21.10.18

El reto de los muchosmiles o El Ironman lector

Muchas veces en este blog, cada vez más familiar, hemos hecho referencia al conceto de "titanovela". Una titanovela es, como su nombre indica, una novela de proporciones titánicas, tanto para el que la escribió, que como se suele decir se quedó bien a gusto cuando la terminó, como para quien la lee, que se queda más a gusto si cabe cuando la acaba de leer. Una titanovela no es sólo una novela larga, o compleja, sino que adquiere una pátina de obra colosal, titánica. Dios creó Dune para probar a los creyentes, y las titanovelas desafían a los lectores y los hacen dudar de su capacidad para leer cualquier cosa que se les ponga por delante, igual que no es lo mismo un ráner dominguero vestido de fosforito con la mochilita de bebida isotónica que un participante del Ironman, el triatlón que acojona incluso a gente que se cree que está en plena forma. No hay nada malo en ser un simple lector, pero un lector de titanovelas pertenece a una estirpe superior a la que sólo se accede por méritos propios, un logro que sólo depende de uno mismo.

Como dicen los montañeros y alpinistas, la montaña se sube simplemente porque está ahí, y las titanovelas se leen simplemente porque alguien las ha escrito. No eres la misma persona que baja de la montaña que con su altura te desafía, ni eres el mismo lector después de haber leído una titanovela y haber superado su dificultad. Como decía el presidente Kennedy, elegimos leer titanovelas no porque sea una meta fácil, sino porque es una difícil, porque ese desafío servirá para organizar y medir lo mejor de nuestras energías y habilidades, y porque ese desafío es uno que estamos dispuestos a aceptar, uno que no queremos aplazar, y uno que intentaremos ganar, lo mismo que los sucesivos.

Sólo hay algo más difícil que leer una titanovela, y es leer una titanovela después de otra. Ya que estamos tomando como ejemplo el alpinismo y la escalada, que no creo se molesten sus practicantes porque son buena gente y tampoco es que estemos haciéndoles ningún perjuicio, podemos por analogía hablar de El reto de los muchosmiles, copiando el Reto de los Ochomiles, que consiste en subir las catorce cumbres que superan los ochomil metros de altura. Obviamente, novelas que superen las ochomilpáginas son difíciles de encontrar, apenas hay un puñado y tampoco tienen que ser titanovelas por el hecho de tener muchísimas páginas. A la unidad de titanovela, no escalar, la denominaremos 1kT, el kilotitán, en referencia a esa unidad de mil páginas, que de todos modos habría que definir por número de palabras ya que la paginación depende de muchos factores. Más adelante se definirá esa unidad. El hecho de que la unidad sea no escalar indica que una novela de 1kT no es la mitad de buena ni la mitad de fácil que una de 2kT, simplemente es un punto de referencia, del mismo modo que un pico del Everest puede ser más alto que otro, pero no necesariamente por ello más difícil de escalar. Una titanovela tiene una magnitud mensurable, que es visible en tanto que se muestra en lo titánico del volumen que tenemos en la mano, y cuyo peso sentimos en nuestros músculos, y una vectorial que apunta a una grandeza etérea pero que es la verdadera esencia de lo titánico, y sólo entonces es cuando podemos empezar a definir realmente el kilotitán, que es el resultado de multiplicar la magnitud titánica física por la densidad y profundidad que está imbricada en la anterior.

Por eso, aunque la categoría es obviamente laxa y dentro del canon particular de cada uno se pueden hacer tantas listas de titanovelas como personas, al menos en mi caso la definición quedará del siguiente modo: 

-Titanovela es toda novela de extensión colosal, de aproximadamente mil páginas o superior, de gran complejidad y que se considera unánimemente de gran calidad, fundacional o de lectura exigente.

Por supuesto, y como ya digo, la definición es laxa y personal, así que por ejemplo se podría considerar que Los Episodios Nacionales al completo convalidarían por varias titanovelas, diez como mínimo, y allá cada uno, pero en mi caso aunque me guste mucho la obra de Galdós, no entra dentro de mi definición, como tampoco lo harían mamotretos como La Rueda del Tiempo, por muchos miles de páginas que tenga toda la saga completa. Del mismo modo, pese a la maestría indiscutible de García Márquez, quizá sea difícil considerar titanovelas a El amor en los tiempos del cólera o Cien años de soledad, novelas igualmente de gran complejidad y belleza, si bien a efectos deportivos se podría convalidar leer las dos como equivalente de una única titanovela, con Crónica de una muerte anunciada para completar el combo y no quedarse corto. ¿Se puede morir de sobredosis de leer a Gabo? Probablemente sí, pero sería una muerte muy dulce, como la de Aldous Huxley por LSD.

