24.7.08

El Quinto Elemento (1997). Análisis ligeramente frikicartesiano

Como el sábado pasado por la noche la pusieron por la tele, me ha dado por pensar un poco en ella, cosa que no hacía desde mucho tiempo ha. Bonita película, marchosa, con ritmo y sanas dosis de cachondeo. Problamente, lo mejor que haya hecho Luc Besson, aunque Nikita y Subway tampoco están nada mal. De esta última, además de otros detalles, me quedo con las citas que salen al principio sobre pantalla negra:

Be is Do -Platón (Ser es hacer.)

Do is Be -Sartre (Hacer es ser.)

Dobedobedoo... -Sinatra.

(Cito de memoria y no he sido capaz de encontrar el original, así que puede que sea aproximado.)

A la hora de ver El quinto elemento hay que entender que en muchos sentidos es una rara avis dentro del cine. Aquí nos la quisieron vender como "gran película europea de ciencia ficción y efectos especiales", y hasta cierto punto es cierto, pero es como decir a estas alturas que Verhoeven es un "director europeo", o el chauvinismo de soltar perlas como que Woody Allen o Orson Wells son en realidad "muy europeos". Aparte de las banderas de conveniencia para la industria del cine, que también existen, y que incluso el Episodio V de Star Wars es no me acuerdo si medio o del todo europea por donde se rodó y terminó montando, sólo hay que ver el elenco: Bruce Willis y Milla Jovovich, el humorista Chris Tucker y además los ingleses plenamente conocido en Jólibud como Ian Holm y Gary Oldman, además de la aparición, afortunadamente breve, del entonces muy popular Luke Perry, que está para lo que está. Obviamente tiene toques que la hacen diferente, como los diseños de vestuario de Jean Paul Gautier u otros detalles, pero es claramente un producto hecho para arrasar en taquilla en todo el mundo, y eso significa que se puede mover entre unos límites, pero nada más. Posteriores intentos de "fantástico a la europea" han acabado bastante mal, la verdad, así que en eso también se distingue esta película.

Lo que sí que la hace diferente es que adapta en película un tipo de ciencia ficción o de fantasía científica que apenas si ha tenido reflejo en el mundo del cine. La ciencia ficción dura o militarista tipo Tropas del Espacio, o el drama postapocalíptico de Terminator, suele tener bastante más predicamento. Pero El quinto elemento bebe directamente de las idas de olla del cómic europeo tipo Metal Hurlant y de Los Humanoides Asociados: misticismo desaforado, futuros rocambolescos donde se mezcla la magia y la tecnología, y donde la palabra "barroco" suele quedarse corta y hay que echar mano del término abigarrado. Para los que crecimos leyendo cosas como las revistas 1984, Creepy, Comix Internacional, Cimoc y Rambla, está clarísimo. Naturalmente, este tipo de ciencia ficción que sobre todo ha tenido desarrollo en Europa no habría existido sin la influencia de la space opera de Flash Gordon o Star Trek, y sólo con ver la fecha de fundación de la Metal Hurlant está claro que el impulso que nació en el fandom mundial por ese género con fenómenos como La Guerra de las Galaxias no debió hacerles daño precisamente, así que vamos a llevarnos todos bien y a no mirarnos el ombligo más de lo estrictamente necesario. Además, como es bien conocido, el personaje principal Corben Dallas se llama así en homenaje a Richard Corben, autor usaco tanto o más admirado por la zona euro que en su país de origen.

La imaginería de la película no es sólo muy cercana a la de autores como Moebois o Druillet, sino que todos los elementos de ese tipo de historias están ahí: misticismo, misiones de las que depende el destino de la humanidad, ciudades hacinadas donde impera el fascismo policial y cosas así. Incluso el personaje de estrella de la radio que interpreta Chris Tucker es clavado a uno que sale en el Incal, de similar impacto mediático. Por supuesto también está el cachondeo, cierto sentido del humor muy irreverente e imágenes que no hay que tomar demasiado en serio. Cuando los Mondoshawans llegan a "la frontera humana" y ésta consiste en un montón de lucecitas puestas en órbita, es de descojono, tanto porque es difícil imaginar cuántas serían necesarias para crear esa frontera como porque el espacio, obviamente, tiene tres dimensiones. Pero como ya digo, es un tipo de ciencia ficción, o de fantasía científica, que opera con una imaginería propia recargada y donde no hay que buscar lógica porque no la va a encontrar uno; difícilmente, cuando el argumento consiste en que el Gran Mal, así a palo seco, llega a la Tierra sin saber uno por qué ni por qué no, está aliado con un malo que es eso, malo por el gusto de ser malo, y la clave para vencerlo es una jovencísima Milla Jovovich a la que tienen que clonar a partir de una mano, y mejor no hacerse demasiadas preguntas sobre si se aburría mucho varios miles de años encerrada en una especie de armadura que tampoco sabe uno de qué va.

