahora ella goza y que le ha permitido publicar simultáneamente una primera novela en veinte idiomas, algo que no suele suceder muy a menudo. Hija mía, tú eres quien eres porque el mundo está lleno de esos pajilleros de los que hablas con ironía, y que sostienen una industria de la que tú has conseguido tu tajada económica y tu notoriedad. De bien nacidos es ser agradecidos. Tampoco es que haya mucho más que contar, y la novela no es tan larga ni da tiempo a desarrollar nada con un mínimo de profundidad. Es la historia de una pedorra que no deja de citar títulos de películas que Sasha conoce, y que va zorreando un poco por ahí, aunque más que nada acompaña a su amiga Anna que es la que está metida en todo eso. De hecho hay un momento ya en la "resolución" de la novela en la que Catherine acude a clase con ese profesor que dice Anna que se folla dentro de un armario después de satisfacerle su fantasía edípica, y cuando ella no aparece le suelta sin venir a cuento a él todo lo que ella le contó y que cree que quizá Anna haya desaparecido, y como Anna sólo ha aparecido en compañía de Catherine se cubre uno los ojos con la mano y se dice: "Por Dios, que no nos haga un Tyler Durden, eso no", aunque todo queda tan confuso, con tanta fantasía onírica mal llevada, que ni siquiera me ha quedado claro del todo, aunque parece al final que no, que es un personaje real. De todos modos cuando el profesor pone cara de póquer y dice que no sabe de lo que le está hablando se pregunta uno que además de lo raro de la escena, el tipo puede estar mintiendo, por ejemplo. Hay un momento en que Catherine, hablando de Marcus, dice que lo que quiere de él es que la folle su cerebro. Ay, señor.
En el final, cuando vuelve al Club Juliette, se termina de confundir todavía más. El enigmático tipo de la máscara de cuero, que termina siendo un político jefe de su novio en la campaña electoral en la que él colabora, le dice un par de chorradas de que en realidad son una organización de poderosos que viene haciendo esto en secreto desde los tiempos de Roma, una sarta de chorradas en plan Dragó, lo que no deja de chocar con que utilicen el nombre de un personaje de novela del siglo XVIII y que hayan adoptado exactamente todo el atrezzo de una película de 1999. Por si fuera poco no tienen otra cosa que hacer que montar su bacanal al lado de la famosa estatua encontrada en Pompeya en la que un fauno penetra a una cabra, y el personaje de Catherine, o la autora, no lo sé, se pregunta si las cabras tienen vagina, y que ese desconocimiento le parece bochornoso. En esos casos no sabe uno lo que pensar, en serio. Si la autora lo sabe o no, que suponemos que sí, y en este segundo caso qué intenta decirnos de su personaje que ve películas cultísimas pero que no sabe eso, de verdad no me importa lo más mínimo. Si quería despistarme y sacarme del supuesto ambiente de la escena, lo consiguió completamente. Bueno, acaba luego intentando atar algunos cabos, aunque tampoco queda bien ni se entera uno de lo que ha aprendido o dejado de aprender en su iniciático viaje sexual, no sabes si los personajes mentían o no cuando hablaban, si Anne existía o no o si la mataron vaya a saber uno por qué, y sinceramente me importa bien poco ni me voy a molestar en pensar en ello. Lo supuestamente fantasioso y onírico se convierte sencillamente en confuso y en no saber lo que te están contando. Pero todo es mazo importante, transcendente y profundo. Ya sabéis, como esos blogs afectados también por la educación intelectosentimental, que se olvidan que hubo grandes escritores cuya mente era más simple que el mecanismo del asa de un cubo y que lo importante no es sólo lo que tienes dentro de la mollera, si lo tienes, sino saber explicarlo con algo de gracia. Que algo sea importante, transcendente y profundo está por verse, no es algo que venga dado por la solapa ni por la publicidad de la editorial, ni es algo que el lector asuma como una premisa o como parte de la suspensión de la credibilidad, sino que es función del escritor demostrarlo y defenderlo a cada párrafo si es ésa su intención. Y si no sabes, Manolete, ¿para qué te metes? Eso sin contar con que con el afán de ser muy requeteculto no perdemos la inmediatez de la "kurtura popular", que en realidad es cultura de masas de rápido consumo y más rápido olvido, así que el personaje narrador, dos o tres veces, suelta una pullita a Kim Kardashian. Bastante tengo con saber, o intentar no saber, quiénes son las pedorras de la televisión en mi país para saber la vida, obra y milagros de las pedorras de otro. Que se las coma con papas doña Sasha. Respecto a la forma de escribir, con ese continuo apelar y hablar al lector como si le estuviese contando unas confidencias, que da un efecto tan ramplón, se desliza un "campo de visión" (¿tú también, Sasha?), y las tres traductoras, tres, se hacen un completo lío con la palabra "friki". A ver: "friki" es un término que en España tiene dos acepciones; la original, derivada de "freak" (monstruo, curiosidad, rareza, fenómeno), es un personaje estrambótico, y se emplea sobre todo para los personajes de ese estilo que se ven en televisión, y después se empleó, derivando el significado, para referirse a lo que en inglés se suele conocer como "fanboy", de ahí que los aficionados o entusiastas de a los comics, a los juego de rol y a series y películas de ciencia ficción y fantasía se conozcan como frikis. Por tanto, dicho sea de paso, es mejor abstenerse del término original "freak", que significa otra cosa, y además recuerda a Frank Zappa ("Somos freaks porque no somos lo bastante guapos para ser beats"), y desde luego nunca "freaky", que no es un sustantivo sino un adjetivo.
Freaks originales. Ellos lo iniciaron todo.
Pues bien: lo que en el original me juego el cuello que era "kinky", lo han puesto como "friki", y el resultado... no es satisfactorio. Además aparece bastante. El resultado general es el de un completo aburrimiento y sólo saca uno en claro que la protagonista, y la autora, han visto muchas películas europeas mazo importantes, transcendentales y profundas, y que se supone que es también esta novela la de una intelectual, aunque la verdad es que lo único que se da a entender con todo ese fárrago es que es el resultado de una considerable petulancia, pomposidad y una forma muy errada de verse a sí mismo.
Sinceramente a mí que las estrellas del porno se dediquen a otras cosas además de sus actividades sexual-acrobáticas me parece muy bien, y como se vio en en ese documental ya citado algunos estudian, empiezan otras profesiones, e intentan llevar una vida fuera de ese mundo, aunque a veces no les sea nada fácil. En el caso de que quieran ser actores de películas normales, escritores o lo que les venga en gana, que lo sean, pero su obra tendrá que ser juzgada de la misma manera que cualquiera que empiece en esas disciplinas. Del mismo modo que más de un actor de Jólibud u otros famosos se han dado el batacazo fuera de su profesión, pensando que por guapos y estrellas todo le iba a salir rodado y en cualquier cosa iba a destacar su infinito talento, no va a ser distinto con el caso de los que proceden del porno, digo yo. En el caso de Sasha, lo de que fuese de intelectual y leída hacía gracia porque era parte del personaje y de su pose, pero a la hora de demostrar que ha hecho algo más que posar con los libros el tortazo se ha oído a mil kilómetros de distancia. Seguro que se los habrá leído, no digo que no, pero no alimenta lo que se come sino lo que se asimila, y esta chica no ha asimilado nada, me parece a mí. En una de sus entrevistas se puede leer esto: "Nos dice también que quería recuperar la tradición de los libros de Sade, y cuando habla de ellos se nota que sabe de lo que habla, y aunque admite que puede estar equivocándose desde su perspectiva de chica del siglo XXI, cree que los libros del Marqués iban dirigidos a la gente normal, no a una élite o grupo intelectual concreto."
Pues sí, igual se equivoca, sí; además del entrevistador, digo. Aparte de que en el XVIII poca gente escribía para el pueblo, en el caso del marqués sus referencias filosóficas que lo llevaron a la cárcel no sólo no eran para el pueblo al que él le importaba un pito, sino que además el pueblo no habría entendido nada de lo que leía, empezando porque no sabía ni leer. Claro que en la novela también tenemos este párrafo: "Por supuesto, fue el Marqués quien gritó a las multitudes, desde la ventana de su celda en la Bastilla, que debían arrasar el lugar, y así, sin darse cuenta, inició la Revolución francesa." Ahí le has dao. Pasó justo así y no de otra manera. La próxima seguro que te sale mejor, porque desde luego ésta peor es imposible. Quizá 50 sombras de Grey será una basura escrita para marujas y además es un fanfiction de Crepúsculo, pero si nos ponemos así este libro que sólo podrá satisfacer a pedorras creídas con ínfulas intelectuales, y cuya única ventaja sobre el otro título es la brevedad. Ya, los críticos dicen que está bien, y tal, que se puede leer, algo simplona pero bueno, no está del todo mal, pero son los mismos que dicen lo propio de Dan Brown y se quedan tan anchos, así que yo me fiaría de ellos como de los trileros que se ponen cerca de la estación de Atocha. Por cierto: Amazon-Kindle, viendo el potencial, ha inventado una plataforma comercial de fanfictions autorizados de novelas o material autovisual en la que los autores aficionados pueden repartir beneficios con los habientes de los derechos de las obras originales de las que se hacen ese tipo de continuaciones. No hay que ser ningún lumbreras para darse cuenta de que Stephanie Meyer y su editorial podrían haber ganado de este modo todo el dinero que dejaron de ingresar por el hecho de que Cincuenta Sombras se adaptase como "obra independiente" para publicarse sin problemas legales y por supuesto sin pagarle un peso a nadie. Preveo un futuro literariamente lovecraftiano, y no me estoy refiriendo a que crezca la devoción por la obra del de Providence. En fin, esperemos que estas modas de exactrices porno con ínfulas de transcendencia no se propaguen demasiado, porque Stoya, otra que presume de leer libros raros, ya anda por ahí escribiendo artículos sobre La metafísica de hacer una mamada y Las trampas de la heteronormatividad y la monogamia. Ser posmoderno nunca llevó más de un par de lecciones.
Cómo pasa el tiempo. Parece que fue hace nada que estábamos aquí en éste mi blog, que no es el vuestro, comentando de forma sucinta y amable la anterior novela de Dan Brown, El símbolo perdido. Cuando me enteré de que Dan, nuestro Dan, nuestro queridísimo Dan, había perpetrado otra novela protagonizada por Langdon, ese especialista en simbología y profesor de Harvard que difícilmente aprobaría un examen de sexto de primaria, me dije: Señor, dame fuerzas.
El Señor me ha dado fuerzas, y la he leído. Ofú si la he leído. Dios mío de mi vida. Os preguntaréis si es como las dos anteriores, que tanta fama le han dado a Dan. No, en absoluto: Dan se ha superado. Como todos los grandes artistas, Dan aspira a más, siempre quiere ir más lejos. Y Dan lo ha conseguido: ha escrito un excremento que deja muy, muy por detrás, a sus anteriores obras. Lo de Inferno se refiere a La Divina Comedia de Dante, y sin lugar a dudas no se puede calificar a esta putrinovela como un espectáculo dantesco donde sólo se puede alabar su perfecto equilibrio, al alcanzar dosis de miseria idénticas en los tres frentes que abre el genio de Dan: el literario, el científico y el moral. Necesario será analizarlo con detalle, porque esto sencillamente es eso, dantesco, danbrowntesco, y hay que tener la mente muy bien preparada y el espíritu bien fortalecido para enfrentarse con el Mal, en este caso el Mal absoluto que Dan ha legado a la humanidad en forma de libro.
Pero primero tenemos que prepararnos un poco. Este libro, así como otras muestras de infamia literaria o artística, no es sino un síntoma más de lo mal que está el patio en general. No es, ni mucho menos, un caso aislado. Como no tenía ganas de hablar de ello en exclusiva, pero me viene bien para ilustrar mi caso, lo haré brevemente sobre una película muy reciente que se llama Jack Reacher, y que no es en absoluto una serie B ni una película de bajo presupuesto, y además está protagonizada por Tom Cruise, que sigue siendo uno de los actores más influyentes de Jólibud. Lo mínimo que se espera uno es una película normalita, ningún alarde de guion ni nada que vaya a cambiar la historia del cine ni muchísimo menos, pero sí como mínimo un espectáculo ameno que no lo tome a uno por idiota o retrasado mental profundo.
La película es muy mediocre, pero tiene una escena que es para pedir que a uno le devuelvan el dinero en el cine. Y es una que se ve precisamente en ese avance, de modo que además parecen regodearse en ella: Jack Reacher abandona el coche para despistar a la policía en una persecución, y se mezcla con un grupo de currelas que ven lo que está pasando y que no sólo no dicen ni pío, sino que además, sin venir a cuento y por razón alguna que uno alcancé a comprender, ocultan al tipo al que están persiguiendo los agentes de la ley. Eso en nuestro mundo, en unos Estados Unidos donde por lo general la gente tiene en alta estima a la policía, y en una ciudad conmocionada pocos días antes porque un francotirador se ha puesto a matar gente por las buenas, que es lo que investiga Tom Cruise. Y sin ninguna motivación, y sin saber si ese tipo es un asesino o un terrorista, fac da polís. Jack Reacher, ya es casualidad, ha dado con un grupo de antisistemas que precisamente ese día han coincidido todos en esa parada, sin conocerse en absoluto. No tiene ningún sentido, ni lógica, ni nada. Tendría sentido en una sociedad distópica tipo Robocop, o si fuera en Palermo y los que esperan el autobús creyesen que es un mafioso el que los fulmina con la mirada dando a entender lo que les puede pasar si dicen algo, de modo que nadie se atreve a delatarlo, pero aquí sucede así por las buenas, y que además se regodeen de esa forma en un trailer es como para empezarse a preocupar.
Quizá sea una interpretación molonística, no sé, y mi sospecha desde hace tiempo es que las escenas se planean independientemente por eso, porque molan, pero luego no hay forma de hacerlas casar unas con otras en una historia coherente. Luego la película tiene momentos también igual de vergonzosos, como cuando Tom ya ha reducido al malo principal pero tira al suelo el arma por darse el gusto de vencerlo en combate singular a mamporro limpio, escena que se suele catalogar como "momento vamos a medirnos las pollas". Por si fuera poco no es de extrañar, ya que las novelas de Jack Reacher pertenecen a un subgénero protagonizado por "hombres de una pieza", un tipo de personajes lacónicos, por regla general de pasado policial o militar, que siempre son iguales: circunspectos, fríos y eso, de una pieza, sin fisuras y sin ningún punto de articulación, con la expresividad o los sentimientos de un trozo de madera, truco ideal para un escritor que nunca podría dotar de vida o emoción a un personaje. "Es que el personaje es así, tío, plano". Es decir: una mierda. La película se termina, os lo juro, con Jack Reacher en un autobús, mientras se oye cómo fuera de plano discute una pareja acaloradamente, con el marido que empieza a levantar la voz y se supone a ponerse violento, instante en el que Jack con cara de patata levanta una ceja y se levanta, suponemos que para romperle un par de huesos al maltratador en ciernes y tomarse la justicia por su mano contra la violencia de género. Ante esto, por supuesto, lo único que se puede decir es justo lo que estáis pensando: "El cine español es una mierda".
Más o menos éste es el zeitgest del arte actual, y hay tantos ejemplos que sería difícil citarlos todos.
Por supuesto, al criticar productos como estas novelas de Dan Brown siempre aparecen abogados de pleitos pobres que pretenden defender lo indefendible, siempre con argumentarios completamente paradójicos, en la que se justifican este tipo de productos en función del público al que están dirigidos, al que en el fondo se descalifica como incapaz de asimilar cualquier otra cosa. Razón de más por la que este tipo de productos no debería existir. Curiosamente el que los defiende no es el que se supone los lee y no capta la mierda que está leyendo, sino otros que, no sé si por creerse superior a los demás, cree que los que afortunadamente están por debajo de él se merecen consumir esa basura, y el tonillo paternal suele estar presente.
Otros defienden que debe existir productos "para el gran público". Y estoy totalmente de acuerdo, pero una cosa es el gran público, y otra es tratarlo como un conjunto de anormales que se traga cualquier cosa. Desde luego existe el gran público, y todos somos parte de él: a todos, o a casi todos, nos gustan las películas de Jerry Lewis o una comedia desenfadada, una película de acción que no nos tome por gilipollas, o un drama que no explote de forma burda las emociones humanas. Como siempre se resalta, Shakespearse y Dumas escribían casi siempre para el gran público. Pero que exista el gran público, y un gusto digamos estándar de productos de amplia aceptación y consumo masivo no quiere decir que ese gran público, al que en definitiva pertenecemos todos, sea un conjunto de cochinos al que se le da de comer cualquier desperdicio.
A ver: entre los productos para el gran público también hay clases. En el caso de las novelas, desde hace mucho, y como evolución natural de fenómenos que provienen de siglos anteriores, han desembocado en lo que se suele llamar el "best seller", conocido en esta casa como bercele. El bercele no es un género, sino una intención: la literatura bercelerística aspira, con un esfuerzo conjunto entre autor y editorial que lo promociona, a conseguir el mayor número de lectores de ese gran público y, asociado a ello, obviamente, una gran cantidad de dinero, reconocimiento social y fama, aunque todo eso no esté asociado con premios ni reconocimientos a la calidad literaria. El bercele puede ser de distintos géneros y de muy distinta condición; ha habido berceles que no fue planeado que lo fueran (Juego de Tronos sin ir más lejos, que nunca se pensó en inicio que fuera a romper las barreras de género y acceder a un público mucho más amplio del habitual), y por supuesto muchísimas obras que se proponen como posibles berceles no llegan ni de lejos a serlo. No es pues un género, sino una intención, y una forma de producir literatura que desde luego no es moralmente reprobable.
Para conseguir esto, un amplio número de lectores, el bercelismo apunta a un etéreo "gusto general" de un no menos etéreo "gran público", y el éxito proviene de tal multitud de factores que cualquier editor estaría dispuesto a vender su alma al diablo para asegurarse de conocer la fórmula mágica que convierte un manuscrito en una máquina de hacer dinero. Pero no es de esto de lo que vamos a tratar.
La literatura bercelerística, por tanto, es muy difícil de catalogar, y definir un libro como bercele en su aspecto estético es muy arriesgado, por lo que podríamos dejar a muchas obras fuera de la definición e incluir a otras que difícilmente se merecerían ese apelativo. Dejémoslo en general en eso, en un tipo de obra literaria, casi siempre narrativa o novelística, que aspira a convertirse en un éxito de ventas y suscitar la atracción del gran público. Para ello, habitualmente, trata los temas de la obra de forma ni especialmente escandalosa ni desafiante para ese gran público, no muestra ningún riesgo formal que pueda desorientar a muchos de los lectores, que pueden no ser más que ocasionales, y tampoco busca, ni de lejos, convertirse en un clásico ni crear nada nuevo.
Y, oye... tampoco nadie tiene obligación de ser un Nabokov, o un Joyce. Pero si se es escritor, aunque conscientemente se tenga uno por poco más que alguien que escribe novelas entretenidas que a la gente les gusta, bendito sea. Ha habido escritores así perfectamente respetables, desde los que escribían las famosas novelitas de bolsillo de vaqueros y las romántica de Corín Tellado, a gente más conocida como Stephen King, que no duda en definirse a sí mismo como la "comida rápida" de la literatura. Sabe que nunca le darán el Premio Nobel, y que en ciertos círculos nunca tendrá el reconocimiento de Cormac McCarthy, pero creo que se consuela bastante a su modo pensando que lo que hace es perfectamente digno, la gente lo saluda por la calle si lo reconoce, y probablemente ha ganado más dinero que los últimos veinte premios nobel de literatura juntos. Si años después de muerto su obra va cayendo en el olvido... que le quiten lo bailao, como se suele decir.
Mi conocimiento de este tipo de obras no es ni mucho menos exhaustivo (como para serlo, si se publican miles y miles de ese tipo de libros al año), pero como todo el mundo he leído obras de este estilo, y raro es el año que no lea alguna, y no precisamente por compromiso, sino por curiosidad o por alguna recomendación de alguien. Hablaré sucintamente de algunas que ahora me vienen a la memoria, para ilustrar lo que puede ser "buena literatura bercelerística": amena, entretenida y que sin grandes pretensiones al menos no insultan la inteligencia de quien lo lee. Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchel. Dramón con pretensiones de novela histórica (aunque cuando se escribió no había pasado tanto tiempo), que dio lugar a una de las películas más famosas de la historia del cine. Sorprendentemente, es una novela bien escrita, prolija como era de esperar en su chorrocientas páginas, y como todo el mundo sabe con heroína que descubre lo tonta que ha sido su vida por medio de vivir una guerra, que eso espabila un montón. Pues sí, se puede leer, aunque parezca increíble. El quinto jinete del Apocalipsis, de Larry Collins y Dominique Lapierre. Un ejemplo claro de que el género bercelerístico estuvo durante varias décadas dominado por la política-ficción, el espionaje y el marco de la guerra fría. Y para bien: por regla general los autores de este tipo de novelas solían ser gente que o bien tuvieron algún tipo de experiencia gubernamental por trabajar en alguna agencia de información, o periodistas muchas veces con corresponsalías en países conflictivos o en guerras. En general gente que, fantasías y exageraciones aparte, sabía de lo que hablaba. En el caso de esta novela, que tiene ya sus treinta años, nos muestra la conspiración de Gadafi, que pone una bomba atómica en Nueva York y chantajea a Jimmy Carter de modo que presione a Israel para que retire a sus colonos de los territorios ocupados. En aquel entonces Gadafis era muy malo e islamoprogretarra, para luego pasar a no ser del todo malo que incluso se reunía con Berlusconi y Aznar, y más tarde pasó a ser un "nos importa muy poco que lo apiolen mientras controlemos su petróleo" Coño, diréis, terrorismo islámico, problemas con los territorios ocupados, igualito que lo que pasa ahora. Bueno, es que tampoco ha pasado tanto tiempo, y algunas cosas todavía colean. Recordad: yo me leí un libro de Gadafi (casi).
Éste es el típico ejemplo de bercele de la época, dentro de su variante de política ficción y guerra fría: argumento exagerado, aunque dentro de lo verosímil, terrorismo islámico, que no es nada nuevo ni se inventó el 11S como creen algunos, tensión entre bloques, etc. No pasará a la historia de la literatura como Historia de dos ciudades, pero se deja leer. Es también un ejemplo de cómo este tipo de obra bercelerística tiene un grave problema: ya que no se apoya en sus valores estéticos, sino en la coyuntura histórica del momento y en la promoción editorial, cae rápidamente en el olvido. Esta obra conectó con el gusto general del gran público en su momento, pero no nos equivoquemos: Gadafi ha muerto, las amenazas nucleares ya casi no están de moda y leer esta obra, a pesar de tener cierta calidad en su género, implicaría un ejercicio de memoria, o de tener que informarse que mucha gente no va a estar dispuesta a asumir. Es decir: en ese sentido, como bercele, está caducado, y ha envejecido mal. Por cierto: la edición en inglés y en francés tienen algunas diferencias. Chacal y El cuarto protocolo, de Frederik Forshyth. Otro autor clásico de la política ficción y la guerra fría. En el primero se describen los preparativos del asesinato de De Gaulle, y la investigación policial para detenerlo. En el segundo, durante la Perestroika, un grupo de halcones de la ya en pleno declive Unión Soviética montan un compló para detonar una bomba atómica en el Reino Unido, con intención de hacerlo pasar por un accidente usamericano. Acompañarán a esto una campaña de descrédito de las políticas neoliberales de Thatcher que creen que provocará que el país se desligue de la OTAN y entre en una política más acorde con los intereses soviéticos. Lo curioso de estas dos novelas, ya lo expliqué otra vez, es que son la misma novela. Ya, parece que no, una va de una cosa y otra de otra muy distinta, pero tienen exactamente los mismos mimbres: un tipo que actúa en solitario, sea un asesino profesional o un agente soviético, y una "investigación perfecta" a cargo de un investigador gris pero metódico e inteligente, que conduce a evitar la catástrofe. Estructuralmente son exactamente la misma novela. Este es otro síntoma típico de este tipo de autores: una vez conseguida una fórmula y una estructura narrativa en la que se sienten cómodos, ¿para qué variar? No buscan la creación de una reputación artística, que se basa en el riesgo y en crear nuevos puntos de vista formales o argumentales, sino en repetir el éxito del libro anterior, así que qué mejor modo de conseguirlo que hacer exactamente lo mismo.
Forshyth es también uno de esos autores un poco olvidados por un gran público que hace sólo unas décadas le era completamente fiel. Igual que en el caso anterior, la pereza de mucho lector moderno de saber o investigar quién fue De Gaulle, o de las peculiaridades mínimas de lo que fue la Guerra Fría, que para alguna gente ya es algo tan lejano como el s XII, son suficientes para que se echen para atrás. Otrosí para obras tan conocidas como Odessa, pues además de la Guerra Fría fue muy común hasta no hace mucho el bercele que trataba de posibles conspiraciones de jerifaltes nazis que se habían escapado y mantenían cierto poder en la sombra. Otra obra conocida de este tipo es por supuesto Los niños del Brasil, de Ira Levin. También, durante varias décadas, se siguieron escribiendo berceles ambientados en la Segunda Guerra Mudial, y muchas películas conocidas y que tratan de esa guerra se basan en éxitos literarios, que en raras ocasiones han sobrevivido en el recuerdo a su versión cinematográfica: De aquí a la eternidad, Grito de guerra, El motín del Caine, El puente sobre el río Kwai, etc. El espía que surgió del frío y La chica del tambor, de John Le Carré. Lo he dejado para el final porque, como alguno estará pensando, esto ya son palabras mayores. Aunque nadie dudaría en calificar estas obras como berceles, que lo son, y a su autor como un autor de berceles, ya desde la publicación de El espía que surgió del frío se considera a Le Carré como un autor con valores literarios sólidos, construcción de personajes psicológicamente complejos y una prosa acertada, de modo que sus novelas sobre espías no son simplemente una sucesión de anécdotas de lances heroicos y aguerridas incursiones de espías dándose puñetazos y corriendo aventuras sexuales con hermosas mujeres, sino una reflexión sobre las miserias de la política en las últimas décadas, la lucha por el poder y cómo ésta afecta personalmente a las personas que desde la sombra luchan a favor de una u otra ideología.
Sobre este tipo de novelas, a pesar de mis claras reticencias a la hora de catalogarlas, alguna vez he hablado, como podéis comprobar en este caso, o incluso en este otro más reciente. Como os he dicho, tampoco es que esté muy al tanto de este tipo de literatura, ni falta que me hace, y me consta que algunos de estos autores brevemente reseñados, los que siguen vivos y en activo, siguen vendiendo libros como churros, pero o bien el fenómeno del bercele infraliterario es más antiguo de lo que parece y no me he dado cuenta, o parece que hay una alarmante pérdida de calidad en algunos de los éxitos arrolladores de los últimos tiempos. El bercele de hace dos o tres décadas, en comparación, es prácticamente alta literatura experimental.
Obviamente la línea entre el "bercele", sea lo que sea eso, y la "literatura de calidad" no es posible trazarla, ni creo que sea necesario. Hay libros buenos y malos, libros muy buenos que se han escrito con el único propósito de hacerse famoso, comer al día siguiente o comprarse una mansión, y libros malos como un dolor de muelas escritos con el corazón en la mano e intentando expresar sentimientos inasibles que buscan captar lo inefable. Es decir: novelas entretenidas y bien escritas, sin alardes técnicos ni una intención estética clara, sí, por qué no. Y que le puedan gustar a mucha gente, a un público realmente amplio, estupendo. No seré yo el que diga una palabra en contra.
Pero como se suele decir, una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. Y Dan Brown, el renombrado escritor Dan Brown, es otra cosa.
Así pues, empecemos a analizar Inferno, de Dan Brown. Abandonad toda esperanza de encontrar más que horror, incoherencias, absurdos y delirios literarios, científicos y morales. Procedamos, quirites, a esta crítica forense cual patólogo que intenta desentrañar una de las peores enfermedades que corrompe ésta nuestra querida República de las Letras, cada día más amenazada por la venalidad, la banalidad, los falsos poetas, por cuyas obras podremos reconocerlos, y la completa desafección por la verdad y la responsabilidad más elementales.
Para ir abriendo boca, os dejo con la siguiente cubierta de una edición en inglés de La Divina Comedia, que encontré precisamente en un blog que se dedica a analizar las cubiertas peor hechas o más incoherentes. En este caso el autor del blog se preguntaba, con razón, como alguien interesado en este clásico podía acercarse a un libro con tal portada, mientras que alguien que acudiese a él por haber jugado a ese juego podía sentirse bastante cabreado al ver que lo de dentro poco tenía que ver tanto con el videojuego como con la portada.
Sí, el de la guadaña responde al nombre de Dante. Mooooola.
Pero no creáis que la novela de Dan Brown tiene más rigor.
Otra característica de este nuevo libro del novelastro Dan Brown (si de poestista poestratro, de novelista, novelastro), es que se ha editado en español a toda, toda castaña, apenas una semana después de la edición original en inglés, y lista para llegar a la Feria del Libro de Madrid. Esto tampoco debe extrañarnos tanto, pues ya se han dado casos recientes en que una película de Jólibud, por razones de conveniencia, se estrena, doblada o subtitulada, incluso una o dos semanas antes que en el país original. Del mismo modo un libro del que ya se han comprado los derechos de traducción antes de que se edite puede ser enviado antes de su edición original a una editorial extranjera, y que lo vaya traduciendo para editarlo en paralelo o con la distancia menor posible a la edición original. No sé qué margen ha tenido la editorial Planeta para ello, pero visto el resultado parece que eso, una semana. La traducción de El símbolo perdido, que apareció unos meses después de la obra original, tenía mucho que desear, pero en este caso... madre mía, es una de las peores traducciones que me he echado a la cara en mi vida. Mala pero como un dolor de huevos, mala de verdad.
Como siempre en estos casos, y antes de, nunca mejor dicho, condenar al traductor sin más a los infiernos, se debe hacer recaer la culpa en la editorial, que es la verdadera responsable, y la que permite que eso llegue a las librerías. Los traductores, como tantas otras profesiones, son de ésos que suelen oír con demasiada frecuencia el famoso "lo quiero para antes de ayer", y así no hay forma de que salga bien. Se pasa el traductor automático, se corrige a mata caballo como mejor se puede, y cuando uno está terminando recibe dos llamadas para que envíes el archivo terminado por correo electrónico que hay que maquetarlo ya de ya, pasar a imprenta y en dos días hay que rellenar los palés de la FNAC y de El Corte Inglés para posar orgullosos al lado de semejante engendro. Igual se tomaron su tiempo, pero la impresión que da es ésa: en una semana listo, no vayan a salir traducciones piratas o algo así. Y de verdad que no soy nada partidario de los fansubs y las traducciones caseras que hacen por ahí algunos irresponsables que cual maestro Ciruela sin saber leer ni escribir montaron una escuela, pero visto el resultado dos o tres personas con algo de buena voluntad, y luego una revisión por alguien que haya leído más de un libro en su vida, habrían dado resultados no sé si mejores, pero sin duda no peores.
[Actualización: Según parece la versión oficial de cómo se hizo la traducción es ésta. Peor me lo ponéis. Me importa un pito cómo se haga la traducción. Al final tiene que ir alguien independiente, y corregir el estilo. Alguien que, si no es mucho pedir, sepa español correctamente y haga notar todas las frases que no tienen sentido y significados que no casan.]
La traducción es por tanto absolutamente horrorosa. Hasta cierto punto... lo entiendo. Si vas a publicar un clásico antiguo o moderno, en una edición chula y en la que el traductor aparece orgullosamente con su nombre en la portada, es una cosa, pero si la idea es sacar el producto al mercado lo antes posible, hacer caja y confiar que el lector final tenga la capacidad crítica de una ameba, te da igual ocho que ochenta, seguro que vendrán luego cuatro tiquismiquis como yo a decir que eso es inaceptable, pero qué más da si los libros desaparecen de los anaqueles como por ensalmo.
Por si fuera poco, me he leído no la versión en español ibérico, sino en español que se suele llamar neutro, aunque la expresión me parezca francamente desacertada. Como quizá sepáis, en algunos casos los lectores hispanoamericanos se quejan de las traducciones hechas en España por utilizar un registro demasiado localista español, de modo que en ocasiones podréis oír que tal traducción es "demasiado ibérica" o "muy gallega" en referencia a esa falta de familiaridad que les producen unos términos que en España son de uso común "tío, coche, vosotros", etc. En algunos casos se hace una adaptación y se crea un registro que pueda resultar menos chocante para los no españoles, y dependiendo de la obra y de los niveles lingüísticos que tenga será la adaptación más o menos rápida o sencilla. En este caso, comparando las dos versiones, y dado lo plano y anodino del original en el aspecto lingüístico, tampoco es que haya sido muy difícil: substituir chaqueta por saco, vosotros por ustedes, y ordenador por computador, aunque a mí me suena más habitual "la computadora" y "la PC", además de otras vacilaciones como elevador por ascensor, aunque este término habitual en España se cuela en varias ocasiones en la traducción, lo que demuestra que esta edición se ha hecho con mimo y esmero para un lector exigente que sabe lo que quiere, tanto de un lado como del otro de la mar océana.
Tal es el desastre de la traducción que en más de una ocasión, antes de echarle la culpa del despropósito a mi querido Dan Brown he dejado una nota en el software de Kindle en el que lo he leído, para comprobar si la burrada venía ya de origen o había que agradecérsela a la traducción, cosa que iré comentando a medida que avance en la crítica del libraco capítalo por capítalo. En cierto modo, es justicia poética: para un libro escrito como el culo, una traducción que provoca almorranas.
Bueno, empezamos. Que se abran las puertas del Infierno y que salgan todos los demonios.
Primero, nos advierte: "Todas las obras de arte, la literatura, la ciencia y las referencias históricas que aparecen en esta novela son reales". Vale, y a mí qué. Existe La Divina Comedia, existe el cerebro, las ciudades por las que van los personajes y las referencias históricas... así así. Son reales, pero eso no quiere decir que las maneje con soltura, o que no se haga la picha un lío, o que realmente no sea un cenutrio. Excusatio non petita, accusatio manifesta, y en la mayor parte de las novelas esta advertencia no está porque no hace falta. Si queremos poner la venda antes de que se produzca la herida, malas intenciones llevamos.
Prólogo
Igual que en El Chirimbolo Perdido, se nos va abriendo boca con un tipo que piensa maldades, y que habla en tono profético de sí mismo, mientras se refiere a su augusta persona como La Sombra. Empezamos bien. El mundo va a cambiar para siempre, sois unos ingratos, soy la leche, y como decía Chuachenéguer en Mentiras arriesgadas al oír el discurso de los terroristas: bla bla bla. Por supuesto ya empezamos con las frases felices. Cuando al tipo que va pensando, y que sabemos que huye le grita alguien "¡Lo que has hecho es una locura!", él se responde entre sí: "La locura engendra locura". Ojito que lo persiguen varias personas, que le preguntan dónde ha escondido algo. El tipo va huyendo por los tejados de una ciudad italiana, y dice que la plaza adoquinada está a cientos de metros bajo sus pies. Cientos de metros. Dan, empiezas fuerte, o estamos ante la primera gran cagada, ya me dirás qué edificios de cientos de metros hay en los centros antiguos de las ciudades italianas o...
¿Qué aberraciones yacen en la mente de Dan Brown? ¡Sólo La Sombra lo sabe!
"A cientos de metros bajo mis pies, la piazza adoquinada me atrae como un plácido oasis."
"Hundreds of feet below, the cobblestone piazza beckons like a tranquil oasis."
Pero es que además, alucina, hay por ahí otra versión que por lo visto substituye "metros" por "yardas", y una yarda son 0,9144 metros. ¿Pero qué clase de complicación es ésta? O no transformas las unidades de medida, que más o menos las conoce todo el mundo y se hace una idea, o debería, o pásalas correctamente al SI, y en paz.
La que empieza fuerte es la traducción. 100 pies son 30,480 metros. En fin, mal empezamos y sólo es el prólogo. El tipo que va huyendo se caracteriza a sí mismo muy poéticamente como que tiene los ojos verdes, que ya es raruno, ¿quién piensa en sí mismo refiriéndose a sus ojos como de un tal color? Y reconoce a un ser humano, que es su amante, allá abajo en la plaza. Antes de lanzarse al vacío para evitar que lo agarren y sepan sus secretos, se encomienda a Diosito. Independientemente de que se tire de cientos de metros o de pies, imaginamos que se escoña a base de bien.
1
Langdon, el prota, tiene una especie de visión o pesadilla. Así es como comienza el libro: ve a un tipo con una máscara veneciana de larga nariz, y una mujer rubia, hermosa aunque de cierta edad, que le dice que busque y que encuentre. Se despierta en una habitación de hospital, sin saber cómo ha llegado a esa situación. In media res que me empiezas, Dan, a ver lo que me haces con esto que te conozco y te puedes hacer daño tú y a los demás. Además de un doctor italiano, hay una doctora, joven y guapa, porque Langdon siempre en estas novelas no sé como se las apaña pero siempre acaba con una chica joven y guapa al lado. Esta doctora le va a hacer la ficha, porque sabe inglés, y el herido no lleva documentos. Cuando le dice que es estadounidense ella se extraña porque por su ropa había supuesto que era inglés, dato a recordar que luego hay más detalles de éstos. No sé en qué clase de mundo se desarrolla esta novela, pero parece ser que por el corte, origen o estilo de las ropas puedes saber de dónde es alguien, como en un mercado medieval o en las novelas de fantasía en las que cada grupo nacional o racial se caracteriza por cómo va vestido. Por esa regla de tres, casi todos seríamos ya chinos, sin ir más lejos.
También le informan de que llegó al hospital diciendo "Ve sorry. Ve sorry", que interpretan como "Very sorry", así en la versión en español. Además es que lo han grabado, y se lo reproducen en una grabadora digital. Entras de urgencias en un hospital y alguien tiene la ocurrencia de grabar las cosas que musitas, procedimiento estándar en la Confederación de Venus, porque desde luego en el planeta Tierra no. Pero Langdon tiene unas tragaderas increíbles, todo le parece bien.
"En un mar de torres y cúpulas, una fachada iluminada dominaba el campo de visión de Langdon." A ver: incluso los mejores escritores escriben frases normalitas. Es imposible ser poético o genial en todas las frases. Un escritor efectivo dice que sus personajes miran, observan, lo que sea. Cuando veáis escrito el cada vez más extendido "campo de visión (field of view)" es que estáis frente a un incompetente que no sabe utilizar en una frase sencilla el verbo mirar.
Ya en este capítulo encontramos puntos y aparte sin venir a cuento. Muchos recordamos esto de la típica forma de editarse de las novelitas de a duro. Una herencia del folletín. Cuyo origen se debía a que solían pagar... por línea. O lo hacían para rellenar espacio. Todos lo hemos hecho en algún trabajo para el colegio el día que no estábamos inspirados. O para el instituto. Quizá incluso en la universidad. Para hacer que una entrada del blog parezca más de lo que es. Ya sabéis a lo que me refiero.
¿Qué sentido tiene esto en una obra editada como volumen, y que además sin esos recursos ya sería de muchas páginas? Ni idea. No lo quiero ni saber, pero seguro que mucha gente cree que es la mar de original.
El capítulo se cierra con la inclusión de un nuevo personaje, una enigmática mujer buenorra vestida con un traje de motociclista, que prepara una pistola con silenciador y se caga en la madre que parió a Paneque porque por el arrullo de una paloma todo se fue al traste y se le escapó el palomo.
