25.9.08

Dos películas de c/f que marcaron mi niñez: Naves misteriosas (1972)

Aunque Darkstar es una película con ciertos toques de chapuza (gloriosos, eso sí), no sólo suele gustar al público, sino que además la gente a la que se la descubres suele agradecértelo, dado el nivel de cachondeo y despiporre que se llega a ver. La experiencia de ver en el lejano futuro que se vuelven a utilizar cintas de ocho pistas es difícilmente superable.




Naves misteriosas
, incomprensible traducción de Silent Running (1972) es harina de otro costal. Ahora que está de moda la magnífica Wall-E, es fácil comprender que el argumento le debe mucho a esta película de hace treinta y cinco años, y a otras de la así llamada ciencia-ficción ecológica. Aunque ahora está muy de moda en algunos sectores hacerse el visceralmente antiecologista, no debemos olvidar que el género de ciencia-ficción, por medio de proyecciones y especulaciones, intenta penetrar en futuros posibles o en realidades que el ser humano hasta hace poco no podía ni soñar, y que ya son una realidad. Esta dimensión titánica o faústica del ser humano, desconocida hasta hace apenas poco más de medio siglo, es una obsesión continua en algunos autores de la ciencia-ficción: el ser humano ya se sabe capaz de provocar su destrucción y exterminio por medio de una guerra sin necesidad de ningún dios que se enfade con él, y también empieza a comprender que es capaz de destruir y envenenar el medio en el que vive hasta hacer inviable la vida. También se suele hablar de Dune como ciencia-ficción ecológica, por cómo se intenta comprender la evolución de una cultura y de una sociedad en un medio extremadamente inhóspito como Arrakis.

Respecto a otros condicionantes, la película es contemporánea a la reelección de Nixon y el Escándalo Watergate. En otras cuestiones, el controvertido Club de Roma nace en Suiza en 1968 y empieza a publicar sus análisis a principios de los 70. Si hacemos caso de algunas de las teorías de la conspiración que relacionan a este club con el Bilderberg, que los acusan de planificar exterminios neomalthusianos y eso, pues ésta sería una película de propaganda de todo ello. Bueno, cada loco con su tema.

En este contexto es en el que hay que juzgar a un película como Silent Running. ¿Que es una película progre? Pues sí, progre de narices y además de los 70, que entonces sí que eran progres de verdad, pero al menos lo hacían bien, no como la chapuza de El incidente, cuyo pseudoecologismo era de vergüenza ajena. Si el tema principal de la película lo interpreta además Joan Baez, pues ya os hacéis una idea.


La letra, escueta y ominosa como pocas. Aquí podéis ver a la muchacha acompañada por un chico de Minessota.

Tampoco es una película redonda, ni mucho menos. El director es la leyenda de los efectos especiales Douglas Trumbull. Fue el director de efectos de 2001: Odisea del Espacio, Encuentros en la Tercera Fase, Star Trek: La Película y Blade Runner, así que está todo dicho. Aunque la película es cortita, pega un considerable bajón de ritmo en su segundo tercio, después de un buen arranque, y sólo al final cuando llega el desenlace se recupera completamente el interés. Desde el punto de vista técnico, comprobamos cómo los efectos especiales de la época habían alcanzado una completa madurez, y ya estaba preparado para que llegase La Guerra de las Galaxias (Trumbull estuvo a punto de ser también el director de efectos especiales de ella) y otras obras donde ya casi es imposible distinguir qué es lo real de lo imaginario. Como podréis ver por el artículo de la Wikipedia, parte del metraje no usado de las naves botánicas se reutilizó en la serie original de Galactica para justificar de dónde salían algunos de los alimentos que comían los coloniales, y los tres robots de reparaciones que aparecen en esta película son claros predecesores de R2D2.

Quizá una de las mejores bazas de la película es que no nos explica casi nada. También es uno de sus principales errores, porque así no sabemos cómo ni por qué se ha llegado a la situación de la que se nos habla de la Tierra, y cada uno puede echar a volar la imaginación como mejor quiera o pueda. Parece ser que lo que queda de vida natural, fauna y flora, ha tenido que ser enviada al espacio profundo para ser preservada, y en una de las primeras escenas se nos ofrece el discurso retrospectivo de un presidente que pide perdón por ello a las generaciones del futuro, y que supuestamente habría que datar el 01-01-2001. (¿Autohomenaje por 2001. Odisea del Espacio?) ¿Por qué ha ocurrido esto? ¿Por qué no se podía preservar esos pedazos de naturaleza salvaje en domos en la misma Tierra? No se nos dice, pero el protagonista, que responde al curioso nombre de Freeman Lowell, parece recordar perfectamente el tiempo en el que seguía existiendo la naturaleza salvaje, y aparenta tener unos treinta y tantos, la edad de Bruce Dern cuando se rodó la película.

Lowell es uno de los naturistas cuidadores de una de las varias naves que están en el espacio, acompañado por otros tres mozos algo más jóvenes que él a los que les importa un pito que ya no exista la naturaleza en la Tierra. Nuevamente, se nos insinúa más de lo que se nos dice, y aunque se nos explica que la Tierra es una especie de utopía donde ya no existen ni las enfermedades ni la pobreza, y hay comida sintética para todos, si ésos tres son el ejemplo de la nueva humanidad, parecen más bien conformistas y pobres de espíritu. Lowell se queja de que en el mundo ya sólo hay monotonía, y que todo es uniforme. Cuando, inexplicablemente y sin ninguna justificación, se recibe la orden de enviar los domos al espacio y destruirlos con cargas atómicas, la reacción de esos tres personajes es de alegría pueril y descerebrada. Aunque, si ellos son gilipollas, Freeman también tiene lo suyo, se le cruzan los cables y le da un ramalazo terrorista. Se carga a sus compañeros y se aleja rumbo a Saturno con el último domo que queda, acompañado por tres drones de mantenimiento. Freeman, el último "hombre libre", se aleja de su planeta de origen en una carrera sin esperanza, intentando salvar lo que parece que sólo a él le importa. Nada sabemos de los porqués que han provocado esa decisión en la Tierra, ni si allí hay otros como Lowell.



