Pero tampoco olvidemos cuál es el mayor aliciente para ver esta serie, desde el primer al último capítulo: Jessica Alba, probablemente uno de los más perfectos seres de la Creación del Padre Eterno MVE. Y además aquí está con su color de pelo natural, que la verdad creo que le queda bastante mejor que el rubio que ahora luce. Recuerdo que cuando vi de casualidad algunos episodios la historia no es que me llamase demasiado en un principio: soldados genéticamente mejorados por una organización secreta llamada Manticore, unos se escapan y van por ahí perseguidos por sus antiguos amos. Nada que no hayamos visto mil veces en mil tebeos, americanos, españoles y mangas. Pero se pone uno a ver la serie, sale la Jessica Alba con su diecinueve primaveras, a la que ya se le había echado el ojo cuando salió en El diablo metió la mano, y claro, enganchado como un idiota. Los productores saben lo que queremos y nos lo ponen delante de los ojos, para qué nos vamos a engañar. Y eso que en la serie la chica va en general bastante recatada excepto un par de veces que se viste con vestido de noche, pero da igual porque el cuero negro y ajustado en plan comando le sienta de maravilla. También, como se supone que parte de su ADN es felino, a veces entra en celo y al primero que tiene la suerte de que lo pille por banda lo deja hecho un pellejo del tute que le pega.Pues eso: Jessica Alba es como mínimo el 90% del atractivo de la serie. ¿Quién quiere más? (A estas alturas también podríamos empezar a reconocer que veíamos Buffy por Sarah Michelle Gellar y Charisma Carpenter, y no por todo ese cuento chino de que nos gustaba la serie.)
[Preparándose para destripe de argumentos. Advertidos estáis.]
A pesar de lo que dije arriba sobre la poca originalidad de la serie, también tiene sus puntos. Todo nos suena más o menos conocido, y como la serie termina en 2021 podemos reconocer la tecnología militar y de ingeniería genética como bastante plausible respecto a lo que hay ahora, aunque tendríamos que asumir que los soldados genéticamente mejorados que aparecen en la serie ya habrían sido creados a día de hoy. El mundo que se nos presenta es un escenario bastante típico de ciencia-ficción, un “mundo post”: ha pasado algo muy gordo y todo ha cambiado... para mucho peor. No ha habido una guerra, ni un desastre medioambiental, sino un ataque terrorista con un EMP (pulso electromagnético), que durante un breve tiempo anuló toda la tecnología y la fundió. Sencillamente todos los sistemas informáticos del mundo se resetearon y se perdió la información bursátil y económica recogida en soportes electromagnéticos, así que se produjo un período de caos económico y de desorden social subsiguiente, del que el mundo aún no se ha recuperado. (Sin embargo los dvds sobrevivirían, mira tú.) Y, efectivamente, eso del EMP existe, y por ejemplo es un efecto conocido de las armas atómicas, de momento casi lo único que puede causarlo. Otro ejemplo lo tendríais en Ocean’s Eleven, cuando generan un pulso que crea un apagón de varios segundos en toda Las Vegas, y también se ve lo mismo en un capítulo de Threshold. En Matrix también lo utilizan para luchar contra los pulpos metálicos, aunque luego no me explico cómo seguía funcionando la nave. También algo así se ve en 2013 rescate de Los Ángeles, cuando el bueno de Serpiente devuelve a todos los capullos a la raza humana pulsando un botón, por utilizar sus mismas palabras. La cosa es conocida de lejos, y en Licencia para Matar el bueno de Bond al principio de la peli es perseguido tras recatar un chip especial que es inmune a ese tipo de efecto magnético.
Pues bien: la historia de la humanidad queda así dividida en antes y después del Pulso. Lo más gracioso es que esto no es ciencia-ficción, pues las bombas de pulso, también llamadas bombas Arco Iris por el efecto de luz que causan en la atmósfera, son completamente reales. Una de ellas puede freír, literalmente, todos los componentes electrónicos de un continente, y para que os hagáis una idea las perturbaciones que algunas pruebas nucleares atmosféricas causaron en el campo magnético terrestre y en los cinturones naturales de radiación que existen en la Tierra duraron varias décadas, y las dos superpotencias se apresuraron a firmar un tratado para eliminar esas pruebas, no se les fuese a ir la mano y ellos mismos un día se quedasen a oscuras. Lo que ya es más dudoso es que una sola bomba pudiese crear un pulso que afectase a todo el mundo, aunque quizá sólo media docena lo lograsen. El Pulso afectó sólo a Estados Unidos (y de paso a Canadá, México, Cuba y otros muchos que maldita la gracia que les haría), pero desde luego da la impresión a veces de que en la serie se trata como un fenómeno global.
