29.7.06

Leyendas del Mundo Friki: Firefly

Día del Césped, Primero, 11 de Thermidor de 214

[Como siempre, sí, puede haber destripes de argumento. Si piensas ver la serie y no quieres saber nada de ella de momento, tú sabrás lo que haces.]

Para empezar, no me peguéis: está bien. Es una buena serie, o me imagino que lo habría sido si la hubiesen dejado seguir adelante y se corrigiesen o explicasen algunas cosas. Lo que pasa es que, como siempre, los frikis nos salimos un poco de madre y empezamos a desbarrar. Aparece entonces lo que desde el Romanticismo se llama "la nostalgia de lo que podría haber sido", la especulación sobre lo que pudo ser y no fue, y sobre todo la hipérbole de esas posibilidades. Y eso se aplica tanto a esta serie, como al guión de Frank Miller para Robocop 2 o saliéndonos a otro ámbito, la Segunda República española, de la que se llega a decir por parte de los más entusiastas que de salir bien hubiésemos sido el faro que habría guiado al mundo.

Firefly es claramente una leyenda del mundo friki. Fue cancelada injustamente y a destiempo, no lo dudo, y mal tratada por los que hacían la programación. Algo parecido ocurrió, por ejemplo, con Babylon 5, que hubo quinta temporada de milagro y uno de los últimos especiales lo programaron compitiendo con la Super Bowl, lo que se dice hacer pelear nuestra abuelita con Mike Tyson.

Por otro lado para juzgar las intenciones y posibilidades de la serie creada por Josh Whedon, el papá de Buffy, no tenemos más que catorce capítulos y una película de cine, Serenity, que viene a ser el final de esa malograda primera y única temporada de la serie. Y aunque en esos capítulos vemos cosas bastante chulas también, a mi modo de ver, hay no pocas incoherencias y cosas que no me convencen nada. Desde luego una de las cosas positivas es que es una serie hecha con un presupuesto que luce, hay dinero y se nota que los guionistas no tienen que restringir su imaginación demasiado por la falta de medios. Aunque quizá eso también pudo ser el talón de Aquiles de la serie, porque los directivos de la Warner al primer síntoma de desequilibrio entre el debe y el haber decidieron cortar por lo sano. Algo parecido ocurrió con una serie que también anduvo en la cuerda floja, Star Trek: Enterprise, que tampoco era barata y dicen que pudo seguir adelante ajustando el presupuesto. Y precisamente al citar esta serie podemos decir que en principio los trekies no la aceptaron nada bien ni la respaldaron, pero luego fueron los primeros en echarse a llorar cuando fue cancelada tras su cuarta temporada porque se quedaban sin su ración anual de flota estelar, pues si hubiese seguido la estela de las series anteriores debería haber llegado a la séptima temporada y aún la estaríamos viendo ahora. Pues también, si tan buena era Firefly, y a pesar de lo mal que la trataron, los frikis de turno y los incondicionales de Whedon deberían haberla visto, ¿no? Luego todo es quejarse cuando ya no hay remedio.

Desde luego, en lo positivo, tenemos unos personajes muy bien perfilados desde los primeros capítulos, a los que llegas a conocer enseguida, y el que más y el que menos te cae bastante bien. Los diálogos son realmente dinámicos y divertidísimos, y las escenas dentro de esos interminables pasillos y camarotes de la nave están la mayor parte de las veces muy bien llevadas. La verdad es que hay capítulos realmente muy divertidos, los malos están muy bien, hay malos que no son malos del todo y los buenos también tienen su punto de mala leche, son codiciosos y en el fondo unos piratillas que se buscan la vida. Respecto a lo demás no es que sea una mala serie de ciencia ficción, sino que es una muy mala serie de ciencia ficción. Puede parecer contradictorio, pero me explico: quizá en la evolución de la serie se podrían haber corregido algunas cosas, pero muchas de las ideas de la serie que los nostálgicos de "lo que podría haber sido"alaban no son sino chorradas, cuando no tonterías.

Obviamente todos vemos al momento, por culturilla general, que el argumento está basado en parte en la Guerra de Secesión, la Alianza sería la Unión y los independentistas la Confederación, planetas que quieren vivir a su aire con sus propias leyes y costumbres fuera del poder centralizado. Esta es una de las razones por las que dudo mucho que llegue a doblarse y a emitirse en España, porque los comentarios de todo tipo realmente podrían ser como para pedir asilo político en alguna base científica de la Antártida. Aparte de esa consideración histórica, cuando uno ve la serie, y considerando que los protas son del bando perdedor (ah, la poética del perdedor...), se pregunta uno cómo los frikis de la serie tienen bemoles de autocalificarse como casacas marrones (brown coats), porque lo que uno ve de esos planetillas de mierda es una panda de energúmenos, fanáticos religiosos, esclavistas y en general un montón de bestias donde impera la ley del más fuerte y con suerte el papel de la mujer ha descendido en la consideración social hasta el siglo XVIII. Tampoco es que los de la Alianza sean muy simpáticos y poco o muy poco vemos de ellos aparte de que tienen unas naves del copón y ciudades a lo Blade Runner, pero si lo que Whedon quiere vendernos de nuevo es la cosa ésa de la Rebelión como en La Guerra de las Galaxias, no va por muy buen camino. Sí, la Alianza hace cosas raras y experimenta con la gente que tiene poderes psíquicos, pero la otra parte también tiene lo suyo. Puestos a elegir entre unos fascistas y unos paletos fanáticos que quieren vivir como en 1880, no sé yo con qué quedarme, la verdad.

Cansado estoy también de oír la misma tontería, y aún estoy por encontrar una artículo que sea contrario a una de las que se considera de las mayores genialidades de la película. "Whedon se inventa un lenguaje nuevo, es un genio", veremos por casi todas partes. Pues a mí me suena a inglés perfectamente comprensible, la verdad. No sólo eso, sino que creo que cualquier filólogo debería ser autorizado por la UNESCO para pegarle cuatro tiros nada más verlo, y menos mal que la serie no siguió para adelante y no llegó a tener la repercusión de Buffy, porque soy yo el gobierno chino y no sólo pido una disculpa al Whedon, a la productora y al gobierno de los EEUU, sino que además amenazo con represalias nucleares si no me las dan. Vamos a ver: Tolkien se inventa lenguas casi enteras, Burgess crea todo una jerga juvenil para sus personajes en La Naranja Mecánica por influencia de las lenguas eslavas y Weddon no tiene ni la más mínima zorra idea de cómo funciona una lengua ni de cómo evoluciona, así de sencillo.

Se supone que en las emigraciones al espacio los primeros en salir fueron los usacos y los chinos, y por eso son las "dos culturas dominantes" en esa humanidad expandida por el espacio, y de hecho en las pantallas de ordenador y en los papeles lo vemos todos escrito en inglés y en chino. Bueno, eso ya es una chorrada de por sí, pero lo que ya no tiene perdón es que la gente hable en inglés y de repente suelte tacos en chino. El mundo al revés: cuando la gente se altera o maldice, si no está hablando su propia lengua, lo que hace es revertir a la propia, y por eso los gallegos al maldecir a veces dicen "carallo" y los catalanes el "non fotis, nen", y vemos como los hispanos en las películas de Hollywood cuando se enfadan empiezan a protestar en español sin importarles que la persona a la que hablan les entienda o no. Si lo que se nos quiere decir en la serie es que se habla una neolengua como el spanglish pero que sea inglés con influencia del chino, tampoco me lo creo y no es eso lo que se refleja, y ése sería un camino al abismo porque lo más seguro es que no entendiésemos nada o perdiésemos el hilo la mayor parte de las veces, sin contar que los guionistas probablemente no serían capaces de ejercer su función bajo esos supuestos. Para que os hagáis una idea hay un momento en el que la prosti... la acompañante le dice al capitán que su negocio es "de poca monta", y cuando el otro protesta ella corrige y dice una palabra en chino, a lo que él responde que eso es "de poca monta", pero en chino. ¿Es que todo el mundo sabe inglés y chino, pero correctamente? ¿Los angloparlantes se tiran años enteros para aprender una lengua que en realidad no usan, sin contar que escribirlo y saber leerlo es la caña de complicado? ¿No ha habido más permeabilidad entre los dos idiomas, pues no se detectan cambios en la morfología y la sintaxis? ¿Los que hablan en chino maldicen en inglés? Pero lo grave no es sólo eso, sino que, haciendo memoria, ¿cuántos chinos o asiáticos en general habéis visto en la serie? ¿Por qué no oímos nunca hablar en chino, aunque sea en el bar a unos tipos de la mesa de al lado? ¿Por qué no salen indios de la India, hispanoamericanos en general, gente con origen en países africanos, o que se vea que son italianos, griegos, turcos o cualquier otra cosa?