Naturalmente, ésta es una película que ve uno con ojos muy diferentes ahora que cuando la vio por primera vez a los diez años. El tono poético, elegiaco y tristón se percibe igualmente, y quizá uno de los errores más graves de la película sea no haberse decantado claramente por esa opción. Aunque no lo parezca, y pensándolo desapasionadamente, tiene no pocos puntos en común con
Soy leyenda, de Matheson. Freeman huye hacia delante, e intenta conservar la cordura en un mundo que lo ha dejado atrás y en el que ya no puede integrarse, no sabe hacerlo o no quiere intentarlo. Haciendo memoria he recordado también uno de los relatos de Asimov, 2430 D.C. (1970), cuyo argumento tiene no pocos puntos en común con esta película: (si no habéis leído el relato, ahora vienen los destripes de argumento) un mundo futuro en el que se ha alcanzado la máxima población humana posible, la Perfección, a costa de sacrificar hasta el último ser vivo del planeta que pudiera competir por los recursos con el ser humano, y en el que incluso el el mar ha sido convertido en una especie de granja, cubierto de plancton para dar de comer a toda la humanidad. Sólo una familia ha conservado obstinadamente, como Lowell, unas pocas especies animales y vegetales. Pero unos sacerdotes de la Perfección lo visitan y terminan por convencerlo de que ya no son necesarias. El último representante de esa familia, por fin, reconoce que es leyenda, que el mundo lo ha dejado atrás, y se inmola con las últimas especies vivas que no son el hombre. Ya puestos aprovecho para pedir desde aquí la inmediata reedición de la versión de relatos de Asimov ilustrada por Fernando Fernández donde aparecía ese relato, la de Luis Bermejo de Yo, robot, y por supuesto los Cuentos de un Futuro Imperfecto de Josep María Beá.
La verdad es que la película es triste, muy triste. El segundo acto, con Bruce Dern como único protagonista acompañado por los drones, refleja no sólo la soledad del personaje dentro de una nave espacial de dos kilómetros de largo, sino que además incide en la futilidad de sus acciones y en la nula esperanza de que al final salga todo bien. Incluso el final, previsible hasta cierto punto, abre la puerta a una esperanza tan efímera como imposible de fructificar en algo mejor o duradero, por lo menos tal como dejaron al final el guión. Una película muy triste.

Anécdotas sobre la película, a montones. Como ya se indicó, las naves botánicas tuvieron gran impacto e incluso continuidad en el mundo de la ciencia-ficción. Es también uno de los pocos papeles protagonista de Bruce Dern, papá de Laura Dern y conocido actor especializado en hacer papeles de tipo no precisamente bien equilibrado. Investigando para la película, descubre uno datos como que su madrina fue nada menos que Eleanor Roosevelt, lo que lo deja a uno con la incertidumbre de si no será verdad que el mundo no es sino un pañuelo. El nombre de la nave principal donde se sitúa la acción, la Valley Forge, recibe su nombre, precisamente, porque se rodó en parte dentro del portaaviones Valley Forge, que meses después fue vendido como chatarra. Los tres drones que acompañan a Freeman son bautizados por él como Huey, Dewey, y Louie, y por tanto en el doblaje español deberían haberse planteado muy seriamente haberlos llamado Jorgito, Juanito y Jaimito, ya que Freeman obviamente lo hace en homenaje a los sobrinos del Pato Donald. Dentro de los drones iban personas con graves amputaciones, idea de Johnny Eck, uno de los protagonistas de Freaks. La parada de los monstruos (1932), de Tod Browning.

A destacar también cómo introduce Lowell la nueva programación en los drones, pues en vez de meter código de algún tipo se dedica a hacer... ¡nada menos que soldaduras! en una especie de circuitos integrados que luego introduce en unas ranuras de los robotillos.

Entre lo de las casetes de ocho pistas en Dark Star y lo de la programación con soldador de estaño puede uno recordar una de las famosas frases de Historias de Taberna Galáctica: "El futuro ya no es lo que era".



-SuperSantiEgo

24.9.08

Dos películas de c/f que marcaron mi niñez: Estrella Oscura (1974)

A veces nos llaman la generación de La Bola de Cristal, por el programa gamberro y cañero que veíamos de chavales, y aunque es justo no debemos olvidar que ése no era sino un programa más de los que se hicieron en la época: programas llenos de ingenio, educativos y con su punto ácrata, sobre todo las mañanas de los fines de semana y entre semana a la hora de la merienda.

En algunos de esos programas, sobre todo los sábados por la mañana, ponían películas raras, a veces con debate y todo, imitando a La Clave. Seguramente en alguno de esos programas vi, aproximadamente a la edad de diez años, estas dos películas. Me dejaron tonto y así me he quedado. Fijaos si han pasado años y ahora que hace un par que las volví a ver, me acordaba de tantos y tantos detalles. Entre esto, Las Guerra de las Galaxias y los tebeos de tíos en pijama que salvan el mundo siempre me dijo mi madre que acabaría como don Quijote.

Cuánta razón tienen siempre las madres.

Yo os recomendaría que las vieseis, porque la verdad es que valen la pena y aquí hay algún destripe de argumento.

Estrella Oscura (Darkstar, 1974)

El director es nada menos que... ¡John Carpenter! El mismo, el de 1997 Rescate en Nueva York, Vampiros, y todas las demás que tan bien conocéis, frikazos.

Estrella oscura es en realidad una película de estudiantes rodada en 16 mm, que después fue aumentada para convertirla en largometraje. ¿Que de qué va la película? Pues es difícil de decir, porque este argumento sólo se puede explicar en el contexto de los años 70, la libertad creativa del que sabe que no tiene nada que perder, y seguramente un número importante de cigarritos de la risa.

La nave Estrella Oscura va por el universo cargándose planetas "inestables", que puedan suponer un problema en la colonización masiva que parece que está preparando la Tierra en el siglo XXII. Una mera excusa o mcguffin, la verdad, porque lo que importa es que los tripulantes de la nave llevan veinte años allí encerrados, son unos desgreñados con los las hermosas barbas y bigotones de la época y obviamente están hasta las narices y se les va la perola: trabajan en un sitio tan angosto que ríase uno de las fotografías de la Bolsa de Hong Kong de los 80, duermen juntos en un cuchitril que sería la vergüenza hasta de un estudiante universitario y por si fuera poco el capitán de la nave ha muerto, o algo parecido, así que lo tienen criogenizado como a Walt Disney (ya, ya sabemos todos que es mentira, pero como leyenda mola), y de vez en cuando pueden consultar con él, aunque se les queja de que está muy solito y no van a visitarlo.



  Carpenter dice que es la versión de Esperando a Godot en el espacio, y oye, algo sí que recuerda a la obra de Beckett si uno lo piensa, y su parte de razón tiene: su trabajo es absurdo, su existencia dentro de esa nave es monótona y repetitiva y están completamente hastiados de ella. El navegante Talby vive aislado en la cúpula de observación y ansía llegar a ver unos cometas míticos que dan la vuelta al Universo, el teniente Doolittle parece que sigue algo más centrado aunque añora sus tiempos de surfista en Malibú y además de Boyler, que luce un look setentero que supongo que Vicisitud y Sordidez calificará como "modélico", está Pinback, al que parece que más ha afectado la reclusión forzosa (cómo y por qué llegó a la nave lo sabréis si veis la película), pues se le va la olla y ha adoptado como mascota a un bicho alienígena que es como una bolsa de gas con unas garras sobre las que camina. Además, tiene una caja llena de artículos de broma y se entretiene leyendo antiguos comics eróticos de dominación y otros románticos de la DC, en los que se destacó en su momento John Romita senior. En paticular el número que se ve en ese fotograma es el Falling in Love #119: De los dos personajes que se destacan uno es precisamente Pinback, en el que recae la parte cómica, y el que protagoniza unas escenas hilarantes persiguiendo al alienígena por estrechos tubos de ventilación; además, todos tenemos algún amigo que incluso físicamente es clavadito a Pinback, ¿verdad, Kike? Este subargumento lo aprovecharía Dan O'Bannon, coguionista con Carpenter en esta película, para el guión nada menos que de Alien. El octavo pasajero, que viene a ser lo mismo pero en clave angustiosa y de terror; además aquí la nave también medio pasa de ellos y parece que se vuelve majara, como la computadora Madre en la Nostromo. ¿Y sabéis qué actor interpreta a Pinback? Pues el mismo Dan O'Bannon.

