Vamos a hablar de una serie noruega de corte policial y de ciencia ficción. Que se dice pronto. Aunque sólo hemos tenido seis episodios de la primera temporada y esta ha quedado abierta a una clara continuación con sólo unos pocos secretos desvelados y otros por resolver, al menos ya podemos decir que esto no es True Blood. Me refiero a que esa otra serie tenía probablemente una de las mejores premisas de la historia, el famoso "salir del ataúd", pero luego ese magnífico arranque que todos envidiamos que no se nos hubiese ocurrido a nosotros, y que tenía miles de aspectos que desarrollar, se quedaba en una historia sobre folleteo de una pavisosa eligiendo a distintos miembros de tantos otros linajes para-anormales. La verdadera chicha, los problemas de tener a ciudadanos inmortales y que de paso se convertían en la punta de la pirámide alimenticia, eso apenas si se tocaba. Una pena.
En este caso tendremos una premisa casi igual de potente: de repente, y sin saber cómo ni por qué, se empiezan a producir fogonazos en las costas de todo el mundo y aparecen personas del pasado, en concreto del Mesolítico, del siglo XI y del XIX. En la serie apenas si veremos sólo lo que ocurre en Noruega, el resto del mundo se cita de pasada pero nada demasiado específico, sólo que los del XIX en Inglaterra se las dan de luditas e incluso organizan atentados antitecnológicos. Pasados cinco años, y sin que se hayan detenido las llegadas de gente de otras eras, es cuando empieza realmente la serie. Mucha de la información más interesante de la serie no está en los propios capítulos, sino que se encuentra en la página de la HBO sobre ella, donde nos enteramos que además de haber cierto racismo temporal (de ahí lo de "extranjeros de antaño") también otra gente ha desarrollado un fetiche sexual por los viajeros temporales, además de otras cuestiones curiosas. Recuerda más a un manual de rol que a otra cosa. También hay gente que igual que existen los otherkind, se identifican con tiempos del pasado, algo no tan fantasioso porque es un fenómeno que ya existe, desde grupos religiosos que viven sin tecnología moderna a gente que prefiere vivir adoptando un estilo de vida anclado en el pasado.
Respecto a los migrantes temporales, hay que reconocer que los que realmente importan son los medievales, y los otros están para dar un poco de color. Los habitantes del Mesolítico andan por la calle empanaos perdidos, y es fácil reconocerlos tanto por los tatuajes que llevan como porque suelen vestir con un chándal gris que les ha proporcionado el Estado. No se les ve demasiado despiertos en general, están que lo flipan con lo que ven y sólo algunos se han adaptado bien al mundo moderno, y en algunos casos parece que siguen teniendo problemas para hablar noruego moderno. Para hacer un poco la coña, parece que algunos practican el nudismo, lo que no es muy coherente ya que cada uno aparece en su área geográfica original, así que dudo mucho que los habitantes de los fiordos de Noruega hace 10000 años anduviesen mucho con todo al aire más de dos semanas en verano cuando hacía poco que se habían retirado los grandes hielos, y por otra parte incluso dudo mucho que racialmente correspondiesen con los actuales nórdicos, y quizá deberían tener todos pinta de suomi o samoyedos. Y ya puestos a decirlo todo, los vikingos y noruegos del XIX ni de coña tendrían la misma estatura media que los noruegos modernos, lo siento si a alguien se le rompe el mito. Los que provienen del siglo XIX obviamente lo tienen un poco más fácil, algunos mantienen ciertas costumbres como ir en carro y se les distingue fácilmente por la ropa, y además llaman Cristianía a Oslo, nombre de la capital noruega hasta 1924. Hay que tener en cuenta que durante el siglo XIX, después de haber estado bajo control danés durante siglos, y tras las guerras napoleónicas, Noruega pasó a estar controlada por Suecia, y la sublevación de 1814 no triunfó, por lo que básicamente esos ciudadanos noruegos estarán flipando por no ser súbditos de la corona sueca y además ser un país independiente desde 1905 y tener por reyes a los descendientes de un príncipe danés. Los nórdicos antiguos, a los que por comodidad llamaremos vikingos aunque vikingos sólo eran los que salían a hacer de las suyas en drakkars, sin embargo, sí entenderán que el país en el que viven es la continuación de su propia patria ancestral, la Noruega del siglo XI, aunque no reconociesen sus actuales fronteras. Lo curioso es que a principios del siglo XI, que es de donde procede esta gente, Noruega está en una especie de guerra civil o levantamiento armado contra Olaf II, promotor de la cristianización del reino, pues se formó una coalición de caudillos que se opuso a la nueva religión, entre los que se encuentra Thore Hund, que es uno de los que ha regresado en el tiempo aunque haya perdido la memoria, y entre otras cosas de que él fue uno de los que mátó al rey en una conocida batalla, antes de que Olaf II se convirtiese en Olaf el Santo, uno de los santos más importantes de los países escandinavos y también reverenciado por ejemplo en la iglesia ortodoxa.