En resumidas cuentas, que la economía se ha ido a la porra, y ha habido un período considerable de caos que, entre otras cosas, aprovecharon los supersoldados mutados que se escaparon a corta edad y que diez años después del Pulso, en 2019, son jóvenes de apenas veinte años. Del resto del mundo, como siempre, porras: si pasan de nosotros cuando piensan que somos peores que ellos, más van a pasar de mostrar que nos puede ir mejor. Vale, se nos dice que ahora en muchos aspectos los Estados Unidos son como un país del Tercer Mundo, pero no vemos ninguno. La gente emigra cuando puede a Canadá, pero poco más vemos de esos países. La posible especulación de lo que ha sido de la política mundial después de la caída en desgracia de los Estados Unidos, guerras o invasiones... no se ven ni por el forro.
Con lo que tú vales, Jessica mía, y toda la serie enrollada con un geek. Y luego el cabrón del guionista te mete un retrovirus para que nos os podáis tocar y no haya ñaca-ñaca. Como se suele decir: "O follamos todos o la puta al río".
También hay que explicar que esta serie coincidió con los atentados del 11-S de las Torres Gemelas, así que el tono postapocalíptico fue rebajado en la segunda temporada por si se herían susceptibilidades, y quizá por eso también se eliminó al personaje musulmán negro de los de Malcolm X. También eché de menos algún chiste sobre personajes históricos reales, lo que fue de ellos, y hubiese sido glorioso que en esa Seattle ominosa con la Aguja Espacial cubierta de óxido apareciese un personaje rubio con gafas, medio loco, que dijese que hubo un tiempo en el que fue el hombre más rico del mundo, y que sus sistema operativos estaban en los ordenadores de todo quisque, por no hablar del puntazo que podría ser ver una cola de desheredados a Frasier y Niles esperando a que les diesen un poco de sopa caliente. Pero nada de eso vemos, aunque hay detalles simpáticos como el jefe de la empresa de mensajería se llame Reagan Ronald y su héroe existencial sea George Bush padre, o ese momento en el que Max le dice a uno de sus hermanos que la contrataron para robar la única copia de una película que estaba en postproducción cuando llegó el Pulso, por lo que nadie la ha llegado a ver, y que es nada menos que... el Episodio VII de Star Wars, a lo que el otro responde: "¿No es ésa en la que muere el capitán Kirk?"
Como dije, la segunda temporada me parece bastante mejor, porque al ser destruido Manticore los distintos mutantes , a cada cual con unos poderes más extraños, andan por ahí sueltos por el mundo, y empiezan a reagruparse hasta crear una verdadera Freak Nation, que es el título del último capítulo, en el que por fin se descubre el secreto de Max a todo el mundo. Veremos también mutantes para guerra en desiertos fríos y cálidos, niños-murciélago que se comunican por ultrasonidos y el equivalente a un general creado por Manticore, una especie de Mentat capaz de analizar probabilidades tácticas tomando en cuenta todas las variables posibles en una confrontación. Además, hay un chico-perro que es un magnífico pintor de la escuela del expresionismo abstracto. Y durante toda esta segunda temporada, igual que en la primera los perseguía el jefazo de Manticore, los acosará una agencia gubernamental dirigida por un tipo que además en secreto es miembro de una orden supersecreta de superhombres mejorados genéticamente a través de varios milenios de selección artificial, y que practican ritos sacados de Creta, además de hablar en... ¿cretácico?... no, cretense, eso es. Llevan milenios preparándose para un cataclismo al que sólo sobrevivirán los más fuertes, y uno de ellos, renegado, es el que creó el proyecto Manticore, y el que creó a Max como el ser perfecto (¿veis?, os lo dije) con una información vital para la salvación de la humanidad en su código genético.
La verdad es que cuando la serie parecía que iba a empezar a arrancar de verdad y encarrilarse por el buen camino de una ciencia-ficción más potente y cañera, van y deciden que la cancelan, sin un telefilme que cierre el ciclo ni nada, un verdadero series interruptus, como le pasó en su momento a SeaQuest, que también se canceló cuando parecía que tomaba un curso más interesante. Además, en el caso de Dark Angel, querían dejar paso libre para lo que iba a ser otra serie en la que se habían puesto grandes esperanzas y que era nada menos que... Firefly, y que ya sabemos todos cómo acabó. Lo que se dice desnudar un santo para vestir a otro.
En resumidas cuentas, una serie curiosa, un tanto rutinaria y que apuntó maneras justo cuando la desahuciaron. Y, sobre todo, es la serie que descubrió al mundo a Jessica Alba, que ahora va luciendo palmito por las pantallas de cine de todo el mundo.
Ay, Jessica. Si yo quisiera (que sí que quiero), y tú te dejases (que ya sé yo que no vas a dejar). ¡Pero si Bruce Willis podría ser tu padre!
-SuperSantiEgo






















