29.2.08

El Coche Fantástico para el s XXI

Como todos pueden imaginar en un bloj familiar y de buen gusto como éste, somos fans incondicionales de David Hasselhof I el Más Ghrande, el ídolo trash definitivo de Internet. Por lo menos yo, cuando vi Eurotrip, y sale él sobreimpresionado cantando en alemán, me levanté en medio del salón de mi casa y me puse a aplaudir. Mucho antes de que se hiciera todavía más famoso mundialmente con sus Los Vigilantes de la Paya, que empezó siendo una mediocre serie de aventuras para evolucionar gloriosamente a un continuo desfile de bañadores de Victoria's Secret, todos aprendimos a admirarlo como el chuleta vestido de cuero montado en Kitt, que igual se curraba a leches a un maestro de artes marciales que salvaba a los pueblos dominados por un cacique por los que no pasaba la fragoneta del Equipo A. Y, lo más importante, se ligaba a una churri distinta en cada capítulo. Aunque nunca consumaba, el pobre, y como las ingenieros buenorras que cuidaban del buga no le daban bola todos teníamos por seguro que el pobre iba más quemado que la moto un jipi. Probablemente mi escena preferida sea en la que lo meten en un túnel de secado rápido de pintura, se encienden todas las bombillas generando un calor terrible... y el tío con dos cojones no se quita la chupa cuero. Toda una declaración de estilo de vida, como el chiste en el que un rocker vaga por el desierto y pide a San Elvis dos gotas de agua.

Bueno, pues al fin, y aunque hubo un Knight Rider 2000 y otras secuelas, van a hacer una continuación de esta serie que en su título español, El Coche Fantástico, revelaba mucho mejor la chunguez de su propuesta, además de un criptofascismo más o menos declarado que luego no nos impidió a toda una generación de españoles no ser votantes del PP ni decantarse por el überliberalismo. Porque tiene tela lo de Fundación Knight para la Ley y el Orden, que actuaba en casos "donde la policía no se atrevía a intervenir". Nada menos que una fundación privada era la que tenía que ir por ahí desfaziendo tuertos ante la pasividad de las fuerzas del orden que dependían del inefectivo y parado Estado. Sólo había una serie más surrealista, una en la que los protagonistas eran modelos que viajaban por todo el mundo, pero en realidad eran agentes del gobierno. Para más inri el primer protagonista, haciendo el bobo, se pegó un tiro con un pistola de fogueo y se mató.

Sí,
va a ser una continuación, no un remake, y si acaba en serie David Hasselhoff hará varias apariciones. Lo lógico sería que Michael Knight ocupase el puesto de Devon, el ya fallecido Edward Mulhare.

Y os dejo con esta otra pequeña joya, Súbete pa mi mi buga:
Jump in my car, I wanna ta-ake you home,
come on and jump in my car, it's too far to walk on your ow-own
No thank you sir-ir
Ah, c'mon, I'm a trustworthy guy
No thank you sir-ir
Oh little girl I wouldn't tell you no lie
I know your ga-ame
How can you say that, we've only just met
You're all the sa-ame
Ooh, she's got me there, but I'll get her yet
I got you then
No you didn't, I was catchin' my breath
And look it's startin' to rain and baby you'll catch your death
Well, I don't know-ow
Ah, come on it costs nothin' to try
And you'll arrive ho-ome nice and dry

ooh, jump in my car, I wanna ta-ake you home
jump in my car, it's too far to walk on your ow-own
jump in my car, I wanna ta-ake you home
C'mon and jump in my car, it's way too far to walk on your ow-own
Well maybe I wi-ill
Ah, that's better now, your talkin' sense
But you best keep still
Well, if you like I'll just put up a fence
No need to get smart
Well alright we'll soon be on our way
We better start
What for?
Because it's such a long way
Why, where d'you live?
I live down south, it's roughly eighty-four miles
Hey slow down, you must be jokin' there behind that cute smile
Oh, no I'm not
Well, if you're not there's only one thing to say
And what's that?
Get out the car, get on your way

Get out of my car
But you just said that you'd take me home
it's just too far
But there's no way that I can get there alone
I couldn't care less
Maybe I could see you next week
But you look a mess
But look who's talkin', you've got no right to speak
Get out of my car
You told me that you were a really nice guy
Well I aint
yeah,Get out of my car
Get out
Get out of my car
-SuperSantiEgo

28.2.08

Mi cartel de Mariano Rajoy

Vosotros seguramente os esperaríais un montaje cachondo, dado mi nula identificación con los valores que representa el PP, pero lo cortés no quita lo valiente, y como muchas veces he expresado mi adhesión personal a la figura de Rajoy, basada en la identidad de tono vital y la simpatía del espíritu, es inquebrantable. ¿A que ha salido guapo, el neniño? Así que en cuanto he tenido oportunidad he anarroseado un cartel precariamente pegado a una pared de desnudo y rugoso ladrillo y aquí que lo he puesto en mi cocina entre el calendario de El Jueves y otro de un restaurante chino. Los demás no te entienden como yo, Mariano.
Anarroseado de Prohibido fijar carteles, claro.

Mariano, yo te llevo en el corazón. El día 2 voy a tu mitin a no ser causa de fuerza mayor, te lo juro. Y si consigo sacarme una foto contigo entonces sí que ya lo flipo, que la guardaré con más cariño si cabe que la que me hice con Tony Genil. Eso sí, el día 9 te va a votar tu pu... ya te puede ir a votar hasta el Tato, si quiere, pero conmigo no cuentes.


