Como el sábado pasado por la noche la pusieron por la tele, me ha dado por pensar un poco en ella, cosa que no hacía desde mucho tiempo ha. Bonita película, marchosa, con ritmo y sanas dosis de cachondeo. Problamente, lo mejor que haya hecho Luc Besson, aunque Nikita y Subway tampoco están nada mal. De esta última, además de otros detalles, me quedo con las citas que salen al principio sobre pantalla negra:Be is Do -Platón (Ser es hacer.)
Do is Be -Sartre (Hacer es ser.)
Dobedobedoo... -Sinatra.
(Cito de memoria y no he sido capaz de encontrar el original, así que puede que sea aproximado.)
A la hora de ver El quinto elemento hay que entender que en muchos sentidos es una rara avis dentro del cine. Aquí nos la quisieron vender como "gran película europea de ciencia ficción y efectos especiales", y hasta cierto punto es cierto, pero es como decir a estas alturas que Verhoeven es un "director europeo", o el chauvinismo de soltar perlas como que Woody Allen o Orson Wells son en realidad "muy europeos". Aparte de las banderas de conveniencia para la industria del cine, que también existen, y que incluso el Episodio V de Star Wars es no me acuerdo si medio o del todo europea por donde se rodó y terminó montando, sólo hay que ver el elenco: Bruce Willis y Milla Jovovich, el humorista Chris Tucker y además los ingleses plenamente conocido en Jólibud como Ian Holm y Gary Oldman, además de la aparición, afortunadamente breve, del entonces muy popular Luke Perry, que está para lo que está. Obviamente tiene toques que la hacen diferente, como los diseños de vestuario de Jean Paul Gautier u otros detalles, pero es claramente un producto hecho para arrasar en taquilla en todo el mundo, y eso significa que se puede mover entre unos límites, pero nada más. Posteriores intentos de "fantástico a la europea" han acabado bastante mal, la verdad, así que en eso también se distingue esta película.
Lo que sí que la hace diferente es que adapta en película un tipo de ciencia ficción o de fantasía científica que apenas si ha tenido reflejo en el mundo del cine. La ciencia ficción dura o militarista tipo Tropas del Espacio, o el drama postapocalíptico de Terminator, suele tener bastante más predicamento. Pero El quinto elemento bebe directamente de las idas de olla del cómic europeo tipo Metal Hurlant y de Los Humanoides Asociados: misticismo desaforado, futuros rocambolescos donde se mezcla la magia y la tecnología, y donde la palabra "barroco" suele quedarse corta y hay que echar mano del término abigarrado. Para los que crecimos leyendo cosas como las revistas 1984, Creepy, Comix Internacional, Cimoc y Rambla, está clarísimo. Naturalmente, este tipo de ciencia ficción que sobre todo ha tenido desarrollo en Europa no habría existido sin la influencia de la space opera de Flash Gordon o Star Trek, y sólo con ver la fecha de fundación de la Metal Hurlant está claro que el impulso que nació en el fandom mundial por ese género con fenómenos como La Guerra de las Galaxias no debió hacerles daño precisamente, así que vamos a llevarnos todos bien y a no mirarnos el ombligo más de lo estrictamente necesario. Además, como es bien conocido, el personaje principal Corben Dallas se llama así en homenaje a Richard Corben, autor usaco tanto o más admirado por la zona euro que en su país de origen.
La imaginería de la película no es sólo muy cercana a la de autores como Moebois o Druillet, sino que todos los elementos de ese tipo de historias están ahí: misticismo, misiones de las que depende el destino de la humanidad, ciudades hacinadas donde impera el fascismo policial y cosas así. Incluso el personaje de estrella de la radio que interpreta Chris Tucker es clavado a uno que sale en el Incal, de similar impacto mediático. Por supuesto también está el cachondeo, cierto sentido del humor muy irreverente e imágenes que no hay que tomar demasiado en serio. Cuando los Mondoshawans llegan a "la frontera humana" y ésta consiste en un montón de lucecitas puestas en órbita, es de descojono, tanto porque es difícil imaginar cuántas serían necesarias para crear esa frontera como porque el espacio, obviamente, tiene tres dimensiones. Pero como ya digo, es un tipo de ciencia ficción, o de fantasía científica, que opera con una imaginería propia recargada y donde no hay que buscar lógica porque no la va a encontrar uno; difícilmente, cuando el argumento consiste en que el Gran Mal, así a palo seco, llega a la Tierra sin saber uno por qué ni por qué no, está aliado con un malo que es eso, malo por el gusto de ser malo, y la clave para vencerlo es una jovencísima Milla Jovovich a la que tienen que clonar a partir de una mano, y mejor no hacerse demasiadas preguntas sobre si se aburría mucho varios miles de años encerrada en una especie de armadura que tampoco sabe uno de qué va.
En cuanto al malo, pues eso, que es malo. ¿Por qué lo sabemos? Pues porque es cojo, porque el Gran Mal lo llama por teléfono (ole sus güevos), y porque despide no a quinientos mil empleados, sino a un millón, que es una cifra más redonda. Además provee de armas a los otros malos de la película, una raza de guerreros mercenarios más feos que pegarle a un padre y que sirven de alvio cómico y de saco de hostias de los héroes. Para más cachondeo, el inglés Gary Oldman interpreta a un personaje que sí tiene un nombre inequívocamente europeo: Jean Baptiste Emmanuel Zorg. Hay que reconocer que lo citado antes nos da buenas pistas de que es el malo, pero lo que realmente lo define como ser perverso es esto que a continuación sigue, un tubo en el que vemos al androide Ash, luego conocido como Bilbo Bolsón, tiene un diálogo con la versión de Drácula que Ford Coppola decía que se parecía a John Lennon:
Impresionante, ¿verdad? Yo también me quedé estupefacto. ¡Zorg tiene el descaro de plantear como correcta la falacia del cristal roto! En inglés, además, vaso se dice también glass habitualmente, así que es una coincidencia muy grande o yo me he vuelto loco de repente. Menudo cabrón, el Zorg. ¿Veis como había frikismo cartesiano de por medio? Por cierto, y seguro que no soy el único pervertido: ¿no os preguntáis todos por qué Zorg tiene una especie de elefantito succionador en la mesa, con el que luego aparece en actitud muy cariñosa?
