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Foro unipersonal que aboga por la consecución de un frikismo cartesiano, racional e ilustrado
Bueno, ha llegado el momento de actualizar el libro en .epub de las críticas y ensayos sobre Dan! Brown, para el que se lo quiera bajar y leer tranquilamente en su libro electrónico, tableta o teléfono móvil. Pulsen usarcedes en la imagen y se obrará la magia.
Por supuesto no esperemos ninguna virguería en la maquetación, es funcional y listo. Tampoco me voy a matar. La licencia era Creative Commons 2.5, pero me dicen ahora que ha quedado antigua y que debe ser Creative Commons 4.0, así que tampoco me ha costado nada actualizarla.
Como alguna gente sabrá, para algún amiguete y por la coña hice a título completamente privado una maquetación en papel, que fiel al mismo espíritu keep it cutre está maquetado a trozos en un efecto un tanto Frankenstein que sin embargo creo que forma parte de su encanto. Tampoco me cuesta nada poner aquí los pdf, la tripa del libro y la portada en versión falsamente samizdat por si alguien la quiere imprimir con un servicio de imprenta, de autoedición con la misma licencia que el libro electrónico, o imprimirla en su casa y encuadernarla en espiral. Ahí allá cada uno.
Que os aproveche.
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Como complemento y regalo para los que han llegado hasta aquí, y un poco en la senda de los ApócrIAfos, se me ocurrió alimentar a los loros estocásticos con las críticas y desbarrar un poco con ellas a costa de Dan! y de mi mismo trabajo:
Análisis de Gemini sobre la última crítica, la de El último secreto:
Análisis de la Crítica
Estilo y Tono: Sátira Pura
El aspecto más sobresaliente es el tono. Desde el título sarcástico ("Vuelve el GHENIO. Regresa la OVRA MAHESTRA absoluta") hasta el uso de palabras como "ÑORDO"y "mierda genuina, solo que peor", el texto establece una voz de burla total y frustración.
Intención Comunicativa: El objetivo no es hacer un análisis equilibrado, sino ventilar una frustración intelectual: el autor siente que Dan Brown ha insultado a sus lectores al publicar un producto que es una simple repetición de la fórmula.
Contraste Cómico: El contraste entre la grandilocuencia del lenguaje (el "GHENIO") y la vulgaridad de la crítica ("mierda que sale después de comer mierda" ) es la principal fuente de humor y entretenimiento del texto.
Argumentos Centrales: Falta de Originalidad
La crítica se apoya en dos pilares sólidos, que son críticas comunes a la última etapa de Brown:
La Repetición de la Fórmula: Acusas directamente a Brown de haber perpetrado un libro que es un "recuelo, a reciclado" de sus trabajos anteriores (El chirimbolo perdido, Inferno, Origen), sin siquiera molestarse en intentar algo nuevo. Sugieres que el libro podría haber sido generado por un "generador de argumentos" o una IA, lo que es una crítica mordaz a la escritura predecible y mecánica.
El Maltrato a la Geografía (Praga): Haces un análisis geopolítico muy interesante de la representación de la República Checa. Argumentas que Brown utiliza la ambientación de Praga como una "yincana" sin autenticidad y que sus personajes ven el lugar con la "mirada habitual de un turista con muchos prejuicios". La crítica más fuerte es la descripción de la República Checa como un "cortijito yanqui" donde la embajada de EE. UU. tiene más poder que el propio gobierno local. Este es un punto muy específico y bien definido sobre la superficialidad de la investigación de Brown.
Mi Opinión sobre Tu Crítica
Tu crítica es brillante en su ejecución satírica.
Como pieza de escritura, funciona perfectamente: es memorable, divertida y comunica con fuerza la decepción del lector. El uso del sarcasmo para referirse a la fórmula de Dan Brown ("dónde está la bolita, dónde está la bolita" ) capta la esencia del tropo de Langdon.
Si bien no obtendríamos un resumen imparcial de la trama a partir de tu texto, sí obtenemos una opinión honesta y bien fundamentada sobre los defectos estructurales del libro: la pereza creativa, el reciclaje de elementos, y la superficialidad cultural y política.
Tu veredicto es claro: el problema no es que Dan Brown sea un autor de thriller comercial, sino que se ha rendido a la fórmula, entregando un producto de menor calidad incluso dentro de su propio género. Has logrado convertir una reseña negativa en un post sumamente entretenido.
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Aquí lo que me dice ChatGPT:
He leído tu crítica de El último secreto en La Realidad Estupefaciente .
Me parece un texto muy logrado en varios sentidos:
Tono satírico bien sostenido: consigues mantener un registro irónico y desmitificador de principio a fin. Los juegos de mayúsculas (“GHENIO”, “OVRA MAHESTRA”), la exageración deliberada (“mierda genuina, solo que peor”), y la comparación con un generador automático de argumentos funcionan como recursos humorísticos que refuerzan tu tesis: la fórmula de Brown está agotada.
Contextualización dentro de su obra: sitúas la novela en la línea de Inferno, Origen y El chirimbolo perdido, lo que ayuda al lector a percibir que el problema no es solo el libro en sí, sino la reiteración de un esquema que ya fue explotado.
Crítica cultural y política: más allá de lo literario, apuntas a cómo Brown trata a los países que usa de escenario, en este caso Praga y la República Checa, y lo relacionas con una mirada de “turista con prejuicios” y con el poder abusivo de EE.UU. Esto eleva la reseña por encima de lo meramente narrativo.
Ritmo y humor referencial: las alusiones a Žižek, Jay y Bob el Silencioso, o Marvel añaden un tono cómplice y “friki-cinéfilo” que encaja con el espíritu de tu blog.
En conjunto, tu crítica funciona como una mezcla entre reseña literaria, pieza humorística y panfleto contra la mediocridad comercial. Quizá lo único que puede despistar a lectores menos familiarizados es la densidad de guiños culturales, pero eso también forma parte de tu estilo reconocible.
Se ofreció a decir eso mismo, pero en plan cultureta:
Perfecto, aquí te dejo una versión académica de tu crítica a El último secreto de Dan Brown, reescrita como si fuese un artículo en una revista literaria de análisis narrativo y cultural. Mantengo tus ideas de fondo, pero con un tono más formal y crítico.
📑 Reseña crítica de El último secreto (2025) de Dan Brown
Introducción
La publicación de El último secreto confirma tanto la extraordinaria capacidad de Dan Brown para mantenerse en el mercado global como las limitaciones cada vez más visibles de su fórmula narrativa. En esta reseña se examinan los aspectos estructurales, temáticos y culturales de la novela, señalando sus continuidades con la producción previa del autor y sus carencias en términos de innovación literaria.
La reiteración de un modelo
Desde Ángeles y demonios hasta Origen, Brown ha consolidado un patrón narrativo reconocible: un misterio con tintes históricos o científicos, un protagonista erudito en situación de urgencia y un trasfondo conspirativo de alcance global. El último secreto no se aparta de este molde. El problema no radica tanto en la existencia de un esquema fijo —presente en múltiples tradiciones narrativas— como en la ausencia de variación significativa dentro de dicho esquema. El texto ofrece, en consecuencia, una sensación de “producto serial” antes que de obra autónoma.
Efectos de la redundancia
La crítica más evidente se refiere a la previsibilidad. El lector experimentado de Brown reconoce las etapas del relato antes de que ocurran: el enigma inicial, la carrera contrarreloj, la revelación pseudoacadémica y la resolución de tintes apocalípticos. Esta repetición, antaño eficaz en la creación de suspense, hoy produce un efecto inverso: la devaluación del misterio. El último secreto se lee, más que como una narración, como la ejecución automática de un algoritmo narrativo.
Representaciones culturales
Particular atención merece la elección de Praga y la República Checa como escenarios. Brown reproduce aquí una mirada que puede calificarse de turismo literario superficial, donde el lugar se reduce a un decorado exótico y funcional para el enigma, sin una verdadera exploración de su complejidad histórica y cultural. En este punto, la novela no solo falla en términos artísticos, sino que se inserta en una lógica de hegemonía cultural estadounidense, en la cual Europa del Este aparece como un territorio de clichés más que como un espacio de realidad vivida.
Humor involuntario y exceso referencial
Aunque El último secreto pretende sostener un tono de seriedad, muchos pasajes rozan lo paródico: la acumulación de giros predecibles y la rigidez de los personajes convierten la obra en un simulacro de sí misma. Lo que en su momento resultaba eficaz en El código Da Vinci hoy se acerca a la caricatura. La reiteración de “revelaciones trascendentes” ha perdido su fuerza y, paradójicamente, genera humor involuntario.
Conclusiones
El último secreto representa la culminación de un proceso de agotamiento. Más que un fracaso puntual, la obra pone de relieve la dificultad de Brown para reinventarse fuera de los parámetros que le otorgaron éxito. El texto es relevante, en todo caso, como síntoma cultural: el consumo masivo de ficciones formulaicas que, pese a sus limitaciones artísticas, encuentran eco en un público global deseoso de entretenimiento reconocible.
En suma, la novela ofrece poco en términos de innovación estética, pero mucho para el análisis sociocultural de la literatura de masas en el siglo XXI.
Le pido una contracrítica irónica:
Aquí va la contracrítica irónica, escrita como si fuera un académico que quiere defender a Dan Brown a toda costa, forzando argumentos y recurriendo a una solemnidad desproporcionada.
🏛️ En defensa de Dan Brown: sobre la grandeza de lo previsible
Introducción
En tiempos de incertidumbre global, la previsibilidad debería ser considerada no como defecto estético, sino como virtud ontológica. El reciente libro de Dan Brown, El último secreto, ha sido recibido con frialdad por quienes insisten en exigir a la literatura lo que ella nunca prometió: innovación, profundidad y ambigüedad. Frente a tales exigencias, sostengo que la novela es un triunfo precisamente porque rehúsa innovar y porque repite —con nobleza y sin vergüenza— lo que el lector espera.
La poética de la fórmula
El relato browniano, lejos de ser un “algoritmo narrativo”, constituye un rito iniciático de repetición. Así como el rosario repite avemarías o el mantra insiste en una sílaba, así también Brown recita, una y otra vez, la estructura sacrosanta de sus thrillers:
un enigma pseudohistórico,
un profesor que corre,
una mujer de inteligencia decorativa,
y un final que combina revelación con merchandising cultural.
Criticar esta constancia es como reprochar a Bach sus variaciones sobre un bajo obstinado.
Sobre Praga y el turismo literario
Se ha dicho que Brown trivializa Praga al convertirla en decorado. Pero ¿qué otra cosa es toda ciudad en la literatura, sino decorado iluminado por la imaginación del autor? Que Brown vea en la República Checa poco más que un telón gótico es, en sí mismo, un gesto metaficcional: Praga deja de ser ciudad para convertirse en símbolo, una alegoría de la Europa que aún no ha sido plenamente visitada por Starbucks.
El valor del cliché
Los críticos denuncian la acumulación de clichés como si fueran plagas. Sin embargo, los clichés son precisamente lo que permite la comunión global: el lector japonés, el chileno y el noruego reconocen el mismo recurso narrativo y, al hacerlo, se hermanan en un saber común. Brown no escribe novelas, sino rituales compartidos de consumo simbólico.
Humor involuntario o estrategia posmoderna
¿No será que Brown es consciente de la comicidad de su estilo? ¿No será que el “humor involuntario” es, en realidad, un gesto posmoderno que parodia el propio género del thriller erudito? Negar esta posibilidad sería negar al autor la astucia que el mercado ya le ha concedido.
Conclusión
El último secreto no es un fracaso: es un manifiesto. Una obra que proclama que la literatura de masas no necesita profundizar, ni variar, ni sorprender. Basta con ser la misma una y otra vez. Y en ese gesto de fidelidad al esquema, Brown alcanza una pureza que los literatos “serios” jamás lograrán.
En resumen: Dan Brown no escribe novelas. Escribe constelaciones de certeza. Y eso, en la era de la posverdad, es un lujo estético que deberíamos agradecerle.
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Como era de esperar se nos empieza a pirar la flapa:
✝️ El profesor Langdon como figura crística del capitalismo tardío
Revista ApócrIAfa de Estudios Brownianos y Barbarológicos, nº 1, Zamora–Mondragón, 2025.
Resumen
Este trabajo sostiene que Robert Langdon, protagonista de la obra de Dan Brown, no es meramente un catedrático de simbología: es la reencarnación invertida de Cristo, pero no en clave teológica, sino capitalista. Como Cristo multiplicaba panes y peces, Langdon multiplica clichés y thrillers. Donde aquél ofrecía redención espiritual, este ofrece redención editorial en tiradas de diez millones de ejemplares.
1. El Langdon como logos corporativo
El profesor Langdon aparece siempre con chaqueta de tweed, reloj caro y mirada de powerpoint. No habla en parábolas, sino en slides. No cura a ciegos, sino que abre los ojos del turista americano que quiere ver Europa sin salir de un aeropuerto.
En este sentido, Langdon es un logos encuadernado, cuya misión no es salvar, sino explicar: explicar de más, explicar todo, explicar incluso lo que no requiere explicación.
2. Los milagros como best-sellers
Jesús caminaba sobre el agua; Langdon corre sobre aeropuertos. Jesús resucitaba a Lázaro; Langdon resucita a cada novela idéntica a la anterior. Cada nuevo libro es un milagro en clave de mercado: la multiplicación del suspense de usar y tirar, el exorcismo de la duda a través del pie de página turístico.
En el capitalismo tardío, la fe no se deposita en Dios, sino en Amazon Prime. Por eso Langdon no predica en montañas, sino en audiolibros.
3. La pasión según Brown
El calvario de Langdon no consiste en ser crucificado, sino en ser condenado a repetir eternamente la misma trama.
Cada persecución es un viacrucis. Cada museo visitado es un Monte de los Olivos. Cada compañera atractiva que lo acompaña y no se acuesta con él es una Magdalena frustrada.
