24.9.08

Dos películas de c/f que marcaron mi niñez: Estrella Oscura (1974)

A veces nos llaman la generación de La Bola de Cristal, por el programa gamberro y cañero que veíamos de chavales, y aunque es justo no debemos olvidar que ése no era sino un programa más de los que se hicieron en la época: programas llenos de ingenio, educativos y con su punto ácrata, sobre todo las mañanas de los fines de semana y entre semana a la hora de la merienda.

En algunos de esos programas, sobre todo los sábados por la mañana, ponían películas raras, a veces con debate y todo, imitando a La Clave. Seguramente en alguno de esos programas vi, aproximadamente a la edad de diez años, estas dos películas. Me dejaron tonto y así me he quedado. Fijaos si han pasado años y ahora que hace un par que las volví a ver, me acordaba de tantos y tantos detalles. Entre esto, Las Guerra de las Galaxias y los tebeos de tíos en pijama que salvan el mundo siempre me dijo mi madre que acabaría como don Quijote.

Cuánta razón tienen siempre las madres.

Yo os recomendaría que las vieseis, porque la verdad es que valen la pena y aquí hay algún destripe de argumento.

Estrella Oscura (Darkstar, 1974)

El director es nada menos que... ¡John Carpenter! El mismo, el de 1997 Rescate en Nueva York, Vampiros, y todas las demás que tan bien conocéis, frikazos.

Estrella oscura es en realidad una película de estudiantes rodada en 16 mm, que después fue aumentada para convertirla en largometraje. ¿Que de qué va la película? Pues es difícil de decir, porque este argumento sólo se puede explicar en el contexto de los años 70, la libertad creativa del que sabe que no tiene nada que perder, y seguramente un número importante de cigarritos de la risa.

La nave Estrella Oscura va por el universo cargándose planetas "inestables", que puedan suponer un problema en la colonización masiva que parece que está preparando la Tierra en el siglo XXII. Una mera excusa o mcguffin, la verdad, porque lo que importa es que los tripulantes de la nave llevan veinte años allí encerrados, son unos desgreñados con los las hermosas barbas y bigotones de la época y obviamente están hasta las narices y se les va la perola: trabajan en un sitio tan angosto que ríase uno de las fotografías de la Bolsa de Hong Kong de los 80, duermen juntos en un cuchitril que sería la vergüenza hasta de un estudiante universitario y por si fuera poco el capitán de la nave ha muerto, o algo parecido, así que lo tienen criogenizado como a Walt Disney (ya, ya sabemos todos que es mentira, pero como leyenda mola), y de vez en cuando pueden consultar con él, aunque se les queja de que está muy solito y no van a visitarlo.



  Carpenter dice que es la versión de Esperando a Godot en el espacio, y oye, algo sí que recuerda a la obra de Beckett si uno lo piensa, y su parte de razón tiene: su trabajo es absurdo, su existencia dentro de esa nave es monótona y repetitiva y están completamente hastiados de ella. El navegante Talby vive aislado en la cúpula de observación y ansía llegar a ver unos cometas míticos que dan la vuelta al Universo, el teniente Doolittle parece que sigue algo más centrado aunque añora sus tiempos de surfista en Malibú y además de Boyler, que luce un look setentero que supongo que Vicisitud y Sordidez calificará como "modélico", está Pinback, al que parece que más ha afectado la reclusión forzosa (cómo y por qué llegó a la nave lo sabréis si veis la película), pues se le va la olla y ha adoptado como mascota a un bicho alienígena que es como una bolsa de gas con unas garras sobre las que camina. Además, tiene una caja llena de artículos de broma y se entretiene leyendo antiguos comics eróticos de dominación y otros románticos de la DC, en los que se destacó en su momento John Romita senior. En paticular el número que se ve en ese fotograma es el Falling in Love #119: De los dos personajes que se destacan uno es precisamente Pinback, en el que recae la parte cómica, y el que protagoniza unas escenas hilarantes persiguiendo al alienígena por estrechos tubos de ventilación; además, todos tenemos algún amigo que incluso físicamente es clavadito a Pinback, ¿verdad, Kike? Este subargumento lo aprovecharía Dan O'Bannon, coguionista con Carpenter en esta película, para el guión nada menos que de Alien. El octavo pasajero, que viene a ser lo mismo pero en clave angustiosa y de terror; además aquí la nave también medio pasa de ellos y parece que se vuelve majara, como la computadora Madre en la Nostromo. ¿Y sabéis qué actor interpreta a Pinback? Pues el mismo Dan O'Bannon.

