21.11.06

Galactica, 24 y Syriana. Arriesgando una interpretación política

[Hay algunos destripamientos de argumentos. Avisados quedáis.]

Ya, ya sé: ya está el SuperSantiEgo flipándolo solo. Pues sí, es lo que hay. Igual que lo cortés no quita lo valiente lo friki no excluye lo erudito. Una cosa es gozarlo como un enano mientras lo ves, y otra que te deje con encefalograma plano. Y la razón por la que he metido estas dos series y la película en el mismo saco es porque todo el mundo ha entendido, con razón, que la película, además de ser magnífica y pasarlo uno estupendamente mientras la ve, tiene una importante carga política, y una crítica y mala leche de las que ya no quedan: los saudíes son retratados como unos pijos que no saben del todo bien el poder que poseen con tanto petróleo en sus manos, que se está acabando y ellos tienen la mayor parte del que queda, el hijo aperturista y posible futuro heredero es presentado en Occidente como un terrorista porque con sus planes de modernizar y democratizar el país es el verdadero peligro, el misil que desaparece al principio de la cinta reaparece al final como todos vemos y un personaje enfurecido saca al liberal hobbesiano que lleva dentro y suelta una diatriba incendiaria en la que defiende el capitalismo como máxima expresión de la rapacería, sin olvidarse de citar a Milton Friedman, recientemente fallecido y del que sólo diré que tenga tanta paz como aquí dejó, o sea ninguna, sin olvidarme de un recuerdo al gilipollas descerebrado de su hijo y suscribiendo este artículo de Crisis Energética, sin olvidar aquel otro en el que se decía que si hubiese justicia en este mundo este señor debería haber comparecido en un juicio por crímenes contra la humanidad.

Me imagino que a respecto de Syriana los muchachos del Instituto Carmen de Mairena, digo... Juan de Mariana con Ramón Rallo a la cabeza, nos expondrán, con la misma claridad de ideas con la que nos explicaron que V de Vendetta era el tarrito de las esencias del liberalismo, que esta película es un producto hediondo del irreflexivo antiamericanismo liberticida propio de los núcleos irredentos de progres islamofascistas que todavía inundan las alcantarillas de Hollywood, donde se debería clonar a John Wayne de una vez para que volviese a haber películas de las buenas, donde se hace apología del hombre merecedor de estar sobre la tierra, armado hasta los dientes y libre en su voluntad para doblegar con la fuerza de su talento una tierra salvaje e inhóspita y hacer apropiación originaria de sus infinitos recursos. El neocón Charles Krauthammer lo tiene bien claro: "Osama Bin Laden no habría escrito el guión con más convencimiento". Sobre lo que pudiera decir el Instituto Ayn Rand casi prefiero no imaginármelo, ya que están demasiado ocupados explicando el bombardeo nuclear de Hiroshima como uno de los actos más éticos de la historia de la humanidad.

Vale, todos vemos que Syriana es una película, además de muy bien hecha y con un gran guión, con una fuerte carga e interpretación política. Como me dijo un amigo mío, básicamente es un documental. ¿Pero acaso 24 no es lo mismo, aunque de distinta manera y a distinto nivel? La diferencia es que en 24 hay una de cal y una de arena, con el agravante de que hay muchísima cal y muchísima arena en precario equilibrio. Jack Bauer, protagonista absoluto de la serie a excepción de su móvil y el sistema operativo que funciona en la UAT, es sencillamente una mala bestia. Ahí sí que hay que decir que chapeau para los guionistas, que han conseguido crear a uno de los personajes más grises de la historia del medio televisivo. Bauer es el tipo que nos alegramos de que esté de nuestro lado, porque sólo de pensar que esté contra nosotros hace que una gota de sudor frío aparezca por nuestra sien. En estas cinco temporadas lo hemos visto matar a sangre fría, torturar sin que le tiemble la mano un momento e incluso cortarle la cabeza a uno de los malos en plan ejecución sin juicio ni defensa previos para infiltrarse entre otros malos. No en vano en la Inciclopedia Jack Bauer es, junto a House, Chuck Norris y Bob Esponja, uno de los miembros de la Santísima Trinidad. A mí, lo reconozco sin vergüenza, Jack Bauer me acojona. Más que nada porque sé que existe gente así.