Así pues para 2019 éste será el plan de lecturas, aunque el orden no es vinculante:

1º El Quijote

Sin lugar a dudas una de las Ur-Titanovelas por antonomasia. La novela fundacional, la antinovela y la novela autorreferencial. Aquí todo cabe, desde que Sancho se cague en los calzones y muestre su odio a los judíos como que don Alonso desparrame sobre lo divino y lo humano cuando se le venga en gana. La novela que refunde toda la experiencia literaria del pasado y abre el camino a la literatura moderna.

Dado que podemos considerarlo como una de las primeras titanovelas, aunque habría otras anteriores, y que El Quijote es la novela en la que todas las demás se miran y comparan, estableceremos que el Quijote es la unidad de medida de la titanovela, así pues aproximadamente 380.000 palabras es 1kT.

Ya que estamos ante el Ironman literario, lo suyo sería leer el Quijote con la orthografia original del Siglo de Oro, con sus hauia, sus equis que suenan como jotas y sus zetas antes de e y de i, pero como cada uno es su propio guardián si quiere considerar que la adaptación al castellano actual de Trapiello es aceptable, pues también se convalida.

2º Ulises

Notoriamente por debajo de 1kT escalar, ya que sólo alcanza un modesto 0'62kT, la obra de Joyce no debe hacernos dudar de que es, sin embargo, una verdadera titanovela, que puede poner en jaque incluso al lector más avezado. Lo que tiene de "pequeñita", lo suple con creces de matona. La novela sin verdadero argumento, el flujo de la consciencia y si no estás acostumbrado a leer algo así, la muerte a bastonazos. Además, Paulo Coelho la odia. ¿A qué estás esperando para leerla?

3º-4º En Busca del tiempo perdido
Probablemente el Anapurna de las titanovelas. Si casi la cuarta parte de los que intentan la escalada de ese pico del Everest amochan, y por tanto ya no vuelven a comer ensaladas de quinoa, ni a leer titanovelas ni nada, seguramente un porcentaje mucho mayor de gente que intenta leer la obra de Proust reconoce al poco de empezar que la sintaxis extendida y los párrafos con inacabables oraciones subordinadas de esta titanovela los han hecho besar la lona lamentablemente. Siempre queda el recurso de dejar los libros bien visibles en la librería, leerse los resúmenes de la Wikipedia y presumir igualmente de que los has leído. ¿Qué probabilidad hay de que te pillen? Muy pequeña.

Estamos hablando de siete tomos, con 3'9kT. Lo que estáis oyendo, 1'5 megapalabras. Casi como leerse cuatro veces El Quijote. Por eso debemos considerarlo el Anapurna del las titanovelas, y es por eso que puntúa doble, y podemos además tomarnos dos meses para leerlo. En este caso no estamos sólo ante un titán, sino ante un titán legendario, un jefe de fin de aventura que necesitará de toda nuestra habilidad lectora para vencerlo.

De este libro, igual que del de Musil que también se encuentra en esta lista, se suele decir en clave de broma que sólo se puede leer si se encuentra uno postrado en cama con larga convalecencia o en situación de presidio. Álvaro Mutis cuando pasó por la cárcel dijo que pocas veces había sido tan feliz, ya que precisamente tuvo la oportunidad de leerse del tirón En busca del tiempo perdido sin que nadie lo distrajese. (Sí, es un tipo encantador, tanto como raro.)

5º Herrumbrosas lanzas

La obra cumbre, e inconclusa, de uno de los más polémicos escritores españoles del siglo XX, Juan Benet, alabado y denostado por igual. De aproximadamente 0'7 kT, la novela no va a ninguna parte mientras un ejército se prepara para atacar Región durante la Guerra Civil. El lector que sabe que su mente  y su determinación literaria están hechas de hierro se ríe de que buena parte de los que la han intentado meter el diente la califiquen de ilegible y que trata de gente que mira cómo crece la hierba.

6º Los gozos y las sombras

Novelón en tres tochacos escritos por mi jomi Torrente Ballester sobre un señor que vuelve a su hogar galiciano y allí se encuentra con un percal importante. Te puedes ver la magnífica adaptación televisiva que se hizo muchos años ha, pero obviamente no es lo mismo. Una novela de corte bastante clásico, pero sin lugar a dudas titanovela.

Se puede substituir por La Saga/Fuga de JB, del mismo autor, que aunque más corta es más experimental y más puñetera de leer.