Que conste que la crítica no va por ahí: muchas de las grandes novelas de ciencia ficción se dedican a centrarse en lo que pasa en los USA o en su expansión por el espacio y punto, y por ejemplo en los universos superheroicos se presupone que también hay gente con poderes por el resto del mundo, pero como que no importa demasiado. En parte puede ser por puro chauvinismo, sin duda, y en parte, qué demonios, para no complicarse la vida, que si hay que ponerse a explicar todos los detalles no se acaba nunca. Pero si te metes por el camino del multiculturalismo, métete con todas las consecuencias. Si tan importante es la cultura china, ¡mete chinos, joder! De los nueve protagonistas, siete blanquitos y dos afroamericanos. Bueno, en un capítulo sale un tipo hablando con un extraño acento eslavo... pero claro, es un pedazo de mafioso que no veas.

Y esto nos lleva a uno de los puntos más cachondos de toda la serie y el meollo de la cuestión, pues Firefly fue promocionada como un western espacial, o sea un cruce de géneros entre las películas del salvaje oeste y la ciencia ficción. Los elementos están ahí: un trasfondo histórico que recuerda a la Guerra de Secesión y una estética involucionista, aunque faltarían los indios porque no se han encontrado con especies alienígenas a las que desposeer de sus planetas. Lo malo es que como cruce de géneros no funciona, y me parece un intento muy fallido. No me basta que me pongan las típicas situaciones del western pero con mayor capacidad de fuego y huyendo en una nave espacial en vez de a caballo, o en las dos cosas. En esto sí que muchas veces el manga da con una solución mejor: los desbarres historicistas o de estética son sencillamente decisiones del autor dentro de un marco de fantasía, y el mundo es así porque sí, no hay que darle más vueltas, como El Castillo Ambulante, que no es nuetro mundo pero recuerda a la Europa de principios del siglo XX. En el caso de Firefly no se explica uno no sólo cómo se repite la Historia, que eso hasta puede pasar, sino cómo se repite la estética, algo mucho más improbable. Considerando otra vez que la serie viene de donde viene vale que algunas de las colonias de mierda que hay por ahí recuerden algo al salvaje oeste, pero una cosa es que tengan un aire y otra que parezca que han reutilizado el vestuario de El Jinete Pálido, con señoras con cofia y pantalones de tirantes. Se podía ser un pelín más sutil en esos casos, y aunque quizá Whedon nos lo habría mostrado en capítulos posteriores me da a mí la impresión de que con lo dicho anteriormente pocas probabilidades habría de ver un planeta lleno de chinos cultivando arroz, de franceses con enormes viñedos y retroaztecas cultivando maiz entre pirámides escalonadas. Parece que lo único que se sabe hacer en ese futuro es crear colonias que son secarrales donde pastar vacas y caballos, y que no hay más remedio que vivir en sitio que recuerde a Arizona o Nuevo México. ¿Es que no hay planetas o lunas con grandes cantidades de agua para crear grandes ríos o mares? Lo dicho: como cruce de géneros se queda en la intención, y poco más, y me da la impresión de que más que crear algo nuevo habríamos tenido capítulos de un género y capítulos de otro, con la subtrama de River perseguida por unos tipos que recuerdan demasiado al Cuerpo Psíquico llevando el mayor peso de lo que sería la ciencia-ficción.

Pero lo peor es cuando, para remate de todo esto, hacen la película Serenity, que me imagino que recicla el argumento de lo que habría sido el final de esa primera temporada. Por ejemplo los reavers (hala, el que no sepa inglés que se joda y crea que son un nombre propio, y que pierda el significado de "los que asolan", o "saqueadores") aparecen en un capítulo de la serie, pero sólo vemos su nave y que pasan de largo. Lo malo es que en la película los vemos, y debe ser que no sólo yo soy tan exigente como a veces parece, porque como yo mucha gente ha hecho la misma crítica: son unos personajes absurdos, porque semejante panda de psicópatas totalmente desquiciados no tiene ni pies ni cabeza, y sobre todo no tienen futuro. Si tal como nos va a contar la película son el resultado de un experimento de la Alianza en el que se inoculó a toda la población una especia de soma llamado pax, y que a mucha gente le produjo efectos paradójicos de manera que se volvieron locos, ¿cómo se come que todos se hayan vuelto locos de la misma manera, creen espontáneamente manifestaciones culturales comunes y tengan un sentido de colaboración gregario que los impulsa a matar a todo quisque... menos a ellos mismos entre sí? Una asociación o sociedad de sociópatas sumidos en un frenesí sin fin es, por definición, un absurdo. Además la Alianza no es ya que sea fascista, sino que es gilipollas: ¿desde cuándo se prueba algo así con todo un planeta? Se prueba con un pueblecito de mil personas, y cuando la mitad se dejen morir de inanición porque les importa todo un pito y la otra mitad se vuelva loca y empiece a comportarse como colaboradores de Libertad Digital, pues le rebanamos el pescuezo a los del laboratorio y volvemos a empezar. Pero no sólo eso, sino que en el colmo de la tontería se supone que estos reavers, lógicamente, son unos chapuzas, y en sus naves espaciales tienen graves problemas de fugas de radiación, por lo que una de las cosas que hacen los de la Serenity es provocar una pequeña fuga que les haga parecer una nave reaver. Pues vale: los reavers que se mueran todos por radiación de los motores y listo, no sé cómo pueden decir que andan por ahí desde hace años.

Lo que sí que ya es más grave es cuando están las naves de la Alianza y no se dan cuenta de que toda la flota reaver se les echa encima... ¡hasta que no tienen contacto visual! Ya, que si las nubes, las interferencias y todo eso, pero si les funcionan los ojos mejor tiene que funcionar el radar incluso, que lo conocemos desde principios de la Segunda Guerra Mundial, sin contar con el cantazo que deberían dar esas fugas de radiación. Algunos dirán: hombre, es que así se hace la escena más emocionante. Si uno es un cazurro que no sabe lo más elemental, pues sí, pero si nos pusieran semejante despropósito en una peli de James Bond nos levantaríamos y pediríamos la devolución del precio de la entrada. Del mismo modo al final de Tropas del Espacio a la pobre de Denise Richards un bicho le atraviesa el hombro con una garra tan gruesa como una rama, y luego se va andando como si tal cosa al final de la película con sus amigos y sonriendo tan tranquila. ¿Es que de repente la gente no se desangra? ¿Debemos tragar con eso porque es una peli de ciencia ficción o exigir a director y guionista que se respete el principio de que la fantasía debe tener la coherencia interna de la realidad?

Volvemos a lo mismo: la serie no está nada mal, pero desde luego muchas de las cosas que dicen de ella, o son absurdas, o son más graves defectos que virtudes. Desde luego que se ve con agrado, pero es por los momentos de humor, los diálogos y los personajes, aunque la verdad es que la niña telépata a veces es un poco cargante. Como serie de ciencia ficción me parece que está muy por debajo de otras contemporáneas a ella, como Enterprise o Galactica 2003, que partieron con mucho terreno ganado al ser en un caso continuación de la franquicia de Star Trek y en el otro el remake de una serie de culto. Eso las favoreció, a pesar de los problemas que también tuvieron, pero desde luego me parece que tienen un tratamiento mucho más riguroso de los guiones y mucha más coherencia.

Así que Firefly se convierte, de pleno derecho, en una leyenda del mundo friki. Sólo hay que ver el entusiasmo infantil de algunos hablando de los cienes y cienes de películas que van a hacer sobre esa serie, e intentos de recaudar dinero para que se siga produciendo. Si sospechasen siquiera lo que puede llegar a costar un episodio, se lo pensarían mejor. Además al ver la película se percibe con cierta claridad que se está dando el cerrojazo, se explica en parte algunas cosas y de paso nos cargamos a dos personajes para darle emoción. Que haya continuaciones con novelas y comics a montones además de los que se han hecho, es muy posible, pero o mucho me equivoco o esto no vuelve a una pantalla, pequeña o grande, sin olvidar que cuanto más tiempo pase más difícil será retomar el invento.

-SuperSantiEgo.

28.7.06

¿Nos hacemos hombres-libro, colega?

Día de la Regadera, Décimo, 10 de Thermidor de 214

Así, como suena. ¿Quién quiere hacerse un hombre-libro? Aunque supongo que a estas alturas por las coñas de la correción política habría que hablar de personas-libro, o algo así. No sólo la idea que cierra esa fascinante novela que es Farenheit 451 es de una gran belleza, sino que provoca un reflexión de otro orden: si uno eligiese convertirse en una obra de arte, ¿en qué puede convertirse? Sí, uno puede ser un hombre-partitura, saberla de memoria, ser capaz de transcribirla y de interpretarla, pero no es lo mismo. No se puede ser un hombre-cuadro, por lo menos no en el sentido estricto, y mucho menos un hombre-escultura o un hombre-arquitectónico, ni tampoco un hombre-tebeo. La memorización de los conocimientos científicos también sería importante, pero en ese caso no se necesita una fidelidad absoluta del original, sólo la exactitud de los contenidos. Pero ser un hombre-libro sí que lo veo factible.