Jack Bauer es un héroe, sí, pero sólo porque reacciona ante situaciones extremas. Y, recordémoslo, las situaciones extremas dan lugar a muy malos sistemas éticos. Bauer suele verse en el dilema de: torturo a este tío para que me diga lo que sabe o me hago el bueno y dejo que ocurra la catástrofe, que básicamente es de lo que va esta serie en cada una de las temporadas. El juicio moral a Bauer, por tanto, se ve dificultado precisamente por lo extremo de la propuesta de la serie: o la acción extrema, o la destrucción. Bauer y sus compañeros son antiterroristas, pero como siempre el que lucha con monstruos debe cuidarse mucho de no convertirse él mismo en monstruo. El mismo presidente Palmer, el que se supone que es tan bueno y tan gran político, tampoco duda a la hora de ordenar torturas o acciones brutales si la ocasión lo requiere. Esto podría, por ejemplo, servir de apoyo a la defensa de la tortura en casos extremos, como hace el antes citado Charles Krauthammer.

Por tanto podemos decir, sin temor a equivocarnos, que a pesar de la excelencia técnica y la perfecta urdimbre de los guiones que nos mantienen en vilo, y la pericia de convertir cada episodio en algo independiente con su inicio, desarrollo, nudo y desenlace, ésta es una serie indescriptiblemente facha, reaccionaria y todo lo que uno quiera ponerle encima. Oh, nos atacan, qué malos son los demás países del mundo que mira lo que nos hacen, está justificado todo lo que hagamos para protegernos, pobrecitos de nosotros, tengamos un sistema de información que nos diga hasta si al niño del vecino le han hecho un empaste. De hecho, la serie se estrenó apenas dos meses después del 11-S, y con lo que se supone en la serie que ya puede hacer el gobierno, ríase usted de la famosa Acta Patriótica aprobada después del atentado. Ésa es la cal de la serie.

Pero tiene la misma carga de arena. Todo lo que se les viene encima a los USA parece ser el reflujo de decisiones políticas del pasado. Igual que en Syriana el misil que no era más que un señuelo y que debía explotar en los morros de los terroristas desaparece para volver al final de la película y atacar los intereses USA, en 24 siempre hay un pasado de intervenciones desafortunadas que vienen a buscar su revancha. Todos se estrellan contra la mala leche de Bauer, de acuerdo, pero la carga política está ahí, hasta el punto de que en algunas de las conspiraciones que amenazan la paz de la patria de las libertades tienen a sus traidores en lo más profundo de la administración estadounidense, hasta el punto de que algunos de ellos colaboran con esas conspiraciones para crear el caos y la destrucción y que así el pueblo reaccione como es debido ante los problemas de seguridad de la nación. Es decir: 24 apoya, hasta cierto punto, la teoría de que sus gobernantes pueden llegar a ser cómplices de las calamidades que los acechan, y que son capaces de sacrificar a unos inocentes a cambio de “un bien mayor”. No sólo eso, sino que el presidente que sucede a Palmer es, por decirlo de una manera suave, un verdadero gilipollas sin paliativos, un pusilánime sin carácter que no cuesta mucho imaginarlo como la interpretación que los guionistas nos dan de George W. Bush, y que al final de la quinta temporada se revela nada menos él mismo como el peor traidor de todos. En la serie los que más veces dicen la palabra “patriotismo”, y los que la dicen más alto, suelen terminar siendo los peores de todos. 24, a pesar de una primera mirada que nos descubre una actitud bastante reaccionaria, tiene a la vez un contrapeso subversivo que no se puede pasar por alto y que la convierte en un producto mucho más complejo de lo que se pudiera uno imaginar. De acuerdo que los malos a veces son sólo eso, malos, islámicos pasados de vueltas y ex-soviéticos separatistas, y no se detienen en analizar sus motivaciones más profundas, pero los que tienen que detenerlos deben luchar tanto contra ellos como contra una administración corrupta a la que se le escapan de las manos los mismos horrores que ha creado, y que ahora vuelven a pasarles factura, y contra los distintos politiqueos de las mismas agencias de contraespionaje que son capaces de permitir una catástrofe antes de mojarse el culo.

