23.6.09

Mario Conde y el Festival del Humor

Poco a poco me he ido quitando de feos vicios que nos envilecen y nos privan de nuestra amada libertad. En el 2004 dejé de fumar, ahora mientras no me digan lo contrario los señores facultativos me he quitado de beber y de rillar en el churrasco y ya también por mi cuenta poco a poco decidí contrainformarme y creerme sólo lo que me da la gana de Rebelion.org y de Libertad Digital. Ya sabéis lo que dice el dicho "si no mea al menos pedalea" y "por lo menos me río un poco".
Pero de vez en cuando... pues uno recae. Y por eso el domingo por la noche, por eso de no tener las manos ociosas mientras está uno repantingado en el sillón, se me ocurrió coger nada menos que el suplemento dominical de El Mundo, que se llama Magazine por aquello de que Revista es muy carca, como si la palabra no fuera de origen arábigo.
Como el suplemento en cuestión es tamaño "jrande que lo flipas" o "ande o no ande", tuve que prescindir de la opción de darle una escaneada, pero recordé que para eso están las ediciones digitales y he aquí que ésta es la portada:
Si me pidiesen ponerle un pie de foto sin duda elegiría "Mario Conde de vuelta de sus vacaciones en Chernobil". Qué duro es haber estado en el maco, tronco. Espero tener mejor aspecto después de un mes en el hoyo.
Si ya hasta ahora tenía mis buenos motivos para estar cabreado con el mundo, ahora me sobran para estar cabreado con El Mundo, que con el dominical de hace un par de días me ha descubierto lo que ha sido de este señor en los últimos años. Bueno, yo de él me acuerdo de cuando en el 93 se le hundió el chiringuito financiero que tenía en el Banesto, y gracias a la generosidad de los españoles lo compramos entre todos para regalárselo a Emilio Botín, que le hacía mucha ilusión. Curiosamente el Banesto tenía la informática más robusta de España, y de ello se ha beneficiado el mismo Santander. También recuerdo cuando el señor se presentó al parlamento a ver si conseguía convertirse en aforado y librarse de la justicia al frente de un agonizante CDS, partido que presentaba un sonsonete en las campañas que se ha grabado en mis neuronas a fuego como si fuera un virus mental musical: "Vota CDS... vota libertad... vota por el Centro Democrático y Social..." Es curioso que un partido con un nombre que presagiaba el futuro, la llegada de los soportes ópticos, no tuviese la más mínima oportunidad de sobrevivir al presente que lo vio nacer.
Golias, por su parte, se negó a asistir a la entrega del doctorado honoris causa que le dieron en la Universidad de Santiago, pues dijo que "es un golfo y va a acabar muy mal". Desde entonces intento convencerlo de que me confirme si el mundo se va a acabar o no en el 2012, pero el muy cabrito no suelta prenda.
Bueno, la cuestión es que me he enterado de que ahora el señor va... de Paulo Coelho. De Paulo Coelho, pero con traje. Y entonces es cuando pienso: a ver, cabrones de Neoprogs, y supuestos amiguetes de Siracusa 2.0, ¿cómo es que no me habíais contado esto antes, que seguro que lo sabíais? ¡Es que esto es oro del que cagó el moro, y además molido!
¿Seré capaz de compararlo con Jodorowski? No, tío, ni siquiera yo puedo ser tan cruel, sería pasarse demasiado. No sé... ¿lo hago? La duda me reconcome. Si no lo hago ahora, quizá luego me arrepienta y no se me presente otra oportunidad. Oh, siento la angustia del libre albedrio... ¡Qué coño! ¡Tengo que hacerlo! ¡Me recuerda a Jodorowski!
Ésta es la foto a doble página del chorvo, que creo que voy a conservar para convertirla en un afiche para mi habitación:
Procedamos a su análisis hermenéutico: Mario Conde, a sus 60 tacos, impecablemente vestido y sentado en una piscina vacía y cubierta de hojarasca, metáfora de la gloria de antaño. Mirada perdida al infinito. Y esa pala llena de roña, oxidada, como perfecta alegoría de una vida llena de trabajo y esfuerzo en continua lucha contra la adversidad.
Si me preguntáis, oh discípulos que ansiáis alcanzar el satori de la Realidad Estupefaciente, qué es la naturaleza del zen, os puedo decir con total seguridad... que esta mierda no es el zen.
La interviú completa, aquí mimmo, si tenéis ganas y estómago para leerla. Naturalmente don Mario también tiene un blog. ¡Yo ya me he apuntado a su RSS! ¡¿A qué esperas tú?!
Aun así, hay frases que merecen ser comentadas:
«Hay instituciones que están muertas, pero no lo saben. Me recuerda a El sexto sentido»
Pues tú no nos recuerdas a Bruce Willis.
Todos estamos ya muertos desde el momento que nacemos, sólo que hacemos lo posible para ignorarlo hasta que llega el momento. Coño, qué estoico me ha salido eso. A que yo también voy a ser capaz de escribir un libro a lo Osho...
"PENSAMIENTOS PROFUNDOS