El otro personaje destacado es Doolitle, interpretado por Brian Narelle, cuya carrera lo llevó por el campo de la animación, y entre cuyas obras está Espita Gorgorita. Pues Doolittle se enfrenta al problema de que la Bomba nº20 tiene un fallo y ha decidido que va a explotar por las buenas sin haberse separado de la nave. Después de consultar con el capitán Powell hecho sorbete, éste le da la solución perfecta: "Enseña a la bomba fenomenología". ¡No, no me lo estoy inventado! ¡Os juro por mi güevecillo izquierdo que es eso lo que le dice! Afortunadamente, Doolitle sabe fenomenología (ya es casualidad, ¿eh?), y sale fuera de la nave para convencer a la bomba de que no explote utilizando argumentos del obispo Berkeley. Esto, esto sí que es filosofía en la ciencia-ficción. ¡Me jijo yo de Matrix! Ya os digo que esto hay que entenderlo en el contexto de los 70, o algo antes cuando Jim Morrison hacía cortometrajes psicodélicos y eso. Me imagino que Carpenter también confiaría en que la gente no hubiese digerido del todo 2001. Odisea del Espacio, que también tiene lo suyo y que apenas se había estrenado seis años antes.



 Aquí tenéis la transcripción del diálogo original. Como podéis ver en el doblaje no tradujeron el "I think, therefore I am" como "Pienso, luego existo", lo que tiene no poco delito. Siempre has sido un incomprendido, Renato, pero sabes que en ésta tendrás siempre tu casa. Otra pregunta que sin duda podríais hacerme es: ¿hace la música Carpenter con un órgano Casio y es igualita a la del resto de sus películas? La respuesta es un rotundo y demoledor SI, que me imagino que habréis adelantado si habéis visto el avance oficial de la película. Pongámonos todos en pie y gritemos: "¡Autor! ¡Autor completo! ¡Homo universalis! ¡Polímata! ¡Sós grande, John Carpenter!"

Respecto al final, no os lo voy a contar. Pues eso, que escribieron seguramente todo el guión con unos cigarritos de la risa, otra explicación no hay. El resultado es por tanto completamente estupefaciente. Se nota que es la obra de unos autores que no están del todo fogueados y a veces el ritmo falla, pero en todo lo demás es una gamberrada cinematográfica que se sale de la escala. Ya no se hacen películas así, y la verdad es que es una pena. Fijaos en la diferencia: en 1971, La naranja mecánica, en 1972 Naves misteriosas y en 1974, Dark Star, en 1977 Star Wars y en 1979 Alien. Les interesaba contar buenas historias de ciencia ficción con fundamento antes que competir a ver quién hacía la película vacía más costosa.

En Zona 2 está disponible en Amazon UK la edición de 30 aniversario, así que me imagino que terminará cayendo. Mañana hablaremos de Naves Misteriosas (Silent Running).
-SuperSantiEgo

23.9.08

Mis gadgets chiquinofes favoritos

En mis cruzadas personales en este blog familiar, lumpenliterario y profundamente religioso y liberal, soy consciente de que es mi destino estamparme con el muro de la realidad estupefaciente como un descerebrado jackass cualquiera. Pero como se suele decir, lo importante es que te guste a ti, y que te quiten luego lo bailao. Puede pensar uno que en un futuro no muy lejano alguien leerá este blog y dirá "Alguien lo vio llegar, alguien sabía lo que estaba pasando", y todos serán conscientes de mi profunda sabiduría. Mas sé que no será el caso, pues entonces la gente sólo goboreará nadsat o hablará neolingua y este blog sin su correspondiente rosetta será tan inteligible como lo fueron durante siglos los jeroglíficos egipcios. Eso sí: espero que les haga mucha ilusión las foticos que pongo.

Así que a continuación paso a hacer mis siguientes declaraciones:

1º La palabra "gadget" sólo se puede utilizar dignamente si viene precedida de la palabra "inspector". 2º La palabra "gadget", a pesar de provenir de la lengua del imperio, no implica prestigio alguno respecto a su referente, que en tiempos más felices nunca necesitó de nombre colectivo alguno. Cuando uno se compraba un cacharrito, lo llamaba así: cacharrito, chisme, coso. Lo podréis llamar gadget, pero seguirá siendo eso: ¡un puto cacharrito!

3º Se propone la palabra "chiquinofe",
ya documentada en Internet, y de etimología incierta, para arreglar hasta cierto punto el desaguisado. Sabemos que no nos van a hacer ni caso, pero oye, todo es intentarlo.

A continuación paso a describir mis gadgets favoritos:

Cash Dispenser and Documents holder. Gray Edition.

El gadget ideal para el caballero moderno. Con múltiples funciones, como dispensador de dinero en papel (hay modelos que también soportan metálico), así como todo tipo de ranuras de expansión compatibles con tarjetas de visita, tarjetas de crédito y documentación varia. ¡Personalízalo con las fotos de tus mascotas y familia, y comparte en cualquier lugar y momento tus imágenes preferidas con amigos y compañeros de trabajo! Todo a la vista y todo a mano en una interfaz de usuario intuitiva y fácil de dominar. Una vez lo pruebes, te preguntarás cómo habías podido vivir sin este gadget imprescindible para la vida moderna. ¡No permitas que te lo roben!
BIC (Bionic Interface Cardridge) Pocket writting device.

La experiencia ergonómica en el campo de la escritura del Bionic Interface Cardridge hará que este stick WOM (Write Only Memory) se integre en su vida como una extensión más de su cuerpo. Podrá utilizarlo donde quiera, como quiera, ¡y no precisa de ninguna fuente de energía externa! Cuando agote su carga, acuda a uno de nuestros proveedores autorizados, que le entregará un nuevo dispositivo de escritura a un precio realmente competitivo.

Y recuerde: Bionic Interface Cardridge Orange escribe fino, Cristal Bionic Interface Cardridge escribe normal. Naturalmente, como nos ha recordado uno de los comentaristas del blog, el Bionic Interface Cardridge ofrece una usabilidad superior con su complemento natural que el el PDA o Papel De Apuntar.

Hardware Password

A todos nos importa la seguridad de nuestras posesiones más preciadas y de nuestras familias. Y a partir de ahora, con este sencillo e ingenioso gadget, todos podremos estar seguros de que sólo los que tengan la Hardware Password autorizada podrán entrar en la seguridad de nuestra casa. ¿Cómo? ¡Con una password codificada en el mismo material en el que está hecho el gadget! ¡Ni siquiera tendrá que memorizarla! Los avanzados sistemas anticopia garantizan que sólo los que nosotros queramos tengan acceso a nuestras Hardware Password correctas, que se podrán llevar cómodamente al lado del Cash Dispenser and Documents Holder.
Classy First Class Lever. Prestige Wooden Edition.

