Como tanta otra gente, el que esto escribe es una persona de variadas aficiones y no menos vocaciones. Y como aficionado a los comics desde pequeño no es de extrañar que en alguna ocasión pensase en dedicarme a eso, a ser dibujante de comics. Por eso, quizá en algún recóndito armario de mi casa o de las casas de algunos de mis amigos de la infancia debe haber conservadas los intentos de hacer nuestras propias historias, aunque he de reconocer que muy pronto a mí me interesó más la labor de guionización, además de darme cuenta de que las artes plásticas no son lo mío.
Como las ciencias avanzan que es un disparate, existen a nuestra disposición desde hace bastantes años unas aplicaciones que, si Diosito ha tenido a bien darte muñones en lo que a dibujar se refiere, te permiten hacer trampa a la hora de realizar tus propias tiras cómicas o storyboards. Así fue como en 2013 empecé un tumblr, titulado A la sombra del melocotonero en flor, en la que se publicaron durante dos años lo que podríamos llamar la obra gráfica paralela a mi blog, La realidad estupefaciente.
Bitstrips, la aplicación que nos facilitaba creernos durante un rato que podíamos crear algo parecido a Dilbert o Garfield, abandonó esas prestaciones y se ha convertido poco más que en una forma de crear emojis personalizados, y ya que existen algunas alternativas quizá algún día retome el proyecto, pues ese grupo de personajes formado por mi alter ego en forma de monigote, mi vecino el Hombre Muy Azul y el pizpireto Joven Nietzsche probablemente tienen todavía algo que contar. De todos modos, como se reconoce en una de las tiras, todavía hay clases y categorías, y un monigote hecho con plantilla y fondos prefabricados siempre será eso, un intento de hacer las cosas bien, aunque lo redimirá el hacerlo lo mejor posible dentro de sus limitaciones.
Esta “obra gráfica” tiene un poco de todo, desde memes a tiras, algunas fotos curiosas y chistes de un único panel, una miscelánea gamberra y anárquica.
Que ustedes la disfruten.
Santiago Bergantinhos