Y en el capítulo final, cuando todo se resuelve con una revelación “trascendental” sobre el poder del arte, escuchamos, en eco posmoderno:
“Consumado es… y disponible en edición de bolsillo.”
4. Langdon como Cristo neoliberal
Mientras Jesús expulsaba a los mercaderes del templo, Langdon introduce a los mercaderes en cada templo europeo, ofreciendo tours narrativos que convierten las catedrales en franquicias de misterio.
Es, por tanto, una figura crística invertida: no libera de la opresión, sino que la vuelve vendible; no destruye al Imperio, sino que lo reedita.
Conclusión
Robert Langdon no es un personaje: es un símbolo de consumo redentor, un mesías del thriller corporativo. Su pasión es correr. Su cruz es el cliché. Su resurrección se produce en cada nuevo lanzamiento global de Dan Brown.
Y como Cristo prometía volver al final de los tiempos, Langdon promete volver… al final de cada contrato editorial.
Le pido con algunas instrucciones que me hable de Danbrownlandia:
🗺️ Danbrownlandia: Atlas apócrifo de los territorios narrativos de Robert Langdon
(Edición crítica del Instituto ApócrIAfo de Estudios Danbrowntescos, 2025)
Introducción
Los lectores ingenuos creen que Robert Langdon viaja por el mundo real: Florencia, Washington, Barcelona, Praga. Pero quienes hemos estudiado con atención la cartografía interna de sus novelas sabemos la verdad: cada una ocurre en una dimensión autónoma de un multiverso repetitivo y sin memoria, bautizado por la crítica como Danbrownlandia.
En Danbrownlandia, los personajes nunca recuerdan las aventuras previas, los chirimbolos reaparecen bajo otros nombres y las conspiraciones se repiten como un mantra, con variaciones mínimas. El tiempo no avanza: se reinicia.
I. Provincias principales
1. La Florencia Apocalíptica (Inferno)
Un territorio donde todo edificio esconde un mapa, toda obra de arte una contraseña, y todo guía turístico un potencial genocida.
Capital: El Palazzo del Selfie.
Símbolo nacional: un virus biológico que nadie recuerda después del epílogo.
Costumbre local: explicar lo evidente en voz alta mientras se huye en góndola.
2. La Washington Chirimbolesca (El símbolo perdido / El chirimbolo perdido)
Un lugar donde la masonería rige la vida cotidiana y los monumentos funcionan como pistas de escape room.
Capital: El Capitolio del Chirimbolo.
Símbolo nacional: la pirámide invertida que en realidad es una lámpara de IKEA.
Costumbre local: todos los diálogos comienzan con “¿Sabías que…?” seguido de Wikipedia.
3. Las Españas Chanantes (Origen)
Una península paralela donde Gaudí se aparece como Pokémon arquitectónico y un Obispo Sith maquina en sótanos de Toledo.
Capital: Gaudíland (antiguamente Barcelona).
Símbolo nacional: la palabra Albóndigas, repetida como revelación mística.
Costumbre local: culpar a la Sagrada Familia de todos los misterios irresueltos.
4. La Praga Fantasmática (El último secreto)
Ciudad invisible que sólo existe como telón de cartón piedra. Allí Langdon corre entre clichés centroeuropeos y nadie sabe por qué.
Capital: Café Kafka con Starbucks.
Símbolo nacional: un reloj astronómico que marca la hora equivocada en tres dimensiones.
Costumbre local: sospechar de todo sacerdote con capucha.
II. Leyes de Danbrownlandia
Ley del Amnésico Narrativo: ningún personaje recuerda haber conocido antes a Langdon.
Principio de Repetición Mística: todo misterio se resuelve con la revelación de que un símbolo significaba exactamente lo que parecía desde el principio.
Dogma del Villano Revelado: el antagonista siempre resulta ser el único personaje secundario presentado en el capítulo dos.
Canon de la Explicación Redundante: nada puede ocurrir sin ser explicado dos veces, primero por el narrador y luego por Langdon con gesto preocupado.
III. Cartografía comparada
Según los estudios del geógrafo apócrifo Dr. Fulgencio Chirimbolovski, Danbrownlandia no es un único continente, sino un conjunto de islas narrativas flotando en el Mar del Algoritmo Literario. Cada isla repite la misma orografía:
La Catedral Misteriosa
El Museo con Clave Oculta
El Aeropuerto Final
La Compañera que No Se Acuesta
Conclusión
Danbrownlandia es menos un mundo de ficción que un loop narrativo: un lugar donde la eternidad adopta la forma de persecuciones didácticas y revelaciones sobre obviedades.
El profesor Langdon no es un viajero: es un funcionario del multiverso, condenado a recorrer eternamente las mismas provincias hasta que el lector despierte del conjuro del best-seller.
Luego nos pusimos a hablar de los carajales que se montan en cada novela y nos salió esto:
📖 Manual de Carajales Universales
(Edición crítica apócrifa, Instituto Bárbaro-Danbrowniano de Zamora)
Introducción
Desde los albores de la narrativa de masas, la humanidad ha sido perseguida por una criatura literaria singular: el carajal.
Se define como “todo enredo narrativo presentado como revelación trascendental, cuyo sentido final oscila entre lo obvio, lo absurdo y lo redundante”.
El presente manual recoge los principales carajales universales detectados en la obra de Dan! Brown y en sus iteraciones apócrifas, con fines de estudio, prevención y entretenimiento.
I. Taxonomía básica del carajal
1. Carajal Christiologicus
Ejemplo:El código Da Vinci.
Descripción: Revelaciones sobre que Jesucristo se casó, tuvo hijos y montó una panadería en Perpiñán.
Síntomas en el lector: sensación de estar ante un gran secreto, seguida de la decepción de haberlo leído ya en Wikipedia.
Nivel de peligrosidad: medio. Puede provocar excursiones turísticas a París y teorías de cuñado en cenas familiares.
2. Carajal Pandemialis
Ejemplo:Inferno.
Descripción: Amenaza de virus mundial que será neutralizado con la misma eficacia narrativa que un catarro.
Síntomas en el lector: taquicardia, risa nerviosa, sospecha de déjà vu cinematográfico.
Nivel de peligrosidad: bajo. El virus suele olvidarse en el epílogo.
3. Carajal Chirimbolensis
Ejemplo:El símbolo perdido / El chirimbolo perdido.
Descripción: Objeto misterioso cuyo poder se reduce a ser… un objeto misterioso.
Síntomas en el lector: expectación creciente que se convierte en carcajada involuntaria al descubrir que el chirimbolo es un pisapapeles con runas.
Nivel de peligrosidad: nulo, salvo para la paciencia.
4. Carajal Albondiguensis
Ejemplo:Origen.
Descripción: Una IA española decide revelar al mundo el secreto de la humanidad… mediante la palabra mágica Albóndigas.
Síntomas en el lector: hambre repentina, incredulidad gastronómica, mareo de turista en Gaudíland.
Nivel de peligrosidad: alto. Puede generar memes inmortales.
5. Carajal Praguensis Fantasmaticus
Ejemplo:El último secreto.
Descripción: Misterio ambientado en una Praga que no existe, poblada por clichés de central europea de postal.
Síntomas en el lector: incapacidad de diferenciar entre el reloj astronómico y un reloj de cuco suizo.
Nivel de peligrosidad: moderado. Puede inducir viajes innecesarios a Praga en busca de cafés mencionados por error.
II. Carajales apócrifos derivados de Dramones & Modorras
6. Carajal Ghuayhicus
Descripción: Dios oscuro que aparece, no aparece, se insinúa y finalmente se convierte en perro o en oboe, según el capítulo.
Síntomas en el lector: paranoia mística, fascinación, diarrea filosófica.
Nivel de peligrosidad: variable. Puede abrir puertas al ApócrIAfo.
7. Carajal Polquisticus
Descripción: La Polca Vitoxeyga, partitura que destruye toda música y convierte a los oyentes en estatuas de sal rítmica.
Síntomas en el lector: ganas de bailar sin motivo, pérdida de la memoria auditiva, vértigo metafísico.
Nivel de peligrosidad: extremo. Se recomienda no escucharla completa.
8. Carajal Buddycanis
Descripción: Perro muerto que odia a los vivos pero acompaña fielmente al protagonista.
Síntomas en el lector: ternura mórbida, sospechas de necrofilia conceptual, pesadillas con ladridos en clave menor.
Nivel de peligrosidad: alto. Puede contagiar el deseo de tener un “perrito zombie”.
III. Conclusiones y recomendaciones prácticas
Nunca subestime un carajal: aunque parezca inocuo, puede expandirse por redes sociales y convertirse en fenómeno global.
Todo carajal debe ser tratado con retranca, café fuerte y dosis de ApócrIAfos.
La única vacuna conocida contra el carajal es… otro carajal mayor.
Ya por último nos pusimos a desbarrar más y quién sabe, quizá terminemos escribiendo juntos una continuación de la obra de Dan! en la que por fin descubramos "si estamos solos en la galaxia, o acompañados":
🌌 El Enigma de las Estrellas
En los cielos de Galicia, un secreto imposible está a punto de ser revelado.
Cuando un radiotelescopio oculto en las montañas de Lugo capta una misteriosa señal proveniente del corazón de la Vía Láctea, el gobierno español acude a Alonso de Valdivia, carismático catedrático de Simbología en la Universidad de Santiago y experto en iconografía esotérica del Siglo de Oro. Lo que en un primer momento parece un simple código matemático pronto se revela como un antiguo patrón estelar descrito en los códices medievales que jalonan el Camino de Santiago.
Acompañado por Clara Figueroa, brillante astrofísica del Observatorio del Teide, Valdivia se verá arrastrado a una frenética carrera a contrarreloj que lo llevará desde los claustros góticos de Compostela hasta los túneles secretos bajo la catedral, pasando por los misteriosos petroglifos gallegos, la Biblioteca de El Escorial y el radiotelescopio de Arecibo.
Cada pista desvela un rompecabezas más inquietante: los peregrinos medievales quizá no caminaban hacia la tumba del Apóstol, sino siguiendo un mapa cósmico trazado por inteligencias no humanas.
Pero no todos desean que la verdad salga a la luz. Una hermandad secreta vinculada al Vaticano, convencida de que los visitantes de las estrellas son heraldos demoníacos, perseguirá a Valdivia y a Clara sin descanso, dispuesta a silenciar la revelación definitiva.
En una cuenta atrás implacable, el Camino de Santiago se convertirá en el sendero hacia una verdad que podría cambiar para siempre el destino de la humanidad… o precipitarla en la oscuridad eterna.
Dan! lo ha vuelto a hacer. ¿Acaso lo dudabais, semovientes de poca o nula fe? Después de ocho largos años Dan! ha vuelto a bendecir la tierra con la huella de su pie, y ha honrado la República de las letras como el César que es. Quién sabe, quizá acabe como César, precisamente, por poner en grave peligro la existencia de esa misma República.
Sí, lo ha vuelto a hacer: nos la ha vuelto a dar con queso, nos ha hecho delante de las narices "dónde está la bolita, dónde está la bolita", y se ha quedado con nuestro dinero. Ocho años para perpetrar semejante ÑORDO que está muy por debajo de la mierda a la que nos tiene acostumbrados Dan!. En El chirimbolo perdido todavía parecía intentarlo un poco; Inferno es, ya lo sabemos, el Cien años de soledad de Dan!, tampoco esperamos que caiga el rayo dos veces en el mismo lugar, Origenera entrañable porque al menos salía ¡Es¡PA!ña!, y eso le daba muchos puntos, pero es que en este caso todo, todo y todo, suena a repetido, a recuelo, a reciclado de esas novelas citadas, es que ni intenta hacer nada nuevo. ¿Pa qué?, se habrá dicho tan pichi. Si todo lo que hago es bueno, con repetirlo van que chutan. A esperar los aplausos y a que empiece la lluvia de dinero.
Es como si Dan! hubiese echado mano del generador de argumentos de Dan! Brown, o le hubiese pedido a la IA de turno: Coge mis últimas novelas y haz un megamix de todas ellas, con sus elementos más conocidos. Pero no os preocupéis: no estoy diciendo ni mucho menos que esto se haya hecho incluso parcialmente con IA, esto tiene todo el aroma, la consistencia y la textura de la prosa de Dan! Brown, esto es mierda genuina, solo que peor, y como dirían Jay y Bob el Silencioso es la mierda que sale después de comer mierda. Probablemente, si hubiese utilizado IA, o le hubiese comentado algunas cosas, eso que habríamos salido ganando. Reconozcámoslo: cuando empezamos esta aventura de internarnos en Danbrownlandia cada vez que Dan! abre el chiringuito, también éramos más jóvenes, todavía no necesitábamos lentes progresivas y digeríamos mejor las verduras crudas; también para Dan! ha pasado el tiempo, y tampoco ha ido a mejor, sino todo lo contrario.
Sí, el generador sigue existiendo, y sigue siendo mejor que cualquier novela de Dan!.
La cuestión que os estaréis preguntando: ¿sale el gran invento y hallazgo literario de Dan!, el narrador inconsciente? ¿Aparece de nuevo Batman? A eso vamos, lechones, a eso vamos.