La serie, obviamente, hace algunas "trampas" para que todo no se convierta en un tostón de cuidado. Han pasado cinco años, pero los mesolíticos se entienden bastante bien aunque siguen con cara de estar flipándolo muy fuerte, y los hablantes de nórdico antiguo han aprendido a la perfección el noruego moderno. Más discutible es que una mujer del siglo XI, casi con toda seguridad analfabeta, haya podido aprobar en la academia de policía en tan poco tiempo, aunque siempre podemos imaginarnos que quizá tenga una inteligencia excepcional o, como también se nos insinúa, algo haya habido de ayuda para mejorar el asunto de relaciones públicas, y también puede que influyese otra cosa que no diré porque forma parte de uno de los pocos misterios desvelados en la serie. Del mismo modo igual de extraño es que se diga en una ocasión que los carteles deberían estar escrito además de en noruego en "mesolítico y en nórdico", y en efecto a veces veremos carteles escritos con runas. Obviamente no existió una lengua mesolítica única, y por supuesto no existía la escritura todavía, del mismo modo que entre los nórdicos sería bien raro que hubiese mucha gente que supiera leer runas. Respecto a las "doncellas del escudo", históricamente no se sostiene que hubiese mujeres entre los guerreros vikingos, por lo menos de forma significativa: obviamente casos aislados pudo haber, pero si hubiese sido el caso de que un porcentaje importante de los que andaban por Europa arrasando con todo hubiesen sido mujeres la gente a la que atacaban se habría dado cuenta, estaría registrado y por supuesto sus enemigos habrían puesto el grito en el cielo por ello y lo habrían considerado un signo más de barbarie y de que eran siervos del Anticristo. Se puede considerar una licencia histórica, o pensar que, ya que se trataba en este caso de una guerra civil con no poco componente mesiánico, milenarista y fanático, que sí que hubiesen participado como guerreras bastantes mujeres, algo que sí ocurrió por ejemplo tiempo después en algunas otras guerras de religión en Europa.
Así pues tenemos lo siguiente: gente del Mesolítico flipando por colores, decimonónicos que miran por encima del hombro a sus degenerados descendientes que creen en el matrimonio gay y el Estado aconfesional, y noruegos medievales todavía aferrados a sus costumbres ancestrales cuando la Era Vikinga está tocando ya a su fin e inmersos en una guerra de religión, y gente del siglo XXI totalmente desubicada con todo eso. El asunto religioso se toca, pero no tanto como debieran, porque el contraste sería brutal. Los mesolíticos creerán en... a saber en qué coño creeerán, los nórdicos unos serán practicantes de la religión de Odín y otros del cristianismo del siglo XI, por lo que técnicamente se podría decir que son católicos, y los del XIX pertenecen a una sociedad puritana estrictamente protestante que tenía prohibido el proselitismo de cualquier otra fe, y que se va a enterar que en 2012 el rey de Noruega renunció a ser la cabeza de la Iglesia de Noruega, la iglesia nacional luterana. Y todo eso en un país actual, Noruega, que como el resto de los países escandinavos es profundamente irreligioso o ateo. Estas cosas no se exploran demasiado, desde luego, y tendrían mucha miga. Sí se ve en algún momento, y tiene su gracia, cómo los vikingos no pueden ver ni en pintura a los modernos asatru.