La siguiente frase no la entiendo: "El cabello corto, que llevaba en punta, sobresalía por encima del cuello levantado de su traje de motociclista." En primer lugar, no entiendo la relevancia de hacer notar que el pelo de alguien sobresalga del cuello de un traje, más todavía cuando se nos está asegurando que el pelo es tan corto y en punta. Intento imaginármelo, pero me resulta muy complicado. El personaje tiene nombre, pero por aquello de ir enfundada en un seductor mono de cuero negro yo me referiré a ella como Gatúbela (Catwoman), en honor a la versión traducida que he leído, y me la imaginé siempre como Milla Jovovich en Ultraviolet, esa película fastuosa que trataba de algo pero no me acuerdo de qué porque lo importante era ver a la supermodelo vestida de cuero que cambiaba de color, mientras daba matarile a todo lo que se le ponía por delante en un sinfín de pantallas de videojuego. Aquí podéis ver que hay una crítica italiana que también lo primero que hizo fue pensar en Catwoman.
2
Langdon, al hacer uso de su campo de visión con ambos los dos ojos de su cara, descubre que está en Florencia, y al llamar con el botoncito de la cama nos dicen que:
"La doctora Brooks entró apresuradamente. Su cola se balanceaba de un lado a otro."
A ver a ver a ver... En la versión en español ibérico nos dice que es una "coleta". Ah, bueno, y en el original es una "ponytail". Menos mal, porque cola es o bien lo que tiene la Pantera Rosa, o precisamente en América es una forma bastante habitual de referirse a lo que viene a ser el culete, así que en una primera lectura puede uno imaginarse a la señora entrando con un insinuante y cadencioso meneo de caderas.
Langdon está un poco alterado porque no recuerda nada y tiene una laguna de varios días, pero la doctora está contentísma porque él ha reconocido el lugar donde está, Florencia, y no teme por su memoria. Le vuelven a chutar sedantes, aunque se los acababan de poner, y:
"La doctora Brooks se inclinó sobre él como lo haría un ángel"
Toma castaña. Aparte de la horterada y de utilizar expresiones propias de un quinceañero, mi experiencia sobre cómo se inclinaría sobre mí un ángel es limitada, así que el símil se me escapa.
Después leemos: "Lo ignoró, sediento como estaba de respuestas". De este tipo de expresiones sólo anoté algunas, todas no porque entonces ya era un exceso. No, en serio: hay burradas que me las salté porque si no estaba más tiempo anotando cosas que leyendo.
Se supone que el señor está en una UCI, pero lo informan de que alguien quiere verlo, y quizá pueda darles respuestas, aunque como es lógico no lo van a dejar tener visitas. Lo alucinante de la siguiente escena es que la estructura del hospital en el que se encuentra Langdon es bastante absurda: Langdon, tumbado en la cama como está, ve a Gatúbela avanzar por el pasillo, y lo primero que pensé es que no me suena un hospital en el que el enfermo esté orientado hacia la puerta, para que lo moleste lo que ocurra fuera o cualquiera que pase por allí pueda ver sus miserias. Que no digo que no pueda ser, pero no es lo habitual. "Se movía con agilidad, como si sus pies no tocaran el suelo", lo que no me extraña pues debe practicar las artes del ninjutsu, o como aquí las mujeres bellas son como ángeles y éstos no suelen tocar el suelo, pues tiene sentido. El doctor italiano se interpone en su camino, Gatúbela saca la pistola con silenciador y lo ultima allí mismo.
Ojito a la descripción de los disparos:
"Se oyó un sonido agudo y sordo".
Hummm... creo que no, no lo he pillado. ¿Cómo puede ser un sonido agudo y sordo a la vez? ¿Acaso es un oxímoron que quiere expresar algo o... "There was a staccato hiss". Un silbido intermitente se convierte en un sonido agudo y sordo. Hay traducciones que mejoran mucho un original, o al menos lo hacen mucho más divertido de leer.
3
Hala, corte de escena. Pasamos al interior del Mendacium, un barco de una organización llamada El Consorcio, que Brown nos asegura, palabrita del niño Jesús que no miento y que me muera si lo hago, que también existe aunque con otro nombre. El nombre del barquito ya se las trae. La verdad es que quizá Inferno o Mendacium suenen exóticos a un lector angloparlante, pero por estos pagos es difícil que nos vendan la moto, e incluso en italiano y en portugués el título es perfectamente válido, aunque en español nos hace falta una i más. Por supuesto, el barco está supertecnificado, nos dicen lo que vale, y que es el típico barco de maloso de película de James Bond, con aparatitos de todo tipo, un ejército personal, tres satélites propios y sistema de detección de misiles, con un verdadero arsenal a su disposición.
El Consorcio, según se nos muestra, es una organización chunga, dispuesta a hacer prácticamente cualquier cosa por dinero si pagan el precio, y lo hará sin preguntas. Su jefe es un tipo que nos aburrirá en los capítulos siguientes repitiendo su inexistente código moral de ser un mercenario sin escrúpulos. También, como todos los personajes, nos regala perlas de sabiduría o coelhadas, supuestas meditaciones profundas que, en el mejor de los casos, son verdaderas chuminadas.
"Las decisiones del pasado determinan nuestro presente." Lo bueno es mejor que lo malo, y si refresca no te olvides de ponerte una rebequita. El comandante del tinglado también se lamenta del fracaso de Gatúbela, y espera que pueda remediar su fallo. En la versión hispanoamericana es el comandante, mientras en la ibérica es el preboste (provost).
4
"Por un instante, Langdon tuvo la sensación de que el tiempo se había detenido." Directo y a la cabeza así es como comienza el capítulo, o capitulino por lo cortitos y subdesarrollados que son los pobres. Aparte de lo manido de la frase, que narrador o personaje sea consciente a la vez de que hay un intervalo de tiempo definido en el que el mismo tiempo no transcurre me hace pensar que eso no entra ni en la imaginación del Doctor Who, o que se puede generar una paradoja espaciotemporal que acabe con la historia tal como la conocemos. Cuando ve que desde el pasillo Gatúbela le apunta a lo que viene ser el gerolo Langdon piensa:
«Voy a morir —pensó Langdon—. Aquí y ahora." No, si te parece vas a morir allá lejos y después. Gila nació solo porque en ese momento su madre había salido, pero fue un caso muy, muy especial. Entonces oye un estallido ensordecedor, que Langdon confunde con el disparo de un arma, pero en realidad es de un portazo de la doctora, que literalmente le ha cerrado la puerta en las narices a la asesina, y acude a ver si su amigo el doctor al que ha balaceado Gatúbela está muerto o no, pues dio unos pasos al morir y volvió a entrar en la habitación, no como la gente normal que cuando le meten un par de tiros se desploma. Cómo Langdon confunde el batir de la puerta con el sonido que un arma que acaba de ver cómo suena, además de que todo ha ocurrido claramente delante de su campo de visión, tampoco lo termino de entender.
"Una ráfaga de balas impactó contra el exterior metálico de la puerta". ¿Me puede explicar alguien qué cojones pinta una puerta blindada en un hospital, y cómo una pistola puede lanzar una ráfaga de balas sin ser un subfusil y ya nos han dicho que dispara de otra manera? Más aún: una puerta que se cierra automáticamente y que hay que abrir a balazos. "De algún modo, Langdon consiguió ponerse en movimiento. El pánico y el instinto de supervivencia le hicieron sobreponerse al efecto de los sedantes." De lo que Brown entiende por "ciencia" ya hablaremos luego, pero por mucha voluntad que le pongas, si te meten una buena dosis de sedantes, no te levantas ni queriendo. Pero así escribe este señor. Lo de "de algún modo", se repite bastantes veces a lo largo de la novela. Pasa algo que no debería pasar, "de algún modo", y ahí se deja, o un personaje "de algún modo" sabe algo, pero qué más da, él sabrá cómo o por qué, no vamos a querer saberlo todo, ¿no?
La doctora mete al paciente en un cuarto de baño, y todavía tiene tiempo de llevarle su ropa, y su ensangrentado saco que cualquiera que se ponga automáticamente parece inglés. Es, efectivamente, un baño con doble puerta, suponemos que también blindada porque Gatúbela dispara de nuevo contra ella. Consiguen salir a la calle, con Langdon moviéndose como un tonto por la sedación, y tenemos la siguiente frase incomprensible obra de una traducción esmerada y de una correción minuciosa para dar al lector el producto que se merece: "Con gran esfuerzo, la doctora Brooks consiguió ponerlo de pie, maldiciendo en voz alta por estar sedado". El País del Subjuntivo, a donde ningún otro hombre ha llegado jamás. Consiguen meterse en un taxi a la vez que ven que Gatúbela sigue en pos de ellos con la determinación de un T1000, y les suelta otro chorro de balas, ante lo que Langdon, que vale que está grogui, piensa: "¿Alguien está intentando asesinarme?" No, es que ella expresa así su cariño, no te jode.
5
Volvemos con el comandante del Consorcio. Empezamos con las "chuminadas geek", pues como en tantos malos escritores las descripciones y la emoción que no se consiguen comunicar se substituyen por enumeraciones de características técnicas de armamento y tecnología, como es habitual en algunos technothrillers, de modo que es importantísimo que sepamos que habla por un Sectra Tiger XS con Gatúbela, que le informa de que el palomo ha escapado, que seguro se pondrá cuanto antes en contacto con las autoridades, y que Langdon tiene el "objeto" en su poder.
Decir "un celular negro con línea segura" es demasiado prosaico.
En el mismo barco uno de los currrelas del Consorcio se dispone a completar una de las partes de su misión, y nos suelta otra coelhada profunda y transcendental: "Nos encontramos en territorio inexplorado", y otras por el estilo sobre la cultura de empresa del tal Consorcio, que nos hace pensar que son una chusma cualquiera que se cree poco menos que un apostolado, cuando básicamente son unos hijos de puta de cuidado, ya llegaremos a eso. El currela se dispone a ver un vídeo de su cliente, el suicidado de ojos verdes. Igual que en la anterior novela, hay un vídeo que hay que enviar a todo el mundo a una hora determinada. De momento sólo vemos que hay una caverna con agua, y que en el suelo lodoso de la caverna hay atornillada una placa de titanio que dice:
EN ESTE LUGAR, EN ESTA FECHA,
EL MUNDO CAMBIÓ PARA SIEMPRE
y una fecha que es el día siguiente.
¡Chan-chan-chán!
6
La doctora saca a Langdon del taxi, que todavía cubierto por la bata de hospital nos dice que "El aire matutino agitaba su bata de hospital y sentía frío en lugares en los que sabía que no debería sentirlo". En inglés suena igual de idiota, no hay cambios. La doctora lo mete en el ascensor y aparece esta expresión en un renglón separado:
"Hacia arriba..." (Upward...) La finalidad de esta acotación se me escapa. A no ser que Brown sea incapaz de narrar de forma normal y sin artificio cómo dos personas toman un ascensor. En el ascensor, por supuesto, Langdon siente un mal rollo fino porque, recordemos, es un personaje profundo por tener claustrofobia, lo que me sigue dando exactamente igual que en la anterior novela. De repente, tiene la misma visión del hospital, lo que me recuerda precisamente a la película Recuerda de Hitchcock, estéticamente bonita y con diseños de Dalí, pero la validez de su propuesta de lo que son los recuerdos y los sueños no se sostiene de ninguna manera y apesta todo a psicoanálisis en diez cómodas lecciones. Luego habrá más de esto. La doctora, sobre la marcha, se inventa que las alucinaciones recurrentes son habituales en los casos de amnesia. Lo lleva a su apartamento, bastante cutre, y lo chuta a tabletas de cafeína, a ver si al señor con tanto fármaco hay suerte, le da un payá y se acaba la novela antes de empezar. Se ponen a hablar de chorradas y ella le dice que es inglesa, aunque él le responde que no le nota ningún acento, y ella replica que se alegra, y que le costó mucho perderlo. Aparte de que el "acento nulo" no existe, y de la extrañeza de Langdon ante esa afirmación, luego no se da ninguna explicación sobre esa supuesta pérdida de acento ni su objetivo, para qué nos vamos a molestar en hilar unas cosas con otras.
Langdon, en el lavabo, comprueba la mala pinta que tiene y que el cabello lo tiene apelmazado. En estos momento se pregunta uno en qué clase de hospital civilizado a una persona con una herida de bala en la cabeza, que tienen la manía de sangrar profusamente, no le rapan por completo el cráneo, además de vendarle la herida. Por eso de las infecciones, y tal, y poder trabajar en la zona sin problemas. Pues no, le han dejado todo el pelo así costroso de sangre. Vale que el señor está conmocionado, pero igual no es un procedimiento nada normal, aunque todo, todo en esta novela, es absolutamente surrealista, absurdo y ad hoc. Y mientras se mira en el espejo:
"En su mente, todavía podía oír la grabación de sus balbuceos delirantes. "Very sorry. Very sorry." " (En inglés no mejora.)
7
Langdon... Espera, ¿por qué hay capitulino nuevo? Si no cambia de situación, ni se va a otro sitio. ¿Por qué no continúa el capítulo anterior? ¿Qué clase de coherencia es esta al organizar el texto? Bueno, Langdon se atusa el pelo de manera que disimula la herida, así para que se le infecte bien, le da un yeyo claustrofóbico y sale al pasillo "donde, a través de una puerta parcialmente abierta, veía que entraba la luz natural. La habitación era una especie de estudio provisional. En ella había un escritorio barato, una gastada silla giratoria, varios libros en el suelo y, por suerte, una ventana".
¡¿Lo cualo, Dan?! ¿De dónde va a venir la luz natural, sino de un vano en el muro? Ni suerte, ni afortunadamente ni leches. ¿O es que te esperabas que fuese un sitio cerrado con su propio sol particular?
"Langdon se acercó a la luz diurna". Extraña forma de traducir "daylight", luz del día, de modo que parezca que haya otra luz natural en plena mañana que no sea la diurna. Mientras piensa en chorradas, ve un ordenador y se va a buscar alguna cosilla, mientras Sienna, la médico, le va a buscar ropa de un vecino. Él se busca en Google y tiene un extraño pensamiento al hacerlo, ya que piensa que cuando sus alumnos lo hacen es por su obsesión con la celebridad personal. Pues vale. Como no se encuentra, se busca en un periódico florentino en inglés a ver si descubre qué ha ido a hacer allí, lo que lo obliga a uno a pensar que entre otras cosas y como profesor de Harvard no sabe idiomas, aunque parece que es una habilidad que le va y le viene el resto de la novela. Pues se queda como estaba al principio porque no hay nada, y en su correo electrónico de la uni parece que tampoco nadie lo da por desaparecido.
Encuentra entonces por allí una foto de la médico con su compañero asesinado, y un viejo programa del teatro Globe, en el que una niña protagonizaba a Puck. En uno de los recortes de periódico se habla de la niña prodigio Sienna Brooks, con un coeficiente intelectual fuera de lo común... ¡Me cago en todo lo que se menea y el "coeficiente" de las narices! ¡Cociente, es cociente! No voy a alargarme, pero siempre la misma vaina: mucha gente critica a la RAE por no incluir y actualizar gran cantidad de vocabulario técnico, y cuando se decide a, como le piden los psicólogos, a utilizar correctamente sólo "cociente", y recomendar que así se haga, la gente se pone a decir que si generalidades del uso y demás tonterías. Después pasa lo que pasa, que encontramos bellezas como "coeficiencia intelectual", y cosas así. Bueno, que noticias sobre una niña que es una genio porque tiene 208 de CI. ¿Y por qué en la versión que he leído es "coeficiente", y en la de España "cociente", a ver? ¿Qué criterio de locos tenemos para hacer una u otra versión? Pero no creáis que la versión ibérica, de la que parece que se hizo la otra, está mejor, pues por ejemplo se empeña en inventarle varias veces una tilde imposible a "ésto" que sin embargo no aparece en la versión hispanoamericana.
"Dios mío —pensó entonces Langdon—. Sienna. Esto explica unas cuantas cosas". ¿Qué? No, a ver, ¿qué? ¿Qué explica? La acabas de conocer, has cruzado varias palabras con ella y te ha salvado la vida llevándote a su casa. No explica nada, Brown se está acelerando y ya piensa sobre cosas que todavía no nos ha contado. Esto es la pera.
"Él no sabía que los coeficientes intelectuales llegaban a esa cifra." Bueno, es que básicamente Langdon no sabe nada, es un ignorante, un cenutrio, un idiota integral. A ver, os voy a explicar Literatura 101, o incluso Literatura para muy, muy, lo que se dice muy torpes: puedes escribir sobre un personaje que es más malvado que tú, sobre un personaje más bondadoso que tú, sobre un personaje con distinta orientación secsuarl y por supuesto sobre un simplón y un gañán, pero lo que nunca, nunca podrás hacer, es escribir sobre un personaje más inteligente, listo y perspicaz que tú. Llamadlo imposibilidad ontológica o lo que queráis, pero es así. Langdon, un reputado historiador del arte y analista de símbolos, algo así como un Umberto Eco, es un ceporro, un tonto a las tres, no sabe idiomas, se hace preguntas que avergonzarían a un infante, y se equivoca con conceptos básicos de las diciplinas que supuestamente domina a un nivel que provocarían un suspenso en un niño de primaria. Dan Brown es la definición misma que de donde no hay no se puede sacar.
Pero esperad, que este capítulo se sale.
Langdon coge otro recorte y "EL FUTURO DEL PENSAMIENTO: NO TODOS LOS ANIMALES HAN SIDO CREADOS IGUALES". ¿Lo qué? ¿Nos ponemos orwellianos? ¿A santo de qué? Espera a ver si... "THE FUTURE OF THOUGHT: NOT ALL MINDS ARE CREATED EQUAL".
El traductor nos suelta un directo al hígado y, cuando todavía no sabemos si lo que vemos son los focos del Madison Square Garden que giran a nuestro alrededor o las luces del cielo que acogen nuestro agotado espíritu, el renombrado escritor Dan Brown nos lanza un uppercut que nos lleva directamente a besar la lona con lo siguiente:
"El artículo contenía una entrevista con un doctor que explicó que los escáners PET del cerebelo de Sienna habían revelado que era físicamente diferente de otros cerebelos. El suyo era un órgano más grande y aerodinámico, capaz de manipular el contenido visual-espacial de un modo en que la mayoría de seres humanos no podía siquiera imaginar. El médico achacó la ventaja física de Sienna a un inusual crecimiento acelerado de las células de su cerebro; algo parecido al cáncer salvo que, en vez de peligrosas células cancerígenas [mal: es cancerosas], lo que se había acelerado era el crecimiento de tejido cerebral benigno".
Igual es que no tengo muy recientes mis estudios de fisiología, de cuando hice BUP y COU, pero el cerebelo (cerebellum, no hay error de traducción), tiene que ver en la inteligencia de forma muy indirecta, sus funciones son imprescindibles pero... ¿el cerebelo? Brown, no inventes, tío. ¿Cómo puede defender alguien semejante producto? Dice burradas a nivel de bachillerato, a nivel de a medio segundo de consulta en una enciclopedia y comprobar la burrada. Después, claro, la comparación con el cáncer, un crecimiento acelerado de tejido cerebral benigno (traducción incorrecta de beneficial). ¿Y el tejido beneficioso a qué reemplaza? ¿A otro tejido sano? ¿Es más grande ocupando qué espacio? ¿Tiene esa mujer un bulto extraño en la zona inferior del cráneo? Si es un cerebelo mejor, o más avanzado, ¿por qué tiene que ser más grande? Además su cerebelo es aerodinámico (streamlined), que obviamente quiere decir en una de sus acepciones "más capaz, eficiente". Pero oye, "aerodinámico", no está bien... pero lo que nos reímos...
Cerebros en formación de combate. Reparen en su diseño aerodinámico.
Y éste es un momento tan bueno como cualquier otro para recordar con qué pájaro estamos tratando: un señor que cree en la "ciencia noética" y que asegura que concentrándose y enviando pensamientos positivos se puede curar el cáncer. Ése es el nivel al que estamos tratando. Que me podéis decir, cierto, que ha habido grandes autores que han estado como cabras, y que creían en cosas muy raras, y razón no os va a faltar, pero como he dicho antes una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Que sí, que Conan Doyle, destrozado por la muerte de su hijo, se pasó años haciendo sesiones espiritistas para hablar con él, y que Neal Adams no dibuja peor por creer que la Tierra se expande como un globo, y Kasparov sigue jugando como dios al ajedrez aunque cree que la Edad Media no existió, pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, joder. El día que Dan Brown escriba correctamente y no suelte semejantes majaderías en sus obras y luego las defienda en la calle, que sea todo lo excéntrico que quiera en algunos aspectos.
Langdon mira unos cuantos recortes más, en los que se explica la atribulada vida de la joven genio, una inadaptada que huyó de casa muy joven, etc. Después de esto y de ver las imágenes de las máscaras del teatro, el simbolista tiene una nueva visión, así a lo Johnny Mnemonic, con un par de coelhadas más.
8
No hay ninguna razón para hacer otro capitulino, pero para que todas las secciones del libro sean del tamaño adecuado, no se nos atraganten los niños, mete aquí otra división arbitrariamente. El concepto de capítulo a Brown se le escapa.
Suena el teléfono y una mujer con acento de Europa del Este le recrimina a Sienna lo que ha hecho: "¡Hoszpital todo el mundo frenético! ¡Polizía aquí! ¡¿Gente dice que tú salir corriendo para salvar paciente?! ¡¿Por qué?! ¡No lo conoces! ¡Ahora polizía querer hablar contigo!" Por lo que sabemos hasta el momento, esta persona le está recriminando a una doctora que haya salvado a un paciente al que iban a asesinar. Lo flipo mucho. ¿Es que no está en el convenio? Si te llega el paciente hecho fosfatina, lo salvas, faltaría más, pero si viene alguien a matarlo delante de tus narices, y además ya se ha llevado a uno de tus compañeros por delante, tú te retachas y miras para otro lado, estaría bueno, que eso no está en mi contrato. Alucinante llamada. Kafkiana, que las llaman.
Langdon se viste con la ropa que le ha traído Sienna, que oye la llamada en el contestador, y Sienna se coloca bien la peluca, pues es completamente calva, y...
"Lloró por la vida que no podía controlar. Lloró por el mentor que había muerto ante sus ojos."
Me recuerden ustedes bien clarita esta segunda frase, por favor.
9
Capitulino supermiérder en el que el currela del Consorcio ve otro cachito del vídeo. De estos capítulos hay varios, así como si el pobre hombre fuera idiota y no pudiera verlo entero de un tirón, mientras el tipo raro se recrea con el sonido de su voz y sigue diciendo chorradas:
"Pero yo no soy un profeta. Yo soy la salvación. Yo soy la Sombra".
Me abuuuuuuurrooooo...
10
En la edición hispanoamericana Sienna tiene un "aire autoritario" y en la ibérica un "aire autoritativo", para traducir "authoritative". Ni idea por qué cambia de una edición a otra. Ambas palabras son correctas en español, pero no sinónimos como para emplearlos indistintamente. De hecho lo correcto en este caso es "autoritativo", que supone autoridad, y no "autoritario", partidario del autoritarismo.
Langdon se viste con la ropa italiana, y toma nota mental de lo cómodos que son los zapatos italianos. Algo muy normal: tienes visiones como si estuvieras puesto de ácido, y te quieren matar, pero estás de humor para pensar en cambiar de tipo de calzado. Sienna le hace una prueba que no prueba nada a ver si conserva su memoria eidética. Por supuesto, Brown no tiene ni guarra idea de lo que es la memoria eidética, pero suena chulo. Ya sabéis, como cuando fui a una conferencia de Jodorowsky y soltó lo de las "neuronas espejo", que seguro no sabía ni lo que eran hacía un par de días, ni por supuesto tampoco comprendía lo que eran en el momento en el que las citó. El la versión española se traduce "eidetic" no como "eidética", sino como "fotográfica".
Cuando Langdon recuerda que en su alucinación, visión, sueño premonitorio enviado por los dioses o cualquier otra chorrada salida de la mente pseudocientífica de este autor, el de la careta dice "Yo soy la muerte", ella dice: "Está bien. Supongo que eso gana a «Soy Vishnú, destructor de mundos». —La joven acababa de citar lo que dijo Robert Oppenheimer al hacer las pruebas de la primera bomba atómica—" Así, porque sí, sin venir a cuento. ¿Y Supermán ganaría a Superratón, o la pregunta es absurda porque uno es un dibujo animado y el otro un tipo de verdad? Sobre que la cita en realidad se debería referir a Shiva, y no a Vishnú, ya lo digo sólo sin entrar en más comentarios.
La doctora le dice que ese tipo de máscara picuda se utilizaba en los tiempos de la Peste Negra, y recuerda que Langdon en su saco llevaba un objeto poco corriente en un bolsillo secreto, del que Langdon dice no tener la más mínima noticia. En su saco deteriorado y manchado de sangre descubren ese compartimento secreto y ella dice que debe ser la causa por la que intentan matarlo.
De repente, dentro del mismo capitulino, saltamos de nuevo al currela del Consorcio, que "rebobina" el vídeo. Vale, conservamos palabras cuya función conocemos aunque no se adecuan a la realidad actual, pero a los vídeos en formato digital se les hace avanzar o retroceder, ya no hay bobinas en las que se enrolle nada. El chalado de la máscara dice que estamos en una nueva Edad Media, que la Peste Negra estuvo de puta madre porque luego dio lugar al Renacimiento, y que Dios quiere que se purgue a toda la humanidad.
"El sacrificio selectivo es el Orden Natural de Dios". Anda que...
11
Langdon tiene ya en la mano el objeto, algo así como un pepino de unos quince centímetros de largo y estrecho, que cuando ella se lo indica ve él que tiene un símbolo de peligro biológico, amén de una cerradura por huella dactilar. Cuando un tipo con herida de bala entra en un hospital, y lleva semejante objeto, no se te ocurre ponerlo bajo custodia de la policía, o en un área segura del mismo hospital, qué va, lo dejas en el compartimento secreto de la chaqueta donde lo encontraste. Para demostrar que no es suyo Langdon pone el pulgar en la cerradura, y ésta se abre con un clic. Intenté imaginarme la cara de julai que se le pondría, pero como sólo puedo imaginármelo con cara de julai llueve sobre mojado y no hay manera.
"A Langdon todo eso le parecía un sinsentido". Lo que me parece a mí mejor me lo callo.
En la versión en español ibérico se deja una referencia al MI6 sin tocar, mientras que en la versión hispanoamericana se traduce por "Misión Imposible", como si allí no hubiesen visto nunca películas de James Bond.
Langdon quiere llamar al consulado y entregar el coso, y ella, doctora, dice que por qué no abrirlo primero. Una médico que ve un símbolo de peligro biológico y dice: "quién dice miedo, abrámoslo a ver si hay chuches dentro". La gente ha visto Prometheus y claro, le ha afectado gravemente. Sienna le busca el número del consulado, y acuerdan lo que éste debe decir. Como desde el consulado le responden en italiano, Langdon pregunta: "¿Habla usted inglés?" Claro, llamas al consulado de tu país... para que te atienda un tipo que no sabe hablar tu idioma. Brillante. Y este tipo es catedrático de historia del arte y analista de símbolos. Lo pasan con un tipo que dice que lo andan buscando.
12
Capitulino nuevo porque sí. Langdon, a instancias de la mujer, le da la dirección no en la que están, sino de una pensión de la calle de enfrente, para que los dos puedan ver lo que pasa y quién viene. Y pasa que llega Gatúbela con la sana idea de acabar su tarea, y se mete en la pensión. Sienna llega a la conclusión de que "El gobierno estadounidense acaba de enviar a alguien para matarte". No es posible que la tipa vaya por libre, no, seguro que es una asesina de la CIA. ¿Por qué? Porque lo dice ella.
13
Langdon, que no es más pimpín porque no entrena, el pobre, se cree todo lo que le dicen, y cual tontolaba cualquiera accede a abrir el tubito, a ver si mueren todos del tirón. Dentro hay un sello cilíndrico de hueso con motivos satánicos, que al moverlo bruscamente empieza a iluminarse por uno de los extremos, con el lógico susto de los dos.
14
Ella, a la que de repente le ha entrado el sentido común, cree que debe ser algo bioluminiscente, pero él se pone a agitarlo así en plan haciéndose una manola porque ve que funciona como las linternas autorrecargables. Agarrarsus que esto es bueno: resulta que el sello tiene dentro, además de ese tipo de pila, un cristal que puede proyectar una imagen de alta definición, un cuadro. Pero ojito con el dispositivo, porque en esta ocasión como en las siguientes descubrimos que es... mágico. Porque otra explicación no hay. Eso, o han metido tecnología equivalente a la de las modernas cámaras de fotos, que calculan distancias y enfocan, aunque ahí no parezca que se mueva nada. A ver, técnicamente claro que se puede hacer un aparato así, pero la lente es fija, así que su distancia focal será fija. No es que lo diga yo: es que lo dice los principios de óptica que se estudiaban creo que en 8º de EGB, aproximadamente con trece años, que me acuerdo de haber hecho problemas de eso, y que te explican por qué el ojo es una lente que se adapta, y todos sabemos lo que es un retroproyector de transparencias, un proyector de diapositivas o los modernos proyectores de pogüerpoins, de modo que hay que ajustar el foco dependiendo de la distancia de proyección. Bueno, pues con una lente fija, o bien con una tecnología superior que no alcanzo a comprender, este cacharro proyecta imágenes full HD de 1080 de resolución de alto lo pongas como lo pongas. Ole tus huevos morenos, Dan Brown.
Afortunadamente leí la versión que hablaba del sistema de carga como el resultado de la "energía cinética", no de la "energía quinética", que habrán leído en España. Jo, tío, como te pasas, eso son detallitos y tal, tampoco hay que ponerse así.
Me pongo como me da la gana. Newton no existió y escribió Óptica, Un tratado de las reflexiones, refracciones, inflexiones y colores de la luz, para que luego un robaperas llamado Dan Brown se limpie lo que viene a ser la zona anal con sus páginas.
Ya puede estar a alta resolución, porque si no difícilmente se podría ver algo en una cosa con tanto detalle chiquitillo. Brown nos aclara que es un tributo de Boticcelli a la obra de Dante y el traductor nos aclara que no sabe traducir correctamente tribute.
Gatúbela en la pensión se huele que le han dado un dirección falsa y que no pueden estar muy lejos. El comandante del Consorcio medita sobre la situación y pregunta si la unidad AVI está muy lejos. No, que a tres kilómetros, le dicen, y claro, toma una decisión.
Brown nos da su erudita interpretación de la primera parte de la Divina Comedia:
"Compuesto a principios del siglo XIV, Inferno redefinió la percepción medieval de la condenación eterna. Nunca antes el concepto de infierno había cautivado a las masas de un modo tan intenso. De la noche a la mañana, la obra de Dante convirtió el concepto abstracto del inframundo en algo aterrador. Era una visión visceral, palpable e inolvidable. No sorprende que, tras la publicación del poema, las iglesias católicas disfrutaran de un importante incremento en la asistencia de pecadores aterrados que querían evitar caer en la versión del averno que había concebido el poeta florentino".
Es imposible describir la cantidad de patochadas que se concentran en tan pocas palabras. ¿Brown se cree que en el siglo XIV la gente iba a una librería y compraba su edición en bolsillo para leérsela en el viaje en burro colectivo o qué? Ítem más: en el siglo XIV todo el mundo, todo quisque, iba ya a la iglesia, aforo completo en todas las representaciones, y decir católica está de más... porque todavía no había otra, cultos heréticos bajo control aparte. Y las traducciones a otras lenguas tardaron en llegar, así que aunque ahora sea incontestablemente una de las grandes obras literarias de todos los tiempos, no se tradujo al inglés más que a principios del XIX, así que no pudo definir nada en un tiempo medieval... que prácticamente ya no existía tal como se suele entender en su concepción más basta, que es la que tiene Brown. El siglo XIV está técnicamente en el milenio que dura la Edad Media, pero... Florencia es ese siglo ya es muy Alta Baja Edad Media, a un tiro de piedra del comienzo del Renacimiento. Brown nos dice que se redefine el concepto medieval de condenación cuando la Edad Media está a punto de terminar.
Después sigue desbarrando un poco y termina informándonos de algo fundamental: "Y en el mundo moderno de los videojuegos y las aplicaciones de iPad no faltaban las propuestas relacionadas con el poeta florentino". Florentino. Como los huevos a la iPad.
Entre más pseudoerudición, se dan cuenta de que el cuadro está modificado, que para eso están las imágenes HD, para no perder detalle. Que hay unas letras que ponen CATROVACER, palabra que Langdon se pregunta si es italiano, aunque su conocimiento del italiano es como la claustrofobia, aparece o desaparece como el Guadiana según sea útil en la escena o no.
"El Inferno de Dante —pensó Langdon—. Inspirando obras de arte apocalípticas desde el siglo XIV." Dan Brown, haciendo a sus personajes decir paridas sin venir a cuento desde 1998.
En la calle para una furgoneta de la que empiezan a salir tipos con indumentaria militar, identificados sólo por un símbolo verde, y que se disponen a entrar en el edificio. Aquí conocemos a Brüder, el típico milico que cumple órdenes con eficiencia y sin salirse del manual de la unidad a la que pertenece, AVI. Gatúbela se queda a cuadros y se dice que ya no pinta nada ahí. Llama al comandante del Consorcio, y después de darle la noticia, el comandante muy educadamente ni responde ni nada, y Gatúbela oye con una voz grabada que ha sido desautorizada, suponemos que para seguir con su misión.
16
Los dos salen escopetados, y Sienna por aquello de que es actriz hace como que se disfraza y da esquinazo de forma bastante vergonzosa a los comandos. Naturalmente consiguen escapar por el garaje, porque en las películas y novelas malas los comandos altamente entrenados aparcan justo delante del edificio que van a asaltar, haciendo ruido, no se toman las cosas con calma y actúan de manera que cuando sepas que están allí no te da tiempo a decir ni pío. Por supuesto, mientras salen huyendo en moto, les disparan y esas cosas, para que sepamos que van muy en serio. En la escapada se cruzan con otra furgoneta de extraño diseño, pues Langdon ve a la mujer rubia y algo mayor de sus visiones, que parece drogada y detenida por esos tipos. Los ángulos de los campos de visión de los personajes son también la pera: siempre ven lo que tienen que ver, independientemente de dónde estén o lo que tengan que ver esté dentro de una furgoneta cerrada, por ejemplo.
17
El comandante del Consorcio está que trina. Para que sepamos que es un personaje profundo vemos que tiene una botella de whisky en su despacho aunque es exalcohólico, así fortaleciendo el carácter. Se pone a recordar cómo el tipo de los ojos verdes contrató sus servicios, en este caso desaparecer del mundo durante un tiempo, para escapar de "la mujer de cabello plateado", forma un tanto extraña de dos personas de referirse a alguien cuando sepamos quién es, pero claro, hay que mantener el misterio aunque sea de una manera tan burda. Su siguiente petición es que le entregue algo a "el demonio del cabello plateado", que está en una caja de seguridad, y es que el hueso con multifoco incorporado, para que sepa "lo que ha hecho". Y que se lo tiene que entregar tal día a tal hora, igual que lo del vídeo raruno tiene que enviarse a todo el mundo en determinada fecha. También le regala una edición de lujo de Inferno, así en plan colega.
En la edición de España se traduce mal "credit" por "crédito", y en la que leí yo correctamente como "mérito".
El comandante sigue recordando. Cuando Gatúbela fue a Florencia a retirar el objeto, éste ya no estaba. "De algún modo, la mujer del cabello plateado había sabido de la cuenta y utilizó su influencia para tener acceso a la caja de seguridad. También había emitido una orden de arresto contra todo aquel que se presentara para abrirla". Cuando uno recuerda estos párrafos después de haber leído todo el libro, le hierve la sangre.
Indignado por no poder cumplir la promesa dada a su cliente, el comandante agarra la botella de whisky y empieza a mamarse. Esquilo, muérte de envidia: ¡eso es un personaje con pathos, y no Orestes!
Abajo, el currela, que parece que necesita medio año para ver el puto vídeo, tiene pensamientos igual de profundos porque es una de las cosas más extrañas que ha visto en su vida.
"Y dura exactamente nueve minutos…, ni un segundo más". El día que descubra que de cada diez personas cinco son la mitad se desmayará de la impresión. Su gran dilema moral es si ser un buen trabajador y hacer lo que le han mandado, o escalar el problema a sus jefes.
18
Los de la moto se encaminan a la Porta Romana. Langdon recibe una visita del hada de los recuerdos. Como lo oís: un escritor capaz introduce los recuerdos de los personajes y sus evocaciones de forma hábil e integrada con el resto de la narración. Brown, de la forma que lo inserta, calza un inciso que parece el corte de una película mientras la imagen se desvanece con un efecto de ondas provocado por el hada de los recuerdos con su varita mágica, y mientras dura su efecto da la impresión de que el que recuerda permanece como en un trance con los ojos en blanco y abstraído por completo del mundo que lo rodea.
En este caso, Langdon recuerda una conferencia que dio (juas) "como celebrado especialista en la obra de Dante", invitado por la Sociedad Dante de Viena. Recuerda el chorvo que empezó con un chiste, y que como había entre el público gente que no eran especialistas ni conocedores de la obra, que hará una introducción. Es decir: que una importante institución cultural paga una pasta a un profesor extranjero para que dé una conferencia a nivel de "eso me lo leo en la Wikipedia", y un problema menos que tiene Dan Brown, aunque eso no le impide decir burradas, incoherencias o lo primero que se le pasa por la cabeza sin encomendarse a la más elemental bibliografía.
"—Amigos míos, es imposible exagerar la influencia de la obra de Dante Alighieri. A lo largo de la historia y con la sola excepción de las Sagradas Escrituras, ninguna otra obra de literatura, pintura o música ha inspirado más tributos, imitaciones, variaciones y anotaciones que la Divina Comedia". Claro que es posible exagerar su influencia: acabas de hacerlo. Famosísima e importantísima, pero te estás columpiando.
Como dan Brown no ha estado en su vida en una conferencia académica de verdad, y si ha estado no sabía si mirar al estrado donde hablaba la persona o a la pared, se cree que debe ser algo parecido a una presentación de producto de Apple o de Samsung, en el que de vez en cuando el público ante una diapositiva o requiebro del conferenciante exclaman todos juntos "Ohhhh" y "Ahhhhh".
"Y créanme, la Iglesia Católica tiene mucho que agradecerle a Dante. Sin duda, su Inferno hizo que los temerosos triplicaran su asistencia a las misas y ha aterrorizado a sus fieles durante siglos". Parida. El más somero conocimiento de la Historia le da vergüenza ajena al que lea esto.
Por si fuera poco, el público, al ver algunas de las imágenes del Infierno de algunos pintores medievales y renacentistas, se acojona y suelta más "Ohhhh" y "Ahhhhh". Público que está acostumbrado a ver cosas como las siguientes:
Justo en medio de la escena del recuerdo:
"De repente, se oyó un frenazo y la visión del público se evaporó. Langdon salió impulsado hacia adelante y chocó con la espalda de Sienna, que se había detenido en mitad de la Viale Machiavelli. Langdon vaciló. Todavía tenía la mente puesta en las puertas del infierno que se cernían ante él. Al volver en sí, vio dónde se encontraba."
Lo dicho: está en trance de recordar y no ve que tiene un problema, aparte del habitual de ser quien es.