Desde hace más de un siglo la tecnología moderna nos ha provisto de nuevos y poderosos gadgets que hacen más placentera y cómoda nuestra existencia. La Realidad Estupefaciente se complace en presentar esta pequeña joya de la más precisa tecnología en una nueva y glamurosa edición en madera no noble que iguala, si no mejora, las anteriores versiones implementadas en plástico de vivos colores, que tanto éxito han tenido entre nuestros clientes de más alto standing. De uso tanto en interior como en exterior, y con una fuerza de tracción suficiente para resistir vientos moderados, ésta es una pieza de tecnología superior que, si se trata con el respeto que merece, puede pasar de padres a hijos y perdurar durante generaciones.
*
Y entonces es cuando diréis: joer, SantiEgo, cómo te pasas, tampoco es para ponerse así, total qué más da, igual exageras un poco.

¡NOOOOORL! ¡Abominación y escarnio! ¡Penitenciágite! ¡Penitenciágite! He aquí que yo os digo que ésta y no otra es la naturaleza de la maldad y de la estupidez humana, y es que ésta se sabe cómo empieza y no cómo acaba. El Universo puede que infinito no sea, pero la tontería no conoce límite ni frontera. Jugad, jugad a apredices de brujo, a doctores Frankenstein, desafiad a la naturaleza y a la semántica.

Esto ya es el presente:
A veces de tanto querer ser in se queda uno out.

Sólo los bondadosos dioses pueden alcanzar a ver qué horrores inenarrables nos deparará el futuro.


Actualización:

Algunos ya saben la verdad. No te quedes mirando. Únete.

-SuperSantiEgo

21.9.08

Más camisetas gamberras

Como sabéis, sentimos predilección por las camisetas gamberras, como ya hemos señalado aquí en más de una situación.

Claro que una cosa es una camiseta gamberra, y otra pasarme un montón de pueblos, como la famosa camiseta de The Craddle of Filth.

Otras camisetas, pues van más allá del punto gamberro, y llevar alguna de ellas es ya arriesgarse lo suyo:

Supremacía de la harina blanca. Se siente por uno de los lectores de este blog, el Sr Poppi Fresco.

Juego de palabras intraducible.
No te metas con Texas. No está bien andar chinchando a los retrasados.
Suicídate. Todos los chicos guays lo hacen.
Wal Marx. Siempre codicia corporativa. Siempre.
Hobbes demostrando que el peluche es un tigre para el niño.
Dios bendiga a América. Pero no a Idaho. Idaho que se joda.

-SuperSantiEgo

17.9.08

Batman. El Caballero Oscuro. ¿Hacía falta ver la película?

El título proviene de que, poco a poco, cada vez me voy desencantando más y más con el mundo friki. La que yo creía que podía ser una fuerza para el triunfo definitivo del Bien contra el Mal se va convirtiendo en un conjunto aborregado que muñir a placer del que maneja los invisibles hilos con los que están atados a la realidad que creen dominar y de la que en realidad todo desconocen.
"Esto... Joker... ¿Has visto 300?
¿Te acuerdas de la escena entre Jerjes y Leónidas?"
"Vale. Hablaré."

Cada vez parece más que no hace falta ir a ver la película, porque ya todo está decidido y evaluado mucho antes incluso de que los críticos vayan al pase de prensa. Yo soy incluso contrario a esos pases de prensa, así que imaginaos lo que pienso del márketing de guerra, o viral, verdaderas ofensivas contra el criterio del espectador mucho antes de que ponga el culo en la butaca. El resultado es a veces, perdonadme, bastante bochornoso, como cuando tanta gente ponía en sus páginas calendarios en cuenta atrás para que todo el mundo conociese su ansia no por empezar sus vacaciones o por Segunda Venida de Cristo, sino por asistir al estreno de Spider-man 3, que salió como salió. Lo peor de todo, como se suele decir, es la cara de tonto que se le queda luego a uno, ¿verdad, campeones? A veces me preocupa percibir esa especie de Conciencia Común Friki que pulula por los blogs del ramo, el papanatismo de hacer publicidad gratuita, o de estar todos en pie para publicar al unísono el primer avance de la película, con lo que ese día todo el mundo publica lo mismo, exactamente lo mismo. Además, parece que ya se sabe de antemano que la película va a ser buena, o mala. Antes de que se rodase un solo plano de la cuarta de Indiana Jones, sin saber apenas ni de qué iba, todo el mundo estuvo dispuesto a decir que iba a ser un bodrio. En el caso de Batman. El Caballero Oscuro, todo el mundo sabía, a priori, que la película iba a ser la leche, y que le iba a encantar. O tienen dotes precognitivas, o realmente existen conocimientos apriorísticos que yo no sospechaba.

Anécdotas aparte son cosas como la estupidez de que de repente esta película aparezca como una de las mejores de la historia por ejemplo en la Imdb. Es algo tan ridículo y tan anecdótico que, sinceramente, creo que la única forma de citarlo es para cachondearse de ello. En primer lugar, aunque la democracia es un gran invento, hay cosas para las que no funciona, como por ejemplo abrir botellines, y si hiciésemos una encuesta mundial sobre si es la Tierra la que gira alrededor del sol, o al revés, prefiero ni imaginarme lo que podría salir de ahí. Como recordaremos, hace sólo ocho años año cambiamos de centuria y de milenio, y se confeccionaron mil y una listas sobre "los mejores de". El problema de la historia, como siempre, es que sin perspectiva los árboles nos impiden ver el bosque. Algunos se indignaron porque saliera muy alto como una de las mejores canciones del siglo XX el Wannabe de las Spice Girls, pero la culpa es del acelerado que se pone a hacer ese tipo de preguntas cuando no procede y a quien no se debe. ¿Que la gente se puso a votar por las buenas, en un sistema que no puede reflejar nada? ¿Pero eso a quién puñetas que tenga dos dedos de frente le importa? Yo no sé ahora, pero cuando yo era chaval en el colegio nos explicaban los principios de la estadística, y para qué y para qué no funcionaba.

Respecto a la película en sí, su antecesora Batman Begins me gustó pero no me entusiasmó particularmente. La interpretación de Batman es correcta pero en absoluto novedosa, desaprovechan notablemente a un personaje como Ra's al Ghul, y aunque se alabó mucho que hicieran al personaje principal más "realista" eso es una arma de doble filo, porque sinceramente a veces se echa en falta cierto aspecto chorra que es inseparable de un tío al que se le ocurre ponerse un traje de murciélago y empezar a calentarle el costillar a los malvados. Aunque también tienen sus defectos, las dos primeras películas de Tim Burton reflejaban ese aspecto desquiciado entre naif y gótico de Gotham en el que el personaje no desentonaba, y donde todo era posible. Incluso la versión de la serie de televisión interpretada por Adam West tenía su lógica, y es una versión perfectamente válida del personaje: todo es una mascarada, una opereta bufa con toques slapstick. La versión de Nolan, efectivamente, coincide en gran medida con el aspecto sobrio que ha dominado a los comics de Batman en los últimos diez años, en los que se ha hecho destacar fundamentalmente los aspectos polícíacos y de Gotham como un lugar corrupto y siniestro, aunque sin olvidar otras referencias necesarias al universo del personaje. La idea de Batman como prófugo de la justicia acosado por la policia, o que incluso es considerado por parte de la población como una leyenda urbana, también procede de algunas de las interpretaciones de lo comics.

