31.7.25

Peli: Los 4 Fantásticos (2025). Mucho Lee y poco Kirby

 

Hace unos pocos años, con la muerte del tito Stan Lee, ya hablamos un poco de la dicotomía que existe en la creación y evolución del Universo Marvel en los comics, y que sigue enfrentando a distintos historiadores y opinadores del medio.

Pues bien, a la hora de analizar esta película no puedo sino recordar esas discusiones y que, aunque la película no es un tostón, ni está hecha a la remanguillé como algunas de las última películas del UCM, le falta lo que he puesto en el título, y aunque supuestamente intenta capturar el espíritu de esa primera gloriosa etapa del vol 1 de Los 4 Fantásticos, no lo consigue ni de lejos, tiene que recurrir a algunas jugadas muy de tahúr en el guion y en general la ves y de acuerdo, no te sientes estafado ni que has perdido el tiempo por completo, pero como siempre y dado el material de origen con el que contaban no han sabido exprimirle en absoluto el jugo, da la impresión de que han jugado siempre sobre seguro y en ningún momento han arriesgado lo más mínimo, con lo que el resultado viene a ser un poco soso de argumento, personajes y resolución.

Y eso es bastante grave en una película que se pretende adaptación de lo que se considera una obra maestra del cómic, la etapa Lee-Kirby de los años 60, los creadores de los personajes, considerada también como la fusión perfecta del cómic de superhéroes y el de ciencia-ficción.

Sin volver a entrar en la discusión de quién es más responsable de que esos números sean una obra maestra, si la visión comercial y contenida de Lee o la imaginación desbordante de Kirby al que se le iba la olla de una manera magistral, está claro que la película falla en reflejar la grandiosidad, grandilocuencia y capacidad de maravilla de los lápices de Kirby, que además imprimía dramatismo y tensión en cada viñeta, e incluso ahora que para algunos su arte parece que ha envejecido algo mal consultar cualquiera de sus títulos es ver a personajes con la boca abierta y el ceño fruncido a la vez que declaman su dolor ante las injusticias sufridas o el cumplimiento del deber, no hay en ninguna viñeta una mano que no esté crispada en un puño ni un personaje que no esté en un escorzo forzado, y cuando están quietos se nota de todos modos que están a punto de hacer algo de un momento a otro. En el caso de la llegada de Galactus esto es palmario porque hasta el último momento en los comics todo el mundo se toma muy en serio que la Tierra va a ser el entrante, plato principal y postre de ese monstruo del espacio que nunca fue traducido en ninguna parte como Alberto el Hambriento, es una leyenda internetil, así que nunca encontraréis una viñeta real en la que realmente lo llamen así.

Se vienen para fechas cercanas varios crossovers Marvel/DC porque dineros, pero nunca habrá güevines para hacer el que todos querríamos ver: el enfrentamiento entre Galactus el Devorador de Mundos y Mr Nebula el Decorador de Mundos.

Como digo la película funciona, pero a medio gas, y sobre todo deja la impresión de que está un poco hecha para no cagarla después de los fiascos últimos de títulos anteriores, así que se han aferrado a la fórmula que saben que no falla, pero que por eso mismo no tiene ningún riesgo y por tanto no hace justicia a los comics originales. La impresión es la de una retirada a los cuarteles de invierno, cumplir un poco expediente, hacer lo que sabemos que sale bien y esperamos a que la gente vuelva a recuperar la fe que antes nos tenía. Por eso todo está aceptable más que bien. Recuerda a lo que algunos profesores decían a los padres de algunos alumnos cuando hablaban con ellos: "Su nene hace lo justo para aprobar, pero no se esfuerza lo más mínimo". Eso cuando se está adaptando a La Revista de Comics Más Grande del Mundo, como muy modestamente la bautizó Lee, no es aceptable. ¿Dónde se ve aquí o se vislumbra siquiera aquello de "Larger than life"? Hay que salir a ganar en cada partido, Marvel.