Cosas del Camino es el segundo libro relacionado con el mundo espiritual que publica Mario Conde. El primero fue Palabra de Tao, una reflexión sobre los textos atribuidos a Lao Tse, filósofo chino del siglo VI a.C. Ambos se han editado en Nous, pequeña empresa de la que Conde es socio, con una distribución casi exclusiva por Internet. Cosas del Camino es un libro de aforismos que Conde escribió durante su estancia en la cárcel. Éstos son algunos de ellos:
El consumidor de mitos es inconcebiblemente cruel con quien levanta sus velos.

Lo que Occidente entiende hoy por hombre digno es, como mucho, un aficionado a la indignidad.

Lo que los humanos llaman paz es sólo un recreo de su violencia.

Lo “conveniente” es sólo el eufemismo de lo deshonesto.

El hombre superior es aquél que en el proceso evolutivo se encuentra más cerca del espíritu.

La profundidad jerarquiza a los individuos, y lo efectúa de manera implacable."
Y otras perlas:
"En la cárcel hice lo que quería hacer a los 17 años: madrugar, meditar..."
El que dice que a los 17 años pensaba en otra cosa que no fuera follar, privar y andar en coche y/o moto, es un mentiroso compulsivo, o sencillamente alguien que no rige bien del todo. En un caso u otro, alguien en quien no se puede confiar.
"Los científicos han descompuesto el átomo y lo que encuentran es vacío."
Una frase de gran mérito, pues lo que ha conseguido es que me descomponga yo. Porque vomitar... es renovarse.
"Queda menos elegante rezar en una iglesia que asistir a meditación".
Desde que oí a Jodorowski decir que deberíamos ir a las iglesias a rezar con la foto del propio ano colgando del pecho, a ver si adivináis qué imagen se me viene a la mente cada vez que veo una iglesia o que oigo la palabra rezar.
"Yo tengo mucha ilusión con lo que viene después de esta crisis".
Este fulano dirigía un banco en el que la gente depositaba sus ahorros. El horrrrroooorrr...
También me recuerda aquel chiste de "Tío, este año voy a follar más", "¿Ah, sí? ¿Y cómo es eso?", "¡Porque menos es imposible!" O como el Coyote cuando se hostia contra el suelo al caer desde el precipicio y piensa: "Menos mal. De aquí ya no paso". Si es que no se consuela el que no quiere.
"Las estructuras básicas van a cambiar. Veo un nuevo sistema financiero".
Sí, yo también veo la televisión. Y hasta lo dice el moreno que se ha hecho más famoso que el Michael Jackson... ¿cómo se llama? Ése... Obama.
"Estando en Banesto, en 1993, estaba muy enfado con el hombre".
Seguro que ni la mitad que el hombre estaba enfadado contigo. Como las abejas con el oso...
"Me permito ver el sistema financiero sin ningún tipo de rencor."
Justo lo contrario que los capullos nuncabajistas que afilan el cuchillo debajo de un puente y que ya les gustaría poder vivir bajo un toldo en esa piscina tan echada a perder.
Pero eso no es todo: inmeditamente después de la entrevista a don Mario, hay un artículo titulado "Hacia el capitalismo espiritual", que nos explica cómo posiblemente después de esta crisis nazca un capitalismo de rostro humano a lo Shaolín de tendencia holística que respete al hombre como un fin en sí mismo.
También se nos ofrece el siguiente Decálogo del Jefe Armónico
"A partir de las reflexiones de Gary Hirsch, presidente del Enlightened Bussiness Institute y uno de los grandes ideólogos de la materia, la Fundación Ananta propone un decálogo para la empresa.

1. Aumentar el bienestar de los demás.

2. Respetar los compromisos financieros.

3. Actuar con ecuanimidad.

4. Transmitir sólo impresiones verdaderas.

5. Unir a la gente.

6. Hablar con profesionalidad y respeto.

7. Hablar sólo de cosas significativas.

8. Ser feliz con lo que tienes.

9. Celebrar los logros ajenos.

10. Ser consciente del potencial oculto de todas las cosas."

Qué bonito. Como la Iglesia, que dice que está para ayudar a los pobres y a los enfermos... La que montan algunos para poder terminar dando por culo a unos niños y permanecer siempre a la sombra del poder a la vez que lo justifican.
Al mundo entero quiero dar, un mensaje de paz... La Coca-Cola también existe para hacernos felices, no para ganar dinero, como la Disney.


