Hace unos pocos años, con la muerte del tito Stan Lee, ya hablamos un poco de la dicotomía que existe en la creación y evolución del Universo Marvel en los comics, y que sigue enfrentando a distintos historiadores y opinadores del medio.
Pues bien, a la hora de analizar esta película no puedo sino recordar esas discusiones y que, aunque la película no es un tostón, ni está hecha a la remanguillé como algunas de las última películas del UCM, le falta lo que he puesto en el título, y aunque supuestamente intenta capturar el espíritu de esa primera gloriosa etapa del vol 1 de Los 4 Fantásticos, no lo consigue ni de lejos, tiene que recurrir a algunas jugadas muy de tahúr en el guion y en general la ves y de acuerdo, no te sientes estafado ni que has perdido el tiempo por completo, pero como siempre y dado el material de origen con el que contaban no han sabido exprimirle en absoluto el jugo, da la impresión de que han jugado siempre sobre seguro y en ningún momento han arriesgado lo más mínimo, con lo que el resultado viene a ser un poco soso de argumento, personajes y resolución.
Y eso es bastante grave en una película que se pretende adaptación de lo que se considera una obra maestra del cómic, la etapa Lee-Kirby de los años 60, los creadores de los personajes, considerada también como la fusión perfecta del cómic de superhéroes y el de ciencia-ficción.
Sin volver a entrar en la discusión de quién es más responsable de que esos números sean una obra maestra, si la visión comercial y contenida de Lee o la imaginación desbordante de Kirby al que se le iba la olla de una manera magistral, está claro que la película falla en reflejar la grandiosidad, grandilocuencia y capacidad de maravilla de los lápices de Kirby, que además imprimía dramatismo y tensión en cada viñeta, e incluso ahora que para algunos su arte parece que ha envejecido algo mal consultar cualquiera de sus títulos es ver a personajes con la boca abierta y el ceño fruncido a la vez que declaman su dolor ante las injusticias sufridas o el cumplimiento del deber, no hay en ninguna viñeta una mano que no esté crispada en un puño ni un personaje que no esté en un escorzo forzado, y cuando están quietos se nota de todos modos que están a punto de hacer algo de un momento a otro. En el caso de la llegada de Galactus esto es palmario porque hasta el último momento en los comics todo el mundo se toma muy en serio que la Tierra va a ser el entrante, plato principal y postre de ese monstruo del espacio que nunca fue traducido en ninguna parte como Alberto el Hambriento, es una leyenda internetil, así que nunca encontraréis una viñeta real en la que realmente lo llamen así.
Como digo la película funciona, pero a medio gas, y sobre todo deja la impresión de que está un poco hecha para no cagarla después de los fiascos últimos de títulos anteriores, así que se han aferrado a la fórmula que saben que no falla, pero que por eso mismo no tiene ningún riesgo y por tanto no hace justicia a los comics originales. La impresión es la de una retirada a los cuarteles de invierno, cumplir un poco expediente, hacer lo que sabemos que sale bien y esperamos a que la gente vuelva a recuperar la fe que antes nos tenía. Por eso todo está aceptable más que bien. Recuerda a lo que algunos profesores decían a los padres de algunos alumnos cuando hablaban con ellos: "Su nene hace lo justo para aprobar, pero no se esfuerza lo más mínimo". Eso cuando se está adaptando a La Revista de Comics Más Grande del Mundo, como muy modestamente la bautizó Lee, no es aceptable. ¿Dónde se ve aquí o se vislumbra siquiera aquello de "Larger than life"? Hay que salir a ganar en cada partido, Marvel.
¿El supuesto retrofuturismo? Bueno, aceptamos barco. En realidad después de sesenta años su lectura es muy distinta a la que se tenía hace décadas, cuando eso tenía su lógica. Cuando un relee los comics de Marvel de los años 60 y 70, hay algo claro: ese mundo no era el nuestro, pues con la existencia de científicos locos y no tan locos los progresos tecnológicos eran completamente fantasiosos, y en 1961 eran Reed y su gente los que pretendían llegar primero a la luna antes que los malvados comunistas. En las páginas de esos comics además de magia que desafiaba a la razón había una ciencia asombrosa en la que existían los clones, los robots, las inteligencias artificiales, y tecnologías que en algunos casos hemos superado y en otros todavía esperamos con alegría, como los coches voladores. En los comics de esa época ya los superhéroes se comunicaban por videoconferencia, algo que ahora es común, y aunque veíamos que las Industrias Stark o la tecnología de Los 4 Fantásticos manejaban artefactos imposibles teníamos que creernos sin embargo que en ese mundo la gente seguía hablando por teléfono fijo, y que el programa espacial de la NASA iba al mismo ritmo del nuestro mientras que los Vengadores cada dos por tres se montaban en su Quinjet e iban a otro sistema solar como Pedro Pascal por su casa. No era retrofuturismo, sino simple futurismo que a veces acertó y otras veces ha quedado como ejemplo de que incluso los mejores visionarios algunas no se las vieron venir, como ese ejemplo que pongo yo de la Fundación de Asimov en la que no solo no existe nada parecido a un PC, sino que una alumna de instituto le dicta su trabajo de clase a viva voz a una máquina de escribir que hace clac clac clac. En esta peli tenemos en por tanto un claro retrofuturismo que estéticamente retrotrae más o menos a esa década del siglo pasado, ma non tropo, no vemos teléfonos móviles y la tecnología de fantasía que usan los superhéroes, aparte de la pedazo nave espacial con capacidad de salto hiperlumínico que se necesita para que el guion vaya por donde es necesario, parece un poco anticuada a nuestros ojos como esa mezcla de disco de vinilo y laser disc, todo es un poco pop-art con pinceladas de op-art, pero nada que canse la vista o la ofenda. Desde luego, no hay ninguna diferencia social con nuestro mundo, no tenemos relaciones de noviazgo o matrimonio estereotípicamente ridículas como aparecían en esos comics en la época en la que fueron escritos, y damos por hecho que la lucha por los derechos civiles ya ha sucedido, si es que en algún momento se dio. Es algo puramente estético, aunque tampoco esperábamos mucho más.
