10.1.07

La autoedición y yo: todos tenemos un pasado

Pues eso, las cosas no pasan de un día para otro. ¿O es que os creíais que lo de la autoedición es una voladera que me ha dado de un día para otro? Pues no. Incluso puede ser que me venga de familia, porque en mi casa hay bastantes libros encuadernados por mi papá, aunque, todo hay que decirlo, en algunos casos con resultados un tanto peculiares, y que supongo que fueron sus primeros intentos. Recuerdo también un programa de la infancia, precursor de Bricomanía, en el que siempre se dedicaban unos minutos a la encuadernación, y yo me quedaba mirando embobado, en especial en una de las ocasiones en las que el caballero presentador sumergía unas viejísimas páginas de un libro en una solución salina de color morado y las sacaba blanco nuclear que hacía daño a la vista. Aun ahora, cada vez que paso por delante de un taller de encuadernado, me quedo mirando un buen rato con cara de tonto y contemplo con unción y respeto las máquinas y los libros que veo. Esto es particularmente curioso porque, siendo lo que se supone que soy, escritor, soy más bien muy poco bibliófilo, por lo menos en lo que se refiere al libro como objeto físico. A mí, espiritual que debo ser para eso, me importa un pito lo de tapa dura, blanda o e-libro. Si se lee mal, me quejo, pero en leyéndose bien, ni me fijo en esos detalles. Últimamente estoy leyendo bastante en la PDA, y tan tranquilo. Como se suele decir, lo que cuenta es el interior, y cuando voy a El Corte Inglés por la sección de libros y veo tanta porquería encuadernada de colorines y tanto libraco en edición de lujo me dijo: Que con su pan se lo coman. Además, en estos casos, siempre recuerdo aquello de "el fetichismo de la mercancía". Y aunque la mona se vista de seda... pues eso.
Otra cosa, claro está, es lo que uno hace para sí mismo con sus propias manos y con cariño... Ehhh...*
Obviamente maquetar un libro de forma un poco decente, con dos columnas en formato apaisado y que parezca talmente la fotocopia de un libro de verdad y que se lea bien está al alcance de cualquiera, pero a mí me pedía el cuerpo algo más. Pues eso: hará unos diez años, con tiempo de sobra en la vida y el humilde Pentium a 120 Mhz me curraba cosas tal que así: Entrando en más detalle, aquí tenemos el primer intento, que tiene que ser de 1998 como mínimo, y que era un cuadernillo de dieciséis páginas al que le hice esta portada molona. Lo de los motivos de dinero... pues no sé, porque el argumento no tiene nada que ver. El resultado es cutre, pero efectivo. Como se puede ver me inventé una supuesta editorial, Ediciones de la Torre, y un logotipo acorde al objeto.
Pulsen en las imágenes para agrandar.
Esto ya es otra cosa. Dónde va a parar, hombre. El truco estaba en esos carísimos papeles con texturas y colores bonitos. Hace tiempo que no los compro, pero recuerdo que estropeé un par y lloré como si se hubiese muerto Chanquete. Después era cuestión de imprimir en grises, el satinado del papel ayudaba y aunque el escaneado no le hace justicia la verdad es que el acabado final es de lo más resultón. En este caso cambié el nombre de la editorial a MG Editora, o sea McGuffin Editora. Éxito entre los coleguillas: considerable. Más de lo mismo, en este caso para la edición de Una Sombra en la Ciudad. Aquí intenté hacer algo que reflejase un poco el contenido del relato: la mujer que inicia la investigación, un teléfono, un reloj que simboliza la cuenta atrás para Sam Zain... y el Ave Fénix que se yergue sobre Valden, el símbolo de la Sinaxis Seguridad. Éste debió ser de 1999. Y aquí está la primera parte de A Vueltas con Sabelina, en un papel inescaneable pero que tenía una textura de lo más curiosa. La edición es de primeros de septiembre de 1997. Como se puede apreciar, añadí un lema a la editorial, que me pareció que reflejaba muy bien el espíritu de los tiempos: "Editorial La Torre. Agarra el dinero y luego corre." Uno, que también tiene su parte de poeta. Tal como se aprecia, aquí opté por un diseño minimalista para la portada, algo que cambiará completamente en la edición que haré para www.lulu.com, que tendrá un grabado de Durero.Segunda edición, de finales de mes. Aquí ya me dejé de tonterías y lo hice con un papel verjurado de calidad, que se imprimía bien y que no era tan caro. Como se ve, se incluía ya el precio: 1200 reales, 300 pelas de las de antes, o 1'80 €. La continuación que completaba la novela, que me niego a traducir, cierra mi corta pero intensa vidilla como autoeditor. Como se ve tiene un precio más baratito, claro, que son menos páginas. Qué tiempos: mi Pentium, la fotocopiadora amiga y yo contra el mundo. Ahora las cosas tienen ya otro color, todo hay que decirlo.
Algo sí hay que no ha cambiado: a nadie le importa un pito.
-SuperSantiEgo
*¡Mente limpia, mente limpia!

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