¿El supuesto retrofuturismo? Bueno, aceptamos barco. En realidad después de sesenta años su lectura es muy distinta a la que se tenía hace décadas, cuando eso tenía su lógica. Cuando un relee los comics de Marvel de los años 60 y 70, hay algo claro: ese mundo no era el nuestro, pues con la existencia de científicos locos y no tan locos los progresos tecnológicos eran completamente fantasiosos, y en 1961 eran Reed y su gente los que pretendían llegar primero a la luna antes que los malvados comunistas. En las páginas de esos comics además de magia que desafiaba a la razón había una ciencia asombrosa en la que existían los clones, los robots, las inteligencias artificiales, y tecnologías que en algunos casos hemos superado y en otros todavía esperamos con alegría, como los coches voladores. En los comics de esa época ya los superhéroes se comunicaban por videoconferencia, algo que ahora es común, y aunque veíamos que las Industrias Stark o la tecnología de Los 4 Fantásticos manejaban artefactos imposibles teníamos que creernos sin embargo que en ese mundo la gente seguía hablando por teléfono fijo, y que el programa espacial de la NASA iba al mismo ritmo del nuestro mientras que los Vengadores cada dos por tres se montaban en su Quinjet e iban a otro sistema solar como Pedro Pascal por su casa. No era retrofuturismo, sino simple futurismo que a veces acertó y otras veces ha quedado como ejemplo de que incluso los mejores visionarios algunas no se las vieron venir, como ese ejemplo que pongo yo de la Fundación de Asimov en la que no solo no existe nada parecido a un PC, sino que una alumna de instituto le dicta su trabajo de clase a viva voz a una máquina de escribir que hace clac clac clac. En esta peli tenemos en por tanto un claro retrofuturismo que estéticamente retrotrae más o menos a esa década del siglo pasado, ma non tropo, no vemos teléfonos móviles y la tecnología de fantasía que usan los superhéroes, aparte de la pedazo nave espacial con capacidad de salto hiperlumínico que se necesita para que el guion vaya por donde es necesario, parece un poco anticuada a nuestros ojos como esa mezcla de disco de vinilo y laser disc, todo es un poco pop-art con pinceladas de op-art, pero nada que canse la vista o la ofenda. Desde luego, no hay ninguna diferencia social con nuestro mundo, no tenemos relaciones de noviazgo o matrimonio estereotípicamente ridículas como aparecían en esos comics en la época en la que fueron escritos, y damos por hecho que la lucha por los derechos civiles ya ha sucedido, si es que en algún momento se dio. Es algo puramente estético, aunque tampoco esperábamos mucho más.

Para mí, sinceramente, lo peor son los personajes, y a diferencia de lo que ha dicho otra gente nunca he visto en esta película a los personajes de los comics, ya que todos me parecen tremendamente descafeinados y faltos de dramatismo, porque se les olvidan algunos de los traumas y obsesiones que sí muestran claramente en los comics. Sí, Susan Storm es una mamá luchona, muy líder y todo eso, pero no sabemos cómo ni por qué, el bigote de Reed Richards tiene poco que decirnos, la Cosa es idéntica a la de los comics por primera vez pero carece por completo del patetismo de cualquier otra versión, y Johnny deja de ser un ligoncete descarado y gamberrete, lo que lo deja un poco en nada. Tienen todos el carisma justo para pasar el día, aunque se supone que son los héroes más grandes de la Tierra.


Si pasamos ya al argumento propiamente dicho, por lo menos para mí, apenas si hay sensación de peligro o urgencia. Y aquí es cuando tenemos que hablar de que los 4 Fantásticos ya tuvieron dos películas, en 2005 y en 2007, y pese a que muchos piensan lo contrario yo creo que aunque se nota cierta falta de presupuesto y los cgis canten un poco a veces (como en esta última en algunas ocasiones, no lo neguemos), creo que como adaptación no solo no tienen nada que envidiarles, sino que en muchos aspectos lo hace bastante mejor en algunos momentos: el fantasticar mola más, la Cosa tenemos la ventaja de que es expresiva porque la interpreta un humano, Jessica Alba enseña cacho moderadamente y Johnny Storm es un gilipollas adorable al que le gustan las zagalas más que a un tonto un lápiz, y por supuesto vemos el necesario pique y rifirrafe que se trae en todo momento con Ben Grimm, vaciles y bromas que en esta última versión se echan más en falta que Marco a su madre. Es como si Marvel hubiese tomado nota de que a veces su humor es un poco tontorrón y se hubiera pasado de frenada, de 100 a 0, y tampoco es eso. No digo que estas dos otras adaptaciones lo hagan mejor ni que sean una maravilla, ni mucho menos, pero como pelis de chupers para pasar el rato valen como cualquier otra y no son denostables ni mucho menos, ni palidecen con algunos bodrios que nos hemos papoteado tan tranquilos solo porque vienen distribuidos por Disney.