En cuanto al malo, pues eso, que es malo. ¿Por qué lo sabemos? Pues porque es cojo, porque el Gran Mal lo llama por teléfono (ole sus güevos), y porque despide no a quinientos mil empleados, sino a un millón, que es una cifra más redonda. Además provee de armas a los otros malos de la película, una raza de guerreros mercenarios más feos que pegarle a un padre y que sirven de alvio cómico y de saco de hostias de los héroes. Para más cachondeo, el inglés Gary Oldman interpreta a un personaje que sí tiene un nombre inequívocamente europeo: Jean Baptiste Emmanuel Zorg. Hay que reconocer que lo citado antes nos da buenas pistas de que es el malo, pero lo que realmente lo define como ser perverso es esto que a continuación sigue, un tubo en el que vemos al androide Ash, luego conocido como Bilbo Bolsón, tiene un diálogo con la versión de Drácula que Ford Coppola decía que se parecía a John Lennon:

Impresionante, ¿verdad? Yo también me quedé estupefacto. ¡Zorg tiene el descaro de plantear como correcta la falacia del cristal roto! En inglés, además, vaso se dice también glass habitualmente, así que es una coincidencia muy grande o yo me he vuelto loco de repente. Menudo cabrón, el Zorg. ¿Veis como había frikismo cartesiano de por medio? Por cierto, y seguro que no soy el único pervertido: ¿no os preguntáis todos por qué Zorg tiene una especie de elefantito succionador en la mesa, con el que luego aparece en actitud muy cariñosa?

A respecto de la traducción y doblaje, hay un caso realmente curioso de ésos en los que uno piensa en qué estarían pensando los que lo hicieron. No llega a los extremos del mejor ejemplo que conozco, que creo que es en Star Trek II cuando el capitán Kirk pide que conecten las "frecuencias de jeilin" (hailing, o sea de saludo), pero cuando en esta película están reconstruyendo a Milla Jovovch, que ya podían estirarse y pasarnos la receta, sueltan un precioso "iniciando el crecimiento tisular", en vez de "crecimiento del tejido". Alegría para el cuerpo. Creo yo que no hay que ser muy hábil para saber que el inglés tissue se refiere al tejido vivo, mientras que fabric es el tejido de la ropa, pero que no echen las campanas al vuelo los fatuos admiradores del perfidoalbionés a respecto de esta aparente ventaja en riqueza de vocabulario, pues resulta que utilizan esa palabra mangada al francés, tissue, tanto para el tejido vivo como para el papel de mocos y el del culo.

Y a todo esto, ¿está bien traducido el título? Ya, ya sé qué cara se os ha puesto, la de "SantiEgo se ha ido a Ipanema a ver garotas y le ha dado demasiado el sol". Pues no es el caso. Pudiere parecer, no lo niego, que la única traducción posible de The Fifth Element es El Quinto Elemento, pero entonces yo podría preguntar: ¿entonces no sería la única traducción posible de Harry Potter and the Philosopher's Stone, Harry Potter y la Piedra del Filósofo? Sin embargo, tanto el libro como la película se refieren a la Piedra Filosofal, que es como se ha dicho siempre en español lo de lapis philosophorum. Obviamente "el quinto elemento" hace referencia a la idea filosófica de Empédocles, y que llega hasta Platón y Aristóteles, de que el mundo está compuesto por cuatro elementos, materias, esencias o substancias: agua, tierra, fuego y aire. También se postuló la idea de una "materia sutil", el éter, cuyo dominio intentaba entre otras cosas la alquimia, y entre cuyos objetivos se encontraba la trasmutación de los elementos gracias a la comprensión y dominio de esas cinco substancias, y donde desempeñaría un papel destacado esa piedra filosofal, término que también ha pasado a significar conocimiento preciado o clave para entender algo. Por si fuera poco el último álbum del Incal se llama, qué coincidencia, La Quinta Essencia, La Cinquième Essence en su original francés, mientras que la película en Francia se llamó Le Cinquième Élément. Obviamente, sólo con saber quién es el guionista del Incal, el Jodorowski, está claro que a él seguro que ni se le pasó por la imaginación llamar con un nombre tan prosaico como "elemento" a lo que él respira día y noche, el éter. (Eso, además, explicaría otras muchas cosas.)