24 es una serie éticamente muy gris, y dentro de la fantasía que encierra y los desbarres de argumento, refleja perfectamente las gigantescas zonas grises que conforman la realidad. Y todo esto lo cuela acompañándolo de una pericia técnica impresionante y creando un suspense detrás de otro, manteniéndote en vilo y presentándote a un personaje que causa admiración y a la vez repugnancia. No sé cómo evolucionará la serie ni lo que ocurrirá en las siguientes temporadas, o si explicarán por fin de forma coherente cómo recarga el móvil y por qué no desfallece después de veinticuatro horas sin dejar de moverse y sin haberse alimentado, pero si me pidiesen a mí idea de cómo rematar la serie, lo tendría claro: a Bauer se le hinchan definitivamente las narices y ya no aguanta que lo dejen tirado, tanto salvar el país de sí mismo y luego ni una palmadita en la espalda. La última temporada sería por tanto la persecución definitiva de Jack Bauer, totalmente desencadenado, y obviamente al final el cazador definitivo sería cazado y moriría a manos de uno que se insinuaría que va a ser su sucesor, con lo que se cerraría el ciclo de la vida, como se decía en El Rey León.

Con lo cual comprobamos nuevamente que Hollywood es en realidad un think tank de izmierdosos enemigos de la libertad que bajo la apariencia de un producto que exalta la necesidad de la defensa contra los enemigos de la más poderosa de las naciones en realidad por debajo nos cuela un discurso progre que intenta crear el disenso entre los ciudadanos y hacerlos partícipes de la peligrosa idea de que los engañan, los manipulan y los estafan, cuando en realidad no hay necesidad alguna de guardarnos de nuestros guardianes y deberíamos tener una infinita fe en los excelentes líderes políticos y económicos que nos protegen en un mundo lleno de peligros... en los que ellos no han tenido nada que ver.

Obviamente después de esto se preguntará más de uno qué pinta Galáctica en el título, y la verdad es que aquí el mensaje político es bastante más complejo, porque la realidad que describe es mucho más alejada de la nuestra. Syriana es casi un documental, 24 es una alegoría de cosas que podemos ver como reales y Galáctica es pura fantasía, pasado pseudolegendario, batallitas de naves espaciales y malos cromados con pinta de tostadora. Mas... una vez visto lo que hay y si reflexiona uno sobre lo que ha visto... se puede entresacar más de una cosa. Los malos, los cylones, son verdaderos fanáticos religiosos, y por si fuera poco monoteístas, mientras que los diezmados habitantes de las doce colonias son politeístas de un panteón que esperemos que alguna vez nos expliquen de forma coherente por qué es el de la antigua Grecia. ¿Son a este nivel los cylones un trasunto de la fe islámica? Pues podría entenderse así si uno quiere, pero como los guionistas tienen la necesidad y el deber de exponernos el fanatismo de estos personajes en términos culturales reconocibles para ellos y para nosotros su discurso recuerda más al del integrismo cristiano tipo telepredicador, así que pueden representar a la intransigencia religiosa propia de todo monoteísmo, mientras que la exuberancia de las mitologías antiguas siempre fue más dada a la fusión de elementos culturales y al sincretismo, cuando no al puro cachondeo y al relajamiento de los dogmas, cuando existían. La verdad es que los cylones lo tienen todo para ser unos malos buenísimos: fanáticos religiosos, genocidas y por si fuera poco máquinas sin alma, pues a nadie se le escapa que uno de los mejores hallazgos de esta reinterpretación del clásico es reconvertir a las tostadoras con brillos de la serie original en unos fríos cyborgs que copian descaradamente tanto de Terminator como de los replicantes de Blade Runner, pues las idas de olla de los cylones y sus dudas existenciales recuerdan bastante a los discursitos pasados de vueltas de Rutger Hauer.