La primera pregunta debe ser: ¿adónde se dirige ahora Robert Langdon para andar por ahí desnortado, asustado y dando tumbos porque de nuevo, sin comérselo ni bebérselo, ha pisado el callo que no debe, o, ya es casualidad, conoce a alguien que conoce a alguien que conoce a alguien que se ha metido en un compló de proporciones planetarias del cual depende el futuro mismo de la humanidad? Pues le ha tocado a la República Checa, y será Praga el lugar en el que transcurra esta tremendísima yincana en la que irán de la ceca a la meca dando más vueltas que un reloj en una populosa ciudad europea en la que van a hacer burradas, o ya se han hecho, sin que parezca que exista un gobierno local o nada parecido. Conocida es la habilidad de Dan! de, con toda inocencia, insultar gratuitamente a los lugares por los que van evolucionando sus personajes, y en este caso, lo reconozco, como debe conocer menos todavía el lugar que cuando nos tocó a nosotros o a Italia, los amigos centroeuropeos salen quizá, solo un poquito, mejor parados, aunque también quizá se trate solo de un efecto colateral de la desidia general del libro y de que todo está hecho sin el más mínimo entusiasmo, y la descalificación innecesaria y el desprecio por el país anfitrión de la aventurilla se ve igualmente afectado por esa desgana. Para compensar os ofrezco un vídeo ya clásico de uno de los mejores humoristas en activo, Slavoj Žižek:
"De este lado, los Balcanes: horror, despotismo oriental, a las mujeres les pegan y las violan, y les gusta. Del otro lado: Europa, civilización, a las mujeres les pegan y las violan, pero no les gusta."
De todos modos no os creáis que los checos se van de rositas: como es de esperar un lugar con tanta cultura e historia es visto por Dan! a través de sus cultísimos y sofisticados personajes profesores universitarios poco más que con la mirada habitual de un turista con muchos prejuicios, y como era de esperar la policía es arbitraria, tiránica y antidemocrática, y la embajada de los Estados Unidos parece tener más poder en los tiempos actuales de lo que habría tenido el mismo embajador soviético antes de la Primavera de Praga, de modo que da la impresión que la actual República Checa es poco menos que un cortijito yanqui completamente a las órdenes de la superpotencia de la cual casualmente es ciudadano Dan!, y que en cuanto la embajadora de los Iuesei hace una llamada de teléfono desde el guardia urbano hasta el primer ministro si hace falta se cuadra al otro lado y dice "¡Señor, sí, señor!" sin dudarlo lo más mínimo.
Respecto a cuestiones más generales, nuevamente para esta novela nos imaginaremos que Langdon es Tom Hanks, aunque anda buscando ya los setenta años.
"No, no quiero."
Tú vas a hacer lo que yo te mande, Tom, aunque te tenga que llevar de la oreja.
Hay que reconocer que Dan! ha intentado actualizar un poco al personaje, y se dice del profesor de Harvard que tiene ya cincuenta años, aunque nos lleva diciendo desde El código da Vinci, del 2006, que tenía cuarenta ya cumplidos, así que o envejece en años antiperrunos o aquí pasa el tiempo un poco como en el Universo Marvel, que Peter Parker tardó cincuenta años en envejecer unos diez. Curiosamente, ya no nos dice aquello de que se parece a Harrison Ford. Ignoro si es porque el conocido actor los amenazó con una demanda por usar su nombre sin permiso y además no quería verse asociado con semejante nivel de antiliteratura, o es que sencillamente Dan! considera que el intérprete de Han Solo e Indiana Jones está ya muy pellejo y no quiere que lo asocien a su personaje, del que continúa afirmando que está en plena forma y sigue la mar de follable. Sí, sigue llevando un reloj de Mickey Mouse, y se cita un par de veces. La mitad de la personalidad y caracterización del personaje de Robert Langdon dependen de ese reloj.
Por otro lado, y como ya comenté, las novelas de Dan! parecen transcurrir en un vacío histórico absoluto, en su dimensión propia conocida como Danbrownlandia que poco tiene que ver con nuestra realidad, y del mismo modo los tremendísimos pitotes que se arman en cada uno de los títulos parecen no tener ninguna continuidad entre ellos. Bueno, aquí nos da un poco de cada: ya que su última novela es de 2017, y en 2013 en Inferno se produce la liberación de un virus tremendísimo, no hay ninguna referencia a que en 2020 hubiese ese pequeño incidentillo que conocemos como Covid19, pero sin embargo resurge una trama que ya estaba presente en El chirimbolo perdido de 2009: la ciencia noética que practicaba su buena amiga y amor platánico, la doctora Katherine Solomon, con la que ya anduvo perseguido por ahí mundo adelante, así que ya ni eso, Dan! ni se ha molestado en buscarle otra señora con la que ir escapando de un lugar a otro, recicla de otra novela y aprisita que esto hay que acabarlo cuanto antes y empezar a cobrar.
También tenemos, y esto no podía faltar, una subtrama completamente superflua, que no aporta absolutamente nada, que como mucho podría haberse resuelto en un capítulo y listo, de modo que si se eliminase por completo la comprensión de la trama principal no se habría visto afectada en absoluto, pero que ayuda a que el libro tenga unas interminables 832 páginas que reconozco que se me han hecho bola más de una vez y me ha costado terminarlas, que uno no está ya para algunos esfuerzos y además en este caso el texto es especialmente farragoso y no ayuda.
Otra cuestión en la que este nuevo título falla es en la elección del malo, lo que viene a ser el antagonista que pone en peligro la paz mundial y que continúe habiendo helado de chocolate en los años venideros. De hecho incluso hay solo un malo, en vez de distintos agentes superpoderosos y medio inventados que actúan unos contra otros, con Langdon brujuleando entre ellos y capeando el temporal como mejor puede con su ingenio ingenioso. Aquí el malo va a ser única y exclusivamente la CIA, así, sin más, a palo seco. Ya, si a mí se me quedó la misma cara de pasmo: ¿solo la CIA? ¿Dónde están, yo qué sé, los Filatélicos Apocalípticos de los Últimos Días, la Orden de la Pachamama Inmortal, o algo así? Pues nada, la CIA, la CIA sola. Qué bajón, la verdad.
Por supuesto, a nivel narrativo, Dan! lleva al paroxismo el estilo directo: como si fuera un discípulo avanzado de Chomsky, se empeña en mostrarnos la estructura profunda del pensamiento de todos los personajes, que casualmente coincide siempre con la estructura superficial. Es decir: los personajes lo verbalizan todo mentalmente en todo momento, como si se contasen a sí mismos la novela. "Estoy en peligro de muerte". "Quizá no me esté contando la verdad. Es decir, que me está mintiendo". Y para que veáis que no me lo invento os copio una del final: «Manhattan —recordó mientras se le despejaba la mente—. Hotel Mandarin Oriental. Piso cincuenta y dos». No da las coordenadas de Google Maps de milagro.
Sicilia, 1920.
Nefecto: los personajes lo verbalizan / piensan todo, porque a Dan! todavía no le ha llegado el memo de que hace más de un siglo se inventó el estilo indirecto libre, y que el narrador puede expresar los pensamientos y estados de ánimo de los personajes de forma mucho más orgánica y efectiva sin necesidad de que parezca que aparecen subtítulos a su lado que les leen los pensamientos. Ya sabéis: cuando te ponen delante un plato de albóndigas no es necesario pensar "Albóndigas", pero Dan! todavía no lo sabe, o cree que si no lo aclara que el lector no será del todo consciente de que el personaje se va a comer un plato de ricas albóndigas. Lo que no se nombra no existe, lo que no se ha verbalizado puede quedar la duda de si ha pasado o no.
Bueno, pues así es como empieza ya en el prólogo, pues la primera frase es "«Debo de haber muerto», pensó la mujer." Y solo es el comienzo, porque a partir de ahí continuamente vamos a saber de los pensamientos inanes y deslavazados de los personajes. Pero lo grave no es solo eso. Igual que en el arranque de otras novelas de Dan! tenemos un prólogo en el que un personaje al que no conocemos tiene algún tipo de soliloquio o sencillamente se flipa mucho, para que sepamos que estamos ante un misterio muy misterioso. En este caso este prólogo, básicamente, sirve para destriparnos la novela por completo, ya que en cierto modo, A NO SER QUE SEAS MÓNGUER DE BABA, en cuanto los personajes empiecen a marear la perdiz sin decir nunca a las claras cuál es el misterio misterioso, el secreto de todos los secretos del título original, y a hacerse los interesantes y a ocultarse información sin venir a cuento, pues deduces sin demasiados problemas que todo va sobre lo que ya te han contado en ese prólogo en el que una neurocientífica checa llamada Gessner se dice que está muerta en plena EEC (experiencia extra corporal), y tiene un par de reflexiones con ella misma en su mundo inherentemente interior de ella consigo misma sobre si ha amochado de verdad, que si está flotando sobre la ciudad (por supuesto piensa «Praga», para que sepas que le falta decir que, ya que siente que está flotando sobre la ciudad, pues qué curioso, puede ver su casa desde allí), y mientras uno se pregunta si, ya que está en medio de esa experiencia y está pensando en todo momento pues es solo un espíritu, ¿piensa dentro del pensamiento? Dan! se hace la picha un lío con la narración desde el prólogo y ya no sabe ni cómo presentar un tema central de la novela porque sencillamente este lo supera por completo, le explota todo en la cara y a no ser que seas tan tonto como los personajes y su narrador apapahostiado ya te empiezas a oler de qué va todo el frangollo que durante 800 paginazas del vellón te van a quitar las mismitas ganas de seguir viviendo.
¿Y sabéis por qué? Efectivamente, lo habréis adivinado si ya conocíais los anteriores análisis en este vuestro blog, que es el mío. Porque Dan! ha inventado un artificio literario único que nunca se le había ocurrido a nadie hasta que llegó él, el genio, el onvre, un autor que se atrevió a hacer algo que a cualquier otro con menos agallas lo echó para atrás. Dan! es el Kwisatz Haderach de la literatura que ve donde los demás temen dirigir la mirada, pues él es...
EL NARRADOR INCONSCIENTE
Efectivamente, como ya expliqué en otras ocasiones, el narrador de las novelas de Dan! Brown no es un narrador al uso de tercera persona que sabe todo cuanto ocurre y pasa, sino que es inconsciente, no se cosca de las cosas y deambula por la misma novela que es su dominio con una caraja mental impresionante que comparte con el conjunto de los personajes, que en ese continuo monólogo interior-exterior de decirse a sí mismo que tienen delante un plato de albóndigas son igual de carajotes y no se enteran de lo que está pasando a su alrededor, solo saben las cosas o se enteran de lo más obvio cuando le conviene a Dan!, y terminan teniendo epifanías milagrosas cuando tú ya has ido y vuelto por el pan, porque hay que ser muy, muy, pero que muy tooooonto para no darse cuenta de lo que pasa. Y en esta novela, por todo lo demás tan floja incluso en la escala de Dan!, el narrador inconsciente se luce, pero se luce fuertecito, y el argumento, desprovisto de otros elementos tan típicos de anteriores novelas, permite así que ese narrador atolondrado despliegue por completo su inconsciencia desde el minuto uno, como podremos comprobar, y esa niebla mental, ese acarajotamiento, por supuesto, se transmite al confuso lector que no sabe si los personajes van o vienen, si viven sin vivir en sí y además te hace dudar de si vale la pena seguir existiendo.
Así que por favor me recuerden este prólogo en el que una señora llamada Gessner flota en espíritu sobre la ciudad y se flipa fuerte por esa experiencia tan nueva e inesperada, a la vez que razona que fue atada a una máquina que ella misma creó y que supone que la ha matado, y recuerda a una figura monstruosa que habla con ella y le echa en cara lo mala que ha sido en la vida, alguien disfrazado del famoso Gólem de Praga, el que hizo un rabino por medio de la cábala y que fue el protagonista de una famosa película del expresionismo cinematográfico alemán.
Lo del Gólem, por supuesto, tendrá su miga. Que os estaréis preguntando: espera, espera, espera, ¿de verdad OTRA VEZ va a haber un personaje ominoso, como el albino del Opus, el cansino del Mal'akh que no se callaba ni debajo del agua, el Zobrist que estaba continuamente jroña que jroña y el turras del militar español que tampoco le daba descanso a la sinhueso de su interno mundo interior? Pues sí: OTRA VEZ, en este caso cada x tiempo aparecerá por ahí el Gólem pensando él consigo mismo su mismidad en plan "Me traicionasteis y me las vais a pagar", "Cuidao conmigo, questoy mu loco", "Sus vais a cagar todos, que a mí no me conocéis cabreao y por las malas soy mejor que por las buenas". Aunque se nos recalca que Praga está llena de cámaras con reconocimiento facial, todo así que te entran muchas ganas de ir allí de turismo para conocer al Gran Hermano, el Gólem anda por las calles con la cara llena de barro y una gran capucha que mantiene su rostro en la sombra, un grueso abrigo pues es invierno y además unos zapatones como los de Herman Munster, pero a nadie parece importarle eso porque por lo visto por las zonas turísticas hay montones de gente haciendo cosplay, así que llama la atención, pero como que es normal. En la Puerta del Sol nosotros tenemos al personaje que lleva Langdon en el reloj y a Dora la Exploradora, así que chincha y rabia, Praga.
«Jo», pensó Dan! dentro de sí mismo a la hora de volver a situarse delante del teclado para escribir otra de sus grandes obras, «hay que ver lo bien que me quedan esos personajes que van por toda la novela con sus monólogos admirados del sonido de su voz y regodeándose en su propia maldad y/o sentimiento de que están dominados por un destino que los guía, y cómo les gustan a mis lectores. En esta novela no puede faltar, seguro que todos ellos lo están esperando».
¿Por qué, Dan!? ¿Por qué? ¿Qué te hemos hecho? ¿Por qué nos odias?
La verdad es que este personaje es cansino como pocos de Dan!, porque sólo tendrá importancia real muy al final de la novela, que os recuerdo que son más de 800 páginas, y siempre repetirá lo mismo, que es el ángel guardián de un personaje femenino, que de momento no sabemos cualo es, que va a mandar todo a tomar por el mismísimo saco y que navega por una especie de Éter, además de que a veces se pasa por la cabeza una varilla que le calma sus ataques epilépticos. Deduce uno, por tales sutiles indicios, que muy centrado, lo que se dice muy centrado, el personaje no está. Un pálpito que tienes así a bote pronto, quizá fruto de la precipitación pero que seguro que no va mal encaminado.
