14.12.12

El hobito, de Peter Jackson

Aunque a estas alturas de sobreinformación probablemente ya no sorprenda a nadie, hubo un tiempo en el que de Tolkien en España se sabía o podía saber poco más que lo que ponía de él en las solapas de sus libros, así que más de uno creyó que sus escritos eran de inspiración pagana, además de en la forma, en el fondo, cuando mira por dónde él y su compadre C. S. Lewis no eran ni siquiera lo que diríamos unos creyentes católicos de lo más normal, sino lo que en España conocemos como unos capillitas.

También supongo que ya casi todo el mundo sabrá que la primera traducción de El Hobbit no fue la que todos conocemos de Minotauro, sino una edición argentina que era precisamente El hobito, que se tomaba una serie de libertades más que considerables a la hora de traducir la obra de Tolkien. Básicamente es lo que ha hecho Jackson, ha "traducido" la obra de Tolkien a su particular dialecto friki tirando por la calle del medio y le ha salido en consecuencia su particular "El hobito".

Para empezar he de decir que la adaptación de Jackson nunca me ha terminado de convener en lo que respecta a El señor de los anillos. En un primer momento, quizá arrastrado por el entusiasmo común, no me parecieron malas, pero con el tiempo y ya pensándolo mejor, sigo pensando que bueno, estar no están mal, pero no deja de ser la adaptación más facilona posible en más de un aspecto, empezando porque siempre nos encontraremos con cuestiones que serán imposibles de trasladar a imágenes en movimiento, y no me refiero a extensiones de metraje imposibles, a poner o no poner tumularios ni a Tom Bombadil, sino que por muy guapa que sea Cate Blanchet no deja de ser una señora muy guapa, pero la beatitud élfica o te la imaginas o nunca la vas a ver por bonito que sea el dibujo o la actriz que te pongan, del mismo modo que Sombragrís es un caballo muy majo y pare usted de contar. Aceptado eso, y que no se puede hacer según qué cosas por muchos CGIs que metas, el problema fundamental es el señor Peter Jackson y lo que tiene en la cabeza, o quizá lo que no tiene. Aunque tiene su mérito haber conseguido llevar a cabo la adaptación cuando muchos otros lo intentaron y se desanimaron, al final ha de preguntarse uno lo que es necesario para ser un buen director, pero de los buenos buenos. No dudo de sus capacidades técnicas, que eso es innegable, como el caso de ese otro enemigo del buen cine que es Zack Snyder, pero tener buen gusto y saber ser contenido cuando es necesario y no hacer ÉPICA de cualquier cosa venga o no a cuento, un poso cultural suficiente para comprender la obra de un verdadero erudito como Tolkien, eso no se aprende en ninguna parte, y se tiene o no se tiene. De ahí que a Jackson a la mínima le salga el frikazo que lleva dentro, y ser un frikazno no estaría mal si lo compensase con algo de sabiduría y comprensión de lo que está haciendo, que no es el caso. De ahí que en vez de dejar hacer a Ian Holm su trabajo no confíe en un su calidad como actor y substituya el mejor momento del personaje por una máscara, o que cuando Galadriel rechace el anillo lo resuelva con un recurso histriónico de luz y de coloooooor, de luz y de colooooor, igual que pasa con Gandalf cuando se queja de que lo tomen por un mago del tres al cuarto, cuando poner voz tronante a lo Fernando Fernán Gómez mandándote a la mierda sí que es un truquillo de tres al cuarto. Marrullerías que luego repertirá, por descontado, en otras películas suyas.



Jackson, eso sí, sabe lo que se hace al manipular un texto que sabe sólido, de modo que aunque cada vez que él mete la cuchara sale algo poco creíble, tiene la ventaja de que camina sobre seguro. Si a eso le añadimos que, tal como se dice claramente en los documentales de la producción de la película, se gastó dinero a porrillo y además se rodeó, como debe hacerse, de los mejores en cada campo, pues la película partiendo de una base buena y con tanto talento reunido, pues tiene que salir algo como mínimo decente, como fue el caso. Pero no deja de ser una adaptación que desde el minuto uno ignora el verdadero sentido y significado de la obra de Tolkien y pasa a ser un desenfreno visual un tanto simplificado para frikis, roleros y jugones en general. Tampoco se lo reprocho: es para hacer pasta y lo mejor es ir a lo seguro y dejarse de sutilezas. Además, tampoco los responsables de la adaptación daban para más ni se les podía pedir otra cosa. Recordemos lo que hizo Jackson antes y después de El señor de los anillos. Es como Snyder: si adapta Watchmen, a pesar de las paridas que consiguió colar, le sale algo que no está mal aunque con reparos, pero cuando quiere reflejar lo que realmente quiere hacer y plasmar su "universo personal", pues le sale lo que le sale. ¿Estoy oyendo por ahí por el fondo que alguien dice Álex de la Iglesia y su Canción triste de Trompeta? También me vale.

