Bitácora personal para la investigación exhaustiva de los aspectos estupefacientes de la Realidad. Observatorio político para el seguimiento de la evolución de la guerra eterna entre el Bien y el Mal. Foro unipersonal que aboga por la consecución de un frikismo cartesiano, racional e ilustrado
28.6.06
Merde!
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21.6.06
No sé yo si esto me termina de convencer
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20.6.06
Star Wars: Conspiración
Día de la Avena, Segundo, 2 de Cosechador de 214
Si algún fenómeno relativamente reciente es de veras curioso ése es el de los fan films, películas hechas por verdaderos frikis que ponen su tiempo y esfuerzo, por no hablar de su dinero, en hacer desde cortometrajes a largometrajes de sus series o películas favoritas. Ahí están Star Wars Revelations, la delirante Star Wreck de los finlandeses (esa gente debe aburrirse mucho, como los suecos), y el proyecto de realizar entera la cuarta temporada de la serie original de Star Trek, con un chaval haciendo de Kirk con todas sus fuerzas y otro interpretando a Spock, aunque eso sea imposible pues Nimoy sólo hay y habrá uno: Star Trek The New Voyages. Tampoco hay que olvidar pequeñas joyitas humorísticas como el corto con figuras de plastilina en el que Palpatine recibe la noticia de la destrucción de la Estrella de la Muerte, o idas de olla tan simpáticas como Neo vs Robocop. Considerando que todo esto hay que hacerlo sin ganar ni un duro, igual que los fanfics, pues si no leña que te crío, pues no queda más que quedarse uno admirado y estupefacto ante la moral que le echan tantos y tan buenos frikis.
Que para hacer un fanfilm se necesita tiempo, ganas y contar con unos mínimos medios técnicos que ahora aporta cualquier ordenador de última generación está claro, pero también se necesita tener ingenio, las ideas claras y un proyecto que valga la pena. En este caso los autores de Star Wars: Conspiracy se han atrevido a copiar sobriamente la idea de Conspiración. La Solución Final (2001), un espeluznante telefilm de la HBO en la que se nos muestra la reunión de altos cargos del partido nazi y del ejército alemán, para tratar “la cuestión judía”: la Conferencia Wannsee. Reunidos en un palacete, atendidos por un servicio señorial y agasajados de todas las formas imaginables van celebrando varias reuniones en las que fríamente, sin aspavientos y demostrando que por algo en esos momentos eran la potencia europea más culta y preparada, discuten lo que terminará llamándose la Solución Final. Es espeluznante, digo, porque se ven las distintas posturas enfrentadas, desde el que quiere hacer notar que será imposible conseguir un nivel de exterminio como el que desea el partido y menos aun eliminar tanto cadáver, hasta el que se queja porque se va a desaprovechar una gran cantidad de mano de obra esclava, sin olvidar al jurista, uno de los autores de las leyes segregacionistas de Nuremberg que quiere que todo se haga por lo legal y a la vista. Kenneth Branagh está soberbio como el general Heinhard Heydrich, y realiza una caracterización de su personaje que refleja una maldad fría y sin límites en cada una de sus frases. No sólo es el más chulo, sino que además es el que llega pilotando su propio avión, sobrado de principio a fin.
Star Wars: Conspiración, es un homenaje (que no parodia), a esa película y su argumento. Todos sabemos que el Imperio está en parte inspirado en el régimen nazi, y hay que ser muy despistado para no ver la similitud en los uniformes y las botas, las gorras y toda la parafernalia. Eso sí: Lucas nunca nos dio a entender del todo por qué el Imperio es malvado, aparte de la palabra de los protagonistas que hacen de los buenos, y de que se derrocó a una República que presuponemos que es un gobierno legítimo. Vemos, desde luego, que los muy brutos vuelan por los aires un planeta entero, Alderaán, pero nunca vemos la represión que se ejerce sobre los ciudadanos en el día a día ni qué desventajas supone para el ciudadano medio el cambio de la República por el Imperio. Eso nos lo mostrará, aunque tampoco dejándolo del todo claro, las continuaciones multimedia del universo Star Wars. A lo que asistimos en este mediometraje es a la Conferencia
Coruscant, la discusión de la política extrema del Imperio para exterminar a toda raza no humana, y en definitiva a lo que hace peligroso al imperio, más allá de las famosas tropas de asalto vestidas de plástico blanco: los altos cargos que quieren medrar a toda costa y que no tienen el más mínimo atisbo de moralidad, como el impagable Moff Tarkin.
La película de aficionados termina, en una nueva vuelta de tuerca y en un nuevo homenaje a la película que calca, con fotografías en blanco y negro de los personajes acompañadas por un triste solo de violín, mientras el texto a su lado nos va informando del destino final de cada uno de los protagonistas: muerto en la batalla de Endor, muerto en la explosión de la primera Estrella de la Muerte, detenido y juzgado por la Nueva República, etc...
¿Que si es recomendable ? Y tanto que sí, aunque aún no he visto que le hayan puesto subtítulos en español. ¿La interpretación? Eh... digamos que está a la altura de Star Wars Revelations, ¿vale? Del original ya no tengo ni que decirlo, pero lo digo: ya estáis tardando en verla.
Si algún fenómeno relativamente reciente es de veras curioso ése es el de los fan films, películas hechas por verdaderos frikis que ponen su tiempo y esfuerzo, por no hablar de su dinero, en hacer desde cortometrajes a largometrajes de sus series o películas favoritas. Ahí están Star Wars Revelations, la delirante Star Wreck de los finlandeses (esa gente debe aburrirse mucho, como los suecos), y el proyecto de realizar entera la cuarta temporada de la serie original de Star Trek, con un chaval haciendo de Kirk con todas sus fuerzas y otro interpretando a Spock, aunque eso sea imposible pues Nimoy sólo hay y habrá uno: Star Trek The New Voyages. Tampoco hay que olvidar pequeñas joyitas humorísticas como el corto con figuras de plastilina en el que Palpatine recibe la noticia de la destrucción de la Estrella de la Muerte, o idas de olla tan simpáticas como Neo vs Robocop. Considerando que todo esto hay que hacerlo sin ganar ni un duro, igual que los fanfics, pues si no leña que te crío, pues no queda más que quedarse uno admirado y estupefacto ante la moral que le echan tantos y tan buenos frikis.
