Pues es complicado de explicar. Aunque yo ya estaba en el mercado de ver películas en 1982, no la vi. De hecho recuerdo que en la facultad tenía un compañero, que se hizo muy amiguete mío, un prejubilado de 50 años al que le daba por estudiar para no quedarse mucho en casa, y que una vez me comentó que si sabía yo el título de una película que vio en un viaje de negocios que hizo a Barcelona: andaba dando un paseo de noche, le llamó la atención el cartel y entró a verla. Obviamente era Blade Runner, y me dije que qué caña, cuando yo andaba por ahí jugando a las canicas éste estaba de viaje de negocios en Barcelona.
Ése es el dilema de los Nexus 6, superesclavos robóticos tan perfectos que casi no son distinguibles de lo humano excepto por sus carencia de emociones, y que dada su corta esperanza de vida son dotados de unos recuerdos ficticios. Sin embargo parece que conservan algo frente a la apatía de los humanos auténticos: el ansia de vivir. Los que se escapan y quieren añadir la libertad a su humanidad son cazados, y ahí entra Harrison Ford y Ridley Scott adaptando la obra de Philip K Dick, que antes de morir parece ser que manifestó su desacuerdo con el guión, aunque en otros sitios pone que cuando vio parte del metraje le gustó mucho. Bueno, eso podría ser un punto en contra de la película, pero la situación mental del famoso escritor de ciencia-ficción en los últimos años de su vida tampoco hace que su criterio sea muy a tener en cuenta. Y que yo sepa sus herederos no se han quejado mucho de las libertades que se han tomado otros con el resto de su obra, a cambio de llevárselo crudo.
Reconozco también que no siento demasiada simpatía por el señor Ridley, de quien ya comenté su Legend, señor capaz de perpetrar un ñordo como Gradiéitor, en el que un extremeño de Nueva Zelanda con SPQR tatuado en el brazo dice soplapolleces como “¡Fuerza y honor!” con la misma cara de esfuerzo que si estuviese obrando en el excusado, frasecita que alguno por el Internete ha tomado como leiv motiv ignorante de la capullada que es. (Tiene su lógica: si lo supiesen no lo harían. Creo que hasta el latín sonaría ridículo: ¿“Uis Virtusque!”? ¿"Fortitudo et honestas!"? Tampoco sé si sería así, no me hagáis mucho caso.) Además, como todo el que ha pasado por un bachillerato bien aprovechado sabe, no hay ley más inexorable en la galaxia que la Ley de la Gravedad, que reza así: “Todo tiende a empeorar”. De este modo si hubo alguien capaz de pensar que no era ridícula hasta decir basta la escenita macarra de Máximo en la que sólo le falta soltar un taurino “¡Dejjjjaaarme zolo!”, y en la que extermina sin piedad a un montón de maniquís que se le ponen delante para dejarse matar de modo que el héroe se luzca y se sobre como un vulgar monigote superpoderoso de videojuego, exhibiéndose en un anfiteatro que parece sacado de un tebeo de Conan, no es de extrañar que pocos años después ocurran cosas como 300 para oprobio del género humano. Antes de colaborar en algo así John Ford se habría arrancado el ojo que le quedaba sano. Yo sólo digo que en Los Soprano, donde todos los mafiosos son fanáticos de El Padrino y Uno de los nuestros, el capullo que acaba de muy mala manera llevaba toda la temporada citando Gladiéitor mientras los demás lo miran con mala cara, y que yo lloré de emoción cuando al final le dieron lo suyo. Que no digo yo que Gladiéitor no se deje ver y se eche uno unas risas, pero de ahí a convertirla en obra de inculto...
