Ahora van y se ponen de moda los vikinguitos. Pues muy bien. La expectación se basó, en este caso, en que parte de la producción corría cargo del famoso Canal Historia, aunque eso no nos debe hacer olvidar que también está detrás nada menos que la MGM, la del león y que además hace las pelis de James Bond. Tenemos, nuevamente, el asunto de la "fidelidad histórica". Bueno, pues a las pruebas me remito: va a ser que no. ¿Os acordáis de lo de Roma? Que mucho hablar de fidelidad histórica, pero al más mínimo análisis donde mejoraban los tics de las antiguas películas sobe Hollywood, por otro lado hacía agua por todas partes, además del consabido putiferio que suele introducir la HBO para atraer a los acomplejados que no se atreven a comprar el Penthouse en el kiosco.
El debate siempre es falso en estos casos: por un lado alguna gente se queja de la falta de rigor histórico, mientras que otros defenderán esas libertades por el hecho de que es un producto de entretenimiento. Probablemente los primeros presuponen de más que hay alguna intención de que sea una serie con verdadero contenido documental, mientras que los segundos, como suele ser habitual, sencillamente "quieren de creer".
A ver: las inconsistencias con lo que históricamente se sabe de lo vikingos son palmarias. De eso no hay duda posible. Hay algunos detalles que sí que son históricos, como esos extraños cortes de pelo que llevan algunos personajes, empezando por el protagonista, pero sin embargo con otras cosas se queda uno poco menos que picueto del todo. Para empezar, recordemos que los "vikingos" no dejan de ser sino pueblos germánicos del norte, y que vikingo no quiere decir otra cosa que "incursionador"; es decir: pirata. Algo que tampoco tiene nada de extraño. La piratería era una actividad perfectamente normal durante todo el mundo antiguo, y si nos ponemos finos lo que hizo Europa durante todo el Renacimiento hasta el s XIX, crear colonias y asentamientos, así como cobrar tributos y dominar prácticamente el mundo entero, no fue más que un continuo acto de exploración, piratería y apertura de nuevas rutas comerciales... que es básicamente en lo que consistió la famosa Era Vikinga. Pues bien: estos pueblos germánicos del norte no eran más que eso, unos germanos que hablaban lenguas germánicas y que no estaban tan aislados como se podría creer. De hecho, una de las primeras cagadas en la serie, y que ya indica que se han documentado como han querido, es el aspecto lingüístico: en el primer episodio los personajes intercambian un par de frases en nórdico antiguo, e inmediatamente pasan a hablar en inglés actual, lo que viene a darnos a entender, y no es mal recurso, que estamos oyendo una especie de traducción simultánea, como en Star Trek. Del mismo modo cuando en la primera incursión lleguen a Norteumbria, el actual Reino Unido, los monjes intercambian algunas frases en anglosajón y luego de nuevo pasan a hablar en inglés.
Pues veréis: resulta que el nórdico antiguo, y el anglosajón... no eran muy diferentes, y de hecho lo más probable es que un vikingo y un habitante de las Islas Británicas de origen anglosajón... no hubiesen tenido demasiado problema para entenderse, por lo menos a un nivel elemental, del tipo "somos amigos", "queremos comerciar", "por favor, no me mate", "cuánto me cobras por esto, colega", y cosas así, que tampoco se van a contar su vida ni necesitan mucho más. Si Tolkien, que era especialista en estas lenguas, hubiese visto esta serie, igual le daba un disgusto de los gordos. De hecho, las conquistas de unos pocos siglos antes de las Islas Británicas, pobladas por pueblos celtas poco romanizados en el sur y casi nada en el norte, provinieron de los primos de los vikingos: anglos, jutos y sajones, y los jutos son daneses. Tanto es así que realmente durante un tiempo en Gran Bretaña en una parte lo que se hablaba era danés antiguo, y una de las particularidades de la lengua inglesa actual, un alto grado de uso del género neutro, proviene de los distintos dialectos germánicos que se hablaban, ya que al ser éstos variedades de una lengua indoeuropea con género, que variaba de un dialecto a otro, pues provocó que el género de las palabras se neutralizase, un fenómeno bien conocido. Tanto es así que a día de hoy los hablantes de otras lenguas germánicas tienen una gran facilidad para aprender inglés porque "todo les suena", y en el caso de las lenguas nórdicas (sueco, noruego y danés, con el islandés aparte) todavía a día de hoy entre los estrechos vínculos culturales que mantienen y que son lenguas muy semejantes, a poco que se esfuercen se entienden entre ellos sin problemas. En el caso de esta serie todo eso se lo saltan un poco a la torera para que el personaje del monje tenga algo que hacer, traducir, y para justificar que no lo maten de primeras, porque sabe hablar con ellos.