Precisamente en una de mis obras había unos personajes que tenían memorizados una serie de libros sagrados y leyes llamados Paralipómenos que continuamente repetían inconscientemente en su mente, buscando nuevas relaciones y argumentaciones en una reflexión infinita sobre esos textos que les daban su fuerza y poderes, una especie de monólogo interior que se mezclaba y superponía a la acción que ellos mismos describían.

La pregunta a hacerse a continuación es la siguiente: si me decidiese a ser un hombre-libro, ¿cuál sería? Como sé que los hay muy frikis muchos saltarían inmediatamente con un ¡El Señor de los Anillos! Pues nada, compañeros del metal, poneos a ello. En todo caso, me parece que en ese caso se impondría una opción más razonable, y debería ser un proyecto compartido entre tres personas. A la mente se me viene al momento una opción clara, La Ilíada, y así poder tener continuamente residente en memoria las tremendas burradas que los griegos y teucros se hacían entre ellos, con los dioses azuzando desde la barrera. Si los libros son nuestros mejores amigos al lado del perro, tener un libro incrustado en la cabeza es como tener siempre contigo a tu mejor amigo, y en cualquier momento de aburrimiento, esperando al dentista o en el metro, no tendríamos más que dejar fluir por nuestra mente las palabras de nuestra obra favorita. También en este caso se hace uno la pregunta si se debería memorizar un libro traducido o si no sería más deseable preservar un libro escrito en la lengua que uno habla. Así que se supone que a los españolitos nos tocaría Miau, La Colmena o El Conde Lucanor, aunque supongo que las obras de los clásicos romanos y griegos deberían entrar en la categoría de memorizables, así como otros clásicos universales. La Regenta para algún clon de Fraga, que si le cabía el Estado en la cabeza ese mamotreto apenas si le ocuparía un rinconcito.

Y entonces me preguntaréis: ¿y para qué coño va a servir convertirse en un hombre-libro? Parece mentira que me preguntéis eso, la verdad. Está claro: para absolutamente nada. Incluso en la obra de Bradbury no servían para nada, o casi. El final de la novela, bellísimo, consiste en la existencia de esos hombres-libro, apenas unos miles como mucho, y que garantizarían poniéndonos en lo mejor la supervivencia de una ínfima parte de la cultura humana. Aunque si bien uno lo piensa las bases de nuestra cultura y civilización son apenas unos cientos o miles de obras elegidas. Además obviamente, aunque Bradbury no se para mucho en ello, se supone que la gente sigue sabiendo leer y escribir, y que los conocimientos científicos y técnicos se seguirán transmitiendo de forma escrita, pero en asépticos tratados. Lo que se prohibe es la palabra creativa: la literatura, la historia y la filosofía. A la hoguera con todo ello, que le mete ideas raras en la cabeza a la gente.

Otro problema que se nos podría plantear es si es uno capaz de memorizar un texto completo, y sobre todo con ese nivel de fidelidad. Indudablemente se puede, ya que hay gente que lo hace, y sólo hay que conocer a alguien que haya estudiado Derecho o que se sacase una oposición de las durillas para saber que bien motivado un homo sapiens puede retener un montón de información. Antiguamente, además, era un oficio, y eran famosos los memoriones que acudían a la representación de algunas obras de teatro para luego transcribirlas y proceder luego a su plagio o su representación clandestina. También servían de espías para retener información clasificada que no había forma de hurtar o fotografiar, como se veía, creo recordar, en una de las películas del FBI luchando contra los espías alemanes que operaban dentro de los USA. Desde luego es posible memorizar un libro entero, aunque me imagino que será duro o difícil por lo menos hasta que no se invente el sistema que aparecía en un programa infantil llamado Planeta Imaginario, en el que se describía el proceso de "vampirizar un libro", literalmente clavarle los colmillos y chupar toda la información hasta que al final las páginas se quedaban en blanco.

Así pues, ¿nos convertimos en hombres-libro? No sirve para nada, sólo para ser un hombre-libro, y quizá para expresar de este modo nuestra fé en la palabra escrita, o para sufrir una transformación mental y espiritual, yo qué puñetas sé, que los puentes se cruzar al llegar a ellos y no antes. Quizá Harold Bloom nos proponga para alguna medalla o distinción, o alguna cosilla más, o terminen sacándonos en algún programa de la tele para reírse de nosotros. De todos modos, el que quiera como mínimo hablar de este asunto y quizá hacer algo curioso, que me escriba a het_novela@hotmail.com. ¿Que pensáis que estoy como una regadera? Pues vale, aceptamos barco, ¿por qué no?

Aunque con la suerte que tengo yo para estas cosas seguro que a alguien ya se le ocurrió antes la idea y ya está en marcha. Si es ése el caso, espero que también me lo comuniquéis.

Y lo que es más: ¿memorizar un libro se podrá considerar copia privada o tendremos que pagar también un canon a la SGAE por convertirnos en hombres-libro? Me temo que esta pregunta poblará mis sueños durante semanas. ¿Y después de memorizar el libro lo quemaríamos como los hombres-libro de la novela? No seáis bestias. Para el book-crossing de cabeza.

¿Y tú qué piensas de todo esto, Ray?

"Pues nada, chaval. Tú mismo."

(¿Día de la Regadera? En estas ocasiones sí que me replanteo muy en serio si lo del calendario republicano fue realmente una buena idea.)
*
Año y medio después se publicó esta otra entrada.
-SuperSantiEgo

27.7.06

¿El Supes con caries? ¡Vamos, hombre, no me jodas!

Día de la Mora Noveno, 9 de Thermidor de 214

Y entonces voy yo y me digo, me digo yo: voy a pedirle al compa éste del currele su copia legal y no pirata de Superman - La Película, me veo los extras extraordinarios y de paso hago una profunda lectura de la misma poniendo en funcionamiento las poderosas herramientas analíticas de las que muchos años de permanente estudio del pensamiento humano me han provisto. Saqué mi Philosophy-ball, la eché al suelo y... ¡Fenomelogía, te elijo a ti! Así que me dispuse a, desprovisto de toda intencionalidad y prejuicio, ver de nuevo la película preparado para captar la esencia de su realidad misma a partir del conocimiento noético. Abrí mi conciencia al noema y... la primera en la frente.
Endevé, señora, ¿me quiere usted dar a entender con esa burda publicidad encubierta que si como Cheerios seré tan alto, guapo y kirptoniano como su hijo? Vamos, hombre, no me jodas. "Usted creerá que un hombre puede volar", nos decía la publicidad de la película. Ya, si yo me lo creo. Por lo que ya no paso es porque las cajas de cereales se den solas la vuelta para volver a mostrarnos la marca. ¿Es que Donner nos toma por tontos o qué? ¡Garrafal error de racord! Espero que despidiesen a alguien por esto. También me lleva a la reflexión de que a día de hoy con las modernas técnicas digitales estos contratos de publicidad pasiva podrían ser temporales. "Vale, os ponemos la caja de Cheerios pero sólo durante veinte años." Y luego podrían poner Frosties, por ejemplo, o Kelloggs. Y como en España en el 78 dudo mucho que se vendiese esa marca podrían haber puesto, con transparencias y técnicas de la época, una caja de Cuétara, de Fontaneda, de Marbú Dorada o Príncipe de Vequelar. El buen ferengui ve oportunidades donde un mal ferengui sólo ve un poco de latinio.
Endevé: si Jor-El ha transferido su conciencia o lo que sea a la Fortaleza de la Soledad, que mantiene tan sesudas conversaciones con su hijo, ¿por qué en Superman Returns no pasa de ser un holograma tontolaba que no se entera de nada? Cuando vuelve Supermán reencarnado esta vez en Brandon Routh, ¿por qué no le dice Marlon Brando esto? "Nene, vinieron unos amigos tuyos por aquí, uno que se parecía al Doctor Maligno, y les dije que no estabas y de paso se llevaron todos los conocimientos que había aquí. He hecho bien, ¿verdad? Por cierto que les hablé en kriptoniano, pero pareció que me entendían." Si traes la imagen de Marlon Brando, de paso trae también su papel. Vamos, hombre, no me jodas.