7º Los demonios

Obra bastante desconocida hasta ahora en español pues no había traducción, y que habría que dudar si no es también titanovela legendaria, con sus mil seiscientas páginas de letra menuda. Su autor, forrado de pasta, básicamente ocupó media vida en escribir sobre unos personajes que sobrellevan la derrota de la Primera Guerra Mundial.

8º Novela de Genji

"Novela" en un sentido muy laxo según los cánones modernos, aunque desde luego es género narrativo. Igual que la Ilíada no está pensada para leerse de un tirón como hacemos nosotros, la historia o monogatari del príncipe Genji y sus muchos amoríos y peripecias personales tampoco está pensado para leerse a cholón, y durante mucho tiempo cada aficionado se contentaba con tener sueltas sólo sus partes favoritas, aunque se conociese la historia completa. Ya que está dividido en dos partes claramente diferenciadas, para no cansarse, y dado que tampoco hay un argumento o trama que haga que nos perdamos si hacemos un descanso, podemos intercalar otro libro o varios y continuar con la segunda parte cuando ya nos hayamos distanciado un poco de la primera.

Si el rollito palaciego escrito por una señora de hace mil años no es de nuestro gusto pero queremos paladear algo japonés del mismo jaez e igualmente titánico, y nos va más el rollo militar y la guerra, tenemos el Heike Monogatari, con gente muriendo y odios muy gordos entre familias que se quieren dar chicharrón.


9º El Señor de los anillos

1,27kT de los que poco hay que decir más. Si se lee después de El Sillmarillion y El Hobbit (0'55kT entre los dos), puntúa como hito doble con 1'83 kT totales. Para redondear a 2kT, añádase alguna de las obras menores de Tolkien.

10º Terra Nostra

La obra cumbre de Carlos Fuentes. Por su complejidad se ha dicho que para leerla es necesario tomarse unas vacaciones, y Carlos Monsivais decía que deberían becarlo a uno si se quiere leer con provecho.

11-12º El hombre sin atributos

Casi al mismo nivel de En busca del tiempo perdido, la obra del austríaco Musil se convierte por derecho propio en titanovela legendaria, uno de los libros que más ha tenido que oír de parte de sus derrotados lectores que "se me ha hecho bola". Igual que la obra de Proust, o la de Benet, aunque en muchos aspectos esté "acabada", no está finalizada, en el sentido de que sus autores siempre tuvieron la intención de continuar trabajando en ellas y sólo los detuvo la muerte, así que parece que como mínimo hay una inquietante correlación entre titanovela legendaria y "no tengo ni idea de cómo terminar esto y no soy capaz de dejar de escribir", lo que se conoce como grafomanía, escribir de forma compulsiva.

Si la obra de Proust es el Anapurna, podríamos decir que la de Musil es el Tourmalet de la literatura, y tanto en un caso como en otro hay que tener las ideas muy claras antes de agarrar la bicicleta y ponerse a pedalear, o de abrir la primera página.

13º Manuscrito encontrado en Zárágózá.

Obra alucinatoria publicada a finales del siglo XVIII, con múltiples historias que se entremezclan en estructura laberíntica, y por si fuera poco ambientada en España. De historia editorial complicada y sin saber muy bien cómo la había terminado de pensar su autor, en 2002 se encontró una versión manuscrita de 1810 que se considera más acabada y difiere en algunos aspectos de la conocida hasta entonces. Un lío parecido al de las versiones de Blade Runner, pero en libro y hace un par de siglos.

Cada uno que lea la versión que prefiera, todas puntúan como titanovela.

14º Rayuela

La novela yoyó, Cortázar te dice que sigas las bolita, sigas la bolita, ¿dónde está la bolita? Pues no, ahí no estaba la bolita, pero vuelves a intentarlo aunque no sepas muy bien por qué. La novela puzzle, la novela no tengo ni puta idea de qué estoy leyendo pero seguro que al final me entero.