Esta segunda parte, pues también está muy bien, pero sigue sin ser la película perfecta que dicen algunos. Bale en algunas escenas haciendo de Batman está como para matarlo y parece que quiere competir con Viggo Mortensen a ver quién tiene la voz más ronca. Como Wayne, pues lo hace bien y todos en general tienen buenas actuaciones. De Michael Caine y Gary Oldman para qué hablar, y además ahora que me doy cuenta al ver el reparto principal... Britannia rules the film, porque hasta Ledger era a su manera súbdito de su Graciosa Majestad, patrona de la Commonwealth.

A todo esto, la traducción de "Dark Knight" directamente como "Caballero Oscuro" no es quizá la más adecuada. "Dark Knight" se terminó de imponer como epíteto homérico de Batman desde 1986 con Frank Miller, y ya entonces dio problemas: sin ir más lejos en España se substituyó por "El Señor de la Noche", decisión arriesgada pero que funcionaba. Por ejemplo en portugués es "Cavaleiro das Trevas", pues la acepción de "Dark" que se busca es precisamente la de "Sombrío": Batman es una fuerza del bien pero opera en las mismas sombras que protegen al mal que combate, y al margen de la ley establecida. Bueno, como ya hemos dicho más de una vez por aquí, la traducción no es una ciencia exacta. No nos olvidemos que el epíteto homérico de Batman y Robin en conjunto es The Dynamic Duo, en español es el Dúo Dinámico (Dinámico Dúo para disimular un poco), lo que causa cierta vicisitud, y no poco regocijo, en quien lo escucha. Lo de "El Cruzado de la Capa" (The Caped Crusader) creo que ya ha caído afotunadamente en desuso, pues en español nada tiene que ver vestir de capa con estar capado o ir por ahí capando. Así que cuando juguéis a los superhéroes, ya sabéis: el que chifle más fuerte hace de Batman.

Respecto a la interpretación del Joker, es heterodoxa pero muy válida. No es el Joker en realidad como el Ra's al Ghul de la primera parte era blandito blandito en comparación con su versión en cómic, pero tampoco me importa. En realidad es una especie de mezcla entre Hannibal el Caníbal y Jigsaw, y los guionistas le dejan hacer lo que le da la gana sin saber muy bien cómo ni por qué. Los archivillanos de Batman, estrafalarios y rodeados de sicarios fieles, tienen su sentido en la Gotham de los comics y en el universo superheroico, pero en un entorno más "realista" se nota que hay que forzar la situación y no se sabe cómo son capaces de montar semejantes cirios sin que nadie se dé cuenta, y más si van por ahí vestidos de colorines.

La intepretación de Ledger, pues bien. Si le quieren dar el Óscar como dicen algunos, pues estupendo, no será el primero en ganarlo después de muerto. Además este tipo de interpretación es lo que los actores llaman "un caramelo": hacer de psicópata, de paralítico o cualquier cosa que te permita comportarte como un histrión siempre impresiona mucho, como Harrison Ford en A propósito de Henry, o Robert de Niro en Despertares. Como dije, realmente no es el Joker de los comics, sino otro personaje que, por funcionar, funciona. Todos por todas partes repiten la definición de manual del Joker, pero ése realmente fue Jack Nicholson, que sí interpretó al Payaso del Crimen: a veces cínico, a veces incluso poético, un psicópata y la encarnación del espíritu del caos, impredecible, pánico y totalmente incapaz de tomarse nada en serio, ni siquiera el momento de su muerte. Mi frase favorita de él es la de "Este cuadro no lo estropees. Me gusta." El Joker de Ledger es eso, un psicópata que no se sabe de dónde ha salido, al que le han hecho (o se ha hecho) la "sonrisa del payaso" o "sonrisa de Glasgow", y perfectamente predecible. Lo de que explique varias versiones de sus cicatrices me recordó a La broma asesina, donde el Joker dice que "A veces creo acordarme de cómo empezó todo, pero se me suele mezclar con alucinaciones". Por momentos me recordó a Anthony Hopkins en Hannibal, que parecía que todo le salía bien por eso, porque era un psicópata, y además a Jigsaw, el protagonista de Saw, obligando a la gente a tomar decisiones crueles en las que se veían obligados a hacer daño a los demás o a sí mismos, cosa que también habíamos visto ya en Seven, por cierto. Y en alguna ocasión me recordó también a Charlie Rivel. A Charlie Rivel después de una semana de farra con póper y farlopa, claro.

El personaje de Dos Caras... bueno, en los comics tampoco fue nunca el primero de la clase que digamos, pero ligar su origen al Joker, y que cuando quede libre vaya a vengarse del Comisario Gordon en vez de ir a por el hijoputa que mató a su chica y le desfiguró la cara... es un poco cogido por los pelos. Por si fuera poco se repite con él, ya por tercera vez, lo del juego psicológico de "elige entre el mal A y el mal B". Veremos si lo recuperan para una tercera parte o no. La cara desfigurada por ordenador, por cierto, impecable. Y Eric Roberts, como siempre un placer contar con él en una película.. No me digáis que cuando lo veis no os dan ganas de coméroslo y de llevaros las sobras para casa.

Por lo demás, sí, la película está bastante bien aunque llega a hacerse un poco larga en algún momento.

-SuperSantiEgo

16.9.08

Torchwood. Un comienzo realmente cañero para una serie

Doctor Who no es sólo la serie de ciencia-ficción más longeva de la historia, sino que tiene el potencial de reescribirse y reinventarse continuamente. Yo reconozco que aparte de la serie nueva que empezó hace unos pocos años de la antigua sólo vi los capítulos que en su momento emitieron en la TeleGaita, con el cuarto doctor. Tenía su gracia chillarle al compañero de pupitre a la oreja: "Doutoooooor.... ¡¡¡JUUUUUU!!!". A raíz de ello le pedí a mi madre una bufanda de dos metros que me fuese casi arrastrando por el suelo, pero me hizo el mismo caso que casi siempre que le pedía una idiotez: ninguno. También recuerdo ver algún episodio con mi padre, que se partía de risa y de vez en cuando decía: "¿Cómo puede ser esto tan malo?" Pero lo veía igual, vaya que sí.