Que para hacer un fanfilm se necesita tiempo, ganas y contar con unos mínimos medios técnicos que ahora aporta cualquier ordenador de última generación está claro, pero también se necesita tener ingenio, las ideas claras y un proyecto que valga la pena. En este caso los autores de Star Wars: Conspiracy se han atrevido a copiar sobriamente la idea de Conspiración. La Solución Final (2001), un espeluznante telefilm de la HBO en la que se nos muestra la reunión de altos cargos del partido nazi y del ejército alemán, para tratar “la cuestión judía”: la Conferencia Wannsee. Reunidos en un palacete, atendidos por un servicio señorial y agasajados de todas las formas imaginables van celebrando varias reuniones en las que fríamente, sin aspavientos y demostrando que por algo en esos momentos eran la potencia europea más culta y preparada, discuten lo que terminará llamándose la Solución Final. Es espeluznante, digo, porque se ven las distintas posturas enfrentadas, desde el que quiere hacer notar que será imposible conseguir un nivel de exterminio como el que desea el partido y menos aun eliminar tanto cadáver, hasta el que se queja porque se va a desaprovechar una gran cantidad de mano de obra esclava, sin olvidar al jurista, uno de los autores de las leyes segregacionistas de Nuremberg que quiere que todo se haga por lo legal y a la vista. Kenneth Branagh está soberbio como el general Heinhard Heydrich, y realiza una caracterización de su personaje que refleja una maldad fría y sin límites en cada una de sus frases. No sólo es el más chulo, sino que además es el que llega pilotando su propio avión, sobrado de principio a fin.Star Wars: Conspiración, es un homenaje (que no parodia), a esa película y su argumento. Todos sabemos que el Imperio está en parte inspirado en el régimen nazi, y hay que ser muy despistado para no ver la similitud en los uniformes y las botas, las gorras y toda la parafernalia. Eso sí: Lucas nunca nos dio a entender del todo por qué el Imperio es malvado, aparte de la palabra de los protagonistas que hacen de los buenos, y de que se derrocó a una República que presuponemos que es un gobierno legítimo. Vemos, desde luego, que los muy brutos vuelan por los aires un planeta entero, Alderaán, pero nunca vemos la represión que se ejerce sobre los ciudadanos en el día a día ni qué desventajas supone para el ciudadano medio el cambio de la República por el Imperio. Eso nos lo mostrará, aunque tampoco dejándolo del todo claro, las continuaciones multimedia del universo Star Wars. A lo que asistimos en este mediometraje es a la Conferencia
Coruscant, la discusión de la política extrema del Imperio para exterminar a toda raza no humana, y en definitiva a lo que hace peligroso al imperio, más allá de las famosas tropas de asalto vestidas de plástico blanco: los altos cargos que quieren medrar a toda costa y que no tienen el más mínimo atisbo de moralidad, como el impagable Moff Tarkin.La película de aficionados termina, en una nueva vuelta de tuerca y en un nuevo homenaje a la película que calca, con fotografías en blanco y negro de los personajes acompañadas por un triste solo de violín, mientras el texto a su lado nos va informando del destino final de cada uno de los protagonistas: muerto en la batalla de Endor, muerto en la explosión de la primera Estrella de la Muerte, detenido y juzgado por la Nueva República, etc...
¿Que si es recomendable ? Y tanto que sí, aunque aún no he visto que le hayan puesto subtítulos en español. ¿La interpretación? Eh... digamos que está a la altura de Star Wars Revelations, ¿vale? Del original ya no tengo ni que decirlo, pero lo digo: ya estáis tardando en verla.
-SuperSantiEgo
19.6.06
Un fin de semana sembrao...
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15.6.06
Los repartos ideales de...
Día de la Verbena, Séptimo, 27 de Praderal de 214
De vez en cuando me dedico a un deporte muy personal que consiste en revisar lo que hay dentro de mi abultada cartera. Abultada, por desgracia, no por incontables binladens (billetes de 500 leuros), sino por todo cuanto se me ocurre meter dentro de ella, hasta el punto que más de uno me ha hecho notar que sólo me falta llevarla con una goma para parecer un viejo de pueblo. Pues si está abultada no es sino porque meto papelitos, recibos varios y un montón de cosas, desde tarjetas de visitas hasta posits donde apunto las geniales ideas para hacer entradas en este blog sin parangón.
Allí me encontré, arrugada como trozo de lechuga fósil de la nevera, la servilleta de una cafetería donde un amigo y yo pergeñamos lo que iba a ser el reparto ideal de una de las películas más conocidas por todos. Pero antes de hablar de este caso me detendré en dos precedentes. Uno se produjo con unos amigos entre los que ideamos el reparto ideal para una posible película de los X-Men, como mínimo cinco años antes de que se estrenase la primera película. No me acuerdo de muchas de las tonterías que dijimos, pero como la propuesta era libre nos salió el ya fallecido Yul Brynner como Profesor X, y creo que nadie dijo nada de Patrick Stewart, ya entonces más que conocido por todos. De Coloso se nos ocurrió a Dolph Lundgren, porque tampoco tendría que hablar mucho y lo importante es que estuviera cachas y fuese alto. En lo que sí que hubo casi consenso absoluto fue en poner de Reina Blanca… a la Sharon Stone de su mejor época. Clavadita, oye. ¿Y qué otra cosa hace en la famosa escena del cruce de piernas, así vestidita de blanco, sino manipular la mente de los que la interrogan?