Imprescindible leerla "a lo macho". (Eran otros tiempos, Cortázar igual ahora no lo decía así.)
*
Y éstos son los doce libros, que como mínimo cuentan como catorce, y que elijo yo para hacer un lista, como podría haber hecho cualquier otra. Por fortuna a lo largo de los siglos se han escrito docenas o cientos de titanovelas, así que es difícil que nos quedemos sin alguna que leer. Por supuesto, cada uno puede hacer la lista que le convenga según su propio criterio y sus gustos. Se puede optar por obras menos notorias, como La Galatea o Los trabajos de Pérsiles y Segismunda, del mismo Cervantes, explorar la literatura asiática con Viaje al Oeste o incluso el Mahabarata (no sé cuántos kT son, pero sin duda muchos, y hay un jambo que está haciendo una versión moderna en idioma tamil), considerar toda la Comedia Humana de Balzac un reto único que puede alcanzar tranquilamente los 10 o 12 kT, alguna obra de Dickens, lanzarse a por los grandes novelones rusos como Los hermanos Karámazov y Guerra y Paz, titán legendario, La montaña mágica, recuperar Los miserables o hacerse un maratón de Los tres mosqueteros/Veinte años después/El vizconde de Bragelonne, y por supuesto se han escrito titanovelas contemporáneas, y ahí tendríamos Los reconocimientos de Gaddis, V y El arcoíris de la gravedad de Pynchon, Cosmopolis de DeLillo, La guerra del fin del mundo de Vargas Llosa, Olvidado Rey Gudú de Carmen Martín Gaite, e incluso la lectura de excentricidades como La casa de hojas o Una singularidad desnuda entrarían quizá dentro de la categoría, si bien es pronto para saber si algunas son verdaderas titanovelas. Yo incluso me he comprado cosas como los pimeros volúmenes de "la novela infinita" de Carlos Lloró y ya ni os cuento que el aceleracionismo nace en parte como proyecto literario que lleva a sus últimas consecuencias el terror cósmico lovecraftiano, con no poco tufillo de flipada gnóstica y psicomágica que quizá no sea más que el rey desnudo meneando las caderas para que la pichula le haga molinillo mientras te habla de la metarrealidad.

Si queréis saber cuál es la novela más larga de la historia, habría discusión sobre el tema porque tendríamos que definir de qué estamos hablando. Hay cantos épicos tibetanos de un número sobrecogedor de páginas, el citado Mahabarata no es precisamente una novela tampoco y La Historia de las Vivians, en lo que se conoce como los Reinos de lo Irreal, sobre la Guerra-Tormenta Glandeco-Angeliniana causada por la Rebelión de los Niños Esclavos es una "novela" inédita de 14000 páginas escrita e ilustrada con collage por un escritor ermitaño, Henry Darger,y de cuya existencia sólo se supo cuando él murió y fueron a despejar el cuartucho en el que vivía, pero nadie dice que sea una obra maestra, ni mucho menos una titanovela, sólo una narración realmente peculiar de un buen hombre que quizá no estaba del todo en sus cabales y ocupaba todo su tiempo libre en escribir un delirio de tintes religiosos que para él era completamente real.

Así pues, por decisión más o menos unánime y ateniéndonos a los cánones literarios más habituales, el honor de la titanovela más tocha de la historia le corresponde a Marcel Proust y su búsqueda del tiempo perdido, escrita en la cama en una habitación insonorizada con corcho. ¿Hay que estar un poco más pallá que pacá para escribir una verdadera titanovela legendaria? Es muy probable.

Ahora bien: ¿cómo diseñarse un Ironman lector a la medida? Pues podríamos establecer distintas modalidades, dependiendo de las fuerzas con las que se vea uno.

-Doce meses, doce causas: Un libro por mes, excepto si nos encontramos con una titanovela legendaria, que necesitaremos dos. Hay que tener en cuenta que no todos los libros son de la misma extensión, y no es lo mismo leer 1kT al mes que 2kT. La idea obviamente no es forzarse a leer un libro al mes, sino al final de año haberse leído las doce titanovelas. Para dosificarse habría que calcular el número de páginas, o de posiciones de libro electrónico, que se debe leer al día como mínimo, y de este modo saber si estamos cumpliendo los objetivos deseados como lector Ironman. Ya si nos volvemos locos, y como hay catorce picos de más de ocho mil metros, pues en vez de doce titanovelas, catorce, por si nos ha sabido a poco.

-Un kilotitán al mes: Probablemente una opción mucho más razonable y factible. Si leerse el Quijote en un mes es bastante asumible y es justo 1kT, podemos establecer que el objetivo anual es leerse 12kT, a elegir entre el listado que uno se cree y sin hacerse trampas. Eso nos daría, por ejemplo, casi cuatro meses para leer En busca del tiempo perdido. Es una versión bastante más ligera que la modalidad anterior, ya que aproximadamente nos da unas 250 páginas de lectura por semana. ¿Qué es eso para un lector bien entrenado? Una minucia, una nadería. El objetivo, obviamente, sería pasar con holgura esos 12kT, y a ser posible llegar a 14 o 15kT.

Ahora es cuando os estaréis preguntando si voy a hacer yo un Ironman lector, y os recuerdo que soy de la escuela de "Haz lo que yo digo, no lo que yo hago". Puede que algún día lo haga, si consigo quitarme de encima otras lecturas, y tampoco es necesario empezar a hacerlo a principios de año, que ya sabemos cómo acaban los propósitos de fin y comienzo de año.

-SuperSantiEgo