Otra curiosidad es que esta serie ha tenido, como es lógico, cierto éxito en los países nórdicos, y tanto en ellos como en los propios países de habla inglesa ha habido cierto malestar por otras cuestiones lingüísticas y de terminología. Sí, amigos: los anglófonos a veces también se ponen tontos con el uso de las palabras. Aunque lo he visto en inglés, en español "earl" se ha traducido como "conde", lo que es... correcto... pero no lo es. Earl es un título germánico que significa "caudillo" o "adalid", y que después en Inglaterra se equiparó el título continental de conde, y si alguna vez habéis visto tomar a Picard un té ya sabéis lo que pide: un earl grey. Igual que aquí podríamos protestar por la adaptación de earl por conde, hay quien ha protestado por la adaptación de jarl por earl. Jarl es la palabra germánica original, que según algunos se debería haber respetado porque no sólo suena más vikinga, sino que precisamente no recuerda a los espectadores anglófonos al título al que están acostumbrados, earl, que resulta demasiado moderno. Pero eso no es todo, ya que el earl en cuestión es el Earl Haraldson, lo que ha hecho que a más de uno le dé un soponcio, ya que sería como si a nuestro campechanísimo rey lo llamásemos el Rey Borbón y no el Rey Juan Carlos. En España lo de jarl nos sonaría un poco a chufla por ser la inmortal aportación a la lengua de Chiquito de la Calzada, pero no olvidemos que la pronunciación sería yarl. De hecho, como es una palabra de tan poco uso, de momento no ha sido necesario plantearse la lógica adaptación ortográfica, aunque en una de las novelas de Geralt de Rivia, que utiliza títulos eslavos y nórdicos, sí que aparece, y además con esa grafía, yarl, supongo que por eso mismo que acabo de decir. Podrá pareceros de paleto, pero que la gente no sepa lo básico de cualquier lengua, y que todas han adaptado y seguirán adaptando fonética y ortográficamente las palabras de otros idiomas no sólo es síntoma de ser un verdadero paleto, sino de que en este país se regala el bachillerato. No sé, es como si a estas alturas pretendiéramos también pronunciar Thor como "zor", cuando la pronunciación española es más cercana a las lenguas nórdicas, o podríamos llegar a absurdos por "respeto al original" como decir que en un cómic Marvel "Zor pelea contra Júrculis". Y ahora en serio: ¿hemos sabido realmente muchos hasta hace cuatro días cómo se pronunciaba Mjolnir, o alguna de las pronunciaciones posibles? Pues eso: decíamos Míjolnir y bien que estaba, no vamos a inventarnos ahora que lo sabíamos.
Claro que casi es peor lo que muchos otros no han detectado, pero que a mí me llamó la atención al primer momento: el hermano del protagonista se llama Rollo, lo que no deja de tener su chiste, pues tenemos a un sueco, danés o noruego, eso lo dejan ambiguo, que tiene un nombre profundamente latinizado. Es como si pones a un guerrero germánico que en vez de llamarse Luther, Lothar o Luthor (sí, como el enemigo calvo de Supermán), nombre que significa "guerrero afamado", lo llamases Lutero o Lotario. Tanto es el cachondeo que cuando accede, por compromiso, a bautizarse, lo llaman Rolf, que es nombre germánico, y del que deriva, por ejemplo, Raúl, o si tenéis aversión a las adaptaciones ortográficas que tanto os escuecen, Raoul, que a su vez es una adaptación de ese nombre germánico, Ralph, escrito con el grupo griego "ph" para más coña, y que significa "lobo". Uno de los Rolf más famosos fue Rolf el Caminante, al que llamaban el Caminante no por su afición a darse largos paseos, sino porque por lo visto medía casi dos metros y pesaba tanto que no había caballo de la época que lo soportase sobre su lomo. A los Rolf los encontraréis también con otras variantes. Como sabéis, siempre me ha parecido del género bobo, pero muy bobo, las tonterías y pedanterías de nuevo rico cultural de alguna gente, y no tenéis más que ver el caso de la
Eso es un poco para que os hagáis una idea. De hecho, lo más seguro es que os encontréis múltiples formas de escribir los nombres nórdicos de la época, y no sólo eso, sino que en muchos casos estarán latinizados. Por varias razones. La primera es que con la abundancia de dialectos, y la dificultad de la pronunciación y su paso a caracteres latinos, cada escriba lo hiciera un poco a ojímetro o "me parece que es así", y no sólo entonces, sino que incluso "Shakespeare" es una de las forma que se fijó definitivamente a posteriori en el s XVII porque había varias formas de escribirlo y no tenemos la más remota idea de cómo ese señor quería que se escribiese su nombre, si es que alguna vez le importó algo. Los nórdicos no eran un pueblo ágrafo, tenían el alfabeto rúnico, pero del mismo modo que durante la Era Vikinga Europa y norte de África recibió esa segunda oleada de germanización, esos pueblos recibieron un impacto mucho mayor por el contacto con la cultura europea romanizada y el cristianismo, en un proceso que es tan viejo como el mundo: los bárbaros conquistan o influyen en un pueblo civilizado, y a su vez son conquistados y absorbidos por la cultura conquistada, ya que las formas culturales más refinadas y eficientes se terminan imponiendo en buena medida, y