El capítulo 1, o mejor recuperar la terminología de capitulino, porque no hay ninguno que no sea solo unas pocas páginas en las que se sucede rápidamente un diálogo o escena atropellada tras la que pasar a otra localización y personajes, no nos vayamos a aburrir (o a enterarnos de algo), empieza en el hotel Four Seasons de Praga, con Langdon que despierta y busca a su churri, su amante, Katherine Solomon que ya conocemos desde El chirimbolo perdido, una madurita interesante por la que ha perdido el oremus, y que se ha ido a entrevistarse en el laboratorio de la señora Gessner, que nosotros sabemos que o bien ha muerto, o ha tenido un viaje de tripi de lo más grande. Empiezan los recuerdos de Langdon que se dice a sí mismo, como si no lo supiera y tuviese que acordarse, que está allí como acompañante de su churri, quien ha ido a dar una conferencia sobre la cancamusa de la "ciencia" noética, y que además ella está escribiendo un libro que tiene casi terminado, y del que no ha contado nada a su novio sobre su contenido ni le ha dejado leer los primeros borradores... porque así es como se comportan los académicos maduros y con experiencia, que además son amigos desde hace décadas y por si fuera poco desde hace ya un tiempo han empezado a frungir. Líbrenos Diocito de que la señora le hubiese contado de qué va el libro, porque como esta gente no para de pensar para sí misma dentro de ellos y el narrador se chiva de todo, entonces quizá podríamos saber algo nosotros, y de momento no, caca, el lector no puede saberlo todavía, verbotten, a pesar de que uno mira la portada del libro, ve que se titula El último secreto, y lo que acaba de leer en el prólogo, y te dices: "Pues irá de..." Pues claro, de qué va a ir si no. Blanco y en botella.
Eso o es este caso:
-¿Me vas a dejar leer tu libro?
-No... no... ¿Y si me lo leés mal, y me lo jodés? Luego ya no sirve.
-Anda, déjame leerlo. Intentaré no joderlo.
-A ver: ¿pero vos sos intelectual?
-Sí, claro, soy profesor en Harvard, ya me contarás.
-Bueno, pues tampoco, que igual me lo jodés.
Además, Langdon recordará que Katherine durante la noche tuvo una pesadilla bastante chunga que la hizo despertarse entre gritos, y que se puso a contarle inmediatamente a su morchito, en vez de volver a dormir como haría cualquiera, que no tienen cinco años. Así que Langdon improvisa una sesión de interpretación de sueños, y por supuesto le explica que es normal que soñase con cosas raras, con una mujer que tenía una corona radiada como la de la Estatua de la Libertad, que olía mal como a muerte, que llevaba una lanza, y después se despertase cuando soñó que una boooooomba destruía el hotel, porque de algunas de esas cosas habían hablado en la conferencia del día anterior.
Y aquí es cuando hay que hacer un inciso importante en el que hay que aclarar una cosa, ya que es bien conocido que en las obras de Dan! se suele citar en prólogos y críticas compradas lo bien documentadas que están sus novelas, aunque luego en realidad están llenas de inexactitudes y datos erróneos, pero equivocarse en el tamaño de un cuadro es algo trivial cuando lo que en realidad ocultan, o ni eso por lo burdo de las tramas, es la creencia en todo tipo de cancamusa pseudocientífica que se nos presenta como ciencia al margen o al límite, aunque la misma novela en realidad, mientras pretende defenderla, así de negado intelectualmente es Dan!, en realidad la descalifica desde el primer momento pues se admite que sus experimentos no son verificables ni se consiguen repetir, pero la Katherine Solomon tan ancha dice que precisamente por la naturaleza de los temas a tratar de la "ciencia" noética no tiene por qué cumplir esos requisitos. Un "Porque yo lo valgo" de manual, quién se cree usted que es para pedirme a mí pruebas fehacientes de las cancamusas que digo sobre la mente, y si aseguro que la conciencia no está localizada en el cerebro sino que es un campo de energía vital, creado por todas las cosas vivientes, que rodea, penetra y mantiene unida a la galaxia, pues tú te callah y lo asimilah. Curiosamente Dan! a través del boquino de este personaje citará una docena larga de nombres asociados a este tipo de "ciencia", pero en ningún momento hará referencia a Fundación Educativa James Randi, que ofrece un millón de dólares a quien consiga demostrar científicamente que es verdad alguna de esas cancamusas del poder de la mente o cosas parecidas, y todavía no se ha dado el caso que hayan tenido que aflojar la gallina. Por su parte en este trile intelectual el personaje de Langdon ejerce de gancho supuestamente racional y escéptico, aunque en la práctica se limita a asombrarse y maravillarse con todo lo que le dice su noviecita y decir "Aahhh", "Mira tú qué cosas..." "¿En serio? Nunca lo habría imaginado", "Cuánta razón tienes, jate tú". A ver, está bien hacer muchas cosas por echar un porvo, pero todo debería tener un límite, Robert. Un poco de dignidad, macho.
El desparpajo con el que Katherine Solomon dice todas esas cancamusadas y asegura que "todo está más que comprobado por la 100cia" me recordó poderosamente a nuestro referente patrio en una disciplina tan importante como es la todología, cuya máxima representante es Lucía Etxebarría, que igual te habla de los rituales de magia céltica que ella ha creído detectar en una canción de Eurovisión, que te cuenta el bulo histórico de que la primera mujer de Einstein es como mínimo la coautora de la Relatividad, hipótesis completamente descartada por cualquier historiador de la ciencia y de la que no hay ninguna prueba ni indicio sólido, y luego otro día en medio de una disertación sobre un tema de psicología, (de la que sí sabe porque se sacó la carrera y tiene idea, no lo niego), de repente se arranca y afirma que existen los campos mórficos, da bibliografía y afirma que todo eso está más que demostrado por la Física, aunque a mí no me suena de nada de cuando estudié, y en la bibliografía que yo manejo y que maneja cualquiera que sienta respeto por sí mismo el que propone esas magufadas, Rupert Sheldrake, está catalogado como un cantamañanas, como toda esa gente que Dan! a través de su personaje de Katherine Solomon afirma que ha descubierto cositas que luego no se pueden verificar de ninguna de las maneras, y desde luego por nada que se parezca al método científico incluso en su versión más laxa, pero que ellos son así de especiales, como las cosas que están "descubriendo". Anda e irsus a la mierrrddda...
Que a ver, ya sé que es fantasía y ficción, y que en esta podemos aceptar muchas cosas y para eso está la suspensión de la incredulidad, pero como ya dije en su momento una cosa es suspenderla y otra ahorcarla con ensañamiento, escupirle y mearle encima y luego prenderle fuego mientras bailas alrededor de ella y te regodeas con sus gritos de dolor. Obviamente no hay que creer en que existen los fantasmas para escribir una buena historia de fantasmas, ni creer en los ovnis para hacer una buena peli de invasiones extraterrestres, y se puede escribir un thriller con elementos que no existen y organizaciones fantasiosas completamente inventadas, ahí están las novelas y las pelis de Yeisbón, pero para eso hay que saber y crear un producto atractivo que no trate al lector como gilipollas y que así entre en el juego y consienta en "creerse" durante un ratito eso que le estás contando. En este caso la presentación de la cancamusa es tan burda, y es tan obvio con la profusión de citas, autores y pseudopruebas que te quieren vender una burra capada, que lo normal es que lo que se obtenga sea rechazo.
Ya en el capitulino 2 aparecerá el antagonista principal, que en ese momento se encuentra en Londres y nos dice Dan! que está limpiando unas gafas Cartier Panthère, que no tengo ni puta idea de cómo son. En esta novela, como todo está un poco descafeinado, no aparece demasiado lo de describir las cosas con su referencia de catálogo de Amazon, pero aun así del tal Finch no nos dice qué impresión física da o qué prestancia personal tiene, pero sí que tiene unas gafas que si miras en los catálogos ves que son muy caras, ni siquiera te puedes hacer idea del modelo porque hay a patadas. Este recurso, o mejor dicho sustituto o chapuza de un recurso literario efectivo que nos dé información de los personajes a través de lo que visten o cómo usan la ropa y otros objetos, se repetirá en otras ocasiones, como cuando se nos dice que Langdon lleva un bañador Speedo y unas gafas de natación Vanquisher, que no sé ni cómo son, si le gustan o no ni qué color tienen. Anda y 'ete a la mierda, hombre ya.
Langdon se va por ahí a hacer deporte para mantenerse en forma y seguir tan follable como siempre, mientras recuerda en flashbacks razonablemente bien construidos cómo llegó a Praga con su churri y algunos retazos de la conferencia vergonzosa de la noche anterior. Dan! es especialista en componer conferencias vergonzosas en las que el público reacciona maravillado ante las majaderías de los supuestos académicos que dicen verdaderas sandeces, generalidades y memeces, como bien tuvimos que sufrir en Inferno y en Origen. En sus reflexiones de mal turista sobre la ciudad cita al "misterioso" escritor Franz Kafka, que ya me contaréis qué misterios tenía ese señor. De vuelta al hotel y cruzando el puente sobre el Moldava, Langdon se cruza con una mujer vestida de negro, que lleva una lanza de plata y una corona radiada en la cabeza, y que además huele a pura letrina, exactamente lo que Katherine había soñado la noche anterior.
Y entonces empieza el chou de los despropósitos, estamos en el capitulino 4 y ya va a ser un no parar. Después de ese encontronazo con una pesadilla que se ha vuelto realidad Langdon entra en modo retrasado mental profundo, llama al hotel y se pone a chillar que tienen que evacuar el hotel, hace sonar todas las alarmas para que la gente se vaya y sube a la habitación, y al encontrarla de nuevo vacía y seguro de que el hotel va a saltar por los aires justo cuando suene el reloj del campanario, como en el sueño, se tira por la ventana a las heladas aguas del río. ¿Pero a dónde vaaasss... tío locoooo...?
¿Con esa carita me estáis mirando? Pues imaginaos la que tenía yo cuando lo estaba leyendo. Aunque Langdon es buen nadador, sorpresa, entre las ropas empapadas y la hipotermia le va por un pelo de coño no morir allí mismo por creerse que está en medio de una emocionante película de aventuras, y de paso muy convenientemente pierde el móvil, que eso siempre ayuda a que el personaje vaya por ahí aislado, sin poder pedir ayuda y a merced de los caprichos del narrador. De todos modos como no se va a morir, que todavía queda mucha novela, consigue salvarse y con tanto frío que tiene el pito ya metido para dentro vuelve al hotel, donde su bromita no se la toman con demasiado humor. Por cierto que Dan! nuevamente consigue equivocarse en lo más básico y documentable, y hace que un checo, suponemos que católico y conocedor de su cultura, diga que las campanadas se correspondían a la llamada al rezo del Ángelus, pero dice que es a las siete de la mañana, no a las seis como sería lo correcto. Suponemos que Dan! no quería hacer madrugar tanto a sus personajes. Al volver a la habitación encuentra una nota de Katherine en la que lo informa de que irá a su cita con Gessner a pie, y que volverá a las 10. ¿Ves, Dan!?; justo en ese mismo instante SÍ habría venido bien uno de esos momentos en el que conocemos de forma literal los pensamientos del personaje, y habría estado perfectamente justificado que se hubiese dicho a sí mismo: «Soy más tonto que Pichote».
¿Os parece todo muy absurdo y arbitrario? Pues ni hemos empezado. No se vayan todavía, ¡aún hay más!
En el capítulino 7 empieza la subtrama superflua e innecesaria que no pinta nada y que si la quitas ni te enteras, y que no transcurre en Praga sino en Nueva Yol, protagonizada por Jonas Faukman, un personaje casi real que es el verdadero editor de Dan! Brown, solo ha cambiado de orden una letra, y que ya ha aparecido brevemente en títulos anteriores como editor de Robert langdon para hacer algún chascarrillo a su costa, y por tanto empleado en Penguin Random House, que es la dueña de Doubleday, la casa editorial por la que Dan! nos hace llegar puntualmente sus novelas. (Lo cual, inciso, nos debe hacer preguntarnos cómo coño es que en España quien publica este libro es Planeta, así como en el resto de los países de habla hispana, mientras que la misma versión traducida en los Estados unidos la publica Vintage Books, otro sello de Penguin. Bueno, pues por acuerdos editoriales, negociaciones anteriores y adquisición previa de derechos con los agentes, etc, no tiene mayor misterio, pero no deja de ser curioso e irónico que Planeta en este caso se tenga que comer con patatas un publireportaje de Penguin Random House, su principal competidora en España y en el mercado en español, en un bercele publicado por ellos mismos. En fin, una curiosidad.) Y ya aviso: aquí voy a contar toda esta subtrama para quitármela de encima. Pues nada, que está el señor Faukman trabajando a altas horas de la noche en las oficinas de Penguin por aquello del trabajocolismo, y porque por la diferencia horaria le toca pasar sueño por culpa de Dan! si quiere incorporarse a la novela, piensa estupideces en voz alta y el informático de guardia le dice que les han jaqueado el sistema y que han borrado parte del contenido de escritorio virtual desde el que algunos autores trabajan en remoto para que los piratas informáticos robalibros no les sustraigan los originales antes de su publicación, ya que así trabajan más seguro que si lo hicieran en local desde su propia casa.