Club de fans de Gladiéitor y 300
Por si estos detalles fueran poco las anécdotas conocidas de Blade Runner la sitúan en el peligroso grupo de “chapuzas que milagrosamente salieron bien”. Por ejemplo, el tono tétrico de la fotografía se producía, entre otras cosas, para disimular algunas de las deficiencias de los decorados. Eso tampoco le resta categoría a la película, pero sí hay que recordar que todos somos capaces, de chiripa, de hacer en el papel un círculo casi perfecto, pero que lo más difícil es repetir la hazaña. Otro ejemplo de esto es Los Inmortales, película muy chula pero con unas deficiencias de guión que milagrosamente se equilibran unas con otras creando una chapuza cogida por los pelos y que milagrosamente, nadie sabe cómo… ¡funciona! Como se suele decir, mejor no menearlo después demasiado, lo que se demostró que era cierto al intentar hacer diversas continuaciones y reescrituras imposibles sobre algo que no daba más de sí. Bueno, en realidad miento: las continuaciones y reescrituras en cine y televisión nos dieron oportunidad de discutir cienes y cienes de horas sobre líneas temporales alternativas, universos paralelos y retrocontinuidades imposibles. El friki que no se consuela es porque no quiere.
Tú me habrías valido de Catwoman y de lo que tú quisieras, prenda.
También, como he manifestado en más de una ocasión, en cualquier discusión autor-dinero, mi corazoncito se pondrá siempre de parte del autor, por lo menos en principio. Blade Runner también tiene el sambenito de película maldita, porque se salió de presupuesto y fecha, le pararon los pies al director, no le dejaron hacer el montaje que él quería y añadieron la famosa voz en off que nos explicaba lo que según los productores no era capaz de explicar la película de por sí. Como digo, en un principio uno tiende a ponerse de parte del autor, como en el caso del guión que Frank Miller hizo para Robocop 2, y que durante casi dos décadas fue un mito de “qué caña de película podría haber sido si dejan intacto el guión de Miller”, hasta que leímos la adaptación en cómic y se nos cayeron los palos del sombrajo del refrito que Miller intentó colar a Jólibud a precio de cola de langosta. Tampoco Scott fue el primero, recordémoslo. Probablemente el que se lleve la palma en todo esto, y por goleada, sea el famoso e infame Erich von Stroheim: por un lado uno puede sentir la mayor de las simpatías por él, por sus películas y por sus desavenencias con los estudios, pero su tendencia a arruinar productores y a prolongar los rodajes hasta el infinito y más allá poniendo en la cuenta de gastos el champaña al que invitaba a sus amigas prostitutas que hacía venir de Europa también hace que uno comprenda que el dinero y los inversores que lo ponen encima de la mesa tienen su corazoncito, y que excepto el caso del Ministerio de Cultura Español nadie hace películas para perder dinero o satisfacer los egos sobredimensionados de unos gilipollas, incluso en el caso poco probable de que éstos sean genios. (Por cierto, si pueden no se pierdan a Stroheim en uno de sus papeles de malvado en The North Star (1943), peli bélica de propaganda pro soviética hecha en Jólibud durante la guerra, en la que los rusos son buenísimos y Stroheim, austriaco y judío de origen, hace de doctor nazi que extrae sangre a los niños rusos para hacer transfusiones a los soldados alemanes heridos. Acojonante.)