Por si fuera poco hay también no pocas burradas y dilemas morales. La escena en la que parte de la flota colonial escapa de los cylones dejando atrás a las naves que no tienen capacidad de hipersalto y que maldicen a las que escapan es sencillamente estremecedora, y dejan al espectador con la pregunta lógica: "De haber sido tú el que debía tomar la decisión, ¿qué habrías hecho?" También se plantean preguntas perfectamente necesarias en una situación de éxodo al borde del exterminio total: ¿se declara la ley marcial?, ¿aquí quién manda?, ¿debe prevalecer el interés y la supervivencia de la mayoría sobre los intereses particulares y la libertad individual? También, frente a situaciones extremas, se producen reacciones extremas, y de ahí que el mismo Apolo ejecute sumariamente a un mafioso cuyas actividades amenazan la estabilidad y la supervivencia de la colectividad. Ni juicio ni leches: un tiro en la frente y a correr.

En el caso de esta serie estamos, además, en una situación mucho más extrema que las que vemos en 24. Aquí nos encontramos nada menos que ante el exterminio de la humanidad, y los protagonistas se encuentran con una misión de proporciones bíblicas: han sobrevivido al Apocalipsis y se encuentran en pleno Éxodo en busca de la tierra prometida, y perseguidos por sus pecados, pues los seres humanos crearon a los cylones para ser sus sirvientes.

Pero lo mejor estaba todavía por llegar. La segunda temporada se cierra con la llegada de los cylones al planeta que habían ocupado los humanos y en los que querían reemprender su civilización. La tercera temporada, hasta donde he visto, es la historia de un país invadido por una fuerza de ocupación que intenta imponerles su forma de vida y de pensar. Los humanos, qué desagradecidos, se rebelan. Los cylones, para controlarlos, deciden crear con voluntarios un cuerpo de policía humano, y es entonces cuando uno dice: "Ay". Y luego la resistencia humana, los que nosotros sabemos que son los buenos, los chicos de Adama, los de la Estrella de Combate Galáctica, van a la ceremonia de entrega de diplomas de la primera promoción de esos policías... y un politeístafascista se inmola con un chaleco bomba y mata a todos los que se encuentran allí, con lo que los cylones deciden recrudecer su represión. "¡AY!", dice uno en ese momento. Joooder... Y es que no estamos hablando de una serie que se haya hecho hace diez años, sino que empezó en 2003, el mismo año de la invasión de Irak, donde no sé si a ustedes les suena lo que acabo de contar. Ocupación, policía títere, hombres bomba... Demasiadas coincidencias como para ser una casualidad, ¿no? Vale, el jefe de la resistencia es Saul Tigh que es tirando a bruto y quizá el teniente Castillo le termine echando la bronca, pero la cosa es preocupante.

Como siempre, sólo hay que saber buscar un poco en la Realidad para que ésta nos revele su naturaleza estupefaciente.

Esta serie lo tiene todo. Absolutamente TODO.

-SuperSantiEgo

12.11.06

Fanzine Edda (1992-1995)

