1.9.26

Las portadas de mis libros, y ninguna está hecha con IA

Como muchos me lo han preguntado… (Bueno, ya sabéis, no me lo ha preguntado nadie, pero este es un tropo de las redes sociales, y os hacéis cargo de cómo va esto, nos seguimos la corriente los unos a los otros).

Como iba diciendo: dado el debate de si las portadas de los libros deben o no hacerse con IA, -que ya os digo yo que, como se suele decir, “empezamos mal”-, y es bien conocido que los libros, aunque sea injusto, por lo que primero se juzgan es por la portada, voy a hacer un repaso por las portadas de mis libros en todas sus variantes.

Antes, un pequeño inciso: hasta hace unos treinta años, más o menos, la literatura meinstrim, literaria o como queramos llamarla, solía prescindir de lo que hoy día entendemos como una portada que es ahora lo más habitual, con una gran ilustración que llame la atención del lector. Sin embargo, y eso ya nos da una pista, era lo que se encontraba en los famosos bolsilibros, en la literatura infantil y por ejemplo también en las novelas románticas y de género. La literatura seria podía presentarse sin problemas con una portada lisa bien forrada en verde con el título sobriamente dispuesto en una sobrecubierta genérica, sin ilustraciones, aunque por supuesto había excepciones, de ahí que existiesen colecciones enteras donde alternaban desde clásicos a libros contemporáneos, como podían serlo el Libro Amigo de Bruguera o la Colección Reno con sus famosas sobrecubiertas dobles con una gran ilustración, que tampoco eran infrecuentes.

Sin embargo, la tendencia general era la sobriedad en la literatura que se supone que era seria, no digamos ya en el ensayo, y esta parquedad de diseño llegaba a su cúspide en el caso de la colección Austral con sus códigos de color como los cartones de leche, o en los primeros tiempos de Alfaguara, en los que todas las portadas tenían básicamente el mismo diseño de morado con ribete gris, y en Galicia durante muchos años también el gasto en diseño de portadas de la Editorial Galaxia fue prácticamente cero.

En parte por cambios en los gustos del público, y por las facilidades que dan las modernas técnicas de impresión, bien lo sabemos todos, ahora mismo casi todos los libros lucen una portada más o menos apañada, con una ilustración o fotografía, aunque las ediciones de clásicos como Cátedra y algunas otras ediciones en tapa dura de colecciones de quiosco mantienen otros formatos más añejos que recuerdan al libro tal como era antes del uso masivo de la tapa blanda. Básicamente, el mundo en el que vivimos ahora mismo es también uno en el que se ha masificado a toda velocidad el uso de la IA para hacer muchas de las portadas de las editoriales al uso, y un porcentaje elevadísimo de todo lo autoeditado, aunque carezco de datos al respecto más allá de mi impresión personal de que debe de ser a estas alturas sencillamente escandaloso.

Así pues empezaremos, como era de esperar, por el principio. En los tiempos en los que todavía no existía Lulu ni KDP, y uno se autoeditaba con su ordenador personal, su impresora y mucho I+D: Ingenio y Desparpajo.

Ni reputísima idea de lo que estaba haciendo, pero la cuestión es que yo me lo pasaba bien. Con imágenes vectoriales que te buscabas por ahí o que incluso venían en cds, en formato wmf o incluso los wpg de WordPerfect te apañabas como te daba diso a entender y a veces te salía algo medio sobrio y aparente, y en otras te despeñabas por el excesos del barroco más indecente. Pero eso sí: siempre era un trabajo honrado.

Ya tiempo después llegaría mi debut en editoriales convencionales, y esta es la portada de Het realizada por la editorial canaria Baile del Sol.

No tengo ninguna explicación, así que tampoco me la pidáis a mí. Es como es, y punto. Tiene color rojo por debajo, y por encima es azul, y ya está. Y una cosa en medio. Que no sé lo que es.

Cuando llegó el momento de publicarla yo por mi cuenta en Amazon, ¿eché mano de la IA? Por supuesto que no, porque todavía no había acceso a ella, para empezar. Así que aplicamos el españolísimo I+D e hice esto:

El fondo es el mismo texto de la novela con un degradado de color azul marino por detrás, y el título es lo que yo llamo la portada hológrafa: escribí con un rotulador grueso el título, lo escaneé, lo vectorialicé, y a partir de ahí se compuso una portada que no será la mayor genialidad del mundo, pero creo que tiene cierta personalidad y que resulta como mínimo curiosa.

Para esa novela en concreto digamos que también me permití experimentar con otros estilos, que afortunadamente se quedaron solo en la intención, porque tremendísima putísima mierda:

De paso, por divertirme, hice dos versiones parodiando a la misma colección Austral:

Y, por qué no, y para hacer una broma, una supuesta edición para la edición en ruso:

Como la edición de Baile del Sol se terminó saldando, recibí cuarenta ejemplares que fui distribuyendo por ahí, y con los últimos cuatro supervivientes realicé una pequeña virguería, ya que como por aquel entonces hacía mis pinitos en el mundo de la encuadernación, pues me animé a diseñar una portada para cada uno de esos últimos: las encuadernaciones agua, fuego, piedra y viento, tal como se explica aquí.

En este caso las palabras del fondo también están escritas a mano. Se escanearon y vectorializaron, y de ahí que se puedan reproducir en cualquier tamaño y color. Mandé imprimir esas imágenes en una imprenta, y después de despojados los cuatro ejemplares de esa cubierta que tanto me gusta, pues las encuaderné en cartoné a mi gusto, y les puse esas sobrecubiertas para crear esos ejemplares únicos.

