7.7.12

Colisión de titanes: la elección del bocadillo más repulsivo

Ayer tuve un verdadero encuentro en relación con el carácter estupefaciente de la realidad. Me explico: se me ocurrió probar una de esas bebidas a las que no soy demasiado aficionado, pero que de vez en cuando llaman la atención. En particular fue T!, bebida que se me antojó ya desde sus comienzos como una soberana soplapollez, empezando por la pronunciación, "ti", y terminando por la frasecilla promocional: "Test your liberty. Test your T!", que entre otras cosas demuestra lo muy barata que está hoy día la palabra libertad, y el ejemplo que se pone de ella: puedes elegir libremente entre distintos colores de té, a cada cual aromatizado con un saborcillo sintético distinto. Puedes elegir, y por tanto... eres libre. Hay que joderse.

Para hacer este experimento en el que gozar de las maravillas del paraíso consumista no tuve mejor idea que probar el T! blanco aromatizado al melón. Efectivamente, sabe a melón. A té no, pero a melón muy dulce untado en sacarina, un rato. Recuerda poderosamente a esa otra exaltación de los sentidos que son los chicles de melón, que también en mal día probé. Rápidamente esto causó una reacción en mi cerebro y recordé vívidamente esos refrescos de Coca-Cola que se llamaban Fruitopía, de los cuáles aún guardo un imborrable recuerdo (como las manchas de bolígrafo, no salen por mucho que quieras), sobre todo del Amor Platánico. Yo no tengo nada en contra del dulce, pero lo empalagoso hasta ese punto debería estar controlado por alguna agencia gubernamental como las drogas o los antibióticos, creo yo.

Y por caprichos de la memoria recordé entonces una competición de corte homérico que se desarrolló entre dos capullos buenos amigos míos, que en la época de estudiantes se desafiaron a ver quién de los dos era capaz de imaginar el bocadillo más repulsivo para la razón, el buen gusto y los sentidos. Naturalmente, sólo se podían usar ingredientes que por separado estuviesen ricos, y nada de cosas como "bocadillo de calamar crudo", ni desvaríos raros. El jurado, compuesto por otros capullos buenos amigos míos, sería implacable en esto, y dictaminaría cuál de los dos manjares sería digno de hacer vomitar a un tumorco.

Primer concursante:
Crema de cacao con avellanas al aroma de la anchoa del Cantábrico.

Receta: extiéndase sobre el pan, de barra o de molde, una abundante capa de crema de cacao con avellanas, a la que luego se le añadirá una lata entera de anchoas del Cantábrico en aceite de oliva de primerísima calidad. Puesta la tapa del bocadillo se hará presión contra la parte de abajo para que el pan se empape bien del aceite completamente impregnado con el característico sabor de la anchoa.

Segundo concursante:
Mejillones en escabeche en cama de leche condensada.

Receta: aquí tenemos un bocadillo más flexible en su ejecución. Podemos optar por colocar primero los mejillones, con todo su pringue rojo y avinagrado, y luego desparramar artísticamente la leche condensada sobre ellos formando una atractiva rejilla cuyo color blanco resaltará sobre el naranja del molusco. También se puede untar primero el pan con una capa de leche condensada, poner encima de la pegajosa substancia los mejillones y regarlos después con su propia salsa.

Como se puede ver, las mentes geniales piensan de manera parecida, y se percibe que ambos platos comparten sensibilidades cercanas: el choque de sabores antagónicos, lo salado y lo dulce, el juego de colores a la mirada y de las texturas en boca, y ese gusto por un arriesgado y permanente retrogusto en el paladar. Esto te lo pone el Ferrán Adriá en minipanes de centeno y la gente se va toda corrida a su casa con 100 leuros menos en la cartera.

¿Cuál fue el resultado de semejante colisión de voluntades y capacidad para el pensamiento malvado? Muy sencillo: el jurado decidió otorgarles ex aequo a los dos el galardón de "porcallada sen xeito" (guarrería sin medida). Además, ninguno se atrevió a probarlos.

Como siempre, años después, el mito se fue agrandando, la memoria fue siendo substituida por la narración legendaria, y hay quien afirma que los dos amigos, picados, se retaron a comerse uno el bocadillo del otro, a ver si había huevos a hacerlo. Así ocurrió, y frente a frente delante de los jurados que lloraban horrorizados y llamando a su mamá se los zamparon mientras alababan sin medida el buen gusto y el saber culinario del rival, chorreándoles de las fauces los liquidillos mezclados de manjares dignos de dioses. Hay que reconocerlo: después de comer eso o te mueres o mutas en una forma de vida superior. Lo que no nos mata nos hace más fuertes.

Así es como se forjan las leyendas.


Así que, esperando no haberos traumatizado demasiado, os dejo una encuesta para rellenar, en la que podréis manifestar cuál de los dos ejemplos ha conmocionado más profundamente vuestro espíritu. Como veréis, no he puesto la opción del ex aequo, así que hay que mojarse. Se esperan también vuestros comentarios, en los que habrá que razonar la respuesta.

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-SuperSantiEgo

29 comentarios:

Anónimo dijo...