Al encararse con El hobbit Jackson me confirma todas las dudas que podría tener sobre las deficiencias y errores de la adaptación de El señor de los anillos. Fijaos que cuando se publicó en un periódico un reportaje sobre esta nueva adaptación aparecía resaltada una frase de Andy Serkis que venía a ser algo así como "El hobbit trata sobre la avaricia", y en un primer momento pensé que menuda andanada le estaba echando al Jackson, pues es lo que todos pensamos desde un primer momento, que El hobbit seguro que daría para una magnífica y trepidante película de dos horas, o algo más, con un final del copón con la batalla y luego el inevitable anticlímax de la vuelta a casa, pero pronto se oyó lo de hacer dos películas y luego tres. Por eso cuando leí aquello pensé que estaba hablando de la avaricia de saber que si hacen tres películas en vez de dos o una, que sería lo lógico, saben que van a ganar muchísimo más dinero. Da igual que el resultado sea realmente discutible, eso es lo de menos, porque el éxito está poco menos que asegurado. De hecho si hubo dudas en ESDLA en pasar de dos a tres películas dado el resultado, vender versiones restringidas y extendidas, y todo lo demás, seguro que más de uno debe haber llorado ante la idea de no haber hecho cinco, siente o veintiocho películas. Resulta que no, que Andy Serkis hablaba de la avaricia de Smaug y de los enanos, no de la de su patrón al sacar argumento de debajo de las piedras como fuera para convertir un libro de unas 250 páginas en tres películas. Pero no, es lo que pensé yo: trata de la avaricia.

Por si fuera poco como hay que remendar y meter más cosas de otras partes, si en ESDLA ya me huele a chamusquina todo lo que mete Jackson y su enfebrecido cerebro de friki, aquí hay mucho más que remendar y que añadir de forma espuria. Pero lo cachondo es que incluso cambia lo que no hacía ni falta ni está en Tolkien.

Pasemos revista:

-Los enanos. Si me decís que estos enanos son de Warhammer y no de Tolkien, me lo creo. Eso de ir tatuado, esos modales de animal y demás creo que habría hecho llorar a Tokien amargas lágrimas. Igual es que la tengo un poco olvidada, pero en la obra de Tolkien los enanos son unos tipos lacónicos, serios, circunspectos y sobre todo muy dignos en todo momento, no se ponen a hacer concursos de regüeldos como en un colegio mayor. Si ya la interpretación de Gimli era pasada de vueltas, aquí ni os cuento. Por cierto: Bilbo parece más bajo que ellos o de la misma altura de una escena a otra. Oiga, aclárese con los trucos ópticos. Y otra cosa: ¿no se supone que las mujeres enano tienen barba? Igual pensaron que una cosa era decirlo y luego atreverse a ponerlo. Además me encanta cómo Jackson se contradice sin pudor: son enanos de Erebor y además muchos de ellos de buena cuna, poseedores de una cultura refinada y avanzada, y en casa de Elrond se convierten en trashumantes sin educación ni maneras que queman los muebles para hacer una hoguera y hacerse una churrascada. En fin, es la diferencia de criterio entre un cultivado inglés y un neozelandés friki.

-Gandalf parece achantarse ante Elrond y Galadriel. Que baje la cabeza ante Saruman lo entiendo, no deja de ser su decano, pero por muy chachipirulis que sean los reyes elfos creo recordar que sabían muy bien que bajo esa apariencia de mago hipioso había un maiar; es decir: alguien que viene a ser un dios menor, y por tanto muy por encima de ellos. Los párrafos en los que Tolkien dice que "hablaban sin palabras" nunca he creído que tengan nada que ver con la telepatía, la verdad, y en esta película no he terminado de entender si Galadriel es una proyección astral y desaparece o cuando dice "Teletranspórtame, Scottie" no la oímos. Yo creo que Jackson ha confundido que un personaje sea mágico y fascinante con que sea tirando a gilipollas.