Pasamos a hablar ya de Carmiña Burana, que tiene una historia bastante más sencillita. Esta es la portada de 2011, con san no sé quién más chulo que un ocho a punto de marcarse un free style:

No me desagrada ni me enamora, y la verdad es que prefiero la que había hecho yo allá por 2006:

Nuevamente: ¿es una genialidad? No. Pero con una simple imagen de un casco corintio se exprime hasta sus últimas consecuencias una idea. Además en el apartado tipográfico en el texto todas las mayúsculas estaban en otro tipo de letra, y la portadilla era bastante macarra:

El libro de relatos Un hombre y su lágrima ya tiene solo recorrido como autoedición, aunque bastante meritorio. Al principio tuvo este mojón de portada en una edición de bolsillo, y afortunadamente que yo sepa solo existen dos ejemplares, el mío y uno que adquirió un incauto amigo.

En fin, pasemos página. En 2012 hubo una edición de creo 40 ejemplares, encargados a una imprenta. Para este caso se acudió a un concepto que siempre funciona: coger un cuadro clásico con algo que evoque a algo del interior, y tira millas.

La versión actual que se puede encontrar ahora en Amazon es mucho más comedida, pero se entiende por dónde van los tiros, creo yo.

Otro incunable es la novela en gallego A reviravoltas con a Sabeliña. Aquí están la versión antigua y la actualizada de hace poco. Ninguna de las dos me gusta, pero es lo que hay, de momento no se me ha ocurrido nada mejor.

En el caso de El narrador inconsciente, aunque no deja de ser la recopilación de cuatro ensayos sobre Dan! en el blog, ha habido versión no venal en papel, que ha sido obsequiada a algunos amigos y conocidos, y por tanto se tuvo que hacer una discreta portada:

Posteriormente mejorada:

Ahora pasamos a Aletheia Moritat, que tuvo una portada preliminar que nuevamente tenía cierto encanto aunque no fuese gran cosa:

De todos modos solo se imprimió dos veces, pues rápidamente amplié el proyecto a que fuese una novela con portada dibujada por un amigo, además de ilustraciones interiores, llevadas a cabo por Mario Stalin Rodríguez.

Para la adaptación que realicé yo mismo al gallego esta es la portada que utilizó Urco Editora:

Luego tenemos el fanfiction Vanpiro Esiten, cuya portada es una parodia-homenaje a los clásicos libros de Timun Mas de Elige tu propia aventura, y que usa con permiso la ilustración que hizo Guillermo de la Peña para el cartel oficial de la Cutrecon 13.

Hija espiritual de ese fanfiction, con el que comparte algunos personajes, aunque sea una historia independiente que se puede leer sin tener en cuenta a su antecesor, está Dramones & Modorras. ¡Qué barbaridad!, en la que de nuevo conté con un colaborador, en este caso chileno, para que me hiciese la portada y las ilustraciones interiores.

Y, en un futuro próximo, ahora va en serio, La búsqueda de la identidad de Traci Krypton, que como se ve utiliza una fotografía de libre uso, que solo requiere acreditación, a la que le pasé unos cuantos filtros, y luego una tipografía similar a las utilizadas en las novelas de género Perdona si te llamo amor:

Así que, como se puede comprobar, con I+D (que recordemos que en nuestro caso siempre significa Ingenio y Desparpajo), se pueden hacer unas portadas de libros que como mínimo sean dignas. Incluso siempre tendremos a mano, por lo menos algunos, la opción Alfaguara de poner en un fondo neutro el título y el nombre del autor, y aquí paz y después gloria.

Desde luego esa opción es mucho más complicada para los casos de géneros que demandan, casi exigen desde sus inicios, una sugestiva ilustración de portada que en sus tiempos estaban dibujadas nada menos que por titanes como Frazetta y sus ilustraciones para las novelas de Tarzán, y tantos otros casos que conocemos y que tenemos en nuestras estanterías, y que ahora nos amenazan que van a ser sustituidos por churros como el caso del libro sobre Juana de Arco que fue retirado de las librerías por tener la portada hecha con IA, aunque la amenaza ya es constante y está claro que el mundo editorial no se quiere quedar atrás y piensa en soltar lastre humano, y por eso va haciendo sus tentativas a ver hasta dónde puede llegar y cuál es el ritmo de aceptación de la última moda, sobre todo si se van a ahorrar dinero.

Por supuesto, como ya discutí en mi ensayo sobre el tema, mucha gente se apunta al carro por facilidad y comodidad, o por sencillamente ser un cagaprisas. Dado el nivel de lo que se ve por ahí en algunos géneros, lo de que les parezca normal y natural utilizar la IA para hacer las portadas no es sino para algunos el primer paso de llegar al ideal de aquella señora que dice haber escrito doscientas novelas románticas en un año.

De todos modos esto va a tener muy mala solución porque ya llevamos muchos años de entrenamiento por parte de la industrial editorial, del espectáculo y del entretenimiento, de hacer productos cada vez más oligofrénicos y lobotomizantes que llevaron a un nivel tan bajo lo hecho por los seres humanos que aquello hecho por IA podía colar perfectamente por válido, y si estos productos aun encima siguen mejorando como parece ser el caso, pues la tragedia no es ya si ocurrirá, sino cuánto tiempo más podremos zafarnos de ella.

-SuperSantiEgo

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