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Brüder está en el apartamento de la acompañante de Langdon, y piensa que su organización tiene una significativa influencia en la policía, los consulados y las embajadas. "Cuando hacemos una petición, nadie se atreve a ignorarla." Otro dato a tener en cuenta: su organización, la suya de él, influencia en la policía, los consulados y embajadas, y ojito con no hacernos caso. Coño, estos del Consorcio son como Blackwater pero en tío duro, piensa uno. Se quedan él y sus cuates muy sorprendidos al comprobar que el apartamento es de Sienna, a la que parece que ya conocen de algo.
Gatúbela escapa en su moto. "Por lo general, la suave vibración de la motocicleta de cuatro tiempos le calmaba los nervios. Ese día, no".
Claro, no tiene el chichi para farolillos porque cree que el Consorcio se la va a quitar de en medio y su suscripción del Cosmopolitan se acumulará en el buzón mientras ella hace compañía a Jimmy Hoffa.
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En la Porta Romana hay un control policial. No se les ocurre otra cosa a los dos que meterse en una obra y refugiarse en un tigre portátil, un baño químico. Se meten justo antes de que que pase un Subaru Forester de los carabineros. No tengo ni puta idea de cómo es un Subaru Forester, pero por lo visto es muy importante que sepamos el modelo de automóvil. Decir burradas sobre cosas elementales no importa demasiado, pero saber que los carabineri en estos años llevan un Subaru Forester es fundamental. Y estas cosas calan, que es lo peor: los escritorzuelos discípulos de Gómez Jurado consideran que poner los puntos y las comas en su sitio es algo en lo que no hay que perder demasiado el tiempo, pero luego vaya si se molestan en decirnos si el teléfono móvil y el portátil es de tal o cuál marca, o cuántos gigas de memoria de vídeo dedicada tienen.
En mi blog a mis amigos que no les falte de na. Subaru Forester, para que sepáis cómo es.
En el tigre Langdon se da cuenta de que hay un "elegante graffiti". "Sólo un italiano podía hacer algo así", piensa Langdon. Sólo Brown puede pensar que ése es un pensamiento inteligente. Para terminar de arreglarlo, ella le explica que es que al otro lado de la pared hay un instituto de arte. Es decir: los estudiantes saltan el muro, y no tienen otra cosa que pintar el interior de un tigre portátil para que cuando el señor proletario esté de pantalones bajados exonerando el vientre, que pueda relajarse contemplando una obra de arte. Sin duda inspirado por los efluvios del romántico sitio, reaparece el hada de los recuerdos, y dentro de su cabeza vuelve a proyectarse el archivo de vídeo que había dejado en pause, el de la conferencia ridícula.
"—¿Robert? —era la voz de Sienna. Langdon volvió al presente. Sienna lo estaba mirando desconcertada."
Imagínate: se te queda un tío medio payá dentro de un tigre, mirando al infinito, lo que se dice ausente, y como para no preocuparse. Pero Langdon tiene un plan: aun metidos allí como piojos en costura, consigue sacar el proyector milagroso y proyectar la imagen HD en una de las paredes del recoleto lugar, e imagino que con suerte se vería del tamaño de un sello de correos. Después de mirar el mapa, tiene un revelación.
"—Ya sé porqué estoy en Florencia." Para dar un curso de ortografía seguro que no, piensa uno de la traducción.
Aprovechando que pasa un grupo de estudiantes por delante, Langdon sale porque cual si fuera Aníbal Smith, tiene un plan.
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Chapurreando italiano, porque para qué un profesor de arte especialista en la obra de Dante va a saber italiano, pega la hebra de forma totalmente estúpida con los estudiantes y presenta a Sienna como su hermana, que quiere ser profesora de arte en Florencia. Los siguen y se meten en el intituto como si nada, mientras llega la furgoneta negra con el comando que se mueve por ahí por un país soberano como le da la gana.
Brown nos cuenta cosas de los Medici. Al turrón, Dan, al turrón aunque sea malo, joder. Todo para que luego los chavales les expliquen cómo colarse al Palazzo Pitti y al Jardín de Bóboli.
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Pasamos a la mujer rubio platino, que se encuentra muy malamente por las drogas que le han dado.
"«Necesito atención médica", pensó. Otra cosa a recordar. Ella dice que necesita atención médica. Ella es consciente de su situación.
"«Nueva York. Dos años atrás.»" En inglés hace lo mismo, sólo que el pensamiento anterior y éste están marcados con cursiva. Mí no comprende. ¿Esto es una parodia? ¿Un guiño friki? ¿Ella al recibir la visita del hada de los recuerdos se da pie y se dice la situación y el tiempo, como en los episodios de Expediente X o en...?
Sicilia, 1920.
Descubrimos, ya, que es la directora de la OMS, de la Organización Mundial de la Salud, y sabemos que se llama Elizabeth Sinskey, que eso de que sea el diablo del cabello plateado queda muy melodramático. Recuerda la señora que fue a Nueva York a dar una conferencia sobre pandemias en la ONU como invitada... espera, la OMS es una agencia de la ONU con sede en Ginebra, ¿cómo es que das una conferencia en condición de "invitada" dentro de la misma organización a la que perteneces y en la que ocupas un alto rango? ¿Qué sentido tiene? Después de la conferencia se le acerca un fulano cualquiera que dice que alguien del Consejo de Relaciones Exteriores quiere hablar con ella, y que un coche la espera fuera. Eres el director de una de las agencias de mayor prestigio e influencia del mundo y no dices un "hable con mi secretario a ver si tengo tiempo, que mi agenda es muy apretada". A ver: si alguien del CFR quiere hablar con la directora de la OMS, no le manda a un machaca y un coche, sino que organiza una entrevista con tiempo, y dices quién eres y lo que quieres, o te hacen el mismo caso que a la mierda en bote. Eso es lo que ocurre en el mundo real y en las novelas que no lo consignan todo a la idea feliz, al "pasaba por allí" o "casualmente se resbaló y murió en un charco de vitriolo que había por ventura en ese mismo lugar".
"«¿El Consejo de Relaciones Exteriores?» Como muchos otros, Elizabeth Sinskey había oído los rumores."
Igual que el resto de los personajes, éste hace lo mismo: se hace preguntas absolutamente absurdas, y en este caso, además, ha oído rumores. ¿Rumores de qué? ¿De que se comen niños? Es un think tank, ni más ni menos. Rumores... y ahí lo dejamos, con un par.
La señora recuerda que de niña fue muy enfermiza, asmática, y la trataron con glucocorticoides, que funcionaron de maravilla pero la dejaron incapacitada para tener hijos como efecto secundario. No soy experto en el tema, pero por lo que he visto como mucho pueden crear inmunodeficiencia, así que da la impresión de que esto también se lo saca de la manga. Por supuesto, ya tenemos otro personaje profundo, porque no puede tener hijos. Su asma es "severa"; es decir: rigurosa y de trato personal difícil. "Severo" en español no es "grave". Encerio. Y si ya algún día a alguien le da por aprender lo que significa realmente "evento" es que ni me lo creo.
Cuando llega a la sede del CFA se pregunta con quién va a hablar. Claro, no lo pregunta antes, eres directora de la OMS, te llama un desconocido de una institución privada y vas sin preguntar, lo más normal del mundo. Al ver al tipo con el que va a hablar Dan Brown nos dice: "La pequeña y oscura sala de juntas estaba iluminada únicamente por el resplandor de una pantalla de video. Bajo ésta, distinguió una silueta muy alta y delgada. Aunque no podía ver su rostro, pudo advertir que se trataba de una persona poderosa". A mí me llama alguien a una sala pequeña en la que me esperan en penumbras como el Doctor No y salgo corriendo, o tenso el ojete. Naturalmente, la directora de la OMS percibe, no me preguntéis cómo, que la Fuerza es muy poderosa en él, veremos si de la buena o del Reverso Tenebroso.
"—Doctora Sinskey —dijo el desconocido—. Gracias por venir. —Su inglés, de sobria precisión, sugirió a Elizabeth que debía de ser suizo o quizá alemán—" Con cinco palabras que puede decir incluso el españolito de "inglés nivel medio" sabe que debe ser suizo o alemán, no por el acento, y eso que ella vive en Ginebra, sino por su precisión.
La directora, efectivamente, se pregunta que por qué el señor no se presenta. Eso digo yo, para qué has ido, para empezar. Porque a continuación el tipo no sólo se comporta como un maleducado y empieza a enseñarle imágenes de la Peste Negra, sino que además empieza el disparate central de lo que es la novela. El tipo, que ya sabemos que es el pollo que se ha suicidado, empieza una disertación malthusiana propia de típico fanático que escribe un comentario en un blog ejerciendo de troll. A ver, que una cosa son los cuellos de botella malthusianos, y no está claro si no caeremos en uno de ellos, pero incluso una exposición mínima de haber entendido lo básico de los problemas de la superpoblación mundial es lo menos que se espera, ¿no? Según el energúmeno, que sigue diciendo chorradas, ya digo, de muy bajo nivel (recuerde, señor Brown: de donde hay no se puede sacar, sus personajes no pueden mostrar mayor entendimiento de un problema tan complejo si usted no es capaz de entender lo que está escribiendo), la OMS es el verdadero enemigo pues no deja que la gente se muera, que ya hay mucha y la tenemos repetida, que qué buena fue la Peste Negra, y majaderías varias.
El centro de la argumentación del pájaro es que todo el mundo es idiota menos él, y que todos son unos ignorantes que no entienden lo que es una función exponencial, con lo fácil que es, y que hay que hacer algo para que el ser humano no se dé la gran hostia en ese cuello de botella malthusiano y la superpoblación empiece a matarse por unos recursos menguantes. Lo que se olvida este señor, y Brown, es que las cosas no son tan sencillas, ni de lejos. Que sí, que es un debate abierto y en el que se puede argumentar, no digo que no, pero este señor que se nos presenta como un genio tiene ese nivel, el de un comentarista de blog acalorado que sigue escupiendo chorradas, que con cuatro mil millones de población estable vamos que chutamos y que eso, que hay que hacer algo.
De paso, se vuelven a decir un par de idioteces de la iglesia católica. A ver: que a mí me da igual, pero algunos defensores de este juntaletras llegan a decir que lo que le molesta a alguna gente es que Brown se meta con la iglesia. Y es que, por si fuera poco, y esto está más que discutido, entre el mundo anglosajón más cazurro hay una idea bastante idiota de una iglesia que no es nada ajeno en ese mundo, sino que está entre ellos. Hablando de berceles, ahí está El exorcista, de William Peter Blatty y las obras de Morris West, todas de tema vaticano y tomándose ciertas libertades a la hora de interpretar el dogma y las tradiciones católicas reales. Y hablando de dogmas, la película Dogma, que está muy graciosa pero tiene la misma consistencia teológica que la serie Sobrenatural. Y por supuesto, entrando ya en palabras mayores, tenéis La última tentación de Cristo, y El evangelio según Jesucristo y Caín, de Saramago, que meten caña a la iglesia o los fundamentos de la religión. Nuevamente, una cosa es una cosa, y la otra es Dan Brown.
No es que se meta o no con la iglesia, ni que la critique, como se pone aquí con lo de los condones. Es que las "críticas" que hace son una chorrada al nivel de El código Da Vinci, cuando se ve lo bien documentado que está al decir que existen monjes del Opus Dei. No es por la crítica, que ni es crítica ni es na, sino porque es una estupidez, como todo lo demás. Vamos, que no veo yo al Vaticano preocupao. Si han sobrevivido más de un siglo a Nietzsche, Marx y Freud, amén de a tantos otros, por tonterías de este tipo protestan por compromiso y porque deben hacerlo, pero no creo que a Dan Brown lo consideren como uno de sus problemas, la verdad.
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Dejamos la perorata del indocumentado de marras para volver con Langdon, que se cuela al otro lado de la muralla. El plan es confundirse con los visitantes que empezarán a visitar el palazzo poco después y salir al otro lado del control de seguridad. A plena luz del día, Langdon vuelve a hacer uso del proyector mágico, que proyecta la imagen de forma nítida porque, ahora me doy cuenta, lo hizo un mago.
¿Recordáis los juegos chorras de las otras novelas? Pues aquí lo mismo: Langdon con CATROVACER hace una sopa de letras y ve que es "cerca", "trova", buscar y encontrar, que es lo que le dice en su visión la directora de la OMS.
Un helicóptero drone los empieza a buscar, y Langdon descubre que no decía "very sorry" como le habían hecho creer en el hospital, sino que decía "Vasari", el autor de un fresco donde ser leen esas dos palabras. Si vosotros creéis que suena parecido... vale, pero además:
"—Todavía podía oír la grabación de su propia voz delirante: «Ve… sorry. Ve… sorry.»" Doble clic, reproducir archivo. Lo grave es que además del absurdo de que alguien se ponga a grabar a un tipo que entra de urgencias, ¿Langdon al oírse a sí mismo no se hace una idea de lo que quiere decir, ni ha pronunciado Vasari mil millones de veces como profesor de arte que es? Ah, no claro: que no sabe italiano.
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Gatúbela llega al puesto de control de la Porta Romana y saca la conclusión de que Langdon ha eludido a Brüder, al que da la impresión que conoce. Decide cumplir su misión y capturarlo ella. Así que toma una ruta alternativa por otro puente para llegar por su cuenta al centro de la ciudad. En el mundo de Dan Brown los personajes no llegan a las más elementales conclusiones sino cuando hace falta: ir por otro camino, del mismo modo que una fuerza paramilitar que puede dar órdenes a la policía local pone la ciudad patas arriba pero sólo controla una ruta de escape de la gente a la que persigue. No, si seguro que van a venir por aquí, para qué vamos a poner vigilancia en otro sitio, ganas de molestar a la gente.
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Sienna, mientras juegan al escondite con el drone, recuerda de repente otra cosa, que por lo visto no grabaron, y que también dijo Langdon: "Yo tengo la clave para encontrarlo… Si fracaso, todo será muerte." Langdon, como digo, tiene unas tragaderas increíbles, y lo que es peor, Brown cree que nosotros no somos más despiertos. Así que graban una cosa y no otra, la que graban se entiende como el culo pero de lo que la moza se acuerda ahora de repente, se entendía perfectamente. Mira tú que cosa más poco sospechosa ni rara. Langdon vuelve a sumergirse en sus recuerdos, hasta que "La voz de Sienna lo devolvió a la realidad". En Babia, pensando en las musarañas, este hombre a la mínima se queda en trance y lo tienen que devolver a la realidad, porque en cuanto lo dejas un momento solo se va a su lugar feliz en el Mundo de la Piruleta.
En el original Vasari ha pasado a ser de "mainstream conciousness", lo que se traduce en España como "ojo público", y en la otra versión como "imaginario colectivo". Creo que ninguna de las dos expresa correctamente que Vasari pasó a ser de "conocimiento general".
Sobre las visiones, además, le dice ella, a él, le dice:
"—Entonces confía en tus instintos —dijo Sienna—. En tu condición, el subconsciente es la mejor brújula de la que dispones. Es psicología básica: si crees que debes confiar en esa mujer, deberías hacer exactamente lo que ella te pide que hagas." A mí me dice alguien eso y
a - pienso que me toma el pelo b - creo que le dieron la bata blanca de médico en una tómbola c - ha leído a Paulo Coelho y le ha sentado muy malamente d - todas las anteriores
Brüder mira a la directora de la OMS .
"Las drogas que le habían administrado habían embotado sus sentidos más de lo que Brüder esperaba. Aun así, el temor de su mirada evidenciaba que seguía siendo consciente de lo que sucedía a su alrededor. «No parece contenta —pensó Brüder—. Aunque, claro, ¿por qué iba a estarlo?»
A tener en cuenta también esas frases.
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Langdon y Sienna van por los jardines como patos mareados.
"En la Piazza dei Pitti había media docena de coches de policía aparcados y un pequeño ejército de agentes estaba subiendo por la pendiente pistola en mano, desplegándose para impedir que él y Sienna salieran del palacio".
Ojito también al detalle. Todo el mundo va pistola en mano a la mínima. Luego se repetirá.
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Langdon y Sienna vuelven a los jardines, donde los siguen buscando.
"En ese momento aparecieron dos hombres por la esquina del muro de contención y casi chocan con ellos. Ambos iban vestidos de negro y, por un instante, Sienna creyó que se trataba de los soldados que había visto en la escalera del edificio de apartamentos. Al llegar a su lado, sin embargo, comprobó que se trataba de turistas; italianos, supuso, a juzgar por su elegante ropa de cuero negro."
Y además acierta. No les dice el horóscopo de cada uno de milagro.
Llegan a una caverna artificial y a una puerta que, qué mala suerte, está cerrada.
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Gatúbela, que es la única que parece tener dos dedos de frente y sabe por dónde hay que ir para despistar a la policía, aparca la burra, pero no la tontería.
"Al llegar al río, la fresca brisa de marzo que soplaba agitó su corto cabello en punta, y eso le hizo recordar que Langdon conocía su aspecto. Se detuvo entonces en una de las muchas paradas que había en el puente y, tras comprar una gorra en la que ponía AMO FLORENCIA, se la bajó hasta los ojos"
Aparte de que no entiendo cómo el viento puede agitar un cabello en punta lleno de fijador, ni tampoco cómo un tal peinado sobrevive a llevar puesto un casco o cómo se puede poner con ese pelo una gorra, que un pibón enfundado en cuero negro y que parece salida de un anuncio o de una peli de James Bond se ponga una gorra para que no la reconozcan... no sé... ponte unas gafas de pasta que hacen que Lois Lane no te reconozca, y terminamos de hacer la broma.
Seguro que si se pusiera una gorra no la reconoceríais. En la versión ibérica en la gorra pone AMO FIRENZE, que es igual que en el original en inglés. Como estamos tan atontados que suponemos que siempre y en todo lugar se utiliza el I ♥ pues ni nos damos cuenta de que "amo" también es italiano, aunque en inglés es Florence. Dan Brown seguro que tiene esa gorra en casa.
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"A Langdon le costaba creer que fueran rehenes de un pequeño helicóptero mecánico no tripulado". Si fueran rehenes de un helicóptero no mecánico sería mucho más fácil de creer, claro.
"Un buen lugar para morir", dijo el Pequeño Gran Hombre que, parece, es Langdon.
Uno de los soldados empieza a aporrear la puerta gris, mientras ellos se esconden.
Brown nos cuenta brevemente la vida y milagros del joven guardián que está al otro lado de la puerta, cosa que no hace ninguna falta, y de paso da a entender que Italia es un país de latinos vagos que consiguen por la cara puestos de vigilancia de un pasillo o un pasadizo, donde se pasan todo el día vegetando, como es el caso, y viendo partidos de fútbol. Fútbol, en Italia, partido en directo a primera hora de la mañana. Vale que Brown será estadounidense, pero incluso en su país eso no sucede, no hay deporte profesional con equipos importantes a primera hora de la mañana en un día de diario. El vigilante sale sólo para que el tipo armado de negro le diga que no se le ocurra dejar pasar a nadie.
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Advertidos de la presencia de un guardián que les puede abrir la puerta, los dos fugitivos consiguen que éste haga justo lo que acaba de decir que no haría y Sienna lo tumba en el suelo y lo reduce como a un ternero en el rodeo.
"—Dim mak —dijo despreocupadamente la rubia—. Puntos de presión chinos. Por algo se utilizan desde hace tres milenios". Toma pastillas de goma. Le quitas la peluca, ¿y qué queda? Una genio calva, médico y shaolín. Después hay unos párrafos confusos en los que parece que la chica tortura al tipo, pero sólo un poquito, para que le dé la combinación del candado del otro lado que les permitirá ir por una galería secreta por media ciudad, el Corredor Vasariano, de modo que el tipo se desmaya pero no recuerda haberlo hecho, darles la combinación. Ya os digo, es muy confuso, pero me da igual ya a estas alturas. Pasa algo, y eso, atraviesan la pared a lo shaolín, yo ya me espero cualquier cosa a estas alturas de partido.
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A la directora de la OMS, tumbada de cualquier manera en la furgoneta, le dan los mil males y se siente fatal. Pese a ello, recibe la visita del hada de los recuerdos, y evoca al tipo raro que dice que alguien tiene que tomar cartas en el asunto de la superpoblación. No sé... hummm... él, por ejemplo, guiado por el genio de Dante, en contacto directo con la voluntad de Dios y super-cali-fragil-istico-espi-ali-doso. Como en definitiva él, un genio, y ella, una reputada científica que dirige la OMS, no son sino trasuntos de la mente de Brown, el diálogo de besugos es de proporciones abisales.
"—Durante los últimos cincuenta años —declaró el hombre alto—, nuestros pecados en contra de la Madre Naturaleza han ido creciendo de manera exponencial." Pobre Pachamama, qué mal la tratamos, con lo que ella nos quiere, que casi nos extingue un par de veces y de vez en cuando nos manda un tsunami o se carga una ciudad con un terremoto.
Hay un momento sublime:
"—¡Es que estos problemas son realmente complejos! —¡Y una mierda! —dijo con violencia el hombre—. ¡Usted sabe que este gráfico dibuja la más simple de las relaciones, una función basada en una única variable! Todas las líneas aumentan en proporción a un único valor…, sobre el cual nadie se atreve a discutir: ¡La población mundial! —En realidad, creo que es un poco más… —¿Un poco más complicado? ¡No es cierto! No hay nada más simple."
¡Y una mierda! Qué bonito suena, qué ponderado, qué finura, qué prestancia al defender sus posiciones. Que oye, que igual es un asunto mucho más complejo que una interpretación a lo bestia de unas gráficas que, de hacerles caso, ya nos habríamos ido a la mierda hace muchos, muchos años, pero oye, para qué me voy a complicar, ni el autor, ni mucho menos el lector, confíe usted en mí, soy el renombrado autor Dan Brown.
¿Es esta la cara de alguien que nos engañaría? Pero si dan ganas de invitarlo a un helado.
Bueno, al final a la señora se le hinchan las narices, y ya era hora, porque obviamente le está insinuando crear una plaga que asole a parte de la humanidad y, como diría Harry Harrison, hacer sitio para los que queden. Por cierto: una de las críticas a estas posiciones neomalthusianas las califican, no sin razón, de profundamente racistas. El primer mundo hace tiempo que ha estabilizado su población e incluso tiene problemas de envejecicimiento porque la tasa de reemplazo es demasiado pequeña, mientras que los países con una pirámide de población de amplísima base son los africanos, musulmanes y asiáticos, así que es una forma de decir, en el fondo, que hay demasiados negros, moros y chinos, y que nos van a joder la marrana queriendo su parte del pastel. Luego esto tendrá más cola, ya veréis. La señora va a llamar, no sé muy bien a quién, para acusarlo de terrorismo, pero como la habitación está apantallada, y no puede esperar un rato a salir, le hace una foto con flash al señor. Como lo oís.
"—Quienquiera que sea usted —dijo ella—, ha cometido un error al hacerme venir a aquí. Para cuando llegue al aeropuerto ya sabré quién es y estará considerado como potencial bioterrorista en las listas de la OMS, el CDC y el ECDC. Lo vigilaremos día y noche. Si intenta comprar materiales, lo sabremos. Si construye un laboratorio, nos enteraremos. No podrá esconderse en ningún lugar."
Tiene miga, tiene. Resulta que el tipo es, lo sabremos dentro de poco, un genetista de los más importantes del mundo, un genetista del copón, alguien que es capaz de hacer él sólo la recontrahostia... y la señora, directora de la OMS y una científica de alto nivel ella misma, se dice que le resulta algo familiar, pero que no sabe quién es.
Es como si uno fuera informático y estos maromos no los reconociese al momento:
O si uno fuera físico teórico y no supiese quiénes son estas personas:
Cuando uno es la recontrahostia, suele ser conocido en su campo. Ha ganado premios, aunque sea rarito y diga cosas todavía más raras, y probablemente incluso sea más conocido por sus extravagancias o ideas estrafalarias. Pero no, la directora de la OMS no sabe quién es, ni deduce por sus conocimientos y sus opiniones quién es a la primera, y le saca una foto al tipo, que se despide de ella diciéndole:
"—Entonces parece que ha comenzado nuestro baile."
Se han identificado mutuamente como sus némesisis. Podría quitarle el teléfono, o ya puestos apiolarla allí mismo, ya que la muy burra se va por ahí sin avisar a dónde va, pero claro... así todo será mucho más interesante.
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Langdon y Sienna van por el corredor.
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El currela del Consorcio, que debe haberse visto ya cien veces el vídeo de nueve minutos, exactamente nueve minutos, ya es casualidad que dure exactamente nueve minutos, no sabe lo que hacer.
"Knowlton avanzó la cinta a velocidad rápida en busca de alguna pista". El traductor se inventa lo de que es una cinta, con lo que como sabemos que es un archivo digital el efecto es tremendamente refrescante. El tipo sigue oyendo al profetiso que dice que la humanidad es un cáncer, pero oídas las declaraciones sobre el cáncer de Brown a título particular, y lo del cáncer bueno del cerebelo aerodinámico yo ya no sé qué pensar.
"El futuro se yergue amenazante ante nosotros, alimentado por las inflexibles matemáticas de Malthus. Estamos en el borde del primer círculo, a punto de caer más rápido de lo que hubiéramos imaginado."
Ante eso, el tipo busca a Malthus en la Wikipedia. Un señor que en el s XIX predijo de puta madre el pasado, justo cuando, por lo menos en occidente, ya habíamos superado los terrores demográficos que él estaba convencido que iban a darnos por saco. Que, repito, una cosa es que se pueda discutir eso científicamente y con datos, y otra hacer como si no hubiesen pasado dos siglos, la ciencia demográfica y de asignación de recursos no hubiese avanzado un montón y, para empezar, las predicciones de Malthus no se hayan cumplido.
El tipo, después de leer el articulito de marras, se pone muy malo por lo que le dice Malthus como un fantasma del pasado. Jo, aquí los débiles de carácter que se creen todo lo que les dicen están a cientos. Sigue oyendo al tipo del vídeo, que sigue desbarrando hasta que el capítulo termina tal que así:
"Yo soy la puerta de acceso a la edad Posthumana." Huy lo que me ha dicho: posthumanismo tenemos, además. Le ponemos garbanzos y ya tenemos una olla podrida completa.
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Al llegar al Palazzo Vecchio Brown nos deleita con estas frases:
"Al lado del David había dos colosales hombres desnudos más, Hércules y Caco, que junto a los sátiros de Neptuno, elevaban a más de una docena los penes que recibían a los visitantes del palacio. Normalmente, las visitas de Langdon al Palazzo Vecchio comenzaban en la Piazza della Signoria (que, a pesar de su sobreabundancia de falos, siempre había sido una de sus favoritas de toda Europa)."
Falos, ¡falos évrigüer! Lo primero que uno se imagina es a Dan Brown contando los nabos que se va encontrando por Florencia.
Así empezaron algunos: "Por ahí se ve demasiado pito suelto", y casi desgracian la Capilla Sixtina.
Bueno, que tienen que ir al Salón de los Quinientos a ver lo que quieren ver.
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En el Salón Langdon "Ignoró deliberadamente la [estatua] de Hércules y Diomedes, a menudo denostada, y que representaba sus cuerpos desnudos enzarzados en un extraño combate de lucha libre en el que se incluía un agarrón de pene, ante el cual Langdon siempre se encogía de dolor".
Pues yo la titularía Final feliz
Lucha libre, dice. Grecorromana suena demasiado elitista.
Mientras elucubra sobre que la verdad sólo es visible a través de los ojos de la muerte piensa que "Su instinto le dijo que, sin lugar a dudas, se encontraba en el lugar adecuado. Y, si bien no sabía muy bien por qué, tenía la sensación de que estaba a punto de encontrar lo que había venido a buscar". Lo típico de toda mala literatura: intuiciones guiadas por la impericia del autor, tachán-tachán, un charco de vitriolo que había casualmente por allí, sensaciones inefables, inspiraciones claves en el último momento...
Brüder, al que han dado esquinazo, no entiende cómo no los encuentra:
"«Apoyo para la Vigilancia y la Intervención —pensó enojado—. ¿Desde cuándo un profesor universitario elude una unidad AVI? ¡¿Dónde demonios se han metido?!»
Igual tiene algo que ver con que sois muy malos haciendo vuestro trabajo, o que Dan guía a sus criaturas fuera de todo peligro cuando le apetece o le viene bien.
"Mientras sus hombres se alejaban corriendo, Brüder agarró su teléfono móvil y llamó a la persona a cargo". ¿Quién es esa persona a cargo? Claro, quién si no.
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Mientras siguen buscando en el Salón, y les llaman al orden porque todavía no está abierto, aparece una mujer embarazada.
"—¡Profesor Langdon! —exclamó. Parecía avergonzada—. ¡Lo siento mucho! No sabía que estaba aquí. ¡Bienvenido de nuevo! Él se quedó de piedra. Estaba absolutamente seguro de que nunca antes había visto a esa mujer."
Se quedó de piedra.
Se quedó de piedra.
Se quedó de piedra.
¿Cómo me quedé yo al leer esto? De piedra.
En inglés se quedó congelado, como el Capitán América y las varitas de merluza.
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La encargada del museo, Marta Álvarez, lo primero que hace es felicitarlo por su nueva ropa, que hace que Langdon parezca casi italiano. Brown debe estar casi convencido de que lo de que el hábito hace al monje no es un simple dicho, sino un hecho científico. Obviamente Langdon la conoció en esos días perdidos, y se entera de que ya estuvo en ese mismo lugar acompañado por un viejo amigo suyo, un tipo muy corpulento al que llaman Il Duomino. Hace pasar a Sienna por su hermana y expresa su deseo de ver lo mismo que había visto la vez anterior, que resulta ser la máscara mortuoria de Dante.
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El comandante del Consorcio sigue mamándose. El currela va a hablarle del vídeo y el comandante lo manda al carajo.
Gatúbela, irreconoble bajo su gorra, sigue esperando a que Langdon aparezca casualmente por delante de su puesto de vigilancia.
La directora de la OMS, a pesar de su lamentable estado físico, tiene humor para recordar con todo detalle el momento en el que salió de la reunión con ese lunático. Al ver la foto lo reconoce. Eh... espera. ¿Es que no le veía la cara, aunque estuviese en penumbras? Pues no, le hizo una foto y ya ve quién es. Como si se necesitase siempre la cara de alguien para reconocerlo y no lo que dice y cómo, y por lo que es famoso. Pero así es como nos vende el mundo Dan Brown, alguien a quien cualquiera reconocería por su prosa y la forma delirante en la que arma sus novelas, por ejemplo.
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Langdon prefiere no subir en el ascensor, porque, recordémoslo, es claustrofóbico. La máscara ha desaparecido.
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Llaman a la policía, que como está a las órdenes de los tipos del comando dicen que llegarán en veinte minutos.
"Langdon y Sienna intercambiaron una mirada de inquietud y Marta creyó que sus dos invitados estaban sufriendo una sobrecarga sensorial." Probablemente provocada porque sus campos de visión les estaban provocando Síndrome de Stendhal.
Los dos, en vez de decir: 'Huy, qué tarde se nos ha hecho, nos tenemos que ir a desparasitar lirones', se quedan allí mismo a esperar a la policía, que los está buscando, y acompañan a Marta a ver las grabaciones de las cámaras de seguridad. Todos sabemos lo que va a pasar.
Gatúbela sigue allí esperando a que la venga Dios a ver. La chica empieza a darme pena, la verdad. Oye la radio de unos policías que pasan por allí, algo sobre Dante y el Palazzo Vecchio.
"Dejando a un lado los detalles, Vayentha había sido analista de campo el tiempo suficiente para saber que las coincidencias son mucho menos comunes de lo que la mayoría de la gente piensa. ¿El museo del Palazzo Vecchio y Dante? Eso tenía que estar relacionado con Langdon. Vayentha ya sospechaba que el profesor regresaría al centro de la ciudad. Tenía sentido: allí era donde estaba la noche anterior cuando todo comenzó a irse a pique"
Vale, ya sabéis que Gatúbela se llama así. Sus capacidades deductivas son impresionantes. Luego ve una visita guiada en bote.
"«¿Había cruzado Langdon el río en un bote?» Parecía improbable y sin embargo algo le decía que el aviso de la policía acerca del Palazzo Vecchio era una pista que debía seguir". Bueno, también podría haber ido por donde fuiste tú, o por los innumerables huecos que han dejado los comandos y la policía.
Cuando oye la explicación del guía del Corredor que tiene encima de la cabeza y que conduce al Palazzo Vecchio, todo termina de casar y ya sabe adónde ir. No dirás que Dan Brown no se porta bien contigo.
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Empiezan a ver las cintas de vigilancia. Y uno se dice: a que sé lo que va a pasar ahora.
"A Langdon le resultó profundamente perturbador verse a sí mismo haciendo cosas de las cuales no tenía el menor recuerdo. «¿Estuve aquí anoche… mirando la máscara mortuoria?» Por alguna razón, entre ese momento y el presente había perdido la ropa, su reloj de Mickey Mouse y dos días de su vida" El tipo sigue añorando su cómodo saco y su puto reloj de niño pequeño. Tranquilo, que algo me dice que papá Dan te lo va a devolver, tú confía en mí.
Ven la grabación, y cómo acompañado por la señora embarazada y el otro señor inspeccionaron la máscara, que es propiedad de un misterioso señor fanático de Dante, que la compró como forma de hacer una donación al museo, de modo que la mantuviese allí en depósito. ¿Que quién es ese señor?
"—¿Quién? —Marta frunció el ceño, pero no apartó los ojos de la pantalla—. Bueno, puede que lo hayan visto en las noticias recientemente: el multimillonario suizo Bertrand Zobrist. A Langdon el nombre le resultaba de algún modo familiar; Sienna, en cambio, lo agarró del brazo y apretó con fuerza. Parecía que hubiera visto un fantasma. —Ah, sí… —dijo Sienna en un tono vacilante y con el rostro lívido—. Bertrand Zobrist, el famoso bioquímico. Hizo una fortuna a temprana edad con patentes biológicas. —Se quedó un momento callada y tragó saliva. Luego se inclinó hacia Langdon y le susurró—. Básicamente, inventó el campo de la manipulación de la línea germinal".
Lo dicho: la hostia. Premio Nobel como poco. Pues eso, imaginaos el cuadro: entras en una habitación a oscuras y...
Te empieza a hablar un tipo de las bondades del software libre, desbarrando con ideas anarquistas más viejas que el cagar y cogidas por los pelos. De repente deja de hablar y se pone a trabajar en un ordenador porque se le ha ocurrido una idea genial, y ya ni se acuerda de que estás allí. ¡Coño, Stallman, tú por aquí!
Te empieza a hablar un tipo de las bondades del software privativo, de sus múltiples actividades filantrópicas y de que tiene en propiedad unos grabados de Leonardo que le costaron una fortuna. ¡Bill, colega, pásame un millón de los que te sobran!
Oyes el motor de una silla de ruedas y una voz sintetizada que habla de los agujeros negros y de la muerte del Universo. Stephen, ¿eres tú? "No, Tom Jones, no te jode", responde la voz.
Entras, nadie dice nada y cuando te vas a sentar se oye: "Ése es mi sitio". Hola, Sheldon. ¿Me presentas a Penny?
Un tipo con acento suizo se pone a desbarrar como un loco de extrañas ideas sin pies ni cabeza, el Apocalipsis, Dios, Dante, Malthus, matemáticas y cosas raras. Este... ¿eres Rafapal, el periodista para la mentes galácticas? "¡No, idiota! ¡Soy Bertrand Zobrist!"
Como la vejigas de las embarazadas es como es, se ve en la grabación que Marta se ausenta para ir al baño, momento en el que, menuda sorpresa, no me lo esperaba en absoluto, Langdon y su amigo sustraen la máscara. Si Marta no hubiese tenido ganas de mear o no hubiese estado embarazada, me pregunto cómo se habrían llevado esa máscara. Es lo que se dice que los planes salgan bien, o que el autor cuando quiere se porta.
Uno de los guardias apunta al pecho de Langdon con una Beretta. Es como en el salvaje oeste: a la mínima se tira de pistola, así se las gastan. Langdon intenta arreglarlo mintiendo y dice que el propietario la tarde anterior le dio permiso para llevársela (claro, por eso lo hace de estranjis y sin avisar), pero como no sabe que ya está muerto desde hace una semana se lo echan en cara y se queda con cara de al que pillan en el váter y sin papel.
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Gatúbela, siempre ella tan discreta, llega al palacio Vecchio y si a Langdon le daban reparo tantos cinganillos al aire ella en las estatuas ve otra cosa: "violentas muestras de dominación masculina sobre la mujer".
"El rapto de la Sabina. El rapto de Polixena. Perseo con la cabeza de la Medusa"
Perseo cuando se cargó a la Medusa es un ejemplo de dominación masculina sobre la mujer. Ole. No sé si intenta hacer un tributo homenaje al personaje de Liz Salander con esas pintas y opiniones, ni me importa. Y además a Perseo lo ayuda Atenea, que es un personaje un tanto marimacho, casta y alienada sexualmente por la dominación del mundo patriarcal de la guerra y la agresión fálica que se representa por la lanza que suele llevar la diosa. Todo encaja.
Ante la ya comentada estatua Final feliz también siente aprensión. Chica, tú eres demasiado sensible para dedicarte a lo que te dedicas, me parece a mí. Bueno, que llega y cuando lo hace también el drone de los otros tipos.
El currela del Consorcio, al final, se dice que a la porra, que el archivo se manda y que él es eso, un mandado.
"Este video se volverá viral en pocos minutos." Viral, dice. Pero qué chispa tiene cuando quiere, el jodío de Dan.
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Se enteran de que el amigo de Langdon, el tipo enorme, ha muerto. Marta, que ha llamado a la secretaria de Il Duomino, se la pasa a Langdon porque tiene que darle un mensaje muy importante del fallecido, que es una grabación, y que por supuesto, está en clave. Aquí la gente si habla en claro y sin darle vueltas a las cosas, revienta. Langdon le pide a la secretaria del finado que borre el mensaje, que no le diga nada a la policía, y ella dice que sí, claro, qué otra cosa iba a decir. Luego con todo el morro del mundo Langdon le pide a Marta que los deje ir, que seguro que encuentran la máscara que se ve claramente en la grabación que él ha robado.
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Para convencerla le cuentan toda la historia, y Langdon le muestra la herida entre el pelo churretoso, que a estas horas supongo que ya debería estar causándole una septicemia mortal si no lo han hinchado a antibióticos.
"Marta tuvo la sensación de que Langdon estaba diciendo la verdad". En inglés es peor: "Martha sensed from his eyes that he was telling the truth". Ya sabéis, como Murakami, que se sus personajes se comunican telepáticamente, de forma transensorial y todo eso sin saber cómo ni por qué.
Mira, Dan Brown, de todo corazón:
Y poco después, parece que cambia de opinión. "Marta se lo quedó mirando fijamente. Nada de esto tenía ningún sentido". Te comprendo, Marta; te comprendo. Cuando lees un libro de Dan Brown, el abismo te devuelve la mirada y llega un momento que no sabes lo que es arriba y lo que es abajo.
Bueno, que escapan porque salen corriendo y Marta dice que no les disparen, y me imagino la frustración del pobre guarda de seguridad que tiene tan pocas oportunidades de disparar a peligrosos criminales como en las películas. Huyen a la sala de mapas, que Langdon conoce bien.
Gatúbela, haciéndose la integrada con los turistas gracias a su discreto atuendo, ve pasar a las fuerzas AVI, que controlan la situación y las salidas.
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A partir de aquí, Langdon y Sienna se meten por pasadizos, lugares oscuros y estrechos, pero... chico, el señor parece que se olvida de que es claustrofóbico, porque no hay ni una sola mención. Cómo mola: claustrofobia selectiva.