Entonces, ¿está bien traducido el título? Pues... sí, pero quizá podría haberse hecho mejor. En español La Quinta Esencia habría dado un tono más adecuado al contenido de la película, pues la palabra elemento es correcta, pero suena demasiado a la científica "tabla periódica de los elementos", mientras que si leéis alguna novela donde aparezcan alquimistas se suelen utilizar términos con un toque más mistérico del tipo "substancia" o "esencia", o conceptos como "fatiga de la materia". Además precisamente la palabra quintaesencia en español significa lo mejor o más perfecto de algo, lo que también casa con los comentarios de que la Jovovich es... perfecta. Bueno, lo de elegir las películas que debe hacer a veces no lo domina del todo.

Tampoco es para ponerse así. Sólo era un comentario.

Pero visto lo visto y con los tiempos que corren, que no han hecho sino agravar todas estas cuestiones, es esperar demasiado, por supuesto. Es pedir que se hile muy fino cuando a los responsables de la versión española se les cuela como si nada un "crecimiento tisular". Aun así no olvidéis que tanto "element", como "essence", "substance" o "matter", provienen de lo que hablaban los muchachos que acamparon un día en el Lacio, y que el inglés, aunque se cubra de latines, anglosajón se queda.

-SuperSantiEgo

[Actualización: Como véis por los comentarios, se me informa de que tisular se utiliza en el ámbito médico y en la biología como adjetivo, e incluso está admitido por el DRAE. Con un par bien puesto, y nunca mejor dicho: si de testículo testicular y de esctro escrotal, como no nos atrevemos a deci directamente "tissue", y nos da complejo decir "textil", pues nos inventamos tisular. La verdad es que ni se me pasó por la cabeza mirarlo, pues cantaba a anglicismo puro y duro. Pues nada, felicidades al movimiento RAEliano, que cuando no se queda corto se pasa de frenada y hace cada vez más alieno el español y acidula el ph de su lema: "Limpia, brilla y da escozor". En fin, después de terminar de admitir el leísmo para no hacerse sentir culpable a los mesetarios, y de fichar a Mr T para el banquillo, todo es posible.]

15.7.08

La Brújula Dorada. Cuando el doblaje y la traducción pasan del atrevimiento a la ignorancia

Que este idioma se va a la mierda a este paso, es ya poco menos que un hecho. Eso sí: va lentamente, muy lentamente, yéndose por el desagüe. Pero como de momento el desagüe es muy pequeño y la piscina es muy grande, pues aún va a tardar lo suyo. Luego vienen algunos y le echan la culpa al catalán, o al Moro Muza, o a la conjunción de los astros, no te jode.

Esto es una mierda, de otra manera no se puede decir. Ver esta película doblada es recibir una hostia lingüística cada pocos minutos. Y no es porque sea doblada, porque los subtítulos pueden estar igual o peor.

Primero: la cosa va de un mundo paralelo de tipo steampunk (era victoriana pero con ingenios casi futuristas o tecnología alternativa) en el que además cada persona tiene a su lado una proyección de su alma en forma de animal, que en la versión original se llama daemon, palabra griega que significa "intermediario" o "mensajero", y cuya etimología es "dividido", ya que en la Biblia incluso a veces se hace referencia a Lucifer como un demonio, y no necesariamente maligno. Por lo visto para la traducción literaria no les pareció bien dejarlo así, en "demonio", quizá porque en español eso sí que significa casi siempre un ser malvado, así que se inventaron "daimonion", decisión discutible pero al menos mejor que lo que se ha hecho en este doblaje, donde se "respeta el original" y se pronuncia a la inglesa directamente, con lo que se se habla de "dimon" y lo que es más grave, del plural "dimons". Con un par bien puesto. Si me hubiesen preguntado a mí, aunque mi autoridad ya sé que está bajo cero, y dado que es un cultismo, pues daemon y daemones, y tirando millas.