-SuperSantiEgo

25.2.08

Extraños retornos de la Antigüedad: el Pancracio

Probablemente a muchos le sonará esto a San Pancracio, patrón de todos los que juegan a la lotería y la quiniela, pues tiene fama de ser espléndido con el dinero, como San Expedito, santo de las causas justas y urgentes. Que se lo digan si no a mi viejita, que tiene una figurita del zagal, que por cierto yo le regalé, a la que nunca le falta el perejil, como manda la tradición. Tradición chorras, si uno lo piensa, pero no mayor que tener el elefantito de la suerte con la trompa mirando a la puerta de casa, o tantas otras.
Pancracio significa "el que lo aguanta todo", y no me extraña. Cuando hace cuatro años con atletas modernos hicieron una recreación en Olimpia de cómo eran los antiguos Juegos Olímpicos, en el caso del Pancracio hicieron "una simulación", porque este estilo de lucha tenía bien pocas reglas, y sólo estaba mal visto morder y meter los dedos en los ojos. El Pancracio es eso, aguantarlo todo, hostia limpia, palo y tentetieso. En algunas novelas aparece este tipo de lucha, como en la última que reseñé, y realmente era un deporte brutal parte del entrenamiento militar que hacía que luego ir a la guerra pareciese una excursión. Algunos conocidos personajes griegos practicaron el Pancracio en su juventud.
"Dos hombres entran, uno sale." ¿Os suena?

Pues bien: vuelve el Pancracio. En realidad no es que se fuera nunca porque siempre hubo peleas tipo vale todo, pero sólo desde hace unos quince años ha evolucionado el Cage fight (lucha en la jaula), el Vale-Tudo (Todo Vale) o también como se suele conocer, las Artes Marciales Mixtas, ya que se acepta cualquier estilo de lucha o combinación de varios. Las reglas, efectivamente, son mínimas, e incluso el árbitro, toma castaña, puede penalizar a uno de los contendientes si lo ve poco agresivo.
"¡Federico, para ya, que te pierdes!"

Hombre, a mí aparte de lo anecdótico del caso, me perturba un poco. Recuerda por un lado a las famosas peleas ilegales que hemos visto en tantas películas, en las que modernos gladiadores se parten literalmente la cara para regocijo de sádicos pertenecientes a clase alta, Lionheart por ejemplo. Tengo mis reservas incluso respecto al boxeo, así que... Que conste que creo que los combates de gladiadores son buenos y necesarios, pero se supone que deberíamos haber alcanzado ya un estadio de civilización en el que estos enfrentamientos rituales en un recinto sagrado se realizasen de la forma más incruenta posible, con unas reglas claras que reflejen tanto el valor de los que se enfrentan como su decisión de no hacerse ningún daño innecesario. Porque en comparación con esto El club de la lucha es una coña.

Pues sí, el chúmchol o el baloncesto, por qué no decirlo. No se hace siempre, pero al menos se da por hecho de que cuando un adversario cae lesionado en el campo no se debe tomar ventaja de ello y seguir la jugada. Pequeños detalles que nos dan un poco de esperanza de que no seamos sino fieras enjauladas dispuestas a devorarse entre ellas.


¿A qué viene todo esto en este bloj familiar? Pues primero que un día al ir a desayunar con unos compañeros en el bar donde tomábamos nuestro bien ganado cafelito mañanero estaban poniendo imágenes de este tipo de luchas, y me quedé asombrado de semejante regreso de la Antigüedad a nuestros días. Con tantas cosas buenas que se perdieron y que podríamos copiar, y no se nos ocurre otra cosa que devolver a la vida el Pancracio. Debe ser cierto que algo no anda bien cuando no nos conformamos con el enfrentamiento ritual, o el simulado que nos ofrece el cine y las novelas donde todo es mentira, y sólo nos sentimos satisfechos cuando realmente corre la sangre y se quiebra el hueso.

Será el signo de los tiempos, me dije, que cada vez somos más brutos. Pero luego me dio por el nefando vicio de pensar y me pregunté si esto del vale-todo no se habrá infiltrado a otras partes de la sociedad. Y creo que así es. El sistema que está primando en la política últimamente no es sino ése, el Vale Todo, da igual la deportividad, la veracidad, o seguir las mínimas reglas del que por algo se llama el juego democrático. Ya sólo importa ganar sin importar nada, hay que ser marrullero, tramposo y mendaz, machacar al adversario sin pararse en barras de ningún tipo, y si es necesario patearlo cuando está en el suelo.

Sin reglas. Sin respetar nada. Lo peor no sólo es eso, sino que además esto no puede sino ir a peor. Está muy bonito andar soltando los perros de la guerra. Ahora a ver quién los vuelve a meter en la perrera.

-SuperSantiEgo

19.2.08

Los debates que yo querría ver

Hombre, por querer querer, no me conformaría con menos que Batista vs Rajoy y Zapatero vs Enterrador. Pero habrá que ser realistas.
Recuerdo perfectamente los debates del 93 y… pfff. Qué queréis, para mí que los han mitificado y magnificado mucho, y no sé por qué los del PP andan tan ufanos porque precisamente no fue en esas elecciones en las que ganaron. No digo yo que si uno de los dos mete la pata hasta el corvejón no podría cambiar la intención de voto de los indecisos, que alguno seguro que quedará, pero desde luego con lo polarizado que está ya el electorado, las filias y fobias viscerales que se han desencadenado, y que precisamente en estos cuatro años todo es o blanco o negro sin la más mínima tonalidad de gris, incluso si uno de los dos la caga o queda como un pelele, sus adeptos sólo dirán: “Ha tenido un mal día el pobre, que de tan honrado y sincero que es no ha podido con semejante marrullero de la política”. Vamos, tengo clarísimo que tanto Público como El Mundo tendrán ya preparados los titulares sobre quién ganó, y los artículos aplantillados para rellenar con detalles del “debate” y que parezca que el análisis está hecho a posteriori. Además, cansados estamos ya de oírse decir lindezas el uno del otro, así que simplemente ahora los oiremos decírselas en secuencia, nada más.