Vamos, en parte entiendo que a Scott le jodiese que alguien viniese a corregirle el trabajo y a ponerle las peras al cuarto, pero por otro lado el autorcillo literario que soy recuerda que es perfectamente legítimo cierto odio y desprecio sordo por un arte, el cine, que lleva décadas vampirizando la literatura como hacía Stroheim con los niños de la película antes citada, la mayor parte de las veces sin ningún reconocimiento y trivializando los contenidos que le son propios, y eso sin hablar de lo que es capaz de hacer con algunos comics, como La Liga de los Caballeros Extraordinarios. Aunque se han producido miles de pajotes mentales sobre las implicaciones filosóficas o las profundas lecturas de Blade Runner éstas, aparte de que sea discutible que existan o no, no pueden sino derivar de los temas centrales de la literatura de Philip K Dick, y sólo son comprensibles dentro del conjunto de su obra. Algunos celebran que en la adaptación no aparezca Mercer, el profeta que los personajes ven en sus meditaciones subiendo una montaña mientras le arrojan piedras, ni la desesperada lucha del retrasado amigo de los Nexus contra el kippel, esa conciencia metafísica del abandono que se iba adueñando del rascacielos en el que vivía completamente solo, y que llenaba de melancolía todo lo que tocaba hasta destruirlo, en una versión espiritual de la entropía que sólo puedo catalogar como apirolante en grado sumo del mal cuerpo que te deja. Si no aparecen es porque sencillamente no pueden, y aunque quisieran seguramente no serían capaces de hacerlo. Intentar meter ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? en Blade Runner era casi tan imposible como meter Dune la novela en Dune la película, que cuenta con una imaginería visual magnífica y es sin duda una obra meritoria, tanto como reprensible es en el reto de acometer una adaptación suicida; y por muy chula y bonita que les quedase en película La historia interminable compararla con la novela es de juzgado de guardia, que por algo el mismo Ende se llevó las manos a la cabeza cuando vio lo que habían hecho con su obra, empezando por sustituir al protagonista, un gordito (algo por lo visto inaceptable en una película), por un niño guapete, amén de otras muchas libertades que desvirtuaban completamente los valores de la obra original. A estas alturas el que crea que los universos literario y cinematográfico son isomorfos, es que se lo tiene que hacer mirar.
Así que en resumidas cuentas me da cierta pena Scott y que no le dejasen hacer lo que quería en un principio, pero no me olvido de que primero empezaron ellos intentando corregir y enmendar lo que había hecho Dick. Como se suele decir: si te metes en un discurso de segundo orden, no te quejes si viene luego alguien detrás y hace uno de tercer orden. Si raspas para hacer un palimsesto luego no te quejes si te rascan a ti. Por si fuera poco, cuando se estrenó el montaje del director de 1992, que ahora por lo visto tampoco vale, hubo cierta división de opiniones, y muchos empezaron a sospechar que a Scott se le había ido un poco demasiado la pinza y que los productores quizá habían tomado una decisión discutible, pero que su alarma era justificada. Cuando uno ve lo del sueño del caballito en Gladiéitor, y otros detalles, puede uno empezarse a pensar si a alguien le pasa lo mismo que a John Woo con lo de poner palomas a cámara lenta, que se cree autor por ello. John Houston y Raoul Walsh eran genios sin necesidad de chorradas de ese estilo. ¿Realmente se podía entender la película tal como la pretendía hacer el señorito, y de haberle dejado hacerlo así se habrían caído todos con todo el equipo, con lo que tendríamos un carísimo producto malo de meter en una pantalla, sólo para satisfacer la visión artística de alguien que dispara con pólvora del rey? Porque incluso con la versión “clarificada” que se estrenó y que acababa con una especie de final feliz y unos planos tomados prestado de El Resplandor, en los USA no terminó de triunfar en taquilla, entre otras cosas porque algún lumbreras la estrenó en el calendario justo al lado de ET, así que los que odien cordialmente a Spielberg ya tienen otra excusa. En el resto del mundo funcionó mucho mejor, eso sí.
Las dos versiones (por simplificar, que en realidad hay más) de Blade Runner levantan no pocas dudas. Viene a ser algo parecido a lo que ocurrió con la sobreestimada Matrix, cuyas continuaciones confirmaron a muchos que la primera era también una chapuza que había salido bien de milagro, y que no había nada debajo de las cuatro ideas felices que a algunos hicieron creer que se escondía toda una inteligencia detrás. Vamos, a estas alturas, a mí sinceramente me importa tan poco que Deckard sea o no un replicante, o si ya lo es toda la humanidad y no lo sabe, como si al final de Matrix Revolutions Neo está vivo, muerto o sencillamente se hace el dormido para despistar. Lo único a lo que uno puede aferrarse a día de hoy es que Marco realmente encontró a su madre y volvió con ella a Génova. ¡Y esto va a misa, que bastante disgusto tuve en su momento con ese asunto!