Otro aspecto interesantísimo es el lingüístico, y seguro que ver la serie en la lengua original entendiéndola debe tener un nivel muy divertido si es que realmente está bien conseguido. Algo que, si se ve doblada o subtitulada, obviamente no podremos apreciar. Las lenguas que hablan los mesolíticos no aparecen, me imagino que los lingüistas se lo estarían pasando teta con ellos, pero lo que importa es que los vikingos hablan nórdico antiguo y nadie los entiende, como era de esperar. De hecho los cinco primeros minutos del primer capítulo, cuando empieza la llegada de los antiguos, reflejan esta confusión, y el policía protagonista, al oírlos hablar, lo primero que hace es llamar a otro policía que habla islandés, porque seguramente a un noruego moderno lo primero que le recordaría el nórdico antiguo es eso, al islandés, ya que esa lengua, sin ser inteligible de forma hablada con el nórdico antiguo, sí conserva muchos más rasgos de esa lengua germánica primitiva. En muchas ocasiones, cuando los nórdicos hablen entre ellos, lo harán en esa lengua, que es bien conocida por los lingüistas, de modo que supongo que no les habrá costado demasiado encontrar a alguien que les traduzca esa parte del guión del noruego moderno al nórdico antiguo. En la serie alguna gente del mundo modernos se ha molestado en aprender nórdico antiguo, como los funcionarios que reciben a los recién llegados, pero en general cuando los vikingos hablan entre ellos nadie entiende ni papa. A los actores se les nota bastante que están recitando de memoria lo que habrán aprendido fonéticamente, y que no saben ni lo que están diciendo. Sí, como los klingon, exactamente igual.
Más curioso sería, si se entiendiese, oír hablar a los noruegos del siglo XIX, ya que en noruego actual, no digamos el del siglo XIX, era un lío de mucho cuidado. Según he leído por ahí los noruegos del XIX, que salen bastante poco, la verdad, hablan en noruego riksmål, fuertemente influido por el danés, y también conocido como danonoruego. Siendo hablante de español es difícil hacer una analogía, pero sería como oír hablar en español a una persona extremadamente culta y tirando a pedante del siglo XIX, que se expresa con cultismos extraños, o a un afrancesado gomoso que cada dos por tres suelta alguna palabreja en francés, lo que viene a ser a día de hoy el tuitero medio, que si no dice en cada frase algo en inglés le da un ictus. Dinamarca fue durante mucho tiempo el reino más poderoso de los tres escandinavos, era el que estaba en contacto directo con el resto de Europa y la codificación del danés como lengua escrita de cultura fue el modelo para el sueco y el noruego, y si a esto añadimos que Noruega fue protectorado danés durante varios siglos entendemos por qué existía el riksmål y su posterior simplificación, el bokmål. Será el nacionalismo noruego el que promoverá una nueva forma de noruego más cercano a los dialectos rurales y expurgue al noruego de la influencia danesa, un proceso parecido al del griego cuando renovó su estándar para alejarlo de la lengua escrita arcaizante que se utilizaba habitualmente en periódicos y literatura hasta el siglo XIX, o la reforma ortográfica y reivindicación del turco sin influencia persa posterior a la caída del sultanato. De todos modos este nuevo noruego, o nynorsk, no terminó de cuajar ni de ser mayoritario, y actualmente cada municipio elige con cuál de los dos estándares se queda, o con los dos, de modo que el bokmål sigue siendo mayoritario, así que cada noruego básicamente habla su propio dialecto, en el que las palabras suelen tener uno u otro género, mientras que cuando escriben utilizan una forma estándar literaria en la que muchas de esas palabras sin embargo son de género neutro. Si comparáis todo esto que pasa en Noruega, la desastrosa, caótica y estéril reforma de la lengua alemana de las última décadas, y al bruto de Noah Webster que si lo hubiesen dejado hubiese convertido al inglés americano en una lengua totalmente incompatible con su variante europea, con lo que ocurre con español, recordad que si creéis que tener una Real Academia como la nuestra que fijó hace ochenta años entre veinte países una ortografía que ha pervivido sin apenas cambios... no tenerla es mucho peor. El caso del noruego es bastante interesante si, como es mi caso, se es gallego y se ha estudiado todo el caos de normas en competencia y el asunto de si es o no una y la misma lengua que el portugués, pues como es bien sabido los mismos habitantes de esas tres naciones nórdicas son conscientes del continuo dialectal entre las tres lenguas vecinas y hermanas, de modo que un noruego se entiende mejor con un sueco que vive a cien kilómetros que con otro noruego que vive a quinientos, y al comparar las frases de las dos variedades de noruego eso se parece mucho menos entre sí ortográfica y gramaticalmente que cualquier frase entre gallego y portugués. Como ya explicamos en su momento, una cosa es lo que dice la filología, y otra muy distinta lo que decide que es verdad la voluntad política.