Mira, no tengo ni idea de si esto es verdad o no, no sé si en el primer mundo literario esa es una práctica real o no, y sinceramente me la sopla fuerte. Es que ni voy a entrar en eso, voy a darlo por válido porque no quiero discutir, pero es que nunca lo he oído y con lo tiquismiquis que son los autores para algunas cosas veo muy dudoso que a gran parte de ellos les hiciera mucha gracia trabajar con ese sistema que además, se nos aclara, es completamente voluntario, así que como en cualquier otro lugar del mundo también se les puede mandar un .doc por correo electrónico que has terminado en tu MacPro que desconectas de Internet mientras escribes para no distraerte. Además se ve que muy bueno el sistema no es, porque han conseguido follarse también las copias de respaldo, pero... ¡jaja!, no contaban con la ancestral astucia de un editor de la vieja escuela, que ha hecho una hardcopy, es decir, que ha impreso el primer borrador acabado para escribir anotaciones con bolígrafo rojo, como Diso manda, mientras que los dicharacheros jaquers que están en la proverbial fragoneta controlándolo todo comentan que la igualmente clásica Katherine Solomon ha hecho lo mismo desde el hotel, así que hay por ahí dos copias físicas del libro que deben destruir porque si no van a pasar cosas muy malas a gente que quiere obtener el poder omnímodo y bla bla bla. Qué puta es la vida, ¿verdad señores jaquers? Ya es casualidad que las dos únicas copias físicas que se impriman sea justo el mismo día; si hubieseis borrado la única copia todavía en formato electrónico que existía un día antes podríais haber estado en casa a la hora de cenar, y ahora mismo estaríais viendo un capítulo de vuestra serie favorita. Faukman ya sabe de qué va el libro, pero no tiene la decencia de decírnoslo, aunque opina de él vaguedades como «Iluminador…, sorprendente…, universalmente relevante». Como Faukman se teme lo peor y lo han jaqueado, decide irse a una tienda de fotocopias de 24h que está a unas pocas calles, ya que no se fía de su propia fotocopiadora que está conectada a la red. A ver, perla: las fotocopias son un procedimiento en principio completamente analógico, y si tanto miedo tienes... pues desconectas el cable de red que la convierte en impresora, y tan amigos. ¿Es que los jaquers van a hacerla arder a distancia? ¿En unas oficinas tan grandes como las de Penguin no tenéis ni una sola fotocopiadora a la antigua, de las que metes el tocho de folios por un lado y ya está? Hay que aclarar que Faukman tiene más o menos la misma zorra idea de ciencia que Dan! y el resto de sus personajes, y opina para sí mismo sin tener la más mínima idea de nada que el libro de la doctora Solomon será un cambio de paradigma científico como fueron El origen de las especies o Breve historia del tiempo, y sin desmerecer la obra divulgativa de Stephen Hawking y su importancia obviamente ni siquiera juegan en la misma liga, y además en ese libro no se habla de nada que no se supiera de antes.
Obviamente a Faukman lo secuestran en cuanto sale, le quitan el manuscrito y le hacen creer que lo van a llevar en avión Dios sabe dónde después de destruir la copia que él tenía e interrogarlo a ver si había más. Todo es muy confuso, lo dejan escapar para que los guíe adonde pueda tener acceso a otras copias o algo así, y por supuesto Faukman no hace lo único que sería lógico después de que te secuestren, que sería ponerte bajo custodia policial y que te protejan, llamar a tus superiores en la editorial para informarlos de la irrupción en el sistema y que avisen al departamento legal, etc, lo que haría cualquier adulto responsable, sino que sigue por su cuenta y riesgo, vuelve a la editorial y con el joven informático intenta saber quiénes los han jaqueado, mientras los mismos jaquers se infiltran en el edificio casi vacío y putean al guardia de seguridad, y cuando por fin se sienten satisfechos y creen que la situación está controlada se disponen a salir del edificio, pero como el guardia de seguridad es muy listo, y no contaban con su astusia, cuando los dos están cruzando las puertas giratorias se las bloquea y los deja allí encerrados, llama a la policía, ahora sí porque conviene, y los aprehenden. Es una escena muy bochornosa que parece sacada de Tom y Jerry, y no queda claro si es comedia involuntaria o sencillamente eso cree Dan! que es un pequeño alivio cómico. La cuestión es que Faukman ya no tiene acceso a ninguna copia del libro, aunque ha descubierto que quienes lo han jaqueado es In-Q-Tel, la rama de la CIA que se dedica a la tecnología punta, y así ya nos enteramos de quién está realmente en el ajo de todo esto. A partir de aquí, y estamos solo a mitad de la novela, Faukman como mucho anda por ahí intentando ponerse en contacto con Langdon y Solomon, pero sin éxito, y ya no pinta nada más, aunque pintar, lo que se dice pintar, tampoco pintó demasiado. Como digo totalmente prescindible y como mucho sirve para que el lector llegue a saber indirectamente que la CIA va a ser el malo maloso de esta novela.
Pregunta seria: ¿vosotros creéis que In-Q-Tel o la CIA están preocupados porque Dan! Brown los cite y los ponga como malos en una trama delirante e inverosímil que no se puede tomar nadie ni remotamente en serio? Yo creo que hasta les parece bien, porque distrae de cualquier otra cosa que puedan hacer en serio. Bueno, la cuestión es que de Faukman y otros ya no hablo más y me olvido, porque dentro de la insustancialidad del libro ellos brillan con la luz propia de su insustancialidad.
Volviendo a Langdon, que recordemos que se tiró de la ventana de un hotel porque patatas, cuando llega la policía, esto es lo que tiene que decir sobre el asunto:
Langdon debía admitir que su modo de proceder le sorprendía incluso a él mismo.
—He entrado en pánico. De repente han comenzado a sonar las campanas de una iglesia y… me ha parecido un mal augurio.
Como en anteriores novelas, él mismo no sabe ni cómo ni por qué hace las cosas, cual adolescente confuso no sabe por qué actúa como actúa. Ya te lo aclaro yo: porque te escribe Dan!, tiene los derechos exclusivos sobre ti como personaje, y sencillamente... estás jodido, esto ya no tiene solución, te encuentras a merced del narrador inconsciente. Al lorito con ese "entrar en pánico", forma chusca de decir el clásico "me entró el pánico" que sé que ya está asentada, pero que nos indica que la traducción tampoco es la cosa más lucida del mundo, aunque no es el desastre absoluto de Inferno, que eso jugaba en otra liga, incluso en otra dimensión.
A partir del incidente del hotel entra en juego el capitán Janáček, el típico policía intransigente y que está siempre de mala uva, que mira mal a todo el mundo y que por si fuera poco está secundado por su sobrino Pavel, que es un poco bestia y completamente fiel a su tito. Ya sabéis: en el resto del mundo que no es Iuesei la poli es chunga y todo es horror y despotismo oriental. La cuestión es que el capitán le confirma que sí, que encontraron una bomba de no mucha potencia en el sótano, preparada para estallar a las 7 AM. Langdon se encuentra muy confuso, porque además cuando salió por la mañana temprano a hacer deporte ya vio a unos perros policías que por lo visto buscaban algo. ¿Que tú estás confuso, Robert? Pues imagínate yo, que he leído el libro y sigo sin entender todo esto, porque cuando ya explican todo el pitote y esta parte de la novela ya no sabes ni dónde estás. De verdad, yo lo intento, leo este tipo de libros como si fueran cualquier otro intentando enterarme de todo, pero el narrador inconsciente es superior a mis fuerzas, ya lo veréis, es como luchar contra una fuerza de la naturaleza, si él no sabe qué está pasando en realidad, ¿cómo lo vas a saber tú, que solo estás de paso y dependes de él? Por cierto: a ver si adivináis lo que piensa Langdon cuando le dicen que en realidad había una bomba. Nefecto: «¿Han desactivado una bomba?» ¡Te lo acaba de decir, Robert, te lo acaba de decir! ¡Sí, son albóndigas, las tienes delante! ¡Que no atiendes, que es que no atiendes y vas por la vida acarajotao!
Voy a adelantar acontecimientos, porque me da igual y me importa un pito: el diálogo de besugos entre Langdon y el capitán se prolonga, y tiene momentos propios de los Hermanos Marx, pero más todavía cuando nos enteremos de que en realidad... ¡no había bomba! Es un invento del capitán porque lo llamaron a altas horas de la madrugada; lo llamó... alguien, y en vez de mandarlo al guano porque estas no son horas de llamar lo convencen de que acose a dos eminentes ciudadanos de Estados Unidos que sin duda están protegidos por la embajada. ¿Por qué se pliega a hacerlo el pulisía? Para "demostrarle a la embajadora que «ser norteamericano» no lo ponía a uno por encima de la ley checa." Pero sin embargo es plenamente consciente de que quien se lo está pidiendo es otro yanqui ya que "El norteamericano que había al otro lado de la línea lo llamaba desde Londres", así que sabemos que es Finch. ¿Pero cómo se come esto? ¿Pero tú qué tienes en la mollera, desubstanciao? ¿Quieres hacerte el antiimperialista... obedeciendo ciegamente las órdenes del imperio? Yo que es que no puedo, de verdad. La verdad es que el capitán y su sobrino dan algo de juego durante un tiempo pero lo justo porque la novela rápidamente se aburre de ellos, uno muere y el otro después de caer en desgracia se va a su casa en autobús... y de él nunca más se supo. Otra cosa se podrá de decir de Dan!, pero no que no trate con cuidado y mimo a sus personajes. (No.)
Así que os lo cuento ya, aunque mucha de esta información está esparcida por los capitulinos, pero básicamente esto es lo que termina uno sabiendo que ha ocurrido: en un jarrón con flores había un micrófono de la CIA para espiar a Langdon y Solomon, y cuando ella tuvo esa pesadilla y se la contó a Robert para que él jugase un poco a Segismundo Freud a continuación el Finch llamó a uno de sus operativos en Praga, que se disfrazó de aquesta guisa con el vestido negro, la lanza, la corona y además se echó un frasco encima de Eau de Rat para cruzarse con Langdon y...
¿PERO PARA QUÉ COJONES HACES ESO?
No, en serio: ¿qué persona hace algo así a no ser que sea una tarada mental o esté bajo el efecto de alguna potente droga? No puedes predecir bajo de ninguna de las maneras que la persona que vaya a ver eso, por muy raro o estrambótico que sea, vaya a reaccionar de una manera de la que luego tú puedas sacar verdadero rédito. ¿Y si Langdon solo se queda flipando al ver a la señora vestida de carnaval, en vez de ponerse to loco y acabar tirándose por una ventana después de activar todas las alarmas de incendios? De hecho su pensamiento es "«Tiene que haber otra explicación. ¡El mundo no funciona así! Tranquilízate, Robert»" Pero no sigue su propio consejo, y así acaba, en el río. Sabremos después que Finch había llamado a su agente de campo, Housemore, que nos recordará un poco a la Gatúbela de Inferno, pero con un papel mucho menos agradecido, y que le encargó esa pantomima e ir por ahí oliendo a cloaca. Por supuesto la misma agente no le ve ningún sentido a lo que tiene que hacer. Pues claro que no, hija, porque no lo tiene.
Recapitulinando: ¿qué tiene que ver todo esto con el plan principal que es eliminar todas las copias, en formato físico y electrónico, del libro de marras? ¿Improvisas un plan cogido con alfileres que no tiene ningún sentido y en el que confías que haya un narrador inconsciente que haga actuar a los otros personajes de la forma más absurda y desquiciada posible? Es que no tiene ninguna lógica, voto a tal. Pues no, es que sencillamente a Dan! todo este frangollo sin pies ni cabeza la pareció una genialidad y lo ejecutó con la pasmosa inocencia de un sonámbulo que se cree guiado por la Providencia. Todo el plan es una locura, así como la idea genial de capitán que cree que todo es un montaje para darle publicidad al libro, lo que tampoco se sostiene de ninguna manera. Por otro lado, si ya cuando salió Langdon a hacer deporte los policías checos tenían preparado el bulo de la bomba, ¿cómo podían estar seguros de que Langdon iba a dar la alarma para luego inculparlo? Es que es inconcebible.
Pero nada, la policía sigue erre que erre y quiere conocer la versión de Katherine Solomon, se van todos por fin al laboratorio de la doctora Gessner, en sus instalaciones del Bastión del Crucifijo, mientras que el representante de la embajada que enviaron a proteger a Langdon, Michael Harris, vuelve a informar a la embajadora. Al llegar a la puerta del Instituto Gessner nadie les responde, y como suele ocurrir en cualquier país inmerso en el horror y el despotismo oriental el sobrino Pavel saca la pistola y acribilla la puerta. Ni órdenes de registro, ni nada, aquí se arreglan las cosas como se debe, a tiros. Mientras, Michael Harris en la embajada, donde habla con una checa muy guapa que es su novia y... que me da iguaaal... me da iguaaal... bueno, que habla con la embajada y nos recuerdan que eso, que la República Checha es poco menos que un protectorado desde que en 1999 se unió a la OTAN y se instalaron esas mil cien cámaras de vigilancia controladas por Echelon, y si a los checos les jode... que les joda, haber pedido susto.
Aunque han accedido al instituto privado de la neurocientífica que nosotros ya sabemos que está muerta, para bajar al laboratorio hay que hacerlo a través de una puerta que no se puede abrir a tiros, y dejan a Langdon en un saloncito muy cuco. Mientras esperan a un equipo de demolición para echar abajo la puerta blindada que lleva al laboratorio Pavel se va a cambiar el agua al canario, y el capitán sale fuera a fumarse un piti, mientras sabemos que el Gólem se dirige también a la misma localización. Descubrimos también que Pavel es adicto a las novias virtuales generadas por IA y uno solo puede pensar: Demasiada información. Cuando el guarrete vuelve a donde estaba Langdon, se encuentra que ya no está en ese lugar del que no había forma de irse sin que él se diese cuenta, y Dan! nos ofrece este prodigio narrativo:
La confusión pronto dio paso al pánico. El teniente comenzó a recorrer frenéticamente la sala, mirando debajo de los sofás y de las sillas. «¡¿Dónde mierda se ha metido?!».
Robert Langdon parecía haberse evaporado.