Otro experimento mental sobre repartos ideales se centró en una posible adaptación de la Ilíada, mucho antes de que Troya con Brad Pitt hiriese nuestras retinas. Si algo teníamos claro, es que de Aquiles, el Chuache de joven. Sin discusión. Si pudo hacer de Hércules y de Conan, de Aquiles también. ¿Agamenón? Clint Eastwood en los 70, pero sin patillas: cachitas, cara de mala hoxtia y rictus de autoridad. Su hermano, el meapilas de Menelao, Sly Stallone, que los personajes de tonto los borda casi sin sentir. De Paris creo que pusimos al Van Damme por poner un alivio cómico, y Néstor lo habría clavado Richard Harris. Pero sin lugar a dudas la mejor elección era la de Ulises, fecundo en ardides. Podemos imaginárnoslo llegando a su tienda, cansado y zarapastroso, se quita su yelmo ático y vemos a Bruce Willis con esa cara de estar oliendo mierda que tan bien sabe poner. Enciende un cigarrillo (Sí, ¿algún problema? Bruce Willis puede fumar hasta haciendo de Ulises) y echa el humo con cara de hastío, se sirve compulsivamente un vaso de vino especiado y permanece un momento en silencio (hay que ver qué bien lo dobla Ramón Langa en esos silencios). De repente sonríe de lado y musita: “Un caballo…” La faena se remataría cuando, acabada la guerra y saqueada Ilión, lo vemos subir a su negra y cóncava nave y con cara de cachondo le dice a su tripulación: “Venga, que estamos cerca de casa. Como mucho una semanita navegando, un par de paraditas para hacer algo de sana piratería y en nada estamos en casa con nuestras mujeres e hijos”.
Pero sin duda el mejor reparto, que guardo como un tesoro, fue el que confeccioné en esa cafetería junto a ese psicópata que a veces hace comentarios en el foro y que responde al nombre de Golias: el reparto de una versión española de El Señor de los Anillos.
Gándalf – Fernando Fernán Gómez. Es imposible no imaginárselo en la escena contra el Balrog cuando destruye el puente, gritando: “¡¡A la mierdaaaaa…!!”
Aragorn – Antonio Resines. Pero el Resines de bigote, claro. Podría ser una delicia verlo sobreactuar hablando con Frodo, o verlo luchar contra los Nâzgul con la antorcha. Y cuando los hubiese vencido: "Hala, largo de aquí y a cascarla."
Frodo – Javier Aller. ¿Para qué andar con truquitos y tonterías si ya tienes al actor del tamaño adecuado?
Sam – Millán Salcedo. Con intento de asesinato frustrado a Frodo incluido. En un determinado momento le diría "Sí, señoriiiitoooo" imitando a Gracita Morales.
Légolas – Sergio Pazos. Con cara de pasar de todo en todo momento. En un determinado momento cuando va en el barco canta "Ondiñas veñen e vannn..." y cuando ve a los espectros dice: "¡Carallo, a Santa Compaña!"
Elrond – Manquiña. Podemos fácilmente imaginar cómo sería su discusión con Gándalf : "Yo no soy de los que dice que el linaje del hombre esté agotado... aunque lo piense".
Arwen – Natalie Seseña. Lo que importa es que el personaje sea dulce y encantador. ¿A quién le interesa el físico? Con Resines haría la pareja romántica definitiva del cine español.
Galadriel – Verónica Forqué. La escena de despedida en Lorien sería memorable, como una mamá despidiendo a los niños que van a la escuela.
Bilbo – Quique Camoiras o Alfredo Landa. Cuando se sabe poner cara de cabreado de esa manera non hay que acudir a truquitos baratos, como cuando le quiere quitar el anillo a Frodo.
Góllum – Quique Sanfrancisco. ¿Para qué gastarse una pasta en ordenador si ya hay alguien que puede hacer el personaje sin problemas? Imagináoslo todo serio: "Dame mi tesoro. Que me des mi tesoro. ¿Te lo tengo que volver a repetir? Pues te voy a dar la chapa hasta que me lo devuelvas, tú sabrás qué es peor":
Boromir – Javier Bardem. Si lo interpretase haciendo el mismo papel que en Perdita Durango podría ser la caña. También podría hacer un monólogo: "Mi nombre es Boromir y voy a morir en esta película". La despedida con Aragorn (Antonio Resines) también tendría su miga: "Bueno, al menos seguro que no me quedo tetrapléjico".
Saruman – Javier Gurruchaga. "¡Uajajajaja! ¡Debemos unirnos a Mooooordoooor, Gándalf! ¡Uajajajaja!" Los orcos lo mirarían acojonados.
Rey Brujo – José Sazatornil (Saza). Con semejante presencia, ¿quién necesita yelmo? Queremos (¡no, necesitamos!), la película de Martínez el facha, ¡ya! Si Saza rechaza el papel, que lo haga Pujalte.
Grima – Gran Wyoming. La conversación con Eowyn podía ser mítica: "Nena, no me llames Grima. Llámame "dios del amor", como hacen todas". Sólo de imaginármelo al lado de Gurruchaga haciendo de Saruman es que me río hasta hacerme sangre.
Éomer – Carlos Latre. "El mago es ladino ¡y esoooo!"
Théoden – Héctor Alterio. Pero con el acento bien marcado, que se vea que la Marca es otro país.
Eowyn – Leticia Sabater. Sencillamente imprescindible. ¿Os la imagináis peleando con Sazatornil? "Señorita, me lo está usted poniendo difícil. Me voy a tener que empezar a enfadar." "¡A mediodía.... puntería!" A pesar de advenedizas impostoras para muchos sólo habrá una Leti en España, la única "realmente real".
Faramir – Pablo Carbonell. "Papá, que quería yo hablar contigo porque me tienes preocupado. No te lo tomes a mal, pero esas cosas como que me mandes a morir al campo de batalla por las buenas, pues no está bien. Además es que hablas solo y dices que mi hermano ha muerto. Me echas a mí las culpas, pero el que le pusiste Vaamorir fuiste tú, no yo." Gollum no sería detenido por pescar en la laguna secreta, sino por aliviarse en ella tarareando Mi agüita amarilla, y cuando fuese informado Faramir pondría cara de comprender la situación.
Gimly – Santiago Segura. Al entrar en Moria: "Amiguetes, vais a ver qué festín nos va a dar mi primo el que puso aquí un bar. ¡Jamón de Jabugo! ¡Boquerones en vinagre! ¡Y no veáis qué putas tiene!" Y con Légolas (Sergio Pazos): "Para ir eliminando el ancestral encono entre nuestras razas podríamos... no sé... ¡hacernos unas pajillas!"