si no fijaos en lo que pasó con los mogoles en China. De este modo, para chulear, igual que alguna gente ahora se hace llamar Yostin, Yéremi o cosas parecidas, esos vikingos modificaban su nombre o permitían muy orgullosos que se los latinizasen o modificasen para poder asimilarlo al de algún santo cuando se bautizaban (Ingvar, Iván, Juan). Y en cada lengua europea esos caudillos recibieron distintos nombres, y todos son perfectamente válidos en cada una de esas tradiciones lingüísticas, aunque siempre habrá el que querrá creerse más listo que nadie llamando a la serie Vikings y no Vikingos "por respeto al original", y sobre todo por amor al ridículo si no lo pronuncia vaiquins, algo así como pensar que es raro escribir tráiler en vez de trailer, para luego no pronunciarlo bien, "tréiler". Ya sabéis, toda esa gente que defiende la necesidad de utilizar y adoptar con fe ciega palabros como teaser o trailer, pero que los maten si pueden explicar lo que realmente quieren decir esas palabras y por qué se utilizan con esos otros significados
Los vikingos no eran tontos, y en seguida se dieron cuenta que tenían mucho que aprender de los puelos que saqueaban. Obviamente, no lo olvidemos, no todos eran piratas, sino que también se dedicaban a la pesca, la artesanía y el comercio. De hecho, ¿qué iban a hacer si no con todo lo que robaban y cobraban por "pasar de largo"? Pues eso: comprar cosas, revenderlas, y dedicarse al comercio. Lo de la poética barbára y mucho romanticismo vino luego, pero rápidamente se dieron cuenta de que como querían vivir era como la gente a la que saqueaban en los países más meridionales. Me recuerda a la escena de Lawrence de Arabia en la que el beduino se cachondea del protagonista y lo llama "otro blanco loco enamorado del desierto", cuando lo que a los árabes les gustaba, obviamente, eran los oasis con sombras fresquitas y agua, y del mismo modo me imagino al vikingo, que tenía que salir de su país porque allí se moría casi de hambre por la presión demográfica o el acoso de sus vecinos, lo que podría pensar de los actuales frikis, roleros y demás enamorados de una vida llena de aventuras en el drakkar, navegando y dando hachazos por doquier. Pues eso: a los vikingos no les costó demasiado darse cuenta de que lo que realmente molaba era que no se te helase el culo, tener unas buenas tierras y beber vino, no esa cochinada del hidromiel con la que tardas el triple en emborracharte.
Esto nos lleva al problema posterior de la fiabilidad de las fuentes, tanto de sus costumbres como de su religión. En esta serie se basan, en buena medida, en la narración de Ahmad ibn Fadlan, un árabe que dirigió una misión diplomática a los búlgaros, donde conoció a los vikingos del Volga, ya que es bien sabido que estos señores en su afán por saquear el Mediterráneo dieron la vuelta a Europa y casi vuelven a su casa por el otro lado. Fadlan es también interpretado de forma bastante chusca por Antonio Banderas, y es el protagonista de El guerrero número 13. Fadlan y su compañía fueron apresados por esos vikingos, y por tanto su relato es... como mínimo sesgado. Veréis: antes de existir la moderna, de hecho modernísima, disciplina de la antropología social, lo más parecido que había era eso, relatos de viajeros o estampas de costumbres relatadas por las potencias coloniales. A falta de algo mejor, es lo único que tenemos, pero eso no quiere decir que sean fuentes fiables. De hecho, la misma antropología tuvo sus crisis al darse cuenta de que incluso un antropólogo formado, y con la mejor buena fe, podía llegar a conclusiones bastante absurdas después de estar conviviendo por más de un año con un pueblo. Así que imaginaos con el cabreo que llevaba Fadlan con esa gente, las lindezas que dijo sobre ellos, sobre sus costumbres y sobre cómo vivían en general, cuando el señor además era un refinado musulmán que entre otras cosas quería convencer a los búlgaros de que se convirtieran. De hecho, según parece, es la única fuente que existe sobre el famoso "entierro vikingo" por cremación dentro de un barco, así que igual lo que vio pudo ser cualquier cosa o la extravagancia de un tipo que se empeñó en semejante despilfarro, e igual Fadlan al ver eso llegó a la conclusión de que era una costumbre habitual mientras que los vikingos a su alrededor decían que qué locura, y que hay que estar muy jamado para hacer algo tan estúpido. Es serio: ¿quemar un barco? ¿Con lo que cuesta? Del mismo modo de él proviene esa escena de escupir y limpiarse las narices en el mismo cuenco de agua, que vemos tanto en la serie como en esa película, y que nunca me he terminado de creer. El concepto de la higiene varía de unos pueblos a otros, pero dentro de unos límites. Aunque bueno, en los akelarres antiguos del norte de España por lo visto después de drogarse meaban todos en el mismo sitio y luego se lo volvían a beber para colocarse de nuevo, así que cosas más raras y cochinas han existido. Lo dicho: a falta de algo mejor, o que se inventen los viajes en el tiempo, es lo que hay, del mismo modo que del Reino Suevo y de algunas costumbres germanas de la época lo que tenemos es el De correctione rusticorum de Martín de Dumio.