-Personalizar a los malos: igual que en ESDLA aparece el tumorco (mitad orco, mitad tumor), para ésta se inventa, supongo que influído por la lectura de esa obra maesta que es El código da Vinci, al orco albino malvado, que tiene una vendetta personal con Thorin, como si no fuésemos a entender que los orcos y los enanos no tienen más razón para matarse que ser enemigos de toda la vida. No, Jackson nos explica, como si fuera una película de Steven Seagal, que "Ahora esto es personal", igual que Bárbol y los ents no entran en guerra por una decisión estratégica, sino porque "has matado a mi primo segundo favorito". La escena tipo "los horrores de la guerra" con la muñeca de trapo ardiente y la niña con cara de penita también son de enmarcar, viva el topicazo. Me ha fascinado sin embargo, he de reconocerlo, el concepto orco de "prótesis". Es lo bueno de ser orco, supongo, que le das asco hasta a las bacterias.

-Todo es larguísimo. Todas las escenas son dilatadas, y donde Tolkien lo arregla con un párrafo aquí sale una escena ÉPICA. Larga y más bien tonta, pero ÉPICA. La otra sospecha es que tengan ya en mente la adaptación a videojuego, y que esas escenas estén pensadas ya para luego ser momentos claves de la videoaventura de turno, aunque en la película queden de un exagerado subido. Del mismo modo hay momentos de una ridiculez sublime, que sin embargo se proponen ser tope macarra y ÉPICOS, como cuando llega Elrond con sus muchachos y se pone na  jugar al tiovivo alrededor de los enanos, que ven que van acompañados por su amiguísimo Gandalf, y por supuesto sin que los elfos que están haciendo guardia hayan dado aviso ni nada a los de dentro o se haya puesto en movimineto, que seguro que piensan que "Nosotros sólo estamos aquí para hacer bonito".

-Ahora que lo pienso, todo es ÉPICO. Venga o no venga a cuento o esté totalmente fuera de personaje, como el arranque ÉPICO de Bilbo. Si se lavasen los dientes, también la escena sería ÉPICA. Si hay que vulnerar la lógica elemental, también: cuando se despeñan montados en una endeble estructura de madera, esa estructura, mágicamente, no se desmorona y se lleva por delante lo que sea necesario. Gandalf, al lado de esas "casualidades", un aprendiz.

-Si os soy sincero, a mí los "momentos en élfico" me sobran en ESDLA. Ya sé que es nadar contra corriente, pero de verdad que me la pelan, y no se me hace el culito gaseosa con ellos. Por lo visto, para compensarlo, ahora veremos a los orcos subtitulados, como si ahora sí que fuera necesario y antes no, y por si fuera poco en 3D, que pasan de ser molestos a insufribles. Además el orco se parece extrañamente al élfico, al klingon, al na'vi y en general a cualquier galimatías lingúístico construido para hacer más guayona la película de turno.

-Como la escena de los trolls Jackson debió considerarla demasiado intelectual o aburrida, va y la cambia. Y la jode, claro. Para hacerla ÉPICA pone a trece bregados enanos armados hasta los dientes a pelear con tres trolls tontos del culo... y claro, no pueden con ellos. ¿Y vosotros sois los que queréis enfrentaros a un dragón, piltrafillas? Ya puestos, cambiamos también la escena de los acertijos, cómo no. Jackson ya está desatado y "corrige" lo que haga falta, sin problemas. La escena de los gigantes de roca parece sacada de Terry Pratchett, por ejemplo.

-Lo de la caca de pájaro y Radagast, sinceramente... que se vayan a tomar por culo, no lo puedo expresar de otra manera. No espero que tenga una pinta de que vaya por el mundo oliendo a Ajax Pino, pero un mínimo de decencia la espero de un mago, la verdad. Lo del trineo de tracción lepórida... sin comentarios.

En definitiva, que el dinero luce, no deja de ser el mundo de Tolkien pero en su interpretación más facilona y aunque la película no niega ser un descarado sacacuartos de todos los que iremos como gilipollas a ver las tres partes, al menos tiene una base que nos gusta y no juega en la misma liga de Battleship u otras vergüenzas que hay por ahí. Cumplirá para algunos, y para otros, aunque la veamos con mucho más escepticismo, no deja de ser un entretenimiento que se debe entender como eso, un sacacuartos más que nos toca en el punto débil. Sarna con gusto no pica, etc.