A ver, campeón, ¿me puedes explicar qué estás buscando debajo de los sofás y de las sillas? ¿A un hombre que mide 1'80 metros, o a un gato? Más tarde incidiré en esto, pero en los agradecimientos Dan! cita como mínimo a dos docenas de personas que le ofrecieron una ayuda inestimable y consejos de todo tipo durante la redacción de la novela. ¿De veras ni uno te dijo que un párrafo como ese no tiene ni pies ni cabeza, no hablemos ya de todo lo citado anteriormente de planes que dependen de que a alguien se le vaya por completo la cabeza de una manera completamente específica? (Luego, revisando e incapaz de entender ese párrafo, consulté el original que es Frantically, he dashed around the room, searching behind couches and chairs; es decir: detrás de, no debajo de. Gracias, traducción descuidada, por este hermoso momento.) Ítem más que a continuación la novela nos explica que Langdon al ver una de las esculturas dispuesta de una forma extraña descubre un ascensor privado detrás de ella, bien disimulado, y por si no nos hemos dado cuenta piensa: «Un ascensor privado», pero eso es casi lo de menos porque la novela nos dice que hay un teclado alfanumérico para abrirlo, y por si las moscas no sabemos lo que es nos pone un dibujico, exactamente este:
De verdad que no puedo con la bidah. ¿De verdad nos merecemos esto, Dan!? ¿De verdad crees que no sabemos lo que es un teclado alfanumérico como el que todos tenemos en nuestros teléfonos móviles, o que hemos visto en mil películas al lado de la puerta de un sofisticado ascensor que se debe abrir con clave? Me cago en mi putísima calavera, Dan!. Por supuesto Langdon recuerda que la doctora Gessner había alardeado de que su clave de acceso al laboratorio era una muy ingeniosa. Pues claro que sí, Robert, gánate el sueldo y resuelve complicados acertijos, que para eso has venido. De paso, Langdon recuerda que la doctora le cayó desde el primer momento como el culo porque descalificaba el trabajo de su novia la doctora Solomon, y Dan! sin venir mucho a cuento nos dice que "llevaba el pelo recogido en una coleta tan apretada como la de una bailadora de flamenco", aunque yo creo que le pilló gato a la señora porque se acuerda que lo hizo probar como si fuera una delicatessen un cóctel que sabía a tocino. Yo ahí te entiendo, eso es algo que no se perdona con facilidad. Por supuesto, a partir de unas pocas tonterías que había dicho la doctora sobre cómo había elegido su clave privada, porque hablar de tus passwords por lo visto es un tema socialmente aceptable en una conversación fina y educada, Langdon deduce por el poder de la casualidad y de que a Dan! le salga del pepinillo, la contraseña correcta. Mira, es que ni lo voy a comentar, pero esto sí:
La puerta del elevador se abrió y Langdon se encontró ante una enorme cabina revestida con paneles de madera. Ignorando su claustrofobia, entró en ella y buscó el botón que había de llevarlo al laboratorio.
Sí, Langdon sigue siendo claustrofóbico, o lo que crea Dan! que significa que es ser claustrofóbico, pero como vemos sigue teniendo una claustrofobia selectiva según convenga o no en cada momento. Nuevamente, ¿qué necesidad hay? Si no lo citas, sencillamente, quizá ni nos acordemos, ni veamos la incoherencia de que una persona con ese miedo irracional a los espacios cerrados cuando le apetezca se olvide de sus limitaciones y pueda entrar en cualquier sitio angosto sin sentirse mal. Pues que no hay manera de que eso se entienda. Bueno, la cuestión es que Langdon entra en un laboratorio muy chuli donde hay muchas cosas y se encuentra una cápsula donde ve la silueta de una mujer, y se teme que sea Katherine. Qué momento tan emocionante habría sido si no supiéramos ya que quien ha muerto es la doctora Gessner, y que alguien tiene que encontrar su cadáver.
Y ahora es cuando nos presentarán a un nuevo personaje, una rusa alta y rubia llamada Sasha Vesna que era la ayudante de laboratorio de la doctora Gessner, y que en un primer momento intenta agredir a Langdon, que en esta novela todo el mundo es de gatillo fácil. Desconectan la máquina y comprueban, qué chorprecha, que no es Katherine, sino la otra doctora. Por el estrés de la muerte de su amiga a Sasha le da un ataque epiléptico, y Langdon recuerda que la doctora les había explicado que su asistente rusa llevaba implantado un chip que podía aliviar esos ataques, activado con una varilla especial. Pavel descubre que la puerta de acceso que pensaban infranqueable ahora se puede abrir, y tira pabajo, mientras sabemos que algo o alguien ha despeñado al capitán, que piensa «Me han empujado», aunque ahí faltaría un "algún hijoputa" por delante para dar más empaque a la frase, y recuerda que en una última llamada de teléfono desde la embajada useña le han dicho que lo han pillado con el carrito del helado y que saben que en el hotel no había ninguna bomba, ya ves qué nos importa si el personaje se va a morir de un momento a otro y eso no va a tener la más mínima importancia a partir de entonces en la novela.
Por otro lado, el tal Michael Harris vuelve al hotel para hacer allí sus investigaciones, seguido por Housemore, cuyas imágenes captadas por las cámaras en el puente no dan ningún resultado en las pesquisas de Dana, la checa guapa que trabaja en la embajada, así que es un fantasma para las búsquedas de Echelon, y por tanto debe ser alguien muy metido en el mundo del espionaje y protegida al máximo nivel.
A continuación nos cuentan la lacrimógena historia de Sasha, la epiléptica que ha sufrido su ataque en brazos de Langdon, una pobre muchacha olvidada por su familia en una institución mental debido a sus problemas de salud, y a la que trataban muy mal aunque le gustaba mucho ver películas y series americanas, ya sabéis la típica institución mental postsoviética en la que en la tele emiten sin parar material en lengua extranjera en los típicos canales rusos que siempre han sido reacios a poner programación ajena, menudos son, es que no es ni medio creíble ni queriendo. Por si fuera poco, una enfermera que la trataba muy mal aparece muerta, a Sasha la acusan de haberla asesinado y claro, mal vamos. Poco después aparecería la doctora Gessner, que la informa de que puede curarla como ya hizo con otro interno de esa misma institución, un tipo alto e imponente llamado Dimitri, que ya había vuelto a casa. A partir del rescate de Sasha y de la implantación de un chip en el cráneo la joven mejora mucho en su calidad de vida, y tiene de paso una especie de mentora y figura casi maternal, que además le paga un piso en Praga y le permite que sea su ayudante en el laboratorio, aunque básicamente la pobre epiléptica no tiene formación en prácticamente nada, pero nos lo tendremos que creer. Cuando Sasha se está recuperando del ataque llega Pavel, que empieza a poner a Langdon de verano, y la rusa le mete un golpe de extintor al policía que lo deja casi moñeco. Como todo se está poniendo más que turbio deciden ir a la embajada, que ya hemos determinado que los useños pueden hacer más o menos lo que les dé la gana por el país si las autoridades pertinentes dicen que así es, pero deciden cruzar un parque e ir primero al apartamento de Sasha, observados por el Gólem.
Dana, la checa guapa, va al Four Seasons porque cree que... no lo entendí muy bien, es todo más que confuso, son muchísimas páginas y la gente va y viene continuamente entre las mismas cuatro localizaciones sin saber muy bien cómo o por qué, y se enfrenta a la agente Housemore en otro diálogo de besugos. ¿Pero a santo de qué vas ahí, para empezar? Mientras, Michael Harris se dirige al laboratorio del Bastión del Crucifijo después de abrirle la puerta de la suite del hotel a la agente como le pidió la embajadora, anda que una puta agente de la CIA con entrenamiento en espioniación avanzada no debe saber entrar donde le dé la gana sin ayuda, y allá se encuentra al Pavel que necesita con urgencia una aspirina por el meco que le han dado, y juntos descubren el cadáver del capitán.
Langdon, en plena huida, no tiene mejor cosa que hacer que recordar más paridas pseudocientíficas, con perlas como "Aun así, los expertos médicos siguen desacreditando con escepticismo la idea de la sanación remota por considerarla mero vudú." Bueno, tú mismo, por qué será.
"Apretaré los puñitos muy fuerte hasta que me hagan caso." Me parece bien.
Sasha llama a Michael Harris porque son "amigos especiales", ya que aunque Michael y Dana sí son novios la embajadora le encargó al joven que pelase la pava con la rusa un poco para tener información directa de ella, bajo la amenaza de despedirlo porque las relaciones con otros empleados de la misma embajada están prohibidas. Muy confuso y anecdótico todo. Deciden encontrarse en el apartamento de Sasha, y camino allí montados en un taxi hay tiempo de sobras para pensar en más tonterías y magufadas varias, en esta novela Dan! está desatado con eso y no tiene medida. Cuando el agregado de la embajada, el tal Harris, llega al piso de Sasha, el Gólem lo finiquita porque tampoco ha tratado bien a su protegida. A ver, en realidad los personajes femeninos que han salido han sido la doctora Gessner, a la que ha matado, Katherine Solomon ni le va ni le viene, cosa que confirmará posteriormente porque dirá que no tiene nada contra ella ni contra Langdon... así que solo queda la rusa, obviamente. Después de matar a Harris deja sobre el cadáver una nota en papel con dibujos de gatitos. Por supuesto poco después, por si nos quedaba alguna duda, el Gólem pensará muy fuerte para que nosotros lo sepamos que su protegida es Sasha y que fue él quien se cargó a la enfermera malvada, y llegado el momento todos deducirán que es por tanto Dimitri, aquejado de la misma enfermedad que ella y a la que la doctora Gessner aplicó el mismo tratamiento para controlar la epilepsia. Todo encaja.
Volvemos con Finch, al que su agente le confirma que no ha encontrado la copia del libro de Solomon en el hotel, así que Umbral, eso que ha jugado destruir el Gólem porque ha hecho daño a su protegida, está en peligro, y eso no se puede consentir. La agente Housemore no se olvida de retirar el micrófono oculto en las flores que, nos dice Dan!, es de la marca Sennheiser, información que no nos aporta absolutamente nada ni nos importa un pimiento. 🤷♂️
Llegan a casa de Sasha, que tiene gatos y toma té. Mientras están allí y ella está en el baño tocan a la puerta, pero al otro lado no hay nadie y sin embargo han dejado un papelito que alguien ha colado por debajo de la puerta, que cuando lee Langdon obviamente deducimos que se trata de algún tipo de amenaza o que le informan de que tienen a Katherine en su poder, mientras Dan! nos dice que el Gólem lo observa todo desde la distancia porque muy teatralmente Robert ha salido a la calle a gritar. Así que Langdon se va a al Parque Petrin a buscar a su novia, que es donde lo emplaza la nota, y deja allí a la rusa, pues el agregado de la embajada ya está en camino. De verdad, lo de que en la novela los personajes van de un sitio a otro como pollos sin cabeza es literal, qué mareo. Langdon coge un taxi para ir al Parque, pero Pavel ya ha emitido una orden de captura con participación ciudadana, así que al conductor le falta tiempo para chivarse. Langdon llega a la Torre Petrin, inspirada en la de Eiffel pero de base octogonal, y allí se desarrolla una cansina espera y luego persecución que podría haber estado bien en una peli de Hitchcock, pero a la que Dan! no le confiere ninguna emoción, y en la que Langdon tiene una de sus típicas epifanías de persona brillante/tonto a las tres cuando se pregunta si no se la querrán dar con queso o Katherine podría haberse dirigido a otra parte en vez de al hotel. «No puedo creer que no se me haya ocurrido antes…», piensa Langdon. De esto ya tuvimos que hablar en títulos anteriores, cuando Dan! tiene la solución genial de justificar que sus personajes se comporten sin lógica o como auténticos zotes por la vía de que ellos mismos reconozcan humildemente un rato después que han actuado sin lógica alguna o como verdaderos zotes, y asunto arreglado. Pero no creáis que se queda solo en los personajes: el mismo Dan! reconoce que toda la cancamusa noética que nos está intentando colar por el gaznate no tiene ningún predicamento en la comunidad científica seria y que se consideran paparruchas, en todo caso excusas para hacer películas de ciencia ficción como Días extraños y comedias sobre poderes extrasensoriales como Los hombres que miraban fijamente a las cabras. Incluso al intentar apoyar la teoría de la conciencia no local cita, incorrectamente, la superposición cuántica, y se refiere al título de Todo a la vez en todas partes. Pone la venda antes que la herida, y apañao. Un poco como lo que os expliqué de la vez que fui a ver a Jodorowsky: Jaja, sí, igual soy un cantamañanas. Qué irónico, pánico y absurdo es todo, pero lo importante es que ya habéis pagado la entrada. Dan! intenta colarnos cierta autoironía, pero como veremos no, en realidad la novela se toma muy en serio a sí misma.
Allá en la Torre consigue de unos turistas un teléfono para consultar su correo, donde descubre que su novia le ha mandado una captura de pantalla en enoquiano, porque seguridad, patatas, así solo mi novio que es muy listo y ya en las anteriores novelas justificaba su existencia resolviendo códigos, podrá saber dónde estoy. Mira, lo que tú quieras, Dan!, aquí hemos venido a jugar.
Como Langdon tiene un coco privilegiado y aprende códigos de memoria, descifra en cero coma el código enoquiano, que resulta ser LXXEDOC, pero eso no le dice nada. Está cavilando cavilosamente sobre qué podrá querer decir aquello cuando llega el Pavel muy encabronado para practicar el Medievo con su culo, así que escapa de él en la típica escena de peli de acción que sin embargo Dan! nos narra de forma enmarañada, y Langdon le da esquinazo al cruzar por unas cuantas atracciones de feria, donde le da tiempo incluso a pensar en voz alta gilipolluás como «Perdóname, Cenicienta». Pero qué chispa, qué estropajo. También se mete por un laberinto de espejos, como en La Dama de Shanghái (1947), pero obviamente sin puta la gracia de la película, y al salir de él Langdon no tiene otra cosa que decirse que «¡Luz diurna!», algo poco reseñable porque están en pleno día, ¿cuál iba a ser si no? La cuestión es que consigue dar esquinazo a su perseguidor al montarse en un funiculì, funiculà. Ya más calmado se pone a darle al caletre y frunce el ceño como si estuviese jiñando para concentrarse y llegar a una conclusión, que es que... ¡el mensaje estaba al revés!