La verdad es que la premisa da para mucho, sobre todo si queremos imaginarnos cómo serían las versiones de otros países, ya que como se ha comentado el fenómeno es global. Lo de la gente del Mesolítico, nuevamente... pues ni frío ni calor. Aunque ya en aquellos tiempos hubo de haber una considerable variedad cultural, en cuanto a desarrollo material, tampoco habría mucha sorpresa, así que más o menos todos tendrían problemas parecidos en cuanto a integrarse en la sociedad moderna, mientras que los antropólogos y lingüistas estarían poco menos que en el séptimo cielo al tener datos de primera mano sobre cosas que en la actualidad sabemos como mucho por cuatro huesos o por aventuradas reconstrucciones lingüísticas. Lo del siglo XIX y la época medieval... eso sería muy distinto.
No sé exactamente de qué época del siglo XIX estamos hablando, porque la serie no lo deja muy claro y en efecto no debe ser una época muy interesante para los noruegos modernos ya que eran un poco el pariente incómodo de los suecos, pero a nivel global estaríamos tratando con potenciales problemas muy duros. Para empezar, estaríamos hablando de una época en la que no se ha abolido por completo la esclavitud, así que nos enfrentaríamos a refugiados temporales por todo el mundo que serían o bien esclavos o poseedores de esclavos. Esto en la serie noruega no se trata: los nórdicos de aquella época practicaban la esclavitud y la servidumbre, pero en la serie parecen en general asquerosamente civilizados, aunque les guste reunirse por la noche a ponerse tibios de hidromiel, y, para mi disgusto, a escuchar música que no es dark metal, aunque a algunos de los paganos sí se les ve incómodos al saber que Noruega terminó siendo una reino totalmente cristianizado y ponen cara de liarse a quemar iglesias en cualquier momento, algo que en efecto pasó en ese país durante los años 90. Imaginémonos por un instante todos los problemas que esas antiguas costumbres y la esclavitud provocarían, y el impacto que tendría en países como Estados Unidos o Cuba. Del mismo modo se nos ha dicho que según la ONU cada país moderno está obligado a reconocer como naturales de cada nación a los refugiados temporales. ¿Tendrán derecho al voto? Porque eso abre algunos desequilibros electorales y la activación de alas reaccionarias en los partidos más tradicionalistas, mientas que los socialistas y revolucionarios probablemente llamarían blandos y pichaflojas a los actuales partidos de izquierdas. A nivel mundial, probablemente, todos los judíos del siglo XIX y XI emigrarían en masa a Israel, que tendría que acogerlos por su misma definición como Estado, lo que nuevamente generaría una situación de desequilibrio enorme.
Y... en el caso de España... tendríamos uno de los siglos más divertidos. Como no sé exactamente de qué parte del siglo XIX son, ahí la serie es algo ambigua o a mí me lo parece, podríamos tener desde las Guerras Napoleónicas y la Guerra de Independencia, a nuestras tres célebres Carlistadas, la misma pérdida de las colonias y otros procesos varios de mucha risa con los que de repente se reabrirían muchas heridas, ríete tú de una y mil memorias históricas. No sé, imaginémos a partidarios de Cánovas y Sagasta zurrándose de lo lindo en la Puerta del Sol, o mejor incluso, que en el caso de volver ellos en persona fichasen por algún partido actual. O, ya puestos a fantasear, imaginémonos a una rediviva Isabel II haciéndose amiga de Alaska y Mario Vaquerizo y yendo a las discotecas de Ibiza con su descendiente Felipe Juan Froilán. Esta serie en España, ni que decir tiene, merecería una comedia.