Además... Enlightened Bussiness Institute. Si no lo ponemos en inglés igual hasta nos damos cuenta de lo que quiere decir: Instituto de Negocios Iluminados... Endesaaaa...
Gracias a este artículo me entero también de que don Rodrigo Rato, viceministro económico de este titán de la política que fue José María Aznar, y que fue también presidente del FMI, es asiduo al yoga y a la meditación transcendental, como las hermanas Koplowitz. A eso sólo puedo contestar: ¡fumad como carreteros, bebed hasta destrozaros el hígado, no leáis ni un libro, jugad sólo a la Play, dedicaos a la molicie y al sedentarismo más obsceno, comed carnes grasas, fornicad con animales y amancebaos con familiares cercanos de ambos sexos! ¡Endrogaos los unos a los otros como sin duda os endrograría la Santa Madre Empresa si pudiera!
Además el artículo de marras viene con la siguiente imagen, que yo me he permitido tunear un poco a mi gusto:
Esto no es nada. Peores cosas he hecho yo en el currelo.
Si tuviese algún amigo randiano, me compraba los libros de don Mario sólo para regalárselos. Por joder.
-SuperSantiEgo

15.6.09

Peli: Punisher War Zone.


Por aquello de cierta tendencia masoca, uno se propone ver cuanta película de superheroicidades hagan, incluso cosas ignotas como Fury, con The Hoff en estado de gracia, o la película setentera del Doctor Extraño que parecía interpretada por John Holmes. Para que os hagáis una idea Elektra la vi en un bus, y como el dvd se estropeó a unos diez minutos de acabar la película hasta me la bajé de la mula para ver cómo acababa aquel engrendro.

He de decir que a mí el personaje del Castigador nunca me ha sido muy querido y la verdad es que en algunos aspectos es realmente antipático. Para aclararnos, empezó en 1974 siendo no ya un antihéroe, sino la antítesis de lo que era un héroe Marvel de la época. Frank Castle estaba cabreao, sí, le habían matado a su familia y el tipo es de lo que no saben aguantar una broma, pero ahí tienes a Batman (del que el Castigador es reflejo en buena parte, sobre todo al principio), y a Spider-man, que van por ahí haciendo sus supercosas sin tener que matar a nadie. En ese sentido el Castigador era simplemente un tipo que, aunque con supuestas buenas intenciones, fundamentalmente quería satisfacer sus ansias de venganza de forma egoísta, más que emprender una noble cruzada contra el crimen. En realidad, sobre todo los primeros años, el personaje solía terminar en la cárcel, donde lo metían señores como Spider-man o Daredevil, temerosos de que un sujeto semejante pudiese dar mal nombre a los héroes de verdad, que partían dientes y lo que hacía falta, pero no se cargaban a nadie.


Memorable es sin duda uno de los encuentros entre Bullseye y el Castigador en el patio de un correccional, con un diálogo realmente tenso entre los dos.
Daredevil #181 (1982)

En 2005, y continúa el rencor. Y como lo definió el Lobo de Giffen hace años: "Comics de tipos con armas ridículamente grandes".

Como los 80 por algo se llaman la Era Reagan, o la Era Rambo, y al público le hizo gracia un personaje expeditivo que dejaba en mantillas a la justicia de Texas, el muchacho ganó protagonismo, llegó a tener varias series mensuales y el resto de los personajes Marvel, por imperativos editoriales, tuvieron que transigir con él y en algunas ocasiones hasta compartir alguna misión, aunque siempre mirándose de reojo por si las moscas. El Castigador, como tantos otros personajes, sufrió un lento y doloroso proceso de lobotomización durante la década de los 90, y su popularidad se esfumó. Sólo en los últimos años, con un enfoque más despiadado y realista, y toneladas de humor negro, ha ganado nuevo protagonismo. Esto provoca por ejemplo que en la línea MAX, donde ahora se publica, el amigo tenga casi sesenta años, pues sigue siendo un excombatiente del Vietnam y no se adaptan los acontecimientos para que los personajes no envejezcan en tiempo real. Ejemplo: durante bastantes años se supuso que el Hombre de Hierro había creado su armadura en la Guerra del Vietnam, pero ahora lo hizo "en alguna guerra reciente", pues a diso gracias el gobierno de los Iueséi no deja a los guionistas sin guerras de las que echar mano.