Por si fuera poco, recordemos que los debates están pactados, o sea que se establece de qué se va a hablar y cuántos minutos. Además, o mucho me equivoco, o los dos irán de almas cándidas y a dar más pena que otra cosa. Resumiendo: menuda mierda. Si por mí fuera, después de estos cuatro años de tener que escuchar lo que hemos tenido que escuchar, la única catarsis que se merece el país es enterrarlos a los dos hasta la rodillas uno frente al otro con un garrote cada uno, y que no paren de debatir hasta que uno deje de respirar. Según se cuenta en el famoso chiste de vascos: “Ahí va pues, Patxi, ¿por qué vamos a discutir si lo podemos arreglar a hostias?”

"¡Ha sido penalty!" "¡Tus muertos lo ha sido!"

Si por mí fuera, ni guión ni gaitas. A tumba abierta, y si no se meten en serio y es el típico partido de “vamos a quedar a empate y un punto para cada uno”, el moderador que meta cizaña, que saque imágenes de archivo desafiando al Ministerio de la Verdad, Rajoy diciendo las burradas que parece salir directamente del piquito de oro de JLo y Zapatero tragándose el farol de ETA. ¿Maquillaje para qué? Que les saquen bien los colores. A mí tonterías las justas. Y de moderador nada del típico periodista de noticiario que reparte los tiempos y realiza las preguntas pactadas. Se necesita a un Wyoming, un Pablo Motos, o cualquiera que tenga sentido del espectáculo y saque todo el partido a la vis cómica de los que se enfrentan, y que en cuanto pueda los deje con el culo al aire. A ver si aprendemos de nuestros padres los romanos, donde el Senado era tanto o más divertido que el circo. Ahora está muy de moda lo de hacerse la blanca paloma en estos casos, pero sinceramente es que nos hemos amariconado bastante, por utilizar la castiza y poco políticamente correcta expresión. Cuán más civilizado era el siglo XIX y principios del XX, que en sus novelas nos ha dejado en recio y viril idioma cervantino cómo actúan los hombres de verdad. En vez de criticar por lo bajinis las infamias estéticas de ARCO deberíamos ir a patalear o plantarnos allí armados de palanquetas para explicarles lo que es el futurismo, que queda una labor destructiva por realizar en el arte y que se puede hacer filosofía de la estética con el martillo; y si no como cuando Valle Inclán respondió que para mejorar el teatro español la única solución posible era empezar fusilando a los hermanos Álvarez Quintero; la Evolución se discutía si era necesario a bastonazos en los pasillos de las facultades, y si éstos fueran otros tiempos más bizarros esos creacionistas tan simpáticos que vinieron hace poco a escupir sobre nuestra inteligencia y ciscarse en el método científico no estarían ahora quejándose de que fuera afectada “su libertad de expresión”, sino sobre la cantidad de huesos que se les quebraron al expulsarlos del templo del saber que debe ser la Universidad. ¿O es que vamos nosotros a sus catedrales a cagar en medio del altar mayor para luego limpiarnos el culo con el manto de la Virgen? Eso sin olvidar el ejemplo más perfecto que existe de “democracia directa”, que es cuando el pueblo (demos), hinchados ya sus genitales y dolorosamente a punto de explotar, no tiene más alivio que ir hasta sus representantes, electos o no, y en ejercicio de su poder los corre directamente a gorrazos, lo que se llama el tiranicidio de toda la vida. Hace mucho que no se ha producido ninguno en Occidente, y la verdad es que se nota, porque los tenemos muy subidos a las barbas.


Del mismo modo no nos debería dar vergüenza ajena ver cómo en los parlamentos de Italia o Taiwan se dan de bofetadas. Lo que debería dar vergüenza es que no ocurra lo mismo en este país donde parece que en vez de sangre ya sólo corre horchata por nuestras venas. Tonterías las justas. No entiendo cómo a alguien se le pueda acusar tranquilamente de connivencia con el enemigo y crímenes de lesa patria y que su única respuesta no sea “mañana que se piensen si acudir al Parlamento, porque le voy a enchufar tanta leña al mono que va a terminar hablando inglés”. ¿Habéis visto Scaramouche, donde en los Estados Generales se continuaban las discusiones en el campo del honor cuando las cosas pasaban de castaño oscuro? Pues más o menos así. Mal va un país donde se pueden hacer todo tipo de acusaciones de semejante calibre sin pruebas sólidas y que a uno no le pase nada. Tonterías las justas: ninguna. Después la gente se extraña de la hipertrofia del periodismo de cotilleos y puteríos varios que se traen entre algunos pseudoperiodistas y los miniyós de famosetes, lo que no es sino un reflejo de ese otro periodismo sensacionalista y sectario que ha descubierto igual que sus homólogos “rosas o del corazón” que no importa en absoluto la verdad ni la información, sólo el beneficio y que la rueda siga girando para llevar el agua al propio molino. Cuanto antes lo admitamos mejor: somos un país adicto a la carroña.


Pero sin embargo, nada, tan tranquilos todos. Debe ser que realmente los políticos están hechos de una pasta especial. No quiero ni saber cuál es la composición exacta, pero desde luego debe ser un mortero resultado de una extraña combinación de doblepensar, autodesprecio y negación del más elemental principio de la realidad. Si éstos son los políticos que queremos, o merecemos, realmente no queda esperanza de que alguna vez vuelvan las personas sensatas y decentes, libremente elegidas por sus pares, a dirigir los destinos de una nación como la nuestra a la que no se saber por qué de esta manera maldicen los hados.
Ya sé que no les llegarían ni a la suela, pero podrían darse un aire a Tip y Coll.

Después, por supuesto, hay que entender que a veces los partidos de segunda división pueden ser tanto o más estimulantes que los de primera, con equipos repletos de grandes estrellas pero muchas veces adocenados. Yo pecharía lo que fuese en pago por visión para ver un Pepiño Blanco – Martínez Pujalte, por ejemplo. No ya sólo por la calidad del debate, sino por el simple hecho estético de ver a semejantes colosos enzarzados en sin par batalla. Sólo de imaginarme a Pujalte gritando “¡Sangre y almas para mi señor Arioco!” y a Pepiño respondiendo con un “¡Por el poder de Grayskull!” me estremezco de placer. Deberían hacer una serie de anime con los dos de antagonistas.