"El interior parecía ser un hueco cavernoso, como si la puerta de la alacena fuera un portal a otro mundo. Más allá no se veía nada. —Sígueme —dijo Langdon. Agarró una linterna que colgaba de la pared junto a la abertura, se metió hábilmente en esa madriguera de conejo y desapareció en su interior"
Es lo malo de crear a un personaje con claustrofobia y que no quiere ni montarse en un ascensor, que luego lo quieres meter en sitios cerrados o estrechos pasadizos y no te viene bien que se quede catatónico en pleno ataque de histeria mientras llora y llama a su mamá. Pues... no decimos nada y a ver si cuela. No cuela, Dan. Brüder también encuentra el pasadizo y las cámaras secretas... pero no contaba con la astusia de Langdon.
Langdon y Sienna siguen recordando La Divina Comedia y de cómo al llegar al ombligo de Satán la graverdad se invierte.
"Sienna recordaba poco de Inferno, pero sí su decepción ante las absurdas reacciones de la gravedad en el centro de la Tierra; al parecer, el talento de Dante no incluía conocimientos de física vectorial."
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Bueno, que llegan al ático lleno de vigas y tienen que ir saltando entre ellas. Gatúbela oye ruidos arriba y decide ir, aprovechando que alguien ha dejado una puerta abierta.
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Aparece un nuevo personaje que va a dar que hablar, porque le están apareciendo pústulas por toda la cara, que hasta cuando se rasca se hace sangre. Es importante que sepamos que la marca de sus gafas es Plume Paris. No su forma, ni su color, ni el aspecto que le da al que las lleva puestas. Son Plume Paris, con eso está dicho todo. No, no sabía ni que existía esa marca.
Mira a las furgonetas negras de los AVI que están aparcadas junto al palazzo, y a un soldado que está chutando a la directora de la OMS con una jeringuilla. Ya sabéis: esas cosas que se hacen a la vista de todo el mundo en una zona turística con la puerta de la furgoneta abierta, para que todo el mundo te vea, te hagan una foto o lo que se tercie.
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Mientras Langdon y Sienna intentan cruzar por encima de los frescos del techo, además de la consabida escena de "huy, no creo que pueda pasar", Gatúbela llega hasta ellos y claro, Langdon se hace caquita porque se dice, me imagino, que va a morir aquí y ahora, no el aquí y ahora de antes sino el aquí y ahora de ese momento, vosotros me entendéis. La asesina, pues debe serlo desde el momento en que el narrador la llama así en todo momento, sin embargo pide que confíen en ella, algo que, aquí Langdon se comporta con dos dedos de frente, a él no lo convence mucho. Te intentan matar y claro, eso enturbia el natural clima de confianza que debería haber entre las personas. Como no le hacen caso Gatúbela saca de su ajustadísima chaqueta de cuerpo la pistola mágica con silenciador que nadie se da cuenta que lleva porque la esconde en un bolsillo dimensional. Es el problema del glamour y de lucir un seductor traje ajustado: que no puedes llevar una pistola. Apunta a Langdon en el pecho y le dice:
"—Esto sólo dolerá un momento —dijo—, pero es mi única opción". A recordar también.
Sienna embiste, y Gatúbela cae hacia las telas del techo, de modo que queda un momento allí y luego, al rasgarse una de éstas, cae, se da un josconcionazo con el suelo y game over, muerta es. Adiós, Gatúbela, nunca te olvidaremos.
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Langdon y Sienna alcanzan por unos pasadizos una salida a la calle, y para pasar desapercibidos ella se quita la peluca, se la pone a él y ella viste su saco para hacerse pasar por skinhead, mientras que él tiene que fingir ser un "viejo rockero". Discreción ante todo.
Langdon a todo esto al verla calva piensa: «Encima ¿está enferma?» El mundo danbrowniano es así: debemos considerar normal que te llamen para echarte en cara que has salvado a una persona a la que iban a asesinar, o que de la persona con la que te estás jugando la vida y de la que dependes llegues a pesar que "Encima ¿está enferma?" Qué mal rollo, tron. Imaginarme a Langdon con el pelo churretoso y una peluca rubia de mujer encima sí que da mal rollo, la verdad.
El tipo de las pústulas sin embargo los reconoce y los sigue, aunque siente un gran dolor en el pecho y le cuesta respirar. Uyuyuyuyuyuy.
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Langdon y Sienna hablan de Zobrist, del que Sienna sí tiene noción de que exista, y de sus teorías tan simpáticas como proponer que se creen virus mutantes que se carguen a parte de la población, así guapamente. Sienna dice que probablemente, en su teoría del Apocalipsis Demográfico, tuviese razón. Para explicar la razón por la que nadie quiere aceptar las diáfanas y lógicas teorías de Zobrist alude a un mecanismo de la mente humana que se llama "negación (denial)", aunque tal como lo presenta casi parece un rollo sartreano de la gente inauténtica que no siente por completo la angustia existencial y se abandona al cuidado de lo mundano. La psicología también es otra disciplina de la que Brown no tiene ni la más remota idea.
Siguen hablando de cosas bonitas, como lo mucho que cuesta cuidar de los ancianos y de los enfermos, y Langdon recuerda La fuga de la Logan, tanto la película como la novela. Sienna habla de los muchos artículos de Zobrist diciendo burradas y haciendo amigos, entre ellos uno en el que dice que ojalá la directora de la OMS se suicidara. La misma que luego oye mencionar a un tipo entre las sombras lo mismos argumentos que ha dicho un polémico y famoso científico que ha escrito eso sobre ella, y no suma dos y dos, la pobre.
"—Cierto y mientras nuestros cerebros dicen «esto es una locura», nuestros corazones dicen «mantengamos viva a la abuela tanto tiempo como podamos». Langdon volvió a asentir. —Es el conflicto entre Apolo y Dioniso, un famoso dilema mitológico. La vieja batalla entre mente y corazón, que rara vez quieren lo mismo."
Discusiones éticas de alto nivel. Que hacen llorar por igual a Nietzsche y al niño Jesús. Hablan sobre la necesidad del sacrificio, y Langdon recuerda a un padre que se suicidó para que su familia cobrase el seguro de vida. Ya no hay duda: esto se desarrolla en una realidad paralela completamente distinta a la nuestra, en la que uno puede suicidarse y... ay que me escojono y me da algo... tu familia cobra el seguro de vida. Jajaja, no contaban con mi astusia. Se lo dices esto a un corredor de seguros y se muere del ataque de risa.
"—Esos soldados —comenzó a decir Langdon—, los que están intentando matarnos. ¿Quiénes son? No tiene sentido. Si Zobrist planeaba crear una plaga ¿no debería estar todo el mundo del mismo lado, intentando evitarlo? —No necesariamente. Puede que Zobrist fuera un paria en la comunidad médica pero, con toda seguridad, cuenta con una legión de devotos seguidores de su ideología; gente que está de acuerdo con que el sacrificio selectivo es un mal necesario para salvar el planeta. Que sepamos, estos soldados pueden estar intentando asegurarse de que la visión de Zobrist se lleve a cabo. «¿Un ejército privado de discípulos?» Langdon consideró la posibilidad."
Claro, gente que va por ahí armada hasta los dientes haciendo lo que le da la gana en un país soberano sin que aparezcan las fuerzas del orden y les pregunten amablemente que qué hacen, si no les importa decirles quiénes son y cuáles son sus intenciones. De hecho, acaban de ver que colaboran con la policía, pero no, quizá es un grupo de fanáticos que va por ahí buscando el apocalipsis. Hombre, eso ni se piensa. Pero bueno, es el tipo que cuando ve que le disparan, se pregunta si es que alguien intenta matarlo.
"—Me cuesta creer que un grupo de soldados entrenados acepte matar masas de personas inocentes… sabiendo que ellos mismos enfermarán y morirán. Sienna lo miró desconcertada. —Robert, ¿qué crees que hacen los soldados cuando van a una guerra? Matan gente inocente y arriesgan su propia vida. Todo es posible cuando una persona cree en una causa"
Aquí no sabe uno si pensar que es el personaje o el mismo Brown el que no sabe distinguir entre un soldado y un yihadista.
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Se dirigen a la Casa de Dante, porque buscan una copia de la Divina Comedia para desentrañar el acertijo del acero, o lo que sea que le dijo el señor moribundo, que cuando uno está moribundo no dice las cosas a las claras, sino en clave. El tipo de sarpullido asqueroso los sigue todavía. Brüder también se pone en marcha, después de disponer del arma de Gatúbela, mientras la policía italiana mira y le hace la ola, supongo.
El comandante evoca lo que hizo por Zobrist, darle cobertura y hacerlo desaparecer durante un tiempo mientras él hiciera lo que tuviera que hacer.
"«El Consorcio se ha enfrentado desde siempre a adversarios poderosos.»" Frases lapidarias y profundas. Después de leer la dedicatoria que le dejó el loquinario en ese ejemplar de la Divina Comedia, que tampoco es tan rara, decide llamar al currela al que antes no hizo ni puñetero caso.
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En la capilla conocida como casa de Dante buscan a alguien que tenga una copia del libro, pues allí se reúnen sus ventiladores. Prescinden de su disfraz.
"Langdon se sentía aliviado de volver a tener su aspecto". Y yo ni os lo imagináis.
Sienna pide a toda la gente allí reunida que por favor si alguien tiene un ejemplar de la obra, que se la presten un momento. Pero no, nadie la tiene.
"En anteriores visitas, había visto a no pocos turistas leyendo la Divina Comedia en este espacio sagrado, disfrutando de una inmersión total en la experiencia de Dante. «Hoy no.»"
Jódete, Langdon. Pero a pesar del corte, Langdon piensa una solución y ve a una abuelita con un iPhone.
"Langdon no tenía ni idea de qué idioma hablaba, pero la proliferación global de iPhones, iPods y iPads había extendido un vocabulario tan conocido universalmente como los símbolos de hombre y mujer que decoraban los baños de todo el mundo. —¿iPhone? —preguntó Langdon, señalando el aparato"
Yo digo ifone, así que igual no lo hubiese entendido. A que Papá Dan ha hecho que no tuviese nadie una copia del libro para hacerle un publireportaje a Apple... ¿Pagaron más que Amazon? Después de discutir sobre la bondades y características del aparato un rato, que sólo le falta parecer aquello una de las ridículas escenas de publicidad metidas a calzador de El show de Truman, accede a una versión del libro, mientras piensa: «Tengo que dejar de ser tan esnob —se recordó a sí mismo—, los ebooks tienen sus cosas.» Y hasta sus cosillas. Bueno, ya os hacéis una idea, lee los pasajes y...
¡Ideaca!
"Un dorado rayo pasó por la mente de Langdon, y una hermosa imagen se materializó de repente: un espectacular juego de puertas de bronce, radiante y reluciente bajo la luz de la mañana."
Iba a poner aquí El Éxtasis de Santa Teresa pero me me ha parecido exagerado. Bah, qué rayos, un día es un día.
"—¡Sé de qué puertas hablaba Ignazio! ¡Las puertas del paraíso! Sienna lo miró confundida. —¿Las puertas del paraíso? ¿Pero ésas no están… en el cielo?"
CI de 208... mis cojones.
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El la Piazza del Duomo Langdon tiene otro de sus momentos flashback en los que se queda como ausente, así que se pregunta uno si no tomó demasiadas drogas de joven y se quedó así ya para los restos.
"—¿Robert? —preguntó Sienna—. ¿Vienes? Langdon volvió en sí y se dio cuenta de que se había detenido para admirar la arquitectura. —Lo siento."
Payá total, el pobre. Por cierto que no tengo clara qué edad tiene, parece que tiene cuarenta y pocos desde hace más de diez años, ¿no? Bueno, tampoco me importa. Pero veamos una pincelada psicológica del personaje cuando le parece gracioso que haya por ahí caricaturistas haciendo dibujos para los turistas, y que esa actividad estuviese permitida en esos mismos adoquines sagrados donde Miguel Ángel había apoyado su caballete. Quizá algún día a Dan Brown le diga alguien lo que siente sobre que sus obras él las llame novelas, igual que las de Tolstoi o Zola, y no le guste lo que oiga.
Bueno, que llegan al baptisterio que tiene las puertas de Ghiberti, Las puertas del paraíso. Que, por mucho que diga Brown, no se construyeron para dar las gracias por sobrevivir a la Peste Negra.
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"A pesar de la promesa de Ignazio, en realidad estaban definitivamente cerradas."
"Langdon miró a través de los barrotes y comprobó que tenía razón. El candado estaba colocado como si estuviera cerrado, pero, al examinarlo con cuidado, podía verse que definitivamente estaba abierto."
Saber traducir "definitely" correctamente no es tan difícil, sobre todo cuando se ve que el significado queda un pelín raro. Claro que hasta he visto "disgracefull" traducido como "desgraciadamente" en una frase que no tenía ni la más mínima lógica con ese sentido, así que ya no sé para qué me extraño.
Langdon vuelve a echar de menos su reloj de Micky Mouse. Que no te preocupes, que tengo el pálpito de que te lo devolverán. Confía en mí, no vas a perder definitivamente gran parte de tu personalidad y encanto personal. Sienna para distraer a la gente dice que ha visto alguien va a saltar desde el campanario, y todo el mundo se pone a mirar.
"«Marketing viral», pensó Langdon". Además de ser una idiotez, ya está bien con las coñitas de lo viral, ¿no?
Llega el tipo de las pústulas.
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Dentro del baptisterio "A pesar de haber visitado muchas veces el lugar, Langdon volvió a sentir esa mística atracción y dejó que su vista se alzara al techo." Si se sabe expresar lo místico, o lo místico está integrado con sentido en la narración, se puede soportar o puede que incluso quede bien, pero en este contexto es todo un despropósito.
A continuación, Dan Brown se saca la chorrilla y con una enorme sonrisa, después de hacer un molinete con ella, se pone a mear hacia arriba, con la boca abierta y contra el viento:
"Al entrar en la sala junto a Sienna, Langdon admiró una vez más el legendario mosaico. En él se representaban los distintos niveles del cielo y el infierno de un modo muy parecido al de la Divina Comedia. «Dante Alighieri vio esto de niño —pensó Langdon—. Esto sí es inspiración divina.» Se fijó entonces en el elemento central del mosaico: cerniéndose justo encima del altar principal había un Jesucristo de ocho metros de altura juzgando a los salvados y los condenados. A su derecha, los honrados recibían la recompensa de la vida eterna. A la izquierda, sin embargo, los pecadores sufrían lapidaciones, ardían en estacas y eran devorados por todo tipo de criaturas. Supervisando las torturas había un colosal Satán retratado como una infernal bestia devoradora de humanos. A Langdon siempre le sobresaltaba ver esa imagen, la misma que setecientos años atrás había contemplado desde las alturas al joven Dante, al que aterrorizó y, posteriormente, inspiró el vívido retrato del ser que moraba en el último círculo del infierno. El aterrador mosaico que tenían sobre sus cabezas mostraba a un diablo cornudo engullendo a un ser humano por la cabeza. Las piernas de la víctima colgaban de la boca de Satán de un modo muy parecido al de las piernas agitándose en el aire de los pecadores del Malebolge de Dante."
Tiene toda la razón del mundo: Dante pudo ver eso de pequeño porque es del siglo XIII. Es decir: Brown acaba de demostrarnos que Dante no se inventó la iconografía medieval del infierno, que es lo que ha afirmado temerariamente con dos cojones y un palito poco antes, y lo que Langdon ha expuesto en su erudita conferencia ante gente que en vez de tirarle tomates y correrlo a gorrazos se traga todo lo que dice. dice. El mismo Langdon dijo: "De la noche a la mañana, la obra de Dante convirtió el concepto abstracto del inframundo en algo aterrador. Era una visión visceral, palpable e inolvidable." Es decir, que tanta hada de los recuerdos para nada: se acuerda de lo que dijo, pero no es capaz de entender que dijo una chorrada y que lo que ha contado es mentira cochina incluso cuando tiene la verdad delante que contradice sus incompetentes declaraciones. En cuanto al narrador, ni se cosca de lo que dice o hace decir a sus personajes, y es completamente inocente, inconsciente e irresponsable.
¡To-re-ro! ¡To-re-ro! ¡To-re-ro! De grana y oro y por la puerta grande, Dan Brown.
Bueno, que allí escondida encuentran la máscara mortuoria de Dante.
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Eso, la máscara. Pero le encuentra algo raro por la parte de atrás y le dice a Sienna que seguro que encontrará paños en un panel de mármol que hay por ahí.
"Sienna se mostró escéptica, pero obedeció. La discreta alacena contenía tres objetos: una válvula para controlar el nivel del agua de la fuente, un interruptor para controlar la luz que la iluminaba y… una pila de paños de lino. Sienna miró a Langdon sorprendida, pero él había visitado suficientes iglesias alrededor del mundo para saber que, cerca de una fuente bautismal, los sacerdotes casi siempre contaban con acceso rápido a pañales de emergencia: la imprevisibilidad de la vejiga de los niños es un riesgo universal en los bautizos."
Tecnología futurista desconocida en Italia.
Italia, siglo XXI: los padres llevan a bautizar a su hijo recién nacido sin pañal y sin recambios, y en la iglesia tienen tiras de lino, como en el antiguo Egipto o el tiempo de nuestros padres. La verdad es que siempre es bueno tener un pañal a mano, porque no sabe uno nunca cuándo va a leer algo como esto y cagarse encima. En este caso también recuerda uno que tanto algunos detractores como defensores de Dan Brown arguyen que "es que es americano", y claro, como si eso fuera excusa, a favor o en contra, de pensar que fuera de su país es todo más o menos el tercer mundo, sin gradaciones intermedias. Hay escritores estadounidenses que saben de lo que hablan, no tienen prejuicios, saben documentarse, no cometen errores de tanto bulto y no andan como Victoria Beckham mundo adelante con cara de ir oliendo a mierda en cuanto salen de su barrio. Dan Brown es un inútil, así de simple. Su visión del mundo, en general, es la de un incapaz, y da igual lo mucho que visite los sitios donde luego va a hacer mover a sus personajes como pollos sin cabeza, porque toda información relevante o lógica la rechaza como si tuviese plastificado el cerebro.
Se percatan de que un lado de la máscara parece más nuevo que otro:
"—Envejecimiento desigual —dijo—. El dorso está protegido por la vitrina, de modo que no ha sufrido los efectos de la luz del sol —Langdon tomó nota mental de doblar el factor de su protector solar." No tienes otro momento de pensar en ello, no.
Encuentran el mensaje: sietes pes. Se me ha ocurrido poner siete fotos de Penélope Cruz, pero es demasiado trabajo y paso.
Fuera, el pustuloso, al que define únicamente como "el hombre de la corbata", decide sobornar al guardia para poder entrar antes de la hora de apertura.
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Las siete pes son las iniciales de los siete pecados capitales, una pe por pecado. Langdon es arrebatado por el hada de los recuerdos, que se lo lleva en un viaje astral.
"Por un momento, volvió a estar en el escenario de Viena, ofreciendo su conferencia «Dante divino: Símbolos del infierno.»" Los recuerdos son de vergüenza ajena: un ceporro que no tiene ni pajolera idea de lo que está hablando dando una conferencia a nivel de primaria a un público que aprovecharía mucho mejor el tiempo en casa viendo La Ruleta de la Fortuna.
"Langdon volvió de sus pensamientos y vio que Sienna estaba mirándolo junto a la fuente bautismal. —¿Las siete pes? —dijo, trayéndolo de nuevo al presente mientras señalaba la máscara mortuoria de Dante—." Es acojonante: literalmente sale de su cuerpo, se queda ausente. Brown no sabe introducir con naturalidad una analepsis, sino que tiene que darle al pause a los personajes, o hacer que se queden bloqueados mientras cargan el archivo.
"—Huele —dijo Langdon, acercando la máscara a su rostro como un sacerdote ofreciendo la comunión a sus fieles." Dado que "su" no tiene género y estamos traduciendo de "her" se impondría un "de ella", sin contar la barbaridad del símil que no viene a cuento.
"Sienna ladeó la cabeza y Langdon notó cómo los engranajes de su cabeza se ponían en funcionamiento."
Y no vio cómo se le caía literalmente un tornillo de milagro.
Langdon empieza a quitar las capas de yeso reciente, que sin duda ha puesto el malvado Zobrist, con los pañales que ha encontrado en una nación subdesarrollada.
"—Con el bautismo, nuestro señor Jesucristo te libera del pecado y te hace nacer de nuevo mediante el agua y el Espíritu Santo. Sienna se quedó mirando a Langdon como si se hubiese vuelto loco. Él se encogió de hombros. —Me ha parecido apropiado."
Deja los cachondeítos para Terry Pratchett, Dan, que Dios no te ha llamado por ese camino. Ni por ninguno, ahora que lo pienso, y de ahí estos resultados, pues se puede decir que tu obra es el resultado de ir, como dice mi madre "dejado de la mano de Dios".
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Bajo la capa de yeso encuentran versos de Dante, y Langdon explica que gran parte de la Divina Comedia está escrita de forma metafórica y alegórica.
"Langdon solía citar ese verso cuando daba clases de simbología literaria. Era el mejor ejemplo posible de un autor agitando los brazos y gritando: «¡Hey, lectores, esto tiene un doble sentido metafórico!»" No sé qué me preocupa más, si esa cita literal del "hey, lectores" proviene del narrador o de un profesor de Harvard.
Bueno, que descubren el mensaje, escrito en una espiral de Arquímedes, porque Zobrist es un malvado y así si quieres leerlo no te queda otro remedio que andar dando vueltas al libro. Y si lo lees en un libro electrónico o smartphone las risas con el acelerómetro pueden ser buenísimas hasta que lo desconectes.
Bueno, que tienen que ir a Venecia. El de las pústulas soborna al guardia y entra, y los otros dos se ocultan por ahí, en el altar, donde por ejemplo Langdon podría haber encontrado paños de lustrar la patena para retirar el yeso, pero claro, mejor lo de los pañales. El de las pústulas llama a Langdon por su nombre como si lo conociera y le pide que salga.
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Hay que reconocerle una cosa a Brown en esta novela, y es que si por lo general el personaje de Langdon anda por ahí medio acarajotao, o directamente carajote perdido, al menos en este caso tiene algo de excusa, porque eso de perder dos días de memoria pues como que despista un poco. El tipo se le presenta como el doctor Jonathan Ferris, de la OMS, el que fue a buscarlo a Harvard en nombre de la directora. Cuando le preguntan por el sospechoso sarpullido que tiene dice que nada, que es alérgico a la soja y los jabones italianos le dan alergia. Un médico alérgico a una substancia que no tiene la más mínima precaución cuando usa algo que le puede dar alergia. "Fui un idiota por no comprobarlo", dice. Ser un idiota nunca es excusa, ni para un personaje ni para quien escribe lo que el personaje dice. Y menuda alergia, por cierto: sarpullido, y pústulas sangrantes. Los personajes de Brown tienen muchas alergias, y no toman la más mínima precaución con ellas, como el otro tipo que muere a base de cacahuetes.
"Sienna exhaló un suspiro de alivio y relajó los hombros. —Suerte que no se lo ha comido. La dermatitis de contacto no es nada en comparación a un shock anafiláctico. Ambos rieron incómodamente."
Jijiji. En esta novela todo el mundo es tonto del mismísimo orto. Sin pausa, otro personaje vuelve a quedarse de piedra. Como se queda uno cuando deciden creerse todo lo que dice el señor sin que les muestre documentación de quién es, ni nada. A pesar de las pústulas tiene cara de buena persona, confiemos en él.
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Este capítulo lo deja a uno con el pie cambiado. Langdon llama a su editor para pedirle que le flete un avión privado para ir a Venecia. El editor le dice que
"—[...]. No tenemos acceso a aviones privados para autores de libros sobre historia religiosa. Aunque si estás pensando en escribir Cincuenta sombras de la iconografía podríamos hablarlo."
A cada uno lo suyo: ese chiste me hizo gracia.
Le consigue el vuelo de NetJets, algo así como TeleTaxi pero en aviones, y una reserva para viajar a Ginebra. Pero al introducir el nombre de Langdon para hacer la reserva saltan todas las alarmas, y Brüder, al que mira que están mareando, se entera de la jugada, porque ya lo habían engañado antes con lo de los jardines con un truco parecido. Obviamente, Langdon y compañía van a Venecia, en tren.
"Afortunadamente, Venecia sólo estaba a dos horas en tren, y los viajes nacionales no requerían pasaporte."
Gracias por aclarárnoslo, Brown, no vayamos a pensar que estamos en la Rusia zarista o soviética y no en la Italia del siglo XXI. Es que igual los americanos no lo saben, dicen entonces algunos con retintín, y no sé si con superioridad o justificándolo. Pues de mi parte os vais todos a la mierda, con o sin pasaporte. Hasta los que hacen los cuadernos de Teo vista el zoo consideran a sus lectores más inteligentes.
Langdon, que parece no muy convencido con lo de la dermatitis, mira al tipo resollante con muy mala cara.
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La directora de la OMS, dando botes en el asiento trasero de la furgoneta blindada, se dirige al aeropuerto y no comprende por qué Langdon se dirige a Ginebra, si sabe que ella no está allí, aunque se le ocurre que Zobrist quiera atacar esa ciudad. Espera: ¿dónde ha oído esta señora que Langdon va a Ginebra? ¿Se lo han dicho? Hummmm...
Rememora cuando conoció a Langdon, en un avión como ése que acabo de poner, porque Brown no se molesta es describirlo ni nada parecido: te dice que es un C-130 y si sabes como es, bien, y si no te jodes. Tom Clancy al menos se habría tirado páginas, y páginas, y más páginas, copiando datos técnicos de manuales, nos habría dicho la velocidad de crucero, el nombre del primo segundo del diseñador principal, y misiones históricas en las que ha participado ese modelo, además de un par de anécdotas reales. Nos dice Brown que es un avión que sirve a la OMS como centro móvil de coordinación. ¿De coordinar qué?
No sólo eso, sino que considerando que es un avión a hélice con una velocidad de crucero de 540 km/h, ¿por qué no utilizar un Airbus con una de unos 850 para cruzar el Atlántico? ¿Para qué coño quiere la OMS un lento transporte de vehículos y tropa?
La directora de la OMS le enseña el famoso proyector mágico que han incautado en una caja de seguridad de Ginebra. Con la imagen proyectada vemos repetidas las mismas conclusiones a las que llegó Langdon después de perder la memoria de esos días. Como Langdon le dice que podría consultar con los simbolistas del Vaticano, se produce un diálogo muy chusquero.
"—El Vaticano me odia. Langdon la miró sorprendido. —¿A usted también? Creía que era el único."
A él por la que montó en los libros anteriores y a ella por lo de los condones. De verdad, la iglesia católica tiene otras cosas mejores que hacer que tenerle tirria personal a la gente, y desde luego tampoco mantiene guerras frías de ningún tipo con la OMS. Menos lobos. Que me parece bien criticar a los señores del Vaticano, pero a nivel de chiquillería de estas cosas, pues queda como una bobería más.
Cuando Langdon dice que hay que ir a Florencia la señora de la OMS pone mala cara y todos los demás del equipo empiezan a moverse como si llevasen un cohete en el culo. Y Langdon dice:
"—¿Es por algo que he dicho?
«Desde luego», pensó Sinskey."
Lo coge de la oreja, aunque él no quiera, y se lo lleva a Florencia en ese avión tan majo.
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Langdon y los demás van en el tren de alta velocidad hasta Venecia. Ah, Italia, ese país donde hay trenes de alta velocidad, cobertura 3G para los móviles, pero se desconocen los pañales desechables. Ferris le dice no sé qué chorradas de no remover la memoria y otras cosas que no cabe en cabeza humana que diga un médico, aunque visto el nivel científico del autor de todo esto, por debajo de un niño de primaria, no se espera uno otra cosa.
"—Sacar a la luz recuerdos olvidados puede resultar extremadamente perjudicial para la psiquis. Langdon no había pensado en eso."
Bueno, ni en nada. De paso, el doctor le dice que no se preocupe: "Entre los efectos secundarios de la amnesia se encuentran la leve paranoia y la desconfianza." Oiga, me está usted metiendo un dedo por el culo. No, hombre, eso es que está usted paranoico. Pero Langdon tan tranquilo: "«Eso tiene sentido —pensó Langdon—, teniendo en cuenta que ni siquiera puedo confiar en mi mente.»" Alguna gente merece todo lo que le pase.
Naturalmente, el doctor se descojona cuando le insinúan que pensaban que tenía la peste negra, o algo peor. Hala, exageraos, sólo porque se me caía la cara a pedazos.
El comandante del Consorcio va a ver al currela. Que ha cambiado de idea, que quiere ver el vídeo de nueve, exactamente nueve minutos, a ver de qué va. Se imagina uno que, recuperada su afición a la bebida, que se se presenta con la botella y una bolsa de palomitas para el microondas, y montarse una sesión golfa de películas que duran nueve, exactamente nueve minutos.
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Langdon llega a la conclusión de que lo que buscan tiene que estar en la tumba de un dux veneciano, donde debe haber un palacio sumergido o algo así.
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El currela se siente aliviado porque el comandante quiera ver el vídeo, el vídeo que dura exactamente nueve minutos.
"Laurence Knowlton sintió una oleada de alivio. «El comandante ha cambiado de idea respecto al video de Zobrist.» Knowlton prácticamente se abalanzó sobre la tarjeta de memoria de color rojo y la insertó en su ordenador para compartir el contenido con su jefe. Llevaba horas obsesionado con los nueve minutos del extraño videomensaje de Zobrist, y estaba impaciente por que lo viera alguien más. «Ya no será sólo mi responsabilidad.» El video comenzó a reproducirse, y Knowlton no pudo evitar contener el aliento."
Los que defienden este tipo de basura se olvidan de algo muy simple: escribir mal, la infraliteratura, es algo muy viejo, y sus mecanismos facilones y burdos son de sobra conocidos. En este tipo de obras la gente no se mueve normalmente, sino que se abalanza, se desploma en los sofás, dice chorradas o chistes sin venir a cuento, y la sensación es de improvisación y total falta de pericia en lo más básico. Por otro lado, se transcriben literalmente supuestos pensamientos ante la incapacidad de mostrar a una persona actuando y reaccionando de forma que no parezca un muñeco de resorte. Herramientas tan básicas como el estilo indirecto libre se desconocen, por supuesto. Por eso me hace tanta gracia cuando alguien defiende a Brown diciendo que no será García Máquez pero que tiene oficio y sabe lo que hace. No, mire, Stephen King, Robert Harris, Forshyth, tienen oficio, no caen en esas trampas tan simples, y no serán unos virtuosos de la palabra pero saben lo que hacen y no caen el ridículo de esa manera. Harán berceles, pero son una cosa, no la otra.
El comandante y el currela ven el vídeo, y al iluminado hablando de su hijo, que es una bolsa con un líquido amarillo flotando en el agua, al que llamaremos agüita amarilla, y al que él llama... Inferno. Vale, el virus se llama Inferno, qué bonito. El tipo sigue hablando encantado de haberse conocido, haciéndose una autofelación perfecta, aunque reconoce que por el pecado de orgullo quiere que el mundo sepa que esa supuesta salvación que le trae es cosa suya, y por eso ha dejado todas esas pistas, vídeos y demás. Entonces piensa uno: de nuevo, no nos hemos leído las Reglas Para Ser un Señor del Mal, ni conocemos lo que es "hacer un Ozymandias".
El comandante se hace caquita y dice que hay que contactar con el agente FS-2080, nombre clave de uno de sus agentes, quien le presentó a Zobrist, y al que hace responsable de la crisis.
En el vagón, Ferris siente cada vez más dolor en el pecho. Cuando llaman y ve quién lo hace, se encierra en el baño porque "mi mamá esta muy enferna", eso es lo que dice, de verdad. Y mi perro se comió los deberes.
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Después de hablar con el comandante, Ferris se dice que la situación ha cambiado por completo y que ahora sus amigos son sus enemigos. Vamos, que lo de que sea de la OMS como que no. Es del Consorcio. Mira que no me sorprende. Se mira el pecho y ve que en el centro del pecho tiene un buen moratón. Le quita la batería al móvil y luego les cuenta a ellos que se ha agotado, para que no haya más llamadas. Langdon y Sienna no le preguntan por la salud de su mamá, qué menos. Pues no, no lo hacen.
El comandante decide, contrariamente a todo lo que ha dicho y pensando anteriormente, que hay que entregar el vídeo a la directora de la OMS. A buenas horas. Dice literalmente que quiere a la doctora Sinskey a bordo tan pronto como sea posible.
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FS-2080 en el tren echa de menos a Zobrist. Anda, mira, ahora Dan llama a uno de sus personajes así, qué curioso. Oh, ¿quién será? Qué forma magistral de crear suspense.
"Su pérdida, tan reciente, todavía dolía. Recordaba la noche en la que se conocieron como si fuera un sueño mágico."
¿Creéis que lo del hada de los recuerdos lo digo por decir o qué? El sueño mágico, la evocación, que por si fuera poco Dan Brown nos ofrece... en primer persona. Hala, cambiamos de repente a la narración en primera persona y letra cursiva para que sepamos cómo se conocieron FS-2080 y Zobrist.
"Chicago. El ventarrón. Enero, seis años atrás, pero todavía parece ayer. Camino con dificultad por las aceras cubiertas de nieve de la Milla Magnífica, bajo el azote del viento y con el cuello vuelto hacia arriba para protegerme de la cegadora blancura. A pesar del frío, esta noche nada puede evitar que cumpla mi destino. Por fin escucharé al gran Bertrand Zobrist… en persona."
Sicilia, años veinte. Era una noche oscura y tormentosa.
El agente sigue recordando la charla a la que asistió en Chicago, y las posturas transhumanistas de Zobrist, que precisamente está preocupado por la superpoblación porque ésta causará una crisis que impedirá que el ser humano se transcienda a sí mismo con mejoras genéticas. Vamos, que primero hay que reducir drásticamente la población humana, para que los que queden accedan a una forma de ser más evolucionada. Les enseña un tatuaje que lleva en el hombro, H+. «Como pueden ver, estoy completamente comprometido con la causa.» Joder, un tatuaje, eso es compromiso, Popeye. El pequeño detalle de que H+, Homo Plus se supone, sea también un protón, pues para qué mencionarlo. Protonmán.
"Me siento como si disfrutara de una audiencia privada con una estrella de rock. Nunca imaginé que el celebrado «genio de la genética» sería tan carismático y seductor en persona. Cada vez que me mira, sus ojos verdes encienden un inesperado sentimiento en mi interior y siento el profundo tirón de la atracción sexual."
Zobrist se cepilla a FS-2080, que además recuerda haber estado presente cuando él se suicidó. Dan Brown con rollitos homosexuales, ¿eh?
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La directora de la OMS y Brüder en un jet privado se dirigen a Venecia, porque el del Consorcio la llama para ponerla al tanto de la situación. Por fin nos enteramos de que Brüder es su subordinado, y que la fuerza militar que éste dirige es... ¡un comando de la OMS! Ole, ole y ole. El brazo armado de la Organización Mundial de la Salud, que va por ahí con un avión cuatrimotor. ¿Para qué coño quiere la OMS un ejército? Jo, qué bueno es Dan Brown. Qué bien nos la ha colado el tío, qué pericia y qué buen hacer literario. Ésa no os la visteis venir, qué bueno es.
Efectivamente: ¿quién se va a esperar que esos tipos armados y que van por ahí haciendo lo que les da la gana son el ejército privado de la OMS? ¿Quién coño podría imaginarlo SI ESO NO EXISTE? Y entonces baja Zeus desde el cielo, al que vemos que mueven con un brazo de grúa, y pone a todos en su sitio. Mira, así cualquiera, no me jodas. No, tío, pero es que es una novela. Aparecen cosas así un poco distintas del mundo real, no todo tiene que ser exactamente igual.
No, si eso lo entiendo. Vamos a ver, si leo tebeos de superhéroes, pero éstos al menos tienen una lógica interna a su modo, hay bases secretas imposibles de ocultar, y otras burradas, pero dentro de su alocada estructura se mantienen unas reglas. Esto es sacarse un conejo de la chistera y que además se vea el truco. Que sí, que si technothriller y lo que queráis, pueden forzarse algunos conceptos y situaciones, exagerar un poco la importancia de algunas instituciones... pero esto ya es pasarse. Tengo que tener un mínimo de referencia con el mundo real para que saber por dónde ando, si no la única conclusión a la que llego es que la mente de Dan Brown es algo como esto:
Danbrownlandia.
Es que entonces en medio de un ataque preventivo de la URSS apareció un unicornio nazi escupefuego montado por un aristogato, y... se extinguieron los pitufos. Ah, claro. Eso lo explica todo. Con la Defensa Chewbacca todo argumento es válido, o inválido, ya ni me acuerdo.
A ver: si a la directora de la OMS le viene un tío que ella sabe que puede crear una plaga que se puede cargar a la humanidad, no llama a su comandito de juguete para montarse una guerra privada entre ella y su némesis sin avisar a instancias superiores que pueden no dejar de él ni el recuerdo. Joder, eres la directora de la OMS, ¡de la puta OMS! Eres de la docena de personas que puede hacer un par de llamadas y en diez minutos está hablando con el director de la ONU, con el Consejo de Seguridad de la ONU, con el director del FBI, con el de la CIA, con el de la NSA, con el de la NASA (no sé para qué, pero podría hacerlo), con Putin (por si quiere acabar con el problema como él sabe sin complicarse, vosotros me entendéis), y probablemente con el mismo presidente de los Estados Unidos, que cuando entienda la magnitud del problema dirá un ominoso "Ya me encargo yo". No se te echa encima en un guerra particular el comando inexistente de una división de las Naciones Unidas, sino el planeta entero. Algo así como la caza de Bin Laden pero sin tener ni un amigo. Es algo tan ridículo como la última película de James Bond: "Ay, me persigue una agente renegado con treinta o cuarenta sicarios, y yo sólo soy la directora del MI6 y un alto cargo de una nación plenamente integrada en la mayor estructura militar del mundo que tiene submarinos nucleares y bases en la Antártida. Mi única posibilidad de supervivencia es irme a Escocia con un sólo guardaespaldas". ¡Muere, por idiota!
La discusión entre el comandante del Consorcio y la directora de la OMS también es buenísima:
"—¡Quienquiera que sea usted, sepa que ha estado dando refugio a un criminal! —No hemos hecho nada ilegal, pero eso no... —¡Por supuesto que sí!"
Efectivamente: ¿es ilegal dar refugio a alguien a quien busca... la OMS? Claro, es que no tiene ningún sentido. Da igual la organización que seas o lo poderosa que seas. Si das cobertura a alguien que es un terrorista buscado mundialmente, te crujen. A ver: en literatura no existe el ceteris paribus. Cambio esto, y todo lo demás queda igual. Citando al gran científico Bertrand Zobrist: ¡Y una mierda! Éste no es mi mundo, es un mundo en el que las cosas funcionan de forma estúpida, anárquica y absurda, y en el que de repente aparecen unicornios nazis escupefuego que se ponen a bailar la lambada. Y después aparece la milicia del FMI y las fuerzas armadas del Círculo Filatélico, y montan la Tercera Guerra Mundial ellos solitos, ya puestos.