Del mismo modo el conocimiento de la religión nórdica es francamente fragmentario y dudoso, ya que se realizó de forma tardía, y no es fácil saber qué tiene de la verdadera religión wotánica y qué fue un añadido reciente. Mientras que de otras religiones indoeuropeas hay fuentes primarias y antiguas, de la religión céltica y de la nórdica nos tenemos que fiar de textos redactados en un caso en fechas ya muy romanizadas y en el otro en la que el cristianismo ya se imponía como religión mayoritaria. Por un lado el origen común como religiones indoeuropeas explica algunas similitudes, pero queda la sospecha de que se ha podido copiar o reinterpretar según la mitología clásica grecorromana o directamente del cristianismo, y que por ejemplo el famoso Ragnarok o Götterdämmerung, el Crepúsculo de los dioses, sea un añadido moderno que se basa... en el cristiano Apocalipsis. Ya, jode considerarlo después de haber leído la Saga de Surtur de Walter Simonson, pero quizá sea así de triste. Las famosas sagas nórdicas son por tanto un interesante corpus literario, que como todos sabemos ha inspirado óperas y comics y molan un buen cacho, pero como documento fidedigno de la verdadera práctica de esa religión es como mínimo discutible. Los escaldos que se dedicaban a cantar las gestas de los reyes y los dioses, los poetas nórdicos, como se ve también brillan por su ausencia en esta serie, aunque sí vemos a un vidente sacado, no me preguntéis cómo, de la película 300, y que parece poco menos que un mutante radiactivo.
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Tampoco nos pasemos. |
Los vikingos sufrieron, durante siglos, una verdadera leyenda negra desde que irrumpieron en la historia europea. También es lógico: eran paganos que atacaban sobre todo los lugares santos porque estaban mal protegidos y tenían objetos valiosos que saquear, y que te aparezca de repente unos tipos con muy malas intenciones no es como para además ponerte a hablar bien de ellos. Así que durante mucho tiempo fueron el ejemplo de barbarie sin sentido y de verdadera sed de sangre, y todavía se los trata así en ocasiones. Sobre ellos se instalaron algunos mitos de sencilla explicación. Por ejemplo, no eran mucho más altos que los pueblos a los que atacaban, aunque éstos siempre se referían a ellos como gigantes rubios. La explicación es sencilla: lo que te da miedo lo percibes como algo enorme y amenazador, pero la realidad es que, igual que los chinos en los desfiles de las olimpiadas ponen de abanderados y en primera fila al equipo de baloncesto, en la vanguardia los vikingos ponían, lógicamente, a los tipos más animales y enormes que tenían, y en efecto se han encontrado esqueletos de tipos que eran verdaderos armarios de tres cuerpos, aunque luego la media de la época no pasaba del 1.70 metros. Tanto es así que cuando Richar Fleisher rodó Los vikingos el drakkar no se pudo construir con unas dimensiones históricas reales, porque los modernos noruegos que hacían de extras y remaban no cabían apenas, así que hubo que hacerlo más amplio. Lo de que fueran todos rubios también tiene una explicación mucho más prosaica: aunque en esos pueblos ser rubicundo es habitual, se teñían y decoloraban el cabello, del mismo modo que los guerreros celtas se trataban el pelo con agua caliza de modo que lucían peinados en punta que nos habrían recordado al de Son Goku. Eran tiempos estéticamente muy curiosos.
La reivindicación de los vikingos se llevó a cabo definitivamente, como era de esperar, en la época del Romanticismo y de la recuperación de los nacionalismos europeos, cuando cada pueblo tuvo que basar y justificar su existencia en función de pueblos ancestrales. Las naciones nórdicas obviamente empezaron a estudiar con más seriedad a esos pueblos antepasados, con los que ya poco tenían que ver, y también Inglaterra reclamó como propia su historia, de modo que se reintrodujeron como una opción romántica más: los viajes, la aventura, la conquista, etc. Posteriormente serían también objeto de reinterpretación de la cultura popular moderna.
Volviendo ya a la serie y sobre si es histórica o no, o sólo es puro entretenimiento, hay que ser muy ceporro para no darse cuenta de que es lo segundo, y por si fuera plagado de fanservice. Como casi todas las modernas novelas y series "históricas" termina montando un cirio que pa qué, mezclando cosas que sí, son históricas y antiguas, con interpretaciones completamente modernas, tanto de psicología de los personajes como de hechos históricos. Para empezar, en la serie parece que estos vikingos viven en un paisaje noruego pero dicen "voy al Kattegat" como quien va al pueblo de al lado, y parecen desconocer dónde están las Islas Británicas, cuando el comercio con ellas incluso no era infrecuente antes de la famosa Era Vikinka y el asalto al monasterio de Lindisfarne. Los anglosajones sabían quiénes eran los vikingos y los pueblos del norte tenían buena idea de dónde estaban más o menos en el mundo. Una cosa es ser un pueblo algo aislado hasta aquel entonces y otra vivir en la inopia.