Más definida está la época medieval, ya que la serie noruega nos pone enfrentándose a un rey y un caudillo rebelde bien conocidos, y nos situamos claramente en el primer tercio del siglo XI, en plena Era Vikinga... y en lo más duro de la Reconquista. No tendríamos al Cid, ya que su nacimiento sería una década posterior como mínimo, pero estaríamos hablando de que aparecería en España por una parte una población musulmana que de repente tendría que entender que no sólo no existe el Califato de Córdoba, ya que provendrían de la época justo en la que este se derrumba con la Fitna de al-Ándalus, sino que la actual Bagdad está en un país en ruinas y que una de las interpretaciones más potentes del Islam actual sería el salafismo, que les resultaría bastante difícil de comprender, y por supuesto se encontrarían de repente siendo ciudadanos de un estado aconfesional que es heredero del que surgió en 1492 tras la derrota total de su religión en la Península. Por otro lado tendríamos a "españoles" que aparecerían en un moderno estado unificado con el que les resultaría bastante difícil de conectar emocionalmente ni siquiera echándole mucha imaginación y tomándolo como el heredero de la Hispania Visigoda, y con gente que hablaría desde mozárabe hasta versiones medievales del galaico-portugués, del castellano, del aragonés y del catalán, totalmente incomprensibles para un hablante actual, pues incluso fonéticamente serían bastante extrañas. Nuevamente, sería el paraíso de historiadores y filólogos.
Por supuesto, en el resto del mundo habría quilombos tanto o más graves. En Turquía aparecerían los turcos seleyúcidas medievales que se encontrarían con los otomanos del XIX, y a su vez dentro de una república moderna y que hasta hace poco presumía de laica, y que escribe el turco con alfabeto latino: entre unos y otros se llamarían de todo menos guapos. ¿Qué consecuencias tendría todo aquello? Los italianos del pasado se encontrarían de repente con un Estado unificado, y los ciudadanos centroeropeos provenientes del siglo XI y XIX sencillamente no sabrían a qué país pertenecen ni a cuál querrían emigrar. ¿Cómo tratarían a los nuevos habitantes que hablan alemán en Polonia? En Japón aparecería gente del Período Heinan conviviendo con el final del Shogunato Tokugawa o quién sabe si con principio de la Era Meijí. Hostias seguro que habría, o por lo menos creo que no terminarían de entender el concepto de kawaii.
La serie trata, en principio, de un asesinato que van a investigar dos policías, uno actual y otra que proviene de la época vikinga y parece que se ha adaptado más que bien aunque mantiene en secreto que fue una guerrera. Se nos dice que la gente con pasado guerrero está excluida de ciertos puestos, como el de policía, lo que me parece, sencillamente, discriminación, pero ellos sabrán. A pesar de esa buena adaptación, no deja de ser hija de su época, claro, así que tiene una visión del mundo incluso demasiado liberal para los muy altos grados de liberalidad de los noruegos modernos, de ahí que no entienda que la hija de su compañero a los dieciséis años no sea otra cosa que una mujer adulta y que lo que quiera es divertirse y follar, como si tuviese claro que en su época había que empezar pronto porque si no te morías de alguien o alguien te mataba. La actriz principal es por si fuera poco finlandesa, así que tampoco sé si cuando habla noruego moderno tiene un acento muy particular. El argumento sigue esa investigación policial, que se va complicando a medida que se ve que todo está conectado con esos incomprensibles viajeros temporales que nadie sabe explicar... aunque parece que hay algunos personajes que saben más sobre el tema de lo que parece, y que puede que haya una conspiración oculta, y que sí es posible el camino inverso, viajar al pasado.
En resumen, una serie entretenida con una premisa que da para mucho, y que ya veremos cómo aprovechan en temporadas sucesivas, si es que las terminan haciendo.
-SuperSantiEgo