Que ahora el heraldo de Galactus sea una mujer es irrelevante, pero es que si volviese a ser un hombre, como ya estaba bien muy bien hecho en 2007, habría sido literalmente calcado, se habría notado mucho. Y lo que se nota mucho también es que mientras que en 2007 Norrin Radd transmitía una majestad alienígena y ominosa, porque además tenía muchos más minutos en pantalla y le daba tiempo a lucirse más y a hacer más cosas virgueras, su contrapartida como Shalla-Bal queda mucho más desdibujada, ya que hay que darle más espacio a Galactus. Literalmente, porque aquí de nuevo, como en los comics, y a diferencia de la película de 2007 en la que era una nube de piedras y polvo, es un gigante. Pero por muy gigante que sea para hacerlo encajar en la película y en las mínimas expectativas de guionista, productores y director, lo han nerfeado hasta unos extremos increíbles solo para poder dar final a la película sin acudir a lo que podría haber sido un exceso apocalíptico y trágico que hubiese hecho justicia a las locuras visuales y de guion a la que nos tenía acostumbrados Kirby con la ayuda de Lee (versión de los seguidores de Kirby). Ya sé que no tiene que ser como en los comics, pero en estos una imagen canónica de Galactus es la de él a su rollo haciendo sus cosas de devorador de mundos y varios superhéroes de primer nivel atacándolo o intentando llamar su atención, y Galactus que ni se entera de que están a su alrededor, así de bestia es el personaje. Dicho de otra manera: vencer a Galactus empujándolo como en una riña a la puerta de una discoteca... pues no sé yo. Y que todo se resuelva con un pequeño deus ex machina y con la traición del heraldo por el despertar de su conciencia, pero nuevamente todo muy suave y con miedo a desmelenarse, al final te dices: pues vale. Eso sin contar que el hombre más listo del planeta no llega él solito a la conclusión de que no gana nada al decir que Galactus les prometió salvar la Tierra a cambio de su hijo, podría haberse callado y eso que tenía adelantado y un problema menos; y la subtrama de la teletransportación podría haber contado con un asesor científico medio decente, porque el concepto de "ahorrar energía" en ese contexto no tiene ningún sentido. ¿Ahorrar cómo y para qué? ¿Meten en algún sitio esa energía ahorrada de algún modo para luego liberarla toda a la vez cuando hace falta? Creo que cualquier estudiante de bachillerato de ciencias entiende que no es eso a lo que se están refiriendo.

¿Cómo? ¿Que hubo otra peli del grupo en 2015? Ni idea, oyes, primera noticia. La de 1994 sí la conocía, pero esa no, no creo que exista.

-SuperSantiEgo

12.7.25

Superman 2025

Hace diecinueve años (jo, qué viejos sois ya) hablamos del intento de Warner por estirar la continuidad del Superman de Christopher Reeve, y hace once de cómo nació el intento de crear un universo DC cinematográfico que nos dio más penas que glorias, la verdad sea dicha, y que termina, para dejarnos un buen sabor de boca, con un tipo comiéndose una cucaracha.

Así que Warner decidió, después de malgastar más de diez años, confiar en un frikardo de marca mayor que había hecho en Marvel algunas de las películas más gamberras y con personalidad propia, y aprovechando que había sido cancelado un tiempo por el típico quítame allá esas pajas le dieron oportunidad de hacer Suicide Squad, que era las risas. A ver, que el señor estuvo en La Troma y además en su Porno para los que no les gusta el porno se reservó para sí mismo interpretar al mecánico que le va a "arreglar el motor" a Sasha Grey. Lo dicho, un frikardo que es muy friki, sabe lo que quieren los frikis y que va a ser el von Neumann de este nuevo universo DC cinematográfico del que ya hemos visto la primera temporada del Pacificador y la serie animada de Creature Commandos.