Otra joyita: "¿Como se deletrea ese planeta del que dices que vienes? C, R, I..." Y Supermán, con autoridad, le dice: "No, no. Es K, R, Y...?" ¿Un día Jor-El le puso como deberes hacer la transcripción correcta del kriptoniano al inglés? O eso o en el fondo el Supes es un cachondo, y en el plano que no nos quiso enseñar Donner pone cara de hijoputa redomado de "me lo estoy inventando ahora mismo", mira a cámara rompiendo la cuarta pared y se lo dice. Para mí que es un vacile, porque le dice justo lo contrario de lo que ella pone. Podrían haber seguido el jueguecito. "Entonces te llamas Cal, ¿no? Con C." "No, no, con K. Kal-El?" "Ah, Kal El." "No, no, Kal-El, con guión enmedio."

Seguimos viendo la película centrando nuestro foco de atención cual monje zen y:
Jooooder. De verdad de la buena y palabrita del niño Jesús que yo NUNCA me fijo en estas cosas, pero había oído como todo el mundo los rumores falsos sobre el retoque digital al paquete de Brandon Routh y además la fenomelogía es lo que tiene, que accede uno noéticamente a la esencia de la realidad. Pero vamos, lo que se ve claramente es que sobrado, lo que se dice sobrado, el Christopher Reeve, de largo. O eso, o es que lo ha puesto pinocho detener a su primer caco. "Yo nunca miento", dice luego el paisano. Ya, menos mal, porque si no en vez de tienda de campaña tendrías la casa del abuelo de Heidi. A ver si descubro qué marca de coquillas utilizaron, porque eso promete.

Pero hay algo por lo que ya sí que no paso. Como que no. Todo tiene un límite en esta vida. Se nos muere Lois Lane (qué pena, ¿no?), y... ya sé lo que estáis pensando, que qué exageración dar vueltas a la Tierra, invertir el paso del tiempo y todo eso. No, si a mí eso me parece muy bien. Por lo que ya no paso es por el momento en el que el Último Hijo de Krypton suelta su alarido transido de dolor por la muerte de su amada y nos enseña con profusión su piñata, como años después haría Brad Pitt en Leyendas de Pasión:
¡¿PERO QUÉ COÑO ES ESTO, JODER?! ¿No lo habéis visto ni pinchando en la imagen para verla a su tamaño real? Esperad que os lo pongo más de cerca:
Kal-El, ¡a ti te han hecho como mínimo un empaste, que te lo estoy viendo! ¡Habrase visto! Y ahora muchos estarán diciendo: ha estado acertado ahí el SantiEgo, gran poder de observación, sí señor, ¿dónde se ha visto que Supermán pueda tener caries? Pues no, yo comprendo perfectamente que pudiera tenerla, pues en la peli se educa de los dieciocho a los treinta años en la Fortaleza de la Inseguridad, y como todos sabemos, sobre todo en el caso de Supermán Pre-Crisis, los artefactos kirptonianos y materia de ese planeta en general eran tan duros como él, así que durante esos años la cocina kriptoniana de su mami, la que sale en Superman II, puede hacerle daño. La repostería kriptoniana es lo que tiene: muy rica, pero te estropea la dentadura.

Por lo que sí que ya no paso es porque Supermán no cuide su higiene dental. ¡Eso sí que no! ¡Qué ejemplo le estamos dando a los niños, a ver! Si incluso recuerdo perfectamente un capítulo de esa gran serie de Batman protagonizada por Adam West y Kurt Ward en la que arrojaban a Robin maniatado al vacío y Batman le lanzaba el batarang para que lo atrapase con los dientes, y así consigue alzarlo hasta la azotea, en la que se desarrolla este impresionante diálogo:


Robin: "Holy molars! Am I ever glad I take good care of my teeth!"

Batman: "True. You owe your life to dental hygiene."

En román paladino:
Robin: "¡Santos molares! ¡Me alegro de haber cuidado siempre de mi dentadura!"
Batman: "Cierto. Le debes la vida a tu higiene dental."

¿Robin se cepilla bien los dientes y Supermán no? ¡Vamos, hombre, no me jodas!


-SuperSantiEgo

21.7.06

Homenaje al DIA

Día del Melón, Tercero, 3 de Thermidor de 214.

No, no se me ha ido la perola completamente ni pretendo hacer un homenaje a la parte del período que tarda la Tierra en dar una vuelta sobre su eje que nos protege de los vampiros, ni a DYA (Detente Y Ayuda), asociación de ayuda en carretera. Me estoy refiriendo, ¿cómo no?, al DIA%, Autoservicio Descuento. Como dijo una vez un amiguete mío, el supermercado de los pobres. Bueno, tampoco es eso, pero desde luego ir a comprar ahí es una experiencia sociológica de lo más interesante. Uno de mis antiguos compañeros de piso decía jocosamente que él "siempre comía el menú del DIA", y no se refería precisamente al restaurante de la esquina.

Gracias al DIA% podemos montarnos un pedo de kalimotxo peleón por menos de 1.50 €, o hacer una orgía de membrillo y quesitos por casi el mismo precio. El DIA% es la Estrella Polar de estudiantes y parados, y a él se dirigen para saciarse de esperanza y justicia. Hay sitios similares, como el Familia, o el Lidl, pero sin lugar a dudas el DIA% es algo especial.

Los DIA% se caracterizan por encima de todo por ser sitios lóbregos en calles lóbregas, mal iluminados, con total ausencia de música de ambiente. También suelen ser angostos, abarrotados, con el espacio utilizado al máximo y con estanterías en las que se apilan las cajas de cartón abiertas de cualquier manera, de las que uno se va sirviendo. A veces se encuentra uno con un camino cortado por un carrito con innumerables sanjacobos o cartones de leche y hay que dar marcha atrás en ese dédalo de pasillos en el que sencillamente nada está donde debería estar, y en el que muchas veces no se encuentran productos durante una buena temporada. Dos semanas llevo ya sin encontrar latas de tomate triturado y aceite de girasol, y cabezón me niego a comprarlos en otro sitio para gozar de la embriagadora sensación de sentirme yugoslavo en los tiempos de Tito.

He estado en algún DIA% en el que me han dado ganas de preguntar a alguien cómo coño consiguen esa iluminación enfermiza y claustrofóbica mejor conseguida que en Saw, he estado en un DIA% en el que de algún sitio se filtraban hedores cuyo origen era mejor no plantearse, y en el que estuve ayer vi hormigas sobre las cerezas en oferta, sólo aptas para las personas a las que les gusta la fruta muy muy pero que muy madura. Ir a un DIA% purifica el espíritu, porque al salir de esos lugares de entrada angosta y paredes de color blanco roto donde cada cosa es gris y sin brillo, todo reluce más, los espacios abiertos llenan nuestros ojos y rejuvenecen nuestras almas, y nos sentimos un poco en el cielo sólo porque nos da la sensación de que hemos salido de un pequeño infierno. Después de estar en un DIA% entrar en un Eroski es como sentirse agasajado en un palacio de cuento de hadas, el AhorraMás es Jauja y el supermercado de El Corte Inglés puede llegar a dejarte sin aliento.
¿Razones para ir al DIA% a pesar de todos estos factores? No olvidar nuestros orígenes ni nuestro verdadero yo de estudiante cutre o parado sin recursos. Cuando volvamos a la miseria, menos dura nos será la caída. Como decía, además, es toda una lección sociológica y una cura de humildad estar en esa cola en la que te encuentras con los seres más variopintos, jubilados que llevan su billete de 5€ pelado, el retrasado al que su madre manda a comprar un cartón de leche, sin olvidarnos de la señora que parece estar pasándolo mal al ser vista en lugar tan poco adecuado a su categoría. Además, incluso en un DIA% descubrimos la fragilidad de nuestra economía, y a punto estuve de echarme a llorar ayer como el pobretón de Kenny McCormik al darme cuenta de que la barra de chopped de 400 gramos que hasta hace nada estaba a 87 cts ya había superado la barrera psicológica del euro.
Ir a un Lidl no es lo mismo, es como comparar una catedral románica con una iglesia de barrio que ocupa los bajos de un edificio. Esos grandes pasillos, esos colores azul eléctrico y amarillo, esos techos altos y esa distribución prusiana de los productos perfectamente ordenados con todal desprecio por el horror al vacío no inducen a la meditatio mortis, ni nos muestran nuestro lugar en un mundo hosco, hostil y frío que no nos quiere, que no nos desea y que no quiere nada con nosotros sino nuestra irreflexiva sumisión a los valores establecidos y exprimir nuestra fuerza de trabajo. Una vez me di cuenta en un DIA% de provincias de que el uniforme de las sacrificadas muchachas que viven interminables horas en esos centros de mortificación lucían un uniforme de blusón rojo anaranjado y pantalones verdes, y a una cajera que bajo una mejor luz hubiese resultado hasta bonita estuve a punto de decirle: "Parecéis todas primas de Aquamán", pero me dije que mejor no hacerlo, que bastante tienen con trabajar donde trabajan y con un sueldo ridículo para que les venga un friki a decirles la chorrada del siglo.