Denethor – Antonio Ozores. Es imaginármelo hablando con Pablo Carbonell y me da el ataque. "¿Es que te crees que los senescales de Góndor somos como cualquier reyezuelo? ¡No hijo no!" La mitad de las frases no se le entenderían, claro.
Merry y Pippin – Pajares y Esteso. Cualquier otra elección sería burlarse de las expectativas del pueblo soberano. Allá a donde fueran perseguirían a cuanta moza se encontrasen. Las hermanas Valverde, Yola Berrocal y Malena Gracia saldrían también, claro. En Hobbiton sus vecinos y compañeros de taberna serían Arévalo, Faemino y Cansado, Cruz y Raya y los Morancos.
Bárbol – Le pondría la voz Tita Cervera, baronesa Thyssen. Éste es un añadido mío de última hora.
*
-SuperSantiEgo.
De vez en cuando me dedico a un deporte muy personal que consiste en revisar lo que hay dentro de mi abultada cartera. Abultada, por desgracia, no por incontables binladens (billetes de 500 leuros), sino por todo cuanto se me ocurre meter dentro de ella, hasta el punto que más de uno me ha hecho notar que sólo me falta llevarla con una goma para parecer un viejo de pueblo. Pues si está abultada no es sino porque meto papelitos, recibos varios y un montón de cosas, desde tarjetas de visitas hasta posits donde apunto las geniales ideas para hacer entradas en este blog sin parangón.
Allí me encontré, arrugada como trozo de lechuga fósil de la nevera, la servilleta de una cafetería donde un amigo y yo pergeñamos lo que iba a ser el reparto ideal de una de las películas más conocidas por todos. Pero antes de hablar de este caso me detendré en dos precedentes. Uno se produjo con unos amigos entre los que ideamos el reparto ideal para una posible película de los X-Men, como mínimo cinco años antes de que se estrenase la primera película. No me acuerdo de muchas de las tonterías que dijimos, pero como la propuesta era libre nos salió el ya fallecido Yul Brynner como Profesor X, y creo que nadie dijo nada de Patrick Stewart, ya entonces más que conocido por todos. De Coloso se nos ocurrió a Dolph Lundgren, porque tampoco tendría que hablar mucho y lo importante es que estuviera cachas y fuese alto. En lo que sí que hubo casi consenso absoluto fue en poner de Reina Blanca… a la Sharon Stone de su mejor época. Clavadita, oye. ¿Y qué otra cosa hace en la famosa escena del cruce de piernas, así vestidita de blanco, sino manipular la mente de los que la interrogan?
Otro experimento mental sobre repartos ideales se centró en una posible adaptación de la Ilíada, mucho antes de que Troya con Brad Pitt hiriese nuestras retinas. Si algo teníamos claro, es que de Aquiles, el Chuache de joven. Sin discusión. Si pudo hacer de Hércules y de Conan, de Aquiles también. ¿Agamenón? Clint Eastwood en los 70, pero sin patillas: cachitas, cara de mala hoxtia y rictus de autoridad. Su hermano, el meapilas de Menelao, Sly Stallone, que los personajes de tonto los borda casi sin sentir. De Paris creo que pusimos al Van Damme por poner un alivio cómico, y Néstor lo habría clavado Richard Harris. Pero sin lugar a dudas la mejor elección era la de Ulises, fecundo en ardides. Podemos imaginárnoslo llegando a su tienda, cansado y zarapastroso, se quita su yelmo ático y vemos a Bruce Willis con esa cara de estar oliendo mierda que tan bien sabe poner. Enciende un cigarrillo (Sí, ¿algún problema? Bruce Willis puede fumar hasta haciendo de Ulises) y echa el humo con cara de hastío, se sirve compulsivamente un vaso de vino especiado y permanece un momento en silencio (hay que ver qué bien lo dobla Ramón Langa en esos silencios). De repente sonríe de lado y musita: “Un caballo…” La faena se remataría cuando, acabada la guerra y saqueada Ilión, lo vemos subir a su negra y cóncava nave y con cara de cachondo le dice a su tripulación: “Venga, que estamos cerca de casa. Como mucho una semanita navegando, un par de paraditas para hacer algo de sana piratería y en nada estamos en casa con nuestras mujeres e hijos”.
Pero sin duda el mejor reparto, que guardo como un tesoro, fue el que confeccioné en esa cafetería junto a ese psicópata que a veces hace comentarios en el foro y que responde al nombre de Golias: el reparto de una versión española de El Señor de los Anillos.
Gándalf – Fernando Fernán Gómez. Es imposible no imaginárselo en la escena contra el Balrog cuando destruye el puente, gritando: “¡¡A la mierdaaaaa…!!”
Aragorn – Antonio Resines. Pero el Resines de bigote, claro. Podría ser una delicia verlo sobreactuar hablando con Frodo, o verlo luchar contra los Nâzgul con la antorcha. Y cuando los hubiese vencido: "Hala, largo de aquí y a cascarla."
Frodo – Javier Aller. ¿Para qué andar con truquitos y tonterías si ya tienes al actor del tamaño adecuado?
Sam – Millán Salcedo. Con intento de asesinato frustrado a Frodo incluido. En un determinado momento le diría "Sí, señoriiiitoooo" imitando a Gracita Morales.
Légolas – Sergio Pazos. Con cara de pasar de todo en todo momento. En un determinado momento cuando va en el barco canta "Ondiñas veñen e vannn..." y cuando ve a los espectros dice: "¡Carallo, a Santa Compaña!"
Elrond – Manquiña. Podemos fácilmente imaginar cómo sería su discusión con Gándalf : "Yo no soy de los que dice que el linaje del hombre esté agotado... aunque lo piense".
Arwen – Natalie Seseña. Lo que importa es que el personaje sea dulce y encantador. ¿A quién le interesa el físico? Con Resines haría la pareja romántica definitiva del cine español.