Con todo, no vamos a a hacer ahora ningún panegírico sobre esa serie, sino de su derivación o spin-off, Torchwood, agencia que se dedica a controlar que la influencia extraterrestre y las interferencias espaciotemporales pasen lo más desapercibidas posible. La verdad es que el tono de ambas series es muy distinta. Doctor Who es muy divertida, y es imposible que se tome demasiado en serio a sí misma cuando los malos más malos son una especie de buzones de correos armados con un desatascador de fregadero que gritan "¡Exterminar! ¡Exterminar!" con voz de pitufo aficionado a los celtas y la cazalla, o cuando se atreven a poner escenas iniciales como ésta, donde vemos al noveno doctor en un sitio bastante bien conocido:



Tampoco hay que alarmarse: muchas de las historias son argumentos de ciencia ficción muy trabajados y que han ganado muchos de premios, aunque siempre se presentan con cierta ironía y sentido del humor:



Y esto casi no es nada. Hay un episodio donde aparecen unos monjes que se quitan las túnicas y por debajo van de naranja y pelean como si fuesen shaolines. ¡De veras! Y se quedan tan anchos. La verdad es que la serie está muy divertida, pero el décimo Doctor es un verdadero frikazo de marca mayor al que en muchos episodios sólo le falta decirse: "No me doy de besitos porque no me llego". Y va por ahí vestido de traje tipo mod sesentero y además con zapatillas de deporte, como Emilio Aragón en sus tiempos. Y a ver si adivináis quién enciende el pebetero de la Olimpiada de Londres en 2012:
Y eso sin mencionar episodios que muestran un tipo de escenas frikis que se salen de toda escala conocida:



Veamos por fin cómo es la primera escena del primer capítulo de Torchwood:



Que se lo digan al que en cierto modo es el protagonista, el capitán Jack Harkness, viajero temporal del siglo LI que tuvo bastante protagonismo en la serie del Doctor Who hasta que apareció en el pasado de la Tierra para empezar a trabajar en Torchwood, agencia que existe desde que la Reina Victoria se encontró con el frikazo del Doctor y llegó a la conclusión de que era un gilipollas de que era un peligro para el Imperio. El capitán Harkness es inmortal, y en varios episodios, incluso cuando hay un tipo que se quiere suicidar, la advertencia es ésa: "Piénsatelo bien... porque después no hay sino oscuridad". Podéis imaginaros también si después hace algo o no para impedir ese suicidio cuando el interesado ha tomado su decisión. Aparecen igualmente otras referencias al materialismo, o a la idea de que en realidad la vida no es sino un accidente en un Universo completamente indiferente a la existencia de seres sintientes, todo muy lovecraftiano en ocasiones.

Esta serie no sólo es mucho más cañera y oscura que Doctor Who, que se sigue considerando como un clásico de la televisión para ver todos juntos en familia, sino que además aquí hay unas soltaduras de pelo más que considerables. El capitán Jack Harkness no sólo es bisexual declaradamente, sino que el resto del reparto parece que tampoco le hace ascos a nada. En el primer capítulo Owen cuando se pone unas feromonas para ligar no parece demasiado preocupado porque el novio de la chica a la que le ha entrado se quiera unir a la fiesta, y en el segundo cuando una entidad alienígena se apodera de una jovencita, otra de las componentes del equipo se da el lote con ella en la celda bajo la mirada atenta del resto. Por referencias en la serie de Doctor Who, se da por hecho también que en el siglo LI todo el mundo es bisexual. Habría que recordar que el impulsor de la nueva serie de Doctor Who es Russell T Davies, creador de la serie Queer as Folk, y él mismo homosexual. También es miembro de la Orden del Imperio Británico.

Y
fijaos para que veáis cómo se las gasta a veces Torchwood, qué diálogo se produce en el episodio en el que aparece James Marsters (sí, el Spike de Buffy), antiguo compañero y amante del capitán Harkness:



También sería necesario aclarar que ese personaje está bastante pasado de vueltas, y que entre ortras cosas ha asistido varias veces a terapia para abandonar sus adicciones al alcohol, las drogas, el sexo y el asesinato.

Respecto a las muchachas que estén pensando ahora mismo lo guapo que es John Barrowman, el actor que interpreta al capitán Jack Harness, tengo una noticia muy buena para ellas: es gay y tiene pareja. Ya, ya sé que jode. Más me jode a mí lo de Portia de Rosi, y me aguanto. Que tampoco tendría muchas más probabilidades si fuese ella heterosexual, pero oye, quejarse es gratis y lo deja a uno muy relajado...

En resumidas cuentas, ¿se está emitiendo en el Reino Unido una serie de gran éxito, orientada a un público juvenil y adulto, donde el personaje principal es omnisexual (se acuesta con todo lo que le gusta, extraterrestres incluidos), el resto de los personajes también le dan a pelo y a pluma, y se ofrece una especie de visión lovecraftiana del Universo donde todo es materia, y no existe sino el vacío después de la muerte? Pues sí, y además es de la BBC. Nada bueno se puede esperar de la Pérfida y Herética Albión. Y no sólo eso, sino que en Doctor Who en uno de los episodios van al Londres de 1941, y como despedida el Doctor no sólo les desea mucha suerte en su lucha contra los alemanes, sino que además luego los anima a que, una vez acabada la guerra, creen el Estado del Bienestar. Como se puede ver, no sólo Star Trek es una serie de ateos y socialistas.

Sólo nos queda recomendarle a César Vidal que vaya andando por la calle con el bul pegado a la pared, porque debe ser que tiene razón de todo eso que dice del lobby gay y a este paso cualquier día lo violan unos homosexuales por la calle, y que tiene toda la razón del mundo al pensar que se acerca el Apocalipsis, que va a yegaaaaar...

Doctor Who volvió a emitirse en 2005, un año después de la primera victoria en las urnas de Zapatero.

-SuperSantiEgo

11.9.08

Los zombis ya no son lo que eran 2. Guerra Mundial Z, de Max Brooks

Pues la verdad, qué queréis que os diga, me parece un libro realmente mediocre, tanto literariamente hablando como en el mismo sentido friki. Ya sé que el mundo friki en general la ha alabado mucho, pero no alcanzo a entender muy bien por qué.

Aunque las novelas no deben ser jugadas precisamente de forma independiente a su motivación, sino que son eso, novelas, voy a hacer lo que no debo y analizarla tanto desde el punto de vista literario como puramente friki o de aficionado a estos temas.

En primer lugar, la cagada fundamental es la de muchas historias en las que desde el primer momento conocemos el final, en este caso desde que hemos leído la sinopsis del libro: la guerra la ganan los humanos. Cojonudo: se acabó todo. Ahora sólo nos queda leer el libro entero. Y se dice uno: ¿para qué, si ya se lo que pasa y cómo acaba? Si al menos nos sorprendiese el final o el desarrollo, o hubiese algo realmente original, pues vale, pero todo es previsible de principio a fin: aparecen los zombis y nadie sabe cómo reaccionar, las cosas se salen de madre, ay qué dolor, punto de inflexión y luego ganan los buenos. ¿Para esto tanta historia? Por si fuera poco, así escribe cualquiera: breves narraciones, tópicas y previsibles, de los supervivientes, con lo que el efecto antes comentado se multiplica una y otra vez. Obviamente todos sobreviven, pues están contándolo. Vamos, de un horror de miedo. Algunos topicazos ridículos, como el ninja ciego autodidacta que sobrevivió a la bomba atómica y que toma por discípulo a un antiguo otaku que va con una espada samurai es como para tener un par de desmayos. Lo del arte marcial anti zombi que rechaza el uso de las armas de fuego ya te termina de certificar que estamos ante una obra que se dirige al mínimo común friki. Le falta añadir que lanzan el kame hame ha. Sobre detalles como que a los infectados se les detecte con perros, pues por lo menos a mí se me vino a la imaginación que eso ya lo habíamos visto en Terminator, no lo pude evitar. Quizá según mi gusto particular el mejor capítulo es aquél en el que un antiguo jefe de personal del gobierno (el personaje de Leo en El ala oeste) da una explicación bastante razonable de cómo es imposible comunicar a la opinión pública que algo de semejante magnitud se le viene encima.