Y ya que es inevitable que tengamos que aguantar la sosería de ZP y el poco encanto galiciano de Mariano, previamente pactados los puntos de su parodia de logomaquia, al menos que cada vez que cambien de tercio que salga Stacy Keibler con un cartel para que nos enteremos de que empieza un nuevo round.
-SuperSantiEgo

14.2.08

Libro: La odisea de los diez mil, de Michael Curtis Ford

Sencillamente, ésta es una obra que noveliza el repliegue de las tropas griegas que participaron en la guerra dinástica que se produjo entre Ciro el Joven y su hermano Artajerjes, que culminó en la Batalla de Cunaxa (a menos de 100 km de la actual Bagdad, la antigua Babilonia) y donde murió el primero.
Este episodio bélico de la Antigua Grecia es bien conocido por la obra del ateniense Jenofonte, discípulo de Sócrates y una importante figura de la literatura griega clásica. Tal como se explica en la novela, Grecia había quedado muy dañada por la Guerra del Peloponeso, que había acabado con la victoria de Esparta. Esta polis impuso su modelo social y de gobierno a otras ciudades griegas, incluida Atenas, que sufrió el gobierno de los llamados Treinta Tiranos. En esta tesitura el joven Jenofonte recibe la llamada de su primo Próxeno (esto en griego significa embajador), que se ha alistado en el ejército griego comandado por el espartano Clearco, pues Ciro el Joven, que se ha rebelado contra su hermano y controla parte del imperio persa, necesita soldados experimentados para someter a algunos pueblos levantiscos como los písidas. La paga es mejor que buena, y Jenofonte se enrola en la campaña en compañía de su alter ego, Teo, un esclavo de origen siracusano que ha crecido desde pequeño con él como si fueran hermanos, su protector y amigo y desde que empieza la novela un liberto. Sin embargo, las intenciones de Ciro no son sólo hacer una incursión punitiva contra parte de su reino, sino deponer a su hermano y quedarse con todo el imperio. Los griegos se mosquean cosa mala y cada vez les suena peor alejarse tanto de su tierra y del mar adentrándose en una nación extranjera, pero sucesivos incrementos en la paga y la esperanza de un botín fabuloso los van convenciendo.
La verdad es que la novela no es ninguna maravilla, y como he leído en alguna otra crítica, para lo que aporta, poco más que la reescritura en clave moderna de la Anábasis, pues mejor se lee uno el original y acaba antes. Para repasar los hechos históricos está bien, y tampoco es un dolor leerla, aunque a veces se extraña uno de que no saque más partido del material que tiene entre manos. El recurso de que sea un criado el narrador, alguien que no abandona ni a sol ni a sombra al protagonista, es tan viejo como efectivo, hasta el punto de que terminaremos sabiendo que ese liberto se llama Temistógenes de Siracusa, pseudónimo con el que Jenofonte publicó la Anábasis, aunque nadie duda hoy de su autoría.
Decía Borges y otros, que en realidad todas las historias pueden terminar resumiéndose en tres: el asedio a una ciudad (la Ilíada), la búsqueda de un tesoro (Jasón y los Argonautas) y el retorno a casa (la Odisea), e incluso las tres están conectadas, pues la Odisea es el regreso a casa de la Ilíada, y las Argonáuticas y la Odisea son respectivamente el viaje de ida y de vuelta. La Anábasis responde, claramente, al modelo de la Odisea, y no es de extrañar que la palabra aparezca en el título en español, cuando el original es sencillamente The Then Thousand.
Leyendo esta obra, también, podemos reflexionar sobre la mutabilidad de términos como victoria y derrota. Los griegos estaban de parte del bando perdedor, pero según todas las fuentes hicieron tal escabechina entre las tropas del adversario que si no hubiese sido por la muerte de Ciro podría haberse producido, como ocurrió otras veces y volvería a ocurrir, una desbandada general del ejército persa. Tal fue la actuación del ejército griego que Artajerjes llegó a la conclusión de que, si quería, podría matarlos a todos, pero que difícilmente podría asumir las pérdidas, y que mejor era negociar su retirada más o menos pacífica. Mutatis mutandis, puede uno incluso hacer paralelismos con hechos muy recientes de nuestra historia, como el episodio ocurrido en Mogadiscio en el que se basó la película Black Hawk Down: militarmente salió todo mal, pero en la retirada murieron dieciocho soldados estadounidenses por ni se sabe cuántos somalíes, aunque pasaron de mil. Por un lado, un desastre, pero por otro un éxito.
Así, con un desastre militar, empieza la retirada de los Diez Mil, que narró Jenofonte en su Anábasis. El regreso penoso al hogar, una odisea en territorio hostil, nos recuerda a otros repliegues igualmente desastrosos, como los que sufrieron los alemanes y los franceses huyendo de una Santa Madre Rusia que se echaba encima de ellos con los poderosos General Invierno, y que costó a Napoleón nada menos que 370.000 bajas y 200.000 prisioneros, que se dice pronto, entre episodios de una crueldad y patetismo extremos. Por si fuera poco, aunque los persas les tenían más miedo que a un constipado, intentaron llevárselos por delante, y en unas negociaciones Tisafernes ejecuta a Próxeno y Clearco. La tropa, desmoralizada, elige al joven Jenofonte como general.
Decir que los griegos pasaron las de Caín en su regreso a casa es decir poco. Igual que el ejército persa no estaba preparado para combatir con los acorazados y disciplinados griegos dirigidos por un espartano, ellos no estaban preparados para semejante marcha sin más recursos que lo que pudiesen ir encontrando por el camino, lastrados por el poco botín y los acompañantes del ejército que los seguían desde el principio. Y tampoco están preparados para la guerra de guerrillas con la que los acosan los pueblos que cruzan en su camino a Armenia, hasta alcanzar una colonia griega a la que esperan extorsionar para que los devuelva a casa y que prefiera pagarles el viaje por mar antes que tenerlos por allí cerca metiéndose en líos.
Y poco más hay que contar: al final, como todos sabemos, consiguieron volver, aunque como ya dije tras haber pasado las de Caín. Jenofonte, aunque se opuso a los Treinta Tiranos, no compartía la idea de la democracia de Atenas, que en realidad no era sino otro tipo de oligarquía algo más abierta y que protegía las artes y la ciencia en vez de dedicar todos sus esfuerzos a la guerra como los espartanos. Llegó a admirar sin embargo la cultura de los enemigos de su patria, como haría Platón, otro discípulo de Sócrates, y no tuvo problemas para enrolarse en el ejército de Agesilao II (un rey espartano cojo, quién lo diría) para volver a atacar Persia, y en la Batalla de Coronea luchó a su servicio contra Atenas, lo que le valió el destierro de su ciudad natal. Como podéis ver por los enlaces, el victorioso rey Artajerjes sobornó a las ciudades de Atenas, Tebas y Corinto, con vistas a debilitar la supremacía espartana, que finalmente perdió en la Batalla de Leuctra. Posteriormente, al surgir Tebas como nueva potencia dominante, los espartanos y atenienses se aliaron contra ellos. Como se puede comprobar también, nunca le hicieron ascos a aliarse con los persas si convenía, o si la paga era buena.
Sí, tenéis razón: es como Dallas o Falcon Crest, pero a lo bestia, y si no sabéis quién era Alcibíades leedlo, porque eso sí que es jugar un doble juego y ser chaquetero, ventajista y sibilino, no lo que dicen algunos de Zapatero. Ya lo veis: ochenta años después de las Termópilas lo de que "nació un espíritu nacional griego" se ve que no es sino una tontería, por mucho que lo pongan en el Canal Historia y se digan tantas chorradas más para liar las cosas.
Efectivamente, de ellos aprendimos tantas y tantas cosas. Pero no todo bueno, porque menuda panda.