Mucho es lo que ha cambiado el mundo cultural bajo la implacable maquinaria de los innúmeros hijos de Éniac, pero nada en comparación con lo que le queda por cambiar. No todos los cambios tendrán un saldo positivo a ojos de más de uno, pero en general, suponemos, todo será para mejor. Y si no, a ver quién es el chulo que ahora lo para.
Pongamos como ejemplo, aunque esto en algunos momentos pueda ser escandaloso, el propio caso. Hace poco más de diez años fenecía, por muerte natural, el fanzine en el que yo colaboraba, y que contaba con la belleza de mi prosa además de corrección de estilo y otras lindezas varias. Se llamaba Edda, y estaba realmente bien. Qué coño: estaba cojonudamente. Fue, es este intervalo de tiempo, aunque nominalmente independiente, el fanzine de la asociación compostelana que reunía a los aficionados al rol y los juegos de estrategia tanto de esa ciudad como a los que venían de fuera, y que respondía al artúrico nombre de GRAAL. A veces me pregunto cómo me pude encontrar y relacionarme con semejante panda de descere... de maravillosas personas, cada una con sus aficiones y gustos, cada uno de una facultad distinta pero todos frikis o protofrikis de la peor especie. Intentamos legalizarnos como asociación juvenil creo que un par de veces y yo firmé en la primera ocasión, pero nos lo rechazaron por defecto de forma y la segunda no sé cómo acabó, pero mal porque no cuajó. Luego, por aburrimiento, pues ni eso, pero casi mejor así, de modo que por eso yo siempre digo que GRAAL fue algo más que una asociación que nunca llegó a existir. De hecho eso garantiza de algún modo que la asociación se mantendrá en el tiempo mientras algunos de sus miembros sigamos en contacto, viéndonos de vez en cuando y esas cosas.
Bueno, tan mal no acabamos a pesar de todo y algunos se han convertido en pervertidores de mentes infantiles por medio del sistema público de educación, otros hemos acabado tirando líneas de código en insufribles lenguajes de programación, yo además conseguí editar una novela (no sé si lo he dicho alguna vez, pero a riesgo de repetirme lo vuelvo a decir), otros son diseñadores gráficos, y en el mundillo friki uno es colaborador y organizador asiduo del Salón del Cómic de Coruña, y se dedica a llevar por diversas tascas típicas a afamados autores extranjeros, y Dieguito, al que conocí cuando era él un chaval de 2º de BUP, es traductor entre otras cosas de comics, y hasta le hizo de intérprete simultáneo a Stan Lee hace unos años, y todavía le dura la erección, además de haber colaborado con los de ADLO!. Yo tengo un blog, éste tiene un blog, éste otro tiene un blog, aqueste tiene su blog y éstos ambos los dos comparten un blog. Seguro que hay otros que también, pero no lo sé.
A pesar de imágenes como ésta, de veras que éramos ideológicamente sanos. ¡En serio!
Ahora voy a explicar los aspectos técnicos de cómo la hacíamos. Sólo quiero avisar que a la primera risita y/o comentario jocoso, cada uno a su puta casa, que aquí no estamos para hacer pasar el rato a la gente. Compórtense como caballeros y no tendré que tratarlos como a villanos. Que conste que, desde un punto de vista histórico, lo nuestro era a los fanzines de diez o quince años atrás lo que la Pinta o la Niña a la lanzadera espacial. Los fanzines de los ochenta, setenta o sesenta que puedan llegar a nuestras manos por regla general estarán hechos por pura fotocomposición, a máquina y fotocopiados de aquella manera o bien por multicopista, que daba una calidad que ahora ni queriendo podría ser tan baja. En comparación con esto nuestro fanzine técnicamente era de calidad cósmica, ¡y se entendían perfectamente todas las letras! Hoy día, claro está, haríamos un e-zine, un blog colectivo o cualquiera de esas cosas. Pero mira por donde cuando dejó de editarse el fanzine fue cuando los más privilegiados empezaban a ponerse "eso que se llama internet", con bajadas de 5 kb/s como mucho y con unos diseños de página que vistos ahora diez años después parecen del paleolítico.