La pregunta que me hacía en el párrafo anterior es complicada. ¿Realmente se entiende o entenderá la película en su formato prístino y se pueden captar las insinuaciones que nos hace? Muy pocos podrían responder legítimamente a esa pregunta: todos hemos visto ya las versiones “amañadas” de Blade Runner, estamos contaminados por todo tipo de interpretaciones y explicaciones, y no somos espectadores imparciales o “0”, si es que tal cosa puede existir. Científicamente sólo podríamos hacer el experimento con un grupo de espectadores que no supieran nada de lo que van a ver, y luego comprobar qué es lo que entienden, o hacer grupos de control que viesen las distintas versiones y luego respondiesen al mismo cuestionario. Algo parecido sucede con lo ya comentado de Dune: los que conocíamos el libro nos enteramos de qué iba la fiesta a pesar de los cambios, pero me consta que muchos que no conocen la obra de Herbert la vieron y sí, muy bonita, pero entendieron poco menos que una mierda, o entendieron a saber qué. A mí Dune también me gusta. No entiendo por qué chillan a un aparatejo y qué puede tener eso de sobrenatural, ni a santo de qué flipa la gente, ni por qué los sardaukar parece que llevan trajes para manipular elementos químicos peligrosos, así que me imagino lo que falta y listo. David Lynch prometió después de teminarla que nunca volvería a hacer ciencia ficción por todos los quebraderos de cabeza que le dio esta película. Gracias, David.
Así pues, ¿me gusta Blade Runner? Pues claro que sí. No me flipa ni me apasiona, pero me gusta bastante. Visualmente es brillante, inquietante, la música se integra perfectamente y todo lo que usted quiera. A partir de ella todos nos imaginamos las ciudades del futuro como casi ya son: atestadas de gente, multirraciales y multiculturales, con publicidad omnipresente y agobiante, un cocedero de realidades y vidas en el que los humanos se están deshumanizando tanto que las emulaciones de lo humano empiezan a confundirse con lo que se supone que es genuinamente humano, y empieza a ser imposible distinguir lo original de la copia. Los elementos de discusión sobre la identidad de lo humano y la deshumanización del hombre en un entorno opresivo y hostil también me parecen buenos, entre otras cosas porque conozco el origen que tienen: la obra de Philip K Dick. Ya sé que igual soy un poco pesadito con esto, pero si la película de El Señor de los Anillos es grande es porque está Tolkien detrás, Raymond Chandler está detrás de El sueño eterno (The Big Sleep) con guión de William Faulkner y hasta si me apuráis... eso, incluso Harry Potter fue antes un libro. Si os fijáis, incluso casi todas las películas del tito Kubrick están basadas en buenas novelas, y así hasta donde uno quiera llegar. Hasta la mayor parte de los telefilmes insufribles que ponen a cualquier hora en las cadenas generalistas están basadas en bestsellers de uno u otro pelaje. También hay casos en los que la "adaptación" supera en mucho al original: El planeta de los simios (1968) toma exclusivamente el título y la idea general de una novelucha bastante mala, para qué nos vamos a engañar. Pero la relación entre el cine y la literatura no queda otro remedio que esté marcada por la famosa frase "poderoso caballero": se nota quién es el que maneja la viruta.
Los actores están todos bien: Harrison Ford pegando tiros, el Hauer haciendo el animalico y soltando parrafadas memorables, la Daryl Hannah pegando saltos… Bueno, qué os voy a contar a estas alturas de la película. Como detalle anecdótico la película Soldier, bonita y simpática cafrada dignificada con la presencia de Kurt Russell, se supone que se desarrolla en el mismo universo de Blade Runner, así que en las imágenes del espacio puede uno imaginarse que eso son las Puertas de Tannhäuser o algo parecido. En el artículo de la Wikipedia, bastante completo, se cita que un amigo de Dick (muy amigo no creo que fuese, la verdad) continuó la historia de Deckard en tres novelas más donde intenta casar cosas de la novela y la película. (Ya se lo dijo El Gallo a don José: “Tiene que haber gente pa tó.”) Qué bien: ya tengo alguien más a quien odiar profundamente. Tú tranquilo, “amiguito de Dick”: hay sitio de sobra para tu foto al lado de las de Brian Herbert y Kevin J. Anderson, y alfileres tengo para aburrir. Que les den a todos el Premio Max Brod pero ya.