"—Ya tendremos tiempo de debatir la ética de mis acciones. Sé que no me conoce, pero yo sí sé unas cuantas cosas sobre usted. El señor Zobrist me ha estado pagando este último año para mantenerlo alejado de usted y de otros. Al ponerme en contacto ahora con usted estoy violando mi estricto protocolo. Pero creo que no hay otra opción salvo aunar nuestros recursos. Temo que Bertrand Zobrist pueda haber hecho algo terrible. Sinskey no podía imaginarse quién era ese hombre. —¡¿Se acaba de dar cuenta ahora?! —Sí, así es. Justo ahora. —Su tono era honesto."
Grandes momentos de ayer y de hoy de la comedia involuntaria.
El tipo le cuenta lo que sabe, aunque nosotros no nos enteramos, y la directora del la OMS, se lo piensa. " El hombre con el que estaba hablando había sido cómplice de su enemigo durante el último año y, sin embargo, al escuchar lo que le estaba contando, el instinto le decía que debía confiar en él." De nuevo el instinto, intuiciones, revelaciones, sí, venga, voy a confiar en un tipo que me ha estado puteando hasta ahora y que me llama por teléfono, ¿qué podría salir mal?
La directora recuerda que ha "requisado" el jet que había encargado Langdon. Se pregunta uno entonces si se lo harán pagar a la OMS, a Langdon como le prometió hacerlo de su propio bolsillo a su editor, o a la embajada de Prusia en Siam, que igual aquí siguen existiendo y no lo sabemos. Me pregunto con qué autoridad anda por ahí la OMS requisando nada, pero igual entran a los sitios gritando "¡Prioridad Vengadores, pónganse a hacer lo que les digamos inmediatamente!" Sin embargo, de camino a Venecia, reflexiona que era tarde para contar con las autoridades locales. Ah, ¿entonces cómo contabas con las de Florencia? Están en el mismo país, os recuerdo. ¿O es que la OMS pone a su servicio a la policía de una ciudad sin que se entere el ministro del interior italiano, el jefe superior de la policía y... mira, que esto es una mierda.
El comandante le dice también que uno de los que van con Langdon no es de fiar, y la directora vuelve a recordar el viaje por el Atlántico con Langdon, que tiene uno de sus selectivos ataques de claustrofobia. Ella le habla de Zobrist y él pregunta, con toda lógica, que cómo se puede esconder tanto tiempo, a lo que le responde que con ayuda profesional o de un país extranjero. Hombre, y si lo busca la OMS a su bola, mal andamos. Le cuenta también las ideas transhumanistas y lo listo que es. Yo contra los transhumanistas no tengo demasiado en contra: básicamente creo que es gente que ha leído demasiada ciencia ficción y que les ha sentado mal, en el peor de los casos. La versión que nos da Brown es de un conjunto de pirados que se untan mermelada por todo el cuerpo y salen a correr desnudos por la calle, por supuesto. Entre los dos hilan un par de razonamientos un poco tontos, y hablan de la posibilidad de crear una raza de señores que esclavice a los que se hayan quedado rezagados en el proceso evolutivo dirigido por el que supuestamente abogan los transhumanistas, hasta que Langdon dice:
"—Esto me recuerda siniestramente a la eugenesia —respondió Langdon. Esa referencia hizo que a la doctora Sinskey se le erizara la piel. En la década de 1940, los científicos nazis desarrollaron una tecnología que llamaron «eugenesia», que consistía en una rudimentaria manipulación genética con la intención de incrementar el índice de natalidad de ciertos rasgos genéticos «deseables» y disminuir el de los «menos deseables»."
Lo dicho: unicornios nazis, por fin han aparecido. En un sólo párrafo confunde eugenesia activa con pasiva, y después tiene el morro de decir que la eugenesia la inventaron los científicos nazis en la década de 1940, que no tenían otra cosa mejor que hacer en plena guerra. De que nació en los países anglosajones con Galton ochenta años antes, que Winston Churchill siendo secretario de estado estuvo involucrado con una ley que trataba sobre la esterilización forzosa de los deficientes mentales, y que al final no se aprobó, y que fue una práctica común y con buena fama en los países occidentales, incluido Estados Unidos, durante el primer tercio del siglo XX, y que luego se siguió practicando, ni palabra. Esto ya no es ignorancia, es pura mentira y mala fe.
Se traduce mal subsequent, que no es subsiguiente a no ser que se refiera a algo que sucede inmediatamente a algo anterior. Para qué vamos a aprender la semántica del idioma al que traducimos, menudo atraso.
La directora le dice lo de "busque y hallará", que luego aparecerá en las visiones de Langdon, y le hace entrega del proyector milagroso, que no tiene mejor idea que meterlo en el tubo de contención biológica con cierre por huella. ¿No tenías por ahí una bolsa del Mercadona, hija? Básicamente, Langdon anda por ahí con un dildo metido en la chaqueta sin darse cuenta. Como no le cabía en el bolsillo de la chaqueta, y no es cuestión de ir por ahí con un objeto fálico en la mano todo el día la directora...
"Lo consideró un momento y luego volvió al cuarto de almacenaje, agarró un bisturí y un kit de costura. Con gran precisión, hizo un corte en el forro de la chaqueta de Langdon y le cosió un bolsillo secreto exactamente del tamaño necesario para ocultar el biotubo."
Ofú, quillo, a mí esto ya me supera. A no ser que recordemos que estamos en una novela ambientada en el mundo de los unicornios nazis escupefuego, que entonces sería lo normal que en un avión militar de la OMS haya un costurerito allí al lado del Arca de la Alianza y del polvo de hadas, ¿en ese costurero no habrá unas tijeras para cortar la tela, digo yo? ¿Por qué un bisturí?
"Cuando Langdon regresó, ella estaba terminando de dar las últimas puntadas. El profesor se quedó mirando a la doctora como si hubiera desfigurado la Mona Lisa. —¿Ha hecho un corte en el forro de mi chaqueta de tweed? —Relájese, profesor —dijo—. Soy una cirujana experimentada. Estas puntadas son profesionales."
Dan Brown, las tienes todas. Y ningún sentido del humor. Ya puesta a la tarea la señora podría haberle dicho que si tenía algún tomate en un calcetín, que le hacía ya de paso un zurcidito, porque claro, la buena mujer, que sabemos que tiene sesenta y un años, llega a pensar que por la diferencia de edad podría ser la madre de Langdon... que en 2003 en El Código Da Vinci tiene cuarenta, así que ahora debe andar ya por los cincuenta. Señora, se le va la pinza.
"Es que la gente no tiene ni puta idea de matemáticas". No, si habrá que terminar por darle la razón a Zobrist.
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Llegan a Venecia. Se montan en una góndola con un italiano arquetípico vestido de Armani, ligón y encantadoramente canalla. Mamonean un poco por allí buscando el sitio donde creen que está la agüita amarilla.
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"A Langdon todavía le costaba creer que esa pequeña ciudad —que apenas tenía dos veces el tamaño del Central Park de Nueva York— hubiera sido una vez el imperio más grande y rico de occidente."
Pero que no inventes, joder. Es que escribe lo primero que se le pasa por la cabeza. ¿Venecia? Pero pero pero...
"Al llegar la limusina a la altura de la plaza, el Palacio Ducal se alzó majestuosamente a la derecha, dominando por completo su campo de visión." Y venga. Esto ya no es normal. Espera. Ah, un momento, que ha traducido shoreline , línea costera, como campo de visión. Venga, cachondeo. Me cago en mi puta calavera, coño ya.
En Venecia Langdon se nos pone moñas en el Puente de los Suspiros al recordar la película Un pequeño romance, y que desde entonces se encuentra prendado de Diane Lane. De Diane Lane en general, esperamos, no de Diane Lane cuando tenía catorce años.
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"Gracias a las ventajas de los vuelos en avión privado, Elizabeth Sinskey había desembarcado hacía apenas diez minutos y ya estaba surcando las aguas de la laguna en una futurista lancha negra —una Dubois SR52 Blackbird— enviada por el desconocido que la había llamado antes. «El comandante.»"
¿Eso es futurista? Bueno, con que no hayan traducido "futuristic" como "futurístico", a estas alturas ya me conformo y todo. La señora, que tanto confía en desconocidos y así le va, no tiene en otra cosa en qué pensar que en decirse: El comandante.
A Pepe le pusieron un plato delante. «Albóndigas», se dijo él a sí mismo a su cerebro, por si éste no había procesado correctamente la información sensorial procedente de su campo de visión.
La directora al ver la isla de Murano recuerda que allí su prometido la rechazó por ser estéril.
"«No me puedo creer que vuelva a estar aquí —pensó con una punzada de tristeza—. El círculo se ha cerrado.»" Las frases tipo Darth Vader en estos casos quedan como el culo.
Ya en el barco, Brüder pide que si es posible que el médico de a bordo examine a la directora, que ha tenido unos problemas médicos. ¿Y para eso esperan a ir a un barco de unos tipos con lo que hasta hace nada estaban enfrentados? ¿La OMS pidiendo por ahí un médico? ¿Es que su comando militar va por ahí sin médico de campaña ni nada? Cuchara de palo.
"—Señor, no sé quién es usted, ni qué asuntos lleva a cabo en este barco, pero me debe una explicación.* Dígame por qué ha estado protegiendo a un hombre que estaba siendo perseguido activamente por la Organización Mundial de la Salud."
*[Y esta explicación que me debe, me la va a dar como comandante de este barco que es.] Si yo hubiese hecho esta traducción, por mis muertos que meto esta morcilla.
Otra vez. ¿Pero qué clase de dimensión desquiciada es ésta en la que la OMS persigue a alguien en solitario y actúa como una especie de organización independiente y a su aire? Cuando el comandante le enseña el vídeo de nueve, exactamente nueve minutos, a la directora no le hace mucha gracia lo que ve.
El agente FS-2080 contempla desde la lejanía el Mendacium
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Sienna ve que Ferris se hace el remolón para quedarse rezagado y que ahora sí puede hablar a escondidas con teléfono, así que sí que tenía batería.
"Sienna fue presa de un miedo visceral, y de nuevo supo que debía confiar en su instinto. «En el tren me ha mentido.»" ¿Qué tiene que ver el instinto con que un hecho revele como mentira algo que te han dicho? Meloxpliquen.
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Langdon a través del acertijo y lo demás llega a la conclusión de que todo tiene que ver con los famosos Caballos de San Marcos, que los venecianos robaron en Bizancio en mi cruzada favorita, la Cuarta Cruzada, y con el dux que hizo que esa cruzada, básicamente, fuese ir a calentarle el costillar a Constantinopla, que era un competidor comercial. De ahí, dicen, nació el dicho "Que Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo".
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La directora y el comandante terminan de ver el vídeo que dura exactamente nueve, nueve minutos, en el que Zobrist termina su perorata y se despide además de "su gran amor". Como la descripción del vídeo que dura nueve, exactamente nueve minutos, no es nada clara y nos la han puesto a cachos, no me queda claro si el vídeo que dura nueve, exactamente nueve minutos, lo ha hecho él solo y luego lo ha montado con... jajajaja, qué gracia, el programa de edición de vídeo Discreet Inferno. Habría sido un puntazo, pero a Brown no se le ocurrió. Bueno, no queda claro pero parece que el vídeo que dura nueve, exactamente nueve minutos, lo ha hecho él solo sin compañía de nadie estando en la más completa soledad de a uno. Y ha hecho que dure exactamente nueve, nueve minutos, algo que demuestra la genialidad del amigo.
"—Por si resulta de alguna ayuda —dijo el comandante—, creo que sé a quién se refiere Zobrist. —Se detuvo un momento—. Su nombre en código es FS-2080."
Igual le servía de más ayuda que le dijeses el nombre y apellido, pero cuidao, que hay lectores que nos pueden oír y les jorobamos la sorpresa.
Al oír el nombre el clave la mujer tiene el baile de San Vito, porque:
"Si bien no conocía la identidad del individuo, sí sabía a qué hacía referencia ese nombre en código. La OMS llevaba años siguiéndoles la pista a nombres similares. —El movimiento transhumanista —dijo—. ¿Lo conoce?"
Ah, que no sabes quién es. Pero tampoco lo preguntes, o pidas detalles, no vayas a saber demasiado, y nosotros contigo. Según parece son nombres en código transhumanistas, las iniciales del nombre y la fecha en la que se cumplirán los 100 años, expresando el deseo de llegar a tener una larga vida gracias a las mejoras tecnológicas, y empezaron con este señor.
Después de marear la perdiz, el comandante dice que sabe muy bien quién es FS-2080. Para darle dos hostias bien dadas, por hacerse el interesante y decir gilipolleces sin ir al grano. Estamos en 2012 ó 2013, así que el agente nació en 1980, lo que da una edad de... justo, la edad que nos han dicho que es la de uno de los personajes.
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"«El mismo aire parece estar hecho de oro.» Robert Langdon había visitado muchas catedrales majestuosas en su vida, pero la atmósfera de la Chiesa d'Oro de San Marcos siempre le había parecido singular. Durante siglos se había dicho que sólo con respirar el aire de su interior uno se volvía más rico. Esa afirmación había que entenderla no sólo metafóricamente, sino también de forma literal."
Oro. Literalmente esto es oro infraliterario. Yo me quiero morir y olvidar que he leído esto.
Langdon pregunta por el conservador del museo, que después de saludar a los tres le dice a Langdon que con esas ropas que lleva parece italiano. Decir una chorrada, bueno, pero persistir en ella como si fuera una genialidad, como que no. Me recuerda a aquél chiste que se contaba cuando yo era pequeño: "Encontraron el cadáver de un italiano, desnudo y sin ninguna identificación. ¿Sabes cómo descubrieron que era italiano?" "¿Cómo?" "Porque llevaba un macarrón metido en el culo".
Le pregunta al conservador que quién fue el traicionero y mentiroso dux del que habla el poema en clave en forma de ensaimada.
"—Sí, el dux que engañó a todo el mundo para participar en las Cruzadas. —Se detuvo un momento y miró a Langdon, expectante—. El que debía ir a Egipto con dinero del ducado, pero redirigió sus tropas y en vez de eso saqueó Constantinopla. «Suena a traición», pensó Langdon."
"Albóndigas". Si nada, vuela y anda como un pato, va a ser que igual es un traidor. Yo me muero. Bueno, que es Enrico Dandolo. Pero antes de saber si está enterrado allí o no se monta un pitote porque llegan las fuerzas de choque de la OMS, sin que a nadie le importe ni la policía diga esta boca es mía. El doctor Ferris está en el suelo está en pleno ataque porque se ha puesto muy malito.
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"La piel del pecho de Ferris estaba profundamente descolorida. En su esternón había una mancha negro-azulada del tamaño de una toronja y aspecto inquietante. Parecía que hubiera recibido el impacto de una bala de cañón."
Vaya mierda de cañón, que te hace sólo un cardenal. Sienna y Langdon se encuentran atrapados, así que él decide activar la alarma de incendios.
"Las sirenas y el pandemónium que esperaba no llegaron. Sólo silencio. Volvió a tirar. Nada. Sienna se lo quedó mirando como si estuviera loco. —¡Robert, estamos en una catedral de piedra repleta de turistas! ¡Crees que estas alarmas de incendios públicas están activas para que un bromista…! —¡Por supuesto! Las leyes antiincendios de Estados Unidos… —Estás en Europa. Aquí hay menos abogados."
Además de parecer por tanto renglón una novelita de Corín Tellado, lo último no sé si se merece algún comentario. Supongo que la policía en Italia tiene mejores cosas que hacer, como ponerles a los niños pañales de lino.
Intentan escapar por una de las lumbreras de la cripta de San Marcos, que sin embargo están cerradas por una reja. Aun así todavía tienen tiempo para consultar en el teléfono incautado a Ferris dónde está enterrado Dandolo, aunque no lo consiguen porque no hay cobertura. Además, ve una inscripción que pone Sanctus Marcus.
"Tras la inmersión italiana de ese día, a Langdon lo desconcertó ver el nombre de san Marcos escrito en latín, un rápido recordatorio de que esa lengua muerta era la lengua franca del Imperio romano en la época de la muerte de san Marcos. Y entonces cayó en la cuenta de otra cosa. A principios del siglo XIII —época de Enrico Dandolo y la Cuarta Cruzada—, el idioma de las clases dirigentes seguía siendo el latín. Un dux veneciano como aquél, que había proporcionado una gran gloria al Imperio romano al reconquistar Constantinopla, no estaría enterrado bajo el nombre de Enrico Dandolo…, sino bajo su nombre en latín. «Henricus Dandolo.» Y, con eso, una olvidada imagen acudió a su mente como una descarga eléctrica. "
Eh... a que esto es una ucronía y no me he dado cuenta. El Imperio Romano... ¿en el siglo XIII? Claro: Venecia está en Italia, en Italia nació el Imperio Romano, así que Venecia fue el imperio más poderoso y rico de occidente. Todo tiene sentido. Me tengo que sentar. No, que ya estoy sentado. Pues me tumbo con las piernas en alto, que estoy algo mareado.
Cuánto dolor. Un erudito profesor de arte que casi se hace de nuevas de ver algo escrito en latín en una iglesia medieval. Y el latín era la lengua de las clases cultas... en la escritura, pues el latín ya no existía como lengua viva. Ah, bueno, y que entre Enrico Dandolo y Henricus Dandolo tampoco hay tanta diferencia como para no haberse electrocutado antes con el recuerdo que le dice que no se encuentran en el país correcto. Bueno, y que incluso siglos después a los reyes y gente importante los bautizaban y enterraban con su nombre en latín. Pero para qué decir nada, déjalo así que está bien.
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Langdon y Sienna intentan escapar por la lumbrera. Él le hace upi para que pueda acceder a la calle, pero como sola no puede con la reja, ve a la gitana que en un capítulo anterior andaba vendiendo máscaras como souvenirs, y le pide ayuda además de tentarla con un golosón billete de 100 luros que saca de la cartera incautada al tipo que no sabemos todavía lo que tiene. La gitana le dice que dos con la mano, y la rubia accede y muestra otro billete igual
"La reja de hierro era demasiado pesada para sus manos, y la gitana pensó que tendría que soltarla, pero la promesa de los doscientos dólares le dio fuerzas." En el original siguen siendo euros, pero por la magia de la traducción se convierten en dólares, con lo que podría uno pensar, por ejemplo, que la gitana es tonta. Bueno, que en la versión en español la pobre señora de un párrafo a otro ha perdido dinero.
La cuestión es que con la ayuda de la gitana Sienna consigue escapar, pero a Langdon lo cogen las fuerzas del eje del mal que constituyen el Consorcio y la OMS.
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Langdon se despierta en el barco, porque como se puso muy tonto lo drogaron allí mismo (llevas un día de tomar chuches de los buenos, luego te quedas tonto en cualquier lado recordando cosas) y se lo llevaron. Por fin, a través de la visión de Langdon, vemos el medallón verde del uniforme de los soldados. "Era un globo terráqueo rodeado por las siglas ECDC. Langdon no había visto nunca el símbolo ni el acrónimo." Si esos comandos existe en esa dimensión paralela, bien podría conocerlos, aunque de un profesor de Harvard tan cateto me espero cualquier cosa.
Los peligrosos comandos mortales del ECDC.
Cuando Brüder dice que se calme, que no tenían intención de hacerles daño, Langdon les echa en cara que por la mañana le dispararon cuando escapaba en la moto, y que casi le da en la columna, y él le dice que no, que apuntaba a la rueda. Ah, claro. Pues falla un poquito más, y me lo deja en el sitio, al pobre. Luego llega la directora de la OMS y el comandante, y ella empieza a informarlo de toda la vaina. Lo soldadetes son un equipo de la ECDC, en este caso cedidos a la OMS, que no tiene un ejército particular, lo tiene la ECDC, que viene a ser lo mismo, tócate los bemoles. Peor me lo ponéis.
También le explica que cuando aterrizaron en Florencia le dio un yeyo, un ataque de vértigo posicional paroxístico, de ahí que la hayamos visto en la parte de atrás de las furgonetas drogada. Estupendo: te da un jamacuco que te pones malísimo y no te dejan descansando en un sitio hasta que se te pase al cuidado de alguien competente mientras el segundo al mando toma el control de la misión, sino que te andan mareando más por ahí para que te pongas peor, te vea la gente, confundas al resto de los protagonistas y, por supuesto, al lector. Todo tiene explicación en el mundo de los unicornios nazis escupefuego. ¿Marrullería? No, claro que no, escribir como los ángeles del Inferno.
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Langdon, mientas lo llevan a ver el vídeo que dura nueve, exactamente nueve minutos, reflexiona sobre el nombre del barco, Mendacium. Por cierto: no tiene ninguna importancia ni significado que dure nueve, exactamente nueve minutos, pero lo he ido repitiendo porque queda muy bonito y enigmático. Bueno, en realidad sí que podemos deducir por qué dura nueve minutos exactos: porque el nueve aparece de forma recurrente: nueve círculos del infierno y nueve vueltas de espiral en las que está escrito el mensaje, así que Zobrist tiene la idea, porque es un enfermo mental, de que su vídeo dure nueve, nueve minutos exactos. Y el señor que lo ve por primera vez y no tiene idea en lo más mínimo de qué va el asunto, al hacerlo, siente una extraña perturbación en la mente colmena que une a todos los seres humanos e intuye, presiente, tiene el pálpito, lo percibe en los huesos y en la masa de la sangre, que seguro que eso tiene alguna intencionalidad o sentido.
"«No es un apelativo muy noble», pensó Langdon. Los Mendacium eran oscuras deidades; los daimones especializados en falsedades, mentiras y patrañas." Te voy a decir yo quién es especialista en falsedades, mentiras y patrañas. Mejor me callo.
En la bolsa de agüita amarilla se ve claramente el fabricante: Solublon®. Así, con el ® escrito y todo. ¿Por qué cuando aparecieron las otras marcas no aparece lo de marca registrada? Ni idea. O que Brown lo buscó en Internet y con el copiapega salvaje se llevase el simbolito, porque el producto existe.
La directora de la OMS sin embargo tiene una buena noticia:
"—Profesor, está claro que nos queda muy poco tiempo. La única buena noticia hasta el momento es que no hemos detectado ningún patógeno ni se nos ha notificado el surgimiento de ninguna enfermedad, así que suponemos que la bolsa Solublon sigue intacta."
Mientras se dirigen a su nuevo destino en el C-130, Langdon se entera de que están buscando a Sienna, y pregunta que a santo de qué, pobrecita mía.
"El comandante clavó su mirada en él. —Profesor, hay algunas cosas que debería saber sobre la señorita Brooks."
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Sienna escapa por Venecia preocupada porque Langdon va a saber por fin toda la verdad. Brown nos empieza a contar su vida, obra, milagros y desgracias, todo con origen en su benigno cáncer de cerebelo aerodinámico.
Cuando a los cinco años intepreta a Puck y los periodistas están entusiasmados con ella e ignoran a sus compañeros, con lo que llega la conclusión de que
"«Ahora ellos también me odian.» A los siete años, Sienna ya había leído lo suficiente como para diagnosticarse a sí misma una profunda depresión. Cuando se lo dijo a sus padres, se mostraron tan desconcertados como siempre por las extrañezas de su hija. Aun así, la enviaron a un psicólogo. Le hizo un montón de preguntas que ella ya se había respondido y, finalmente, le prescribió una combinación de amitriptilina y clordiazepóxido. Sienna se puso de pie de un salto, furiosa. —¿Amitriptilina? —dijo, desafiante—. ¡Quiero ser más feliz, no un zombi!"
Es que no sé ni por dónde empezar. Soy absolutamente incapaz de entender lo que puede pasar por la mente de un cerebelo aerodinámico. El psicólogo le dice que en vez de preocuparse tanto por ella misma, que se preocupe por los demás. Y ella se convierte en una buena samaritana, ayudando a los vagabundos y desfavorecidos. Al final, sin que sepamos qué edad tiene ni nada, porque esto está muy mal escrito, va a Filipinas. Al ver en Manila tanta pobreza, prostitución infantil y miseria, descrita poco más o menos como si aquello fuera Sodoma (la capacidad de hacer amigos de Dan Brown me sigue admirando), tiene una crisis nerviosa y se va corriendo por ahí a lo loco. Es que Dan Brown tampoco tiene por qué ser exacto en todo, los escritores se inventan cosas. Claro, infundios y agravios gratuitos, sin venir a cuento ni por más razón que no saber de lo que se habla y con la frivolidad del resto del libro. Filipinas ya ha protestado por retratar su capital como un lugar al que ningún ser humano con dos dedos de frente querría ir.
A continuación, entre comentarios que sólo pueden ser calificados como racistas, tres jóvenes intentan violarla dentro de una choza, y ella pide ayuda a gritos a una vieja que hay por ahí pelando cebollas, ya sabéis, la típica vieja que pela cebolla en cualquier sitio de Filipinas. Antes de que la hagan dejar de ser mocita, la vieja le da un buen tajo a uno de los atacantes y los tres muchachos, acojonados por una señora mayor, salen corriendo.
"Sin decir una palabra, la anciana ayudó a Sienna a recoger su ropa y a vestirse. —Salamat —susurró Sienna entre lágrimas—. Gracias. La anciana le indicó por señas que era sorda. Sienna juntó entonces las palmas y, en señal de respeto, inclinó la cabeza con los ojos cerrados. Cuando los volvió a abrir, la mujer ya se había ido."
Por supuesto ella no lo sabe, pero nosotros deducimos rápidamente que en realidad se ha encontrado con...
Sienna aprende entonces las mortales artes del dim mak, pero sigue deprimiéndose y se queda cocolisa, se va a estudiar medicina a los Estados Unidos y para ganarse unos duros sigue haciendo de actriz. También conoce las obras de Zobrist, que por supuesto la convencen del tirón, con lo clarito que está todo cuando te lo explican bien.
"«¿Es que nadie lo ve?»" Bueno, es una de las propiedades de las pseudociencias y otras escuelas de pensamiento raras, basadas en en par de ideas simples pero profundamente equivocadas o erróneas, de modo que el que las sigue sólo se informa de aquello que le interesa y le da la razón. Todo el mundo está equivocado, sólo mis amiguitos y yo sabemos la verdad, etc.
A Sienna la visita el hada de los recuerdos y Brown, orgullosísimo de su pericia al pasar sin dar explicación alguna de la tercera a la primera persona, nos vuelve a calzar, entero, el párrafo en cursiva del capítulo 66 con todo el encuentro. ¡Ah, que no era él, que era ella! Que no se te ocurrió otra forma de hacerlo, ya veo, esa chapuza. Qué listo soy, me imagino pensando a Dan Brown en su lujosa mansión: lo pongo en primera persona, dejo la duda de quién es ese personaje al que todo el mundo de repente llama por un extraño nombre en clave, y así los despisto con mi extraordinaria capacidad literaria.
Si, Dan, sí. Seguro que nadie se había dado cuenta. Y al que haya caído, cuando vea lo sucia, marrullera y traidora que es la trampa, seguro que le va a sentar muy bien.
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El comandante le cuenta a Langdon que su organización proporcionó en Florencia a Zobrist un laboratorio y tranquilidad para que trabajara en su proyecto. Claro, y trabajaba él solo en genética de alto nivel, no te digo, como un científico loco de tebeo. Sienna tampoco sabía dónde estaba, claro, porque el pollo pera le dijo que tenía una enfermedad incurable y que no quería que lo viese. Hace dos semanas el software de reconocimiento facial del banco donde depositó Zobrist el proyector mágico lo identificó, dio la alarma y llegó el equipo militar que tan bien conocemos. Es decir: hay una búsqueda a nivel mundial del tipo, que incluso está conectada a los sistemas de seguridad bancarios de todo el mundo, y en vez de presentarse allí media OTAN, mandan a un equipo que, según nos cuenta Brown, cabe en esa bonita lancha futurista. Mola. Mola mil. Una semana después localizaron al tipo y a su laboratorio y de ahí la persecución del prólogo y el suicidio.
"—Al parecer —siguió diciendo Sinskey—, Sienna también lo había estado buscando. De algún modo, descubrió que nos habíamos movilizado a Florencia y siguió nuestros movimientos, convencida de que lo habíamos encontrado." De algún modo, dice. ¿Cómo? Chi lo sa.
En la caja de seguridad había una carta y un mapa para que la directora de la OMS fuese la primera persona que llegasea la zona cero de propagación de la enfermedad, una vez ésta hubiese empezado. Lo de hacerlo con acertijos supongo que era para que la señora se pasase un rato bien divertido buscando esa zona cero, así con tanto enigma, o, para en el caso de que alguien lo encontrase antes, como es el caso, que Dan Brown escriba una novela sobre todo ello.
El comandante da su versión:
"—Zobrist me había pedido que le entregara a la doctora Sinskey el contenido de la caja de seguridad mañana por la mañana, no antes, de modo que, cuando llegó a manos de la doctora Sinskey antes de tiempo, entramos en pánico y nos pusimos en marcha para recuperarlo de acuerdo con los deseos de nuestro cliente".
¿Sabéis por qué we panicked no se debe traducir como entrar en pánico, ni por panicarse, ya puestos? Por la misma razón que en inglés no diríamos "he let him of beeing dominated by panic". Luego la gente escribe cosas así, dejas de leerle lo que te ha enviado porque le dices que primero vuelva a la escuela y aprenda a escribir y te muestra estas cosas como argumento de autoridad. Eh, tío, que lo utilizan los traductores profesionales. Pues que vuelvan a la escuela también. Pues yo leí "entrar en pánico" en la novela de Ignacio Escolar. Sí, me acuerdo, como para olvidarse: "pero mi sentido de la supervivencia entra en pánico y pasa a modo bullet time". Escolar puede volver también un ratito a la escuela haciendo honor a su apellido, leer menos mierda y no ver tantas películas y series de televisión mal traducidas, que todo se pega menos la hermosura. Por cierto que la lacra de "periodista con novela" viene de hace décadas. Ha habido grandes escritores que también fueron periodistas, pero lo del periodista, por regla general famosete y mediático, que escribe su novelita para poder poner lo de "y novelista" en su curri, suele ser bastante lamentable, y en ocasiones ni lo intentan hacer bien, que es lo mínimo que se puede esperar.
Se entera así Langdon que, con la directora fuera de juego por el yeyo que le dio, entró en contacto con su amigo Il Duomino, mientras los perseguía Gatúbela para recuperar el proyector, que por culpa de una paloma que arrulló y llamó la atención de unos turistas le bloquearon el paso y le perdió la pista al palomo. Esto se pone cada ve peor, o mejor, depende de como uno lo mire. Gatúbela cometió el error de abordar a Langdon demasiado pronto.
Brüder dice que el suyo es el único equipo disponible a cinco horas de vuelo del destino, y que recomienda no pedir ayuda a las autoridades locales. Así, mejor, mas diversión, todo el cachondeo para nosotros. Parten sabiendo que Sienna también lo hará, pues una simple búsqueda en Internet le dirá dónde está la tumba de Dandolo. Dicho sea de paso, desde hace años, Langdon en vez de ir de un lugar a otro recopilando pistas por museos en los que va teniendo encuentros con gente que le dan sencillos indicios, podría hacerlo todo mucho más rápido llevando un smartphone en el bolsillo; claro que entonces Papá Dan haría que lo perdiese y lo haría olvidarse de que puede comprarse otro. De paso, se quejan de lo lento que va a ser su avión de transporte, y de que seguro que Sienna tiene poderosos amigos entre esa peligrosa secta transhumanista.
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Capitulino surrealista. Sienna va al estudio de un modisto en Venecia, al que hace llegar un papelito.
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El comandante le explica el resto de la vaina a Langdon. Lo capturaron y le metieron una droga de la familia de la benzodiazepinas, que borra la memoria de corto plazo y hace desaparecer las últimas 48 horas. Como de conocimiento de fármacos no estoy muy puesto, sólo puedo decir que tanto en el caso de la esterilidad inducida de la señora como en esto, no he podido corroborarlo, pero me huele a chamusquina tanto un caso como en otro, aunque ojalá hubiese existido esa droga para poder tomármela y olvidar por completo el fin de semana que pasé leyendo este libro, incluso si en esos mismos días hubiese tenido una orgía con todas las modelos de Victoria's Secret y su recuerdo también se tuviera que desvanecer. Me suena lo de ese fármaco a la escena de Kick Ass (el cómic), en la que Hit Girl se mete una raya de cocaína y dice, porque se lo ha dicho su padre y ella se lo cree, que es una droga especial hecha por científicos de la NASA. Bueno, que le dan la droga mágica, le abren un poco el cuero cabelludo y se lo suturan sin afeitarle la cabeza, qué majos para que no ande por ahí sin pelo, montan el decorado de un hospital y una escena en la que Gatúbela anda disparando balas de fogueo... Eh... ¿balas de fogueo contra una puerta metálica? ¿Por qué el narrador nos despista continuamente llamándola asesina?
Sí, amigos míos: nos acercamos al final de la novela, y como era de esperar todo empieza a cobrar sentido, siempre que comprendamos la técnica literaria de Dan Brown, que ha creado... algo completamente inédito en la historia de la literatura universal, nuestro viejo conocido, el Narrador Inconsciente.
"—La pistola de Vayentha estaba cargada con balas de fogueo —dijo—. Y lo que ha hecho es detonar por radiocontrol una bolsa de sangre que el doctor Marconi llevaba en el pecho. Él se encuentra bien, por cierto. Langdon cerró los ojos sin dar crédito a todo lo que estaba oyendo."
Yo me levanto, me voy y renuncio a seguir participando en una novela que como personaje me toma por el pito del sereno, directamente.
Es decir: montan el decorado de una habitación de hospital. No nos dicen dónde, pero por lo visto al huir Langdon no se da cuenta el señor de que el resto del edificio no es un hospital, suponemos. Porque anda que los hospitales no tienen aspecto de hospitales. Gatúbela dispara balas de fogueo, y el doctor asesinadito era un actor. Como éstos del Consorcio son unos chapuzas (para hablar de organizaciones con comportamientos inteligentes y calculados hay que ser inteligente, recordemos que de donde no hay no se puede sacar), también hacen la llamada sin sentido de la tipa con acento raro, pero no me preguntéis para qué. Ellos fueron los que respondieron cuando Sienna los llamó como si fuera una llamada al consulado, y cuando accedió por el ordenador a su cuenta de correo de la universidad fue cuando lo detectó la OMS, que nuevamente tiene todos los recursos del mundo a su alcance, pero como que poquito y sin creérselo demasiado.
¿Lo de Gatúbela allá cuando los arrinconó antes de morir? Todo tiene explicación.
"—Dudo que Vayentha intentara matarle, su pistola sólo disparaba balas de fogueo. Su única posibilidad de redención pasaba por capturarle. Quizá ha pensado que si le disparaba con una bala de fogueo, podría hacerle comprender que no era una asesina y que todo se trataba de una farsa."
En el mundo de los unicornios nazis escupefuego esas cosas pasan y esos comportamientos se consideran normales.
"Langdon se sintió desamparado y solo. Se volvió hacia la ventanilla para mirar el paisaje, pero lo único que encontró fue la pared del fuselaje."
Ya se le ha ido el santo al cielo otra vez y se ha olvidado que está en un C-130 sin ventanas. La capacidad intelectual de Langdon y cómo se relaciona con el mundo que lo rodea no deja de sorprenderme.
Por cierto: volvamos al capitulino 8, cuando, recordemos, Sienna se encuentra sola, ella consigo mismo sin compañía de nadie frente a quien fingir, y
"Lloró por la vida que no podía controlar. Lloró por el mentor que había muerto ante sus ojos."
Oh, bueno, que está hablando de su verdadero mentor. Marrulleeeeerooooo. Da igual. A estas alturas ya no importa.
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Langdon entonces habla con el fantasma, el doctor Ferris, cubierto de loción antialérgica. Al que llamó el comandante cuando quería hablar con FS-2080, pero éste no le pasó la llamada a Sienna con alguna excusa, porque así nos hacían mejor el lío. Por supuesto, lo que le pasó fue que le diese un ataque por lo de la plaga, sino que Sienna le dio un tremendo puñetazo en el pecho, cosa que vimos que denunció una señora, pero como lo decía en italiano Langdon no lo entendió. Tener a un personaje que es un erudito profesor de historia del arte, especialista en Dante (al que nunca ha leído en versión original), y que no sabe idiomas es muy útil cuando quieres que ande por ahí despistado sin entender nada, o entendiendo, según interese en cada escena. Lo del moratón en el pecho se explica porque él también era el doctor Marconi, el asesinadito, caracterizado para parecer mayor, y una de las explosiones para romper las bolsas de sangre con los efectos especiales debió prepararla alguien que no ganó precisamente un Oscar, y claro, le rompió una costilla y le hizo un moratón que no lo dejaba ni respirar. Por si fuera poco, el pegamento que utilizó para pegarse la barba y demás elementos para su caracterización le produjeron una violenta reacción alérgica. Macho: o te pagan lo que no está escrito, o te encanta tu trabajo, porque lo tuyo sí que es dedicación.
El Consorcio: peligrosísima organización clandestina que prepara operaciones negras por todo el mundo. Contrata a incompetentes en general, subcontrata equipos de segunda categoría para los efectos especiales, y cuando uno de sus agentes queda medio incapacitado y con un aspecto lamentable tal que va llamando la atención de todo el mundo, no cuenta con planes de contingencia ni personal de reserva que asuma la misión. Si además se anuncian como "empresa líder en el sector", entonces ya me queda todo claro.
Como van a llegar de noche, la misma directora de la OMS ha conseguido que un historiador local les haga de guía en el lugar donde se encuentra la tumba de Dandolo. Que digo yo que eso debería haberlo hecho Langdon, y si pueden hacer eso, por qué no ponerse en contacto con las autoridades locales, en vez de plantarse allí con un grupo militar y no sé, que te cosa a balazos el ejército nacional.
"En aquel momento, a menos de un kilómetro de la costa de Venecia, en la alargada isla conocida como Lido, una reluciente Cessna Citation Mustang se elevó de la pista del aeropuerto Nicelli y comenzó a surcar el cielo crepuscular. El propietario del avión, el prominente diseñador de vestuario Giorgio Venci, no iba a bordo, pero había ordenado a sus pilotos que llevaran a su atractiva pasajera donde ella les dijera." Obviando pequeños detalles como que hacer vuelos privados de noche con este tipo de aviones, y además de un país a otro, tiene sus complicaciones, amén de viajar sin pasaporte y otras menudencias, suponemos que el tal Giorgio Venci debe ser un adepto de la causa transhumanista que pone a su disposición sus recursos, porque Dan no nos lo dice e igual puede ser un tío suyo o cualquier otra cosa. Bueno, un tipo rico que tiene un avión y se lo presta. Vamos, un deus ex machina de toda la vida de deus ex machina. Por cierto: la velocidad de crucero de este aparato es de 630 km/h, y la del C-130 es 540 km/h. Así que sí: es posible que lleguen para coincidir con los otros. 84 Llegan a Estambul. Si bien ya no era la capital de Turquía, durante siglos había sido el epicentro de tres imperios distintos: el bizantino, el romano y el otomano." Si los citas por orden cronológico no queda tan gañán, y si especificas que es el imperio romano de oriente ya es para nota. Empiezan a investigar y ven que los subterráneos de Santa Sofía están inundados y que hay un documental sobre ello. "En cuanto comenzó a leerlo, Langdon se dio cuenta de por qué Sinskey estaba tan animada. Sólo las dos primeras palabras le hicieron levantar la mirada, sorprendido. «¿Submarinismo?»" ¿Albóndigas? Fíjate, sin mirarlo ni nada: a que scuba diving sí que son dos palabras. Voy a comprobarlo y... ¡perrito piloto! En la otra versión esta corregido y se dice que es una. "Langdon esperaba que los recibiera un ejército de empleados de la OMS con trajes de protección contra materiales peligrosos. La única persona que les estaba esperando, sin embargo, era el conductor de una gran furgoneta blanca con el emblema de una brillante cruz.