Tampoco todo es malo. Es divertido ver cómo evolucionan algunas naciones como Cuba, el misterio sobre Corea del Norte, la ironía de los que emigraron al norte buscando el frío pero mal preparados y sin comida y otras anécdotas. Pero en general todo está muy cogido por los pelos. Y una vez se agota el modelo de entrevista, una media docena o así, todo es bastante repetitivo, la verdad. También hay incluso un momento para homenajear al padre de todo, Richard Matheson, pues hay gente que se ha quedado aislada sobreviviendo en una casa fortificada, como Neville, a los que denominan "últimos hombres sobre la tierra".

Por si fuera poco no alcanza el nivel de chauvinismo de Independence Day o Armageddon, pero en algunos momentos por ahí le anda, con el agravante de que no hay efectos especiales chulos ni Bruce Willis que nos hagan pasar un poco por alto tanta tontería. Aunque se quiere hacer un retrato global de la crisis, y en parte se consigue, al final termina siendo una narración de "los Estados Unidos y su periferia". En parte hay cierta crítica, el gobierno no está a la altura de la crisis, pero queda bastante diluido porque prácticamente ningún gobierno lo estuvo. Bueno, quizá el de Israel sí: qué, familia Brooks, barriendo para casa, ¿eh? ¿E Israel abandona territorios ocupados y se atrinchera y nadie se pregunta realmente por qué? Por lo demás, hay referencias, en el fondo positivas, a la actual guerra en el Golfo, que se presupone que se ganó, aunque sin el apoyo que habría merecido por parte del público, y en definitiva se glorifica la típica idea simplona de que todo se arregla con la potencia de fuego apropiada. La batalla de Yonkers se perdió porque no se utilizó el tipo adecuado de potencia de fuego, y la guerra se empezó a ganar al utilizarse el tipo de potencia de fuego necesario para acabar con los zombis, llamados Zack como nombre en clave igual que los Viet Cong eran llamados Charlie (VC: Victor Charlie). También hay alguna crítica social y de la forma en que se tuvo que reestructurar el tejido productivo, pero no se entra a fondo. Si la gente se pone palote leyendo los discursos sobre "nuestra nación tiene un espíritu poderoso que nunca será doblegado", y cómo aparece la figura providencial de un presidente carismático que toma las riendas de la situación, pues es su problema. Sí, se puede argumentar que en el fondo éste es un producto local que está dirigido primariamente a su público, pero por esa regla de tres los dibujos animados iraníes que ensalzan a los niños bomba suicidas, o el programa infantil palestino con un Micky Mouse de pega que proclama el triunfo del Islam sobre todas las naciones de la tierra también serían totalmente respetables. Una cosa es admitir cierto relativismo cultural y otra aguantar ciertas tragaderas.

Desde el punto de vista friki, tampoco alcanzo a entender el entusiasmo de muchos. No dudo que Max Brooks se haya hecho famoso a través de los zombis, pero pocas veces he visto peor comprensión de los personajes como tales y de sus posibilidades. Obviamente los zombis por sí no valen nada: sólo se mueven y se comen a la gente, pero su importancia es precisamente lo que provocan en los seres humanos que quedan vivos. Los zombis son peligrosos, pero mucho más los seres humanos, incapaces de colaborar y de abandonar sus tonterías.

El Tío Sam Zombi te necesita, pero para nada bueno.

Por si fuera poco toda la novela y el desarrollo del argumento no sólo es que sea ilógico, sino que muchas veces parece la típica partida de rol donde el director de juego obliga a ir a la historia por un camino que es realmente improbable. Pero como manda él y los personajes sobre los que escribe no tienen derecho a voto ni a veto... También aparece un factor que suele estropear casi siempre lo fantástico: si no puedes explicarlo, pues no lo expliques, coño. ¿Es que no hemos aprendido nada desde Los inmortales 2? Precisamente en la película que creó el género moderno se empieza a lo bruto: aparecen los zombis y listo, o incluso en la discutible Amanecer de los muertos de 2004 pasa tres cuartos de lo mismo sin explicaciones de ningún tipo, y el arranque de la película refleja el caos de un mundo que de la noche a la mañana, literalmente, despierta dentro de una pesadilla. No sólo esas explicaciones no son necesarias, sino que como se suele decir: "Manolete, si no sabes, ¿para qué te metes?" Incluso en la novela Soy leyenda, lo que peor ha envejecido y lo que tiene menos valor es precisamente las especulaciones sobre el origen de la enfermedad, muy inferiores al estudio del personaje principal y al demoledor final, y aun así Matheson ofrece una explicación bastante más coherente de por qué esos "vampiros" pueden seguir moviéndose y estar activos. Que debe de haber algún tipo de factor infeccioso en el fenómeno zombi se presupone, pues si te muerden te contagias, pero ir más allá de eso es meterse en un berenjenal de cuidado. En cierto modo el esquema de historia zombi queda bastante marcado si no quieres caer en el ridículo o en la explicación absurda: aparecen los zombis, un grupo de personas intenta sobrevivir al horror, van muriendo uno a uno y se insinúa, o no, que es el fin de la especie humana. La verdad es que el género ya de entrada se ve que no puede dar mucho juego en lo literario: o chapuzas como la que ahora comento, o narraciones de tipo videojuego de survival horror como Apocalipsis Zombi. No digo yo que no pueda salir algo realmente bueno, pero habría que meterse en profundidades tan poco rentables como La delgada línea roja, y sobre enfermedades apocalípticas ya hace muchos años que Camus escribió La peste, por no mencionar otros futuros apocalípticos por guerra o enfermedades escritos por algunos maestros de la ciencia ficción.