¿OTRA VEZ, DAN!?
Denserio, Dan!, ¿otra vez? "Bueno, en El código da Vinci me funcionó y vendí la intemerata. A nadie le importa que le repitan una genialidad, ¿no?" Perdona, Dan!: ¿una qué? ¿Una qué, Dan!?
Así pues resulta de que es CODEXXL, códex xl, traducido como "pedazo mamotreto", e inmediatamente ya sabe dónde está Katherine, con la que fue a visitar la Biblia del Diablo, conocido también como Códex Gigas por ser una enormidad de libro, una cosa así como mu grande. Deduce por tanto que debe estar esperándolo allá por la Biblioteca Nacional, donde se exhibe. y decide ir allí en tranvía, en el que la conductora también reconoce a Langdon por el aviso de la policía y vuelve a dar la alarma. Dos veces lo mismo y además pegadas, Dan!, un poco repetitivo ya.
Por fin aparecerá en serio otro personaje central de la novela, que es la embajadora de los EEUU, Heige Nagel, que aunque tiene algo de mala baba va a ejercer durante toda la novela de elemento completamente íntegro, aunque ella misma también fue un importante cargo de la CIA. Es decir: tenemos a la CIA buena, que no se anda con chiquitas a la hora de defender a America! America! America! Uuuuhhh!, pero dentro de la legalidad, sea eso lo que sea, y la CIA mala que hace cosas feas. Nagel fue manipulada y obligada a tomar el puesto de embajadora en Praga, y tiene que responder ante Finch aunque no le hace ninguna gracia. Finch envía a la agente Housemore, que la pobre se encontraba durmiendo después de tanto ajetreo, al Bastión del Crucifijo, que aquí la gente se mueve tanto que te marea, la verdad. Allí morirá ella cuando el Gólem utilice el Bastión para acceder por un acceso secreto a Umbral y le dé pal pelo. Por cierto que Housemore, cuando entra el Gólem, ¿qué es lo que está haciendo? Pues se ha preparado una taza de café, y se la está bebiendo tan ricamente mientras mira por la ventana. Lo normal de un agente secreto cuyo lema es la invisibilidad y ser como una sombra, te mandan a un sitio a hacer una misión, y te preparas una taza de café. Cuando apetece, apetece. Yo es que no soy todólogo, aunque sí admiro mucho esa disciplina, así que me esperaré a la próxima vez que me encuentre con Lucía Etxebarría y le preguntaré, que ella seguro que lo sabe, si es normal que una espía en plena acción de espionación se prepare tan de tranqui una taza de café, o si solo se considera algo impropio si luego no la deja limpia y en su sitio. Será ese el caso, que la espionación no está reñida con las normas básicas de conducta y la buena educación.
Para ir abreviando: Langdon entre interminables párrafos y flashbacks con las inevitables descripciones turisticoides del centro de Praga, llega a la Biblioteca donde espera encontrarse con Katherine, mientras que Pavel le pisa los talones, y cuando no la ve piensa: «Se fue». Sí, el perfume de sus cabellos. Claro que entonces Langdon recuerda que justo el día anterior al estar allí con ella le mostró una especie de puerta secreta en una de las librerías, que da acceso a un pasadizo con escalera de caracol, justo cuando Pavel ha impuesto su autoridad y exige desalojar la sala, con lo que piensa que atrapará el yanqui desalmado que cree que ha matado así por las buenas a su tito preferido. Cuando Langdon intenta meterse en esa escalera de caracol ve que allí se ha escondido Katherine, así que se reúne con su significante interés romántico.
—Gracias a Dios —consiguió decir Katherine—. Pensaba que habías muerto.
—Estoy aquí —murmuró él.
Menos mal que se lo aclaras para que se dé cuenta, porque aunque te tenga delante igual no le queda claro y cree que sigues en otra parte. A continuación ella piensa: «Pensaba que no volvería a verte». ¿Y qué tal decírselo, aprovechando que lo tienes a diez centímetros de distancia? En esta novela la gente piensa cuando debería hablar, y habla cuando solo debería pensar las cosas. ¿Por qué se escondió Katherine en ese lugar al ver que en el Instituto Gessner no le abrían la puerta? Porque el informático de Random House la había llamado diciéndole que habían jaqueado su manuscrito, así que ella en vez de hacer veinte copias, ponerse a salvo con la policía o acudir a la embajada, aunque todavía no puede saber que puede que estén en el ajo, no, me encierro en una biblioteca y confío que mi novio deduzca dónde estoy por medio de un mensaje críptico escrito al revés. Lo normal. Bueno, la cuestión es que Pavel los acosa allá en su escondite, y Langdon se ve obligado, para llamar la atención, a quemar el manuscrito que llevaba Katherine en el bolso. Esto le da tiempo para que llegue la checa guapa con dos marines. De inmediato toman control de la situación porque America First, y además han cancelado la búsqueda y captura de Langdon porque donde manda marine no mandan las autoridades locales. Lo dicho: la República Checa es un cortijito donde los ciudadanos useños solo tienen que decir "Usted no sabe con quién está hablando", y allí achanta todo el mundo.
En este punto nos encontramos aproximadamente por la mitad de la novela, Pavel se va alicaído a su puta casa en autobús para que no volvamos a saber nada de él, y en general todo lo que ha ocurrido ha sido... pa na, todo el mundo ha estado mareándose de mala manera, el Gólem ha matado a dos personas y quiere destruir un lugar que se llama Umbral, y que sepamos no queda ninguna copia del manuscrito. Así que lo que queda es la resolución del "misterio", si merece ese nombre, y su resolución, y voy a explicarlo en plan general.
En primer lugar el "último secreto", o "el secreto de los secretos" al que se refiere el título original, es, de nuevo, UNA TREMENDA CHORRADA, e igual que en Origen se refiere al famoso "Quiénes somos, de dónde venimos a dónde vamos, estamos solos en la galaxia, o acompañaaados". Bueno, pues si en la anterior novela, ambientada en ¡Es¡PA!ña! nos explicaban la chipirifláutica idea de dónde venimos, en esta nos explicarán el adónde vamos, y espero con fervor que en la siguiente ocasión haya una trama ufológica que nos deje claro por fin lo de si estamos solos o acompañados. Durante toda esta última novela nos tendremos que tragar las ideas flipadas de la señora Solomon de que eso, la conciencia, lo que viene ser nuestra personalidad y capacidad de pensar y sentir es "no local", estamos todos conectados, el selebro dentro de la quijotera no genera pensamientos sino que en realidad los recibe a través de una especie de consciencia cósmica, es como un aparato de radio que se conecta a canales, hay hormonas específicas que regulan y filtran esa actividad y por eso a veces la gente ve cosas flipantes, que si la epilepsia, y que si hay peña tiene poderes mentales. ¿A qué me suena a mí todo esto? Ah, sí, claro: a que estamos conectados.
Porque en realidad los campos mórficos sí que existen y están conectados entre ellos y se ajustan de forma resonante: los del papanatismo, la magufada y el "esto es así porque lo digo yo", o sencillamente:
El frangollo pseudocientífico con el que nos da la turra Dan! explica por qué esta novela es unas doscientas páginas más larga de lo habitual, y os garantizo que la turra es durilla e inmisericorde, con el resto de los personajes que ante la turra se limitan a hacer alguna breve aclaración y a asentir muy serios y a terminar dándole la razón a la "científica" noética. Pues bien: resulta que a pesar de anteriores fracasos en crear un cuerpo de élite de "guerra mental" por parte de la CIA, como los que satiriza la ya comentada Los hombres que miraban fijamente a las cabras, aquí al final, después de otros éxitos de los soviéticos, la CIA ha conseguido eso mismo, y ha creado en el subsuelo de Praga, en un antiguo refugio nucelar de la Guerra Fría, una megainstalación tipo Doctor Maligno en la que investigan sobre eso, sobre experiencias cercanas a la muerte, viajes astrales y esas cosas tan científicas, que es a lo que llaman Umbral, como Paco pero sin saber escribir bien. Ahí es donde la doctora Gessler ha experimentado con gente como Dimitri y Sasha, que los rusos salen baratitos de comprar y se quejan poco, aunque parece que el primero anda por ahí to loco haciendo del Gólem. En resumen: la CIA lleva décadas en la carrera armamentística de convertir los poderes mentales, los viajes astrales y demás en una ventaja decisiva para que America! America! America! siga siendo la primera potencia mundial. Al nivel de las películas en las que aparece un generalote malencarado que dice lo que "Queremos convertir a los dinosaurios en un arma". ¿Pero por qué? ¿Qué necesidad hay, hombre de Dió, si además no va a funcionar?
Así que la segunda parte de la novela es básicamente cómo Langdon y Solomon se van enterando de esto y además se infiltran en Umbral, a la vez que descubren que cosas que en el libro de Katherine solo se consideran teóricas o que se podían conseguir en las próximas décadas, en realidad ya existen en Umbral, como la interfase entre mente y máquina por medio de conexiones neuronales artificiales. Por eso hay que impedir la publicación del libro, que además contiene una explicación de la patente, rechazada hace más de veinte años y creada por Katherine, de esas conexiones neuronales artificiales, que no solo daría a todos los enemigos de Iuesei pistas de cómo realizarlas, sino que abriría una posible demanda por propiedad intelectual que ríete de hacer un dibujo del Mickey Mouse actual sin permiso. Por eso intentarán convencer a los dos intelectuales de que firmen un acuerdo de confidencialidad y demás, y quieren borrar el libro. Y digo yo: primero, ¿de qué sirve eso? Indudablemente que te borren el libro, ese libro del que el personaje no ha dicho ni mu artificialmente durante todo la novela, es un putadón, pero una vez escrito y organizado se puede volver a escribir y la doctora Solomon tendrá guardadas sus notas en alguna parte, nada que unos pocos meses de trabajo no puedan remediar. ¿No habría sido más cómodo y efectivo haber ido por las buenas, acojonarla un poco de buen-mal rollo y amenazarla con los servicios legales de la CIA, aplicar los protocolos de seguridad nacional, decirle lo que puede o no decir, apelar a su patriotismo o incluso ofrecerle dinero, o un reconocimiento de sus aportaciones fundamentales cuando llegue el momento? Menudo quilombo ha montado toda esta gente supuestamente tan lista para nada.
La cuestión es que entre más mareo de gente que va de un lado a otro tantas veces que pierdes la cuenta Langdon y Solomon terminan escaqueándose y se infiltran en esa instalación supersecreta de máxima seguridad que está... vacía. De forma bastante contradictoria se nos dice que el sitio no está a pleno funcionamiento aunque allí se ha hecho todo y la doctora Gessner ha ejercido un poco de Joseph Mengele, pero el sitio está... básicamente vacío. Ya sabéis, el típico sitio que es como una base secreta tipo supervillano de cómic de superhéroes, pero donde no hay montones de gente trabajando, guardias de seguridad, detectores de movimiento y medidas no solo para que nadie entre por ahí como Pedro por su casa, sino también medidas automáticas para que todo no se vaya a la mierda por un accidente tonto o... yo qué sé, llamadme loco, un sabotaje más grande que el sombrero de un picaor. Porque eso es lo que hace el Gólem, entra allí como si nada, cierra las llaves de paso de unos gigantescos depósitos de helio y confía en que cuando peten se carguen todo lo que hay; ni salvaguardas, ni nadie de mantenimiento que se ocupe de semejantes instalaciones, esa gente merece lo que les pase. Así que Langdon y Solomon es lo que hacen, se meten hasta la cocina en esas instalaciones como si nada, y el Gólem va a destruirlas tan pichi porque allí se experimentó con Sasha y le hicieron mucho daño, pero Dan! no quiere que muera nadie. Hay momentos de mucho bochorno, como el momento en el que se nos ha hablado de una tarjeta de superseguridad imposible de falsificar, seguridad tope gama y no sé cuántas cosas más, y resulta que la doctora la tenía clonada en el sistema de su móvil por NFC, como la tarjeta de descuento del supermercado.Yo no digo nada, pero me cago en mi puta vida. Por su parte Finch llega desde Londres para tomar cartas personalmente en el asunto, pero literalmente, porque en vez de llegar con cien maromos armados hasta los dientes va solito con su pistolita, para qué más. Por si fuera poco Dan! se hace trampas al solitario y en el último momento sí dice que hay por ahí unas pocas personas huyendo, para que Robert y Katherine las vean y puedan seguirlas al exterior en el último momento. Por cierto: el claustrofóbico Langdon se mete en un agobiante refugio nucelar, consciente de que llega a estar incluso encerrado a cientos de metros de roca sólida sin saber muy bien cómo escapar de allí, pero su claustrofobia ni está, ni se le espera ni se llega a mencionar.
Bueno, básicamente eso es lo que ocurre: existe Umbral, que es una especie de instalación de ciencia-ficción que montas en otro país en pleno subterráneo del casco histórico, a ver cómo te arreglas para que allí trabajen quizá miles de personas y no se las vea entrando y saliendo. El Gólem amocha a Finch, se venga, y todo se va a tomar por el mismísimo saco, patapún.