Pero eso sólo es el principio. También se habla de los gipcios, pero con la pronunciación de "gipsy", no la de gitano, y nuevamente no habrá ni que recordar de dónde proviene la palabra inglesa, y en español, ya sea por "gitano" o por "egipcio", el sonido "j" habría estado más que obligado. Claro que luego oye uno cosas como el yordan cólech (Jordan College), y se imagina que al jefe de doblaje o al traductor no les pagaron bastante y ni se molestaron en recordar que College a veces se traduce como colegio, y otras directamente como universidad, y tan amigos.

Pero la guinda está por llegar, cuando en el lejano norte aparecen unos tipos muy malos que parecen algo así como primos de Miguel Strogoff, y a los que se refieren como sámoyeds, que como ya he hecho notar en alguna ocasión el plural de pan es pans, sólo que todavía no nos hemos dado cuenta. ¡Yupiiiii! Viva, viva, ya ni sabemos lo que son los samoyedos, el equivalente en Rusia de lo que en Escandinavia son los lapones o suomi. Sin cortarse un pelo, venga.

Y es que en esos momentos llega a pensárselo uno: ¿es directamente dejadez y falta de interés, o una profunda ignorancia? Cuando en Sunshine se dejó el nombre de la nave como Icarus en vez de traducirla como Ícaro, ¿quizá es que el que lo tradujo no tenía idea de que eso era un nombre de la mitología, y ni se le pasó por la imaginación que llevaba ese nombre porque iba a acercarse al sol? ¿Llegaron a sospecharlo gran parte de los que la vieron? Y lo que es más: los que hacen las traducciones de aficionado de los episodios de Galactica, ¿llegan a imaginarse que cuando los personajes hablan de Athena o de Asclepius eso no son nombres que se hayan inventado los guionistas, sino que están hablando de Atenea y de Esculapio? Más aún: hay un personaje cylon que se pone como nombre Athena, pronunciado "Azina". Llegado el momento de un subtitulado en condiciones o de un doblaje, debería llamarse Atenea para que tuviese algo de sentido, ¿no? Vamos, digo yo.

Menudo cachondeo se traen algunos. Bueno, ya sabéis: espero vuestros comments.

-SuperSantiEgo

10.7.08

El incidente. M. Night Shyamalan intenta hacer Los pájaros y éstos le cagan encima

Destripe de argumento. Avisados quedáis.

Llevamos casi diez años en la vana esperanza de que el director de origen indio lo vuelva a hacer, pero creo que ya va siendo hora de rendirnos a la evidencia: no volverá a haber otro El sexto sentido. Hala, ya lo he dicho. Que sí, que ésa me gustó mucho, pero punto pelotilla, el resto de sus películas me dejaron entre frío e indiferente, con ciertos rebotes por abuso de confianza e insultos a la inteligencia. En Señales mi conclusión es que los extraterrestres son turistas aficionados a los deportes de aventura y a visitar zonas de conflicto. "Qué pasote, tío, un planeta que es casi todo agua." "Bueah, agua, con lo tóxica que es, qué fuerte. Yo me apunto." "Y dicen que a veces cae del cielo. Es como jugar a la ruleta rusa. Y hay unos nativos que incluso te la pueden echar desde la boca, lo que ellos llaman escupir." "Cómo mola, yo me apunto." Luego lo de La joven del agua... pues qué queréis, todavía estoy tratando de asimilarlo, pero me cuesta.
Sí, más o menos ésa es la cara de tonto que se me quedó a mí.

La verdad es que incluso había escuchado rumores de que la película tenía algo que ver con el creacionismo, pero afortunadamente no es el caso. Qué va. En realidad es mucho peor: pseudoecologismo de Hipótesis Gaia mál asimilado y peor digerido. Como quizá ya sepáis el bueno de Lovelock más de una vez ha hablado de que la Tierra sufre de una "infestación de primates" que puede que esté poniendo en peligro el equilibrio de todo el sistema autorregulado que es el planeta. Lo de meter también a Einstein en la supuesta explicación es ya coger el rábano por las hojas.