El otro personaje destacado es Doolitle, interpretado por Brian Narelle, cuya carrera lo llevó por el campo de la animación, y entre cuyas obras está Espita Gorgorita. Pues Doolittle se enfrenta al problema de que la Bomba nº20 tiene un fallo y ha decidido que va a explotar por las buenas sin haberse separado de la nave. Después de consultar con el capitán Powell hecho sorbete, éste le da la solución perfecta: "Enseña a la bomba fenomenología". ¡No, no me lo estoy inventado! ¡Os juro por mi güevecillo izquierdo que es eso lo que le dice! Afortunadamente, Doolitle sabe fenomenología (ya es casualidad, ¿eh?), y sale fuera de la nave para convencer a la bomba de que no explote utilizando argumentos del obispo Berkeley. Esto, esto sí que es filosofía en la ciencia-ficción. ¡Me jijo yo de Matrix! Ya os digo que esto hay que entenderlo en el contexto de los 70, o algo antes cuando Jim Morrison hacía cortometrajes psicodélicos y eso. Me imagino que Carpenter también confiaría en que la gente no hubiese digerido del todo 2001. Odisea del Espacio, que también tiene lo suyo y que apenas se había estrenado seis años antes.



 Aquí tenéis la transcripción del diálogo original. Como podéis ver en el doblaje no tradujeron el "I think, therefore I am" como "Pienso, luego existo", lo que tiene no poco delito. Siempre has sido un incomprendido, Renato, pero sabes que en ésta tendrás siempre tu casa. Otra pregunta que sin duda podríais hacerme es: ¿hace la música Carpenter con un órgano Casio y es igualita a la del resto de sus películas? La respuesta es un rotundo y demoledor SI, que me imagino que habréis adelantado si habéis visto el avance oficial de la película. Pongámonos todos en pie y gritemos: "¡Autor! ¡Autor completo! ¡Homo universalis! ¡Polímata! ¡Sós grande, John Carpenter!"

Respecto al final, no os lo voy a contar. Pues eso, que escribieron seguramente todo el guión con unos cigarritos de la risa, otra explicación no hay. El resultado es por tanto completamente estupefaciente. Se nota que es la obra de unos autores que no están del todo fogueados y a veces el ritmo falla, pero en todo lo demás es una gamberrada cinematográfica que se sale de la escala. Ya no se hacen películas así, y la verdad es que es una pena. Fijaos en la diferencia: en 1971, La naranja mecánica, en 1972 Naves misteriosas y en 1974, Dark Star, en 1977 Star Wars y en 1979 Alien. Les interesaba contar buenas historias de ciencia ficción con fundamento antes que competir a ver quién hacía la película vacía más costosa.

En Zona 2 está disponible en Amazon UK la edición de 30 aniversario, así que me imagino que terminará cayendo. Mañana hablaremos de Naves Misteriosas (Silent Running).
-SuperSantiEgo

4 comentarios:

Necio Hutopo dijo...

Pues creo que alguna vez intenté verla... Y me rendí, era insufrible, no tenía pies ni cabeza... Que poco sabía yo en aquel entonces...

Santiago Bergantinhos dijo...

No, si rarita es un rato. Pero al menos es cortita. Sólo por la escena del diario personal de Pinback poniendo a caer de un burro a sus compañeros, vale la pena verla. Bueno, y por todo lo demás.

E. Martin dijo...

Tampoco es que sea la Obra Maestra Por Descubrir que dicen algunos, pero su gracia tiene.

(Naves Misteriosas es la que yo recuerdo haber visto un sábado por la mañana, y sobre esa hay mucha tela que cortar)

Santiago Bergantinhos dijo...

Pues mañana rajamos de ella.