«¿La Cruz Roja está aquí?», Langdon volvió a mirar por la ventanilla y cayó en la cuenta de que en realidad se trataba de otra entidad que utilizaba el mismo estilo de cruz. «La embajada Suiza.»"
Langdon, ya no tienes excusa, se supone que ya has eliminado las dronjas que te dieron, que te han contado todo y ya sabes en qué mundo vives. ¿Me puede alguien explicar cómo un cultísimo profesor universitario de renombre internacional y especialista en símbolos confunde la bandera de Suiza con la de la Cruz Roja, que son precisamente símbolos, y de los más conocidos? Más aún: ¡en una furgoneta de color blanco, ¿cómo no se va a ver que es la bandera de Suiza?! Y lo que es peor: ¿cómo alguien de semejante cultura y con tanto mundo puede esperar ver a la Cruz Roja en un país musulmán, donde ésta se llama la Media Luna Roja? Y a todo esto, ¿qué pinta aquí Suiza? Porque el hecho de que la sede de la OMS esté en Ginebra, que yo sepa, no va a hacer que un país conocido por su estricta neutralidad se meta en líos como ayudar a introducir de tapadillo una fuerza armada en un país soberano, ya que les arreglan todo el papeleo, supongo que a golpe de talonario porque aterrizar con un transporte militar en medio del aeropuerto Ataturk debe llamar un poco la atención. Porque, nos recuerda la directora de la OMS, no han advertido a las autoridades locales. No nos fiemos de Turquía, que es miembro de la OTAN. Seguro que cuando los turcos vean a unos tipos de negro armados hasta los dientes por ahí se lo toman con sana deportividad y sentido el humor.
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Langdon se tira varias páginas haciendo de guía turístico al lector. A ver, si eso lo hacían Verne y otros: tomaban de enciclopedia, o de guía de viajes, y a rellenar páginas. Pero hay que saber hacerlo, no todo el mundo sabe. Además si no vas a escribir ninguna evocación válida, poética o valiosa sobre el paisaje urbano y te dedicas a rellenar páginas con descripciones anodinas que no valen lo que ver un par de postales o un yutube, pues no aburras al personal.
"Langdon esperaba que Karl Marx estuviera equivocado cuando dijo que «la historia se repite a sí misma»." La frase es: "La historia se repite, primero como tragedia, la segunda como farsa." Ni citar correctamente. ¿Y qué es lo que se está repitiendo? ¿De qué hecho histórico o acontecimiento que nos dé una referencia de esa repetición está hablando Langdon? De ninguno, es una frase suelta, como tantas otras.
"Langdon examinaba los rostros que veía e intentaba imaginar las vicisitudes de la vida de cada persona.
«Las masas están hechas de individuos.»"
Y el chocolate de cacao. Aparte de lo inane de la coelhada, la traducción también se luce. Aunque que no tradujera "made up" como "maquilladas" casi es un logro a estas alturas.
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Capitulino en el que el comandante reflexiona sobre lo dura que es la vida y qué mal lo tratan a él, pobrecito, que sólo tiene una empresa líder en el sector de encubrimiento, operaciones negras, subterfugios y desinformación para grandes empresas y sus chanchullos. Y, aunque Dan no nos lo dice, también para grandes criminales, narcos, todo tipo de negocios turbios, etc. Pero él no hace preguntas, sólo presta un servicio. Qué mala es la vida con él. La ha cagado, y ahí lo tienen retenido, y seguro que todo esto tendrá consecuencias. Si él no le hace daño a nadie, qué injusticia... joooo. Como un buen profesional que se responsabiliza de sus decisiones, le echa la culpa a Sienna, no a él o a su incompetencia al elegir clientes.
El narrador inconsciente nos ha dicho que el Consorcio es una organización del copón, sus empleados a la mínima que fallan se acojonan porque creen que los van a borrar de la existencia y que no va a quedar de ellos ni la partida de nacimiento, van en un barco con tecnología antirradar y lleno de armas de última generación como si se preparasen para una guerra o un ataque inminente... pero al final el narrador inconsciente nos dice que no, que se lo ha pensado mejor, que son unos tipos que disparan armas de fogueo, que achantan a la mínima que se pone las cosas mal y que sólo montan refinadas charadas. Lo del barco del Doctor Maligno y el ejército particular que no hemos llegado a ver, un capricho. Lo de tener tres satélites propios para sus trabajitos, al margen de las demás potencias espaciales, cosillas suyas. Empresa líder en el sector.
En el avión se enteran de que Sienna ha salido de Venecia y que va en un avión privado. No nos dicen cómo se enteran, ya que todo se ha hecho en privado. Cuando se les ocurre dar parte al Mando de Transporte Europeo para detenerla ya es tarde, que ya ha aterrizado. Oye, pues para tenerla totalmente perdida de vista la tenéis pero que muy bien controlada. Ah, que dijisteis que no ibais a llamar a las autoridades locales, es verdad. Si no hacía falta, para qué las vamos a molestar...
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Páginas sobre Santa Sofía. Si pusiese un enlace a la Wikipedia, eso que se ahorraba.
"Langdon no se podía creer que Sienna hubiera encontrado un modo de llegar a Turquía; ni tampoco que, tras haber conseguido escapar de Venecia, se arriesgara a ser capturada o asesinada para asegurarse de que el plan de Zobrist se cumplía."
¿Que no se lo puede creer? Dan, si no se lo se lo cree tu personaje, que está ahí y lo está viviendo, ¿por qué me lo tengo que creer yo? Lo que debería pensar es cómo la gente con la que va puede ser tan incompetente. El traductor nos deleita con "asesinada" por "possible death". Lo peor de esta mierda de novelas y de esta mierda de traducciones es que se convierten en libros de referencia para futuros escribidores, que después de haber leído un par de docenas de libros y traductos de esta calaña, y tras un proceso de ingeniería inversa sobre lo que es "escribir bien que te cagas", adoptan como una refinada técnica literaria al narrador inconsciente, y creen que es lo más normal del mundo que la gente entre en panicarse porque el tren ha descarrilado y van a terminar todos asesinados. Y diles tú que no van por buen camino derechos al Parnaso, que te llaman fascista elitista capitán de las sardinas.
Conocen al que va a ser su guía, al que se le hace el culito pisicola por tener a tan importantes invitados: el profesor, la directora y Brüder que va de incógnito.
Más visita turística.
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Langdon vuelve a recibir otra visita del hada de los recuerdos y una clase a sus alumnos, con la que de paso instruye al lector de las diferencias entre el mundo cristiano y musulmán.
"Langdon recordaba haber intentando explicar una vez ese concepto a sus alumnos: «Un Miguel Ángel musulmán, por ejemplo, no habría pintado nunca el rostro de Dios en el techo de la Capilla Sixtina; habría escrito su nombre. Dibujar su cara se habría considerado una blasfemia.»
Langdon les explicó a continuación la razón de eso.
«Tanto el cristianismo como el islam son logocéntricos —les dijo a sus alumnos—. Eso significa que son religiones basadas en "la Palabra". En la tradición cristiana, esta Palabra se convierte en carne en el libro de Juan: "Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros". Por lo tanto, resulta aceptable representarla con forma humana. En la tradición islámica, sin embargo, la Palabra no se convierte en carne y, por lo tanto, necesita permanecer como tal; en la mayoría de los casos, en forma de interpretaciones caligráficas de los nombres de las figuras santas del islam.»
Uno de los alumnos de Langdon resumió la compleja historia con una divertida y acertada apostilla: «A los cristianos les gustan las caras, y a los musulmanes, las palabras.»"
Se olvida de que inmediatamente un alumno judío fue a presentar una queja formal al rectorado por tener semejante tarugo de profesor, porque como cualquiera que no sea Dan Brown sabe la prohibición de realizar imágenes de la divinidad proviene de la primera de las tres religiones abrahámicas, el judaísmo, tradición que el islamismo conservó y radicalizó. Esta prohibición provocó también conflictos en el mundo cristiano con la iconoclasia y posteriormente con la Reforma y su Tormenta de las Imágenes, al producirse una vuelta a la tradición veterotestamentaria, de modo que el arte sacro protestante, aparte de las iglesias, es muy restringido. ¿O no veis que incluso en las películas de Jólibud lo de llevar una cruz con una cadena al cuello se considera algo muy católico? Ése es el nivel de Langdon, y por ende el de Dan Brown.
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Al llegar a la tumba de Dandolo, Langdon se arrodilla y pone la cabeza contra el suelo mostrando al resto su pandero, por si escucha agua, y el guía empieza a proferir gritos de horror, como si el profesor se estuviera limpiando el culo con las cortinas o algo, o quizá precisamente por ver de repente el culo en pompa del eminente invitado. Hay gente que mira que es exagerada, la verdad. Por supuesto, oye agua, y cuando se pone de pie nos enteramos que
"Langdon era casi medio metro más alto que el guía turco."
Como se nos ha repetido hasta la saciedad que Langdon mide 1.80, llegamos a la conclusión por las inexorables matemáticas, como diría Zobrist, de que el guía mide alrededor de 1.30. Narrador inconsciente, ¿te has olvidado al presentarnos al personaje de decirnos que mide lo mismo que el actor Peter Dinklage? Ah, no, que el traductor en esta versión piensa que "a foot" es medio metro, 50 cm, y no 30, 48 cm, lo que nos daría a un tipo bastante, bastante bajito, pero no a Tyrion Lannister. Aun así, nos lo debería haber dicho antes.
Pero el guía chaparro les da una mala noticia: en Santa Sofía se oye agua por todas partes.
"Todos se quedaron petrificados.
—Sí —les explicó él—, sobre todo cuando llueve. Santa Sofía tiene unos treinta mil metros cuadrados de tejado a desaguar, lo cual a veces lleva días. Y habitualmente vuelve a llover antes de que haya terminado."
Me cago en todo lo que se menea o alguna vez tuvo vida. ¡Me cago en todo lo que se menea o alguna vez tuvo vida!
¡¡ME CAGO EN TODO LO QUE SE MENEA O ALGUNA VEZ TUVO VIDA!!
¡Sangre, sangre y almas para mi Señor Arioco! ¡Cthulhu! ¡Cthulhu, ven y destruye este planeta! ¡No merecemos vivir! ¡No merecemos seguir viviendo!
¿Habéis visto Madagascar 3? En ella uno de los pingüinos dice una frase que es una joya: "A partir de ahora vamos a ser ricos, así que no tendremos que respetar las leyes de la Física". Pues eso, hay alguna gente que cuando es rica, o vende X millones de ejemplares de sus putrinovelas, cree que está por encima de las leyes divinas y humanas, o de la Naturaleza. ¿Cómo puede tardar días en desaguar la lluvia? ¿Se queda ingrávida en una burbuja encima del edificio y tarda días en ir colándose? ¿Es que nadie se acuerda de los problemas de educación básica de los grifos, litros por minuto, y los desagües? ¿Sistemas de ecuaciones? Los desagües tienen una capacidad limitada de eliminar una cantidad de agua por segundo, y si se rebasa porque llueve demasiado o está embozado, el agua se desborda y cae a la calle a lo bruto, así de simple, con los problemas que eso lógicamente ocasiona, ¡pero no puede tardar días, con los litros haciendo cola educadamente para irse tubería abajo! Pero no sólo eso, sino que, encantado con su genial idea, Dan Brown hace decir al guía que bueno, a veces no ha terminado de evacuarse el agua, y vuelve a llover, lo que sólo me hace pensar que, obviamente, la burbuja de agua se hace más y más grande en la temporada de lluvias.
El mundo de los unicornios nazis escupefuego, Danbrownlandia, está lleno de sorpresas. Como Oz, o el País de las Maravillas: nunca sabes qué prodigio te vas a encontrar a la vuelta de la esquina. Pero no sólo eso: en el capitulino 45 Dan Brown hace decir a uno de los personajes que Dante no tenía ni idea de cómo funcionaba la gravedad. Aparte de que el Infierno es un lugar místico en donde la gravedad puede funcionar como le dé la gana, ¡se atreve Dan Brown a escribir esto cuando luego nos dice esa burrada sobre los desagües!
Ahora mismo tengo muchas ganitas de llorar.
¡Eres un puto aficionado, Lovecraft, un inútil! ¡Tus obras no son un riesgo para la cordura ni nuestra forma de ver el mundo! ¡Dan Brown te da sopas con honda! ¡Lo lovecraftiano no tiene nada que hacer frente a lo danbrowntesco, nada! ¡Él, él sí que está escribiendo El Necronomicón, cada una de sus obras es un volumen de El Danbrownmicón, y cuando termine de escribirlo el mundo desaparecerá ahogado en sangre! ¡Moriremos todos entre horribles sufrimientos! Él, y no Dante, es el que mejor ha descrito el Infierno y las penas que en él nos aguarda. En cada círculo del Infierno sólo existe una tortura, y es leer Inferno de Dan Brown, y cuantos más pecados tengas, más veces te lo hacen leer. Si eres Hitler, además, en esta traducción. En el Purgatorio, el resto de su obra, que en comparación con esto es casi soportable.
Pero no se vayan todavía, ¡aún hay más! Pregunta Langdon, pregunta, Langdon, él, al petiso: "—Sí, sí —dijo Langdon—, pero ¿sabe si el agua que se oye aquí en la tumba de Dandolo fluye hacia algún lugar en concreto? —Por supuesto —dijo Mirsat—. Hacia el mismo lugar que el agua de todos los desagües de Santa Sofía. A la cisterna de la ciudad." —No —declaró Brüder mientras pasaba por encima del cordón de seguridad—. No estamos buscando una cisterna. Lo que estamos buscando es un gran espacio subterráneo, puede que con columnas. —Sí —dijo el guía—. La antigua cisterna de la ciudad es precisamente eso: un gran espacio subterráneo con columnas. Bastante impresionante, la verdad. Fue construido en el siglo VI para almacenar el suministro de agua de la ciudad. Hoy en día sólo contiene un metro y medio de agua, pero…" Diálogo de besugos nivel pro. Aquí no se salva nadie, empezando por Brüder, que declara no, y a continuación dice que buscan una cisterna, no un espacio subterráneo para almacenar agua. ¿Definición de cisterna? Espacio subterráneo para almacenar agua. ¡Ta-dá! Luego algunos dicen: Es que Dan Brown ha creado una nueva forma de narrar, en la que puedes ir consultando cosas en la Wikipedia, y eso, y tal. Claro, y cuando vayas a la Wikipedia tanto en inglés como en español, y como ejemplo de cisterna te venga precisamente la de Constantinopla, igual llegas a la conclusión de que los personajes de esta novela no son muy avispados, que digamos, o que sencillamente no saben el significado de las palabras. 90 Tranquilos, que ya queda menos, aunque os advierto que lo peor. Ya saben dónde está la agüita amarilla, en la gran cisterna de la ciudad, el Palacio Sumergido. Brüder, recordemos que un agente especial, comando, especialista en peligro de riesgo biológico, vuelve a hacer gala de su exquisita formación académica. "—Parece que el objetivo de Zobrist es el suministro de agua de la ciudad —dijo el agente, casi sin aliento—. Voy a necesitar diagramas de todos los conductos de entrada y salida de la cisterna. Pondremos en marcha los protocolos de aislamiento y contención. Necesitaremos barreras físicas y químicas junto con… —Un momento —dijo Mirsat—. Me ha malinterpretado. La cisterna no suministra agua a la ciudad. ¡Ya no! Brüder apartó el teléfono de su oreja y se quedó mirando fijamente al guía. —¿Qué? —Antiguamente, ésa era su función —le aclaró el guía—, pero ya no. Nos hemos modernizado. —Mirsat —dijo Sinskey—, ¿está seguro de que nadie bebe el agua de la cisterna? —Por el amor de Dios, no —dijo él—. Básicamente, el agua permanece ahí, filtrándose poco a poco en la tierra. La doctora, Langdon y Brüder intercambiaron miradas de incertidumbre. La doctora no sabía si sentirse aliviada o alarmada. «Si nadie entra en contacto con el agua, ¿por qué Zobrist querría contaminarla?» —Cuando modernizamos el suministro del agua décadas atrás —explicó Mirsat—, la cisterna dejó de utilizarse y pasó a ser un gran estanque subterráneo —se encogió de hombros—. Hoy en día no es más que una atracción turística." Brüder se luce.Y los otros con él: una ciudad de más de trece millones de personas, y no sé, a lo mejor siguen bebiendo agua de una cisterna que daba servicio a la ciudad en el siglo VI d C. Y lo de plantas potabilizadoras, echarle cloro al agua, esas tonterías... eso en los países civilizados con gente blanca, en el resto del mundo beben de charcos subterráneos. ¿Y no os acaba de decir ese señor que ahora sólo tiene medio y metro de agua, por hacer bonito? ¿No os suena a poca agua para darle de beber a tanta gente, tontos de baba? Mirsat, sin embargo, se toma el desprecio a su país y a su nivel de civilización con deportividad y buen humor. Cómo son estos occidentales, se creen que todavía vamos con el burro al pozo, pero en el fondo nos quieren. Ahora la Cisterna Basílica es una atracción turística. Así que llegan a la conclusión de que debe ser un bioaerosol. "Liberar bajo el agua un virus transmisible por el aire era algo poco frecuente, pero había muchas formas vivas que se incubaban en un líquido y luego se propagaban por el aire: los mosquitos, las esporas de moho, la bacteria que causaba la enfermedad de la Legionela, las micotoxinas, la marea roja, e incluso los seres humanos."
Fascinante.
Esto no puede estar pasando. No, no, a mí no. No puede ser, no puede ser... Tiene que ser un error de traducción, por favor, seguro que sí, ya lo verás, Santi, no llores, contente, por favor, ten valor, vamos a mirarlo, y seguro que será un error de traducción, y nos reiremos, y el mundo seguirá teniendo sentido. "Releasing an airborne virus underwater was admittedly unusual, and yet there were many life-forms that incubated in liquid and then hatched into the air-mosquitoes, mold spores, the bacterium that caused Legionnaire's diseas, mycotixins, red tide, even human beings." No es un error de traducción. ¡No es un error de traducción! ¡Los seres humanos eclosionan después de incubarse en agua! ¡Eclosionan, como el xenomorfo de Alien y los liberales españoles! La traducción lo mejora, eso sí: los seres humanos al nacer se propagan por el aire. Bueno, tío, desde un punto de visto estricto el feto está en líquido y al dar a luz sale al aire. Es una bella metáfora la que Dan Brown ha montado, ¿no?
Bueno, se van a la Cisterna Basílica, donde montan conciertos, cachondeos y cosas así. El "Palacio Sumergido" del que hablaba el acertijo del megalómano metido a salvador de la humanidad. "Cuando llegaron a la entrada, se encontraron con que la puerta estaba bloqueada por un puñado de asistentes al concierto que esperaban su turno para entrar: tres mujeres con burka, un par de turistas agarrados de la mano y un hombre con esmoquin. Se agolpaban todos en la puerta para protegerse de la lluvia." Burkas en Estambul. En Estambul. Sencillamente, no. Como he leído por ahí en algunos foros turcos lo más probable es que los turcos vean un burka en las noticias de la tele, y en directo si visitan París o Londres, porque en Turquía incluso hay problemas cuando las mujeres quieren ir a la universidad con la cabeza cubierta por un pañuelo. El contraste con el tipo con esmoquin hace pensar que sólo falta uno vestido de Spider-man y ya tenemos la típica entrada a una convención de comics. "«Berlioz», supuso Sinskey al oír la idiosincrática orquestación. Fuera lo que fuese, parecía algo que no encajaba en aquel lugar de Estambul." Los burkas, lo más normal del mundo, pero Berlioz... inquietante. Aparte de que no es Berlioz, sino que en el programa ven que lo que se interpreta es La Sinfonía Dante de Liszt. Ese oído anda poco fino, señora. Si se hace la adaptación cinematográfica, que lo dudo, aunque si es que sí al guionista que adapte esto en algo inteligible habría que darle un Oscar e imagino que muchos calmantes, ya sabéis lo que va a sonar en el cine.
Vosotros dejad el yutubo puesto lo que queda por contar, que le va a dar muy buen ambientillo. La duda es si entrar así de normales, o ponerse ya los trajes NBQ como los tipos que se encargaban del pobrecito ET. Y se les ocurre ahora informar a las autoridades locales. Antes no, ahora sí. Vosotros no os aclaráis mucho ni os veo demasiado espabilados. Así no me extraña que se os escapen los bioterroristas. "—Además —añadió Brüder—, ya he comprobado en otras ocasiones lo que sucede cuando mi equipo entra en un sitio con trajes de protección contra materiales peligrosos. Sin duda, provocaríamos una ola de pánico general y una estampida." Hombre, pues sí, ¿pero es que eso lo hacéis mucho? Hablan de que Sienna, sin duda por medio de la Wikipedia, habrá ido a Santa Sofía, pero que seguro que habrá deducido por su cuenta que a donde realmente había que ir era la cisterna. Claro, ella no necesita al guía, ni da vueltas innecesarias: a lo mejor metió "Palacio Sumergido, Estambul", en la misma Wikipedia o en Google, y le salió el resultado, a la primera. 91 "Las notas de la música inspirada por el infierno resonaban por toda la caverna" Ah, no, no. La música de Liszt, un meapilas al final de su vida, no está inspirada por el infierno, sino por la primera parte del poema de Dante, que se titula Infierno. La música inspirada por el infierno es ésta, a cada uno lo suyo:
"Sólo veía gente ataviada con esmoquin, trajes de noche, bishts, burkas e incluso turistas en pantalones cortos y sudaderas." Claro, de todo un poco: gente con trajes propios de Arabia Saudí y de Afganistán, y turistas ingleses con chancletas y calcetines. Estambul, ciudad cosmopolita. ¿Gente vestida normal, como suelen hacer los turcos? Ni mención. "Langdon tuvo la sensación de que la variada muestra de personas congregadas bajo esa luz carmesí estaba celebrando una especie de misa negra." Langdon, deja las drogas: están empezando a afectar tu percepción de la realidad. Brüder y él se ponen a buscar la agüita amarilla. 92
"—Siga la mirada de la Medusa —le susurró Langdon—. A Zobrist le gustaban los juegos simbólicos, y tenía tendencia al dramatismo. No me sorprendería que hubiera colocado su creación a la vista de la letal mirada del monstruo. «Las grandes mentes piensan igual.» Brüder agradeció que el profesor hubiera insistido en bajar a la cisterna con él." No, joder, no: «Los grandes animales piensan igual.» Así queda mucho mejor. Lo menos que se puede pedir a una traducción, si al menos no está bien hecha, es que al menos sea coherente. Brown, como tantos otros, se olvida de que lo que importan son los hechos, y lo que el lector lee y entiende con lo que pasa en la novela. Decir que tu personaje es un erudito o una gran mente es inútil si luego dice una animalada cada vez que abre la boca, y expresa por obra de su cerebro aerodinámico opiniones y datos equivocados que harían enrojecer a un niño de primaria un poco leído. No puedes crear a un personaje que sea un erudito en campos en los que el autor ni sabe nada, ni tiene intención de aprender.
Brüder saca del bolsillo un linterna impermeable Tovatec. Es imprescindible decir la marca, parece, porque aporta mucha información sobre cómo es la linterna. Langdon se siente confiado por el éxito de la misión, pero: "Aun así, se sentía intranquilo. A causa de su claustrofobia, allí abajo se habría sentido mal fueran cuales fuesen las circunstancias. «Algo sobre miles de toneladas de tierra… soportadas únicamente por columnas en descomposición.»" El profesor de historia del arte debe pensar que ya va a ser mala suerte que se venga todo abajo justo el día que ha ido él allí a salvar el mundo, porque las columnas con el tiempo se... ¿descomponen? Curiosa forma de traducir "decay" (deteriorarse), al referirse a una columna de piedra. "Langdon, cuéntanos cuando fuiste a ver el Partenón." "Os cuento, pero lo miré de lejos, porque me daba miedo que se me fuera a caer encima, que me dijeron que era muy viejo." Langdon ve un charco de agua en la pasarela, que le da mala espina. "De repente, notó una presencia a su lado. «No estoy solo.»" «Albóndigas.» "En cámara lenta, se volvió hacia la pared donde terminaba la pasarela. A tres metros, discernió una forma en las sombras. Parecía una gran piedra envuelta en una capa negra. La forma permanecía inmóvil."
Bueno, tío, me vas a decir que Dan Brown no es un genio. Si sintieses de repente que Batman te acecha entre las sombras, ¿de los nervios no te pondrías a hacer tai-chi?
Sí, Zack Snyder, sí, majo, lo que tú digas. Bullet time, booty time across the USA, hey hey hey.
No sé vosotros, pero yo opino que en esta novela sale demasiado Batman. O demasiado poco, no lo he decidido.
Langdon mira un poco mejor, y ve que es una persona con un burka mojado, porque acaba de salir del agua.
"La tradicional vestimenta islámica no dejaba nada de piel a la vista, pero cuando la cabeza se volvió hacia Langdon, él vislumbró dos oscuros ojos mirándolo a través de una rejilla de la prenda. Lo supo de inmediato. De repente, Sienna Brooks reaccionó y empezó a correr. Tras embestir a Langdon y tirarlo al suelo, se escapó a toda velocidad por la pasarela."
Langdon le ve los ojos, que por si fuera poco son oscuros, a través de la rejilla de tela diseñada para que de ninguna manera se le vean los ojos a la mujer que lleva el burka, y por si fuera poco en una caverna mal iluminada. Sienna se pone a correr como si nada con una prenda que no quiero ni imaginarme la de litros que puede haber absorbido. Soy un escritor rico, las leyes de la lógica y de la naturaleza ya no me atan como al resto de los mortales.
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Dan Brown nos vuelve a aclarar que la linterna con la que busca Brüder es una Tovatec, por si se nos había olvidado. Encuentra la placa, pero no la bolsa de agüita amarilla, hasta que da sólo con la correa que sujetaba la bolsa. Se lo comunica a la directora, que da orden de cerrar las puertas. Sienna, perseguida por Langdon, se pone a gritar algo en turco, probablemente "¡Fuego!" o "¡En el exterior regalan helados!", que por experiencia propia es incluso más efectivo.
Sienna sobrepasa a la directora, y consigue salir por la puerta, en la que se le engancha el burka, que hasta que ella no abandona no permite que se cierre la puerta, que por tanto deducimos que se abre hacia adentro. Llega la avalancha de gente que quiere helados gratis, y Langdon queda unos segundos aplastado contra la puerta.
"Al fin, las puertas se abrieron de golpe y Langdon salió despedido hacia la noche como el corcho de una botella de champán."
Cuando haces ¡pop! ya no hay stop.
Me pregunto si cuando salió despedido hacia la noche como el corcho de una botella de champán gritó: "¡Puedo ver mi casa desde aquí!" Tampoco me quejo. Podría haber decidido que un símil igual de válido sería decir que salió despedido como el duro zurullo que sale del ojete de alguien que lleva estreñido varios días.
Langdon "Sin pensárselo dos veces", sale corriendo detrás de la cocolisa.
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Langdon no ve por dónde ha huido la felona, que sospecha que se ha ido por ahí en autobús, así que decide pedir ayuda a un nativo.
"Langdon corrió hacia un hombre mayor que se encontraba bajo el toldo de un restaurante. Iba vestido con una elegante túnica bordada y un turbante blanco.
Documentación de Dan Brown.
—Disculpe —dijo Langdon casi sin aliento cuando llegó a su lado—. ¿Habla usted inglés? —Por supuesto —dijo el hombre, algo molesto por el tono apremiante de Langdon."
Hombre, ya es buena suerte, le preguntas al primer tipo que te encuentras, y resulta que es Aladino, que habla inglés y que responde a tus preguntas.
"—[...]Hay una emergencia y necesito su ayuda. —Señaló entonces un reluciente Bentley plateado que un empleado acababa de dejar junto a la acera—. ¿Es ése su auto? —Así es, pero… —Necesito que me lleve —dijo Langdon—. Sé que no nos conocemos de nada, pero ha tenido lugar una catástrofe y es un asunto de vida o muerte. El hombre del turbante miró al profesor directamente a los ojos un largo momento, como si le estuviera escrutando el alma. Al fin, asintió. —Entonces será mejor que suba."
Decidme, amigos: desde aquí arriba, de los animales de la fauna terrestre, marítima y aérea que conozcáis, ¿podríais decirme por favor a qué animal de las anteriormente mencionadas faunas me asemejo en semejante postura?
¡A un Deus Ex Machina como una catedral de grande!
Hombre, si yo lo entiendo: toda tu vida viendo películas de Jólibud, te llega un tipo que se parece a Harrison Ford, como lo describe Dan Brown, y eres Aladino, sabes inglés y además, precisamente, justo en ese momento, y no otro, te aparcan tu elegante Bentley al lado, y el americano te pide que emprendas una emocionante persecución por tu exótica ciudad, y además al escrutarle el alma desde tus ancianos ojos orientales lleno de sabiduría ves que lo guía la rectitud, ¿qué vas a hacer? Lo normal: emprender la persecución. Cualquier otra cosa sería una locura y desafiar al destino.
La persecución en coche los lleva al Bazar de las Especias.
"—El Bazar de las Especias —dijo el hombre—. Muy popular en noches lluviosas."
Señor mío, no es el momento de ejercer de guía turístico aficionado, perdone que se lo diga.
Langdon llama a la policía con el celular del señor, y aunque ésta es la versión en español para América resulta que es un móvil. Les habla en inglés y le responden en inglés. Cuando llama a un consulado de su país en Italia, pregunta si saben hablar inglés, pero en Turquía de repente todo el mundo sabe su idioma y ni le parece raro, fíjate tú. Cuando ve que Sienna baja del autobús, él baja del coche y se despide de Aladino.
"—¡Dígale a la policía lo que ha pasado! ¡Y que rodee la zona!"
Verás: es que no le has dicho lo que ha pasado, y "zona" es... ¿qué zona? ¿El mundo? ¿El patio de mi casa?
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Persecución por el Bazar. Corren y esas cosas. Hitchcock habría hecho una buena escena. Sienna escapa hacia un muelle con embarcaciones.
"A lo lejos, Sienna ya no corría. Se había detenido en una zona del muelle repleta de lanchas privadas y hablaba con el propietario de una. «¡No deje que suba a bordo!»"
Por extraño que parezca, el dueño de la embarcación no obedece su orden telepática. Sienna se escapa en una lancha a motor, y después de un rato vuelve. Así de simple: tanto lío para escapar en una lancha después de que la persigan un buen rato, y luego vuelve.
"Langdon la miraba sin entender nada." Pues anda que yo...
"—Robert —sollozó—. No puedo seguir escapando. Ya no tengo adónde ir."
Bueno, yo sé adónde mandaría a todos los personajes de esta novela, y la novela incluida, pero como ya lo sabéis ni os lo cuento.
O sí: al infierno, al carajo, a la mierda, a donde quede más lejos y haya menos probabilidad de que algún día vuelvan.
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En la cisterna la directora de la OMS y su equipo están desolados, y por fin los vemos con sus trajes de apicultores haciendo cosas de control de enfermedades y no disfrazados de G.I. Joe. Las muestras analizadas por toda la cisterna dan positivas: hay una infección en el lugar.
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Primero, Sienna niega que ella haya hecho nada, no ha sido ella quien ha propagado el virus, y como Langdon le pregunta que por qué no está la bolsa, si además la fecha de la placa es al día siguiente.
"—Es una fecha de saturación global; una proyección matemática del día en el que su virus se habrá propagado por todo el mundo y habrá infectado a toda la población."
Anda, qué majo, el Zobrist. Nos ha hecho un Ozymandias, al final.
Respeto, Dan Brown. Lo de poner la fecha como "la de saturación", nuevamente de una marrullería muy poco elegante para confundir al lector con trapacerías más que discutibles. Respeto, pero lo justito. Y... ¿por qué poner la bolsa que se disuelve, y no echar la agüita amarilla directamente al agua de la cisterna sin más teatro, si al fin y al cabo el resultado es el mismo y no hay ninguna razón para hacer lo contrario, y cuando vean el vídeo va a hacer una semana que ha pasado todo? ¿Por qué nos se filma echando la agüita amarilla al agua de la cisterna, si en definitiva eso es para que lo vea la directora de la OMS cuando no haya marcha atrás? ¿Para qué andar mostrando la bolsita con temporizador que es el plástico que se disuelve en el agua... ya que eso no sirve para nada? En una bomba es lógico poner un temporizador, quieres estar lejos y a salvo o que no te relacionen con la explosión cuando suceda, ¿pero esto? El tipo ha puesto el equivalente al famoso reloj con cuenta atrás... para nada, sólo para hacer bonito en el video y pueda existir el suspense; es un Ozymandias mal hecho, en definitiva. Ah, claro, me olvidaba: ¡es que si aquí algún personaje pensase de forma inteligente aunque fuera una sola vez, no había novela, para empezar!
Dan Brown a continuación nos da la explicación habitual de la asignatura Conocimiento del Medio sobre lo que son los virus y cómo funcionan. Brüder recibe una llamada del CDC de Atlanta (ése que sale en tantas películas), de un amiguete suyo al que ha pedido que haga unas pruebas, y éste le informa que ya ha encontrado un patógeno virico muy contagioso... en su propia sangre. Y entonces, cuando os dijeron que NO había una pandemia, ¿a quién llamasteis, que os informaron tan mal? ¿A Corea del Norte?
Perdona, Dan, pero hace unos capitulinos, y probablemente una hora o dos como mucho en el tiempo de la novela, nos dijiste claramente que podíamos estar tranquilos, que NO había ningún indicio de una pandemia global. Y ahora resulta que SÍ. Ya sabes: se está embarazada o no se está, y hay pandemia global o no la hay. Huy, no, es que me lo he pensado mejor. Venga, sí, que sí la hay.
Qué grande eres.
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El mejor capitulino. El capitulino clave. Os vais a cagar.
Sienna le cuenta que es una adepta de las ideas de quien fue su amante, Zobrist, el que pensaba que el ser humano tiene que transcender por medio del transhumanismo pero veía que eso no iba a llegar porque antes nos íbamos a dar el tortazo demográfico. Por tanto, había que provocar un descenso de la población lo antes posible, ya que la fecundidad humana era el mayor peligro del futuro.
"«Nuestra propia virilidad nos acecha —cayó en la cuenta Langdon—. El monstruo ctónico.»"
No, si lo han traducido medio bien: virility. Lo que pasa es que en inglés la frase también es un espanto. Virilidad como sinónimo de vigor o fecundidad está muy cogido por los pelos, y poco se va a entender cuando desde luego en español esa frase da a entender que a los hombres los acecha su propia polla, el mostruo ctónico de un solo ojo.
A ver, ¿de qué coño va todo esto?
"—Un virus —susurró—. Un tipo de virus muy especial."
Pero especial de verdad, ya veréis.
El virus se propaga como la gripe, pero no causa ninguna enfermedad ni síntomas, y lo que provoca es infertilidad en las personas al provocar un cambio genético en las personas afectadas.
"Sus palabras fueron un golpe para Langdon. «¿Un virus que nos vuelve infértiles?» Langdon conocía la existencia de virus que podían causar esterilidad, pero un patógeno transmisible por el aire y altamente contagioso que pudiera hacerlo mediante alteración genética parecía algo de otro mundo, como salido de una distopía futurista de Orwell."
Aparte que de repente Langdon sabe un montón de virus... verás, Dan, te has equivocado de distopía escrita por un inglés. Me parece que te refieres a la de Aldous. La de George va de pura dominación política, de la manipulación de la realidad por la mentira y de la guerra constante, no de castas genéticamente diferenciadas. Que si quieres te decimos que no nos hemos dado cuenta de que no las conoces bien, o que quizá ni te las has leído, pero lo vamos a pensar igual.
Coño, pero entonces se extinguirá la humanidad, algo así como en Los hijos de los hombres. No, porque el virus se activa "de forma aleatoria", y ese cambio genético es permanente y se transmite a todas las generaciones futuras. Es decir: sólo el tercio de la población se ha quedado ya sin capacidad de reproducirse, y los otros dos tercios aunque fértiles en su descendencia transmitirán ese genoma alterado, de modo que a su vez esa descendencia será infértil en un tercio de individuos.
"—La Peste Negra purgó la población y allanó el camino para el Renacimiento —dijo ella—. Bertrand creó Inferno como una especie de catalizador para la renovación global. Una Peste Negra transhumanista. La diferencia es que, en vez de perecer, aquellos en quienes se manifieste la enfermedad simplemente no tendrán hijos. Si el virus de Bertrand ha arraigado, un tercio de la población es ahora estéril. Y así será ya siempre. Su efecto será similar al de un gen recesivo, que se transmite a toda la descendencia, pero sólo ejerce su influencia en un pequeño porcentaje de la misma."
La relación entre la Peste Negra y el Renacimiento es propia de un nazi, así de simple. Un tercio de la población no sé en el mundo de los unicornios nazis escupefuego, pero en éste no es un pequeño porcentaje, sino el 33%. Por cierto: Sienna no tiene ni idea de génetica básica, ni de lo que significa recesivo. Genética mendeliana básica: si la esterilidad se heredase de forma recesiva, en todo caso afectaría a un 25%. En el instituto se hace problemas de genética mendeliana, no me jodáis.
Según Zobrist, considera su solución como "elegante y humana".
Os lo dije: el mejor capitulino. El capitulino que te deja literalmente así:
Flasheao. De pasta de boniato.
Aclaremos primero el concepto "churras y merinas", y por qué no hay que mezclarlas. Unas dan carne, otras dan lana. Coño, vamos a cruzarlas a ver si tenemos ovejas que dan excelente carne y excelente lana. Y no, la genética es caprichosa y tenemos una oveja de mala carne y mala lana, y que no me da nada. La genética tiene esas cosas.
No es de verdad la hija de Michael Jackson... o la hizo un mago.
A ver, empezamos: si Dan Brown se los quiere poner cienciaficcionero, que lo haga, pero que cumpla los estándares mínimos. Si no, lo hizo un mago. Es que Zobrist es muy listo. Que sí, que es muy listo y trabaja solo en un laboratorio como Lex Luthor o el Doctor Octopus, pero todo tiene un límite. Lo que ha conseguido este señor es la cuadratura del círculo.
En primer lugar, el virus es infeccioso, pero no causa síntomas ni enfermedad, y el sistema inmune se queda mirando al techo. ¿Y cómo es ello? El mismo Dan Brown, muy didáctico, nos ha refrescado la memoria de cómo funciona un virus: inocula su ADN, esclaviza a la célula huésped, y la fuerza a crear más copias de sí mismo que atacan a otras células, y así indefinidamente hasta que el organismo huésped muere o elimina la infección. Por otro lado las terapias génicas lo que hacen es insertar por medio de un vector, que puede ser un virus, un material genético que repare o modifique el genoma de una célula, y tendrás que tener como mínimo tantos vectores como células. O el gato está muerto, o está vivo. La agüita amarilla infecta a la gente que fue a oír esos conciertos durante una semana, sin causar síntomas ni nada, se replica e infectan a otras personas, así sucesivamente hasta afectar a toda la población mundial, aunque dudo mucho que a los habitantes de las recónditas profundidades de la selva amazónica o de otras partes en tan poco tiempo, pero ya les llegará. A la vez, cada uno de los virus, por separado, ha causado un cambio en la células germinales de todos los seres humanos, y dejan estéril a un tercio de la población. En las mismas células en las que se inoculan para reproducirse, porque el virus es infeccioso, pero no las matan. O estamos a setas, o estamos a Rolex: el virus se comporta como un virus, y mata a la célula huésped para reproducirse y propagarse, o se dedica a cambiar por ahí genomas, ¡pero las dos cosas no! Lo de la bala mágica que mató a Kennedy en comparación es fácil de entender.