Galadriel – Verónica Forqué. La escena de despedida en Lorien sería memorable, como una mamá despidiendo a los niños que van a la escuela.
Bilbo – Quique Camoiras o Alfredo Landa. Cuando se sabe poner cara de cabreado de esa manera non hay que acudir a truquitos baratos, como cuando le quiere quitar el anillo a Frodo.
Góllum – Quique Sanfrancisco. ¿Para qué gastarse una pasta en ordenador si ya hay alguien que puede hacer el personaje sin problemas? Imagináoslo todo serio: "Dame mi tesoro. Que me des mi tesoro. ¿Te lo tengo que volver a repetir? Pues te voy a dar la chapa hasta que me lo devuelvas, tú sabrás qué es peor":
Boromir – Javier Bardem. Si lo interpretase haciendo el mismo papel que en Perdita Durango podría ser la caña. También podría hacer un monólogo: "Mi nombre es Boromir y voy a morir en esta película". La despedida con Aragorn (Antonio Resines) también tendría su miga: "Bueno, al menos seguro que no me quedo tetrapléjico".
Saruman – Javier Gurruchaga. "¡Uajajajaja! ¡Debemos unirnos a Mooooordoooor, Gándalf! ¡Uajajajaja!" Los orcos lo mirarían acojonados.
Rey Brujo – José Sazatornil (Saza). Con semejante presencia, ¿quién necesita yelmo? Queremos (¡no, necesitamos!), la película de Martínez el facha, ¡ya! Si Saza rechaza el papel, que lo haga Pujalte.
Grima – Gran Wyoming. La conversación con Eowyn podía ser mítica: "Nena, no me llames Grima. Llámame "dios del amor", como hacen todas". Sólo de imaginármelo al lado de Gurruchaga haciendo de Saruman es que me río hasta hacerme sangre.
Éomer – Carlos Latre. "El mago es ladino ¡y esoooo!"
Théoden – Héctor Alterio. Pero con el acento bien marcado, que se vea que la Marca es otro país.
Eowyn – Leticia Sabater. Sencillamente imprescindible. ¿Os la imagináis peleando con Sazatornil? "Señorita, me lo está usted poniendo difícil. Me voy a tener que empezar a enfadar." "¡A mediodía.... puntería!" A pesar de advenedizas impostoras para muchos sólo habrá una Leti en España, la única "realmente real".
Faramir – Pablo Carbonell. "Papá, que quería yo hablar contigo porque me tienes preocupado. No te lo tomes a mal, pero esas cosas como que me mandes a morir al campo de batalla por las buenas, pues no está bien. Además es que hablas solo y dices que mi hermano ha muerto. Me echas a mí las culpas, pero el que le pusiste Vaamorir fuiste tú, no yo." Gollum no sería detenido por pescar en la laguna secreta, sino por aliviarse en ella tarareando Mi agüita amarilla, y cuando fuese informado Faramir pondría cara de comprender la situación.
Gimly – Santiago Segura. Al entrar en Moria: "Amiguetes, vais a ver qué festín nos va a dar mi primo el que puso aquí un bar. ¡Jamón de Jabugo! ¡Boquerones en vinagre! ¡Y no veáis qué putas tiene!" Y con Légolas (Sergio Pazos): "Para ir eliminando el ancestral encono entre nuestras razas podríamos... no sé... ¡hacernos unas pajillas!"
Denethor – Antonio Ozores. Es imaginármelo hablando con Pablo Carbonell y me da el ataque. "¿Es que te crees que los senescales de Góndor somos como cualquier reyezuelo? ¡No hijo no!" La mitad de las frases no se le entenderían, claro.
Merry y Pippin – Pajares y Esteso. Cualquier otra elección sería burlarse de las expectativas del pueblo soberano. Allá a donde fueran perseguirían a cuanta moza se encontrasen. Las hermanas Valverde, Yola Berrocal y Malena Gracia saldrían también, claro. En Hobbiton sus vecinos y compañeros de taberna serían Arévalo, Faemino y Cansado, Cruz y Raya y los Morancos.
Bárbol – Le pondría la voz Tita Cervera, baronesa Thyssen. Éste es un añadido mío de última hora.*
Y lo más grave de todo es… que no estábamos tomando alcohol. De hecho Golias es abstemio, pues dice que su ingesta impide desarrollar un pensamiento genuinamente malvado.
En alguna entrada futura quizá recupere los "Cross overs imposibles" que ideamos Golias y yo. Para que os hagáis una idea uno de los que él propuso fue "Rocco Sifredi y Winnie the Pooh". Animalico...
-SuperSantiEgo.
Espero vuestras opiniones y desbarres, así como cualquier ampliación del reparto o simulación de diálogos de las películas.
12.6.06
Aquí te quería ver yo hoy, H H
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11.6.06
Barbarella, la Güenorra de las Galaxias
Día de la Madreselva, Tercero, 23 de Praderal de 214
Cuando uno se enfrenta al visionado de una peli a la vez tan mítica pero de la que no sabe gran cosa, se puede esperar cualquier cosa. Desde una experiencia más allá de los límites de la realidad del tipo Plan Nueve del Espacio Exterior a una pequeña joyita del kitsch más despendolado. Afortunadamente me encontré con lo segundo.
Barbarella es un cómic de ciencia ficción erótica creado por Jean-Claude Forest en 1962 para la V-Magazine. ¿V? Huy, extrañas coincidencias nos acechan. Según dicen los entendidos, se basó para crearla en Brigitte Bardot, y la verdad es que los dibujos parecen confirmarlo. De todos modos no he podido leer nunca el cómic en cuestión, pero dicen que aparte de su interés histórico y cierta coña tampoco es para tanto. Según parece los guiones narran las aventuras de una especie de Flash Gordon femenina, rubia como el héroe de Alex Raymond, y que como él va encontrando nuevas especies y mundos. Flash enamoraba al gobernante de cada reino al que iba, pues todos eran indefenctiblemente hermosas féminas, y Barbarella hace lo propio pero además se los lleva al catre, que no en vano han pasado treinta años desde la obra de Raymond, y además los 60 eran muy desahogados. O sea que del cómic no puedo decir mucho pero pongo una imagen que vale un potosí.