Por otro lado mientras que en el primer capítulo apuntan maneras, y hay un intento de reflejar las leyes y las costumbre vikingas, con sus costumbres (algo brutas, todo hay que decirlo), inmediatamente eso desaparece y el Earl Haroldson se comporta como Vito Corleone, se carga a la gente delante de todo el mundo sin juicio previo porque no cumplen sus caprichos y se conduce como un verdadero autócrata. Esto es otro de los típicos tics de las narrativas pseudohistóricas: que un pueblo sea algo primitivo, o se viva en la Edad Media, no significa que viva en la arbitrariedad absoluta donde el más burro hace lo que le da la gana como si eso fuese una tribu de orcos, que no existiesen garantías legales mínimas o que, hablando mal y pronto, la gente al darse esos casos se encabronase y pasase a más de uno a cuchillo. El que crea que durante mil años Europa fue un sitio oscuro y lluvioso donde el populacho comía mierda los domingos y aun así le daba gracias por ello a los señores y a los monjes obesos, que se repase algún libro y verá que esos mil años están llenos de revueltas, y cuando los señores se pasaban de la raya o no cumplían sus funciones, que las tenían, les temblaba la silla antes de que tuviesen tiempo de reaccionar. De hecho la figura tópica del noble absentista que se dedica al deporte y vive en la molicie aislado entre los lujos de su chateau es totalmente propia de la Edad Moderna, no del Medievo. Pues eso: el earl hace lo que da la gana, comete crímenes odiosos como asesinar a un chiquillo... y allí nadie dice nada. Del mismo modo se sacan de la manga cosas como lo de compartir las esposas, que tiene tela en una sociedad fuertemente patriarcal donde la herencia y el adulterio no se toman ni mucho menos a risa, y desde luego, de ninguna de las maneras, las mujeres iban a la batalla, primero porque es históricamente inexacto y después porque ninguna sociedad está tan loca como para enviar a sus mujeres jóvenes y fuertes en edad reproductiva a que mueran luchando. Para más coña a la mujer del protagonista la llaman "doncella escudera", un término sacado directamente de las sagas y calzado a piñón fijo en la serie sin pensar dos veces en lo que están diciendo, y es que igual es que yo soy un poco tiquismiquis, pero llamar "doncella" a una señora que ya tiene dos hijos es poco menos que chocante. Y por si fuera poco la buena mujer cuando va a la guerra, tras dejar a sus hijos al cuidado de un esclavo al que acaba de conocer, ve que uno de sus compañeros va a violar a una sajona, y le parece mal. Mira, razón de más para no llevar a las mujeres a la guerra: un pobre vikingo va a violar a alguien y se le corta el rollo porque lo mira su prima. Si quieres hacer algún tipo de narrativa histórica, asume que la gente era distinta a nosotros no sólo porque no utilizan smartphones, sino que quizá sus presupuestos morales eran también muy diferentes. Es tan absurdo como esa escena de El rey arturo (2004), en el que el jefe sajón le dice a su hijo que no viole a la británica, que no debe mezclar su sangre con la suya, con lo que ya no sabe uno si es un sajón invasor o un protonazi. Por cierto que la relación de Ragnar con sus hijos es la leche. Seguramente en tiempos antiguos los padres querían a sus hijos y eran cariñosos con ellos, pero aquí sólo le falta ayudarlos a hacer los deberes y acompañarlos a los partidos de baseball. Eso sin contar con la premisa inicial: Ragnar es un joven geek que ha sacado de no se sabe dónde una forma de navegar siguiendo un paralelo, mientras que el tradicionalista Haraldson, cual miembro de la SGAE, intenta boicotear sus ansias de libertad (que consisten es saquear a otra gente, pero bueno). Sobre la utilidad de poder seguir un paralelo cuando partes como mínimo de Dinamarca, para llegar a un lugar misterioso llamado Inglaterra, tampoco me quedé demasiado convencido, aunque para ese viaje no necesitaban esas alforjas: ya os digo que tenían muy claro dónde estaban los demás países y existían ya rutas de comercio, y otra cosa es que hasta ciertas fechas no les hubiese convenido o no se hubiesen atrevido a iniciar esos saqueos.
¿La canción de Gary Moore tiene algo que ver con vikingos? No, pero es un vídeo de Nightwish, y a sus ventiladores les requetemolan lo vikingos vestidos de cuero negro sin venir a cuento.
En definitiva, la serie es una historia que, pese al baño histórico más o menos realista en algunos casos, no deja de ser un montón de eso, de fanservice para el público moderno: vikingos de diseño que no van a la batalla con casco, por ejemplo, y que visten más como las idealizaciones tipo dark metal donde aparecen esos pueblos, de cuero y de negro la mayor parte de las veces incluso cuando están en casa. Los vikingos, aunque de forma modesta, sobre todo si sus saqueos no eran muy fructíferos, vestían de otra manera (artículo largo y coñazo, pero completito). La serie comparte uno de los prejuicios más típicos de la Edad Media: todo era oscuro y la gente vestía de oscuro y gris, y en el caso que nos ocupa, además, iban makeaos como para ir a un concierto, no me jodas. Incluso hay algún momento de trazo grueso más bien ridículo, pues los hemos visto comer con cierta mesura en su casa pero de repente, para reforzar la imagen del vikingo clásico, en la corte del Norteumbría se ponen a comportarse como niños y a comer como cerdos. Del mismo modo cuando se les ocurre ir al santuario de Uppsala, que lo pongan en medio de un bosque en vez de en una llanura donde estaba realmente, bueno, pero que el plano donde aparece se parezca descaradamente a Lorien... me parece que ya estamos dando palos de ciego. Por cierto que la romería es de lo más castiza, allí en sus cabañas y poniéndose ciegos de setas alucinógenas, y a mí me recordó a una que se celebra en Galicia y que también consiste en acampar en las laderas de un monte en Foz, provincia de Lugo: o Bispo Santo. Básicamente consiste en vivaquear por la ladera del monte y estar día y noche de cachondeo y comellada. Yo no he estado, pero algunos amigos míos me lo describieron, tanto en su vertiente diurna como nocturna, como lo más parecido que conocerán a estar en la Guerra de Vietnam. La pertinencia de citar esta romería es que celebra el milagro de San Gonzalo, el Obispo Santo que al llegar las naves vikingas subió al monte a adorar una cruz, y cada vez que se arrodillaba se hundía una de las naves.