Pues bien: Max Brooks no sólo se mete en todos esos berenjenales sino que además inventa alguno de su propia cosecha. Sinceramente prefiero que me digan que hay un apocalipsis zombi porque sí, a que me lo expliquen malamente. En el caso de Resident Evil, hacen algo de trampa y es un virus aéreo, como en Soy leyenda (2008), pero no hace falta ser biólogo o médico especialista en transmisión de enfermedades para saber que sólo por mordiscos esa enfermedad no podría avanzar tan rápidamente, incluso apareciendo a la vez varios focos desde hospitales y otros puntos. Si se convierten en zombis acróbatas como en El amanecer de los muertos de 2004, o en los pseudozombis de 28 días después en donde la enfermedad se presenta a los pocos segundos de ser infectado, pues quizá. Pero éstos son zombis clásicos de Romero, lentos, estúpidos y con un período de incubación de varios días. O por lo menos eso parece, porque hay escenas contradictorias en la misma novela, igual que en Abierto al amanecer la gente se convertía en vampiro en una hora o en un ratito según le conviniese a Robert Rodríguez en cada momento. Por eso Brooks nos hace trampa: pasamos en unos capítulos donde apenas hay unos casos que se pueden ocultar, a hordas de zombis incontrolables. Vamos, que nos hace trampa. Parece que lo va a explicar pero luego no lo hace y es porque sí. Así cualquiera. Que estemos dentro del género fantástico no quiere decir que apaguemos el cerebro o que dos más dos dejen de sumar cuatro.

"Enrólate y conocerás a gente interesante. Hay que joderse."

Tampoco hay que ser un friki obsesionado por el armamento para ver cómo nos engaña en otras cosas. Vale que a veces los militares no se caracterizan por su perspicacia o inteligencia, pero la batalla de Yonkers, donde los zombis sobrepasan las líneas del ejército, se nota que está hecha mal a propósito. Nadie es tan imbécil e incompetente, hombre. "Es que no sabíamos que eran tantos." ¿Estabais peleados con los de los helicópteros y no os avisaron? ¿Hicieron los cálculos del número de zombis con el método que utiliza la Comunidad de Madrid para contar los asistentes a las manifestaciones convocadas por el PP? "Es que no teníamos bastantes balas." ¿El ejército de la más poderosa nación sobre la tierra? Tú te drogas, chaval. Además a estas alturas, y antes incluso de haber visto John Rambo, sabemos lo que puede hacer un fusil de asalto sobre un cuerpo, así que un par de balas en el pecho de un zombi como mínimo lo partirían por la mitad, y luego se pasa por encima con un tanque y asunto resuelto. O se abren varias zanjas de muchos metros de profundidad, y cada vez que se llene una se incendia y tan amigos. Un enemigo tan previsible es lo que tiene: te lo pone a huevo para preparar una estrategia. Puedes darte el lujo hasta de ser creativo: una muralla con una sola entrada estrecha para que pasen uno a uno, un arco voltaico a la altura de la chola o un martillo pilón. Y si no, los atraes a campo abierto, les sueltas unas buenas bombas de racimo o de ésas que lanzan decenas de miles de saetas, que eso es como una picadora de carne, y luego les pasas por encima con los tanques por si ha quedado algo. No digo yo que un ejército convencional no se acojonara en un primer momento, o lo que fuera, pero a poco que lo hubiesen pensado, la solución es más que sencilla: pasarles por encima en campo abierto con varias divisiones acorazadas: la primera machaca y la segunda apura. Hay otras cosas que son de juzgado de guardia, como cuando se nos explica lo inefectivas que son las minas antipersona porque sólo mutilan. Bueno, que yo sepa siguen existiendo las minas que si las pisas lo más grande que queda de ti es del tamaño de un sello de correos. Por si fuera poco no sólo son sencillas y baratísimas de hacer, sino que además no tienes ni que enterrarlas, que los zombis están acarajotados perdidos. Pero según el autor de la novela parece que lo que no sea un tiro no vale. ¿Y por qué no los van reuniendo poco a poco por millones en el desierto de Nevada, por ejemplo, evacúan luego a los cebos tranquilamente, y hala, pepinazo nuclear o bomba termobárica para ser más ecológico. Repítase las veces que sea necesario y tan tranquilos.

Donde realmente se luce Brooks es en la innovación del zombi subacuático y el zombi sorbete. Si recordáis en La tierra de los muertos se considera, en principio, que los ríos y masas de agua son protecciones naturales. Tiene cierta lógica, si es que algo la tiene en estos casos. Pues aquí no, se tiran tan tranquilos al mar, y aparecen luego en las orillas y todo eso. La escena de los zombis atacando a un submarino nuclear es de antología del disparate. Por si fuera poco, el autor pone la venda antes de la herida y hace que un personaje se pregunte por qué no los corroe el agua de mar, o por qué no les afecta la presión, que debería hacerlos reventar. Yo también me lo pregunto, ya que propone la idea, y ni me doy respuesta ni me la da él. Los zombis ya violan bastantes leyes de la biología y de la física, pero al menos parece que funciona con ellos la de la energía cinética a la hora de volarles la cabeza, así que no veo por qué no los debe deshacer la presión abisal, lo mismo que nos explica que por el rozamiento los zombis más antiguos incluso están ya incluso desgastados. Igualmente, si la congelación mata todas las células del organismo, y por tanto del cerebro, ¿por qué se reaniman los zombis cuando se descongelan? Pues más claro agua: porque el señor Brooks lo dice y punto. Ya puestos, que los haga volar. Si no sabes explicármelo, no lo intentes siquiera. Aquí o todos moros o todos cristianos. Pasa algo parecido con REC, que la última secuencia está bastante fuera de tono e intenta explicar lo que no hace ni maldita la falta.
Lo dice Romero y lo confirma el Papa: de que se te coma el zombi nadie se escapa.

Luego siempre me queda la duda que me asalta desde que vi La noche de los muertos vivientes. ¿No se supone que los zombis se te comen? ¿O es que a la gente que no está muy rica la catan un poco y nada más? Porque hay escenas que dejan muy claro que arrancan los miembros, se lo comen todo y no dejan ni las raspas. ¿Cómo coño el hermano de la chica vuelve hecho zombi en la peli de Romero? Pues aquí lo mismo: ¿qué clase de explicación es ésa de que las bajas de los humanos se convierten en nuevos zombis? Alguno sí si los han mordido y escapan, ¿pero al resto no se los han comido, copón?

Y ahora en serio y no mintáis: no me digáis que en un reunión de frikis, a ser posible con alguna cerveza de por medio, no se os han ocurrido ideas mucho más coherentes y mejores.

Respecto a la adaptación cinematográfica, pues no me espero nada. En estos casos por regla general, y por desgracia, se suelen agudizar los errores y por arte de magia desaparecen los aciertos, así que me temo un film promilitar y patriotero de mil pares de narices. Ojalá me equivoque, pero de momento pensarlo miedo me da. Desde luego bastante más que leer este churrete.


Por cierto: ¿alguien ha visto American Zombi?
La verdad, no vale gran cosa, excepto por el final.

Si queréis ver Flight of the living dead, pues... qué queréis, es una zombiexplotation de despiporre total en la que aprendemos que se pueden pegar más tiros dentro de un avión que en la Tercera Guerra Mundial sin que pase nada, y que incluso podemos hacer explotar potentes cócteles molotov caseros que fulminan a los zombis sin que corra peligro la integridad estructural del fuselaje. Mi explicación es que ese avión en concreto lo construyeron en Bilbao, y claro...



Y si alguno de mis lectores es zombi, no tiene por qué resignarse a una vida de vagabundeo sin propósito. Encuentra a tu pareja ideal:


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-SuperSantiEgo