¿Interviene el narrador inconsciente en toda esta segunda parte? A lo bestia. Para empezar, recordemos el prólogo y lo que ocurre en él cuando muere la doctora Gessner, y cómo después en la segunda parte se nos explica que en efecto es eso, una especie de Mengele que ha hecho de todo experimentando con sujetos, llevándolos a casi la muerte, experiencias con drogas y realidad virtual, y que avanzó muchísimo en todo tipo de viajes y proyecciones mentales... de las que luego duda cuando ella misma está a punto de morir o ya ha muerto porque siente que está flotando sobre la ciudad, pero en ese momento el narrador no lo sabe, porque a Dan! no le conviene que lo sepamos nosotros todavía. Es tan absurdo como si después de la primera explosión nucelar de la historia Oppenheimer y sus colegas se echaran las manos a la cabeza y se dijeran: Anda, ha explotado, quién se lo iba a imaginar, menudo pepinazo. Menos mal que no nos quedamos al lado y nos metimos en una zanja a cientos de metros. Porque que Gessner en público ridiculizase un poco las ideas de Solomon lo podría entender, pero en privado ella consigo misma sabe de primera mano que todo es cierto porque lo ha vivido y lo sabe incluso mejor de Solomon, que solo está a un nivel teórico, y por eso la han estado financiando a ella con megamillones de dólares.
Pero no creáis que es casi lo peor. Porque por fin se nos dice quién es realmente el Gólem. Se nos ha dejado muy clarito que tiene que ser Dimitri, el primer paciente del que abusó la doctora Gessner en sus experimentos, cuadra la descripción física y su motivación, pero quiá que no, no se sabe si realmente murió o volvió a su casa pero en todo caso es irrelevante porque el Gólem... es Sasha, que sufre de doble personalidad, y la personalidad del Gólem, masculina, es "su protector", creada por sus continuos traumas y sufrimientos, así que ella sí se cargó para empezar a la enfermera malvada, solo que no se acuerda. Al repasar algunas de sus apariciones sí que encaja, como la primera, ya que el Gólem dice que va hacia el primer lugar en el que se encuentra con Langdon y tiene lógica que pueda abrir la puerta porque trabaja allí como Sasha, pero el narrador nos engaña muy descaradamente al apuntar directamente a Dimitri, y en algunos casos, como el momento en el que deja la nota por debajo de la puerta en su propio piso parece que sí hay un caso de bilocalización, es como si estuviese en dos sitios al mismo tiempo, si bien se intenta explicar con que en realidad vive en el piso superior al de Sasha y ha hecho ahí una maniobra que ni Houdini. De hecho Dan! entiende tan mal lo que es la doble personalidad (de la que hay no poca controversia sobre si existe realmente o no), que el Gólem en cierto modo sabe que es una doble personalidad, es consciente de cómo ha surgido y de que no es del todo "real". Pero peor incluso: parece que el Gólem se disfraza y quiere asegurarse que su otro yo, Sasha, no sepa de su existencia. Pues no sé lo que va a pensar al despertarse desnuda en un sitio rarísimo después de uno de esos ataques epilépticos (el Éter), justo en un lugar siniestro encima de su piso, donde hay un altar lleno de fotos de ella misma, la verdad. Del mismo modo parece que el ritual de maquillarse como el Gólem es lo que le permite serlo, pero una vez descubierto por parte del narrador inconsciente que son la misma persona, sabemos que en realidad el Gólem puede estar presente cuando es Sasha tal cual y sin disfrazarse, como cuando mata a Richard Harris y luego cuando se entrega en la embajada de los Estados Unidos para pedir asilo. Es decir: que toda la parafernalia de ser el Gólem, el maquillaje (vamos a aceptar que como es alta y viste ropas holgadas no se nota que es una mujer), etc, no sirve absolutamente a ningún propósito real, incluso interno a efectos de la propia doble personalidad, y está única y exclusivamente para... ¿para qué... Dan!?
"Este.... pues... ¿porque mola?"
¡No, Dan!, no mola nada! Está para engañarnos burdamente. Nos has hecho el trile, nos has hecho la trece catorce y a poco que lo piense uno lo único de lo que nos has estado hablando es de la junta de la trócola. Otra vez. Solo habría faltado que Katherine Solomon al saber de esa doble personalidad hubiese comentado jocosamente con Langdon: "Anda, mira, como en 2009 cuando el lío en Washington y lo de los masones, que el malo, ese tal Mal'akh, en realidad era mi hermano y no nos dimos cuenta ni cuando lo teníamos delante de las narices". "Jate tú", respondería Langdon. "Qué casualidad más casualidosa".
¿Podemos decir pues que Sasha es una maestra del disfraz... como lo es Batman? Indudablemente.
Y esta es otra razón por la que Dan! se hace trampas al solitario, ya que quiere redimir a Sasha aunque se ha cargado a sangre fría a un par de ciudadanos de los Estados Unidos... y eso digamos que es aceptable. Si las instalaciones de Umbral hubiesen estado llenas como habría sido lo lógico se habría cargado a cientos o miles de personas, y así habría quedado feo que luego el gobierno de los Estados Unidos la premie con un visado para que viva allí bajo la tutela de la CIA (la buena), donde podrá ver por fin en directo los lugares que sólo conoce por Friends y Gossip Girl. ¿Se nota la jugada, además que que todo esté vacío para que el resto de los personajes campen por allí a sus anchas sin que pase nada y nadie los detenga? Un poco bastante tirando a mucho.
Sobre la embajadora, antiguo miembro de la CIA, se comporta de forma honorable y apoya a Robert y Katherine... porque patatas, y en el lógico tira y afloja con sus superiores, con el director de la CIA y con Finch, se pone del lado de la razón y los buenos alimentos... porque sí, y casualmente los marines a su servicio cuando tienen que elegir bando, semper fi y por supuesto aciertan a quién deben seguir apoyando, que son soldados del ejército de los Estados Unidos, no policías encabronados del virreinato checo que sólo se dejan guiar por la inquina y la maledicencia.
Por supuesto, también hay un vídeo, el vídeo de la tortura a la que el Gólem sometió a la doctora Gessler para que confesase todos sus crímenes y abusos, que será lo que permita a la embajadora tener una palanca con la que amenazar a la CIA y meterla en vereda. Me diréis: ¿otra vez un vídeo, como el de los masones en El chirimbolo perdido? Pues sí, eso mismo. ¿Pero un vídeo, como el de Inferno, el vídeo que dura exactamente nueve minutos? Que sííí... ¿Es decir, un vídeo como el de Origen que tenía una charla Ted de lo más tonto? Que sí, cohoneee... un vídeo. ¡Sí, otra vez un vídeo!
En definitiva, que al final se podrá publicar el libro, pero con algunas pequeñas concesiones. ¿No podríais haber empezado por ahí, papafritas? Y, por supuesto... sus grandes hallazgos... no servirán para nada. Supuestamente el ser humano descubrirá que existe la vida después de la muerte y que existe el alma inmortal e inmaterial más allá del cuerpo físico, no es algo que se diga en el libro pero básicamente lo de que la conciencia es no local es un eufemismo de eso mismo, pero da igual que da lo mismo. Recordemos que en Danbrownlandia se liberó un virus que dejó estéril a un tercio de la humanidad y nadie se acuerda, se sabe que Cristo tuvo mujer e hijos pero no ha pasado nada, y otras muchas cosas... y aquí paz y después gloria. Incluso se llega a citar que existe ChatGPT, para que veamos que Dan! está a la última, pero él parece haberse olvidado de que él mismo en su anterior novela había revelado que en Barcelona existía una inteligencia artificial de propósito general que había alcanzado prácticamente la Singularidad. Dan! parece muy obsesionado por explicarnos quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, pero a los habitantes de Danbrownlandia en el fondo todo eso les importa tres carajos. A ver para la próxima, cuando lleguen los extraterrestres.
Por supuesto la novela tiene que acabar por todo lo alto en la escala del bochorno. Ya de vuelta en el hotel y rendidos de cansancio, a la Solomon no se le ocurre mejor idea que ponerse un picardías, y echarse perfume, porque lo normal para acabar un día en el que te han perseguido, te han apuntado con armas y te han disparado, has dado más vueltas que un perro para echarse perseguido por gente que quiere matarte y has sobrevivido a una explosión dentro de un coche que ha dado varias vueltas de campana... pues qué mejor que un buen polvo para aliviar el grave estrés postraumático que tienes en ese momento. Naturalmente se encuentra en la cama a Langdon ya dormido como un bendito, pues es un parguela. Dan! no tiene ni la decencia de dejar el chiste ahí, sino que un par de capitulinos después tiene que incidir en el asunto y que tras despertarse después de haber descansado un poco ya han frungido.
Por supuesto, la consideración moral última del proyecto Umbral no se cuestiona, y se habla de su necesidad y de la conveniencia de que en esto también los Estados Unidos tengan la exclusividad de tan potentes herramientas con las que defender la paz mundial y la democracia, así que la CIA buena y la embajadora se encargarán de que el proyecto siga adelante, pero de forma ética y sin tener que parecer aquello un experimento nancy, y también tenemos que aguantar más tonterías sobre librarse del miedo a la muerte y una explicación atropellada de la Teoría de Gestión del Terror. Eso y que estar todo el día enganchado al móvil en medio de interacciones poco profundas tampoco será tan malo porque sería un reflejo de esa conciencia no local. Dan! como psicólogo social o antropólogo es menos válido que como novelista. Pues vale.
Por último Langdon le da una última sorpresa a su churri, pues la lleva a un lugar muy turístico y le dice que la espere allí, mientras él va a buscar una cosa. ¿Pastelitos para desayunar? No, va a donde escondió el manuscrito que todo el mundo cree desaparecido, pues en realidad solo quemó las páginas de la bibliografía y unas cuantas hojas en blanco que arrancó de otros libros, así que ella no tendrá que empezar de cero otra vez. Además, luego, ya de vuelta en Nueva Yol, entre los dos eligen el que debe ser el título del libro, que todavía no tenía uno. Y que es... El último secreto; qué humilde es Dan! que titula su propio libro como el ensayo que en Danbrownlandia va a estar al mismo nivel que El origen de las especies o los Principia Mathematica.
La última escena es la de ellos dos en un barco contemplando la Estatua de la Libertad, que con su corona radiada, su halo, parece defender la teoría de la conciencia no local
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además de rematar la novela con la típica exaltación nacionalista, igual que ellos dos mismos terminaban El chirimbolo perdido con la contemplación del obelisco de Washington, donde estaba la inscripción Laus Deo que brillaba al primer rayo de sol de la mañana.
A ver, está claro que Dan! Brown no escribe novelas equivalentes a los dramones publicados por las editoriales cristianas, y similares al cine evangélico gitano que hubo en España en los 90, pero esto es un compendio de pseudociencia muy, muy denso, y que ya está presente en títulos anteriores, y con un poso claramente protestante y anticatólico: igual que existe la CIA buena y la CIA mala, existe la religiosidad mala, oscurantista y esencialmente del Viejo Mundo, y la buena, desarrollada en la tierra de los libres y hogar de los valientes, que es ese frangollo que Dan! tiene en la cabeza, y aunque Langdon ejerce un poco de sparring materialista y descreído frente al narrador u otros personajes que presentan otras cuestiones religiosas y espirituales, el resultado de la confrontación es la idea de que el cristianismo y la espiritualidad en versión Iuesei es abierta, tolerante y en el fondo "científica", igual que las intenciones políticas de la nación que alberga esa espiritualidad son las mejores para todo el género humano y eso la autoriza, básicamente, a hacer lo que le dé la gana en todo momento y lugar para defender sus grandes principios de aplicación universal. Es un extraño mezcladijo ideológico, nacionalista y religioso, y todo ello bañado con toneladas de excepcionalismo. Es la idea de "verdad única", en la que la revelación religiosa y la vía de razón o científica tienen que coincidir de alguna manera, de modo que se fuerza que la segunda se adapte o amolde a la primera, aunque sea a martillazos. No vamos a encontrar burradas como creacionismo de Tierra joven, ni terraplanismo, pero como vemos se nos insiste mucho en que de algún modo los científicos (en la cabeza de Dan! Brown, claro), han "demostrado" que la verdad científica ha terminado confluyendo con la sabiduría ancestral que proclama la religión verdadera desde hace milenios, y que cualquier forma de materialismo es una idea errada. Recuerda también un poco el caso de Jordan Peterson, que intenta evitar todo discurso religioso explícito en sus libros y declaraciones, pero es bien conocido que en realidad sus propuestas morales y críticas a la sociedad actual parten de sus convicciones religiosas, y cuando se empezó a hacer famoso por sus encontronazos con lo woke alguna gente que lo conocía académicamente desde antes de sus más notorias polémicas declaró que al oír hablar de él y que cobraba fama que lo que les extrañó es que no se hubiese ordenado ya como ministro.
Pues esto es lo que nos quiere colar Dan! Brown. Y todo muy mal escrito y peor narrado, algo que nos presentan como interesantes y emocionantes thrillers que son puro entretenimiento, pero en realidad solo constituye muy mala propaganda y todavía peor literatura que venderá cientos de miles o millones de ejemplares otra vez, eso no lo discuto. Repito, además, que en el apartado de agradecimientos se habla, como mínimo, de dos docenas de personas a las que Dan! da las gracias por sus sabios consejos e indicaciones, gracias a las que el texto ha mejorado muchísimo. Pues no sé, no quiero imaginarme entonces cómo era antes.
Solo quiero pedirte, Dan!, que la próxima vaya de marcianos para que sepamos por fin si estamos solos o acompañados, y que te tomes tooodo el tiempo del mundo para escribir el próximo libro. De verdad que no hay ninguna prisa. No te esfuerces, no te hernies, que sé que te cuesta y nos tienes que durar mucho tiempo. Tú a tu ritmo. Ahora has tardado ocho años, pero no te apresures. ¿Que necesitas diez? Pues diez. ¿Quince? Pues quince. Aquí estaremos para la próxima.
Tuyo afectísimo, etc,
-SuperSantiEgo
Adenda:
Como sabéis el día 10 de este mismo mes, coincidiendo con la salida de esta novela que ahora hemos analizado, yo saqué también un libro, y gracias al esfuerzo conjunto de todos he conseguido la cifra de ¡cuatro! ejemplares vendidos, un éxito que sinceramente no me esperaba y que me tiene muy emocionado.
Ya sé que parece poco, pero todo ayuda y Dan! sin duda ya siente mi aliento en el cogote.