¿Qué escondes bajo las sábanas, robotito? ¿El Black & Decker?
Todo empieza cuando una “navegatrix” (halaaaa…) llamada Barbarella se despelota en gravedad cero durante los títulos de crédito librándose de un engorroso traje espacial, hasta quedar como el MVE la trajo al mundo dentro de una nave espacial decorada de tal manera que habría hecho las delicias de Austin Powers. Y así se encuentra la chica cuando la llama el presidente de la Tierra, que levanta las cejas ante esa combinación de cachete, pechito y ombligo que el muy cabrón ve y nosotros no, de modo que la espaciomoza se ofrece a ponerse algo más apropiado, a lo que el presi, ejerciendo su autoridad, se opone vigorosamente, con lo que en todo lo que dura su conversación con ella no es que desde la pantalla la mire a los ojos, precisamente. Le encarga que vaya a un lejano planeta en el que debe encontrar a un científico chifladete llamado… Durán Durán. ¡Sapristi!, exclama uno entonces. Así que el grupo casposillo que tenía loquitas a las niñas de mi instituto debió tomar el nombre de ahí. Pues vale.
Sin lugar a dudas uno de los mejores momentos es cuando se encuentra con la resistencia, cuyos miembros se saludan llevándose el puño a la sien, como harían los miembros del Frente Popular de Judea diez años después en La vida de Brian. El jefe de la resistencia en particular lleva un traje marrón apretado con liguero y capita que es sin lugar a dudas algo que no se pondría ni un Village People, y que he catalogado en mi cerebro como una de las cosas menos heterosexuales que he visto en mi vida. Cuando le dice a Barbarella si le puede hacer un favor todavía no ha acabado la frase cuando ya está Jane Fonda quitándose la ropa, pero el buen hombre dice que no, que lo que le hace ilusión es montárselo como le han contado que se hace en la Tierra, con píldoras. El gesto de fastidio de Barbarella es un poema, pero por aquello de ser bien agradecida y como le acaban de salvar la vida, pues accede, se toma la pilula con el señor vestido de tan curiosa guisa y después de juntar las palmas de una mano empieza el ayuntamiento químico que culmina cuando a los dos… se les riza el pelo. (Si veis la película que no os extrañe que os recuerde esa escena a una muy parecida que sucede entre John Spartan y Lenina Huxley en Demolition Man.) La verdad es que el actor me sonaba conocido, y no es de extrañar, porque es David Hemmings, que apenas un par de años antes había protagonizado Blow Up, la peli que intentaba adaptar Las babas del diablo, de Cortázar. Me puedo imaginar el diálogo entre los dos protagonistas en un descanso del rodaje, vestidos los dos de esa peculiar manera, mientras se comían el cheese burger:
Pero eso no es nada porque cuando por fin se encuentra con Durán Durán, que es un científico loco, decide matarla… metiéndola en una especie de cama inclinada que es a la vez como un piano… u órgano, ustedes ya me entienden. Y mientras toca el buen señor no sólo Barbarella es despojada de su ropa, sino que, por así decirlo, siente la música a flor de piel y de este modo con las caras que va poniendo la hermosa mujer se hace en la película un homenaje a El Tormento y el Éxtasis (1965), pues literalmente la está matando… de plaisir. Y todo esto cinco años antes de que Woody Allen inventase el Orgasmatrón en El dormilón. De todos modos el sistema no funciona y por fin Barbarella se pone el último modelito de don Paco, que eso sí que es cambiar de traje y no lo que hace Milla Jovovich en Ultraviolet. Ya correctamente vestida se enfrenta a la Reina Negra, otro bombón galáctico de gustos omnívoros, porque se insinúa a la chica de mala manera, sobre todo cuando se la encuentra en su cama, que tiene forma de… de… mujer tumbada…con las… con los pies y las rodillas muy separados, ustedes ya me entienden.
Al final todo acaba con explosiones, ganan los buenos y cada uno se va por su lado para seguir su vida.
Desde luego el mito ha pervivido desde entonces, y muchas han sido las actrices y modelos que se han hecho fotos emulando a Jane Fonda. Últimamente incluso hablan de hacer una nueva película del personaje y dicen que la elegida puede ser ¡ugh! Drew Barrymore, que desde que le dio un beso en los morros a E.T. no le hace ascos a nada. Seguramente la harán, tendrá un montón de efectos especiales de los chulos, las alas del ángel serán perfectas, con montones de acción y todo eso, pero dudo que tenga este encanto de erotismo naif y el cachondeo de la película original.
Cuando uno se enfrenta al visionado de una peli a la vez tan mítica pero de la que no sabe gran cosa, se puede esperar cualquier cosa. Desde una experiencia más allá de los límites de la realidad del tipo Plan Nueve del Espacio Exterior a una pequeña joyita del kitsch más despendolado. Afortunadamente me encontré con lo segundo.
Barbarella es un cómic de ciencia ficción erótica creado por Jean-Claude Forest en 1962 para la V-Magazine. ¿V? Huy, extrañas coincidencias nos acechan. Según dicen los entendidos, se basó para crearla en Brigitte Bardot, y la verdad es que los dibujos parecen confirmarlo. De todos modos no he podido leer nunca el cómic en cuestión, pero dicen que aparte de su interés histórico y cierta coña tampoco es para tanto. Según parece los guiones narran las aventuras de una especie de Flash Gordon femenina, rubia como el héroe de Alex Raymond, y que como él va encontrando nuevas especies y mundos. Flash enamoraba al gobernante de cada reino al que iba, pues todos eran indefenctiblemente hermosas féminas, y Barbarella hace lo propio pero además se los lleva al catre, que no en vano han pasado treinta años desde la obra de Raymond, y además los 60 eran muy desahogados. O sea que del cómic no puedo decir mucho pero pongo una imagen que vale un potosí.
¿Qué escondes bajo las sábanas, robotito? ¿El Black & Decker?