La versión que tenemos aquí es bastante clasicota si consideramos que la versión Post-Crisis ya es clásica después de cuarenta años, pero hay bastantes reminiscencias del Superman de la Silver Age, y el tono es muy de tebeo clásico de Superman, en el que Metrópolis es una ciudad donde puede ocurrir cualquier cosa y sus ciudadanos deben considerar que te invadan los extraterrestres o algo parecido es lo que ellos llaman un martes cualquiera. Desde luego la fotografía es luminosa y colorida y recuerda a los colores brillantes de los comics, así que el Superman que veremos en pantalla es perfectamente compatible con el Superman actual, lo que me da pie a hablar de una circunstancia del personaje de los comics ahora mismo, que es como mínimo graciosa. Veréis: fieles a los principios troskistas fundacionales de DC, se tomaron muy en serio aquello de la revolución constante, lo que hizo que en 2011 les diese por hacer un borrón y cuenta nueva que a nivel planetario fue contestado con un irónico "Qué podría salir mal". De ahí nació un renacidísimo universo DC del que yo di mi opinión al considerar que todos y cada uno de sus personajes había sido substituido por su versión poochie. Bueno, obviamente en la misma DC tenían la mejor información posible al respecto, así que apenas cinco años después digamos que hicieron un "aquí no ha pasado nada, circulen" y a veces con fuegos artificiales y a veces a la chita callando fueron reintegrando las aventuras pasadas en la continuidad oficial hasta más o menos restaurar a los personajes como habían sido antes, más o menos dependiendo del caso. En el caso de Superman esto era un poco complicado porque su versión poochie de los Nuevos 52, además de ser más joven, no llevar los calzoncillos por fuera y que se había hecho más que mimitos con Wonder Woman, no terminaba de convencer a nadie. Así que DC hizo lo impensable, una jugada tan loca y desquiciada que por pura justicia poética terminó saliendo bien. Resumiendo: restauraron una copia de seguridad y substituyeron al personaje que había estado en activo hasta entonces por su versión estable más reciente. Es decir: por el típico birlibirloque de guionista puesto de peyote y de las consabidas dimensiones paralelas, de bolsillo y demás, el Superman que había estado en activo de 1986 a 2011 reapareció, seguía casado con Lois Lane, tenía un hijo y por supuesto los gayumbos por fuera, y cuando el Superman Nuevos 52 murió (lo formatearon a bajo nivel y como con el Poochie de Los Simpson prometieron que nunca más volvería) la antigua versión tomó su lugar, con la triquiñuela de que además recibió todos los recuerdos de la versión que acababa de fallecer (se actualizó con los parches correspondientes, podríamos decir), así que por medio de un evidente "lo hizo un mago" volvimos a tener un Superman de una mayor edad, padre de familia y que no parecía salido de una sitcom de jovenzuelos californianos. ¿Cómo os habéis quedado si no sabíais de esta jugada maestra? Porque en su momento yo me quedé a cuadros.

Para entrar ya en harina está claro que Gunn quiere separarse por completo de la malhadada versión de Snyder y declararse una continuación espiritual, dentro de lo posible, de las películas que empezaron en los años 1970, de ahí la descarada copia del título inicial que recuerda a los de esas películas, y sobre todo los títulos finales que son ya idénticos. La música, sin embargo, es un poco quiero y no puedo, amaga continuamente los acordes de la banda sonora de John Williams, pero nunca termina de arrancar y queda todo un poco interruptus, y a veces se echan de menos esas fanfarrias y ese leitmotiv que define a la perfección al personaje. Entiendo que no se puede utilizar la música de esas otras películas por diversas razones, pero al oír ese intento que nunca llega a cuajar todo queda algo descafeinado.

Desde luego empezar, y muy a lo bestia, in media res sin tapujos, y que el espectador en este Capítulo I del nuevo universo cinematográfico tenga que dar por entendidas muchas, muchas cosas, permite no perder el tiempo en cansinas historias de origen que se supone que el que más o el que menos ya tiene más que conocida: más o menos te harás una idea de qué es un Linterna Verde, y que hay superhéroes y esas cosas, que para eso llevamos casi veinte años viendo películas de este género. Quizá sea una decisión un tanto arriesgada, pero funcionar funciona a la hora de dar más tiempo a otras partes de una trama, que por otro lado no puede ser más elemental, tomada directamente de los comics: Lex Luthor odia a Superman por pura envidia y no solo quiere acabar con él, sino que además quiere ser visto como un héroe. El guion de la película lo entiendes si sabes cómo funciona un botijo, así de simple es.

En definitiva me ha gustado sin llevarme al entusiasmo, y tendría para mí un notable alto. Todo funciona razonablemente bien, el hecho de que aunque sea una película dedicada a un personaje aparezcan más superhéroes como si nada refuerza la idea de un universo superheroico, y el reparto está muy bien conseguido. Tener tiene más de una idea boba y de pata de banco, pero esa es la tónica en los mismos comics de superhéroes, a los que les perdonamos casi todo porque los dibujos con muy lindos, y aquí la ilusión visual que buscamos se consigue perfectamente: no solo crees que un hombre puede volar, sino que entiendes, o quieres entender, que liberan un Stitch por ahí y en unas horas se ha convertido en un kaiju tan grande como un edificio, y tantas otras cosas que tu suspendida incredulidad ignora porque ha decidido querer ignorarlas.