-SuperSantiEgo

7.2.08

Los Cantos de Hyperion. All you need is love.

Bueno, ya he terminado el cuarto libro de la saga de los Cantos de Hiperión, así que haremos un pequeño análisis sobre ella, ya que estamos.

Pero primero, divaguemos un poco. Y como saben los asiduos a este blog familiar, lo de divagar nunca ha sido un problema.

Pues esto me ha recordado, en buena medida, a la saga del Mundo del Río de Philip Jose Farmer, que en su momento también se vendió como la saga de ciencia ficción megachachi y requetedefinitiva que igualaba o incluso superaba a la de Fundación o Dune. ¿Que qué es el Mundo del Río? Pues es una de las ideas más buenas que se hayan podido tener para una saga de ciencia ficción: todos los seres humanos del planeta “resucitan” en un planeta por el que transcurre un río que parece casi infinito. La finalidad no está clara, pero parece ser una especie de “experimento social”. El protagonista es Richad Burton (no, no el dos veces marido de Liz Taylor, sino el explorador), y también tienen importancia Mark Twain y otros personajes históricos como Hermann Goering. ¿Cuál fue el problema? Pues el habitual: en lo fantástico, a no ser que tengas una explicación realmente GENIAL, no lo expliques. Lo malo es que todo el mundo suele creer que tiene una explicación GENIAL, y se lanza a la piscina sin mirar demasiado si hay agua o no. Por eso cuando al final Philip Jose Farmer nos cuenta “la verdad verdadera” de todo el asunto, suelen entrar ganas de que lo descoyunten, lo pongan encima de una rueda y se lo sirvan a los cuervos. Me lo leí hace más de diez años y todavía me escuece, joder.

Respecto al caso de Mundo Anillo, novela también curiosa y amena con un propuesta "dura" bastante interesante con su versión de la esfera de Dyson, resulta también infausta su continuación que explica lo que no necesitaba explicación, y de los efectos deletéreos sobre el respetable, mejor no hablar, porque me da la ictericia. Decía Niven que en principio no había tenido idea de continuarla. (Qué buena oportunidad de haberlo hecho así, hombre.) Pero claro, como la gente le pide continuaciones... Pues más carácter y fuerza de voluntad, caramba, que el hombre sabio trata al vulgo como a perros de paja. Y si no fíjate lo que ha terminado haciendo Frank. ¿Pero no podéis dejar las cosas bien como están? No, hay que dar siempre una vuelta más a la tuerca, y claro, a veces nos pasamos de rosca.

Otro ejemplo, que nunca hay que olvidar, es el de
Los Inmortales, en la que todo tenía sentido mientras no dijeron ni pío sobre quiénes eran y de dónde venían (no lo sabía nadie, empezando por el guionista original), y las sucesivas explicaciones liaron hasta tal punto la idea que hoy sólo se puede intentar comprender por medio de líneas temporales alternativas y universos paralelos a los que se accede por viajes de peyote. También hay que reconocer que éste es un caso distinto, porque los líos provienen de múltiples autores ignorándose, series de televisión, varios productores y contubernios por el estilo. Lo mismo ocurre con todas las incoherencias, idas de olla y agujeros de continuidad del tamaño de galaxias en los comics de superhéroes. Ya bastante difícil es a veces aclararse uno solo y entender lo que quiere hacer, como para ponerse de acuerdo con los demás, cada uno tirando en una dirección y con su idea GENIAL en la cabeza. Otro problema es el propio de los géneros, o por lo menos de los modernos. Se acusa a estos géneros, muchas veces con razón, de buscar a un público complaciente que a su vez busca “más de lo mismo”, y que tiene tragaderas más que graves con algunas cosas mientras le den su chute de lo suyo. Bueno, es cierto, pero tampoco se salva lo que se suele conocer como “mainstream” o “literatura general”, supuestamente sin géneros, y llega a haber verdaderos géneros ocultos, desde las “novelas femeninas” (no tiene que ver con que las hayan escrito mujeres o no), a chorradas de espiritualismo facilón o cosas peores que se encuentran en las librerías y que son malas sin remedio y sin ninguna necesidad de pertenecer a un género.