¡prime!

Nota mental, no volver a leer este blog justo despues de haber desayunado, se me ha quedado un mal cuerpo como para salir corriendo hacia el servicio mas cercano.

Aun a riesgo y solo de imaginarlo de maltratar mas mi pobre estomago
creo que me decanto como peor el de mejillones con la leche condensada, aunque solo sea por que "visualmente" me parece mucho mas repulsiva la mezcla.



Desde luego no llega a ese nivel , pero los bocadillos de un amigo de mantequilla con lentejas (o fabada, o cocido) y queso fundido... tambien se las traian.

Anónimo dijo...

Cuando jugaba al rugby en la facultad estaba institucionalizado el concurso de bocatas y una vez al año cada uno tenía que plantarse con un bocata de invención propia, no era necesario que fueran desagradables, pero si lo eran se añadía un elemento de "alegre picardía". El que dejó un recuerdo imborrable fue un hecho con espaguetis al ajo (como si fueran gulas) y una generosa untada de la salsa extrapicante negra de los restaurantes chinos, (lo que ahora no recuerdo es si llevaba guarnición de garbanzos o la memoria me juega una mala pasada).

Santiago Bergantinhos dijo...

Yo soy fanático de la salsa picante de los chinos, pero... ¿negra? La de soja es casi negra, pero la picante es rojilla, ¿no?

Redwine dijo...

No me puedo creer que vayan ganando los mejillones con leche condensada. Prefiero comerme dos de los otros (bueno, quizá no).

Hacía mucho que no oía la palabra "porcallada", me ha encantado leerla, y define muy bien estos bocatas.

Anónimo dijo...

¡Yuju! Los asqueados por el de mejillones vamos a resultar mayoría. Es que sólo imaginar el escabeche resbalando sobre la leche... ¡puaj!

ÓsQar dijo...

Yo, la verdad es que el de nocilla con anchoas no lo veo tan descabellao. Vamos, que hasta lo probaría por simple curiosidad. El de los mejillones sí que no lo veo nada nada claro...

Anónimo dijo...

Qué místicos sois. Mi hermano se jalaba unos bocatas de chorizo de pamplona con nocilla que temblaba el firmamento.Cuando el hambre aprieta...

Santiago Bergantinhos dijo...

Vamos a ver: nocilla con chorizo pamplona denota un gusto cuanto menos peculiar, pero nocilla con anchoas es para hacérselo mirar por un profesional.

Sr.Poppi Fresco dijo...

En algunos chinos la soja es también picante, para paladares muy finos claro, aunque nada como el elemento que mojaba chorizo en la leche...eso es empezar el aire con energía.
Bueno me voy que me llaman a comer...

Hecteron dijo...

Hola, soy Pedro A. Piñeiro, el inventor de los famosos bocatas incomibles.

A modo ilustrativo me gustaría decir que el primer test se realizóo en una acampada allá por finales de los 80, bajo un sol de justicia y todos en bañador. No sé cuantos de los presentes han llegado a realizar el test, pero debo decir que me sorprende que la gente prefiera los mejillones con leche condensada, en el test original eran realmente mucho peor.

Por último, hubo un tercer candidato a bocata más intragable, y sin duda, fue el peor de todos: el denostado bocata de sardinillas en lata con miel de aquella granja con nombre de santo.

Amigos, yo lo hice, hace muchos años ya, aún sigo aquí, aunque tengo que decir que mido 1, 59 y soy calvo, no sé si por aquellos azares culinarios o por genética mal intencionada.

Un abrazo.

Santiago Bergantinhos dijo...

A favor de Pedrito diré que, a pesar de su osadía a la hora de inventar bocadillos, es una excelente persona, gran amigo y excelente anfitrión.

Y hacía unas partidas de Stormbringer que se partía uno.

Ferro Veritas dijo...

Debo decir que el de nocilla con anchoas no es nada tan extraño...

Creo que no necesito decir nada más.

Anónimo dijo...

Dejando a un lado las múltiples posibilidades que la combinatoria ofrece en un asalto a la nevera de madrugada entre mis compañeros de trabajo es famoso uno por comerse los donuts mojados en mayonesa. No es como los bocatas del concurso, pero algo es algo.

Anónimo dijo...

Receta "Made in the Navy", tomese un bollito tipo medianoche, introduzcanse un par de patatas tipo Pringles de sabor queso con picante y entreambas relleno de chocolate en spray, alguno lo acompaño metiendo unas lasquitas de chorizo casero ourensan

Maiko dijo...

Es increíble que haya quien piense que el de las anchoas es peor. Las anchoas quedan enterradas en la nocilla formando un todo compacto, deglutible si es necesario.

Pero los mejillones... los mejillones, que ya son feos para su puta madre de por sí, y es mejor comérselos sin mirarlos mucho... Y la leche condensada, lo más empalagoso del mundo, con ese espesor y esa forma de agarrarse al paladar...

Me imagino la lengua surgiendo de entre la leche condensada para ir a topar con el reborde del mejillón... es de náusea automática. El escabeche, flotando por encima de la leche condensada...

Aaaaaaaaaaaggggggggggggg....