Otras veces, soñador, me detengo a la salida de un Lidl henchido como nunca del espíritu de la Bauhaus, y me digo: algún día España será como Alemania una potencia europea, y nuestros DIA% serán como el Lidl.

Sobre mis experiencias en las tiendas de barrio, también conocidos como "fenicios", ya os hablaré otro día.

***
Esta entrada viene con bonus:
Adivinanza tolkiana.
"Di amigo y entra."

Se ruega que si alguien quiere poner la solución en los comentarios, que lo haga guardando la debida compostura y sin retintines innecesarios.

-SuperSantiEgo

19.7.06

Ven a trabajar conmigo a la SGAE, joven Skywalker

Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada. Entrada eliminada.

13.7.06

El Supes ha vuelto, yo lo he visto y aquí mismo sus lo cuento.

Día de la Pintada (el animal, no el grafitti, brutos), Quinto, 25 de Cosechador de 214

Lo primero que podría contar respecto a la película es que llegamos un poquitín justos a verla, de modo que cuando nos
acercamos a sacar las entradas por el sistema de haberlas comprado previamente con tarjeta, ésta no funcionaba correctamente cuando mi amigo la insertó en el aparatito para que nos diese las entradas, y ya estaba mi colega a punto de desistir y nos resignábamos a tener que ver la película empezada, cuando recordé cuál es mi trabajo y una de las cosas por las que soy admirado y reconocido en mi centro de trabajo: soy el capullo que se encarga, a veces, de la programación de los cajeros y de las tarjetas, y el que se pelea con un viejo cajero automático que tenemos allí a tal efecto, y el que hace pruebas en él con dinero que parece del Monopoly. Así que le pedí la tarjeta, la froté un momento en la manga de la camisa, la introduje gentilmente y... las entradas salieron como la seda. Ya lo decía el Señor Rosa en Reservoir Dogs: "Un profesional siempre es un profesional".


[¿Spoilers? Sí, a partir de aquí.]


Y entonces empezó la película. Sonó la música de John Williams, el mejor leiv motiv de un personaje que se haya hecho en una película, y los pelos como escarpias. Los títulos de crédito, una chulada, igualitos que los de 1978. Si funciona, no lo cambies. La primera duda que me aquejó fue la misma destrucción de Kripton, porque no estalla el planeta, pues lo que ahí veo es la explosión de una supernova. ¿En la del 78 era así?

Voy a hacerle una pregunta a los RAElitas: ¿qué es una fortaleza? Según los RAElitas es "Recinto fortificado, como un castillo, una ciudadela, etc." Vosotros cuando salís de casa cerráis la puerta, ¿verdad? Y yo. Y si vamos a estar mucho tiempo fuera echamos la doble vuelta. Pero Kal-El no. Así que Luthor se cuela en la Fortaleza de la Soledad, esa tan bonita que en el tiempo Pre-Crisis se abría con una gigantesca llave, y a la que en tiempo Post-Crisis llegaba literalemente traspasando cientos de metros de hielo, guardada por robots con muy mala leche y todo eso. Pues en la película se deja las llaves puestas, no hay ningún sistema de seguridad que mire si hay ADN kriptoniano y cosas de esas, ni una password, ni nada. Entras, y como Pedro por su casa. Vaya ful de Estambul de fortaleza.

Allí Lex Luthor se entrevista con Marlon Brando, y ahí es cuando uno piensa que Marlon nunca hubiese dado su consentimiento, pero como ya está muerto, sus herederos a cobrar. Y ahí está el bueno de Jor-El, que le dice a Lex que le va a contar todo, todo y todo, todos los conocimientos de miles de años de no sé ni cuántas galaxias. Claro que también podría haber añadido: "Pero a pesar de estos conocimientos y de miles de años de avances tecnológicos, todavía no hemos aprendido a aterrizar una nave espacial. Te diste la gran piña cuando te mandamos de pequeño, y en todos los demás casos te meterás igualmente un josconcionazo de agárrate y no te menees". O eso, o es que los de Kripton son de la margen izquierda del Nervión, e igual que los de Bilbao no se caen, sino que se tiran, y por eso los kriptonianos no le encuentran gracia a aterrizar si no es montando el espectáculo, cometa en llamas y espectáculo de fuegos artificiales. Si puede programar la nave para que caiga allá en el rancho grande, allá donde yo vivía, podría haber hecho un aterrizaje suave, ¿no? Además se va a buscar los restos de Kripton porque unos astrónomos le dicen que quizá quede algo. ¿No te valía la palabra de tu papá de que todos kaputt? ¿No se suponía que por los efectos relativistas el viaje del infante Kal-El duraba miles de años, como nos dijeron en la primera película? ¿Qué esperaba encontrar allí después de tanto tiempo, y por qué la ida, estancia y vuelta sólo le ha llevado cinco años? Además es de cultura general que de la explosión de una supernova queda como mucho gas y algo de gravilla, y eso siendo generosos. Esos astrónomos debían ser unos cachondos y lo que querían era hacer una porra a ver hasta cuándo podían estar engañando al Supes, seguro.

Espera. Si te fuiste hace cinco años y estamos en el 2006, te fuiste en 2001. ¡Justo cuando más te necesitábamos para luchar contra el Eje del Mal, joder!

Lois Lane se sube a un avión y como es de esperar la monta. Excepto con algunos guionistas, hay que reconocer que Lois Lane es un personaje realmente insoportable. Excepciones hay, pero la mayor parte de las veces es una especie de zorra presuntuosa que parece afectada de misandria en plan Cosmopolitan capaz de mirar por encima del hombro a todo hijo de vecino, ya sea Supermán o Clark Kent cuando ya se han casado. Margot Kidder lo hacía francamente bien, mi interpretación preferida es la de Teri Hatcher, entre histérica y despistada pero entrañable, y en cuento a Erica Durance en Smallville, , está como un queso de burgos y me la pone muy durance, pero aplíquesele todo lo dicho sobre lo de zorra tipo Cosmopolitan. Kate Bosworth, pues no le pega el papel, y menos todavía si, como he dicho, seguimos con incoherencias como que la pobre de Lois durante la caída libre del avión, por no haberse abrochado el cinturón porque yo soy la super-reporteta requeteguays, reciba... no sé... ¿quince golpes mortales como mínimo? Es que ni se despeina, la tía. Incluso después de pasado el susto, y creo que ni se ha cambiado de vestido todavía, Perry White le pregunta si está bien y ella le dice que sí tan tranquila, como si sólo hubiese sido un resbalón. Lo tuyo sí que tiene mérito, tía, porque no eres kriptoniana.

Muy bonitas desde luego las imágenes exteriores de Supermán salvando el avión, donde se aplican, aunque no del todo, las más elementales leyes de la física: el ala se rompe por la tensión cuando intenta frenar el giro desenfrenado del aparato y luego cuando lo detiene se ven las ondas de presión deformado el fuselaje. Me imaginé a alguno de mis antiguos profesores de la facultad, algunos de ellos muy frikis en lo suyo, proyectando esas imágenes y poniendo sobre ella una transparencia para explicar el módulo de Young.

¿Los cristales kriptonianos crecen con el agua? La primera noticia que tengo, quillo. Los únicos cristales que crecen con el agua son los de hielo, ¿no? ¿Y cómo los ha programado Luthor? De todo los maravilloso que le debe haber enseñado Jor-El, ¿esa capullada era lo mejor que se le pudo haber ocurrido a Lex? Si es que hay gente que no se merece que le salgan las cosas bien. Kevin Spacey lo hace bien, es como Gene Hackman pero algo más comedido, sin estar tan exagerado. El mismo Gene Hackman podría haber vuelto a hacer el papel aunque el señor tiene ya sus 76 años, pero me imagino que después de Supermán IV juraría por la salud de sus hijos ni planteárselo siquiera.

A Supermán le hace daño la kirptonita, pero parece que hay que tirar un dado de 20 para ver el daño que realmente le causa. De hecho parece que se da cuenta de que hay kriptonita alrededor sólo cuando le meten el primer piño. Volviendo a donde a veces se hacen las cosas bien, en los comics, recordemos que en los primeros diez años Post-Crisis (por los siguientes ya no pongo la mano en el fuego), la exposición incluso muy limitada de la kriptonita lo dejaba hecho unos zorros, le drenaba los poderes y podía llegar a necesitar meses para reestablecerse por completo. Aquí queda expuetso, le clavan un puñal de kriptonita que le deja una esquirla dentro y todo esto parece que le sienta de maravilla, porque vuelve y levanta no sé ni cuántos miles de millones de toneladas con un importante porcentaje de kriptonita, mucha de ella a escasos centímetros, que sin embargo ahora, porque nos da la gana, apenas si le afecta. Creo que fue Ursula K LeGuin la que dijo aquello que la fantasía para ser aceptable tiene que tener la coherencia interna de la realidad, pero ya vemos el caso que le hacen a esa señora.