La he visto en 3D, con mis gafas especiales de pinza, que se adaptan a las gafas normales, porque lo de ponerse unas encima de otras además de incómodo es carnavalero, y la verdad es que bien. Lo que pasa es que, igual que cuando vemos una película 2D o una foto sabemos lo que vemos y nuestro cerebro sabe interpretar que la casa al fondo está lejos aunque no lo veamos estereoscópicamente, pasado un rato el 3D es como si no se notase, porque en definitiva así es como vemos siempre, aunque he de reconocer que cuando una de las piñas encendidas salta a la cara sí me dio un poco de impresión. Es decir: cuando el 3D y sus efectos no son agresivos ni exhibicionistas, como es el caso, termina por ser quizá demasiado discreto como para que realmente constituya una verdadera diferencia. Lo del HFR 48, pues bien, quizá noté menos fatiga visual por el 3D y no me dio mala impresión en ningún momento como se había rumoreado, así que por mí vale.


-SuperSantiEgo

13 comentarios:

Necio Hutopo dijo...

Oiga pues igual esto: "el orco se parece extrañamente al élfico" tiene algo de lógica... ¿No eran los orcos elfos corrompidos?

Santiago Bergantinhos dijo...

sí. Pero igual que el fenotipo élfico ya es poco reconocible en el del orco me da a mí que en su registro lingüístico pase exactamente lo mismo.

capolanda dijo...

por muy guapa que sea Cate Blanchet no deja de ser una señora muy guapa, pero la beatitud élfica o te la imaginas o nunca la vas a ver por bonito que sea el dibujo o la actriz que te pongan
Ya se notaba en La comunidad del anillo, cuando sustituyeron a Glorfindel por Arwen, y al final ella acababa amenazando a los Nazgûl. En el original, Glorfindel se transformaba en pura luz, lo que por mucho CGI que pongas se aleja de la idea general, cercana a una aparición angélica.

Si me decís que estos enanos son de Warhammer y no de Tolkien, me lo creo. Eso de ir tatuado, esos modales de animal y demás creo que habría hecho llorar a Tokien amargas lágrimas.
Pozí, esa escena en que Gimli eructa después de usar su propia barba de servilleta me provocó vergüenza.

No, Jackson nos explica, como si fuera una película de Steven Seagal, que "Ahora esto es personal", igual que Bárbol y los ents no entran en guerra por una decisión estratégica, sino porque "has matado a mi primo segundo favorito".
Es que el Bárbol de la peli es un abuelete gagá que no se enteraba de qué puñetas ocurría en su bosque. ¡Ser una fuerza de la naturaleza para eso!

P.D: En Watchmen exageraron tanto la coreografíaa que algunos espectadores que no conocían el tebeo de Alanmú salieron de la sala convencidos de que todos los personajes tenían superpoderes.

Santiago Bergantinhos dijo...

Es lo que yo digo: Jackson y Snyder dominarán como nadie las técnicas modernas de hacer cine, pero no saben lo que es la moderación, la contención y sólo matan moscas a cañonazos. Si toda la película es ÉPICA, retórica y exagerada, al elevar tanto el tono, lo único que haces es un producto plano, sin matices.

Tolkien interpreta que a un rentista le toca las narices que lo interrumpan en su paz cotidiana, pero parece que Jackson no entiende, o no confía en sus espectadores para que lo entiendan, así que da a entender que lo único enojoso es que te invadan la casa a lo hoolingan, se limpien la boñiga de las botas en tu arcón familiar y lo mismo en Rivendel. Claro, luego se quejan de que los elfos los consideran unos brutos. Con ese comportamiento, ya me dirás.

Lo de Watchmen, efectivamente. Desde la primera escena dan puñetazos que rompen paredes y Rorschach da saltos inhumanos con cables. ¡Por a un doble que dé saltos a lo Burt Lancaster y aprende a filmarlos de manera que queden espectaculares, anormal! Snyder sencillamente no entendió lo más elemental de Watchmen: que menos el Doctor Manhattan los demás son unos pobres desgraciados, y por si fuera poco en ese momento están en baja forma, así que las hostias a lo kungfú están de más, deberían ser unos marrulleros en plan pelea callejera y patada a los huevos para acabar cuanto antes. Pero nada, todo tiene que ser ósom.

Unknown dijo...

En general un análisis muy acertado, aunque con todo yo la considero una muy buena adaptación. No hay que olvidar que El Hobbit era un cuento para niños y la película también lo debe ser, sólo que los niños de ahora no reclaman el Bambi o la payasada inocente de Dumbo, sino las experiencias preetílicas que les hacen engullir Dreamworks y aledaños. En ese sentido hasta perdono el infame destrozo que han hecho de la raza de los Enanos como la concebía Tolkien. No me parece grave tampoco la pasada de rosca en ÉPICA o la planísima reinterpretación de la personalidad de prácticamente todos los personajes. Vamos, que yo la veo como una adaptación francamente buena.