Como se puede ver, por Galicia los vikingos hicieron de las suyas y se les recuerda con cariño. Sobre todo en Catoira, donde desde hace más de cincuenta años se celebra la Romería Vikinga, para rememorar el rechazo de una de esas incursiones, con lo que queda claro que los vikingos serían brutos, pero si a un gallego le tocas la leira (su huertecito), mejor piénsatelo dos veces, porque igual che parten o fuciño (te parten los morros).
En definitiva la serie no me ha convencido gran cosa porque además de esos fallos, que más que decisiones dramáticas o de ignorar deliberadamente el registro histórico son sencillamente dejadez, sinceramente a mí esos personajes no han llegado a importarme un bledo. Las cuitas de Ragnar con Haraldson me las han traído un poco al fresco, las relaciones familiares no me han terminado de convencer y no siento la más mínima empatía por unos tipos que básicamente son unos piratas de vida realmente aburrida. Lo peor es que ni siquiera es espectacular, y como suele ser habitual la impresión de que "son cuatro amigos" es continua. Es algo que llevo diciendo mucho tiempo: ponme gente, joder, que si no parece una cutrada. Pues nada, como siempre: cuatro amigos, que pagarle el bocata de chope a más gente sale muy caro. Sinceramente no me han quedado muchas ganas de ver la segunda temporada, y no sé cómo se las arreglarán cuando Ragnar (un rey semimítico en el que se basa el personaje), llegue a asediar París, o si lo hará con cuatro amigos en vez de con 5.000 hombres, aunque como siempre todo depende del presupuesto.
El simbolito del Blutooth son dos runas, H y B.
Por eso a veces no funciona, por haches o por bes.
No me entendáis mal. Realmente, pese a todo lo que he escrito antes, lo que menos mal me ha parecido es todo ese caos y confusiones históricas que se han montado. Lo peor es que después de nueve capítulos, y cada vez digo más en serio lo de hay que pensar con el propio cerebro y no repetir maquinalmente cosas como que vivimos en la era de oro de las series para adultos, mi impresión es que me han contado menos que en Los vikingos (1958), y además me he aburrido bastante más.
Sobre la fidelidad histórica de esta película, pues ahí ahí, no sé si incluso la película está más acertada, aunque lo que importa es el cachondeo y lo bien hecha que está. Además de bonitos planos generales de los fiordos noruegos vemos más de un barco a la vez y... ¡gente! Hay gente, por favor, eso parece un lugar habitado en vez de lo que queda de la raza humana después de una guerra nuclear. El personaje de Ernest Borgine, el de la famosa escena de "¡¡¡Odíííínnnn!!!" es precisamente el mismo Ragnar, y aunque no os lo creáis su "hijo" en la película, Kirk Douglas, en realidad era varios meses más viejo que el propio Borgine. Por cierto: Kirk Douglas sigue vivo con sus 96 añazos a cuestas.
Es decir: si a mí tampoco me causa urticaria la inexactitud histórica, pero al menos cuéntame una historia emocionante y divertida como hace Fleisher. Esta película tuvo mucho éxito, tanto que en la época de oro del cine comercial europeo los italianos hicieron algo que es poco más o menos que un descarado remake, Erik el conquistador, pero con más chicas con menos ropa y mucha noche americana con transparencias que se notan un poco más de lo debido. Bueno... al menos sale... ¡gente!
Ésta del 78 creo que no la he visto, pero los cascos cornudos y los escudos de aluminio de serie son graciosísimos. Remar en el barco con toda la armadura puesta, para cansarte más y en el caso de que te caigas te hundas sin remisión, también muy inteligente. El bigotillo a lo Errol Flynn, emotivo. Sobre la presencia de Gandalf o Panorámix y un vikingo negro con bigote setentero no pienso decir nada.
Más vikingos contra amerindios. En Pathfinder nos encontramos ya ante un truñaco que, además de importarle ya un pito cualquier consideración histórica, sólo quiere agradar a una generación que ha visto nechavikingos, vikingos del caos y en donde hasta el barco, literalmente, tiene cuernos.
