Reconozcámoslo: si alguien va a escribir uno de los comics con un transfondo más fascista y totalitario que se pueda imaginar, mejor que lo hagan un par de hipies, y tomándoselo con mucho sentido del humor. Cuando más bestia, lapidario y estricto es Dredd, más queda ridiculizados la intransigencia, el totalitarismo y la brutalidad. Como todos sabemos, Mega City 1 es un espacio sobresaturado de personas que han sobrevivido a una guerra nuclear, la democracia no existe y lo más parecido a un gobierno es el Sistema de Justicia, donde se ha unido en un único funcionario las capacidades de policía, fiscal, juez y verdugo. Si nos quejamos de que nos ponen una multa y la declaración del policía que la impone tiene valor de prueba, imaginaos lo que sería vivir en una de las simpáticas barriadas de ese futuro. En estos casos, la ciencia ficción juega con ventaja y tiene todas las de ganar. Como discutí en su momento sobre mi admirada figura del Doctor Muerte, en ese mundo tan horroroso probablemente nos importaría más bien poco la libertad de expresión o que el mundo fuese regido por unos jueces fanatizados, porque lo realmente importante sería llegar vivo al día siguiente. La democracia, en ocasiones, y por desgracia, es un lujo que no todo el mundo se puede permitir, y en situaciones de emergencia o desastre una ley marcial y gente que no se ande con coñas puede ser la diferencia entre la supervivencia y el caos.
Respecto a las películas que se han hecho sobre el personaje, que es de lo que trata esto un poco, la primera intenta reflejar un poco el abigarrado y barroco mundo que todos conocemos de Dredd, con sus jueces, personajes pintorescos de la Tierra Maldita y la típica ciencia ficción desatada que es marca de la casa de 2000 AD, revista que sigue apareciendo puntualmente cada semana. El resultado... pues no fue demasiado apetecible, la verdad. Concebida para ser un vehículo de lucimiento de Stallone cargando a cuestas a un acompañanete cómico, podría haber quedado mucho mejor, pero se deja ver. Tampoco es que la combinación de acción y humor hubiese quedado mal, y es algo que está en el original de papel, pero lo que vemos no termina de cuajar.
Esta nueva versión es una película de acción francamente trepidante y divertida. No se mete en berenjenales extraños y da lo que promete, aunque no sea demasiado. La cuestión es: ¿es una buena adaptación de Dredd? Sí y no. Obviamente no se puede condensar un personaje y su trayectoria de más de treinta años, con tantos guionistas e historias desde lo más serio al absoluto despiporre argumental, en una película. La película es tremendamente seria en su planteamiento: mundo apocalíptico, hacinamiento, una sociedad en continua decadencia al borde del caos... y pinceladas de humor muy, muy negro, pero sin el desenfado del cómic original. Es decir: sólo refleja un aspecto de esos muchos años de historia del personaje, en concreto el de justiciero implacable que no se amilana ante nada ni nadie, y que con una determinación fanática impresa en su mismo código genético cumple la ley caiga quien caiga y sin ningún miramiento. Me parece una buena opción, aunque eso convierte a la película, más que en una verdadera adaptación del universo Dredd, en una película de acción futurista de misión imposible en un entorno urbano. El guión, con las adaptaciones necesarias, podría haber servido igual para una película en el mundo actual o en otro escenario futurista con un par de policías bien entrenados que se meten en exactamente el mismo lío. Y habría funcionado lo mismo, con o sin Dredd. Para los que conocemos el universo Dredd nos puede llegar, porque sabemos cuál es el transfondo, pero para el que no, pues sólo ha visto una película de acción, creo yo que notable, en un entorno apocalíptico y futurista, disfrutable pero que dejará muy poco poso.
Por otra parte, eso sí, hay momentos que son "puro Dredd", eso hay que reconocerlo; como cuando, después de la balacera apoteósica, sale de entre medio del polvo, tira a uno de los mafiosos por el hueco del edificio y, sin decir ni media palabra, se da la vuelta y se va, pero acaba de dejar claro que "voy a acabr con todos y moriréis entre horribles sufrimientos".
Por lo menos a mí, a pesar de cierto planteamiento un poco típico, con cárteles de la droga haciendo de malos como en cualquier película ambientada en la actualidad o como en Robocop 2, me ha gustado en conjunto, porque se atiene a su objetivo original, lo cumple y no se aparta de él ni divaga por donde no debe. Quedan, siempre, algunos interrogantes, como a santo de qué un edificio de ese tamaño sólo tiene unas barandillas de una altura ridícula, o cómo a nadie le parece realmente raro que la megatorre permanezca aislada tanto tiempo, pero tampoco nos explican cómo comen esos 800 millones de personas ni cómo sobreviven con una tasa de más del noventa por ciento de paro, ni esperamos que lo hagan.
La película, precisamente por ese planteamiento en un entorno urbano cerrado en un edificio donde hay tiros y todo parece un laberinto, ha sido comparada con otras películas como The Raid, por supuesto La jungla de cristal (Die Hard), Attack the block y La horda, pero yo la compararía también con la película de 2004 Breaking News, que transcurre en una típica macrourbanización de Hong Kong y en la que además se analiza de forma muy crítica la labora amarillista de los medios de comunicación, que convierten todo en un espectáculo.
Si alguien quiere leerse, literalmente, todo todito Dredd, se están publicando en tomos todas sus aventuras de forma cronológica. Para hincharse.
-SuperSantiEgo