La película, además, es un remake enmascarado de las dos primeras películas originales. Se nota y bastante. Quizá intentan hacer olvidar las bufonadas de la tercera y cuarta partes, pero puede que hayan meado un poco fuera del tiesto. Tanto mesianismo abruma más que nada porque está algo falto de substancia. Es el Salvador, sí, ¿pero de qué nos va a salvar, si lo que tiene delante es a un tipo que intenta repetir más o menos el plan de Supermán I? A alguna gente no familiarizada con el pesonaje le he intentado explicar que, aunque no sea del todo oficial, se supone que lo que nosotros estamos viendo en comics y películas es la "vida pública" de un ser que, en primer lugar, se presupone que es inmortal, como lo han insinuado muchas historias y futuros alternativos, algo que aparece incluso en Smallville cuando el chaval que tiene el poder de ver cómo será la muerte de una persona (algo ya visto en Expediente X), toca a Clark y ve una imagen del espacio y una capa roja ondeando, y le dice: "Es como si tu vida no tuviera final". Se supone que Supermán se convertirá, de un modo u otro, quizá, quién sabe, a lo mejor, en un ser transcendente, en un dios o algo así, y precisamente en ese momento de duda y de transición en el que empieza a comprender su verdadera naturaleza es cuando nos lo muestra Frank Miller en El Regreso del Señor de la Noche: él sigue joven mientras Batman, Lana Lang y Jimmy Olsen son ya de avanzada edad, y puede que sea por eso por lo que se aferra a lo único que tiene permanencia en el tiempo, el aparato del Estado. También otras interpretaciones ofrecen la posibilidad de que el gran cambio de la humanidad se deba a la descendencia de Supermán con Lois Lane, y ahí sí que podemos decir que la película nos muestra algo con lo que también se ha especulado en los comics, aunque a ver si no hacen algún desbarre indigno en las partes que sin duda seguirán a este nuevo arranque de la franquicia.

Pero que conste que la película... me ha gustado. Visualmente es muy bonita, y de las distintas opciones entre las que pudo elegir, se decanta por la más romántica tirando un poco a pastelera. Que conste que a mí me pueden llegar a gustar las pelis de Sandra Bullock y Meg Ryan, pero es porque sé lo que voy a ver, e igual que me molestaría que una de sus películas de comedia romántica degenerase de pronto en una orgía de tiros, pues esperaba que como mínimo hubiese en esta película en cuestión una buena escena de hostias batidas, destrucción, puñetazos que generan ondas de choque y cosas así. Si hubo de eso en Matrix Revolutions, aquí con mucha más razón, que es uno de los distintivos del género. ¡Un poquito de ultraviolencia nunca viene mal para pasarlo fenómenos, mis drugos! Me hubiese conformado incluso con un robot gigante, fijaos lo que os digo. ¡Si hasta salía uno en Sky High, por favor!

El chaval, Brandon Routh, lo hace muy bien. De hecho su interpretación de Clark Kent es tan calcada a la de Cristopher Reeve que da miedo. Además es joven, así que tiene cuerda para rato para cuantas secuelas se quieran hacer. Lo siento por los incondicionales de Tom Welling, pero ese chaval no podía ser de ninguna de las maneras, por las siguientes razones: 1º La dimension de Smallville no es compatible con la de las películas de
Supermán. En Smallville por cazurrerías de guión parece que Metrópolis está en medio de Kansas, y en las pelis pasadas y del presente Metrópolis, el Gran Albaricoque, vuelve a ser el sobrenombre de Nueva York, y si no fijaos en esta hermosa imagen en la que el Supes contempla el Empire State Building a ver si aparece King Kong. 2º Le hemos visto la cara. Vale que lo de las gafas es chorra, pero un mínimo de excusa hay que poner, ¿no? ¿Quién se puede creer que Lois Lane, que tendría que ser entonces Erica Durance, no lo va a reconocer, si lo ha visto mil veces? 3º Tom Welling no es un actor. Ni remotamente. Con el doblaje en español sólo parece un actor inexpresivo, pero en versión original le da una nueva dimensión al concepto de hablar con farfullos, sin entonación y sin emoción. Stallone a su lado es Lawrence Olivier.

Pues eso, me ha gustado, tiene detalles muy majos como decir "Se le ha visto en Londres, Berlín, Beijing y Gotham", y entonces uno piensa: la de oportunidades que han tenido para hacer eso mismo en las películas de Marvel, y no han tenido narices. Hubiese quedado precioso que en una de los X-Men saliese un locutor en televisión diciendo: "Se ha visto entre los edificios una figura de rojo y azul lanzando una misteriosa tela de araña", o que en Los 4 Fantásticos saliese el mismo JJ Jameson interpretado por el mismo actor diciendo: "El Dayly Bugle adora a los superhéroes de verdad". Nada que hiciese pagar derechos, pero sí ese puntillo.

Lo que sí hago es reafirmarme en mi idea de que algo debe pasar por la mente calenturienta de los guionistas y directores de las adaptaciones de superhéroes en imagen real, porque no aciertan de pleno ni de coña. Siempre quieren mejorar aquello de lo que sólo tienen que hacer una selección, nada más. Y hacerse bien claro que se puede, pues ahí están algunas versiones de dibujos animados que da gloria verlas.

Lo que no entiendo muy bien es por qué me ha gustado, si durante la película no fui incapaz de dejar de ver las incoherencias que iban desfilando por la pantalla. ¿Será que estaré condicionado?

-SuperSantiEgo

8.7.06

Robocop 2 en cómic. Pero qué bruto puedes llegar a ser cuando te lo propones, Frank.

Día del Parque, Décimo, 20 de Cosechador de 214Cuando se lee algo sobre los desencuentros de cualquiera dentro de Hollywood, los mangoneos que han tenido que sufir y en general todas las ignominias a las que someten las grandes productoras a guionistas, directores y actores, lo más fácil, lo más lógico y hasta lo más natural es ponerse del lado más débil y que sabemos que suele llevar las de perder. De ahí nuestra inmediata simpatía por casos como los del tito Alan Moore o Frank Miller, aunque como se podrá comprobar en este segundo caso mi opinión ha cambiado radicalmente, porque me parece que el genial autor de El Regreso del Señor de la Noche a veces tiene un morro que se lo pisa. Que es un genio no lo duda nadie, pero que a veces utiliza el sistema Stephen King "os voy a contar lo mismo que hace diez años pero cambiado de nombre a ver si no se nota mucho" también es innegable, sin contar que es muy capaz de derribar su propio mito con cosas como el DK2. Vale que quizá quiso burlarse de editores y aficionados prolongando como le pedían una historia en esencia improlongable, pero tampoco es excusa. Lo de poner al amigo Jerjes como una drag queen con piercings en 300, con los espartanos por ahí en pelotas enseñando el cinganillo y los Inmortales disfrazados de Fantomas ya no sé si es el fruto de la ignorancia o sencillamente se le escapó el lápiz y le salió así, sin contar que los espartanos, (de los que tampoco sabemos mucho, la verdad) parecen más que nada marines pasados de vueltas, y eso queriendo hacer la vista gorda de que cada uno de los trescientos llevaba a dos criados ilotas consigo, que una cosa es ser un despiadado guerrero que no conoce el miedo y otra muy diferente tener que lavarse uno mismo la ropa.

Que sí, que Frank Miller es dios, pero igual que cuando hace realmente bueno no hay quien lo pare cuando decide tirarse de plancha en la piscina sin mirar antes si hay agua tampoco es recomendable ponerse en medio.

En este caso se va a analizar en parte Robocop y sobre todo el aporte de Frank Miller a la saga en Robocop 2, a raíz de la publicación de la adaptación en cómic del que fue el guión original de Miller para la película.