Nosotros teníamos... ordenadores. Para más inri, contado ahora, resulta que ni siquiera eran PCs, o los inefables Mac, sino un Amiga, especie extinta dentro de la progenie de Éniac. (A los jovenzuelos que no sepan lo que eran los Amiga, les recuedo que hay una cosa llamada Wikipedia.) Como el dueño del potente Amiga (creo que primero era un 1000 y luego al final un 3000) también dejaba que convirtiésemos en redacción el exiguo espacio vital que sus padres le dejaban para vivir y que él llamaba habitación, pues de paso era el director, y porque había que dar aspecto de seriedad y echarle la culpa a alguien por si salía mal, qué puñetas. Los programas de maquetación de la época tampoco eran muy distintos de los de ahora, la verdad, y en esa época ya conocíamos el PageMager (conocido vulgarmente como el Hacedor de Pajas) y el QuarkXPress. Pues nosotros teníamos uno equivalente para Amiga, de cuyo nombre no me molesto en hacer memoria para acordarme. Como procesador de textos teníamos el maravilloso y sin par WordPerfect 5.1, cuando no se sabía casi ni lo que era el MsWord, ni falta que nos hacía. Como yo en la facultad trabajaba con unos antediluvianos XT sin disco duro con dos disqueteras de 5 ¼ luego había que batirse el cobre con distintos filtros que tenía el Wp para que no desapareciesen los caracteres ANSII un poco raros que no estaban en la hoja de códigos estándar del pitinglis, cosa que ahora nos importa cuatro higos gracias al bendito Unicode. Y es que yo por aquel entonces incluso trabajaba con WordStar, que hasta lo había aprendido en el instituto en clase de informática en unos ordenadores llamados North Star que estaban hechos en un sólo bloque, pantalla y teclado en una sola pieza..
Lo de las ilustraciones... era harina de otro costal. Tanto las originales como las que sustraíamos tranquilamente de comics libros o revistas antes de que a nadie se le imaginase denunciar a alguien por hacerle publicidad gratuita, debían estar fuertemente contrastadas y ser lo más parecido a blanco y negro puro sin sombras ni tramas para que luego se pudiese ver algo después del proceso de fotocopia. Pero he aquí el problema de que en aquel tiempo un escáner era, por decirlo de manera suave, un pelín carillo. ¿Cómo se arreglaba esto? Pues cortando y pegando. Pero no como pensáis: se cortaba y pegaba de verdad. Tómese el dibujo o fotocopia ampliado o reducido desafiando la paciencia del encargado de la tienda de fotocopias, recórtese con una tijera la parte que interesa, y déjese el correspondiente cuadrado o rectángulo para luego pegarlo con pegamento de barra. En el caso de los dibujos irregulares se hacía algo más elaborado por medio de círculos o elipses transparentes superpuestas que desplazaban el texto y creaban el espacio necesario. Además al encolar el recorte había que hacerlo de modo que el dibujo quedase perfectamente pegado y que así luego en la fotocopia no se notase ninguna línea ni cosa rara.
Una vez hecha la paginación y todo lo demás, lo mismo que se hace ahora, se tomaban unos cuantos folios DIN-A3, exactamente el número de páginas de la publicación dividido por cuatro, y se pegaban los DIN-A4 impresos y con las imágenes ya incluidas sobre esos grandes papelotes para tener una copia máster de nuestro fanzine precioso. El resultado era unos legajos que guardábamos en una gran carpeta, y que tenían un aspecto guttenberiano de lo más cuco. Como en aquellos tiempos las cámaras digitales eran cosas de las que se oía hablar y de las que veíamos prototipos en revistas de cosas geek, no tenemos fotos de la improvisada redacción, y el demiurgo sabrá qué ha sido de esas copias máster. El paso siguiente de todo el proceso era llevar esa copia a la fotocopiadora medio colega que nos hacía algo de precio y que imprimía en DIN-A3 el fanzine, con cubierta de papel normal en los primeros números y en cartoncillo un poco más digno en los últimos.
Luego era cosa de venderlos. Se hizo, y creo que el mayor exceso fue el número 5, del que se vendieron 150 ejemplares, todo un éxito.
La forma en la que me integré en el fanzine fue realmente curiosa: llegué en septiembre del 92 a la habitación en cuestión y los vi atareados haciendo algo.