Lo que quizá más gracia me hace de todo esto es que este cúmulo de anécdotas alrededor de la que es la primera adaptación de una obra de Dick, y además la que se hizo estando él en vida, refleja tanto o más que la película misma lo que es su particular universo de discusiones de la identidad y de lo real: ¿cuál es la versión correcta, real y verdadera, primero de la película con la novela y luego de la película consigo misma en sus distintas versiones? ¿No lo es ninguna, o cada una lo es dependiendo de los gustos de cada uno? Si existen varias posibilidades, ¿se encuentra Deckard en un campo de indeterminación cinematográfica, en el que puede que sea humano, puede que sea replicante o quizá ninguna de las dos cosas, como vivo y muerto está a la vez el pobrecito gato de Schrödinger? Quizá la próxima versión que nos vendan sea interactiva en plan “elige tu propia versión”. Cosas más raras terminaremos viendo, seguro.
Chuache en Comando, Batman en el Dark Knight... Esta escena nunca cansa y siempre funciona.
Seguro que en el Primer Círculo está Philip K Dick partiéndose la caja al pensar en todo esto. Lo que ya no entiendo es por qué hoy por la mañana al ir a pagar el café uno de los euros que saqué del bolsillo llevaba impresa su cara. ¿Será una mala señal?
Y todo esto viene a que para diciembre se publicará la versión en cinco discos con todas las versiones juntas en un maletincico metálico como el del protagonista, una reproducción del cochecito volador… y el frikidetalle del unicornio de papiroflexia tan cuco que hacía el teniente Castillo. (Si es usted japonés, lo puede llamar origami, en caso contrario es un cretino, y también puede llamar mugs a las tazas, que últimamente también se ha hecho muy popular.)
Bueno, venga, va. Habrá que comprárselo. Cómo me conocéis, cabrones.
-SuperSantiEgo







17 comentarios:
lo que verdaderamente acojona del paquete de cinco deuvesdes esos es que anuncien el doblaje íntegro al castellano como un extra... Las pelis doblasdas me pueden quitar el sueño o darme pesadillas, a según qué tan cansado me encuentre.
Además, en Blade Runner sale el Halcón Milenario como edificio y con eso basta para hacerla una película de culto y comprarse todas las versiones habidas y por haber (bueno... si hay plata).
En otros asuntos. Si llega Galactus a la tierra no es que terminemos dándole la razón a Tom, porque en verdad podemos hacer varías cosas para savlvarnos, a saber:
Si se es fan de los comics
a) mandar un equipo de intrépidos a su nave a buscar el nulificador cósmico
b) Nombrar al más pringao de los seres humanos (vb. el Prícipe Felipe) a hacerle de su heraldo para que perdone la tierra.
O bien, si se vio la película sin ninguna referencia anterior
c) mandar al heraldo en turno a que explote en medio de la nube.
En cualquiera de los casos estamos salvados y Tom que se quede en su refugio y no salga más, el mundo se lo agradecerá.
Joder, ¿Marco encontró a su mamá? Me lo perdí...
Cuando saquen el maletín Marco tendré que comprarlo
Joder, ¿Marco encontró a su mamá y se fue con ella a la calle Génova????
Nunca hubiera dicho que Marco fuera un neocon...
Me ha encantado lo del estado de indeterminación de Deckard.