Por último, y quizá lo más polémico, parece que cada vez más se producen novelas dirigidas a un público de un extraño o indefinido bagaje cultural, lo que no deja de producir a veces reacciones realmente extrañas. Si cuando uno sólo tiene un martillo todo le parecen clavos, si nunca has visto el mar una charca grande puede sobrecogerte. Por eso a veces sorprende el entusiasmo ante historias que se proclaman como “la aventura definitiva” que no tienen ni media hostia ante La isla del tesoro, la Biblia de toda historia de aventuras, y la única opción a considerar es que se desconoce por completo la obra de Stevenson. Por lo mismo, aunque nos haga gracia hasta cierto punto, y sea un refrito notable, a Matrix aún le falta mucho para ser un reflexión tan extraordinaria sobre la realidad o irrealidad del mundo como La vida es sueño, y la chochera que algunos exhiben sobre su supuesta profundidad no tiene más explicación que, perdóneseme el elitismo, no conocer nada mejor. Tampoco termino de entender por lo mismo la fascinación por una historia simpática y poco más como es El club de la lucha, después de leerme La peste, El extranjero, La condición humana y Auto de fe. A estas alturas nos van a descubrir algunos lo que es el absurdo y el nihilismo, no te jode.

Extrañeza me causa, por la misma razón, la sorpresa que sienten algunos ante “innovaciones estéticas” que llevan en el mejor de los casos como mínimo un siglo entre nosotros. Muchos ignaros se apresuraron a alabar la innovadora forma de romper la línea temporal de la narración de Pulp Fiction, conocida de sobras ya en clásicos de los años 30 y 40, y reconozco que todavía no asumo y me causa vértigo que muchos crean que la forma de organizar la narración por personajes en la saga de Canción de Hielo y Fuego es idea propia del autor, cuando se trata de una técnica empleada, con mucha más profundidad, en la novelística del XIX, y además sin el recurso insultante para nuestra inteligencia de ponernos al principio del capítulo cuál es el personaje en el que se centra la acción… ¡como si fuéramos tontos y no nos pudiésemos dar cuenta solitos! Hombre, si hasta el momento no se ha leído otra cosa que pestiños como la Dragonlance o bodrios similares, supongo que la calidad literaria de Martin, que la tiene, puede resultar para algunos apabullante, pero no deja de ser triste. Como le dijo una amigo mío a un conocido suyo: “Te envidio porque te pareciese maravilloso El código da Vinci. Entonces cuando leas un libro bueno de verdad… ¡lo vas a flipar como nadie!”

Llegados a este punto… ¿está bien la Saga de los Cantos de Hyperion? Pues… sí, no está mal, desde luego que se deja leer con agrado pero a medida que las cosas “se empiezan a poner en claro” más lamenta uno no haberse quedado cubierto por el velo de la ignorancia. En gran medida creo que la pifia en el mismo sentido que la citada Mundo del Río, y crea unas expectativas que, por lo menos para mí, quedan bastante defraudadas al final. Como dicen los taurinos, si no rematas bien “en el momento de la verdá”, por muy buen toreo o “jogo bonito” que hayas mostrado antes, queda deslucida la faena. La saga son cuatro novelas, aunque en realidad son dos, y las novelas impares acaban como el culo, y no tienen sentido sin la continuación que es la novela de número par. En realidad se trata de dos novelas muy largas, que por sus muchas páginas y por conveniencia editorial y de negocio, se han publicado en dos partes. La primera sería Hyperion (Hyperion y La caída de Hiperión), y la segunda Endymion (Endymion y El ascenso de Endymion). Si uno se fija, casi se insinúa hasta en los títulos, y sería como el Libro 1 y Libro 2 en los que se publican otras obras. Yo no soy nadie para andar haciendo recomendaciones, pero si se quiere pasar un buen rato leyendo, las dos primeras partes, y a partir de ahí que cada uno asuma sus riesgos y se atenga a las consecuencias.

La primera reflexión que tuve al terminar el primer libro fue que realmente son la nuestra y la que se expresa en perfidoalbionés culturas bien distintas en muchos aspectos. Que un autor como Dan Simmons pueda llamar así a la novela y poner como a uno de los protagonistas nada menos que a John Keats, aunque sea una personalidad recreada digitalmente, tiene bemoles. Se intenta hacer algo así en España con un poeta español metido en una novela de ciencia ficción y el editor te asesina allí mismo para que no se propague la enfermedad. En esos países aún respetan a sus clásicos, mientras que aquí suele ser de buen tono decir que algunos de nuestros más importantes autores son un coñazo. En los países civilizados te admiran si reverencias y actualizas a los clásicos, y en España con suerte te escupen a la cara. Además la primera de las cuatro partes sigue la estructura narrativa de los Cuentos de Canterbury, de Chaucer, por otro lado conocida en otras obras medievales, en la que cada uno de los protagonistas cuenta su propia historia, y todas vienen a confluir en un mismo argumento que parece que se va a resolver al final pero queda pendiente para la segunda parte, que es donde remata. La saga mantiene el interés, sobre todo al principio, en tanto que queremos saber realmente qué es lo que pasa en ese barroco y recargado mundo futuro donde nos sitúa Simmons, lleno de planetas habitados por humanos que se trasladan de un lugar a otro por medio de portales teleyectores de transferencia instantánea o por naves que sufren efectos relativistas y deben pagar deudas temporales. La secuencia temporal desde aproximadamente nuestra época a mil años en el futuro es fantasiosa pero no una fantasmada, e incluso las cosas más exóticas que aparecen son más que aceptables. La humanidad habita fundamentalmente en una organización política llamada la Hegemonía, no tan avanzada como el Imperio de Asimov o la Fundación, pero poco le falta, existen unas fuerzas armadas bastante impresionantes que se llaman así, FUERZA, y hay una rama medio perdida de la humanidad conocida como exters (los externos), resultado de los primeros intentos del ser humano por colonizar el espacio, y que en principio parece que son los malos. Las inteligencias artificiales, por su parte, se han independizado de la humanidad, y aunque parece que van un poco a su aire ejercen como consejeros del gobierno. El planeta Tierra, se supone, ha desaparecido en una especie de agujero negro artificial fruto de uno de los primeros experimentos para crear los teleyectores.