-¿Qué hacéis?

-Un fanzine. Se va a llamar EDDA.

-Ah. ¿Puedo colaborar? Ya sabéis que soy escritor.

-Bueno, sí, eso dices siempre.

-¿Entonces qué hago?

-¡Siéntate de una puta vez y escribe algo, joder!

Vamos, igualito que cuando pedí trabajo en El País.

El primer número que salió a la venta fue el 1, en octubre. En aquella época tampoco había costumbre del número 0 ni cosas parecidas. El nº2 salío en noviembre, con 20 páginas como el primero, y el 3 en diciembre con 28 páginas, coincidiendo con las ECXER II (Encontros Composteláns de Xogos de Estratexia e Rol), unas jornadas para captar a nuevos creyentes y traerlos al Reverso Tenebroso de la Fuerza.

Lo de la periodicidad mensual debió de parecernos demasiado, porque el nº4 no apareció hasta mayo de 1993, y para disimular pusimos lo de abril-mayo en la portada. Aquí ya nos salimos un poco del compás y la cosa de desmadró hasta las 64 páginas, y en él se comentaban las ECXER II.

Como nos entró la fiebre del mamotreto el nº5, de diciembre de 1993, también tenía 64 páginas, y coincidió con las EXCER III, celebradas en la residencia universitaria
Monte de la Condesa en la Sala de la Columna, así llamada porque en medio de la misma... hay una columna bien grande. En este nº5 sí que contamos ya con imágenes escaneadas con un impresionante escáner de mano a blanco y negro que aportó este señor:No, Emilio Pineda, actual presentador de Tele 5, no era del grupo, pero es que el tipo en particular ¡es clavadito!, con cierto parecido también con Vin Diesel. Algún día espero que me cuente realmente lo que pasó aquella vez que se fue al monte a hacer un trabajo de geografía y se le pararon cuatro indeseables en un coche, los cuales cuando acabó con ellos según parece se dirigieron directamente al hospital. Entonces podré escribir el guión definitivo de Karate a Morte no Pico Sacro (Kárate a Muerte en el Pico Sacro).

En estas ECXER III ya hubo un poco o un mucho de todo, e incluso algún capu... algún espontáneo vino disfrazado sin sospechar que años después un neozelandés más friki que todos nosotros juntos iba a adaptar El Señor de los Anillos y el traje le vendría de perlas para el estreno.

Samuel la Garrapata, antiguo ladrón y pícaro. Hoy es un honrado padre de familia y seguro que me pagaría por destruir la afoto.

También había momentos para el ocio y la diversión, claro:
Sí, había incluso chicas. ¡En serio!

Tampoco nos olvidábamos de la crítica social, e incluso homenajeamos-parodiamos un anuncio de la época que muchos recordaréis:Eso sin olvidar cosas como El Menú (Klingon) de Cada Día:
¿En qué estábamos pensando?

Y después nada de nada hasta el canto del cisne, el nº 6 de 1995, con la exageración de 88 páginas y un precio de 400 pts de la época. Éste ya fue maquetado en un PC con el QuarkXPress, en papel ecológico y todas esas cosas.Como se puede ver teníamos una especie de boceto de intento de crear una editorial o algo parecido, que quedó más o menos en nada. El hermoso logotipo creado para la ocasión era éste, que no es ni un plagio ni un error informático, sino un homenaje a Penguin Books, que es como la Colección Austral pero en anglosajón:
Hasta donde yo sé el nº6 de la EDDA fue la primera y última publicación de Edicións Noveis, pero oye, la intención es lo que cuenta. A los de White Wolf les salió bien y pasaron de ser un fanzine a una revista profesional y una editorial con juegos conocidos mundialmente, pero nosotros no teníamos que seguir los pasos de nadie.

Y así acabó la EDDA. GRAAL siguió y en teoría todavía sigue porque como dije antes, como nunca llegamos a existir, nunca seremos disueltos. Nos disolveremos en el Cosmos y sólo nos extinguiremos con él.

Y por eso mismo, para que nunca cese su recuerdo, hace ya algunos años la escaneé previniendo el inexorable deterioro de las fotocopias, y ahora lo pongo en la mula para todo el que se la quiera bajar y ver cómo eran los fanzines de hace diez años. Si entonces hubiese sabido lo que sé hoy lo habría hecho en pdf pasándole un OCR (o no, si hubiese sido mucho trabajo), pero aquí están en formato gif a un tamaño más que bueno para poder leer los artículos y ver la publicidad que insertábamos en las páginas, y que yo también contribuí a buscar dando la vara en distintas librerías y jugueterías de la zona.

No tenéis más que poner EDDA y fanzine en el buscador de la mula y lo encontraréis.
Fanzine EDDA-Edición FACSÍMIL

-SuperSantiEgo