Desde que se hizo esta película, a lo tonto, han pasado casi cuarenta años. Pongámonos en 1968: contemporánea del Star Trek de Kirk y Spock, de 2001 de Kubrick y de la Ofensiva del Têt en la Guerra de Vietnam. Lyndon B. Johnson está en el poder y han pasado sólo dos años desde la Ley Orgánica del Estado que hizo votar Franco. Ha llovido, ha. Desde luego el tiempo ha pasado por ella, pero sigue siendo una película digna de verse aunque sólo sea por contemplar a Jane Fonda en toda su gloria, una de las más impresionantes combinaciones de cachete, pechito y ombligo que los ojos de este humilde escritor y aprendiz de bloguero hayan podido contemplar. Poco tiempo después la señora se hizo activista feminista, cosa que me parece muy bien, y activista política, con idas de ollas tan salidas de tono como decir que ojalá a todos sus compatriotas los devolviesen de Vietnam en una caja de pino. Ya ves tú, los que menos culpa tenían de todos. Incluso llegó a entrevistarse con líderes del Vietcong en París, y por poco la echan de los USA para siempre. Ahora según parece va de cristiana renacida, pero sigue siendo de las liberales, después de haber estado casada con Ted Turner. Aburrirse no se ha aburrido, no.
Después ella misma renegaría de esta película por considerarla sexista, y razón no le falta, qué caramba, aunque sintiéndolo mucho el suyo me parece uno de los más hermosos fenotipos del género XX, que su sobrina Bridget Fonda ha heredado para suerte suya y de todos nosotros. En esta película está como quiere a las órdenes del famoso director francés Pierre Vadim, entonces su marido, y él que lo había sido antes de la misma Brigitte Bardot, a la que lanzó al estrellato. El mundo es un pañuelo. Los trajes de Barbarella están diseñados por Paco! Paco! Paco! Paco Rabanne, aunque el señor debió llevarse no poco disgusto porque se los van rompiendo todos, a la pobre. Vamos, que la película no es de serie B, ni mucho menos.
Todo empieza cuando una “navegatrix” (halaaaa…) llamada Barbarella se despelota en gravedad cero durante los títulos de crédito librándose de un engorroso traje espacial, hasta quedar como el MVE la trajo al mundo dentro de una nave espacial decorada de tal manera que habría hecho las delicias de Austin Powers. Y así se encuentra la chica cuando la llama el presidente de la Tierra, que levanta las cejas ante esa combinación de cachete, pechito y ombligo que el muy cabrón ve y nosotros no, de modo que la espaciomoza se ofrece a ponerse algo más apropiado, a lo que el presi, ejerciendo su autoridad, se opone vigorosamente, con lo que en todo lo que dura su conversación con ella no es que desde la pantalla la mire a los ojos, precisamente. Le encarga que vaya a un lejano planeta en el que debe encontrar a un científico chifladete llamado… Durán Durán. ¡Sapristi!, exclama uno entonces. Así que el grupo casposillo que tenía loquitas a las niñas de mi instituto debió tomar el nombre de ahí. Pues vale.
Impresionante relación de cachete, pechito y ombligo
Tras escacharrarse en el planeta demostrando que en el futuro lejano las mujeres al volante seguirán siendo un peligro constante, Barbarella se encuentra primero con unos niños que la acosan con unas muñecas asesinas de dientes afilados que ríase usted del Chucky, y es liberada con un tipo barbudo con pinta de montañés que lleva… ¡un disfraz de Chewacca! Menos la cabeza, igualito. La monta en su trineo de nieve diseño marciano de Ray Bradbury y cuando ella, muy educada, le ofrece a compensarlo de cualquier manera para corresponderle tanta bondad, él, el muy truhán, le demanda no un casto beso de amor, o que le cuente los últimos chismes de la galaxia, ¡sino relaciones sexuales completas incluyendo penetración! Amo a Barbarella… pero no quiero esperar al matrimonio… La chica, en esos momentos, ni se inmuta, y dice que bueno, vale, pero que no tiene píldoras. El disfrazado de wookie dice que a él de inventos modernos nada, eso de tomar una pastillita y mirarse a los ojos no va con él, lo suyo es el metesaca de toda la vida. Como la chica ya ha dado su palabra no ve más remedio que sacrificarse, y cuando el maromo se empieza a quitar el disfraz de Chewacca nos muestra un torso con tal frondosidad pilosa que en un primer momento parece que debajo del disfraz de Chewacca lleva otro disfraz de Chewacca de lo pecho lobo que es el tío: el hombre y el oso cuanto más feo y velludo, más hermoso. Una vez consumado el acto, obviamente llevado a cabo con vigor y esmero por semejante ejemplar de macho, sin duda de ascendencia española, la muchacha muestra una sonrisa relajada y una mirada soñadora de la que ha experimentado la fuerza y potencia de los clásicos.
Después conoce a un ángel ciego con pinta de metrosexual, y que de vez en cuando suelta lo de “Un ángel no hace el amor. Él es amor”, ante la mirada de fastidio de Barbarella, que parece que quiere explorar su recién aprendida afición. Lo más soprendente es que después se atreverá a volar con él, y no hay que ser muy listo para darse cuenta de que es mucho más difícil guiar a un ciego en tres que en dos dimensiones. Ya no basta con derecha, izquierda y adelante, sino que hay que decir cosas como “Rumbo 4.4.0, marca 1”. En otro momento lo pierde y va por ahí preguntando: “¿Habéis visto un ángel?” Pena de guionistas más despiertos, porque podrían haber puesto a un hipie de la época fumando un cigarro liado que le respondiese: “Sí, tronca. Lo he visto al lado del dragón rosa que vomita helado de vainilla, y que vive en mi hombro izquierdo.”