Bueno, pues aquí tenemos que "la Tierra contraataca", y de una manera tan ridícula como efectista: se supone que bloquea los mecanismos de autopreservación del cerebro, y que inmediatamente la gente pasa a suicidarse. Efectivamente: una soplapollez que no hace sino aportar una serie de escenas truculentas y poco más. Hala, todo el mundo suicidándose porque las plantas se ponen de acuerdo en que el ser humano es una amenaza para su supervivencia y generan una especie de anticuerpos para resistir a la infección. Curiosamente, sólo se ve afectada la costa este de la Nación Elegida, igual que Galactus, no se sabe muy bien por qué, tiene la manía de empezar a comerse siempre nuestro bienamado planeta por la Quinta Avenida.

Desarrollo mínimo, el mismo efecto una y otra vez e imágenes de bochorno como cuando el protagonista se pone a hablar con una planta de interior de buen rollo, y luego se da cuenta de que el ficus es de plástico. En ese momento uno se acuerda del capítulo 3x01 de South Park y ya no puede tomarse nada en serio, pues se titula Selva, puta selva, y termina precisamente con la advertencia de que hay que detener las maldades que hace la selva antes de que sea demasiado tarde.

La comparación con Los pájaros no sólo es pertinente, sino que es necesaria por cruel. En la película de Hitchcock a los pájaros les daba el yeyo y nadie sabía por qué ni por qué no, ni explicaciones ni gaitas en vinagre, no como aquí que hasta el último paisano del pueblo llega a la conclusión correcta, no se sabe muy bien de qué manera. Como recordaréis al final del clásico parece que todo se calma, y uno de los posibles finales nunca se llegó a filmar, cuando los protagonistas llegan a una extrañamente silenciosa San Francisco, y la película se hubiese cerrado con un Golden Gate en el que se habían posado millones de aves. Por cierto que se anuncia remake de esta peli para el 2009, así que echémonos a temblar, aunque después de que le hicieran varias continuaciones, como a Psicosis, ya nada puede sorprendernos.

¿Por qué acojonaba Los pájaros? Porque no explicaba nada, ni maldita la falta que hacía. Aquí no sólo te intentan dar explicaciones, metiendo rollos patateros pseudocientíficos de dudoso gusto y pésima información, sino que además en un alarde de tontería la peli termina como 28 semanas después, y eso ya es el acabose.

Otra comparación, más cruel si cabe, es la que se podría hacer con Ensayo sobre la ceguera, de Saramago, que dudo mucho el director haya leído pero que no me privo de citar, y donde se trata con verdadero terror, auténtico pavor, lo que serían las vivencias de un grupo humano ante un cataclismo que no sólo no comprenden, sino que intentan sobrellevar como buenamente pueden. Siempre me llamó la atención la comparación que se podría hacer entre esta obra maestra de uno de los premios Nobel mejor dados de los últimos quince años y La amenaza de Andrómeda, de Michael Crichton. Básicamente son el mismo libro, pero uno lo escribe un escritor como la copa de un piano, y el otro se dedica a hacer un tecno-thriller donde todos son muy listos y racionales y luchan como buenos científicos contra la plaga que se extiende. Obviamente, según el nuevo paradigma literario que defienden nuestros primeras plumas como Zafón, Reverte y Vázquez Figueroa, a quien deberían haberle dado el Nobel es al segundo, faltaría más, que escribe cosas sencillitas, lineales, fáciles de leer y que no plantean cuestiones de las que la gente del común no tiene ni tiempo ni ganas de preocuparse. Como digo, dudo que Shyamalan haya leído la novela de Saramago, pero me llamó la atención que apareciese el concepto de "esto no ha sido más que un ensayo".

Resumiendo, que he perdido la esperanza con este señor. Quien, dicho sea de paso, podría replantearse su carrera y dejar de intentar colarnos siempre el mismo tipo de película y demostrar que sabe hacer otras cosas además de copiarse a sí mismo. Que haga una comedia, una de realismo social, yo qué sé... Pero que deje de intentar engañarnos, que la primera vez hizo gracia pero esto ya cansa.

-SuperSantiEgo