El principal atractivo de la historia al principio es el misterio del Alcaudón, un ente que se aparece en el planeta Hiperión y custodia las Tumbas del Tiempo, que parecen retroceder en la historia hasta un momento en que se abrirán. Se ha creado un culto a su alrededor, la Iglesia de la Expiación Final, y se organizan peregrinaciones. El Alcaudón es un monstruo de apariencia metálica rodeado de púas, sus mandíbulas son de acero y cuando pilla a la gente la empala en El Árbol del Dolor. Desde el punto de vista religioso, mucha gente es atea y vive en cierto hedonismo materialista si se lo puede permitir, practica algunos cultos sincréticos heterodoxos como el gnosticismo zen y el cristianismo es casi un religión extinguida, mientras aparecen unos tipos que se hacen llamar templarios que vienen a ser algo así como panteístas ecologistas cuya sede es un mundo poblado de árboles con troncos de kilómetros de diámetro, que también utilizan para crear curiosas naves espaciales.

Tampoco es que quiera extenderme mucho, pero me parece que la primera mitad de los Cantos en sus dos partes es bastante superior no sólo en forma y contenido, sino porque además todavía no sabemos lo que pasa y está todo en el aire: sabemos que hay una conspiración que dura cientos de años y que algo muy raro pasa, aparecen personajes realmente atractivos y en general todo está bien. La segunda parte (Endymion y El ascenso de Endymion) creo que se desinfla bastante por centrarse en dos personajes principales que no dejan de ser dos topicazos, primero Raúl Endymion que es el típico chico buenazo de pueblo, inteligente a su manera pero no brillante, y sobre todo muy leal, y el desastre que es Aenea, que reúne todos los defectos posibles del “ personaje soy-el-elegido”.Este simple hecho desvirtúa, por ejemplo, la comparación de esta saga con la de Dune, donde Herbert controla mejor que bien a dos personajes mesiánicos con poderes casi infinitos: Muabdib y su hijo Leto, empezando porque las sucesivas yihads que desencadenan se saldan con miles de millones de muertos. ¿Dónde se ha visto una revolución religiosa flower power? Si hay ingredientes que a la mínima te pueden jorobar un guiso, y de los que no se puede abusar, no dudéis que cierto tipo de personajes, como se te vayan de las manos, terminan jodiendo hasta lo que haya empezado bastante bien. Todo el asunto del cruciforme que resucita a la gente sin dejarla tonta, y lo de Pax, no sé si ya lo tenía en mente desde el principio Dan Simmons cuando escribió las dos primeras novelas, y tiene cierta gracia aunque ya suena demasiado forzado.

Endymion todavía es una novela de aventuras con momentos buenos, aunque por ejemplo el Alcaudón pierde toda su magia, lo del Árbol del Dolor se olvida completamente y muchas cosas parecen incoherentes con lo que se ha visto ya, pero lo que se supone que tendría que ser la culminación de la saga, la cuarta parte, empieza siendo un rollo patatero para acabar degenerando en un panfleto psedudoreligioso new age olyunidislov parapapapá que en algunos momentos da vergüenza ajena, o por lo menos a mí me la dio. Aunque el director de la colección española, el espabilado de Miquel Barceló, intenta poner la venda antes de que se abra la herida y defender los desbarres que estamos a punto de leer, no hay tu tía. Algunos críticos por lo visto dijeron lo de “¿Quién se cree que es el autor? ¿John Lennon?” Me parece una crítica injusta, la verdad, porque Lennon no era sino un hippy que componía canciones. Hay que ser mucho más cruel. ¿Quién se cree que es Dan Simmons? ¿Paulo Coelho? ¿Osho? También se hacen eco de lo posiblemente escandaloso que creía el autor que podría ser la relación amorosa entre los dos personajes, una niña de doce años y un hombre de treinta, aunque en realidad no pasa nada hasta que ella es bastante mayor (bueno, ella le da un piquito cuando tiene dieciséis años, qué fuerte) y de escandalosa no tiene nada la relación casta y platónica que mantienen los dos hasta entonces. Además, ¿hace cuántos años dice usted que Nabokov escribió Lolita? Hombre, no me jodáis con estas cosas a estas alturas, que ya no son horas.

Los hay exagerados, los hay.

Cuando estaba leyendo la cuarta parte de los Cantos hubo un momento en que me dije: “Si alguien dice ‘No necesitas ser una estrella para brillar’, ‘Lo bueno es mejor que lo malo’, ‘Amor es no tener que decir nunca lo siento’, o algo parecido, voy hasta donde viva este señor y le pego”. Lo de “Seré como un nuevo Newton, y mostraré a todos que el amor es la fuerza fundamental que mantiene unido el Universo” no sólo me evocó a través de los Abismos de la Fuerza una poderosa imagen de sir Alec Guinness, sino que me mató más neuronas que aquella vez que bebí alcohol de madera sin querer y de lo primero que me acuerdo al despertar es que estaba escribiendo un blog. ¡Que yo no quiero leer a Margaret Mitchell, joder! Ya antes me había mosqueado un tanto lo de que las inteligencias artificiales se expresasen por medio de koans zen (anda que… también es ocurrencia), y la interpretación bastante extraña que el autor hacía de las teorías de Teilhard de Chardin, a quien me pareció que, o no había leído, lo había interpretado francamente muy mal, o lo interpretó como le dio la gana para la novela (esto muy legítimo, que conste), pero cuando las cosas llegan a cierto nivel de pajeamiento mental uno tiene que decir que hasta ahí ha llegado. Lo de la “comunión”, y lo del Momento Compartido por medio de la Pasión y Muerte no hay por donde cogerlo, así como lo de “hago chas y aparezco a tu lado”, que ya me pareció exagerado cuando lo leí en otra novela,
Tigre, tigre de Alfred Bester.