Sin lugar a dudas uno de los mejores momentos es cuando se encuentra con la resistencia, cuyos miembros se saludan llevándose el puño a la sien, como harían los miembros del Frente Popular de Judea diez años después en La vida de Brian. El jefe de la resistencia en particular lleva un traje marrón apretado con liguero y capita que es sin lugar a dudas algo que no se pondría ni un Village People, y que he catalogado en mi cerebro como una de las cosas menos heterosexuales que he visto en mi vida. Cuando le dice a Barbarella si le puede hacer un favor todavía no ha acabado la frase cuando ya está Jane Fonda quitándose la ropa, pero el buen hombre dice que no, que lo que le hace ilusión es montárselo como le han contado que se hace en la Tierra, con píldoras. El gesto de fastidio de Barbarella es un poema, pero por aquello de ser bien agradecida y como le acaban de salvar la vida, pues accede, se toma la pilula con el señor vestido de tan curiosa guisa y después de juntar las palmas de una mano empieza el ayuntamiento químico que culmina cuando a los dos… se les riza el pelo. (Si veis la película que no os extrañe que os recuerde esa escena a una muy parecida que sucede entre John Spartan y Lenina Huxley en Demolition Man.) La verdad es que el actor me sonaba conocido, y no es de extrañar, porque es David Hemmings, que apenas un par de años antes había protagonizado Blow Up, la peli que intentaba adaptar Las babas del diablo, de Cortázar. Me puedo imaginar el diálogo entre los dos protagonistas en un descanso del rodaje, vestidos los dos de esa peculiar manera, mientras se comían el cheese burger:
Jane Fonda(mirándolo de arriba abajo así vestido): Jo, lo que hay que hay que hacer para vivir.
David Hemmings: Te diré. Trabajar con Antonioni…
Pero eso no es nada porque cuando por fin se encuentra con Durán Durán, que es un científico loco, decide matarla… metiéndola en una especie de cama inclinada que es a la vez como un piano… u órgano, ustedes ya me entienden. Y mientras toca el buen señor no sólo Barbarella es despojada de su ropa, sino que, por así decirlo, siente la música a flor de piel y de este modo con las caras que va poniendo la hermosa mujer se hace en la película un homenaje a El Tormento y el Éxtasis (1965), pues literalmente la está matando… de plaisir. Y todo esto cinco años antes de que Woody Allen inventase el Orgasmatrón en El dormilón. De todos modos el sistema no funciona y por fin Barbarella se pone el último modelito de don Paco, que eso sí que es cambiar de traje y no lo que hace Milla Jovovich en Ultraviolet. Ya correctamente vestida se enfrenta a la Reina Negra, otro bombón galáctico de gustos omnívoros, porque se insinúa a la chica de mala manera, sobre todo cuando se la encuentra en su cama, que tiene forma de… de… mujer tumbada…con las… con los pies y las rodillas muy separados, ustedes ya me entienden.Al final todo acaba con explosiones, ganan los buenos y cada uno se va por su lado para seguir su vida.
Desde luego el mito ha pervivido desde entonces, y muchas han sido las actrices y modelos que se han hecho fotos emulando a Jane Fonda. Últimamente incluso hablan de hacer una nueva película del personaje y dicen que la elegida puede ser ¡ugh! Drew Barrymore, que desde que le dio un beso en los morros a E.T. no le hace ascos a nada. Seguramente la harán, tendrá un montón de efectos especiales de los chulos, las alas del ángel serán perfectas, con montones de acción y todo eso, pero dudo que tenga este encanto de erotismo naif y el cachondeo de la película original.
-SuperSantiEgo
10.6.06
The Da Vinci Code Reloaded
Como sé que mis incontables lectores son gente culta y refinada, paladeadora de todos cuantos deleites pueda ofrecer el variado panorama cultural globalizado, no dudo de que todos ellos serán plenamente conscientes de que es práctica habitual y bien vista el ejercicio del pastiche en la industria del entretenimiento para adultos. Y todo esto para decir que es normal en el porno hacer pelis que copien títulos o argumentos de películas en el candelero. Así se pasa de The Da Vinci Code a The Da Vinci Load (Las descargas de da Vinci), que suena parecido y es el título de este nuevo clásico de la pornografía occidental.
Todo empieza, según parece, cuando un grupo de jovencitas del Priorato del Semen descubre que Leonardo utilizó para pintar la Gioconda su propio... vamos que... digamos que puso “lo más íntimo de su ser” en su realización. ¿Aún no me explicado bien? Digamos entonces que Leonardo dio “lo mejor de sí mismo” para pintar el cuadro. ¿Seguimos sin entenderlo? ¡Coño, que la Gioconda es la leche! ¿Ya? ¡Joder, es que ya lo hacéis hablar mal a uno y todo!
Gran historia y seguro que gran película, sin duda superior al original en el que se basa. Eso fue lo que le pasó a Dan Brown: le perdió la pudicia y no supo llevar el argumento hasta sus últimas consecuencias. A ver cuándo hacen The Da Vinci Code Revolutions.
Lo que ya no entiendo... es cómo conseguía Leonardo esa impresionante paleta de colores...
¿Que qué tengo yo contra Dan Brown y El Código da Vinci? Contra él nada, aparte de que ha escrito ese libro. Y contra el libro tampoco nada, excepto que lo he leído.
Todo empieza, según parece, cuando un grupo de jovencitas del Priorato del Semen descubre que Leonardo utilizó para pintar la Gioconda su propio... vamos que... digamos que puso “lo más íntimo de su ser” en su realización. ¿Aún no me explicado bien? Digamos entonces que Leonardo dio “lo mejor de sí mismo” para pintar el cuadro. ¿Seguimos sin entenderlo? ¡Coño, que la Gioconda es la leche! ¿Ya? ¡Joder, es que ya lo hacéis hablar mal a uno y todo!
Gran historia y seguro que gran película, sin duda superior al original en el que se basa. Eso fue lo que le pasó a Dan Brown: le perdió la pudicia y no supo llevar el argumento hasta sus últimas consecuencias. A ver cuándo hacen The Da Vinci Code Revolutions.
Lo que ya no entiendo... es cómo conseguía Leonardo esa impresionante paleta de colores...
¿Que qué tengo yo contra Dan Brown y El Código da Vinci? Contra él nada, aparte de que ha escrito ese libro. Y contra el libro tampoco nada, excepto que lo he leído.
-SuperSantiEgo
6.6.06
Y el año que viene 07/07/07, y tan contentos
Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada.
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