Robocop es una película realmente maja, dirigida por un
Paul Verhoeven en su mejor momento y que en su estreno rompió bastantes moldes y dejó a más de uno con la boca abierta diciendo: "Hala, qué burrada." Quizá muchos, en nuestra frágil juventud, sólo vimos eso, un torrente de imágenes impactantes, un tío de hojalata que ríase usted del que salía en El mago de Oz pegando tiros a los malos y humor negro con secuencias casi gore, y más que lo son ahora con la versión del director que recupera los planos que le hicieron quitar a Verhoeven para que no les quemasen los cines por bruticos. Pero Robocop era algo más que eso, para el que lo quisiese ver: era un futuro distópico, un futuro cercano pero reconocible que ponía los pelos de punta. A veces me han preguntando si existe alguna distopía del capitalismo equivalente a 1984, y les digo que en literatura no me consta como tal aunque puede ser que las haya, pero lo que es en comics y películas, las que quieras: la misma Robocop, casi todo el cyberpunk suele tratar de un mundo despiadado donde el valor de la vida humana no vale un duro y las megacorporaciones han suplantado el papel de los Estados, Magnum (no, la de Tom Selleck no), y desde luego la pedazo de burrada que era el Universo Marvel 2099, donde sencillamente no valía la pena vivir, la policía era totalmente privada como pretendían que se convirtiese en Robocop, los millonarios salían libres de asesinatos después de pagar una multa y para colmo tiene que llegar un supervillano de los bestias del siglo XX, el Doctor Muerte, para salvar la situación, conquistar los EEUU y crear una nueva Constitución en la que de nuevo se garantizase la vida y la seguridad de los ciudadanos, además del derecho a la educación y a un salario justo. El Doctor Muerte un sociata enemigo del libre acontecer de los movimientos del mercado, lo que hay que ver. Como se entere César Vidal...

Robocop es, fundamentalmente, quién nos lo iba a decir, una distopía del capitalismo. También es acción, tiros, violencia muchas veces gratuita y ciencia-ficción, pero desde luego nos presenta un mundo cochambroso que parece el destino inevitable que nos va a alcanzar si continúan los destrozos a los más elementales derechos que hasta hace poco se consideraban inviolables. Robocop se filmó en 1987, en plena Era Reagan (1980-1992, incluyendo el mandato de Bush I), en una marea de privatizaciones salvajes del sector público y de argumentos bastante cachondos para recortar la ya dañada sanidad pública de los USA , sinn olvidar el aumento de los gastos militares, cuyo crecimiento quedó prácticamente al albedrío de unos asesores que tenían un puesto asegurado en las grandes multinacionales del armamento cuando acabase su carrera política. Todo eso se refleja en Robocop, y los directivos de la OCP, una multinacional modelo que nada tiene que envidiar a aquéllas contra las que arremete Michael Moore en sus documentales, se congratulan de que "los cambios en el sistema impositivo han creado una economía ideal para el crecimiento empresarial", y luego se felicitan de haber sacado altos rendimientos en mercados tradicionalmente considerados poco apetecibles como hospitales, cárceles y exploración espacial. Justo lo que han pedido y conseguido los neocon y neoliberales en estos últimos veinte años: bajadas de impuestos a las grandes corporaciones e inhibición de la actividad pública en servicios imprescindibles que se encarecen sin recibir la tan prometida mayor eficacia bajo la gestión privada. La OCP es una multinacional sin la más mínima humanidad, y su anhelo es privatizar la policía y crear una ciudad sólo para los ricos que se la puedan permitir, algo que han conseguido en Robocop 2 hasta el punto de que literalmente se van a hacer cargo de la ciudad entera, en un ominoso prolegómeno de lo que después podría ser un mundo como el de Rollerball (1975), en el que ya no existen los estados y cada ciudad está gobernada por una corporación. Aun más: el alcalde de Detroit echará en cara al presidente de la OCP que ellos mismos han minado el crédito de la ciudad y deteriorado los servicios hasta convertir la ciudad en un infierno de manera que pudiera caer más fácilmente en su poder. Y ésa, se lleva años denunciando, es la táctica favorita de esos neoliberales: en cuanto llegan al poder descuidan los servicios públicos y los convierten en ineficaces de modo que su teoría se convierte autománticamente en cierta con las pruebas que ellos mismos han forzado, y así tienen excusa para privatizar esas empresas de servicios públicos y vendérselas a sus amigos. Algo parecido dice el rojeras de Warren Beatty en Bullworth (1998), cuando interpreta a un candidato demócrata al que se le va la olla y decide decir sólo la verdad, y suelta aquello de "nosotros con tres centavos en la Seguridad Social hacemos lo mismo que la sanidad privada con 27". Y lo que peor de esa OPA hostil a la ciudad, y que preguntan algunos periodistas es esto: "¿Nos convierte eso a todos en empleados de la OCP?" "¿Qué pasa con los derechos civiles?" Eso: ¿dejarán de tener derechos como ciudadanos para tener sólo un convenio colectivo de mierda? La respuesta por parte del presidente de la OCP es sencilla: "Todo el que quiera puede comprar acciones de la ciudad. ¿Qué puede ser más democrático?". Ésa es la típica respuesta del neoliberalismo a todo: los problema creados por el Mercado deben resolverse en el Mercado. Y tanto en la primera como en la segunda parte y en la versión original del guión de Miller veremos también cómo los grandes capitales han conseguido otro de sus triunfos por el que ahora mismo están clamando: la anulación de cualquier protección ecológica de zonas consideradas vitales para la supervivencia del planeta, lo que en el mundo de Robocop ha producido la explosión de una central nuclear en el Amazonas que se va a cargar toda la selva, y se ha perdido la capa de ozono.

Centrándonos más en la película, vemos cómo literalmente la OCP parece disponer por las buenas y sin más del cuerpo de Alex Murphy, como si la gente le perteneciese. Él mismo puede llegar a plantearse su humanidad, o su compañera, pero no veremos a nadie más que lo haga, a ningún fiscal o periodista que pida que lo reconozcan como un ser humano modificado, un cyborg, pero humano en su esencia, sino que sencillamente se le considera una máquina aunque conserve los recuerdos de un policía considerado muerto. Él mismo colaborará con la farsa para no hacer más daño a su mujer, y le dice que si tiene la misma cara que su marido es porque se la pusieron como homenaje a él... aunque puede uno llegar a pensar que vaya homenaje si luego se la tapan con un casco. También es realmente magnífica la exageración del mundo empresarial que aparece en Robocop 3, donde el primer error es el último, y éste conduce directamente al suicidio porque una vez despedido ya no hay posibilidad de seguir trabajando: vemos cómo los ejecutivos se lanzan desde las ventanas como si fuera el Crack del 29, y cómo uno le dice a otro: "Eso de tirarse por la ventana es una guarrada, yo llevo siempre una pistola, más limpio y rápido". Obviamente lo despiden en esa misma escena, se va de la habitación y continúa el diálogo hasta que casi nos hemos olvidado del asunto y entonces se oye un disparo apagado al que sigue un desagradable silencio.

La crítica a los modelos neoliberales se acentuaría en la serie de televisión de Robocop, bastante denostada porque obviamente dulcificaba al personaje, que no podía ir por ahí desmembrando a gente en horario juvenil. Sin embargo, el mundo que presentaba, aunque hilarante, ponía los pelos de punta porque profundizada en esa distopía capitalista en la que un dibujo animado llamado Capitán Cash (Capitán Efectivo), daba lecciones de libre mercado a los niños y les enseñaba a ganarse un ronnie, (las monedas de un dólar con la efigie de Ronald Reagan en claro homenaje a su Era) por ejemplo convirtiendo a sus abuelos muertos o mascotas en prácticas mesas de metacrilato. Posteriormente el mismo personaje real del Capitán Cash era engullido por el sistema del que daba lecciones. La serie no la seguí casi nada porque la ponían a unas horas el sábado o domingo por la mañana en las que como mucho estaba yo para tomar el café con leche y galletas y poco más, pero a ese respecto recuerdo que tenía unos puntos de lo más divertido. También abundaba en imágenes de pobres desheredados y sin empleo que vagaban por esas calles con comercios cerrados, y en el que su país se había olvidado de ellos y los había dejado a su suerte entre unas empresas que sólo perseguían el máximo beneficio al menor coste, y parece ser que incluso ha invadido México, después de haberlo invadido primero con las maquilas. No olvidemos también las gigantescas fábricas abandonadas en las que se suceden las batallas de Robocop en las dos primeras partes, que nos hablan de un glorioso pasado industrial ya desvanecido, y cuyas imágenes son iguales a las que muestra Michael Moore de su ciudad natal Flint
, devastada por los despidos masivos y las relocalizaciones, en Roger and Me (1989). Flint en una ciudad gemela de Detroit y las dos están dedicadas al mundo del automóvil.

Sobre las cuatro películas del 2000 para televisión nada puedo decir porque no las he visto, pero si consigo hacerlo y merece la pena ya comentaré algo.

Resumiendo: Robocop es además de un espectáculo de ciencia ficción, una especulación con considerable mala uva de las políticas sociales y económicas que se vienen desarrollando desde hace más de veinte años, y las consecuencias que éstas podrían tener. Básicamente, no se ha equivocado.

¿Y qué tiene que ver Frank Miller con todo esto? Pues lo siguiente.