Para mí, sinceramente, lo peor son los personajes, y a diferencia de lo que ha dicho otra gente nunca he visto en esta película a los personajes de los comics, ya que todos me parecen tremendamente descafeinados y faltos de dramatismo, porque se les olvidan algunos de los traumas y obsesiones que sí muestran claramente en los comics. Sí, Susan Storm es una mamá luchona, muy líder y todo eso, pero no sabemos cómo ni por qué, el bigote de Reed Richards tiene poco que decirnos, la Cosa es idéntica a la de los comics por primera vez pero carece por completo del patetismo de cualquier otra versión, y Johnny deja de ser un ligoncete descarado y gamberrete, lo que lo deja un poco en nada. Tienen todos el carisma justo para pasar el día, aunque se supone que son los héroes más grandes de la Tierra.
Si pasamos ya al argumento propiamente dicho, por lo menos para mí, apenas si hay sensación de peligro o urgencia. Y aquí es cuando tenemos que hablar de que los 4 Fantásticos ya tuvieron dos películas, en 2005 y en 2007, y pese a que muchos piensan lo contrario yo creo que aunque se nota cierta falta de presupuesto y los cgis canten un poco a veces (como en esta última en algunas ocasiones, no lo neguemos), creo que como adaptación no solo no tienen nada que envidiarles, sino que en muchos aspectos lo hace bastante mejor en algunos momentos: el fantasticar mola más, la Cosa tenemos la ventaja de que es expresiva porque la interpreta un humano, Jessica Alba enseña cacho moderadamente y Johnny Storm es un gilipollas adorable al que le gustan las zagalas más que a un tonto un lápiz, y por supuesto vemos el necesario pique y rifirrafe que se trae en todo momento con Ben Grimm, vaciles y bromas que en esta última versión se echan más en falta que Marco a su madre. Es como si Marvel hubiese tomado nota de que a veces su humor es un poco tontorrón y se hubiera pasado de frenada, de 100 a 0, y tampoco es eso. No digo que estas dos otras adaptaciones lo hagan mejor ni que sean una maravilla, ni mucho menos, pero como pelis de chupers para pasar el rato valen como cualquier otra y no son denostables ni mucho menos, ni palidecen con algunos bodrios que nos hemos papoteado tan tranquilos solo porque vienen distribuidos por Disney.
Que ahora el heraldo de Galactus sea una mujer es irrelevante, pero es que si volviese a ser un hombre, como ya estaba bien muy bien hecho en 2007, habría sido literalmente calcado, se habría notado mucho. Y lo que se nota mucho también es que mientras que en 2007 Norrin Radd transmitía una majestad alienígena y ominosa, porque además tenía muchos más minutos en pantalla y le daba tiempo a lucirse más y a hacer más cosas virgueras, su contrapartida como Shalla-Bal queda mucho más desdibujada, ya que hay que darle más espacio a Galactus. Literalmente, porque aquí de nuevo, como en los comics, y a diferencia de la película de 2007 en la que era una nube de piedras y polvo, es un gigante. Pero por muy gigante que sea para hacerlo encajar en la película y en las mínimas expectativas de guionista, productores y director, lo han nerfeado hasta unos extremos increíbles solo para poder dar final a la película sin acudir a lo que podría haber sido un exceso apocalíptico y trágico que hubiese hecho justicia a las locuras visuales y de guion a la que nos tenía acostumbrados Kirby con la ayuda de Lee (versión de los seguidores de Kirby). Ya sé que no tiene que ser como en los comics, pero en estos una imagen canónica de Galactus es la de él a su rollo haciendo sus cosas de devorador de mundos y varios superhéroes de primer nivel atacándolo o intentando llamar su atención, y Galactus que ni se entera de que están a su alrededor, así de bestia es el personaje. Dicho de otra manera: vencer a Galactus empujándolo como en una riña a la puerta de una discoteca... pues no sé yo. Y que todo se resuelva con un pequeño deus ex machina y con la traición del heraldo por el despertar de su conciencia, pero nuevamente todo muy suave y con miedo a desmelenarse, al final te dices: pues vale. Eso sin contar que el hombre más listo del planeta no llega él solito a la conclusión de que no gana nada al decir que Galactus les prometió salvar la Tierra a cambio de su hijo, podría haberse callado y eso que tenía adelantado y un problema menos; y la subtrama de la teletransportación podría haber contado con un asesor científico medio decente, porque el concepto de "ahorrar energía" en ese contexto no tiene ningún sentido. ¿Ahorrar cómo y para qué? ¿Meten en algún sitio esa energía ahorrada de algún modo para luego liberarla toda a la vez cuando hace falta? Creo que cualquier estudiante de bachillerato de ciencias entiende que no es eso a lo que se están refiriendo.
¿Cómo? ¿Que hubo otra peli del grupo en 2015? Ni idea, oyes, primera noticia. La de 1994 sí la conocía, pero esa no, no creo que exista.