Coincido prácticamente con todo lo que dices, y más aún en el caso de Dune que en el de Blade Runner. Hay adaptaciones que están condenadas al fracaso desde que se conciben y no hay que sorprenderse de que el resultado sea a veces poco reconocible. De todas formas según el título de la entrada, yo me esperaba sangre, fuego, destrucción y apaleamiento público de la película (con el consecuente morbo despertado, comentarios anónimos llenos de insultos, etc). Al final era todo puro marketing, por lo que veo.
Y sí, habrá que comprárselo... pero sólo por el unicornio ¿eh? que a mí (casi) no me gusta Blade Runner.
Si la gente leyese la entrada quizá se generase algo de polémica, pero para eso la gente tendría que leerla, y no está siendo el caso.
De todos modos tampoco era por ponerse a mal con la película. Es una gran película, por supuesto, pero por regla general siempre se dice cuatro tópicos sobre ella. Lo único que he intentado es abordar la crítica desde un ángulo bastante diferente, y por supuesto no la admiración frikirendida que suele suceder.
Scott me parece un buen director, pero los mitos de detallista y otras cosas se caen cuando en Gladiéitor en la "genial" batalla del principio se usa artilleria naval e incluso algo que parece nápalm. ¿Es que no puede haber una batalla épica y trepidante sin explosiones? Anda que...
Y que me dio por reivindicar el trasfondo literario que tienen tantas obras cinematográficas que no hubiesen existido de no haber escrito alguien un libro.
¡¡YO HE LEÍDO LA ENTRADA!! ¡¡Y ENTERA!!
Desgraciadamente no puedo aportar mucha polémica. Estoy de acuerdo en todo, de evrdad.ñ
¿Que decir después de semejante desglose al cáncer cerebral de Scott, las multiversiones de Blade Runer e incluso los filmes que han salido bien de chirirpa? Pues nada. Cualquier cosa que comente sobra.
Decididamente los universos originales son fundamentales al entrar en cualquier ficción. Bien ese universo original venga del mundo itnerior de un "auteur", una serie de televisión o una novela.
Grandísimo artículo, Santi. Me he emocionado y todo.
Jeje, bueno lo del marketing lo decía porque, la verdad, me has acojonado un poco con el título ("¿Qué va a hacer, Dios mío? ¡Va a pasar revista a Blade Runner hasta dejarla por los suelos!"), pero todo lo que dices es muy razonable.
Pero oye, tienes razón ¡Tarde o temprano hay que hacer revisionismo de todas las obras de culto! ¡Y que pase lo que tenga que pasar! (Ganas me dan de vez en cuando de decir cuatro cosas sobre cierta película... pero todo se andará)
Yo entraría al trapo, pero en mi blog hice una serie de cuatro posts acerca del tema y creo que allí di todo lo mejor de mí acerca del tema.
Leáselos si quiere y verá que compartimos más o menos la misma opinión.
http://humanidadsupina.blogspot.com/2007/07/porqu-blade-runner-es-una-puta-mierda.html
Pozí, vamos más o menos en la misma línea.
Pues yo no estoy del todo de acuerdo, hala. Ahora voy y disiento.
Por un lado, creo que la novela en cuestión (y, en general, la obra del señor Phillip K. Dick) está un pelín sobrevalorada.
No digo que no esté bien, he leído unos cuantos de sus libros con sumo gusto, y sin duda es uno de los maestros del género. Pero tampoco exageremos: escribir en pleno viaje lisérgico no te da carnet de genio literario.
Yo al menos lo considero como uno más de los escritores de ciencia ficción de los tiempos del pulp. Nada más, y nada menos, que nombres y obras realmente notables salieron de ahí (probablemente, el 90% de lo mejor del género). Pero creo que lo que se esconde tras su obra no es una profunda búsqueda filosófica, sino un subconsciente un tanto perjudicado.
Y, por otra parte, la película me encanta. Creo que lo que me gusta tiene menos que ver con el guión que con la ambientación y la estética. La atmósfera oscura, deprimente, y a la vez tan probable, no está en absoluto presente en la novela original; y sin embargo es la esencia de la película.