Empecemos repasando un poco el lío en el que se metió ese señor cuando estaba en pleno apogeo de su fama, apenas unos años después de escribir y dibujar esa obra ya citada y el Año Uno, la versión gótica, oscura y definitiva de Batman que ahora algunos están intentado desmontar. Pues bien: le ofrecen ser el guionista de Robocop 2. Según dice Frank, no sabía dónde se metía. Pues mentira cochina, señor Miller, porque me consta que es usted persona de amplia cultura y de innegable cinefilia, así que debería saber de sobra que Hollywood ha fagocitado sin pestañear a gente mucho más importante que usted, desde William Faulkner a Bertold Brecht o el mismísimo Thomas Mann. Aceptar eso que usted dice es tan absurdo como pensar de veras que Garzón no sabía dónde se metía cuando se presentó por las listas de PSOE o que Marín y Pacheco entraron cual vírgenes colegialas en Marvel a hacer los 4F sin saber que allí ellos básicamente iban a ser el último mono y que estaban para hacer lo mismo que sus admirados Roy Thomas o John Buscema: lo que les mandasen, y ojito con rechistar. Me parece a mí que algo desencaminados sí que iban porque igual que los dos españoles parece que querían llegar allí y los acogiesen como los dos cultos europeos que los iban a sacar de su brutalidad norteamericana, el Miller quizá se lo tenía muy creído y creyó que lo iban a tratar como al genio que todos decían que era, y que se iban a quedar mirando embobados y lo iban a flipar con cualquier cosa que les hiciera. Igual que a los dos andaluces en Marvel les dijeron "Sí, chicos, sí, a estas alturas nos vais a enseñar a nosotros a hacer tebeos de superhéroes", a Frank le dijeron "Niño, que las películas cuestan millones de dólares, y las de este tipo sobre todo, y aquí se trabaja en equipo. Tú si la cagas lo arreglas con cuatro dólares más de papel y tinta china, pero aquí nos los cortan directamente." Ignorantes de la vida...

De hecho después de leer la adaptación me parece que me quedan claras dos cosas: primero, que el listillo de Frank fue a Hollywood a llevárselo crudo por la ley del mínimo esfuerzo, y segundo que nos la ha vuelto a jugar como en el DK2. "Ah, ¿que queréis ver cómo fue el maravillos guión que se ha convertido en una leyenda urbana? Esperad, que busco a un par de colegas que me hagan la adaptación y lo vais a pagar a 3.50 $ en nueve cómodas mensualidades." La verdad es que uno se había creído la leyenda urbana y esperaba encontrar como mínimo el equivalente para Robocop del Dark Knight... y se encuentra con... caña. Caña y más caña, y luego, por si había sido poco y quedaba alguna duda de que el argumento es cañero, más caña todavía. De hecho cuando uno lo lee, con tantos escombros, paredes destrozadas, sangre, dientes destrozados, vísceras y lo demás, le viene a uno la idea de que luego reconvirtió la idea (en singular, sí) que tenía para Robocop 2, en Hard Boiled (1990), que apenas si era un breve argumento en el que después Geoff Darrow se explayaba todo lo que quería para dibujar una violencia cañera y sin límites que sinceramente creo que copia descaradamente Juan José Ryp, que firma los dibujos de esta adaptación. Aunque como cómic y película son del mismo año quién saber para cuál fue "la idea" original: caña, caña y si sobra espacio más caña.

[Advertencia de destripe de argumento. A partir de aquí se dan detalles de Frank Miller's Robocop.]

Y la verdad es que creo que Miller no tiene nada de lo que quejarse, porque aprovecharon todo lo aprovechable de su guión, que no era poco, están los anuncios, lo de meterle un montón de directrices ridículas y otros muchos detalles. Pero probablemente si los que lo contrararon habían leído algo de lo que le había dado fama a Miller, les debió de parecer como mínimo curioso que el que se convertía en el Robocop de segunda generación fuese Nuke, el veterano del Vietnam que vimos en la magnífica Born Again, el tipo con la bandera de los USA tatuada en la frente y que decía aquello de "Dame una azul, dame una blanca, ¡dame una roja!", y que no paraba de decir "Nuestros chicos..." Pues aquí lo tenemos redivivo, un veterano de alguna invasión de los EEUU al que se la ha ido la chola, y que pertenece a la que va a ser la nueva policía privada que quiere imponer la OCP, y que van vestidos exactamente como los hombres blancos de Colón, ese entrañable detergente. El tío hasta dice incoherencias y parece que revive los actos de guerra que le han costado la razón. Miller, una cosa es reciclar ideas y otra hacer un copiar y pegar tan descarado. El personaje de la psiquiatra es plano como él solo en ese guión original, pasadísimo de vueltas y excesivamente psicópata, que al final incluso proyecta su consciencia en el Robocop 2.0 para meter más caña al bueno de Murphy. En la película tiene más peligro que un mono con navaja, pero siendo como en el cómic no sé yo si la llegarían a contratar, y es mucho más lógico lo que sucede al final, cuando los sibilinos directivos de la OCP llegan a la conclusión de que será el perfecto chivo expiatorio para todo lo que se les viene encima después del desastre.

¿Qué más os puedo contar? ¿He comentado que hay mucha caña, que muere mucha gente, se atraviesan paredes y hay escombros y sangre a patadas? Pues entonces tampoco queda mucho más que decir, sino que los productores se quedaron bastante cortos al decirle que el guión era infilmable, porque en su esencia era un poco basurilla. Tampoco sé hasta qué punto algunas de las ideas que aparecen en la película final son del mismo Miller, que siguió colaborando en la película, pero de verdad que el material original que les hizo pasar por jabugo me parece más bien flojito. Caín, el traficante mesiánico del Nuke (vaya, otro homenaje), es un personaje mucho más rico y acojonante, con su momia de Elvis, y Hob el niño criminal también es un punto, porque tiene una mala baba que casi no lo siente uno cuando su anterior protector lo liquida de mala manera. También está ausente en el cómic la subtrama del alcalde intentando salvar la ciudad de la quiebra y ese patético festival para conseguir los fondos, o esa escena de cachondeo subido cuando uno de sus asesores dice: "Señor alcalde, no podemos negociar con criminales." "¡No pongas etiquetas a la gente! ¡No me gustan nada las etiquetas!"

Tampoco es criticar por criticar, pero vuelvo a insistir en que si eso era lo único que tenía que ofrecer... no me extraña que le metiesen mano, o que le obligasen a meterle mano. Las ideas buenas se mantuvieron, y otras las reciclaron o modificaron. Por ejemplo abre la película el anuncio del sistema antirobo de los coches que es una silla eléctrica, y después John Glover (hoy más conocido como Lionel Luthor), nos recuerda
que además no gasta batería, y también aparece el anuncio del tipo que se suicida por perder la cuenta de un cliente. Pero luego hay cosas que son idas de olla, como lo de que exploten por accidente miles de armas nucleares en Groenlandia, vaya a empezar un invierno nuclear y los presentadores de televisión se lo tomen de coña, diciendo a la gente de cachondeo que se encierren en casa a esperar que descienda la radiación. Bastante es lo que ponen en la película, una sola central nuclear en el Amazonas. Además lo del invierno nuclear ya lo pusiste en Dark Knight, Frank. Luego ya no sé si será cosa de último momento en esta adaptación o pretendía que saliese así en la película, pero en el cómic el personaje de Anne Lewis que interpretaba Nancy Allen entre tanta caña va perdiendo más y más trozos del uniforme hasta que en las últimas páginas aparece casi en ropa interior con apenas unos jirones de ropa por encima. A estas alturas estas cosas...

Sin embargo la leyenda sobre este guión no ha hecho sino crecer con los años, y parece que a Miller tampoco le ha importado mucho destruir el mito a cambio de volver a hacer caja. Del mismo modo podemos preguntarnos que si tan mal le pareció todo y tan ofendido se sintió en su dignidad de autor... ¿por qué puñetas repitió en Robocop 3, ¡Robocop vuela!, si hasta dicen que la tontería ésa del samurai Otomo es cosa suya? Pues para volver a llevárselo crudo, que de eso se trataba. Luego a quejarse y a tirar balones fuera, no me quieren, no me dejaron hacer lo que yo quería... qué malos son...

De todos modos parece que efectivamente el tito Frank aprendió algo en Hollywood y la adaptación de Sin City la controló él para darnos una obra impresionante y que quita el sentío. A cada uno lo suyo, y Sin City es un cómic fantástico y la adaptación en película es grandiosa. Cuando el tito Frank se pone en serio es para echarse a temblar... casi tanto como cuando se pone en plan vago.

Y ahora amenazan incluso con hacer el remake de Robocop, la primera, que lo único que le ha envejecido mal son unos cuantos efectos que ahora cantan. Entonces es cuando uno chilla a todo pulmón: ¡¿Pero es que ya no os queda ni una puta idea nueva en la cabeza?!

-SuperSantiEgo