En Erik el vikingo al menos tenemos cachondeo, como era de esperar en una película con integrantes de los Monty Python y además basada en un libro infantil. Aparece, aunque tratado de forma chusca, un berserker, guerreros taciturnos que se creían poseídos por un invencible espíritu que los hacía entrar en un éxtasis guerrero en plena batalla, a la que solían ir drogados. A día de hoy en inglés "to go berserk" significa engorilarse de mala manera, ponerse hecho un basilisco. Creo recordar que en la traducción en España no se debieron enterar mucho de lo que decía el señor, que habla de "cuando me ponía hecho una furia".
Eh... no sé lo que decir, la verdad.
Por supuesto muchos nos acordamos de Vickie el vikingo, una serie germanojaponesa (qué mal suena eso siempre, ¿verdad?), basada en unos libros infantiles suecos. La cancioncilla estaba en alemán, pero nos hacíamos la ilu de que era lengua vikinga.
Una de las películas más recientes sobre el tema, 2009. Vikingos fanáticos que buscan unirse a una cruzada, casi na.
Obviamente no conozco todas las películas en las que salen los vikingos pero hay un personaje de cómic que es, ni más ni menos, un vikingo.
Valiente es el hijo del rey de Thule, algo así como Suecia, donde ya están casi completamente cristianizados en el siglo V. Y como ya sabemos, el concepto de "historicidad" para Harold Foster era... que lo importante es que quedase emocionante, y sobre todo bonito. Valiente es un nórdico que tiene arquetípicos amigos vikingos con cuernos y todo, y que en el comienzo de la Alta Edad Media, pues llega a ver la caída de Roma ante los germanos y ayuda al rey Arturo a rechazar las invasiones anglosajonas, vive en un mundo personal casi renacentista, circunnavega África y se asienta una temporada en América, donde nace su hijo. Luego hay gente que te habla de los Reinos Olvidados y claro, te da la risa.
Olafo (Hägar the Horrible), bueno... es Olafo. Mucho antes de que Homer se fuera al bar de Moe para no aguantar a su familia Olafo se iba a saquear Inglaterra para no estar en casa con Helga.
También muy reciente, cancelada sólo hace un año, es Northlanders, que trataba sobre los pueblos nórdicos en distintas historias independientes. Irregular para mi gusto, pero bastante cañera, a veces con cosillas raras, pero interesante. La primera saga trata precisamente de un varego, que después de conocer Bizancio y vivir allí al volver a su tierra lo primero que piensa es qué se ha perdido a él allí entre tanta nieve, con lo a gustito que estaba él allí abajo tomando vinito al sol. La traducción oficial es igual de mala que la que se ha hecho por ahí en plan aficionado, que también es horrorosa, lo que tiene su mérito. Claro que el original también se las trae, porque hablan un inglés muy moderno. Cuando dos guerreros van a luchar uno dice "Fucker", y el otro responde "Motherfucker", lo que le da un aire muy tarantinesco. Lo nuevos ricos culturales en España creen, por cierto, que "fucker" quiere decir lo mismo que "pichabrava".
La verdad es que los vikingos molan bastante. Yo llegué a conocer a alguna gente que participaba en un grupo de recreación histórica, El clan del cuervo.
Sobre lo que fue de ellos, los vikingos... repitamos que sí, algunos eran piratas pero también eran artesanos y mercaderes. Las incursiones vikingas llevaron la cultura meridional a Escandinavia, y eso significa las formas de gobierno y la religión. La religión nórdica nos puede parecer muy chula y friki, pero la penetración del cristianismo fue constante y en pocos siglos fue completa, y ese famoso templo de Uppsala que sale en la serie fue derribado a finales del siglo XI para construir en su lugar una iglesia. Las razones son varias, pero debieron ser las de siempre: el paganismo y en general las religiones no reveladas, por su permeabilidad, son susceptibles de tolerar y convivir con formas religiosas que, precisamente por su intolerancia y exclusividad, terminan haciendo un efecto de cuña cultural. Además, los monjes, al ser los que tenían casi en exclusiva el uso de la escritura, ser políglotas y ejercer de delegados políticos y comerciales, eran el mecanismo por el que los países europeos podían comunicarse con los caudillos y reyes nórdicos, a los que les importaba mucho más amasar riquezas y poder contraer matrimonio con princesas europeas para consolidar su poder que mantener las viejas costumbres, del mismo modo que siglos después el auge del protestantismo se explica más por conveniencias y arribismos políticos de los nobles que por adhesiones individuales de cada ciudadano, que se tenía que mantener en la fe su señor por la cuenta que le traía. Así de simple: el cristianismo era una religión expansiva con amplia experiencia en el ramo y con una eficiente organización burocrática que todavía ahora es una maravilla de la técnica. ¿Te matan a un misionero? Lo canonizas y mandas más, a ver quién se aburre antes. Los vikingos nunca tuvieron una oportunidad de resistir antes semejantes tahúres religiosos, aunque como es habitual el pueblo llano mantuvo muchas costumbres y ritos propios durante mucho tiempo. Sus vecinos del norte, los lapones, sin embargo no se convirtieron hasta el XVIII, en parte porque aquello está muy lejos, se mueven de un lado para otro y supongo que echarían a correr en cuanto viesen a los misioneros. Tan convertidos acabaron que en 1107 el rey Sigrud I de Noruega, aunque con algo de retraso, se unió a la Primera Cruzada en lo que se conoce como la Cruzada Noruega, y para no perder las buenas costumbres vikingas cuando les convino, o no les hacían mucho caso, saqueaban igual que sus abuelos, como por ejemplo en Santiago de Compostela. Como se puede comprobar, todas las banderas de esos países son variaciones del mismo tema de la cruz cristiana, que aparece también en otras muchas, empezando por la Union Jack.