Una corrección. Tolkien no es Dragon Ball, eso de «estos son más fuertes que estos otros» es a conciencia muy difícil de precisar. Gandalf es un maia (maiar es plural), y uno poderoso, sí, pero Elrond es un Alto Elfo y Galadriel es una nieta de Finwe, parte de la tropa que pasó del culo de los Valar y se volvió a la Tierra Media a perseguir al Vala más poderoso de todos. Hablamos de unos chicos que cazaban Balrogs como quien come pipas. Vamos, que Gandalf con Elrond y aún más con Galadriel está, como mucho, en condiciones de tratarse de tú a tú.

Santiago Bergantinhos dijo...

Hombre, con el posmodernismo poo hemos topado. Es decir: que tiene fallos graves, se pasa veinte pueblos con los enanos y hay cosas que no cuadran... pero es buena la adaptación. Ante ese tipo de "argumentaciones" me quedo en blanco, la verdad. Yo tampoco digo que sea mala, sólo que es la opción más facilona, y por lo tanto no es tampoco buena.

Hasta caes en un tipo de condescendencia propia de ese tipo de pensamiento débil: "para los chicos de ahora es lo que hay". Pues no: las cosas se hacen bien o se hacen mal, antes y después, y hacerlo bien es hacerlo bien y hacerlo mal es haacerlo mal. Pensar que hay que hacer gañanadas porque el público es gañán o no sabe hacer la o con un canuto es entrar en un espiral hacia el desastre en la que yo no quiero tener nada que ver. Si tú crees que las películas son chorradas que parte del populacho ingiere antes de dedicarse plenamente al botellón, tú mismo. Yo por ahí ni paso ni voy a discutir bajo ningún concepto tomando eso como base.

Respecto a la jerarquía de poder en el mundo tolkiano, está más que clara en toda su obra. De hecho es más lógico que un rey humano como Théoden se ponga más chulo con Gándalf que los altos elfos, que saben con quién están hablando, algo así como un embajador plenipotenciario de los Valar. Es como si a Carlos V, por muy emperador que fuera ungido por el Papa, se le apareciese un ángel: ni se le ocurre ponerse farruco, y a hacer lo que le digan lo comprenda o no. La actitud desafiante de Elrond en esta película se la ha sacado Jackson de la manga. Vamos, está el caso de Melian, que precisamente fue la mentora de Galadriel y le pegaba ciel mil vueltas en todo, y Gandalf y Melian están al mismo nivel. Lo dice claramente: "Yo soy tan peligroso como Sauron". Eso sí: el poder de Gandalf y sus manifestaciones es algo que Tolkien dosifica correctamente, como no comprende el bulldozer de Jackson, que pone a Galadriel con cara de éxtasis místico en plan Greta Garbo dándole ánimos al vejete antes de desaparecer por arte de magia, mientras Ian McKellen se queda allí plantado con cara de no haber comprendido lo que pasa o como el Comisario Gordon cuando Batman se funde con las sombras y lo deja con la palabra en la boca. Sobre todo cuando, para más inri, Gandalf lleva el anillo élfico que infunde valor en los corazones para conseguir actos heroicos.

En general, aunque nunca negaré los méritos de las adaptaciones de Jackson, nadie me sacará de la idea de que el proyecto y la comprensión de la obra de Tolkien el viene demasiado grande y necesariamente tiene que dar un producto de un tono muy inferior, y que no porque el producto sea satisfactoriamente mediocre en sus presupuestos básicos, que eso lo convierta en algo realmente grande, por mucho que la grandeza a veces se confunda con la retórica vacía, la épica de chichinabo y unas espectativas más bien bajas.

Unknown dijo...

Vi la película el viernes en 3D HFR 48, esperando ver algo tecnológicamente sorprendente al margen de la calidad de la película

La imagen está a caballo entre una animación de videojuego y un publireportaje de una tele local. Cuando las escenas de acción toman velocidad se ve entre ajeno y ridículo, algo así como las carreras de Benny Hill. El caso más rocambolesco es el trineo de Radagast. Es cutre hasta el dolor.

Los bellos paisajes y la fotografía quedan desmejorados y malbaratados, reducidos al nivel de una animación.