Sobre las adaptaciones cinematográficas, la de 1989 con Dolf Langrán es una curiosidad histórica, pero poco más. En realidad parecía un pastiche de todas las películas de manporreros de la época, cuando en realidad este justiciero del cómic se había anticipado en bastantes años a ese subgénero peliculero que tanto dio de comer a Charles Bronson y a los videoclubs hace veinte años, y también proyecta su sombra en bodrios como Cobra, hoy como mucho ¿recordada? porque salía Sly. De la de 2004, casi ni me acuerdo de lo que iba, así que mucho poso no pudo dejarme en la memoria, excepto que se desarrollaba en Florida sin saber a cuento de qué, con lo mal que le iba ese paisaje al personaje, y el villano era John Travolta jugando de nuevo peligrosamente con el abismo del subproducto, aunque cumplía con su papel de malo y al final moría como un perro.

Respecto a la peli del año pasado... pues quizá sea la mejor de las tres, sin duda: la más bestia de largo y la caracterización del personaje la mejor que se ha visto, que Tito Pulo es mucho Tito Pulo. No es ninguna maravilla de película, pero cumple. Las curiosidades sobre ella, desde luego, también son bastantes. Primero, el personaje se nos presenta en una escena calcada de Batman. Año uno. Pero vamos, descaradísima. Después tanto guionista como director tienen los santos huevazos de calzar una escena de chorreo de balas boca abajo colgando del techo, parodiada cruelmente en Los elegidos hace ya diez años. Y el Castigador es tan chulo y requetechulo, que no sólo tiene una Castigacueva, sino que además ni duerme en una cama: se sienta en un sillón que parece sacado de la calle y allí en silencio rumia su rencor contra el mundo. Sale Micro, el que le hace armas para punishear a la gente, y como desamparada madre que protege a su hija aparece Julie Benz, hermosísima actriz que tiene el honor de haber muerto más veces que nadie en Buffy Cazavampiros, y que también interpreta en la actualidad a la tontorrona que no se da cuenta ni a la de tres de que su novio es un simpático asesino sistemático que responde al nombre de Dexter. También hay una escena particularmente bruta donde Frank, sin cambiar el gesto de la cara, da cuenta de unos acróbatas callejeros que trabajan para la mafia, y que recuerda algunos de los momentos más pasados de vueltas del personaje de los comics.
Versión japonesa del Castigador: "¡Y por el poder de la luna, ¡te castigaré!" Ah, ¿que no lo es?

uizá lo más flojo de la película es la relación entre el ¿héroe? y su némesis, en este caso un mafioso que responde al nombre de Puzzle y cuyo origen, innecesariamente, es igualito al del Joker en la película de Tim Burton, incluida reconstrucción facial y escena del espejo de mano. El hermano del malo, a su vez, ejerce de una especie de sosias de Hannibal Lecter que reside en un sitio que podríamos decir que no se parece mucho al Asilo de Arkham, pero a costa de faltar gravemente a la verdad. Por si fuera poco, al final de la película el tal Puzzle viste un traje que no me dejaba pensar en otra cosa que en Gabriel García Márquez cuando le entregaron el Premio Nobel. Y hasta cierto punto, igual que pasaba un poco en esa película de Batman, el malo toma protagonismo ante el espectador porque el Castigador es un tío tan taciturno y parco en palabras que sólo le falta en algunos momentos comunicarse por señas. De acuerdo que han querido hacer una película de acción y tiros, pero dotar de un poco de contenido y motivación al personaje no habría estado de más, máxime cuando eso es lo que se ha venido haciendo en sus colecciones en los últimos años. Eso sí: nos enteramos de dónde estudió el chico y qué es lo que estuvo a punto de ser antes de meterse en el ejército para convertirse en una máquina de matar. Y no, no os lo voy a decir, pero tiene su guasa.
Por supuesto, como no podía ser de otra manera, al final de la película Frank hace una escabechina de proporciones épicas donde mueren hasta las cucharachas. La última escena, de contenido criptorreligioso, todavía la estoy analizando, porque o está por estar y no significa nada de nel, o es tan sutil que no la he captado. O quizá hay que intepretarlo literalmente: el mundo no es sino violencia y no hay nada ni nadie que te salve de ella, sino tú mismo... y la mucha violencia.

En resumen, un digno producto de serie B, que sin gastar la enormidad de la chapuza que es Lobezno, y aunque sea previsible en casi cada escena, cumple aceptablemente bien. Ha sido un fracaso comercial, y en España creo que ni la han estrenado todavía en dvd. Así va el mundo. Y por si fuera poco, tampoco Stan Lee hace aquí un cameo. ¿Que no creó él el personaje? Es que me da igual. ¡Yo quiero que salga Stan Lee!

El cross-over que muchos todavía creen que es un mito. Pero no: ello es que existe.

-SuperSantiEgo