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Hermanos, que no primos. |
Encerio: llevad un arma, o podéis convertiros en caquita de oso blanco.
Estos pueblos también han dejado en nuestra cultura española una huella reciente, en la figura de "las suecas", inmortalizadas en la filmografía de los años sesenta y setenta, y que englobaba bajo esa terminología a alemanas y nórdicas en general, que mostraban un fenotipo que no es infrecuente en España, pero que no es tan abundante como en otros lugares, y a las que se conocía como vikingas, teutonas o suecas. El prototipo era el de mujer rubia cañón, alta, sexualmente desinhibida y que se mostraba en bikini en nuestras playas en los tiempos del desarrollo del turismo de chiringuito y playa, para pasmo y alborozo de José Luis López Vázquez y Alfredo Landa, en paz descansen en el cielo rodeados de suecas.
Hace tiempo encontré una tira dibujada por una danesa afincada en Londres, en la que los personajes son los avatares de las distintas naciones, y que se centra en especial en los países nórdicos y en sus particularidades y relaciones entre ellos, aunque también con otros países: Scandinavia and the World. Finlandia es autista, el Rey Europa continuamente intenta seducir a Noruega y particularmente son divertidos los "ataques yaoi" que realizan Dinamarca y Holanda delante del avatar femenino de Japón.
Sobre el cine gamberro danés de animación también hablé hará cosa de un año.
Actualmente, son unos de los países más avanzados del mundo, y pese a ese pasado tan pintoresco unos de los más pacíficos a pesar de que a un loco se le pueda ir la olla de vez en cuando; y, por qué no decirlo, aburridos, ya que por lo menos ése es uno de los sanbenitos que les ponemos desde el sur, sea por desconocimiento o por envidia. Noruega ha rechazado dos veces pertenecer de pleno derecho a la Unión Europea, y en general, como se suele decir, estos países van a su aire sin meterse demasiado con nadie. Ni Dinamarca, ni Noruega, ni Suecia, ni Islandia, han adoptado el euro, aunque Finlandia sí, y además cultural y lingüísticamente va bastante aparte, aunque un tercio de su población habla sueco. Las relaciones entre ellos, después de ese pasado bastante turbulento, son bastante buenas, y como ya os dije con un poco de buena voluntad siguen entendiéndose entre ellos si no hablan demasiado rápido (menos los islandeses, que es como si en un país europeo quedase gente hablando latín). Son países donde el protestantismo caló rápidamente, y que en su momento fueron furibundamente anticatólicos, de modo que el catolicismo estaba perseguido igual que en Italia o España, y a falta de un Edicto de Nantes a la francesa ser protestante era un deporte de altísimo riesgo. Sin embargo, a día de hoy, son también unos de los países más agnósticos o directamente ateos del mundo, e incluso se considera de no muy buen gusto preguntar a alguien sobre sus creencias o sentimientos religiosos.
Por supuesto, también ha habido una cierta recuperación moderna de la religión antigua, conocida como Asatru u Odinismo pero, refiriéndome a lo anteriormente dicho, si en algo se parece a los ritos y creencias de hace mil años debe ser más por casualidad que por otra cosa. Naturalmente no seré yo el que se manifieste en contra de la libertad religiosa y de creer en eso o en Xenu, puesto el caso, pero esa imagen con el Thor de Marvel además de ser el típico ejemplo de confundir ser ateo con ser un ignorante y un gilipollas que no pasa del chascarrillo fácil es arriesgarse a que un cristiano le replique que el dios en el que cree él sigue teniendo importancia política y sigue siendo adorado por millones de personas, mientras que los otros son eso, personajes de tebeo o una forma en la que unos aburridos nórdicos hacen una especie de wicca nacional. Los que se lo toman más "en serio" con tanto maquillaje dark metal y tanto exhibicionismo no han pasado de quemar unas pocas iglesias hace casi veinte años, y alguno ha acabado en la cárcel por matar a un miembro de otra banda, sólo para después de dieciséis años igual darse cuenta de lo contradictorio de poner por nombre a su grupo una palabra de las lenguas inventadas por el ultracristiano Tolkien, sin contar que los neopaganos más pasados de vueltas están también en relación con grupos antisemitas y otra hermosa gente, cosa que ya viene de los mismos tiempos del nazismo histórico.
Gente peculiar, estos escandinavos. Y además Mel Gibson también nos amenaza con una película del género, con berserkes y cosas así, tipo Apocalipto. Que Thor nos encuentre bien borrachos.
Que no, que no me ha terminado de convencer mucho esa serie.
-SuperSantiEgo