A respecto de la traducción y doblaje, hay un caso realmente curioso de ésos en los que uno piensa en qué estarían pensando los que lo hicieron. No llega a los extremos del mejor ejemplo que conozco, que creo que es en Star Trek II cuando el capitán Kirk pide que conecten las "frecuencias de jeilin" (hailing, o sea de saludo), pero cuando en esta película están reconstruyendo a Milla Jovovch, que ya podían estirarse y pasarnos la receta, sueltan un precioso "iniciando el crecimiento tisular", en vez de "crecimiento del tejido". Alegría para el cuerpo. Creo yo que no hay que ser muy hábil para saber que el inglés tissue se refiere al tejido vivo, mientras que fabric es el tejido de la ropa, pero que no echen las campanas al vuelo los fatuos admiradores del perfidoalbionés a respecto de esta aparente ventaja en riqueza de vocabulario, pues resulta que utilizan esa palabra mangada al francés, tissue, tanto para el tejido vivo como para el papel de mocos y el del culo.
Y a todo esto, ¿está bien traducido el título? Ya, ya sé qué cara se os ha puesto, la de "SantiEgo se ha ido a Ipanema a ver garotas y le ha dado demasiado el sol". Pues no es el caso. Pudiere parecer, no lo niego, que la única traducción posible de The Fifth Element es El Quinto Elemento, pero entonces yo podría preguntar: ¿entonces no sería la única traducción posible de Harry Potter and the Philosopher's Stone, Harry Potter y la Piedra del Filósofo? Sin embargo, tanto el libro como la película se refieren a la Piedra Filosofal, que es como se ha dicho siempre en español lo de lapis philosophorum. Obviamente "el quinto elemento" hace referencia a la idea filosófica de Empédocles, y que llega hasta Platón y Aristóteles, de que el mundo está compuesto por cuatro elementos, materias, esencias o substancias: agua, tierra, fuego y aire. También se postuló la idea de una "materia sutil", el éter, cuyo dominio intentaba entre otras cosas la alquimia, y entre cuyos objetivos se encontraba la trasmutación de los elementos gracias a la comprensión y dominio de esas cinco substancias, y donde desempeñaría un papel destacado esa piedra filosofal, término que también ha pasado a significar conocimiento preciado o clave para entender algo. Por si fuera poco el último álbum del Incal se llama, qué coincidencia, La Quinta Essencia, La Cinquième Essence en su original francés, mientras que la película en Francia se llamó Le Cinquième Élément. Obviamente, sólo con saber quién es el guionista del Incal, el Jodorowski, está claro que a él seguro que ni se le pasó por la imaginación llamar con un nombre tan prosaico como "elemento" a lo que él respira día y noche, el éter. (Eso, además, explicaría otras muchas cosas.)
Entonces, ¿está bien traducido el título? Pues... sí, pero quizá podría haberse hecho mejor. En español La Quinta Esencia habría dado un tono más adecuado al contenido de la película, pues la palabra elemento es correcta, pero suena demasiado a la científica "tabla periódica de los elementos", mientras que si leéis alguna novela donde aparezcan alquimistas se suelen utilizar términos con un toque más mistérico del tipo "substancia" o "esencia", o conceptos como "fatiga de la materia". Además precisamente la palabra quintaesencia en español significa lo mejor o más perfecto de algo, lo que también casa con los comentarios de que la Jovovich es... perfecta. Bueno, lo de elegir las películas que debe hacer a veces no lo domina del todo.
Tampoco es para ponerse así. Sólo era un comentario.
Pero visto lo visto y con los tiempos que corren, que no han hecho sino agravar todas estas cuestiones, es esperar demasiado, por supuesto. Es pedir que se hile muy fino cuando a los responsables de la versión española se les cuela como si nada un "crecimiento tisular". Aun así no olvidéis que tanto "element", como "essence", "substance" o "matter", provienen de lo que hablaban los muchachos que acamparon un día en el Lacio, y que el inglés, aunque se cubra de latines, anglosajón se queda.
-SuperSantiEgo
[Actualización: Como véis por los comentarios, se me informa de que tisular se utiliza en el ámbito médico y en la biología como adjetivo, e incluso está admitido por el DRAE. Con un par bien puesto, y nunca mejor dicho: si de testículo testicular y de esctro escrotal, como no nos atrevemos a deci directamente "tissue", y nos da complejo decir "textil", pues nos inventamos tisular. La verdad es que ni se me pasó por la cabeza mirarlo, pues cantaba a anglicismo puro y duro. Pues nada, felicidades al movimiento RAEliano, que cuando no se queda corto se pasa de frenada y hace cada vez más alieno el español y acidula el ph de su lema: "Limpia, brilla y da escozor". En fin, después de terminar de admitir el leísmo para no hacerse sentir culpable a los mesetarios, y de fichar a Mr T para el banquillo, todo es posible.]