"¡Estúpidos, mamertos! Idiotas, tontos del culo, no comprendéis las inexorables leyes de las matemáticas".
Dan Brown después de vender tantos libros y ser rico está por encima de las leyes divinas, humanas, de la física, de la gramática, de la historia, de la lógica elemental... y por supuesto de las matemáticas.
Todos hemos estudiado demografía y geografía humana en el instituto, ¿verdad? Pues entonces para comprender lo que voy a decir no hay excusa.
Tomemos, por simplificar lo más posible, una población ideal de 200 seres humanos, 100 de cada sexo. Para mantener una población constante cada pareja humana tiene dos hijos, la parejita, niño y niña. Todos sabemos que es un modelo ideal, porque hay mortalidad infantil, gente que no tiene hijos, esterilidad por causas naturales, muertes antes de tener hijos, etc. Aquí no muere nadie antes de reproducirse de forma ideal, y hay una tasa de reemplazo perfecta. Es un modelo de lo más simple para entender de la forma más clara posible lo siguiente: si introducimos ese virus mágico en esa población, sólo 66 mujeres serán fértiles en la siguiente generación (redondeamos), y éstas tendrán 132 hijos si se mantiene que tengan cada una la parejita. Pues bien: de las 66 mujeres de la siguiente generación, sólo dos tercios, 44, tendrán descendencia, así que tendrán 88 hijos en total.
¿Por qué me refiero sólo a las mujeres? Porque es así: lo que importa en este caso es la fertilidad femenina, pues la masculina (la virilidad, como diría Brown) importa bastante menos. Así que Zobrist está matando moscas a cañonazos, su virus mágico superninja afecta por igual a espermatogonios y ovogonios, cuando no hace ninguna falta afectar a los hombres, pero imaginaos cómo se pondrían las feministas del mundo: discriminación por género. Pues no: basta afectar a las mujeres porque así es como funciona el mundo. Decídselo si no a Europa después de la Guerra de los Treinta Años con su población masculina hecha polvo, o a Paraguay después de la Guerra de la Triple Alianza, que perdió un 60% de su población, y puede que de la masculina según algunos cálculos hasta el 90%. Si la pérdida de población hubiese sido de población femenina la cosa habría sido mucho peor, prácticamente no habría quedado Paraguay que seguir existiendo.
En dos generaciones hemos llevado a la mitad y menos a la población humana, en nuestro ejemplo de 200 a 88. En otras dos, nuevamente a la mitad, y el proceso continúa, porque cada generación menguante vuelve a tener un tercio de población estéril. Y en no muchas más, bienvenidos a la población que teníamos el en Paleolítico, y después, directos a la nada. Hemos creado una progresión descendente que tiende a cero. Que, para empezar, afectaría de forma brutal primero a los grupos humanos más débiles en términos demográficos.
"La gente es que es gilipollas, no entiende lo que es una progresión geométrica".
No, ya se ve, ya. Ni las crecientes, ni mucho menos las decrecientes.
Hombre, se supone que en unas cuantas generaciones la ciencia podrá dar con los mismos mecanismos que el Zobrist éste de marras, trabajando a solas como el típico supervillano, ha descubierto, y que podrá revertir el cambio, ya libre la comunidad científica de la ominosa realidad malthusiana, pero nuevamente éste es un razonamiento que ya podemos ir haciendo nosotros por nuestra cuenta para arreglar el desaguisado, porque Dan Brown, igual que no se molesta en decirnos cómo es una avión o una lancha, parece que no ha caído en estos pequeños detalles.
Sigamos con los aspectos puramente matemáticos, que los otros, todavía peores, vienen luego. ¿Y si queremos joderle la marrana a Zobrist? En primer lugar, ¿cómo sabe él que el mundo entero no se va a poner a investigar como loco y en cinco, diez, quizá veinte años, no tenemos la cura para invertir ese cambio genético, antes de que llegue la Singularidad Biotecnológica que va a solucionar todos nuestros males, con lo que volvemos a estar en las mismas? Porque esa Singularidad podrá convertirnos en poderosos superhombres, así que digo yo que podrá revertir los cambios. O mejor todavía, y sólo es una cuestión puramente matemática por lo que se discutirá luego, sólo hay que aumentar un tercio el número de hijos que tenga cada mujer. Si la tasa media de fertilidad es ahora una media de x en todo el mundo, hacemos muy felices a la gente del Vaticano prohibiendo los condones y toda forma de control de la natalidad (jódete, Dan Brown), y conseguimos forzarla de x a x + x/3. Como nacen algo más de niños que de niñas, creamos un programa de infanticidio selectivo de niños varones que no absorban recursos para forzar un mayor número de niñas. Asunto solucionado. ¿Qué? ¿A que mola?
Para acabar con el asunto matemático: ¿qué es aleatoriedad? La aleatoriedad es un concepto matemático que no tiene nada que ver con lo que la gente suele pensar. La aleatoriedad, las variables estadísticas, suelen ser una forma de estimar nuestro grado de desconocimiento ante unas variables que no controlamos. Cuando decimos que tiramos una moneda al aire para ver quién se come el último helado del frigorífico dejamos la decisión en manos del destino porque consideramos justo que se produzca un resultado que no sabemos determinar. Pero eso no quiere decir que el resultado sea, por así decirlo, ontológicamente azaroso. Va a salir una cara, o una cruz, necesariamente una de ella según la lancemos, determinado por las leyes de la física que sólo afectan a los simples mortales, sólo que no sabemos cuál es ese resultado todavía y por eso lo llamamos azar. Pero el azar en el mundo material no existe: tienes predisposición a un cáncer, o no la tienes; no es una ruleta rusa, es tu dotación genética heredada de tus padres. Cuando hay una epidemia de gripe hay una probabilidad de que la contraigas, como el resto de la población expuesta al patógeno, pero no hay azar realmente: la cogerás si la tienes que coger y se dan las condiciones. Del mismo modo, ¿cómo sabe el virus a quién tiene que infectar y a quién no? ¿Tira un dado de 6 y si sale 1 y 2 lo infecta, y si no pasa de largo? La población humana tiene el acervo genético que tiene, es preexistente al diseño de la plaga, así que eso significa que hay un tercio de la población que tiene un genoma, con un Factor Z, que además de ser afectado como todo el mundo por el supervirus (afecta a toda la humanidad, toma castaña), queda afectado de modo que el individuo con ese factor queda estéril. Los otros dos tercios siguen fértiles, pero de su descendencia, un tercio tendrá el Factor Z. ¿Cómorl? Nuevamente la pregunta es: ¿y cómo se produce esa aleatoriedad? Porque claro, Dan Brown quiere quedar equidistaní con todo el mundo y se inventa un supervirus ninja mutante que no discrimina a nadie: afecta a un tercio de la población de forma totalmente uniforme y democrática, ni pa ti ni pa mí. La genética de poblaciones a tomar por saco. Porque igual que no estamos uniformemente repartidos por el mundo por colores de piel, de ojos, de pelo, también hay diferencias genéticas poblacionalmente relevantes en cuanto a otras características genéticas, y el Factor Z no va a ser una excepción. Es decir: el virus podría condenar al olvido a toda una tribu de África, o a todos los Pérez de Valdemorillo de la Sierra, porque todos se quedan estériles, y unos grupos humanos quedarían más afectados que otros, como por ejemplo por decir algo los pelirrojos, que quizá se extinguirían.
Y en un mundo sin pelirrojas no vale la pena vivir. Yo me suicidaría.
Como todo esto ya me parecía demasiado, consulté con mi buen amigo Copépodo, de los Copépodos de toda la vida, y le comuniqué mis dudas y cuitas existenciales sobre tan importantes asuntos. Sólo os diré que supe en qué momento leyó mi correo, porque el sonido que hicieron sus manos cuando se las llevó a la cabeza lo oí desde aquí en España proveniente de los Estados Unidos donde él se encuentra viviendo ahora. No sólo me confirmó mis impresiones iniciales, sino que, como se suele decir, peor me lo puso. Incluso me habló de un relato de Greg Egan, matemático de formación, que era incluso más descabellado: un flipado igual que Zobrist, un extremista religioso, diseña un virus que mata a todo aquél que no practique sexo con la primera persona que tuvo relaciones sexuales heterosexuales, de modo que impone la monogamia salvaje en todo el mundo. Como se ve, es incluso más radical que lo que propone Dan Brown, pero, tal como me dijo Copépodo, Egan da una explicación convincente, dentro de lo que cabe, de cómo se consigue semejante hazaña de terrorismo biológico. Pero claro, como me dijo él mismo, "Es como comparar a Dios con un gorrino". Lo ha dicho él, no yo. Yo sólo lo pienso.
Veredicto:
A mí sinceramente me da un poco igual, hasta cierto punto, y siempre que se sepa hacer, claro. Como ya sabéis mi concepción de la ciencia ficción es bastante etérea, así que siempre he pensado que el término "ciencia" está ahí un poco porque a ese género tienes que llamarlo de alguna manera, y si nos atuviéramos a la definición del que se lo puso serían soporíferos relatos de científicos discutiendo teorías y poco más. Desde luego si Brown se echa al ruedo de la ciencia ficción o del technothriller de calidad, que incluso se suele considerar un subgéro de ésta (Michael Crichton, Robin Cook) no estaría de más que supiera algunas de sus reglas, pero como digo no se puede ser tan, tan, pero tan pedestre, y tirar de esa manera por la calle del medio.
¿O sí? Reflexionemos un poco sobre ello.
Asimov tiene un magnífico relato que va de algo muy parecido a esto: La criba, que trata precisamente el triaje de la humanidad. Y en términos parecidos a Zobrist: cargarse a buena parte de la población en 2005 (recordad que Asimov murió en 1992), y así que los supervivientes heredasen un mundo más próspero. Asimov, bioquímico de formación, propone que eso se podría conseguir con un lipoproteína que contaminase los alimentos, y que intoxicaría a una parte de la población que la ingiriese dependiendo de cómo estuviesen constituida sus membranas celulares. Pero lo que le importa a Asimov no es ponerse a discutir cómo o de qué manera funciona esa lipoproteína, pues lo que le importa es el problema moral: cómo alguien tiene derecho o no a disponer de la vida de los demás, en qué posición de poder se encuentra el que decide que son los demás tienen que morir, y si ésa no será la salida que le interesa a algunos cuando otras que no los favorecerían tanto han sidos desechadas. El relato también tiene a un científico excepcional que recibe las presiones del gobierno para que los ayude a cometer ese genocidio, a lo que él se niega. Cuando ve que no puede negarse, contamina los bocadillos de la última reunión de esos miembros del gobierno que lo visitan, se asegura de que él mismo va a morir intoxicado, y deja al azar, en tanto que no sabe quién va a morir, que decida cuáles de ellos morirán.
Aunque lo de la lipoproteína mágica tiene cierto fundamento, no es lo más importante del relato, sino el debate ético. Por un lado, el científico, incapaz de decidirse a hacer lo que le piden, se suicida para no ser autor del genocidio, y de paso da a los grandes prebostes de ese lejano año 2005, una ración de su medicina. Es un relato completamente rawsliano, en el que están implícitos los conceptos de Posición Original y Velo de la Ignorancia. La importancia del debate ético nos hace olvidar si esa lipoproteína puede existir o no.
Del mismo modo, cuando P D James en la ya citada Hijos de los hombres empieza la novela, nos dice que la humanidad lleva años aquejada de un extraño mal que ha provocado la esterilidad en toda la especie, y por tanto se enfrenta a su extinción.
"Disculpe, señora P D James: ¿y eso cómo ha ocurrido?" "Da igual. La novela va de otra cosa. ¿Puedo continuar?" "Proceda, proceda".
Efectivamente: no va de eso, sino de los efectos de esa tragedia en un mundo y en una sociedad que se enfrenta al abismo, al olvido y a una muerte terrible por envejecimiento. Lo otro pasó, y punto: sólo es el punto de partida. De hecho, reconozcámoslo, muchas veces la ciencia ficción "dura" presenta tecnologías o conocimientos tan lejanos que obviamente no se pueden explicar, y están más cerca de "Lo hizo un mago" de lo que podamos imaginar. Y la Tercera Ley de Clarke nos dice claramente que "Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia". Las naves espaciales grandes como mundos, las velocidades hiperlumínicas, los viajes en el tiempo y otras cosas a las que estamos tan acostumbrados, no tienen ni la más mínima explicación con los actuales conocimientos científicos y tecnológicos. Simplemente, la nave existe, y puedes ir a otro mundo, y encontrarte con otra raza, y especular cómo sería ese encuentro, o viajas en el tiempo y conoces a Cleopatra. La historia que vas a contar va de otra cosa, no de cómo se puede construir un destructor imperial.
¿Exculpa esto a Brown? No. Porque un señor de cuarenta y pico años que va de escritor de berceles puede, como todo hijo de vecino, estudiar un poquito, documentarse algo, y con la pasta que tiene incluso visitar un par de universidades y pagar un par de tutorías a unos científicos para que le expliquen cuatro cosas.
Y si no las ha entendido, sencillamente no se dice nada. Ninguna explicación, se pasa por encima de esa situación creada porque no es de eso de lo que queremos hablar, sino de lo que pasa a continuación. A mí también me vale.
Ése es el problema: que no es el caso. Llegamos al tercer punto del título de esta escueta crítica. Después de deleitarnos con todo tipo de bajezas literarias y científicas, de una exhibición de ignorancia histórica y de la más elemental lógica, Dan Brown suelta la bomba... y ahí queda eso. Igual que cree en la tontichorrada de la "ciencia noética" o cree que el cáncer se puede curar proyectando energía positiva al enfermo, nos ha expuesto una serie de barbaridades éticas y un crimen de lesa humanidad que se considera una "solución elegante y humana". En el resto de los capítulos que quedan el resto de los personajes, que ya saben lo que ha ocurrido, lo aceptan con resignación, e incluso parece que entienden la burrada que ha ocurrido, y su necesidad. Ah, oyes, pues vale, no sé, ya no tiene remedio, igual funciona, ya ves, ¿qué ponen hoy en la tele?
Y dentro de nueve meses, ¿qué? Aproximadamente dentro de nueve meses, casualmente lo que se tarda en cocinar un niño, me parece a mi que, por mucho que puedan ocultarlo todo, de esa fecha no va a pasar, y todo el mundo va a empezar a darse cuenta de que la natalidad se ha reducido en un tercio. Eso si no ocurre bastante antes, cuando las pruebas de fertilidad que se hagan a hombres y mujeres empiecen a dar inmediatamente unos alarmantes resultados.
Si yo fuera uno de los personajes que saben lo que ha pasado iría a esconderme lo antes posible al agujero más hondo que pudiese encontrar,
PORQUE SE VA A ARMAR
LA DE DIOS ES CRISTO.
El día que se haga oficial que un tercio de toda la población del planeta (venga, aceptamos que uniformemente como animal acuático) se ha quedado estéril por un ataque bioterrorista, quiero estar en una luna de Saturno, me da igual en cuál pero lejos de la que se va a montar en la Tierra. Porque se va a montar una que, lo siento por Dan Brown y Zobrist, puede dejar muy pequeño al apocalipsis malthusiano.
Igual nos olvidamos que la gente se cabrea. Eso por no decir que se deprime, así que para abrir boca empezarían los suicidios en masa, el nihilismo más salvaje y la pérdida de sentido vital. Podemos hacernos los muy modernos y pasotas de todo, pero la perpetuación de la especie y el legado material y cultural a la progenie sigue siendo uno de los motores clave del comportamiento humano: no dejamos de ser básicamente un chimpancé con algo menos de pelo, que habla y que construye cosas. Nuevamente, y aun a riesgo de parecer machista, las mujeres se verían mucho más afectadas, a todos los niveles. La misma P D James lo exponía en su novela: graves depresiones, embarazos histéricos, etc. El mundo de inmediato quedaría dividido en dos grupos: los que sufren la esterilidad inducida, y los que no. Las mujeres fértiles sufrirían una presión social absolutamente insoportable por tener hijos, y muchos. En el caso de que, como se dijo anteriormente, se decidiese aumentar forzadamente un tercio la natalidad para que no descienda la población, imaginaos qué mundo sería para ellas, y las consecuencias familiares, sociales y laborales. Claro que casi mejor que lo que les tocaría a las mujeres estériles. En los países occidentales, ya mal, pero en África, mundo musulmán y gran parte del asiático, donde la mujer en principio vale lo que su fertilidad y por tanto su capacidad de aportar hijos al matrimonio, acabas de condenar al ostracismo, el repudio, la pobreza, el abandono y seguramente la muerte a un tercio de la población femenina. Las consecuencias en nuestras sociedades occidentales serían también inimaginables, y de todo tipo: salir a pasear con tu niño al parque se consideraría prácticamente una exhibición se status. ¿Y la selección sexual? Las mujeres fértiles se convertirían en un activo de gran valor, así que en los países donde existe la elección sexual libre la hipergamia y la competencia por el matrimonio de los que quedasen fértiles sería de traca, y en los que no... no me quiero ni imaginar lo que ocurriría. Y muchas más distorsiones: mercado de niños recién nacidos, trasvases de población a zonas más favorecidas, con las que las menos prósperas quedarían en peor situación, y toda cuanta desgracia que os podáis imaginar.
Y eso poniéndonos en lo mejor. Lo más seguro es que ese futuro tan brillante del transhumanismo nunca llegase porque el mundo se verá asolado por la Tercera Guerra Mundial. No sé yo si muchos países se van a tragar que un tipo ya muerto, sin ayuda de nadie, y al que por tanto sólo a él se le puede achacar toda la responsabilidad, es el único artífice de tal crimen, y no una conspiración de los países más desarrollados, o sencillamente de Estados Unidos, el país más avanzado tecnológicamente y en el que recaerían inmediatamente todas las sospechas. Explícale tú a iranís, chinos, indios y demás gente que tranquilos, que no pasa nada, todo será para bien a la larga, y eso en medio de unas revueltas sociales peores que las que podría causar una crisis de subsistencia. Porque, ¿os acordáis de lo que os dije que a algunas posturas neomalthusianas se las acusa de echar toda la culpa a los países no blancos que se han puesto a jincar y tener hijos sin control? Pues eso mismo: las consecuencias para los países occidentales con poblaciones envejecidas ya serían malas, reíros de los actuales recortes en pensiones y sanidad, pero en los países con una pirámide de población con la base tan amplia como ésos a los que nos referimos, y que han protagonizado realmente el estallido demográfico de las últimas décadas, serían absolutamente devastadoras en sólo una generación: millones de ancianos sin ninguna forma de tener una vejez mínimamente sosegada, con una población joven escasa y en edad de trabajar cuya productividad apenas si daría para mantener a la población pasiva, además de que los países más ricos y desarrollados inmediatamente empezarían a atraer a la población joven y mejor preparada de esos países para equilibrar su demografía. Cualquier cosa podría llegar a ser posible también a nivel global: eutanasia obligatoria para los mayores de cincuenta años o por baja laboral de más de una semana, por ejemplo. Lo gracioso es que en la misma novela se habla sin cortarse un pelo de que la mayor parte del gasto sanitario se da en gente mayor, por no hablar de las pensiones. ¿Sí? Pues eso no es nada comparado con lo que está por venir.
La economía mundial se iría, literalmente, al carajo en poco tiempo, y eso si, como ya digo, no empiezan a caer los pepinazos nucleares por doquier. Éste es el único futuro transhumanista que le espera a la humanidad, me parece a mí:
Literalmente: le acaban de tocar los cojones a demasiada gente a la vez. Sí, los cojones: los hombres son los que controlan las armas, al fin y al cabo, y les han tocado su "virilidad". Bueno, menos Corea del norte, que anuncia que el socialismo juche los ha hecho inmunes a la esterilización y que si el resto del mundo necesita ayuda para procrear el Amante Líder se puede pasar por la piedra a quien haga falta, con resultados garantizados
Bueno, pues de todo eso, Dan Brown pasa, ni lo contempla, termina muy ufano el capitulino y pasa al siguiente sin despeinarse. No sé, tío, pero el autor es el dueño de su historia, y si él dice que no, que no pasa nada, y todo lo que tú dices ni lo menciona, es que no pasa nada, y ya está. Es su gato, y se lo folla cuando quiere.
Como dijo Bertrand Zobrist, Salvador de la Humanidad: ¡Y una mierda!
No, porque en ficción no existe el ceteris paribus, no puedes decir cambio esto, y todo lo demás se queda igual porque sí y porque se me pone en la punta, y a correr que aquí mando yo. El mundo tiene una lógica mínima, las reacciones humanas básicas están ahí, y no puedes especular sobre una salvajada como dejar estéril a un tercio de la humanidad y luego esconder la mano, y aquí no ha pasado nada, o que el lector si quiera que imagine que todos salen contentos a celebrarlo como si fuera un anuncio de Coca-Cola cantado la canción de "Al mundo entero quiero dar, un mensaje de paz". La historia es del autor que la cuenta, pero eso no quiere decir que pueda contradecirse, mentir, o cambiar elementos totalmente interconectados con los demás de modo que éstos no queden afectados según la más elemental lógica. La historia es suya, pero la coherencia, no apelar a la arbitrariedad, el buen gusto, el respeto por la verdad y la ética más elemental no son patrimonio de él en exclusiva ni tiene autoridad para anular esos elementos cuando le venga en gana, y si comparte una historia ficticia con nosotros no puede saltarse todo eso por las buenas, a su antojo o conveniencia, ni aplicar técnicas de lo más marrullero tomándonos por idiotas o en la esperanza de que no nos vamos a da cuenta de los trucos, falacias y errores que comete para hacer avanzar a trompicones el argumento. No, no es su gato y se lo folla cuando quiere, a no ser que su público se considere eso, un público al que Dan Brown se lo folla cuando quiere. Y después nos acordamos de cuando se habla de la nueva narrativa que existe desde el siglo XX, con un lector más exigente y participativo. Pues ha pasado un siglo, y algunos todavía estamos esperando por él, o hay que ver qué bien se esconden los jodíos. O recordemos la desafortunada, o quién sabe si genial, definición de Cortázar entre lectores "machos" y "hembras", aunque el público de este tipo en este caso sería directamente masoca, y además de cornudo, consentidor y el que paga la cama.
Por si fuera poco, en las obras de Brown ni siquiera hay continuidad: pasan burradas, pero totalmente independientes, es como si Langdon viajase por distintos mundos paralelos. Salen los Iluminati, el Opus, los masones y la "ciencia" noética, pero no tienen relación unos con otros, ni tampoco con esto. No hila nada. Podría recuperar algo, y decir que en el nuevo mundo creado por Zobrist la ciencia noética será la clave y se unirá a los transhumanistas, ponerse en contacto con el personaje supermasón de El símbolo perdido, y explicar que los descendientes de Cristo de El código Da Vinci ya han ocupado los puestos claves de la política mundial y evitarán el caos, crear una macroconspiración que diese sentido a todas las conspiraciones que salen en sus libros... pero no... qué fatiga, eso ya es mucho trabajo, mejor no.
¿Y el próximo libro que escriba? Pues no sé, igual ni se molesta: el mundo es el mismo, con un tercio de la gente estéril, y Langdon hará el munga por ahí con otro personaje femenino que sabe muchas cosas, como si tal cosa. O se comenta que "lo arreglaron rápidamente, y no pasó nada". Si lo hizo todo un mago, viene luego otro y lo deshace. Será por magos, con la de ellos que hay en el paro y que quieren trabajar. Bueno, pero los escritores se pueden tomar ciertas licencias, ¿no? Desde luego. Puedes hacer una magnífica película como Espartaco e inventarte casi todo lo que pasa porque en realidad se tiene una idea más bien escasa de lo que realmente ocurrió en ese caso en concreto, e inventarte que existió el personaje de Graco. En la adaptación de Samuel Bronson del Cid puedes poner a sus hijas como niñas pequeñas y no como jóvenes casaderas, y saltarte en la mayor parte de las películas o novelas la mayor parte de los trámites y papeleo burocrático de juicios e investigaciones criminales, siempre que no niegues que existan sino que sencillamente hagas una elipsis narrativa, pero lo que hace Dan Brown no es tomarse licencias, sino que se cree que porque lo invitas a tu casa según las normas de la hospitalidad puede cagarse en las paredes y limpiarse con las cortinas, y que no vas a protestar. Decir que todos los errores y abusos de esta novela son licencias dramáticas o artísticas es como confundir el concepto de tener "licencia de armas" con "permiso para matar a tu abuela a tiros".
Esta película no es mala, es que somos unos pejigueros con sus licencias artísticas, totalmente justificables.
100
Capitulino de disparate. Disparate distinto del anterior, pero disparate también. El comandante, retenido en el avión de la OMS, oye que la policía turca llama a la puerta. Para decirles que no entren, les comunica que:
"—La OMS es una organización internacional —respondió el comandante— y este avión es territorio soberano."
Empresa líder en el sector, que dirige este individuo. Como muy bien le dice el piloto de la OMS, suponemos que sintiendo mucha vergüencita ajena, están en territorio turco y sujetos a sus leyes. La policía turca los detiene a él y a Ferris y se los llevan, pero... jaja, no, en realidad son agentes de la oficina del Consorcio en Turquía disfrazados de policías, que han venido a liberarlos, no contaban con su astusia, y los dejan en un coche perfectamente equipado para que se escapen. Mientras el comandante se pierde en pensamientos totalmente inanes y estúpidos, llega la verdadera policía turca y los detienen.
Acabamos de pasar de un capítulo con una frívola descripción de un crimen de lesa humanidad a una escena de Abbot y Costello sin darnos casi ni cuenta.
Ojalá Dan nos cuente en una secuela las aventuras de estos dos personajes en una cárcel turca, donde todas las noches ponen películas de gladiadores.
101
En la embajada suiza... en serio, ¿por qué la OMS utiliza a los suizos como le da la gana? Bueno, pues está la directora de la OMS y llega Langdon, que la ha informado de que Sienna ha huido por mar. Él le cuenta lo que sabe.
"—Zobrist creó un vector viral transmisible por el aire y capaz de modificar el ADN humano. «¡Eso ni siquiera es posible!», pensó Sinskey poniéndose de pie de golpe y volcando la silla."
Diga usted que sí, señora: no se lo cree nadie. Si en ese momento la novela acaba con Langdon que se despierta de una siesta y se dice "qué sueños más raros dan las borracheras de cazalla", el alegrón que me habría dado, de verdad.
Claro que lo piensa uno y... eso es lo que Sienna ha contado. Que igual no es verdad, o, yo qué se... ¿funciona o no funciona? ¿Qué pruebas ha hecho el Zobrist, y con qué muestra de población para ver si va bien? El método científico de experimentación aquí tampoco se aplica, para qué. Nada, todo en su laboratorio, él solo, sin ayuda de nadie, en plan teórico. Sienna, la única a quien se lo contó, se horrorizó ante la idea, aunque luego parece que va por ahí defendiéndola, e intentó detenerlo, de ahí su colaboración con el Consorcio. Como es la única que sabe algo de todo aquello, Langdon dice que puede entregarse y colaborar, a cambio de una condición. La directora de la OMS, investida por el poder emanado del costurero del avión, parece que tiene autoridad para dar garantías a una criminal, así por las buenas. Langdon sólo se va por la puerta, y la saca del baño de señoras. Ya sabéis: cuando vayáis a Estambul, meteos en la embajada de Suiza, que para entrar no hay que identificarse, pasar por un detector de rayos X, ni nada. Entras, te metes en los lavabos, y aquí paz y después gloria. Y si la directora de la OMS dice que no, que no le da la amnistía, echa a la Langdon de allí y se le ocurre ir ella al baño y se la encuentra, menudas risas.
Sienna dice que Zobrist llamó a todas las puertas, incluida la del Consejo de Relaciones Exteriores (vamos, que no están en el ajo, sólo le prestan la oficina, vaya usted a saber por qué, con lo complicado que debe ser para un multimillonario alquilar una oficina por un día), y que ninguna le hizo caso.
"—[...] No es de extrañar que Bertrand perdiera la razón."
No es excusa. Yo he leído este libro y
no me ha afectado en lo más mínimo, de verdad.
Que no, que la tipa sigue defendiendo al criminal que ha condenado a la humanidad, en el mejor de los casos, al puto caos y al verdadero infierno, y a un tercio de la humanidad que quizá quería tener hijos a no tener descendencia, pero la culpa es de los demás que no le hicieron caso, con lo majo y simpático, listo y buen follador que era, y claro... pues no le dejaron otra opción.
El infierno (de Dan Brown) son los otros. A ver: es lo que piensan todos los fanáticos, que nadie les hace caso y que, a diferencia de todos los fanáticos del pasado, que seguro que sólo eran una panda de locos, ellos sí que tienen la razón y que cualquier cosa que hagan está justificada, sólo son responsables antes Dios y ante la Historia, etc. Zobrist desde la tumba le dice a la Humanidad: "Mira lo que me has obligado a hacerte, puta". La directora de la OMS, en vez de darle un par de hostias a Sienna, una del derecho y otra de revés, entiende su postura.
"—Señorita Brooks —dijo, tan tranquilamente como le fue posible—, tiene razón. Puede que en el pasado yo no haya escuchado —cruzó las manos encima del escritorio y miró a Sienna directamente—. Pero ahora sí lo estoy haciendo."
Serán campanas, y no tienes idea de dónde. Y vas a durar tú mucho en el cargo, seguro que sí. Confía en ello.
102
Después de que Sienna haya rajado todo lo que sabe, entre ella y la directora llegan a la conclusión de que será muy difícil saber cómo funciona el virus, o como revertir su efecto, y eso supondría volver a inocular a la población mundial con otra terapia génica que igual a saber el quilombo que se montaba ahí. Sólo sabe hacerlo el malo, que ha muerto. Ya sabéis: como el suero del Capitán América, que llevan más de setenta años intentando replicarlo y no hay manera, aunque los de Marvel tienen excusa, al menos. Brown recalca que esa solución "elegante y humana" es irreversible. Pues menos mal, con la falta que hacía.
La directora, ganada ya para el Lado Oscuro de la Fuerza, dice que igual no les interesa contrarrestarlo. Que no, que de lo de la progresión decreciente tampoco se ha dado cuenta. Es decir: la Humanidad comprende que es una puta, y que la culpa no es de él, Zobrist, sino de ella que lo ha obligado a tratarla así, con lo mucho que él la quiere en realidad. Por si fuera poco la muy cabrona ya era estéril y ha sufrido considerablemente por ello, y no tiene ningún sentimiento de empatía por un tercio de la humanidad que va a correr su misma suerte, de toda la gente que va a tener como poco un grave estrés postraumático. No es lo mismo perder un familiar ni causa la misma impotencia y frustración que sea por causa de la edad o una enfermedad, que perderlo por un accidente causado por una negligencia, que por una acción terrorista, y en este caso se aplicará exactamente lo mismo. A un tercio de la población se le ha negado un derecho elemental que tiene que ver con lo más íntimo de la persona, y por eso las esterilizaciones forzosas o sin conocimiento del afectado se consideran crímenes de lesa humanidad.
Los párrafos siguientes son sencillamente estremecedores, cuando Langdon dice:
"—[...]Sienna, cualquier debate significativo sobre el virus requerirá contexto. La doctora Sinskey y su equipo necesitarán desarrollar un marco moral desde el que elaborar una respuesta a esta crisis. Está claro que, en su opinión, tú te encuentras en una posición única para ofrecer eso al diálogo. [...] Formas parte de una nueva línea de pensamiento. Proporcionarás un contrapunto. Puedes ayudarles a comprender la forma de pensar de visionarios como Bertrand; individuos brillantes cuyas convicciones son tan fuertes que deciden tomar cartas en el asunto."
"—Y nuevas filosofías —añadió Sienna—. El movimiento transhumanista dejará de ser minoritario. Uno de sus principios fundamentales es que, como seres humanos, tenemos la obligación de participar en nuestro proceso evolucionario, de utilizar la tecnología para que la especie progrese, y crear seres humanos más sanos, más fuertes y con cerebros más potentes. Pronto todo esto será posible."
El movimiento transhumanista será pasado a cuchillo de inmediato, así de simple. No quedará de ellos ni la muestra. Evolutionary se traduce como "evolutivo", lo que demuestra que esta gente ni le ha pasado el corrector del procesador de textos a la traducción.
"Sinskey permanecía en silencio, considerando las palabras de Sienna. —Entonces usted cree que deberíamos aceptar estas herramientas con los brazos abiertos. —Si no lo hacemos —respondió Sienna—, mereceremos tan poco la vida como el hombre de las cavernas que muere congelado porque teme encender un fuego."
Brown está puestísimo en bioética y en el proceso evolutivo, ya se ve. Determinismo tecnológico en vena y sin cortar. Sin entenderlo, claro.
"—No quiero sonar anticuado —comenzó a decir [Langdon]—, pero he sido educado con las teorías de Darwin y no puedo evitar cuestionar la inteligencia de intentar acelerar el proceso de evolución natural."
Anticuado no sé, pero tonto del culo... ¿Que has sido educado en qué? ¿Pero qué clase de tontería acaba de decir? Tú has aprendido darwinismo con Chick, en el mejor de los casos.
"—Robert —dijo Sienna con empatía—, la ingeniería genética no es únicamente la aceleración del proceso evolucionario. ¡Es el propio curso natural de los acontecimientos! Se te olvida que ha sido la evolución la que ha creado a Bertrand Zobrist. Su intelecto superior fue el producto del mismo proceso descrito por Darwin: una evolución en el tiempo. La excepcional capacidad de Bertrand para la genética no se debía a la inspiración divina, sino a años de progreso intelectual. Langdon quedó en silencio, considerando la cuestión. —Y como darwinista —continuó ella—, ya sabes que la naturaleza siempre ha encontrado un modo de mantener la población humana bajo control: plagas, hambrunas, inundaciones… Pero deja que te haga una pregunta: ¿No es posible que esta vez la naturaleza haya encontrado otro modo de hacerlo? Quizá, en vez de enviarnos terribles desastres y desgracias, mediante el proceso evolutivo ha creado al científico capaz de desarrollar un nuevo método de disminuir la cantidad de seres humanos. Nada de plagas. Ni muertes. Sólo una especie más en armonía con el entorno."
Gaia y la Pachamama. Ya las echaba yo en falta en este frangollo para terminar de rematar la faena. La cantidad de absurdos y la empanada mental que se precisa para decir tantas tonterías en tan poco espacio me abruma. Que no, que nadie en su sano juicio, o no sea Coelho o Jodorowsky, cree que haya voluntad, destino o intencionalidad en el hecho evolutivo, coño ya. Meteos el Punto Omega donde os quepa, me cago en todo, hombre, joder.
"—El fin justifica los medios —dijo [Sienna], citando a Maquiavelo, el notorio teórico político florentino."
También lo estaba echando yo en falta, pero veo que Brown tiene tiempo para todo.
Lo alucinante de esta historia, y en la que Dan Brown se aparta de sus trabajos anteriores, es que, lo mire uno como lo mire, ha ganado el malo. Todo lo que hemos visto durante la novela, la típica persecución estúpida desentrañando misterios forzadísimos mientras aparecen personajes que como en un cuento van dando pistas y ayudas, es sencillamente para nada, así de simple. Porque Zobrist nos ha hecho un Ozymandias, lo único inteligente del personaje. Así pues, todo ha sido en el vacío, ni siquiera han detenido los planes del maloso. Pero ni siquiera es un cachondeo propio de la literatura posmoderna, no, es otra chapuza. Y al final, nos vuelve a hacer trampa Brown, y nos intenta convencer de que no, es que no es el malo, en realidad es el salvador de la humanidad y lo que ha hecho, aunque extremo, está bien hecho, no tenía opción.
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Langdon se va en vuelo privado a Florencia. Habla con la directora de la OMS y de un misterioso paquete que ella le tiene que enviar. Despedida pastelera con Sienna.
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Langdon asiste en Florencia al funeral de su amigo, con el que robó la máscara mortuoria de Dante. El paquete que tenían que entregarle es, precisamente, la máscara, y su ropa, la que llevaba cuando salió de los Estados Unidos, y parece que también su chaqueta (ah, ya no es saco, ahora es chaqueta otra vez) de tweed, lo que no entiendo porque precisamente la chaqueta quedó hecha unos zorros en la aventura, a mí que me lo expliquen. A no ser, claro, que la directora de la OMS en medio de esta crisis mundial tuviese tiempo para sacar el bisturí y el costurero, y dejar el saco como nuevo. Qué suerte, ya no te andará nadie confundiéndote con un italiano, volverán a pensar que eres inglés, aunque como te pases a los zapatos italianos, no sé, vas a mandar señales contradictorias. Y... ¡sí, está el reloj de Mickey Mouse, lo que le produce un enorme gozo! ¡Y a mí también, qué diablos! ¿Ves como te lo dije? ¿Cómo te iba a hacer Dan Brown una faena así? ¡Sé feliz con tu puto reloj de niño pequeño, joder!
Langdon se preocupa por su ropa, por chorradas, se pasa todo el libro diciéndose "Albóndigas", y ni él, ni ninguno de los otros personajes, se ha preguntado si se ha quedado estéril, así que no se le ocurre echarse la mano a los huevos y preguntarse si sus soldaditos disparan con balas de fogueo o no, que es lo que haría cualquiera. Pa qué.
Por último va a devolver la máscara, pero como la señora embarazada ya ha dado a luz, la deposita allí donde estaba, en la vitrina, en plan gamberrete y sin avisar a nadie. Pero qué chispa.
En el avión de vuelta a casa tiene un par de pensamientos idiotas más justificando todo lo que ha pasado y
FIN
Jo, tío, lo que pasa es que los que tenéis siete carreras, cuatro doctorados y dos maestrías sois unos amargados que vais buscando los detallitos y los fallos chorras a unas obras que sólo buscan entretener y hacer pasar un buen rato.
Cualquier persona que haya terminado a los dieciocho años un bachillerato mínimamente bien aprovechado debe reírse hasta las lágrimas leyendo las burradas que aparecen en este libro. Conocer los principios básicos de la óptica, saber cómo funciona el desagüe de una casa, las leyes elementales de la herencia genética, y saber que Venecia fue como mucho una potencia regional en el Mediterráneo, que el Imperio Romano no existía en el siglo XIII, que en el siglo XIV los libros no eran baratos, que la clases cultas medievales se expresaban con soltura en latín, y que todo el mundo iba a la iglesia, no es ninguna muestra de erudición, ni de prepotencia cultural. Así que todo lo que he dicho ha sido sin hilar demasiado fino, porque probablemente cualquier licenciado en historia del arte os dirá que al oír lo de "Palacio Sumergido", habría pensando automáticamente en Constantinopla, así que para empezar se habrían ahorrado todo lo de Venecia. Es como si te inventas al supercientífico físico ingeniero matemático de la leche, y luego no sabe hacer una derivada. En cuanto a la traducción, no voy a decir que yo la habría hecho mejor con la punta de la picha, contando además que el nivel del inglés danbrowniano no tiene ningún misterio, pero de verdad: que después la revise alguien que sepa español. Que lo sepa bien, se entiende. Porque si no, lo dicho: que lo hagan los chicos de los fansubs que traducen "hot wings" como "alitas calientes", o "my point" como "mi punto", "estar en problemas", "baby" como "bebé" y no como "cría" cuando toca, y todo lo demás. Y actualmente se pueden encontrar traducciones profesionales con "dairy product" traducido como "producto diario", así que sólo tenemos que ir relajándonos y llegar a las últimas consecuencias de la traducción a machete. Ya sabéis, toda esa gente que cree que "Internet nos hace iguales a todos" y ya no hace falta saber correctamente el idioma de origen ni el de destino para hacer una buena traducción, así va bien, total qué más da, no seas elitista de mierda, así también vale, nuestra ignorancia y nuestra dejadez son tan buenas como el conocimiento serio y profundo que tiene otra gente, y además así es mucho más fácil y nuestros amiguitos de Internet nos dicen que muchas gracias y que hacemos una gran labor. Sí, desde luego más fácil. Empieza uno a comprender el éxito de Dan Brown.