Desde luego la película no es perfecta, y si nos ponemos tiquismiquis la Fortaleza de la Soledad se me queda un poco corta, parece un salón muy grande en vez de un sitio enorme que se supone que está lleno de maravillas, quién es Ultraman se ve un poco a la legua y quizá Hawkgirl ejerciendo de Harry el Sucio es pasarse más de un pueblo. Krypto es un perrete que se hace de querer, aunque no sea tan inteligente como un humano igual que en los comics antiguos, Guy Gardner es absolutamente hostiable como nos lo esperábamos de él, y Mr Terrific además de ser hierático y supertinteligente sufre cuando le rompen sus juguetes tecnológicos porque son muy caros. Jimmy Olsen termina siendo clave para la solución de toda la aventura, y el Planet es lo que uno esperaría del primer periódico de una ciudad como Metrópolis. Lo de Superman ejerciendo de pacificador universal es algo que se ha explorado en más de una ocasión en los comics e incluso en una de las películas, también se ha hecho con otros personajes, y la conclusión viene a ser siempre la misma: muchas veces es peor el remedio que la enfermedad. Ya se base en la guerra Rusia-Ucrania o Israel-Palestina, el conflicto en la película, que es clave, queda muy difuminado y en algún momento incluso ridículo, con esa panda de desarrapados que se van a enfrentar a un ejército bien equipado. Sobre lo menos bueno, está claro que a veces hay momentos de descarada exposición, como cuando los robots se cuentan entre ellos cosas que saben desde siempre, para que se entere el espectador, o cuando los secuaces de Luthor comentan sin venir a cuento la estrategia que están llevando a cabo, que obviamente tienen más que sabida y no es necesario expresar en ese momento. Son momentos un poco torpes de guion. Por ejemplo: ¿qué pinta esa niña despistada con cara de estar dando un paseo tan tranquila en medio de una lucha épica? No, que ando por aquí a ver si ocurre algo morrocotonudo y el protagonista de la película me salva y de paso lo ponemos en el tráiler.

Respecto a algunas críticas que se le hicieron a la película antes incluso de que se estrenase, todo infundado. Lois Lane es intrépida, algo cargante y agresiva a veces, pero es que siempre ha sido así en los comics y en las distintas adaptaciones, y respecto a la breve aparición de Supergirl, que es poco más que un cameo, tampoco me parece que ejerza de niñata malcriada que se cree el centro del mundo, su aparición es tan corta que no cabría todo eso, simplemente su presencia redondea la idea de que estamos ante un universo de ficción complejo y detallado que se nos irá revelando en los años sucesivos. Sencillamente Superman mira a su prima fiestera con la condescendencia de un adulto que comprende a una adolescente, y sólo le falta decir lo del Fary: "Deja a los chavales que camelen y le den a la mandanguita". Algo más polémica es la idea, que veremos si cambian luego, de que Superman ha sido enviado por sus padres para ser el dictador del planeta, algo que también ha sido explorado en algunas historias alternativas, en las que a algún kriptoniano poco menos que a su palacio le llegaban volquetes de concubinas. Es curioso también porque se completa un extraño círculo de influencias: el origen de Son Goku es en parte una parodia y homenaje al de Superman, ya que lo envían en una cápsula desde su planeta precisamente para eso, para conquistar planetas llenos de gente débil, y ahora parece como si el mismo origen de Superman tomase esa idea prestada de vuelta.

También algo que se le puede achacar a la película es una crítica a James Gunn en general. Porque James Gunn es un frikazo, se formó en La Troma, es un gamberro y todo lo que uno quiera, pero eso no quita que sea un tremendísimo MOÑAS de marca mayor, un moñas absoluto cuando quiere y sin ocultarlo. Sólo hay que ver algunas escenas de la trilogía de Guardianes de la Galaxia, o la serie de Creature Commandos, que eran absolutamente lacrimógenas y melodramáticas, como si antes de escribir Gunn se hubiese metido unas rayas de las páginas trituradas de Los miserables. Es muy moñas el hombre, y aunque aquí por momentos parece algo comedido despunta esa ñoñería sentimental, que desde luego está en las antípodas de la propuesta grandilocuente de Snyder, y aunque el Superman de Donner también tenía su dosis de ñoñez la equilibraba con una epicidad que se salía de toda escala.

En definitiva, bien. Por supuesto que se toma muchas libertades narrativas, pero no son arbitrariedades fruto de la precipitación y de la impericia narrativa, sino que se basan en los tropos y licencias del mismo género, que prima siempre la fantasía y la espectacularidad sobre todo lo demás. Algo que cuando se hace mal es un desastre, pero cuando se hace bien como es el caso te deja con muy buen sabor de boca.

-SuperSantiEgo