Sin esa atmósfera agobiante, la película podría haberse llamado perfectamente "Runaway, brigada especial - 2" y a nadie le hubiera extrañado. Y nadie se acordaría de ella a estas alturas.
Y ahora planteo una cuestión que hace tiempo que me ronda la cabeza: Siempre me ha parecido que la obra de William Gibson está ambientada en un universo clavadito al que se puede ver en la película "Blade runner". ¿Hasta qué punto está inspirado por Phillip K. Dick, y hasta qué punto por la película?
Gibson dice que no. Habrá que creerle, supongo.
Yo llevo tiempo empeñado en poner 'Alien' y 'Blade Runner' en su sitio, que no queda tan arriba como las suelen poner por, parece que, sistema.
Pero me veo incapaz, y las gentes se te tiran a la yugular. Yo no sé qué tiene 'Blade Runner' más allá de la estética y el discurso final de Roy Batty, pero se ha convertido en un cliché de lo más irritante.
Usted ha tocado los interruptores que hay que tocar, cosa que también hizo Milgrom no hace mucho. Y yo, honestamente, no sabría ni podría decirlo mejor, así que me callo y les leo a ustedes.
PD: A mí el que me mola es Tony Scott, ese sí que sabe hacer cine. Se regodea en lo estético como su hermanito, pero jamás de los jamases ha dejado que eso engulla guión, personajes y profundidad conceptual. Tony es grande, y a Ridley lo encontraron en la calle
Acabo de oír en la radio que van a hacer peli de Bola de dragón.
No sé si serán Uds tan fricazos como para haber seguido esta serie, pero la supongo una nueva oportunidad para llorar.
No en vano a Tony muchos lo llaman "el hermano listo de Ridley".
Supongo que la película será en imagen real, en dibujos hay varias. Desde luego la de Comando G o la hicieron o estaban en ello, y yo las imágnes que vi eran... no sé cómo expresarlo.
Sí, sí; de imagen real. Uno de los actores va a ser Jet Li.
Bueno, no sé por dónde empezar porque tu post es exhaustivo y se mete en muchos campos y sería apra tener uan conversación con una pinta de Guinness durante al menos 4 horas, pero voy a intentar resumir. Vi DUNE en el mmento de su estreno, uno era un poco cabeza hueca en aquel momento de mi vida y por supuesto no había leido la novela de Herbert (ahora estoy esperando a Monsieur Copepodo para entrar en la cuarta parte, tenemos el extraño hobbie de leerla a la vez él en inglés y yo en castellano, lo siento soy un poco más paleto), en fin, me gripó un montón, me encantó la imaginería y lo del durmiente, y lo del módulo sobrenatural, y para que decir lo de los gusanos y las monjitas de clausura. También vi, en el cine Avenida de Madrid en el 82 cuando se estrenó Blade Runner, me pareció una obra maestra desde el principio, era ver un comic del Metal Hurlant en pantalla grande, mezclado conel universo de raymond Chandler, del que uno en aquelñla época estab muy enganchado. Dado que en aquella época de mi vida me leía EL Metal Hurlant, el Totem o 1984. Lo consideré una genialidad, y lo de la voz en off a mi no me molestó. Estoy de acuerdo conmuchas cosas que dices, pero te olvidas de un aspecto muy imoirtante del cine, y es uqe tiene un componente subjetivo MUY IMPORTANTE, que ademáss depende de tu estado psicológico en el momento del vsiinado, me explico, te pueden poner la obra maestra del mundo mundial que como no tengass el coño para ruidos te parecerá el mayor truño de la historia. Y sí, le pediré a los Reyes COPEPODOS que me traigan el pack con las 5 o cuatro versiones para emborracharme de futruro ciberpunk. Por cierto, que uno fue Modie en su moomento y se tuvo que rendir a este monumento ciberpunk. Bueno y lo dejo aquí porque da para mucho más y no quiero darte la brasa
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