Sobre la película: sin ser un fan de Tolkien, leí con cariño su Hobbit en la adolescencia y mantenía un grato recuerdo. El desarrollo de la película es plano e infantil, zarandeado y acicateado por una épica de chichinabo.

Como dices, la épica heróica blandita y postmoderna es el único aliciente argumental de una road movie con un malo muy malo y unos buenos grotescos y bonachones que parecen salidos de la vieja Disney.

Lo improbable dentro del propio universo mágico de Tolkien, como las caídas monumentales sin daño, los saltos de árbolo en árbol o los juegos de funambulista a lomos de los gigantes de las rocas terminan de estropear toda credibilidad a la gesta.

Una última pregunta: hace unos quince años que leí el libro y no recuerdo por qué las águilas, ya que pasaban por ahí al rescate, no montan un puente aéreo hasta la montaña de Smaug, y nos ahorramos la agonía de hambre y miedo en el bosque obscuro.

Santiago Bergantinhos dijo...

Sobre el HRF no me extrañaría que pasase algo parecido que con el mismo 3D, que hay gente que lo percibe de una manera o de otra dependiendo de nuestras particularidades oculares. Yo no vi nada raro, sólo que como era de esperar la definición es una burrada.

Sobre las águilas, siempre ha habido todo tipo de cachondeos con la obra de Tolkien. Ya que tienes una fuerza aérea que puede llegar cuando le salga del nardo al Monte del Destino, envías un comando de élite de elfos de alto nivel, tiras el anillo a la lava en cero coma y sales por pies, con quizá un intento de invasión en la Puerta Negra por parte de los de Minas Tirith para crear una diversión y que Sauron (que parece que nunca se entera ni de la mitad) se distraiga. Pero no, parece que las águilas sólo van de buen rollo cuando les conviene.

Pero bueno, todo es así. Se están jugando el destino de la Tierra Media y todo el mundo se escaquea y le encargan la tarea a un pringado con escolta. Claro que si no, pues no hay novela.

Unknown dijo...

Acabo de leer de casualidad esta crítica, en línea con la que has hecho tú, y me parece acertada.

http://www.economist.com/blogs/prospero/2012/12/new-film-hobbit

También comenta lo de la imagen:

"The film is shot at 48 frames per second instead of the usual 24. This heightens the detail, but can leave sets and actors looking fake and bleached. There is a depressing sameness to the dazzling surface of these heavily digitalised action films; at times this feels like “Avatar” meets “Harry Potter”

Me encanta la última frase

capolanda dijo...

Que prescindieran de las águilas se debió a la insistencia de Gandalf de que la única manera de llevar a cabo la destrucción del anillo era con el secreto. Ir volando con águilas es cualquier cosa menos discreto.

Claro que el propio Gandalf no dejaba de contradecirse, pues él mismo reconocía que a Sauron jamás se le habría ocurrido, de ambicioso que era, que destruyeran el anillo en vez de usarlo. Si hubiesen ido montados en las águilas, lo primero que habría pensado Sauron es que iban a por él y lo último que habría hecho sería poner guardias en el Monte del Destino. Que no habría novela, vamos.

Otra salida de Elrond fue, en la primera película, su comentario despectivo hacia los Hombres (la raza), cuando su propio hermano eligió ser humano. Claro que quizás este hermano no exista en la versión de Jackson.

Santiago Bergantinhos dijo...

O llevarlo a Valinor y que se lo cargase Aulë de un martillazo. Pero no "es cosa de la Tierra Media".

Pues vale, muchas gracias por nada, me cago en tus muertos y ya nos ocupamos nosotros. La verdad es que los elfos de la Tercera Edad no valen ni para dar por culo.

Nano dijo...

Vaya, veo que no estoy solo:

http://mipingpong.blogspot.com.es/2012/12/peter-jackson-no-ha-leido-el-senor-de.html

Me ha gustado mucho tu análisis.

Alí Reyes dijo...

Pues la pelicula un tanto decepcionante y aun muy inferior a la saga principal. El abuso del CGI y las improbabilidades e inverosimilitudes durante los escapes y combates y el que eligieran y presentaran a Azog como un Naa´vi neonazi ademas de estar este muerto desde hace muchos años (linea temporal que Jackson intencionalmente omite) hacen de la pelicula un tanto lenta y como ya dije decepcionante.

POr cierto si los hobbits inventaron los buzones de correo y el golf estos enanos pues son merecedores de la inventiva de la Gomina y gel para el cabello que mas de un enano parecia que tenia brea en sus rocanbolescos peinados.