Y luego todo el rollo macabeo de El Vacío que Vincula. Señor Simmons, que no soy hinduista, ni ganas, a mí no me cuente lo que es el Akasha y el Registro Akáshico pero dándole otro nombre a ver si cuela, que yo ya estoy de vuelta de algunas cosas y por algo no veo el informativo de Sánchez Dragó, leñe. ¿Pero tú te crees, Dan, que me vas a contar lo que es el Akasha y que no me voy a dar cuenta, hombre? ¿Y qué es eso de que los budistas lamáticos se han vuelto "algo zen"? Sí, hombre, y los suníes de repente se dan cuenta de que Alí les cae muy bien. Y los del Sevilla y los del Betis se llevan bien, ya de paso.

Yo no quiero hacer comparaciones odiosas, pero se empieza escribiendo mala ciencia ficción y se termina con cosas como Tom Cruise.

-SuperSantiEgo

4.2.08

Fanboys. Transcripcion del diálogo entre starwies y trekkies


Como todos deberíamos saber a estas alturas el acontecimiento friki que hay que esperar como agua de mayo, y que esperemos que no defraude, es Fanboys, donde una variada fauna de incondicionales de Star Wars se embarca en 1998 (eh, ya es una película histórica) en la sagrada misión de robar una copia de Episodio I del Rancho Skywalker de George Lucas antes de que la estrenen.
He aquí el grupo de frikis en cuestión:

Efectivamente: la chica escurría es Verónica Marte, también conocida como Chispitas en la segunda temporada de Héroes, y que aparecerá nada menos que vestida de princesa Leia.

Economía del lenguaje friki: dos símbolos eróticos en uno.
Por si todavía sois una panda de herejes que no habéis visto el avance, ya estáis tardando:

La Weinstein Company nos ofrece un vistazo al guión. En la escena que se transcribe los héroes tienen la mala suerte de encontrarse con un escuadrón de fans de
Star Trek en Iowa. Se confrontan allí con el Almirante Seasholtz, un extremadamente pomposo trekkie que da lecciones a los suyos. Los amantes de los Jedis Hutch, Linus y Windows no pueden quedarse callados.
Almirante Seasholtz: ¿Alguna pregunta?
Linus: Eh, sí. ¿Qué es lo que encontró Sulu en el lavabo de Kirk?
Seasholtz: No… no lo sé.
Linus (sonríe ampliamente): Creía que esto era la bitácora del capitán.
Seasholtz: Ya, qué listo. ¿Alguien más?
Hutch: ¿Cuál es la traducción al klingon de “Vas a morir siendo virgen”?
Seasholtz: Ah, hay más sabuesos de Lucas pitorreándose de Roddenberry. Bien, me gustaría ver a Vader viéndoselas con un solo drone Borg. Veríamos quién reiría entonces.
Windows: Por favor. Vader podría hacer la garra de la muerte sobre todo el Colectivo Borg con una sola mirada.
Seasholtz: Vader tiene asma. Dime una sola persona en Star Trek que tenga asma.
Linus: Bueno, pues dime una sola persona en Star Wars que sea gay.
Seasholtz: No hay ningún gay en Star Trek.
Linus: ¿Ah, no? ¿Y el capitán Picard?
Seasholtz: No es gay. ¡Es británico!
Windows: Venga ya. ¡Picard va con leotardos y anda como una nenaza por la galaxia, mientras que Han Solo se mueve como un machote!
Seasholtz: Solo es un saco de mierda.
(Hutch se ahoga. En ese momento cuatro capullos disfrazados más los rodean: un maromo en plan vulcno llamado Grock, los alféreces Ernie y Eddie, y Doug el Hombroide. Todos portan alabardas.)
Grock: ¿Hay algún problema?
Hutch: Ya lo creo, Spock. El almirante acaba de llamar saco de mierda a Solo. Palabras muy fuertes para venir de un trekkie.
Seasholtz: ¡El término correcto es trekker! ¡Ahora trekkie se considera un insulto!
Hutch (primero se ríe, luego se pone muy serio): Trekkie.
(Seasholtz saca un tricorder y lo pasa sobre Hutch.)
Hutch: ¿Qué le pasa aquí al tipo del bolsito?
Seasholtz: La lectura del escáner es: Tonto del culo.
(Hutch le mete. Empiezan a darse todos de hostias.)
Un simple diálogo, y cuán revelador del verdadero espíritu friki. Se meten, sí, pero defendiendo cada uno lo suyo, y como se puede ver conociendo unos la fe de los otros. ¡Eso es espíritu de concordia!
La película ha tenido que retrasar su estreno en los EEUU y no tengo ni idea de si se llegará a estrenar aquí en cines. No debemos olvidar nuestro frikiombliguismo, y comprender que a la mayor parte del mundo, o sea las personas normales, la mayor parte de los chistes que a nosotros nos harán revolcarnos por el suelo a ellos no les dirá absolutamente nada. Pues ellos que se lo pierden.
Y de paso no olvidéis que todo es posible en esta vida, como poner a los personajes Disney en medio de Star Wars:
Economía del lenguaje friki: dos símbolos eróticos en uno.
Y aquí más del mismo jaez. ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Poner a los Simpson como Caballeros del Zodíaco? Ah, no, si eso ya lo han hecho.
¿Y os acordáis cuando os puse aquí los pedazo de vídeos de Ryan vs Dorkman? Pues aquí hay algo parecido, pero en cashondo.
-SuperSantiEgo