Repito: tener una cultura general y darse cuenta de las burradas de una traducción no es nada extraordinario, aunque a algunos se lo parezca. Porque es otra muestra del signo de nuestro tiempo, del malestar no de la cultura sino de la incultura: el antiintelectualismo ya ataca a saber hacer una raíz cuadrada o a no escribir sin notorias faltas de ortografía, que se ven como exhibicionismos y excesos de aquél que posee tan arcanos conocimientos.
Jodeos, usacos: en eso os empatamos, si no os dejamos muy atrás. O como dice un amigo mío: "Aquí diríamos es mejor que tu conocimiento".
Dan Brown, no alcanzo a entender cómo, ha llegado a donde ha llegado escribiendo, básicamente, novelas para analfabetos y personas que, con suerte, pueden firmar con una X. Entiendo que alguien lo lea por la coña, o sin darle importancia a las chorradas que lee y consciente de que lee basura, pues su tiempo es suyo y lo malgasta como quiere, pero que defienda lo indefendible, e incluso lo quiera hacer pasar por excelente, eso sí que no. Algunos aspectos estéticos, o la forma lamentable de hacer expresarse a sus personajes, podrían ser excusables o incluso tomados como una forma de escribir que puede gustar o no, ahí no hay verdades absolutas, pero las contradicciones internas de la narración, decir una cosa y luego la contraria, hablar de una falsedad histórica como si fuera una realidad incontestable, y a continuación de la forma más inocente del mundo dinamitarse lo que acaba de decir porque aporta pruebas de lo contrario, eso ya no es discutible, sino que afecta a la lógica más elemental y al respeto por la inteligencia de los demás y la propia. No sé, tío, es que son novelas como algunas películas, ¿no?, que se disfrutan apagando el cerebro.
Sí: el cerebro aerodinámico. A los de la doctrina de "apagar el cerebro", ahora y siempre mi respuesta será la misma: está claro que en una de las ocasiones que lo desconectasteis se os olvidó volver a encenderlo, y hasta ahora.
Por si fuera poco, y en eso Dan Brown ha cruzado todos los límites, esta obra se sale con mucho de lo que suele ser un bercele. En las dos obras anteriores, desbarra bastante sobre lo divino y lo humano, pero no dejan de ser simples payasadas al decir sinsentidos sobre un Opus Dei psicodélico y unos masones de opereta. Aquí no, aquí se sale de madre y empieza a pontificar. ¿No quedamos en que el bercele está fundamentalmente para entretener y no complicar la vida al lector con problemas existenciales, a no ser que sea un dramón o una manipulación emocional desvergonzada, con niños judíos en campos de concentración? Brown se tira en plancha a especular y pontificar sobre el trashumanismo, el malthusianismo y el destino de la raza humana, aportando "soluciones humanas y elegantes" a machetazos, dignas de un festival nazi, y en esto como en todo lo demás la camisa no le queda grande por once varas sino por muchísimas más. Y aunque no fuese esa su intención le queda un frangollo que no dista demasiado de una defensa poco menos que de Soluciones Finales y de empezar a hacer el triaje de la humanidad e implantar el darwinismo social para la llegada de una raza de señores, de un Homo Plus glorioso ante cuya existencia cualquier sacrificio es poco, sea voluntario, como cínicamente se dice hasta el hartazgo en la novela, o por imperativo si te toca la lotería del virus y te quedas estéril te guste o no. Y no, Dan Brown, que no te da para meterte en esos jardines. Ni para todo lo anterior que intentas hacer te daba, así que mucho menos para escribir una obra sólida sobre las implicaciones éticas de los avances científicos o de la responsabilidad del ser humano sobre sus propias acciones y sobre su futuro. Muchos autores de berceles, precisamente, no fueron en vano especialistas en el campo en el que luego centraron sus esfuerzos literarios: los espías o periodistas especializados, en las novelas de espionaje y política ficción; médicos y científicos, en technothrillers, por regla general bien documentados, o en la ciencia ficción; los grandes viajeros en aventuras exóticas; Javier Negrete o Christian Jacq son especialistas en la época en la que ambientan sus novelas históricas; y Dan Brown... que no, que no le da.
Porque ésa es otra característica de algunos escritores de berceles: llega un momento en que, forrados, encantados de haberse conocido, con millones de seguidores que creen que son más eso, verdaderos adeptos más que simples lectores, pues como decía el pingüino se creen que han alcanzado un estado superior de realidad y conocimiento que les permite emitir cualquier opinión sobre cualquier tema y que su palabra es capaz de definir la realidad. No todos lo hacen, desde luego, y muchos de estos escritores mantienen la más digna de las posturas a ese respeto: escriben sus libros, se hacen cada vez más ricos, viven en sus mansiones y si les apetece se dan un baño de multitudes de vez en cuando en una feria del libro o en una convención friki. Otros, por desgracia, empiezan a creerse que son algo o alguien más que lo que son, alguien que escribe libros y vende muchos ejemplares. Ni siquiera es algo legítimo en autores de calidad reconocida o con un Premio Nobel en el bolsillo, así que el hecho de que lo haga cualquier juntaletras de tres al cuarto es mucho más censurable.
La pontificación del autor de berceles tiene dos campos preferidos: el de la misma literatura y el de todo lo demás. Al autor de berceles desatado puede darle por una cosa, por la otra, o por las dos a la vez.
En el caso de definir "qué es la literatura", nos encontramos con un deporte tan viejo como la literatura misma, intentar definirla y saber qué es lo bueno y qué es lo malo. A eso juegan todos. Naturalmente, cuando el autor de berceles toca ese palo, juega para su equipo y pone como argumento de autoridad sus millones de lectores, así como los demás millones que tienen sus compañeros: escribir bien es escribir p'al pueblo, así llanote, sin complicaciones ni alharacas, cosas tope emocionantes, personajes de una pieza en el que el lector pueda fantasear que es la polla en verso, situaciones rocambolescas y acadabrantes, to güeno, espadachines, explosiones, llega un personaje no se sabe de dónde y te da un millón de dólares, ceteris paribus aunque no se lo crea nadie, etc. Obviamente, los malos son los otros, los que no ven lo simple que es todo, y los que no entienden lo útil que les resulta a ellos que sus lectores apaguen el cerebro para leer sus berceles. Y esto es literal: pensar es malo, llegan a decir. Claro: el lector que no piense demasiado, no nos vaya a pillar. Ejemplos de esto, los tenéis varios. Ni me voy a molestar en citar sus nombres. "Si piensas, no lees". Claro, y si lees sin pensar en lo que estás leyendo, no te enteras de lo que lees, y eso que llevamos ganado.
Después, si el bercelero quiere aumentar un nivel, puede pasarse a defender alguna causa idiota, sobre la que ejerce como experto. Pueden ser variadas, desde luego. En este caso, curiosamente, Dan Brown se pasa de rosca y, como se suele decir, se sale por el otro lado: a veces se dice que la otra literatura, la literatura "literaria", la de los grandes temas, es a veces excesivamente solemne, plantea problemas humanos, dilemas sin solución, escisiones del alma, grandes preguntas y... qué coñazo, ¿no? Pues eso, Dan Brown se ha salido por un extremo para llegar justo al contrario. El resultado es que termina pontificando, y si ya crear un bercele que sea una gymkana que lleva a los personajes rebotando de un lado a otro como en un pinball le viene grande, plantear el transhumanismo, la responsabilidad ética sobre la supervivencia humana, el triaje de la humanidad y la bioética, pues le explota en las manos y produce un siniestro total de proporciones similares a la erupción del Krakatoa. Se ha pasado de listo, y considerando que de inteligencia no anda muy sobrado no le ha costado demasiado pasarse.
De todos modos, no lo olvidemos, sea bercele o no, una novela siempre mantiene algún tipo de postura intelectual o ideológica. Los ejemplos anteriormente citados como "berceles de calidad" son igualmente ejemplos de esto: Lo que el viento se llevó muestra una versión dulcificada e idealizada del Sur frente a un Norte que se excede en sus condiciones de victoria, en las novelas de política ficción y espionaje puede que los adversarios del Bloque del Este sean personas honorables e inteligentes, pero no dejan de ser los malos, y qué decir de la ciencia ficción que en más de un 90% se apoya en claras ideas del positivismo científico en mayor o menor grado. Por eso los tomacos de Dan Brown nunca serán tampoco "simples e inocentes divertimentos para pasar el rato", ya que especulan, temerariamente, con la religión, con la idea de Dios, con la "ciencia", con la forma en la que debe afrontar el ser humano el futuro, y con temas para los que el autor, sencillamente, no está capacitado, más allá de meterse en berenjenales de los que luego es incapaz de salir. Lo que ocurre es que odias a Dan Brown, y le tienes envidia.
No, a Dan Brown no lo odio. De hecho me ocurre lo mismo que con tantos escritores que andan por ahí desesperados porque les lean su maravillosa novela de 500 páginas, tipo bercele, que han escrito en un par de meses, con puntuación que parece que han puesto los puntos y las comas como se plantaba antes el trigo, al voleo, y con unos fallos conceptuales y de argumento que hacen llorar al primer capítulo. Lo que me estremece de esos casos es la inocencia, la verdadera inocencia con la que algunos llegan a perpetrar obras que te dejan helado, y la total incapacidad de entender que eso que han escrito no se parece en nada a cualquier cosa que pueda calificarse como algo bien escrito, ni desde un punto de vista estilístico ni de construcción de un argumento sólido. Pues del mismo modo me pregunto si Dan Brown es realmente consciente de lo que hace, y de lo que obliga a decir a sus personajes. Le ha salido una novela con una ideología profundamente peligrosa y con una base ideológica que no creo que provenga del mal, sino de la pura ignorancia y la frivolidad al tratar unos temas que merecen un respeto, no un decir lo primero que a uno se le pase por la imaginación y creer que es una genialidad, o que la fama de la que gozamos nos ha hecho más listos de lo que somos. Y además no olvidemos que, como dice Cipolla, la estupidez es tanto o más peligrosa que la maldad.
Desde luego odio la estupidez, la ignorancia, y por supuesto la ignorancia que es realmente mala porque es la que más daño hace y no tiene cura, la ignorancia arrogante y satisfecha del cerebro voluntariamente apagado y que odia todo lo que no entiende y no es capaz de comprender, así como odio la justificación de la mentira, de las falacias y del engaño. Curiosamente, en este mismo bodrio, la directora de la OMS, como siempre a destiempo y sin venir a cuento, cita uno de los principios de la medicina, el hipocrático "Lo primero es no hacer daño". Pues eso, yo creo que también se debe aplicar a la literatura: si no vas a contribuir a un mejor conocimiento de las ideas científicas, de los hechos históricos y de la interpretación del arte, al menos no jorobes, no mientas, no inventes y no tomes ese camino al desastre. Si vas a contribuir al debate ético sobre el crecimiento de la población y sus soluciones sin entender de lo que estás hablando y sin decir más que estupideces alarmistas y caer en un pantano ideológico donde te vas a encontrar en muy malas compañías, dedícate a otra cosa.
Sobre la envidia, nuevamente la ignorancia satisfecha es la clave, así como la mediocridad satisfecha, que ve en el triunfo de la mediocridad y su imposición sobre la excelencia y el trabajo esmerado un símbolo de justicia y de igualitarismo mal entendido, la reivindicación de "lo popular" y "del pueblo", la revancha definitiva contra todo aquél que se atreve a mostrar al mediocre, casi siempre sin proponérselo, que lo es. Y que, por supuesto, convierte todo en dinero, la única forma de medirlo todo que tiene la mediocridad. Cualquiera que haya escrito y publicado algo sabe que, excepto rarísimas excepciones, la única pregunta que recibe el escritor es "¿Cuántos ejemplares has vendido?" o "¿Cuánto dinero has ganado con el libro?" Es una pregunta clave pues la persona que pregunta eso ya sabe a partir de la respuesta que reciba si debe empezar a admirar al autor interrogado, o debe considerarlo un fracasado. Aunque suene mucho a una queja tipo El Principito, casi nadie le pregunta qué significa para él escribir, qué satisfacciones obtiene con la escritura, si ha recibido el beneplácito de algún crítico importante, o la felicitación de otros escritores consagrados. Me recuerda siempre al caso de la muerte de Steve Jobs, que coincidió con la de Dennis Ritchie, uno de los creadores del lenguaje de programación C, sin el que sería imaginable los productos Apple y tantos otros. Como siempre, salieron los que dijeron que qué injusticia que uno fuera un multimillonario y el otro un ingeniero como mucho bien pagado y sólo conocido y admirado por sus colegas, y cuya muerte pasó casi desapercibida para el gran público. Lo mismo para la gente a la que le parece lo más ofensivo del mundo que los futbolistas ganen fortunas que, según ellos, deberían estar ganando algunos grandes científicos e investigadores, del mismo modo que los deportistas son considerados héroes por correr más o menos rápido o saltar muy lejos, mientras que los que realmente hacen avanzar a la humanidad son seres la mayor parte de las veces completamente anónimos cuya labor es raramente reconocida.
Pues mal empezamos, porque de nuevo lo ciframos todo en el dinero y consideramos que sólo la recompensa monetaria es la que se adecua al mérito, y que la única medida del éxito vital es el dinero. Probablemente Dennis Ritchie nunca envidió lo más mínimo a Steve Jobs ni sus baños de multitudes en las presentaciones de productos que parecen más la exhibición de una mago frente al faraón que otra cosa, y con ganarse bien la vida y dedicarse a lo que le gustaba, que era la investigación tecnológica, recibiendo siempre el respeto de sus compañeros por la calidad de su trabajo, tuvo la vida que él quería en lo profesional. Del mismo modo los investigadores, cerrados en sus laboratorios y dedicándose a lo que les gusta, no tienen la más mínima envidia por la adoración del público, ni necesitan más dinero que una buena paga que les quite todo apuro económico y así estar completamente centrados en lo que les gusta.
En el campo literario, vivimos en el mundo en el que nos ha tocado vivir, así que el ethos de nuestra sociedad necesariamente implica que igual que existe la adoración por los deportistas y hay muchos más jóvenes que querrían ser famosos y ricos que llevar una vida dedicada al estudio y a la excelencia académica, es lógico que entre tanto escritor aficionado, aspirante a escritor o escritor guanabí, lo que aparezcan con profusión sean clones de autores bercelerísticos que aspiran a ser Dan Brown o Julia Navarro antes que Steinbeck o Torrente Ballester. Por tanto tendremos, tanto en las estanterías de las librerías como en los sacos sin fondo de la autoedición y de los foros de "por favor, lee mi novela de vampiros templarios que van a conquistar el mundo", montones de magma bercerlerístico, y por supuesto cada autor de éstos posee la aspiración de vender mucho, hacerse famoso, ganar toneladas de dinero y recibir la adoración de groupies que defiendan su producto como un comando de zelotes.
Lo único que envidio de Dan Brown es desde luego su abultada cuenta corriente, igual que envidio la de cualquiera que tenga dinero suficiente para poder decir qué puede hacer lo que le dé la gana el resto de su vida, sin más obligación que ésa, hacer lo que le dé la santísima gana. Eso sí.
Y respecto a la envidia, quizá más de uno debería replantearse quién envidia a quién. Aunque el enfrentamiento entre "autor bercelero" y "autor literario" no lo tengo nada claro, ¿quién envidia a quién, cada uno desde su privilegiada posición cuando han alcanzado la gloria, cada uno en su campo? De hecho, hay muchos grandes autores que han conseguido un grupo de lectores más que considerable, y que han ganado su muy buen dinero antes de recibir el aplauso unánime de la crítica y premios como el Cervantes o el Nobel. Después, tanto en el bercelerismo como en la literatura puramente artística siempre hay segundas, y terceras divisiones, que poco cuentan. García Márquez además de vender una brutalidad de libros cada vez que saca un nuevo título, es reconocido como uno de los mejores escritores vivos. Cuando los escritores bestseleros desde su autoridad de millones de ejemplares vendidos dicen que son la única literatura verdadera, la literatura del pueblo, y ellos mismos o sus defensores proclaman que suyos debería ser por tanto el reconocimiento académico, los honores y los grandes premios, ¿quién es el que envidia a quién? Muchos escritores, de uno u otro bando, en ocasiones experimentan un periodo de esplendor y luego van cayendo en el olvido, incluso todavía en vida, y en el caso de los escritores de berceles, cuántos y cuántos que vendieron cantidades astronómicas de libros ahora están prácticamente olvidados, y sus obras no se reeditan ni provocan el más mínimo interés. El gusto general del público mayoritario puede que exista, pero es cambiante, y sobre todo no tiene memoria. El bercele existe para un público que lo trata precisamente como lectura intranscendente, y en muchos casos con la misma facilidad que se ha leído se olvida sin dejar ningún poso ni recuerdo perdurable. Recordad: las tiendas que reciben libros como donaciones para luego venderlos y recaudar dinero para beneficencia, se extrañaron de la enorme cantidad de copias que recibían de El código Da Vinci, aunque también es lógico si es de los que más vende.
Siempre salta alguno que Dumas y Dickens fueron escritores muy populares. De acuerdo: ¿puedes citarme algún contemporáneo francés o inglés de la misma época y que en su momento tuvo la misma fama que esos dos, y a los que ya no recuerda nadie, sólo algún especialista? Porque existieron, vaya que sí, y como digo yo siempre, en el Siglo de Oro también hubo poetastros y poetas malos, que lógicamente no aparecen en ningún libro de literatura. El único juez final es el tiempo, y por eso, en realidad, ningún escritor ha sabido realmente si iba a alcanzar una posteridad perdurable. Y esto es así en todos los casos: la recopilación definitiva del canon nunca la realiza el "pueblo", sino el academicismo, sea éste formal o informal. Incluso los que defienden la literatura pulp y el término pulp, del que tanto se abusa, parecen olvidarse que la recopilación de los autores y obras meritorias de ese maremágnum de verdadera escoria (ley de Sturgeon) fue posterior, data ya de bastantes décadas, y fue llevada a cabo por una serie de especialistas y editores que seleccionaron lo que valía de entre lo que era pura mierda. El público general al que estaban destinadas, y que devoraba ese tipo de publicaciones hasta que dejó de hacerles caso con el auge de otro tipo de entretenimiento como es la televisión, hacía mucho que las había olvidado. ¿Ese público popular, para el que tanto escribió Harold Robbins, muerto en 1997, se acordaba mucho hasta hace poco de él y de los 750 millones de ejemplares vendidos de sus novelas romántico-"eróticas"? Pues no mucho hasta que se ha vuelto a poner un poco de moda por unas editoriales que quieren aprovechar el tirón y ver si pueden volver a exprimir el mismo producto. Cuánto pueda dudar esa recuperación editorial a rebufo de la nueva moda de lo pseudoerótico, ya se verá, aunque no deja de llamar la atención que después de tan impresionante éxito sea tan pequeña la huella que ha dejado, así como tan poco recuerdo en la memoria colectiva.
Así pues, como nadie se lleva la fama ni el dinero al otro barrio, los berceleros que se dedican a disfrutar de su celebridad y de su dinero sin meterse con nadie ni pontificar, y sabiendo que una opción perfectamente válida es vivir en la inmanencia, tienen mi máximo respeto. Ni ellos, ni García Márquez, sabrán nunca realmente si dentro de cien años los recordará alguien o no, y como dije anteriormente, que le quiten a cada uno lo bailao. Es muy fácil decir que uno quiere ser Cervantes, pero aparte de tener una vida más emocionante que el Capitán Trueno sufrió muchas penalidades y presidios, lo estafaron vilmente con las ventas de su obra, nunca consiguió en vida el tipo de reconocimiento literario que él quería y murió no precisamente en la riqueza. Por eso tampoco creo que le importe al renombrado escritor Dan Brown que alguien como yo le haga una crítica como ésta, aparte de que es muy poco probable que se vaya a enterar. Parafraseando al señor Burns, cuando le digan que es un pésimo escritor que no sabe hacer la O con un canuto, sólo tendrá que arroparse con una manta hecha de billetes de cien dólares y pensar en todos los demás que tiene en el banco, y se le irán todas las penas.
Cuando alguien os jorobe, decidle con superioridad: "Lo que tú quieras, pero yo tengo muchísimo más dinero que tú". Lo importante no es que sea verdad o mentira, sino que no lo pueda comprobar. Ya veréis como funciona.
Por otro lado, también está la teoría de la simbiosis: como bien dice Juan Goytisolo, no tiene nada en contra de los bestsellers, que hacen que siga existiendo el mundo editorial, que éste sea rentable y que se pueda permitir publicando los libros que hace él y otros que, si terminan ganando dinero con lo que hacen, será más casualidad que otra cosa. Es un trato justo, si uno lo piensa: unos se llevan la mayor parte del dinero y el aplauso de las masas, y los otros la fama, cierta forma de celebridad especializada, y quizá la satisfacción íntima de ser artistas, que es a lo que aspiraban. La gloria imperecedera, si es que llega, es algo que nunca sabrán. Por eso quizá es tan extraño que en ocasiones los que ya se han llevado el dinero reclamen el reconocimiento por vía administrativa y como una consecuencia necesaria de sus ventas y del mucho dinero que se han embolsado, como si les supiera a poco sus enormes cantidades de dinero, que parece que a algunos no los arropa tanto por las noches como creían. ¿Qué pasa? ¿Que la gente no puede leer a Dan Brown, y además gustarle, o qué?
Faltaría más. Como se suele decir: por mí como si se operan. Pero que no digan lo que es objetivamente obvio que es mentira: que está bien documentado, que se aprenden cosas leyéndolo o que no hay chorradas como puños de grandes que es que tiembla el Altísimo.
En primer lugar, el mercado editorial es libre, y es así tanto antes como después de la autoedición barata y sin compromisos. Eso quiere decir que cualquiera puede publicar un libro, y bien sabido es que no se precisa ninguna acreditación ni título para hacerlo. Otra cosa es que uno sea un escritor. Vale, todo el que publica es un escritor, pero sólo en la misma medida en que podemos decir que te subes a la Scala de Milán o al tablao de las fiestas de tu pueblo y te pones a berrear y que eso te convierte en cantante de ópera. Dan Brown, propiamente hablando, no es un escritor, ni siquiera un escritor malo. Para ser un escritor malo le queda mucho por recorrer.
Lo único que tengo que decir a los lectores convencidos de que Brown es un escritor es que, si son capaces de tragarse las aventuras de Langdon y creerse lo que ahí pone y encontrarle lógica, que hagan memoria sobre algunas de sus creencias y de cosas que les han pasado en la vida, porque igual demasiada credulidad o falta de perspicacia explicaría algunas de sus experiencias vitales. Si no han captado ninguno de los errores básicos de la novela, que se pregunten cuál ha sido la calidad de su educación básica, y en el caso de que ésta fuera en instituciones privadas de pago, que hablen con sus padres y demanden al colegio por estafa.
Lo de que "Dan Brown escribe sin artificio, novelas sin cosas raras, para el pueblo, y quejarse es esnobismo y hacerse el finolis", no se sostiene. Ha habido grandes escritores muy leídos y cuya obra ha perdurado, y se puede ser popular que no populachero sin necesidad de caer tan bajo en lo literario, lo científico y lo moral. Lo vuelvo a repetir, una cosa es una cosa y la otra, muy distinta, es Dan Brown. La mierda nunca se justifica por ser mierda y no aspirar a otra cosa que ser mierda, y así pues mierda se queda y mierda hay que llamarla. El que la quiera para su boca, comemierda es, y el que pretenda que sea para la boca de otro, es un malparido. La admiración por semejante petardo, por su éxito y por sus millones ganados sólo puede provenir de alguien que se sabe igual de petardo y que es consciente de que sólo en un sistema corrupto, arbitrario y cobarde que no se atreve a llamar a la mierda por su nombre él tiene alguna oportunidad de alcanzar un éxito parecido, porque en caso contrario nunca llegará a nada. Además, ¿quién dice que yo no me lo pase bien leyendo a Dan Brown? Probablemente mucho mejor que los que lo defienden diciendo que lo leen por leer mientras esperan en un aeropuerto. Sin duda por razones ajenas al texto y a su intención, pero me lo he pasado como un enano y me he reído como pocas veces y más que con libros que se supone que están para hacer reír, y si he escrito esto es porque me lo he pasado bien haciéndolo y porque sé que algunos amigos y lectores del blog apreciarán el esfuerzo. Yo empecé a poner notas y comentarios mientras iba leyendo, aquello era un no parar y al final, para mi sorpresa, ha salido esto. Ah, y nada de comparaciones idiotas como que "Dan Brown es comida basura, lo sabemos y listo". De eso nada: es comida en mal estado, tóxica y nociva, no apta para el consumo animal o humano, hecha y vendida a sabiendas de que lo es, o por pura imprudencia temeraria, y las dos cosas son moralmente reprobables. Lo de "a mí me entretiene" no deja de ser una excusa del tipo "yo y mi ombligo decimos que...", pues viene a ser lo mismo que el que dice que le da lo mismo sentarse a ver el ciclo entero de la lavadora en vez de una película, pues al fin y al cabo se ven cosas moviéndose y hay sonido, y el tiempo pasa igual mientras se ve una cosa que la otra, y se entretiene igual la cantidad de tiempo que pasa desde el principio al final. Bueno, pues a mí me gusta leer a Dan Brown. Estupendo: pura subjetividad, ningún argumento más allá de "yo y mi mundo". ¿Alguna argumentación sobre por qué esto se puede llamar literatura, una novela, o no sea una mierda? Más allá de "pues yo no me entero de esas burradas cuando leo ni me importan, y mi dejadez y mi nula comprensión de lo que leo y de lo que está ahí escrito es igual de válida que los listillos que veis otra cosa", me refiero.
Y además el problema fundamental tampoco es la literatura, sino que estos mismos que reclaman su derecho a no pensar y a pasárselo bien leyendo estas burradas sin ser capaces de identificarlas con unas tragaderas insondables, luego no consiguen reactivar el cerebro, si alguna vez lo utilizaron, cuando se ponen a intentar comprender el mundo, y lo que se oye sobre la visión que tienen de él, de la realidad, no difiere demasiado de su comprensión de los sinsentidos de una simple novela, y siguen creyendo que pueden aplicar las leyes de Danbrownlandia a los problemas políticos, de la economía, o de cualquier otra cosa. Lo fundamental es que se reconozca que su ignorancia tiene el mismo valor que el conocimiento de los demás, su dejadez el mismo mérito que estar alerta.
Así que si es usted admirador de Dan Brown, y tanto lo adora por los millones de libros que vende, y por su obscena colección de billetes de banco, recuerde que quizá él gracias a su riqueza está por encima de la razón, de las leyes de la física y de las matemáticas, pero a no ser que como lector tenga usted la misma excusa, una colosal fortuna que lo pone por encima de todas las leyes divinas y humanas, sólo es un pobre diablo que se cree todo lo que le dicen y además... aplaude. Cada uno está en su derecho de vivir en su ignorancia arrogante y satisfecha, pero que no pida que los demás no se den cuenta de ello y de sus consecuencias. ¿Que yo los insulto? ¿Yo sí y Dan Brown, su editorial y la que se ha atrevido a publicarla en español con esa traducción no?Pues vale. Yo al menos lo digo a la cara: Dan Brown al escribir esto en los ratos libre que le deja la publicidad mientras ve la tele, la editorial que ha consentido en sacar eso al mercado sin corregir siquiera lo más ridículo ni los sinsentidos más obvios, y los que en español han sacado una versión con una traducción que es de vergüenza ajena, no, ellos os toman por bellísimas personas mientras paguéis la edición en papel a 22€, o la electrónica al módico precio de 12€. Ellos no os insultan ni se ríen de vosotros, no. Son tan majos y se preocupan tanto por vosotros que se merecen que les compréis el siguiente libro.
Por último: por el amor del cielo, no gasten su dinero en estas cosas. No paguen por algo sólo porque esté en un palé con cientos de ejemplares a la entrada del supermercado de El Corte Inglés. No paguen por traducciones que no merecen ese nombre, sino el de traductos. Y no me refiero a bajarse el .epub o el .mobi pirateado, no. Los tiempos han cambiado, y si lo que les gusta es la mierda, la hay a toneladas al imbatible precio de ningún euro. Vayan a cualquier foro o lugar de autoedición donde aspirantes a escritores de berceles están ávidos de que alguien les lea sus novelas sobre vampiros, sobre templarios, y lo que ustedes les pidan. No están bien escritas, la puntuación es algo errática en el mejor de los casos, a veces los personajes dicen o hacen gilipolleces, hay deus ex machina, saltos conceptuales horribles y en ocasiones derivas morales o éticas escandalosas, pero la verdad: si lo comparamos con esto, pues tampoco salen perdiendo, y en muchos casos dejarán a Dan Brown a la altura del betún. Sinceramente, están ustedes perdiendo dinero al consumir estos productos pagando, cuando hay a paladas exactamente lo mismo y que se regala.
Y si la traducción le ha parecido correcta, o no ha encontrado nada malo en ella, también tengo buenas noticias: bájese todo lo que quiera en inglés, pásele el traductor automático y acostúmbrese a leer en Google Translator, que con un poco de voluntad y costumbre llega un momento que ni se nota. De hecho ya existe el marco teórico, en el español europeo y americano, que defiende poco menos que el diccionario de español debería ser una nota a pie de página del inglés, y que todo campo semántico del español debería subordinarse al del inglés, como niños obedientes y buenos, así que sea usted un visionario y un adelantado, y no se corte, sólo es cuestión de tiempo que sin pestañear lea cosas como "Era un culomalo que pateaba culos a todos los demás culomalos que querían a él patearle su trasero". Ya verá: terminará amando al español cool'iao, el español de los más cool'eros. El español cool'iao es el verdadero español estándar en el que se unen las aspiraciones de ambas orillas del Atlántico, no esa tontería del español neutro. Sí en nuestra guardia.
Además, ¿qué importa ya estas alturas? Que semejante libro exista, que se venda, que sea un bercele, significa que a lo mejor merecemos el apocalipsis, el Apocalipsis Literario: editores, escritores y lectores. Dan Brown ha escrito el libro, probablemente en un mes o poco más, sin pensar mi medio minuto en lo que estaba haciendo, y ha entregado un original a una editorial que se lo ha publicado. A la editorial no le importan las burradas que hay ahí escritas, o lo que es peor: tampoco nadie de ella las detecta, o si las detecta no le importa. Puedo imaginarme al editor, o a un corrector, si es mínimamente honrado, llorando a solas en su cubículo. Un par de errores se pueden corregir, hacérselos notar al autor e incluso proponerle una solución, pero cuando todo, todo el texto es una aberración y no hay forma de arreglar aquello sino quemándolo, ¿qué le dices a tu escritor estrella para que no se ofenda? Pues no le dices nada: lo publicas, y a hacer caja, el mundo que se joda, y los que tengan cuajo para decir que eso está bien y que les gusta, que paguen, y que nos hagan ricos a Dan y a los de la editorial, y cuando nos echen en cara la abominación que hemos sido capaces de poner en las librerías se responde con un "Lo que tú quieras, pero yo tengo mucho más dinero que tú". En países como España, nos terminamos de dar la puntilla, y mejoramos el original, añadiendo de nuestra cosecha una traducción hecha aprisa, mal y corriendo, y posamos ante las pilas de libros, tan contentos. Tiene páginas, pasan cosas en ellas y nos han dicho que con un esfuerzo de imaginación se puede decir que es una novela, y todo, ¿qué más queréis?
Que ardáis todos en el fuego eterno del infierno literario, porque habéis cometido, uno a uno, todos los pecados capitales de la literatura.
La otra duda que me queda es si Dan Brown en realidad no será un genio. Pero un genio morrocotonudo que deja muy pequeñas las capacidades de un cerebelo aerodinámico. ¿Y si todo es un experimento y quiere ver hasta dónde se puede caer escribiendo un libro, y demostrar que cuanto más bajo, más ejemplares se pueden vender? Quizá seamos todos parte de un experimento que lleva a cabo Dan Brown, el Duchamp de la literatura que quiere demostrarnos que todo es construcción, que la realidad la creamos por consenso, y que puede publicar un libro con las páginas en blanco o sólo con la letra "a" ocupando ininterrumpidamente todas las páginas, y convertirlo en la obra más vendida de todos los tiempos.
Eso, o que la verdadera diversión y entretenimiento es ir descubriendo todos los errores, fallos y escenas aberrantes, y luego comentarlo con los amigos. Porque eso es lo que quiere Dan que hagamos, seguro.
Por último: ¿y si esta novela es un plagio?
Al fin y al cabo tampoco presenta nada nuevo, cierto: las amenazas biológicas, como las nucleares, son un clásico de las historias apocalípticas que pueden acabar con la humanidad.
El puente de Casandra, una película que vi de chaval y me gustó mucho, iba de eso, de un virus malísimo por ahí perdido. Portadores era más de lo mismo, y las historias de zombis a veces se interpretan como una plaga biológica. Michael Bay también nos amenaza con una historia semejante:
Ahora bien, hay un caso un poco diferente:
Si pensáis ver la serie inglesa Utopia, saltaos el párrafo siguiente:
Estrenada en enero de este año, trata sobre una conspiración de una antigua organización secreta que luchaba contra el bloque soviético, pero que ahora va por libre y tiene su propia visión del mundo y planes muy ominosos para la humanidad. De hecho, parece que hereda una de las teorías de la conspiración que se relacionan con las Piedras Guía, que proponen reducir a la humanidad a quinientos millones de personas, y que según los teóricos del Nuevo Orden Mundial es una conspiración de Illuminati y otros grupos en la sombra para esclavizar definitivamente al ser humano y crear una casta dirigente que reine para siempre. Básicamente la idea de la serie es la misma: esterilizar a gran parte de la humanidad para evitar el apocalipsis malthusiano. Sólo que... obviamente la serie no es una mierdaca: sabe crear suspense, los personajes están bien, se expone de forma medio convincente el plan para esa esterilización masiva, y de hecho en esta primera temporada sólo se ve lo que sería la prueba piloto a ver si han dado con el procedimiento adecuado, lo que suena bastante mejor que un científico loco metido en un sótano y alimentándose de donuts durante un año. También hay un personaje, al menos sólo es uno, que se deja convencer por los que quieren dejar estériles a un porcertaje elevadísimo de la población mundial, y la serie tiene la decencia de hacer decir a otro personaje, un colaborador del proyecto, que está acumulando toda la riqueza que pueda, porque cuando se monte el lío la economía del planeta se irá a pique en poco tiempo y será muy duro llegar a viejo en el mundo que resulte después de la esterilización de la mayor parte de sus habitantes.
Por cierto: la traducción al español de las normas de las Piedras Guía también es un traducto de mierda. Jojojojo.
¿Es Inferno un plagio? Pues... no, propiamente un plagio no, pero suena a haber pedido prestada la idea principal, como poco. Claro que alguno podrá argumentar que cómo es eso posible, si la novela se ha editado en mayo de este año y la serie se estrenó en enero. Esperad: ¿es que creéis que para escribir esto se necesita más tiempo que un par de meses, o un tiempo de documentación mayor al de quince días? ¿De verdad alguien puede creer que Dan Brown ha estado cuatro años escribiendo este libro? Porque si ése ha sido el caso, y ha tardado todo ese tiempo, estamos ante el claro caso de superación personal de un hombre que, luchando contra el infortunio y sus discapacidades, consigue a pesar de todo hacer algo así, y entonces retiro cada palabra que he dicho. No sé, supongo que es imposible de demostrar si ha habido un "anda, qué idea más chula, voy a mejorarla con mi estilo inigualable", pero como mínimo la sospecha existe. Mucha coincidencia me parece.
Por último, declaro aquí mi intención de retirarme como lector de Dan Brown, por lo menos con idea de hacer algún tipo de crítica, con lo que la verdad, no creo que haya razón para volver a leer algo de él, a no ser para comprobar si, como he discutido anteriormente, hay algún tipo de consecuencias en Danbrownlandia a raíz de los acontecimientos de Inferno. Cuando ese próximo libro llegue, la verdad, creo que estaré ya demasiado mayor para hacer algo así, y la crítica de El chirimbolo perdido y de Inferno ha sido posibles por circunstancias excepcionales, así que no creo que repita la experiencia.
Este artículo puede contener espoilers de la novela. Aquí y aquí tenéis dos artículos de otros dos clientes satisfechos. ACTUALIZACIÓN DEL 06-11-2014. Al asistir a la presentación de un libro, me di cuenta de algo nuevo, en lo que no me había fijado en mis visitas a diversas librerías, en las que aprovecho para ojear algún libro de Dan Brown y reencontrarme con sus páginas como quien vuelve a ver a un viejo amigo. Sin embargo, en este día me di cuenta de algo, y es que había una nueva edición de este libro, y que en principio parecía la de tapa dura que salió en su primera edición. Pero parecía más grande, y en efecto es una edición nueva y de lujo, en tapa dura acolchada, sobrecubierta e impresa en papel satinado de alta calidad, como el que se emplea para las láminas de libros de arte. Además, está profusamente ilustrado. Acompaño dos fotos que hice y con las que conté con la ayuda de otro asistente a la presentación, que hizo de improvisado atril humano, a la vez que hacía ejercicio porque el mamotreto pesa lo suyo.
Igual que en una edición de bolsillo que encontré en un Carrefur, vemos que nadie se ha molestado en corregir nada. Seguimos con que todos los animales no han sido creado iguales, los cerebelos son aerodinámicos y las células en vez de cancerosas son cancerígenas. La edición es de lujo, pero lo que hay dentro y su traducción mona se queda.
Pero lo que me ha encantado es lo que se ve en la segunda foto. Como habéis comprobado, obivamente por puro escarnio y cachondeo, puse fotos de los aviones, lanchas y otros elementos de la novela que Dan sencillamente, por vagancia e impericia, no ha querido o sabido describir. Pues bien: esta edición, al precio de 29 módicos euros, no demasiado caro para lo que es, la verdad, pues nos pone esas fotos amablemente. Incluso nos ponen ¡una bandera de Turquía!, por si nuestros conocimientos básicos no llegan y no tenemos ni idea de cómo es. Bravo. Tanto en esta novela con el anterior, la del chirimbolo perdido, hubo gente que defendía que era "una nueva forma de narrar". Es decir: Dan Brown se dedica a "lo bueno", y pasa de contarte lo que hacían esos escritores aburridos que te cuentan cómo son las cosas y demás. Te vas a internet y te buscas cómo es el edificio donde pasan las cosas, o cómo son los coches. Aquí hemos ido un paso más allá: ya no tienes ni que ir a buscarlo, y te ponen la ilustración, no te vayas a cansar demasiado.
Por qué han cambiado de modelo de avión, lo desconozco.
Me siento reivindicado con esta edición. De lujo, la llaman, pero podría ser también "Edición especial para tontos".