Eso sí, desde aquí les invito a comer a la hora del aperitivo churros fríos con mayonesa. Buenísimos.

José María Mateos dijo...

Voto mejillones, sin dudar. Es como si hubiesen estado todos juntos jugando a la galleta dentro del bocadillo, no me jodas. Señor, qué arcada.

Santiago Bergantinhos dijo...

La Maiko mojando el churro en mayonesa... el Rinze mencionando el mito de la galleta... Si es que sois tal para cual ¡Id a un hotel!

Maiko dijo...

Pero bueno, ¡qué pelmazo se pone usted! Aquí el tito Rinze y yo tenemos una relación estrictamente platónica... ¡Si se va usted a poner celoso, se lo dejo para usted solo!:P

José María Mateos dijo...

"Aquí el tito Rinze y yo tenemos una relación estrictamente platónica..."

... que se basa en que la señorita Maiko nunca ha visto una foto mía.

Este comentario está patrocinado por la astenia primaveral, esa cosa que hace que me levante a las 4 de la mañana con los ojos como platos.

Maiko dijo...

Aquí el asténico ya me ha perdido: lo de la foto se puede interpretar como "si la hubiera visto estaría aquí arrancándome la ropa a mordiscos" o como "si la hubiera visto todavía estaría corriendo, dando alaridos". Conociendo al individuo, será la segunda, que el chico es modesto.

En cualquier caso, me parece irrelevante.

Por cierto, creo que he votado al revés, por no leerme el enunciado de la pregunta. :/

Santiago Bergantinhos dijo...

¡BWAHAHA-HAHAHA! Ha funcionado. La verdad es que me di cuenta de que la pregunta era claramente ambigua: pregunto por cuál es más apetitoso, o sea cuál es mejor, aunque también se puede entender que es "apetitoso" en plan irónico.

Pues os jodéis, que ya sois mayorcitos para saber que las estadísticas es todo mentira.

Maiko dijo...

Me rindo a tu maldad. Hala.

Necio Hutopo dijo...

Pues igual "en la estadística todo es mentira"... Igual he votado mejillones con crema condensada... A los unos soy alérgico y de la otra no puedo soportar más de unas gotas cada tantos meses... Y con ello lleno mi ración de azucar para varios años

Anónimo dijo...

Qué sumo as-co...
En unos campamentos un tanto jipiosos de una asociación santiaguesa llamada itaca (en la que empecé como "niño" y acabé como "monitor") recuerso que estaba la mítica prueba de comerse las "galletas de gandalf". Esto eran: galletas maría cubiertas con ingredientes a saco paco sin orden ni concierto. Recuerdo una con chocolate, perejil, mermelada de frsas y atún que hizo potear a más de uno...
Gracias por abrir el baúl de los recuerdos, hombre!

Santiago Bergantinhos dijo...

¿Ítaca? ¿La asociación ésa que estaba al lado del Pombal?

Allí montamos los de Graal los EXCER II (Encontros Composteláns de Xogos de Estratexia e Rol), en 1992 si la memoria no me falla.

Ferro Veritas dijo...

Las ECXER del Pombal. Oh, que grandiosa partida final de Paranoia para que los directores liberásemos adrenalina.

Estuve viendo fotos hace unas semanas que me pasó javi, y todavía tenía pelo y todo, y todos tan trajeaditos y con intención de parecer serios...

Deberíamos avergonzarnos por intentar engañar a la gente.

PD: Por otro lado la palabra de verificación que me ha tocado es bastante realista "kktvtv"

Anónimo dijo...

Ehr...sí, esos mismos! De hecho yo pertenecía a los roleros de Itaca y recuerdo que de algo hablamos con GRAAL para hacer nosequé, en el 2005.
Fíjate fíjate...
(Aunque no es Ítaca: es Itaca. No preguntes por qué).

Santiago Bergantinhos dijo...

¿Graal en el 2005? ¿Ésos quiénes eran? ¿La Next Generation?

animalpolítico dijo...

Yo intuyo que el de nocilla con boquerones está mucho más cerca de lo aceptable. Quizá porque opino que el chocolate va bien con todo y es más estupefaciente.

Me resistiría como gato panza arriba al escabeche mezclado con la leche condensada. Como decía mi abuela, si la leche se corta, mala digestión.

Añadiré un caso verídico. Cuando mi padre era un crío no le gustaba la berza que le preparaba su madre. De hecho, se convirtió en tal trauma que aún hoy, jubilado, se niega a la berza y a casi todas las verduras.

A mi abuela difunta se le ocurrió ofrecerle espolvorear las berzas con unas virutas de chocolate. Mi padre razonó, "como el chocolate me encanta, supongo que compensará el sabor tan asqueroso de esta berza". Aceptó... y, cerca del vómito, se tuvo que tomar hasta el final las "berzas al chocolate", que no estaban los tiempos de la posguerra como para tirar nada y a ver quién era el guapo que iba a aprovechar 'aquello'.

Otra guarrada de mi infancia leonesa era café (un culín) con gaseosa (hasta arriba del vaso). La verdad es que estaba buenísimo...